Tres candidatos para la representación del PSOE de Ceuta en mayo de 2019

Antonio Gil, Manuel Hernández o Enrique Moya. Tres candidatos para un único puesto: el que encabezará la lista del PSOE para las próximas elecciones autonómicas del año 2019. Esta mañana ha comenzado el periodo de votaciones en la sede de Daoíz y será a partir de las 20.00 horas cuando comenzará el recuento del que saldrá el número 1 del partido.

El actual secretario general del partido, Manuel Hernández, pelea por mantenerse al frente y capear las críticas vertidas desde algunos frentes que le acusan de haber convertido las siglas en su propio ‘cortijo’. Algo que este niega enarbolando la bandera del mayor aperturismo de un partido histórico.

Hoy se tendrá que escribir una nueva página en el rumbo que está siguiendo el partido aunque ya los preliminares han venido marcando por críticas entre candidatos y advertencias de militantes por afiliaciones de última hora.

Ceuta y Melilla, únicas autonomías en las que se piden todos los destinos de Policía Nacional

Casi mil plazas de policía han quedado vacantes en tres autonomías: Cataluña, Madrid y Baleares. Y es el alto coste de la vida en esos territorios lo que ahuyenta a los agentes a la hora de pedir esos destinos, además del rechazo social que sufren en el caso de la primera de esas tres comunidades

En la convocatoria de este año, según los resultados publicados en la orden general de la Policía, han quedado vacantes 1.266 plazas, de las que en torno al 78 por ciento corresponde a la Comunidad de Madrid (475), Cataluña (471) y Baleares (52).

Frente a los destinos que no solicitan los funcionarios, en otras tres comunidades autónomas se cubren todos los puestos convocados. se trata de Asturias, Cantabria y Galicia, donde tradicionalmente se produce esta situación.

También este año, se han solicitado todas las de Ceuta y Melilla, mientras que en Navarra solo han quedado vacantes dos, en la Rioja tres y en Castilla y León cinco


Dentro del concurso general de méritos para la provisión de puestos de trabajo en las escales de Subinspección y Básica.

¿Por qué a los policías no les atrae un destino como Barcelona, Madrid o Ibiza? Existe una motivación común en estos tres territorios: la carestía de la vida, según han manifestado a Efe fuentes sindicales.

Tanto el portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Ramón Cosío, como el de la Unión Federal de Policía (UFP), José María Benito, recuerdan que el salario de un policía básico apenas asciende a 1.500 y 1.600 euros, una cifra con la que es prácticamente imposible alquilar una vivienda en esos lugares y hacer frente al resto de los gastos del día a día.

La cosa se agrava en el caso de Baleares, y más, según subrayan los portavoces sindicales, cuando en época estival los agentes recién salidos de la academia de Ávila son obligados a hacer prácticas en destinos turísticos como de esa comunidad con un sueldo base y sin cobrar dietas, a pesar de que, según Cosío, podría considerarse como una comisión de servicio.

En Ibiza, por ejemplo, y en plena temporada alta de julio y agosto, el alquiler de una vivienda puede incluso alcanzar los 3.000 euros, por lo que hasta seis agentes se ven obligados a compartir una y «vivir en 50 metros cuadrados», como señala el portavoz del SUP.

Los sindicatos insisten también en que la Policía Nacional no cuenta con instalaciones para residencia, ni permanente ni temporal, como sí ocurre en la Guardia Civil con las casas cuartel.

Además, la territorialidad, un concepto que se incluye en la nómina de los policías que trabajan en Barcelona o Madrid, es de apenas 78 euros mensuales en la Ciudad Condal y de 175 en la capital, lo que tampoco compensa el alto coste de la vida.

Más allá del precio, hay otras motivaciones más específicas para no pedir determinadas plazas. En Cataluña, el rechazo social que en los últimos años están sufriendo los agentes de las fuerzas de seguridad del Estado ha engrosado la lista de razones para huir de ese destino, así como la «obligación» de saber catalán y escolarizar a los hijos.

«Durante décadas hemos trabajado sin problemas en Cataluña y ahora nos ven como una fuerza de ocupación. Y no lo somos», lamenta Ramón Cosío.

Sin olvidar que, al igual que en el País Vasco, Cataluña cuenta con una policía autonómica integral que asume la mayoría de las competencias policiales, por lo que la de las fuerzas de seguridad del Estado se quedan limitadas a las fronteras, la «información» y, en muchos casos, la vigilancia estática de edificios de la Administración del Estado.

