Pie de foto. Fotos y vídeo: Óscar Román
Ha sido algo más que un gesto. En torno a 300 marroquíes han ido llegando desde la península en autobuses para ser expulsados a Marruecos por Ceuta. Lo desvelaba El Faro en una información que se considera de peso para la Policía Nacional.
Hasta la pandemia del coronavirus, este tipo de expulsiones se llevaban a cabo a través del Tarajal. Tras el cierre de fronteras y su posterior reapertura, teñida de conflictos diplomáticos, Marruecos optó por echar el cierre. Literalmente no cogía a ningún expulsado.
La puerta del Tarajal se cerró para lo que se había convertido en un flujo continuo de tránsito que permitía normalizar las expulsiones organizando traslados desde la península hacia el vecino país pasando por Ceuta.
Esta semana, ese cierre dejó de existir con el tránsito de unos 300 marroquíes. La vía vuelve a ser utilizada por la Policía, siendo un ejemplo claro de las facilidades que parece querer ofrecer Marruecos tras ser colocado en el punto de mira por la tragedia del Tarajal.
En el año 2023, este mismo periódico denunciaba el embudo en el que se había convertido el paso del Tarajal.
Fuentes policiales dan importancia a esta práctica por lo que supone de terminar con ese bloqueo fronterizo.
Las imágenes de autobuses que cruzaban la frontera de Ceuta con los interceptados en distintos puntos de la Península dejaron de producirse tras la pandemia. Marruecos no aceptaba a ninguno que fuera expulsado, incluso llegó a negarse a hacerlo con los interceptados en Ceuta.
Esto había provocado problemas no solo con los marroquíes interceptados de manera irregular sino con aquellos a los que les constaba una orden de expulsión judicial, por ejemplo, las aplicadas a presos a los que se les sustituye la pena por la expulsión del territorio nacional cuando haya cumplido los dos tercios.
Lo contaba este periódico. El procedimiento para reabrir esta vía de expulsión comenzaba con la interceptación de los inmigrantes en el Campo de Gibraltar por parte de la Policía Nacional, Guardia Civil y Salvamento Marítimo.
Tras ser detenidos, pasan al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de San Roque, situado concretamente en Campamento.
Es allí donde se les realiza el triaje, procediendo a su filiación e incoación del correspondiente expediente de expulsión. Posteriormente son trasladados a los calabozos de la Comisaría de Algeciras, desde donde salen en autobuses para embarcar hacia Ceuta.