Recreativas, kayaks, tablas de paddle surf, phantom… Las mafias se hacen de oro pasando inmigrantes aprovechando la cantidad de personas que están ocultas solo a la espera de ser llamadas para escapar de Ceuta a Algeciras.
Las mantienen en viviendas próximas a los puntos habituales de salidas clandestinas o los captan en los asentamientos. Cuando llega el día los preparan para la salida.
Decía el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que todo aquel que entró en la ciudad en ese considerado ataque a la frontera del 30 de julio sería expulsado, que nadie lograría acceder a territorio peninsular.
Muchos ya lo han hecho, burlándose del sistema y de las proclamas del ministro. No es que hayan podido cruzar de manera clandestina unos pocos, al contrario, esta auténtica locura ha crecido a la sombra de una entrada masiva con la que los delincuentes se frotan las manos.
Negocio con muchos ceros
Cruzar de Ceuta a Algeciras se ha convertido en la autovía explotada por las mafias. Los inmigrantes obtienen el pase peninsular y las mafias se llenan los bolsillos con distintas tarifas según el pase. 7.000 en moto de agua, hasta 10.000 en embarcaciones rápidas.
La Guardia Civil no cesa en las intervenciones llevadas a cabo. Hasta la fecha, según datos oficiosos obtenidos en base a las noticias publicadas, se ha logrado la detención de 15 pilotos de distintas embarcaciones. Fueron actuaciones que se han saldado con más de 30 inmigrantes interceptados.
Son datos correspondientes solo a poco más de 15 días lo que viene a evidenciar la presión en el mar.
Pilotos de Ceuta
Los detenidos son, en su amplia mayoría de Ceuta, salvo con un caso que se trató de un marroquí con residencia en España.
Es un no parar, pero no solo desde las costas de Ceuta hacia Algeciras cruzando la autopista del Estrecho, sino también directamente desde las de Marruecos hacia territorio peninsular.
La Guardia Civil de Ceuta ha intervenido con los agentes del Servicio Marítimo en la interceptación de embarcaciones en mitad del Estrecho, actuando con rapidez para evitar la muerte de los inmigrantes que son obligados a arrojarse al agua.
Además, fruto de sus persecuciones, se ha permitido que los compañeros de Algeciras abortaran la escapada de pilotos que acababan de desembarcar. Muchos servicios terminan haciéndose de manera conjunta entre ambos.
Reparto de funciones para la comisión del delito
Detrás de estos pases hay grupos de dos o tres personas que cooperan para nutrirse económicamente de esas acciones, con el abastecimiento de combustible, la captación y ocultación de inmigrantes hasta los posteriores pases empleando embarcaciones propias u otras que son robadas para la comisión de ese delito.
Desde la entrada masiva, el repunte en este tipo de acciones ha sido elevado, prácticamente parejo a los delitos de agresión sexual.
La entrada masiva de miles de marroquíes en Ceuta a finales de julio hizo aflorar uno de los relatos más duros, el que tenía que ver con niñas y jóvenes marroquíes que eran víctimas de agresión sexual.
Sobre la mesa se ha expuesto un problema, una traba: en muchos de los casos, a pesar de existir denuncia, no se ha podido dar con el agresor.
La Policía Nacional fue encomendada a investigar los hechos nada más que se tuvo conocimiento de la iteración de casos. La UCRIF llegó a controlar los espacios más próximos a la población migrante antes de que se levantaran asentamientos en barriadas que terminaron siendo su núcleo protector.
Los primeros días de la avalancha fueron los peores. Sobre el papel se contabilizan 13 casos judicializados relacionados con este delito, con agresiones sexuales. El número es mayor, pero no se registra de forma oficial si no existe denuncia.
14 víctimas y 4 detenidos, dos de ellos españoles
Tal y como han informado fuentes judiciales a este periódico con los datos actualizados, a fecha de este mismo miércoles, se habían iniciado 13 diligencias previas con un total de 14 víctimas. Bajo investigación está otro caso conocido en la noche de este miércoles, una presunta agresión sexual a una chica que presenta discapacidad.
De las 14 víctimas, 12 son marroquíes. En el caso de agresores, solo se ha podido identificar y por tanto detener a 4, dos de ellos españoles. De esos 4, dos se encuentran en estos momentos en prisión provisional investigados por agresión sexual.