Por ello, como resaltan las fuentes, el desarrollo vocacional y profesional de un agente con aspiraciones se queda «corto» en ambas comunidades, aunque en Euskadi solo han quedado vacantes diez plazas.

Y es que, como explica Benito, desde hace muchos años los policías preferían trabajar en el País Vasco no solo porque estaba mejor pagado por el problema del terrorismo, sino porque la comunidad está más próxima de los lugares de origen de los agentes (Galicia, Asturias o Castilla y León) que Cataluña.

Con todo, fuentes del Ministerio del Interior han asegurado a Efe que las plazas desiertas se cubrirán este verano con los agentes en prácticas y después con la promoción de 1.300 nuevos policías, que se incorporarán al destino que soliciten en función de su nota.

El siguiente cuadro recoge, por comunidades autónomas, el número de vacantes en la categoría de subinspector, en la de oficial y en la de policía, así como la suma de todas ellas:

Juan Vivas: «No tengo relación con Mahersa»

El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, negó relación con Mahersa, empresa que es la adjudicataria de la concesión del puerto deportivo de nuestra ciudad.

Esta afirmación vino como consecuencia de una intervención de la diputada de MDyC, Fatima Hamed, en relación con uno de los puntos que iban en el orden del día de la sesión plenaria, sobre la aprobación definitiva de la modificación de la ordenanza fiscal reguladora del IPSI y más concretamente la bajada al 0,5% del impuesto para la compra de barcos de más de seis metros y el descenso también el precio del carburante para las embarcaciones náutico deportivas.

En palabras de Fatima Hamed podría existir un presunto interés de uno de los diputados del PP, José Manuel Ávila Rivera, que se había ausentado de la sesión y del presidente de la Ciudad, Juan Vivas, porque un cuñado suyo es vicepresidente de la mencionada sociedad.

Se votaba la bajada del IPSI para la compra de embarcaciones de más de 6 metros


Vivas le pidió asesoramiento a la secretaria general de la Asamblea, quien indicó que entendía que si el presidente no se ausentaba y se abstenía cumplía con lo establecido en la legislación. Sin embargo, para Fatima Hamed, lo normal era que el presidente abandonara el propio pleno.

El propio presidente, incluso, estuvo dispuesto a que el asunto quedara encima de la mesa hasta que la secretaria general pudiera informar con más tranquilidad. Pero la asesora jurídica de la Asamblea volvió a insistir en que con la abstención era suficiente.

Intervino el portavoz de Caballas, Mohamed Alí, para decir que no entendía lo que estaba sucediendo, puesto que Mahersa poco beneficio podía saber de esos dos puntos que se iban a votar, pero Vivas le explicó que estaban intentando guardarse las espaldas, porque luego, algunos pueden ir a presentar una querella penal en los tribunales, pero que era de la misma opinión que había expresado el propio Alí.

Hubo incluso un pequeño conato de enfrentamiento entre Juan Vivas y Fatima Hamed, cuando el presiente intervino para indicar que “me estoy defendiendo” y la portavoz del MDyC le reiteró que “nadie le está atacando”. Además, al dirigirse Hamed a Vivas con el cargo de alcalde, éste le respondió que “presidente, soy presidente”.

Teme quedarse en la calle por no poder afrontar el pago del alquiler

Con 60 años y dos niñas pequeñas, Abdelmalik Hamman Mohamed lleva ya dos meses sin poder afrontar el pago de su alquiler. Desde hace cinco años se venía beneficiando del programa de alojamiento alternativo que la Ciudad ofrece para las personas con rentas mínimas, sin embargo, en todo este tiempo no ha logrado encontrar un sustento mejor para su familia.

Pese a que varios grupos de la oposición ya han criticado el carácter transitorio de este apoyo, lo cierto es que la ley que regula el programa indica que no se puede beneficiar de esta ayuda por más de 60 meses. Desde noviembre de 2017, se conformó una mesa de trabajo en Servicios Sociales para revisar dicha ley y volver a una ayuda de carácter indefinido, pero de momento todos aquellos que han superado el plazo establecido, han salido de inmediato del programa de apoyo.

Uno de ellos ha sido Abdelmalik, que desde hace dos meses ya no paga el alquiler de su casa y teme que pronto, el arrendador de la vivienda, por la cual pagaba 500 euros mensuales, le pida que se marche. “Yo necesito un techo para mis hijas”, reclama y explica que la única respuesta que ha recibido por parte de Servicios Sociales es que ya ha agotado el plazo.

