El Club Deportivo IES Luis de Camoens comienza a partir de mañana lunes 3 de septiembre la temporada 2018/2019 y para ello ha iniciado una búsqueda de nuevas jugadoras para sus equipos femeninos de fútbol base.
Los entrenamientos se llevarán a cabo de lunes a jueves en horario de 19:00 a 21:00 horas en el patio del Instituto de Enseñanza Secundaria ‘Luis de Camoens’, por la entrada de lacalle Pepe Remigio.
Las prebenjaminas, niñas nacidas en los años 2011 y 2012, se entrenarán los lunes, las benjaminas, nacidas en 2009 y 2010, lo harán los martes mientras que las alevines que son las nacidas en los años 2007 y 2008, tendrán el miércoles como día de entrenamiento.
Por último, las infantiles, niñas nacidas en 2005 y 2006, se entrenarán en el mismo lugar y con el mismo horario los jueves en el Instituto.
Autor: Redacción
La Delegación del Gobierno en la Ciudad
He hablado de la autonomía de Ceuta, y he considerado sus limitaciones y la falta de dinamismo con la que se ha abordado el poder que contiene. Ya hemos visto que, junto con Melilla, son entes singulares que forman parte del sistema autonómico español, en paralelismo con las nacionalidades y regiones. Algo semejante a lo que ocurre, en ese mismo ámbito de organización territorial, con la Administración estatal periférica, desplegada en torno de las Delegaciones del Gobierno. Y para comprenderlo mejor, comentaremos aquí lo atípica que resulta la Delegación del Gobierno en nuestra ciudad.
Antes del ahora famoso artículo 155, la Constitución regula en su artículo 154 que “Un Delegado nombrado por el Gobierno dirigirá la Administración del Estado en el territorio de la Comunidad Autónoma y la coordinará, cuando proceda, con la administración propia de la Comunidad”. Un primer desarrollo de este artículo se efectuó mediante el Real Decreto 2238/1980, cuando apenas se habían constituido dos Comunidades Autónomas. Una vez institucionalizadas las diecisiete, se aprobó la Ley 17/1983, sobre desarrollo del artículo 154 de la Constitución, en la que se diseñaba el marco de actuación del Delegado, atribuyéndole una posición de supremacía sobre los Gobernadores Civiles de entonces. Esta ley fue reformada en 1997 por la hoy vigente Ley 6/1997, de 14 de abril, de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado (LOFAGE), en cuyo Capítulo II del Título II (arts. 22 y siguientes) se regulan los órganos directivos de la organización territorial (esto es, periférica) de la Administración General del Estado, estableciendo a los Delegados del Gobierno en las Comunidades Autónomas, con el rango de Subsecretarios, y se suprimió la histórica figura de los Gobernadores Civiles, que habían sido la autoridad política en las provincias de España a partir de la creación de estas por Javier de Burgos en 1833 hasta ese año de 1997, en que su figura quedó subsumida en los Subdelegados del Gobierno, perdiendo su condición de altos cargos al ostentar el nivel propio de los Subdirectores generales.
Durante la Dictadura, aunque la falta de derechos políticos igualó a todos los españoles, algunas singularidades perseveraban en Ceuta, como la del Gobierno Civil, ocupado por un gobernador militar. Y este fue uno de los cambios políticos que en primer lugar se le reclamó al gobierno de Adolfo Suárez. En junio de 1978 aún aparecía en la prensa que “Ceuta puede tener un gobernador civil antes de un año”, añadiendo que era una “aspiración necesaria para consolidar el status democrático de la ciudad”. Luego se crearon las Delegaciones del Gobierno y Ceuta y Melilla tuvieron las suyas junto a las 17 Comunidades Autónomas. En la actualidad la Disposición Final Segunda de la Ley 6/1997, establece que “las disposiciones contenidas en la presente Ley sobre los Delegados del Gobierno en las Comunidades Autónomas son de aplicación a los Delegados del Gobierno en Ceuta y Melilla”.
Este es un primer aspecto de su peculiaridad: son Delegados del Gobierno para una ciudad, mientras que el resto lo son para las Comunidades Autónomas, con una o más provincias a su cargo. Pero no es este el aspecto que nos hace reparar en su peculiaridad, sino el hecho de que en su organización se incluyan un conjunto de competencias que no se ejercen por la administración estatal en el resto del Estado, lo que supone que su correspondencia con la Administración central es anómala, en la medida que no existe una ordenación general sobre la materia ni un aparato administrativo experimentado en hacerlo para esa parte tan reducida y específica del Estado.