Los datos evidencian la auténtica traba existente en las investigaciones policiales y judiciales llevadas a cabo: en la mayoría de esas agresiones sexuales no se pudo dar con el autor de las mismas. Si no hay autor conocido, si no se logra su identificación, la consecuencia inmediata es el archivo.
Los casos más graves y la necesidad de reforzar el juzgado
Entre los casos más graves que se han judicializado, al margen de la agresión a una chica con discapacidad que se está investigando, se encuentra una con penetración sobre una menor a la que además se le instaba a vender droga.
El Consejo General del Poder Judicial anunciaba esta misma semana un refuerzo específico en el juzgado para atender el repunte de este tipo de sucesos, los más graves dentro de la hilera de casos a los que se ha tenido que enfrentar el poder judicial tras la entrada masiva de inmigrantes.
A los casos asociados a estas agresiones se suman las lesiones, riñas tumultuarias y robos que se han denunciado y han derivado en una intervención policial con detenidos y puesta a disposición judicial.
Vox solicita datos a la Fiscalía tras el repunte de esas agresiones
Vox ha pedido a la Fiscalía del Área de Ceuta que se investiguen conjuntamente esas agresiones sexuales. Apela al artículo 5 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal para que incoe diligencias sobre todas las agresiones sexuales que se hayan denunciado en Ceuta desde hace casi tres semanas.
Vox también ha solicitado otras seis diligencias a Fiscalía: relación única de las denuncias por delitos sexuales desde el 30 de julio y eliminar duplicidades entre registros policiales, sanitarios y judiciales.
También ha pedido conocer el testimonio de los procedimientos abiertos en Ceuta por estos hechos, incluidos los archivados; informes policiales de análisis de patrones en estos presuntos hechos; cotejar los perfiles genéticos con las bases de datos policial de ADN; un estudio que aclare si hubo llamamientos a la comisión de agresiones sexuales; y una declaración de las víctimas que no la hayan prestado y mecanismos de protección.
A continuación, voy a ofrecer una lectura de lo que puede estar pasando en nuestro interior ante una situación mantenida de incertidumbre, preocupación, impotencia, o dificultad en general.
Lo primero que debemos saber es que la salud mental está afectada, o condicionada, por factores genéticos, aunque también por causas ambientales, o del entorno.
Si hacemos una lectura positiva de la salud mental, si ésta se manifiesta como bienestar, encontraremos todos aquellos condicionantes que hay que preservar, o potenciar.
En este turno, yo destacaría un factor clave: la normalidad, la predicción. Solo una experiencia vital predecible puede ocasionar una salud mental placentera, y en plenitud.
Si ponemos el foco en el malestar psíquico, y observamos sus causas, tendremos el detalle de lo que hay que resolver, recuperar, o transformar.
En efecto, si estresamos la situación de bienestar, aparecen los pensamientos repetitivos, la pérdida de concentración, la sensación de peligro o alerta.
En las emociones: miedo, ansiedad, culpa, irritabilidad, agotamiento.
En la física del cuerpo: mal sueño, cansancio, dolor de cabeza, malestares digestivos, o cambios en el apetito.
Estos desajustes en la función mental, o corporal, no son necesariamente el origen de un trastorno mental desde el punto de vista médico, pero sí tensionan los marcadores del equilibrio, y hacen de la salud mental un estado débil y quebradizo.
Como suelo decir, no hay que esperar a que la salud mental se manifieste como problema para actuar sobre ella. Si esperamos a que germine la gravedad, todo se vuelve complejo e inabarcable.
Lo más eficiente y fecundo es cuidar y mantener la calidad de nuestra salud mental, tal como si fuera un bien escaso.
Y desde Acefep damos una serie de recomendaciones: intentar mantener horarios de sueño y descanso; caminar o realizar algo de actividad física; salir de la exposición constante a las noticias; beber y alimentarnos con regularidad; poner límites al consumo de redes sociales; evitar utilizar el alcohol u otras sustancias como forma de respuesta; hacer pausas, saber parar.
Muchas veces sentimos que el camino se acaba, y que la confusión nos impide orientar nuestros pasos.