Ha entrado en otro programa que a partir de ahora le apoyará con los alimentos, pero dice no ser suficiente para sustentar a su familia. Argumenta que a su edad es difícil encontrar trabajo y no sabe qué va a hacer con sus hijas de 8 y 10 años. “Yo lo que necesito es una casa”, insiste.

Desde hace 12 años está a la espera de una vivienda. Lo desalojaron de su casa hace cinco años por estar en una situación no apta para la vida y llegó incluso a figurara en la famosa ‘lista fantasma’ de la adjudicación de los pisos de Loma Colmenar, de los que jamás volvió a saber.

El programa de alquiler social acoge de manera mensual un promedio aproximado de 450 familias, a las que se apoya para el pago de la vivienda dependiendo de su situación.

Tildan de “flagrante incumplimiento” la destrucción de los nidos de aviones

La asociación Septem Nostra se ha sumado al carro de la denuncia lanzada por SEO-Ceuta sobre la aniquilación, hace un año, de nidos de aviones en Los Rosales, cuando las obras de reforma de las fachadas acabaron con la vida de numerosos pollos que fueron lanzados desde varios pisos de altura por los operarios que intervinieron en la rehabilitación.

A punto de cumplirse el primer aniversario de estos hechos, y pese a los intentos de que la Consejería de Medio Ambiente aplicará alguna sanción a la empresa o tomara cartas en el asunto para evitar que actuaciones como esa vuelvan a repetirse, nada se sabe sobre la postura del área que debe velar por estos temas.

Al margen de esta ausencia de información, los ecologistas de Septem Nostra hablan de un “flagrante incumplimiento” de la legislación medioambiental por parte del Gobierno ceutí. “La ley prohíbe hacer obras durante el periodo de nidificación de estas especies, pero ellos la han obviado totalmente”, critica el presidente de Septem Nostra, José Manuel Pérez Rivera.

Tras la denuncia en el Seprona, continúa el ecologista, la Ciudad “no se ha pronunciado al respecto, ni se ha comprometido a realizar cualquier acción para proteger y preservar a estas aves”.
Pérez Rivera achaca esta situación a la “falta de sensibilidad” de un Gobierno que además tiene como norma “no contestar a ninguno de los expedientes que inician y si lo hacen es de forma poco ajustada a lo que se le pregunta”.

El ecologista también recuerda que la desidia de la Ciudad en materia medioambiental, concretamente en el caso de estas aves insectívoras, es su “ignorancia suprema” ante el gran valor ornitológico y ecológico que tienen. “Es una especie insectívora que acaba con las plagas. Además de eso hay que destacar su gran valor a nivel estético, la belleza que tienen”.

El descenso de aviones y vencejos en Ceuta es fruto de una arquitectura que “se ha vuelto dura para albergarlas”. Los antiguos tejados y recovecos de distintos inmuebles han dado paso a edificios que, por su estructura, hace inviable la fabricación de un nido y su posterior periodo reproductivo. La que ha sido una “estrecha relación” entre Ceuta y estas aves parece que está viviendo sus últimos días si nadie pone freno a esta situación.

Septem Nostra apoya firmemente la postura de SEO-Ceuta, así como la denuncia elevada al Seprona, aunque insta a la Ciudad a que “no la deje olvidada en un cajón”, sino que, por el contrario, “se depuren responsabilidades”.

En caso de no ser así, Pérez Rivera comparte la postura de SEO-Ceuta de presentar la denuncia directamente en la Fiscalía de Medio Ambiente, dejando así atrás la laxitud de una administración que sigue haciendo oídos sordos ante la problemática medioambiental de nuestra ciudad.

El MECD organiza el ‘CeutaSkills’ de destrezas en Formación Profesional

El área de promoción de la Formación Profesional en Ceuta del MECD inaugurará, el próximo día 17, una nueva edición local ‘CeutaSkills’, competiciones de destrezas en Formación Profesional, que habilitará a los participantes a poder optar por una plaza en el próximo ‘SpainSkills’, en el que competirán con los ganadores del resto de autonomías.

Las especialidades de esta edición son cocina, pintura del automóvil, reparación de carrocería y cuidados auxiliares de Enfermería del IES Almina, así como refrigeración, fontanería y calefacción del ‘Siete Colinas’. Esta edición cuenta con la colaboración de todos los centros de la ciudad y sus diferentes familias profesionales.