Veíamos en el capítulo XVI que, mientras en el conjunto de las Comunidades Autónomas la proporción media del número de efectivos de empleados públicos es de 20,29 % para la administración estatal, un 51,42 % para la autonómica, un 22,23% para la Administración Local y un 5% para las Universidades, en Ceuta esos porcentajes son del 82,68% para la administración estatal, un 16% para la autonómica y un 1,43% para la Universidad.
En ese porcentaje estatal del 82,68 % están incluidos los dos grandes servicios públicos: la educación y la sanidad. Del total de efectivos, corresponden 1.554 al profesorado y otro personal de los centros docentes (Las cifras de la educación en España. Curso 2015-2016 (Edición 2018) Mio. Educ. y Formación Profesional); y 1.010 a la sanidad pública (Memoria del INGESA, 2.016). Por consiguiente, un conjunto de 2.564 efectivos que suponen un 33,91% de la cifra total de la administración estatal en Ceuta corresponden a dos materias cuya ejecución ha sido asumida por todas las Comunidades Autónomas, lo que justifica, por si solo, el grueso de la diferencia entre Ceuta y el resto de la Comunidades Autónomas, pues de pasar a depender de la Ciudad ese número de efectivos, esta convertiría su porcentaje en el 43,93 % sobre el número total de empleados públicos destinados en Ceuta, algo ya más próximo al reparto nacional de porcentajes.
Pero, además, junto a estos dos grandes servicios públicos, la situación geográfica de Ceuta determina que muchas de las competencias importantes para la ciudad, en cuya gestión las Comunidades Autónomas participan, estén en el caso de Ceuta en manos del Estado. Como, por citar algunos ejemplos, es el caso del transporte marítimo, de la planificación del suelo urbano, de la ordenación general de la economía, de la ejecución de la legislación laboral, o de muchas otras materias concurrentes o compartidas entre el Estado y las Comunidades Autónomas, que en Ceuta están atribuidas en exclusiva al Estado. A lo que debemos añadir, que en todas las materias de las que ahora la Ciudad es competente, al Estado le corresponde la capacidad legislativa, y aunque institucionalmente se ejerza por el Parlamento, es obvio que la iniciativa de los proyectos legislativos se tramitan por el Gobierno de la Nación y que su preparación en cuanto a la problemática e información sobre los asuntos susceptibles de regular debe responder al conocimiento y agregación de los intereses existentes en la realidad de la ciudad.

Teniendo en cuenta que los Delegados del Gobierno no son elegidos directamente por la población local, sino que su designación o nombramiento corresponde al Gobierno de la Nación, que a su vez ha tenido que ser investido por el Congreso de los Diputados de acuerdo con los resultados habidos en las elecciones generales, su vinculación con la representación política autonómica en la Ciudad puede ser o no ser coincidente. Esta cuestión que resulta normal en el resto de la organización territorial del Estado, a causa de lo atípico de la situación en nuestra ciudad, donde el Estado tiene que encargarse en exclusiva de ejercer todas esas competencias a las que hemos aludido y que tanto afectan a los intereses de la población local, resulta anormal. No es solo que los representantes de esos intereses de la ciudad afectados por el conjunto de materias no participen en las decisiones que tanto les conciernen, por no existir cauces institucionalizados para ello, lo cual ya es una carencia que no se da en el resto del Estado, sino que, además, al estar las funciones principales de los Delegados relacionadas con la dinamización de las políticas generales del gobierno, o bien con la necesidad de evitar que los problemas locales trasciendan más allá de sus limites, su gestión tiende a pretender evitar problemas y a mantener el statu quo sin adoptar medidas a medio o largo plazo.
En la mayoría de esos ámbitos materiales no existen políticas generales del gobierno ni competencias ejecutivas que ejercer en el resto del Estado. En términos coloquiales, podríamos decir, que las miradas de los Delegados o Delegadas están más fijas en Madrid que en la problemática local, para la cual requieren una capacidad de ejercer presión en los despachos ministeriales que suele desgastarles sin conseguir buenos resultados, sobre todo al no encontrar en la mayoría de esas materias interlocutores especializados en una problemática que ya no afecta al resto del Estado, porque son competencias puntuales o especificas, solo para las ciudades de Ceuta y Melilla.