Entonces, la esperanza se transforma en una tabla de salvación con que vencer a la tempestad.
Tan solo recordar que Ceuta tiene un referente en salud mental, Acefep, y que estamos para darle una nueva vida a esa salud mental, para implicarnos en cómo te sientes, para ofrecer un camino donde, antes, solo había maleza.
Ceuta, 1 de noviembre de 1984 · Una aventura de juventud
Aquella mañana
Tenía dieciséis años. Era 1 de noviembre de 1984, Día de la Mochila, y, como tantos otros años, habíamos salido al campo con un grupo de compañeros de clase. Para nosotros era una de esas jornadas que parecían hechas a la medida de la adolescencia: mochila al hombro, comida, risas y toda la mañana por delante.
Lo pasamos estupendamente. Caminamos, bromeamos y, en algún momento, terminamos organizando una memorable guerra de piñas. A los dieciséis años no hacía falta demasiado para convertir cualquier rincón del campo en el escenario de una aventura.
El torreón
Estábamos en una zona de campo próxima a la frontera de Ceuta cuando vimos, algo más alejado, un torreón español. Desde donde estábamos no teníamos nada claro si aquel torreón seguía estando en España o si ya quedaba al otro lado. Esa duda, en lugar de frenarnos, hizo exactamente lo contrario: despertó nuestra curiosidad.
Vimos una senda y decidimos seguirla. El camino parecía conducir hacia el torreón. En un momento determinado apareció una alambrada, pero aquello, visto con nuestros ojos de muchachos, no impresionaba demasiado: estaba vieja, mohosa, medio caída y hecha polvo. Muy poca cosa.
Así que la pasamos.
Total, solo queríamos acercarnos a ver el torreón.
De la guerra de piñas a las escopetas
No tardamos demasiado en descubrir que aquella alambrada, por destartalada que pareciera, separaba bastante más de lo que nosotros habíamos imaginado. Aparecieron los mejanis marroquíes y nos apuntaron con las escopetas.
La guerra de piñas terminó de golpe.
En cuestión de segundos dejamos de sentirnos exploradores y volvimos a ser exactamente lo que éramos: unos chavales de dieciséis años que se habían metido donde no debían y que, de repente, estaban asustados de verdad.
Cogieron a tres o cuatro de nosotros y nos llevaron hasta un puesto que tenían más adelante, en una zona más alta. Allí nos hicieron sentarnos mientras esperábamos sin saber muy bien qué iba a pasar.
El té
Y entonces ocurrió una de esas escenas que, recordadas tantos años después, hacen que toda la historia parezca casi inventada: nos dieron té.
Allí estábamos nosotros, sentados, todavía con el susto en el cuerpo, sosteniendo un vaso de té en la mano, rodeados por los mismos hombres que poco antes nos habían apuntado con las escopetas.
El jeep
Durante unos instantes aquella risa rebajó la tensión. Éramos unos chavales muertos de miedo y, aun así, había aparecido una broma. Pero la tranquilidad duró poco.
Al cabo de un rato apareció un jeep.
Lo vimos llegar, se detuvo y empezaron a bajar soldados. Uno, otro, otro más… A nuestros ojos adolescentes parecía que de aquel vehículo no iban a dejar de salir hombres nunca.
Y entonces la imaginación hizo el resto. Allí sentados, sin saber qué estaba ocurriendo, pensamos que aquello se había puesto realmente serio. En nuestra cabeza de dieciséis años apareció incluso la idea disparatada de que nos iban a fusilar.
Ahora resulta cómico recordarlo. Entonces, por supuesto, no tenía ninguna gracia.
La vuelta
Finalmente no ocurrió nada de aquello. Después del susto, de las escopetas, del puesto, del té, de la broma y de aquel jeep que a nosotros nos pareció traer medio ejército, nos dejaron volver. Regresamos a Ceuta. Seguramente algo más callados que unas horas antes y con bastante más respeto por aquella alambrada vieja que, al comienzo de la aventura, nos había parecido poca cosa.
Más de cuarenta años después
Han pasado más de cuarenta años desde aquel 1 de noviembre de 1984, pero la escena sigue viva: los compañeros de clase, las mochilas, la guerra de piñas, el torreón a lo lejos, la senda, la alambrada destartalada, las escopetas, el té y aquel jeep del que parecían salir soldados sin fin.