Los eventos de competición ‘CeutaSkills’ constituyen un valioso instrumento divulgativo de la Formación Profesional y un medio para estimular a estudiantes, profesorado y empresas, además de una plataforma de intercambio y un foro de debate sobre la evolución de los estándares profesionales, la calidad y la innovación en los diferentes sectores productivos. En este marco se organizan ‘Skills’ autonómicos y regionales, como selección previa de los participantes en los ‘SpainSkills’ y en los ‘WorldSkills International’ y ‘WorldSkills Europe’, sucesivamente.

La inauguración tendrá lugar el próximo día 17 a las 9:00 horas en el Almina, mientras que la ceremonia de clausura y entrega de trofeos se celebrará en el Siete Colinas el día 18 a las 12.00 horas.

Durante las sucesivas competiciones se espera una amplia participación así como un elevado nivel de calidad en la aplicación de los conocimientos adquiridos.

El Príncipe exige respuestas sobre el centro social en el antiguo mercado

La asociación de vecinos del Príncipe ha exigido que, de una vez por todas, la Ciudad aclare cuando va a proceder a la apertura del antiguo mercado, ahora reconvertido en un centro social, después de que se barajara la posibilidad de habilitar un centro de día para mayores. “Llevamos muchos años preguntando por este tema y hace más de dos nos dijeron que solo quedaba por poner el aire acondicionado y el mobiliario. Hoy día siguen con la misma respuesta”, asegura el presidente del movimiento vecinal, Abdelmalik Mohamed, Kamal.

Con unas instalaciones actualmente en desuso y unos vecinos “completamente abandonados”, Kamal lamenta que la Ciudad no “aproveche estas céntricas instalaciones para el desarrollo de la barriada”, máxime cuando se ha desembolsado una “importante partida en la reforma”.

La asociación insta a la Ciudad a dar una respuesta del por qué de este retraso que está repercutiendo de forma negativa entre los vecinos de la barriada. “Constantemente recibimos quejas, sobre todo de los mayores que están esperando que este centro mejore su calidad de vida, tal y como se comprometió el Gobierno de Vivas”.

Kamal insiste en que, una vez más, las promesas del Ejecutivo local han caído “en saco roto”, pese a las necesidades del colectivo de mayores del Príncipe. “No existen lugares para ellos donde puedan realizar actividades o reunirse. Y si quieren desplazarse a otras zonas tienen problemas de movilidad, sobre todo porque el trasporte público les deja lejos de sus viviendas”.
El presidente de la AAVV del Príncipe señala que, de no ser utilizado por la Ciudad, se cedan las dependencias al movimiento vecinal.

El peor insulto…

Esa fue la frase del día: “El peor insulto que se le puede decir en Ceuta a un cargo público es ser racista”. El autor de la misma: Juan Vivas. El escenario: el pleno extraordinario celebrado ayer.

Considerando que lo peor no es el insulto sino serlo, cabría reflexionar sobre los niveles plenarios a los que desgraciadamente nos estamos acostumbrando. Y no solo me refiero a los insultos: “partido de mierda”, “hija de puta”… sino a la propia inutilidad derivada de acuerdos que luego no se cumplen, interpelaciones que no se responden adecuadamente y nula efectividad para la ciudadanía de lo que han terminado siendo reuniones entre amigos/no amigos.

El PP dice que no va a responder más a los insultos de Aróstegui. Este replica que en el fondo es una excusa porque carecen de argumentos. Y usted y yo nos quedamos con cara de sorpresa como si realmente eso fuera lo importante de un pleno del que esperamos que se alcancen acuerdos de interés, que se adopten medidas que vayan a suponer una mejora para el ciudadano.

¿Consideran normal que haya puntos que se han llevado a pleno en varias ocasiones sin que hayan fructificado en un acuerdo?, ¿para qué vale dar luz verde a cualquiera de los puntos debatidos si luego se ejecuta una burla constante a lo acordado?, ¿en qué espacio de nuestras vidas podemos situar la consideración hacia partidos en los que no solo los insultos sino la falta de interés de algunos diputados es algo manifiesto y visible? Hay quienes atienden más su Facebook o los dibujitos con los que emborronan sus folios que los asuntos objeto de debate.