Es una situación realmente atípica en el conjunto de España. Por ello sería coherente reflexionar conjuntamente para intentar mejorarla. Conseguir deslindar dónde la revisión del autogobierno de la Ciudad puede mejorarse –no olvidemos que la Constitución prevé que transcurridos cinco años desde la aprobación del Estatuto de Autonomía puede abordarse la ampliación de sus competencias-, y dónde la competencia estatal ha de mejorar los cauces para atender estos asuntos que, vistos desde el conjunto, parecen residuales, pero que no lo son desde la perspectiva local, por lo que deben ser atendidos con la misma intensidad con la que en el resto del Estado los ciudadanos ven atendidos los suyos, o, en caso contrario, estaríamos ante un escenario irremediablemente propicio a la discriminación.
1.- Fte: Boletín Estadístico del personal al servicio de las Administraciones Públicas. Registro Central de Personal, julio 2.017.
La extraña visita de Madariaga
Anteanoche, mientras dormitaba, bajó a verme el espectro de Salvador de Madariaga, un español universal, ingeniero, literato, Diputado y Ministro en dos ocasiones durante la República, Premio Carlomagno, propuesto en varias ocasiones para el Nobel de la Paz y el de Literatura, liberal-centrista, anticomunista y antifranquista, exiliado desde el inicio de la Guerra Civil hasta su regreso a España, ya nonagenario y tras la muerte de Franco, para pronunciar sus discursos de ingreso en la Real Academia Española y en la de Ciencias Morales y Políticas. Fue una gran personalidad a nivel internacional y uno de los Padres de lo unidad europea y, a su vez, promotor en 1962 de la Conferencia que “el régimen” llamó “Contubernio de Munich”. Todo un personaje, en fin, que un día justificó en Radio Nacional de España su decisión de exiliarse en 1936 “porque no se sentía de acuerdo con ninguno de los bandos”.
Lo reconocí enseguida, pues precisamente esa misma noche había estado hojeando, ya en la cama, una de sus obras, “Ensayo de historia contemporánea” (Espasa-Calpe, 1979) en la que aparece su fotografía Después de un saludo casi ceremonioso, le pregunté la razón de tan inesperada visita, momento en el cual tomó la palabra para relatarme una más que interesante cantidad de experiencias e ideas.
Tras confirmarme que hasta allá arriba llegan las noticias de este mundo, añadió que bajaba a verme precisamente a mí porque, en aquel momento, era el único español que estaba leyendo algo suyo. Aludió después al propósito de Pedro Sánchez de crear una “Comisión de la verdad” para tratar sobre la Guerra Civil y el posterior franquismo. No sin protestar porque veía cómo el espíritu de superación de viejos enfrentamientos y de concordia conseguido durante la transición está siendo objeto de una marginación deplorable, se lamentó por su evidente imposibilidad física para formar parte de dicha Comisión, pues se consideraba –no sin razón- un experto en la materia, dada su posición centrista, tan contraria al comunismo como al franquismo. “Estar en el centro es muy difícil, porque el franquismo me consideraría ‘un rojo traidor’ y la izquierda “un conservador reaccionario”.
Me permití interrumpir sus palabras para mencionar que, si tenemos en cuenta las constantes referencias a una guerra entre “republicanos” y “fascistas”, aquellos (el franquismo y la izquierda) no parecían ser los bandos enfrentados en la contienda civil.. Sonrió al oír mi observación. La Guerra Civil –dijo- no se produjo por ningún alzamiento contra la República en sí. Sus causas han de buscarse, como primer antecedente, en la “huelga revolucionaria” planeada por Largo Caballero, “abandonando la vía parlamentaria para entrar en la vía insurreccional”. “Todo el mundo sabía que los socialistas de Largo Caballero estaban arrastrando a los demás a una rebelión contra la Constitución de 1931”, puntualizó, una rebelión que desembocó en los trágicos sucesos de Asturias y en la fallida proclamación, por Companys, del Estado Federal Catalán. “Con la rebelión de 1934. la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936”, sentenció (op. cit. pág. 362). . Como segundo antecedente señaló la llegada al poder del Frente Popular, del que los militares insubordinados temían que intentase situar a España dentro de la esfera del comunismo soviético. Además, “el país había entrado en una fase claramente revolucionaria. Ni la vida ni la propiedad estaban a salvo en ninguna parte”. El disparador definitivo fue el asesinato del líder de la oposición, José Calvo Sotelo, a manos de agentes de la Guardia de Asalto. Al fin y a la postre –ironizó- la Guerra Civil “fue debida a la escasez de agua y al exceso de fuego en el temperamento español”.