Y, en mitad de todo aquello, una frase pronunciada con un vaso de té en la mano: que podíamos volver todas las semanas.
Quizá eso sea lo que más sabor de juventud conserva el recuerdo. A los dieciséis años se puede estar muerto de miedo y, apenas un instante después, encontrar todavía espacio para una broma.
Éramos jóvenes. Seguimos una senda porque queríamos saber qué había al final. Y una pequeña decisión que aquella mañana parecía insignificante terminó convirtiéndose en una de esas historias que uno recuerda toda la vida.
Hay preguntas que no necesitan respuesta porque ya llevan la acusación incorporada. Y hay contradicciones que tampoco necesitan explicación, pues basta con poner frente a frente lo que el Gobierno dice y lo que hace.
Por eso, ante la situación vivida en Ceuta, habría que convocar una rueda de prensa en la que, por una vez, fueran los ministros quienes tuvieran que responder a los ciudadanos sin el mántrico argumentario de
Moncloa, sin eufemismos, sin discursos prefabricados y sin esa palabra mágica con la que pretenden resolverlo todo: «NORMALIDAD».
Presidente Sánchez: ¿qué libros o qué canciones les recomienda a los ceutíes para sobrellevar esa normal «normalidad»? ¿Quizá alguna lectura concreta sobre fronteras, soberanía nacional o responsabilidad del Gobierno? ¿O bastará con alguna de esas culturales recomendaciones sobre las raíces de la música «andalusi», «chaabbi» o «reggada» , que tanto entusiasman a su borreguil Ejecutivo y a quienes contemplan los problemas desde la barrera de la distancia?
Porque mientras la ciudad autónoma de Ceuta afronta una situación excepcional, el presidente del Gobierno permanece en su palacete de «La Mareta», dedicado a su particular agenda estival. Nada que objetar a que un presidente descanse. Lo que resulta difícil de entender es que pueda transmitir la sensación de que la frontera sur de España es un asunto secundario y nimio mientras la ciudad autónoma reclama protección y presencia del ejército y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.
Señores ministros: ¿qué tal resultó la «fiesta nacional del eclipse» en el observatorio astronómico de Yebes? ¿Fue agradable contemplar el fenómeno astronómico acompañado de exquisitas viandas y buenos «caldos» y de un alto y complejo despliegue de seguridad? ¿Llegaron a ver desde allí el otro eclipse, el verdaderamente preocupante: el eclipse de Ceuta, desaparecida del foco político mientras el Gobierno proclamaba que todo transcurría con absoluta y total «normalidad»…?
Porque para contemplar un eclipse basta con mirar al cielo, pero para controlar una grave «crisis fronteriza» –bajo la forma de una «invasión híbrida»– hay que mirar forzosamente hacia la tierra, donde está la frontera. Señor Marlaska: ¿puede explicarle a los sufridos ceutíes qué significa exactamente «normalidad absoluta» cuando una frontera española se ve sometida a una situación tan extraordinaria y grave…? ¿ Normalidad es que los ceuties tengan que preguntarse si están protegidos? ¿ Normalidad es que la población reclame la urgente presencia del Estado? ¿Normalidad es administrar comunicados demagógicos mientras los ceuties reclaman seguridad y defensa…?
Un ministro del Interior –que se vista por los pies– no está solamente para explicar después todo lo ocurrido. Está, –sobre todo– para impedir que lo evitable ocurra. Y cuando algo falla, debe explicar qué falló, identificar al o los responsables y qué medidas se adoptarán para que no vuelva a suceder.
Señora Robles: usted misma ha repetido mantricamente «que los primeros minutos son decisivos». ¿Lo son solamente cuando lo exige el discurso oficial o también cuando se trata de proteger una frontera española? Porque prevención,coordinación y capacidad de reacción no son palabras para una rueda de prensa. Son obligaciones ineludibles e inherentes al cargo que ostenta y por el que cobra.