Entiendo que a los populares les pueda doler que les tilden de racistas, que les incluyan en un “partido de mierda”, entiendo que las formas a las que hemos llegado no son el fiel reflejo de un nivel político esperado por el ciudadano, pero esa sensación de hartazgo, de protesta y de malestar deberían extenderla al engendro en el que han convertido unas sesiones plenarias que no conducen a nada, en las que no se dan cumplidas respuestas ni se acatan las promesas, en las que parece asomar un divorcio diario con una ciudadanía que no se merece esto. Ni escuchar insultos, ni presenciar espectáculos ni, por supuesto, que nos tomen el pelo como lo están haciendo.

Esto no es hacer política

Hubo un tiempo en el que la sociedad respetaba la política y confiaba en las palabras de los políticos. España se convirtió en un país que después de años sin democracia participaba y admiraba la figura de esas personas que los representaban ante las diferentes cámaras, ya fueran nacionales, autonómicas o locales.

Era emocionante ir a votar y conocer a los que en su día les representarían y tendrían la misión de defender sus intereses en favor de una sociedad mejor.

Sin embargo, la política actual ya no es lo que era y sus protagonistas distan mucho de aquellos oradores que participaban, cada uno desde su trinchera, de una discusión de ideas, no de una pelea vacía de argumentos y propuestas, pero sí llena de acusaciones e insultos que no derivan en la resolución de las cuestiones que sí importan a la sociedad.

Esto es lo que vemos en Ceuta cada vez que se celebra un pleno. La actuación de ayer ofrecida por el diputado de Caballas, Juan Luis Aróstegui, no es más que un espectáculo bochornoso, indigno de una Asamblea que se supone que representa los intereses del pueblo.

No se puede insultar en un pleno donde se discuten los problemas que acaecen en Ceuta y mucho menos se puede catalogar de “mierda”, en esos términos literales, al partido en el poder.

Eso no es hacer política, eso es buscar la discusión, el enfrentamiento y es faltarle al respeto a todos los ciudadanos de Ceuta que esperan más de sus representantes y que no desean ver una pelea callejera en un lugar tan importante como debería ser el Pleno de la Asamblea.

Lo de ayer debería servir de reflexión para todos aquellos que se erigen como servidores públicos y que por lo tanto, deben un respeto al pueblo.

El motor sinergético de la comunidad cívica

Escribió John Ruskin que “si bien la ausencia de amor a la naturaleza no es razón suficiente para condenar a nadie, su presencia es el distintivo infalible de la bondad de corazón y de la justicia en la percepción moral”. Por desgracia, en nuestra sociedad, no abundan las personas que aman a la naturaleza y actúan de manera coherente a este sentimiento. Son mayoría los ciudadanos que apenas tienen contacto con la madre tierra.

Este distanciamiento de la naturaleza trae consigo conductas poco respetuosas con nuestro medioambiente. Si no existe un sentimiento de verdadero aprecio a la naturaleza es difícil que echen raíces en la sociedad modelos de pensamiento basados en la defensa del bien común, el anhelo de conocimiento y la búsqueda de la belleza. Más que el aludido bien común lo que prima es el interés individual. No son muchos quienes dedican parte de su tiempo libre a alguna labor cívica.

Hay que reconocer que en el ámbito internacional y europeo se ha avanzado mucho en materia de protección y conservación del patrimonio cultural y natural. Parte de la sociedad civil lleva muchas décadas movilizada para impedir la destrucción de nuestros hábitats naturales y la herencia cultural. Ha sido esta presión ciudadana la que ha logrado importantes mejoras en la legislación y las políticas medioambientales. Para llegar hasta aquí ha habido que mantener una constante crítica vigilante y una permanente denuncia de todos aquellos hechos que ponen en peligro los bienes naturales y culturales.

La resistencia al cambio de paradigma ideológico ha sido y es muy fuerte por parte del poder económico y político. En países como España, cuyo motor económico ha sido el ladrillo, la lucha ha tomado un cariz dramático. Un tsunami de hormigón ha barrido el interior y el entorno de las grandes ciudades, así como las costas españolas dejando a su paso un rastro de destrucción patrimonial sin precedentes.

Siendo generalizada la resistencia de la clase dirigente a adoptar políticas respetuosas con el patrimonio natural y cultural hay que decir que determinados gobiernos autonómicos han implementado planes de gestión ambiental y cultural muy rigurosos y eficaces.