-Pero a mi juicio –le dije- el alzamiento fue, en definitiva, el detonante de la eclosión del marxismo en el bando “gubernamental” (banderas rojas, estrellas rojas de cinco puntas, saludo militar llevándose el puño a la gorra, comisarios políticos, ayuda militar soviética). No me respondió, simplemente lamentó que Franco, ayudado a su vez en la guerra por la Alemania nazi y la Italia fascista, se hubiese mantenido durante cuatro decenios, hasta su muerte, como Jefe del Estado. Tras definirlo con duras palabras como “un militar beato y cuartelero incapaz de concebir la libertad”, manifestó que en su día “se había propuesto no volver a España mientras haya un dictador”, y así lo cumplió. No podía ser partidario de regímenes autoritarios como el de Franco, ni tampoco de revoluciones como la de 1934.
Aclaró después que por lo que se refería al bando “rojo”, le era imposible olvidar la huelga revolucionaria que Largo Caballero perpetró, así como la deriva comunista que dicho bando fue experimentando. Además, aludiendo también a Franco, manifestó que “siempre estuve en contra de los totalitarismos”. Por eso encabezó en 1962 la “conferencia de Munich” (el contubernio) a la que asistieron numerosas personalidades no totalitarias, desde demócratas cristianos como Iñigo Cavero y Fernando Álvarez de Miranda, hasta el entonces Secretario General del PSOE en el exilio, Rodolfo Llopis. Madariaga reconoció haber declarado al finalizar aquella conferencia que en ella “se había terminado la Guerra Civil española”. Eso creyó, aun cuando los acontecimientos recientes la están volviendo a poner otra vez sobre el tapete, lo que lejos de servir para cerrar heridas, abrirá muchísimas más.
Al final quise saber su opinión respecto de la posible exhumación de Franco y el destino previsto por Sánchez para el Valle de los Caídos, pero no me respondió. Simplemente fue alejándose poco a poco hacia las tinieblas haciendo repetidos y leves gestos negativos con su fantasmagórica cabeza, como si quisiera decir “¡Ese Pedro tiene unas cosas…!”.
Y entonces desperté… o, quizás, me dormí.
El flamenco según Lorca
Ya se va pasando el verano. Mis vacaciones trabajadas en la panadería familiar tocan a su fin. Apenas un par de semanas para terminar estos relatos cortos desde la Panadería, en los que he ido mezclando experiencias personales, tiempos de ocio y rarezas o experiencias extraordinarias con nuestros clientes. Todo ello lo he ido combinando con lecturas de temas sociales y de actualidad. Los que me han parecido más interesantes, lejos de modas o estados de opinión más o menos “dirigidos”, también las he ido reflejando. Mi fin ha sido, como en todos mis artículos, puramente divulgativo de actividades sociales, culturales o científicas.
Quiero resaltar, ahora que se termina esta experiencia, la pregunta más recurrente de mis amigos. ¿Y las vacaciones para cuándo? Mi respuesta era siempre la misma: Estoy de vacaciones, pero realizando otra actividad distinta a la que tengo por habitual. Y les añadía. La combinación del trabajo manual con el intelectual no puede más que traer beneficios para el cuerpo y la mente. Ya lo experimentaban, y escribían, los monjes medievales. Pero también los revolucionarios de la lucha proletaria de hace un siglo (hoy casi no quedan de estos personajes), cuando conquistaron la jornada de 8 horas como un derecho, nos hablaban de que había que dedicar 8 horas para trabajar, 8 horas para el ocio y 8 horas para dormir. Practicar esto. Y, si es posible, combinando trabajo manual e intelectual, te ayuda a ver la vida de otra forma y, sobre todo, a vivir intensamente cada uno de sus minutos.
De lo acontecido esta semana me interesa resaltar varias cuestiones. La primera es la referida al comportamiento un tanto extraño y caprichoso de varios clientes habituales. Ocurrió en el mismo día. Coincidía que el cielo estaba encapotado, amenazando lluvia (bueno, más bien barro), pero con un calor insoportable. El ambiente estaba algo cargado. Y a las personas, a todos, se nos notaba algo más nerviosos que de costumbre. El primer caso ocurrió a primera hora de la mañana. Comenzó a entrar más gente de la habitual en estas fechas. Las existencias de las baguettes especiales que hacemos se agotaron muy pronto. Rápidamente se comenzó a preparar algunas más.