Aunque toda comparación es odiosa…esta –aparte de muy odiosa– es especialmente incómoda y vergonzosa…
Por eso, señora ministra de Defensa, ¿puede explicarnos por qué su Ministerio desplegó un amplio dispositivo de seguridad, fragata incluida, para proteger a la ecolojeta y activista «flotilla pro-palestina» –convertida en icono de una determinada izquierda política, entre proclamas pacifistas y activismo internacional— y, sin embargo, ante la reciente invasión de la españolisima ciudad ceutie, los medios militares y de seguridad a penas fueron movilizados, según órdenes recibidas de «laisser faire et passer»… ?
No se trata de discutir el derecho de nadie a defender algo, sino de algo mucho más elemental o de ¿por qué la capacidad de movilización del Gobierno parece tan extraordinaria cuando hay que proteger una causa internacional que le interesa políticamente y, tan limitada o nula, cuando quienes necesitan protección son ciudadanos españoles en una frontera española con Marruecos…?
Aunque no quieran –a la mente de todos– se nos viene el escabroso «affaire de Pegasus» y, cuando el río suena…piedras lleva.
Las imágenes –de buques con aeronaves, efectivos y medios desplegados– para garantizar la seguridad de aquella «flotilla de la paz», contrastan muchísimo y cínicamente con la sensación de desamparo y abandono que sienten y expresan con desgarro los ceutíes.
Y aquí ya no valen los discursos sobre prioridades, ni las explicaciones diplomáticas, ni los ejercicios de retórica, ni de futil demagogia…
¿Por qué –señora ministra de Defensa y ministro de Interior– para proteger a unos ultra pacifistas y ecolojetas hubo un vasto derroche de capacidad, voluntad y despliegue, mientras que para proteger a los ceuties ha faltado, precisamente, todo eso?
La pregunta no es si aquella flotilla merecía protección. La pregunta es mucho más incómoda: ¿por qué la protección del Estado parece depender de la conveniencia e importancia de quién ecesita ser protegido?
Un Gobierno que proclama que todos los ciudadanos tienen los mismos derechos –con independencia del territorio español donde habiten– y que la seguridad es una obligación irrenunciable del Estado, ya debería haberlo demostrarlo también en Ceuta.
Señora Irene Montero: ¿dónde está su voz cuando son mujeres y niñas marroquíes quienes estan sufriendo agresiones y violaciones, como consecuencia directa de una situación de inseguridad generalizada? ¿Dónde están las duras consignas, las denuncias pancarteras y las solemnes y feministas declaraciones…? Porque si la defensa de las mujeres depende de quién sea el agresor, dónde ocurra la agresión o qué relato político conviene, ya no estamos ante el feminismo clásico , sino ante un «sectarismo feminista».
Y tampoco estaría de más preguntarles a esos «ecolojetas» de la extrema izquierda –que acostumbran a convertir cualquier subjetiva «alteración medioambiental’ en una «emergencia nacional»– ¿dónde están ahora, ante la presión en forma de poblados chabolistas sobre el territorio –las playas, montes y calles– de Ceuta? ¿Por qué algunas causas movilizan inmediatamente a organizaciones, partidos, plataformas, e incluso, a las Fuerzas de seguridad, mientras otras parecen desaparecer del mapa cuando afectan a una de las fronteras españolas más importante… ?
Y finalmente, señora Mónica García: ¿qué le dijeron realmente los profesionales sanitarios cuando los «visitó» (¿?) en el Hospital Universitario de Ceuta? ¿Está el sistema tensionado? ¿Está el personal desbordado? ¿El hospital colapsado ¿Qué consecuencias sanitarias ha tenido la situación? Y, sobre todo, ¿por qué necesitó el Gobierno dieciocho días para que Ud. apareciera en Ceuta?¿De verdad cree Ud. que la Sanidad ceutíes no está colapsada y que asociar inmigración y enfermedad es injusto y xenófobo..?
Si después de acudir a Ceuta –tarde y mal– concluye que todo está bien y que no existe ningún riesgo de enfermedades infectocontagiosas, uno se pregunta para qué necesitaba el viaje. Para constatar la anormal «normalidad», habría bastado con otro falso comunicado desde el Paseo del Prado. Su actitud ha sido inmoral y vergonzosa, pues Ud. tiene la competencia directa de la Sanidad de Ceuta y Melilla a través del INGESA.
