
En Ceuta se recogieron, en 2019, hasta 78 toneladas de aceites usados a través de más de 200 recogidas registradas, prestando servicio a a 66 establecimientos que generaron este residuo. 43 de estos establecimientos tenían que ver con la automoción, 2 eran industrias y 21 realizaron otras actividades (construcción, servicios o instalaciones de la Administración, entre otras).
Así se extrae de los datos dados a conocer por SIGAUS, que es el Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP). Además, en esos datos se recoge que el tejido empresarial dedicado a la gestión del residuo en Ceuta ha sufrido un desplome de actividad que podría comprometer su viabilidad, y por tanto la recogida de este residuo peligroso, ya que la crisis del Covid-19 ha supuesto para el sector de los aceites industriales una convulsión sin precedentes.
Una vez recogido, el aceite usado se traslada a instalaciones especializadas para su análisis previo y tratamiento final con el objetivo de que pueda ser 100% aprovechado, bien como base lubricante para la fabricación de nuevos aceites (regeneración) o bien como combustible de características similares al fuel óleo (valorización energética).
En el caso de Ceuta, el aceite usado finalmente gestionado, una vez retirados los impropios de agua o lodos que puede contener el residuo, fue de 79 toneladas (una cifra mayor que la recogida bruta debido a que existía un estocaje previo en las plantas gestoras), de las que el 100% se destinó a regeneración, el tratamiento prioritario por sus importantes beneficios ambientales y económicos.

Gracias a la regeneración, en 2019 fue posible retornar al mercado en Ceuta un total de 49 toneladas de nuevos lubricantes. Además de la obtención de estas materias primas (para las que, de no contar con el aceite usado, se hubieran necesitado 23.000 barriles de petróleo), la regeneración es un proceso que aporta importantes beneficios en la lucha contra el cambio climático y que, en el caso de Ceuta, supuso evitar la emisión a la atmósfera de un total de 52 toneladas de CO2.
SIGAUS apuesta este 2020 por contribuir a la recuperación económica y social de Ceuta en clave ambiental. Conocedores de la importancia de este momento de ‘reconstrucción’, y del papel impulsor que la Economía Circular debe jugar en la misma, SIGAUS ha incrementado de forma notable la financiación de la recogida del aceite usado para contribuir a la supervivencia del sector gestor y garantizar que este residuo peligroso se sigue recogiendo y tratando, evitando un importante impacto ambiental, y generando con él nuevas materias primas, además de ahorrar emisiones de efecto invernadero y consumo energético.
El residuo que generan los aceites lubricantes procedentes de los motores de los vehículos y la maquinaria industrial contiene sustancias tóxicas y metales pesados que lo convierten en un potente enemigo para el medio ambiente. Desde 2007 el sistema SIGAUS se encarga de su recogida y correcta gestión en toda España, gracias a una red de casi 200 instalaciones gestoras, una de ellas ubicada en Ceuta.
Se trata, en muchos casos, de pequeñas empresas de carácter local que este año han visto amenazada su subsistencia debido a la pandemia. Ante la paralización de su actividad, con una caída media del 40%, SIGAUS ha llevado a cabo una modificación total del modelo de financiación aplicado hasta ahora y que estará vigente hasta finales de año, para asegurar la continuidad de la recogida del aceite usado, con independencia de la cantidad o del lugar donde se produzca el residuo.