Con la tienda llena de gente, entró uno de los amigos que vienen todas las semanas varias veces. En ese día lo único que se lleva es un par de baguettes. Rápidamente le dije que se habían acabado, para que no esperara inútilmente toda la cola de gente, pero que estábamos preparando más. La cara de enfado se notó demasiado. Abrió la puerta y se fue, casi sin decir nada. No me fue posible decirle que en algo más de una hora volveríamos a tener existencias de este producto. Su reacción fue un tanto infantil, pues era como si no comprendiera cómo a él, que venía casi todos los días, no le habíamos guardado una baguette para su nieto.
El segundo caso sucedió cuando llevaba a cabo una agradable conversación sobre nutrición con una farmacéutica. El asunto era que sus problemas de supuesta intolerancia al gluten le habían desaparecido al comer nuestro pan.
Venía a comprar más y a contarnos la experiencia. Entonces comenzamos una interesante conversación acerca de los productos perjudiciales que se le añaden a muchos panes precocinados e industriales. Y justo en ese momento entró otro de los clientes habituales, que suele venir con sus dos hijos pequeños. Yo pensé que prestaba atención a lo que hablábamos, porque le interesaba. Por ello seguí conversando tranquilamente. Pero no. El buen señor debió enfadarse por el rato que llevábamos hablando, sin atenderle a él. En un momento de la conversación, abrió la puerta, sin decir nada, y se fue con sus niños. Su esposa, que suele venir los sábados, ni siquiera apareció ayer por el obrador.
En alguna ocasión he hablado de los tipos de clientes que hay, según la teoría del marketing. Pero no encuentro definición para estos casos. Yo los califico como los “clientes consentidos”. Es tan cordial y fluida la relación con ellos, que se sienten con más derechos que los demás. Cualquier gesto, frase desafortunada o comportamiento extraño, a su juicio, aunque no sea intencionado, se lo toman como una ofensa. Se dice que es muy difícil ganar un cliente y facilísimo perderlo. De cualquier forma, todos tenemos nuestro orgullo y dignidad. Creo que, a veces, es necesario poner un límite a esto de aguantar cualquier cosa. No comparto esa pseudo teoría económica de que “el cliente siempre lleva razón”. Los abusos no se deben tolerar. Ni siquiera de los mejores clientes.
La última es el espectáculo flamenco en los Jardines del Generalife de Granada, al que asistimos días atrás. La entrada nos la regalaban algunos de nuestros hijos por nuestros respectivos cumpleaños. La noche era limpia y muy agradable. Ni frío, ni calor. El recinto lleno hasta la bandera. La representación corría a cargo del Ballet Flamenco de Andalucía, del Instituto Andaluz de Flamenco. Se titulaba “FLAMENCOLORQUIANO”, de Valeriano Paños y Rafael Estévez.
Como se dice en la presentación escrita del espectáculo, se trata de “Una fantasía que amalgama a distintos Federicos. Del Federico surreal y experimental al morisco, negro, judío, gitano y cristiano…razas por las que Federico sentía una simpática comprensión y que sentaron parte de las bases rítmicas, armónicas y melódicas del flamenco…”.
Yo no soy un experto en cante y baile flamenco. Sin embargo, cuando lo oigo o lo veo, siento que la vida corre por mis venas. Y el ritmo se apodera de todos mis sentidos. Pero cuando el grupo de bailaoras y bailaores, tocadores de guitarra y de piano, y cantaores, son personas muy jóvenes, que se mueven por el escenario con la agilidad de la gacela, y que ponen en escena durante más de dos horas un precioso espectáculo, con claros matices que distinguen a distintos tipos de Lorca, el asunto te lleva casi al éxtasis.
De todos, me fijé muy bien en uno de los artistas. Al principio tocaba solo la percusión. Por su tamaño y peso (casi más que el mío), pensé que poco más podría hacer. Pero cuando ese chaval, que en una de las escenas representaba al amante de otro hombre, se puso a bailar flamenco, me quedé petrificado. No podía creer lo que veía. La agilidad y soltura del muchacho no tenía nada que envidiar al resto de los estilizados componentes del cuadro flamenco. Sorpresas que da la vida. Se llevó muchos aplausos.