No es el caso, desde luego, de Ceuta. Los casi veinte años que llevamos implicados en la defensa, estudio y difusión del patrimonio natural y cultural ceutí nos permite hablar con fundado conocimiento sobre la actitud del gobierno de Ceuta respecto al medioambiente y a la conservación de nuestros bienes culturales.

A pesar de los cientos de escritos presentados, las alegaciones redactadas, las denuncias públicas y judiciales presentadas y los miles de artículos de opinión publicados no hemos logrado un cambio significativo en las políticas patrimoniales. Nuestros paisajes han seguido siendo alterados hasta hacerlos irreconocibles, nuestros montes siguen dejados a la suerte, siempre mala, y han sufrido importantes incendios forestales, han tenido que pasar varios lustros para que, por fin, se hayan decidido a redactar los planes de gestión de los hábitats incluidos en la red Natura 2000.

También podríamos referirnos a la sistemática aniquilación de los arroyos ceutíes, el abandono del litoral, la desprotección de las aves que nidifican en Ceuta, el continuo maltrato al arbolado urbano, la inexistente gestión de los residuos, el grave problema de la contaminación acústica o el despilfarro energético.

En cuanto a nuestro patrimonio cultural, seguimos teniendo abandonados muchos bienes inmuebles declarados de interés cultural. Sería necesario implicar al gobierno central en la protección de muchos de los edificios que gozan de esta singular protección legal, pues siguen siendo de su propiedad y, por tanto, responsables de su mantenimiento y custodia. Pero nadie se mueve en este sentido. Haría falta contar con un plan general de bienes culturales similar a los que elaboran y revisan ciertas comunidades autónomas, como nuestra vecina Andalucía. Uno de los temas importantes de este tipo de planes es la gestión museística. No puede ser que una ciudad de la importancia arqueológica e histórica de Ceuta no cuente con un museo de la Ciudad.

Hay que estar muy ciego e importarle muy poco la cultura para que nadie de este gobierno ni de la oposición llame la atención sobre esta importante carencia cultural. Los ciudadanos de Ceuta, y quienes nos visitan, necesitan un espacio en el que se muestre el pasado, el presente y el posible futuro de nuestra ciudad. Resulta crucial que un museo del siglo XXI sea capaz de contribuir al estrechamiento de los vínculos emotivos y simbólicos que unen a los ceutíes con su tierra.

De este modo, lograríamos satisfacer la necesidad íntima de todo ser humano de sentirse parte de una continuidad histórica y no simples eslabones perdidos de una cadena rota por la imparable aceleración de los acontecimientos.

Uno de los ejemplos más evidentes del anclaje ideológico de la clase gobernante ceutí en aguas del pasado es la sistemática destrucción del centro histórico de Ceuta. Aquí el gobierno del Sr. Vivas sigue permitiendo y alentando el derribo de inmuebles de interés patrimonial para así satisfacer el deseo de importantes y poderosos empresarios locales. De paso consigue hacer cajas, a base de impuestos, para mantener una administración desproporcionada en número y emolumentos. Este tipo de tropelías fueron defenestradas hace muchas décadas en la mayor parte de las ciudades españolas. Basta con darse una vuelta por el centro histórico de ciudades como Sevilla, Málaga o Granada para comprobar que las fachadas de los edificios del corazón urbano han sido respetadas.

Gracias a esta política se ha conseguido mantener la personalidad y la imagen de estas ciudades, además de revitalizar su comercio local. Aquí, por el contrario, se han eliminado calles enteras que gozaron de una belleza definitivamente perdida y arruinada. Entristece ver las fachadas marítimas de Ceuta. Lo que podría ser una bella estampa es ahora un abigarrado conjunto de edificios de estilo internacional sin una pizca de coherencia estética y armonía paisajística. Nada más que se ve cemento y más cemento, sin que asome un hueco con algo de vida natural.

Mucho del daño provocado al patrimonio natural y cultural no puede ser reparado. Se han abierto heridas tan profundas en esta tierra que tardarán muchos siglos en curarse, si es que alguna vez alguien toma la decisión de tratarlas.

Para que esta restauración sistemática de nuestros bienes naturales y culturales pueda abordarse sería necesaria, como paso previo, una reeducación de nuestra mente y una reorientación de nuestros ideales sociales, económicos y políticos. Nada de esto es posible sin que la ética y la política se reconcilien y sin que los ciudadanos dejen de ser sujetos pasivos y tomen la rienda de la sociedad.

Los ciudadanos podemos y debemos ser el motor sinergético de la comunidad cívica.