Cuando se publique este artículo espero estar disfrutando con la familia de una buena comida en el restaurante de mi colega Juanma. Ya sí es verdad que esto de los 60 que cumplí el pasado año, va en serio. Y que dure…
La dignidad de ser ceutí prevalece
Día 2 de Septiembre en Ceuta, día de festejos y orgullo para unos, de exclusión y sumisión para otros. El día 2 de Septiembre en Ceuta siempre ha generado debate, siempre ha estado, para gusto o disgusto de la población ceutí, en el punto de mira. Pero después de tantas y tantas disputas, después de tantos y tantos artículos escritos, hoy se evitará ese debate.
Y quiero romper ese debate, pues hay un trasfondo en este día que pocas veces sale a la luz. Hoy quiero hablar del orgullo de ser ceutí y de lo que para mí y para muchos significa serlo.
Porque ser ceutí, no es tarea fácil, porque estar los últimos en todo lo bueno y los primeros en todo lo malo no es algo que se pueda digerir tan fácilmente.
Soy español, ceutí y musulmán y siempre me sentiré orgulloso y afortunado de serlo, pero me apena ver hasta donde hemos llegado como ciudad. El fracaso escolar por las nubes, aislados del resto del mundo, con una sanidad colapsada e insuficiente para la demanda existente, sin vivienda para poder acceder a un derecho fundamental.
Los problemas de nuestra querida ciudad son graves, son apremiantes y son complejos de tratar, pero que algo sea complicado no ha de ser motivo suficiente para cruzarse de brazos y callar. Cuando eres médico y te traen un paciente enfermo, lo curas o mueres en el intento, lo mismo se exige cuando eres policía o bombero, dar todo es lo mínimo.
Pero entonces ¿Por qué quienes están apoltronados en el ayuntamiento no lo hacen? aquellos que supuestamente han de gobernarnos, aquellos que han de facilitarnos las cosas terminan siendo, muchas veces, los primeros en complicarlas.
Será que algunos de esos que hay ahí sentados no sienten malestar alguno al ver su ciudad así o tal vez los problemas de los ceutíes les son indiferentes. Deberían sentir rabia, les tendría que dar vergüenza si tanto orgullo patrio tienen, ver cómo estamos y no aportar soluciones.
Desgobernados y dejados a nuestra suerte durante años, desamparados y olvidados para ser recordados una vez cada cuatro años. Hoy 2 de Septiembre a los ceutíes nos toca hacer memoria, nos toca recordar que una vez fuimos fuertes, que estuvimos unidos y que no dejábamos que nos tomasen el pelo.
Hoy 2 de Septiembre nos toca recordarles, a aquellos quienes se aferran tan fervientemente a la silla, que somos nosotros los que elegimos, los que decidimos y que si estos ineficientes mandatarios no hacen nada, nosotros si haremos algo, echarlos.
Domingo 2 de septiembre de 2018
El Día de Ceuta
Cuando llega nuevamente la celebración del Día de Ceuta es necesario, muy necesario, que se reflexione sobre lo que ha supuesto el Estatuto de Autonomía para nuestra tierra en sus veintitrés años de vigencia. Queda muy claro que su promulgación y las posteriores asunción de competencia vino a significar un salto cualitativo en la importancia que Ceuta comenzó a tener a nivel nacional. Por un lado, el incremento en la recepción de fondos reflejó una transformación de Ceuta a todos los niveles y que se no se puede negar bajo ningún concepto. Pero también la importancia por otro lado de los grados de interlocución con la Administración General del Estado y que han permitido que sea posible que en Madrid conozcan, de primera mano, las verdaderas necesidades. Son realidades, pero también todo no está hecho, porque los políticos de Ceuta, hasta ahora, no han sido capaces, por supuesto, de lograr que el estatuto de aproveche hasta sus últimas consecuencias. Aún quedan muchas posibilidades como la utilización de las iniciativas legislativas que se pueden presentar ante las Cortes Generales. A pesar de ello, lo que se debe hacer es que todos rememos en la misma dirección en los grandes asuntos que son decisivos para esta tierra a todos los niveles.
La CISO debutó en el Auditorio del Revellín
Por fin la CISO se estrenó, de manera oficial, ante el público de nuestra ciudad. El proyecto que nació del pianista ceutí Eduardo Hernández y que contó con el gran apoyo de la Consejería de Educación y Cultura y de la Fundación Premio Convivencia se puede decir ya, a ciencia cierta, que se ha convertido en una realidad.
Hoy ha sido su puesta de largo en el Auditorio Teatro del Revellín. La CISO ha levantado una gran expectación durante estos días de ensayos, visitas y salidas a la calle para acercar su música a los ciudadanos. Una expectación que se tradujo en la entrada que tuvo el propio templo de la música de nuestra ciudad.
El concierto de la CISO se enmarca dentro de los actos organizados por la Ciudad Autónoma dentro de la festividad del Día de Ceuta que tiene lugar en la jornada de hoy.
Caballas achaca los problemas de la OPE «a la falta de implicación y planificación» de las autoridades
El portavoz de Caballas en la Asamblea de Ceuta, Mohamed Alí, ha cargado contra las autoridades responsables del operativo de retorno en la OPE 2018. En concreto, ha achacado las largas colas de viajeros y los retrasos que también sufren los residentes a «la falta de implicación y planificación» de dichas autoridades.
«Han convertido el puerto y la travesía del Estrecho en una tortura para los ceutíes», ha considerado el diputado portavoz Alí a través de las redes sociales en referencia a una información publicada por este periódico.
Caballas exigirá soluciones y pedirá «mejor coordinación, más información y mejores accesos a los residentes de Ceuta».
Tarde de tensión en el puerto de Ceuta por las colas de la Operación Paso del Estrecho 2018
El puerto de Ceuta ha registrado durante la tarde de este sábado auténticos momentos de tensión debido a las largas colas y enormes tiempos de espera para embarcar en el marco del retorno de la Operación Paso del Estrecho 2018.
Miles de pasajeros y cientos de vehículos han colapsado el recinto y ha provocado que un buen número de personas se emplazaran hasta los agentes de la Guardia Civil que trataban de organizar el tráfico en la zona con el objetivo de pedir explicaciones. En un momento dado, cuando un hombre decidió registrar el momento grabando un vídeo con su móvil, el agente se lo confiscó para evitar que se guardasen dichas imágenes.
La situación no fue a más dada la profesionalidad de los efectivos de la Benemérita que calmaron a los viajeros y devolvieron el teléfono, evitando que la cosa fuese a más. La indignación ha sido la tónica durante este sábado, replicando escenas que se vienen sucediendo desde días atrás.
Los tiempos de espera que este viernes no superaron las 5 horas, según detallaban fuentes portuarias a este periódico, han alcanzado las 10 horas, según han lamentado los propios afectados en declaraciones a este periódico.
El motivo por el que el puerto de Ceuta ha recibido la llegada masiva de viajeros de la operación retorno de la OPE se encuentra en la situación, mucho más conflictiva, que vive el puerto de Tánger-Med. De hecho, esto ha provocado que el puerto de Ceuta se haya convertido en el segundo puerto con más rotaciones, pasajeros y vehículos trasladados acumulados en este marco operativo tan sólo por detrás de la terminal de pasajeros marroquí.
Problemas tanto en Ceuta como en Algeciras
A las críticas por el aumento de precios de los billetes con vehículo, con tarifas de más de 200 euros para cruzar el coche (provocado por la intercambiabilidad, activada este viernes a las 09.55 horas con el objetivo de descongestionar el tráfico, permitiendo a los pasajeros embarcar en cualquier naviera indistintamente del billete adquirido), hay que sumar los retrasos continuados que están sufriendo los ferrys de las tres navieras.
Ya el jueves mostraron retrasos que se fueron acumulando de una rotación a otra. A pesar de que algunas operadoras programaron rotaciones extraordinarias de madrugada, las dificultades han continuado este sábado desde la Estación Marítima de Algeciras, donde numerosos residentes de Ceuta que querían regresar a la ciudad tras sus vacaciones se encontraron con demoras de varias horas por culpa de los complejos procesos de embarque que se están viviendo en el puerto.
Lo mismo ocurre en el sentido hacia la península: a pesar de que el carril para residentes en el puerto no provoca retenciones para los ceutíes, los retrasos de los barcos provoca la desesperación de numerosos pasajeros.
El calendario de la OPE abunda en que los días de intensidad media se prolongarán hasta este lunes, dejando así las dos próximas semanas en jornadas de intensidad leve hasta el final de la Operación Paso del Estrecho, el próximo 15 de septiembre.