Y queda la pregunta que –aunque nadie parece querer formular– es de ley formularla…
¿Queda algún miembro del Gobierno que no haya felicitado y agradecido públicamente a Marruecos –con besamanos incluido– por su magnífica cooperación y desinteresada ayuda en resolver la invasión de sus 75.000 marroquíes a la Ciudad Autónoma de Ceuta…?
Porque si la relación con Rabat es tan extraordinaria, si la cooperación es tan ejemplar y amistosa y, si todo funciona tan maravillosamente bien, los ceutíes tienen derecho a formular una pregunta elemental:
¿Quién los va a proteger cuando la frontera deja de ser «normal»? Esa es la verdadera cuestión.
Porque la normalidad sería…
Que Ceuta estuviera protegida… Que sus ciudadanos pudieran trabajar y vivir con tranquilidad paseando por sus calles y gozando de sus playas…
Que sus fronteras estuvieran controladas y protegidas siempre militarmente por efectivos españoles y europeos…
Que el Estado estuviera presente cuando se le necesita…
Y que sus ministros hicieran exactamente aquello para lo que fueron nombrados… y por lo que cobran cada fin de mes…
Lo que no es normal es tener que proclamar que todo es normal cuando las imágenes que son emitidas por todos los medios de comunicación –afines y no al Gobierno– los ciudadanos y los hechos dicen exactamente lo contrario.
Y ahí aparece la verdadera hipocresía: hablar de seguridad mientras se transmite indefensión; decir gestión mientras se percibe ausencia; decir cooperación mientras Ceuta se pregunta quién la protege y, decir normalidad cuando lo que existe es una «anormalidad» cuidadosamente maquillada por la propaganda.
Porque un Gobierno puede intentar cambiar las palabras y puede llamar «incidente» a una crisis, «cooperación» a una sumisa dependencia, «gestión» a una ausencia, «crisis humanitaria» a un invasión en toda regla y, «normalidad» a una situación extraordinariamente «anormal»
Pero hay algo que no puede cambiar con un comunicado: la actual realidad y situación en que se encuentra Ceuta desde hace ya casi veinte días… y los que quedan…
Y cuando los ciudadanos de una frontera española tienen que mirar hacia Madrid y preguntar ¿dónde estáis, porque necesitamos vuestra ayuda?, quizá el problema ya no sea solamente lo que ocurre en Ceuta.
Quizá el verdadero problema sea que –quienes siempre deben protegerla– han conseguido convertir su oficial abandono en una forma de «anormal» normalidad institucional.
*Pedro Manuel Hernández López es médico jubilado, ex director médico del H. Universitario «J.Mª Morales Meseguer», ex Gerente regional del Servicio de Emergencias 061 de Murcia, licenciado en Periodismo, exdiputado regional y exsenador autonómico del PP por Murcia
La frase que pronunciara José María Aznar, por primera vez en 2023 desde la tribuna de FAES, toma en estos días -para mi- más sentido que nunca. En su momento fue aplicada a la movilización general contra el autócrata de Moncloa (Pedro Sánchez por si queda duda) ante los acuerdos antinatura y la ley de amnistía que promovió para poder gobernar; hoy, bien puede ser una llamada a la movilización de los ceutíes ante la grave situación que venimos padeciendo desde el pasado 30 de julio, a fin de que sirva para unirnos en la defensa de nuestro futuro y el de nuestros hijos.
Cuando escribo esta columna, que me sirve de desahogo, hace 19 días que se produjo la invasión de Ceuta por una cantidad ingente de personas ¿80000? ¿Dios mío, los defensores de la migración irregular se han parado a pensar lo que eso supone para una ciudad de igual número de habitantes?
¡Sí, digo invasión! Es bueno no maquillar ni disimular el término, como hacen algunos colaboradores televisivos (la izquierda siempre empeñada en querer ganar el relato por la semántica), pues invasión viene de invadir y esta voz la define la RAE, en su primera acepción, como «irrumpir, entrar por la fuerza».
Y digo yo, cuando la irrupción ingente se produce en un territorio por personas procedentes de otro país, sin motivo de parte y no siendo un caso de migración sociolaboral espontáneo (al modelo mexicano) sino un intento de amedrentar a la población invadida con una ingente masa humana, al tiempo que chantajeando al país soberano del lugar -en versión moruna de como anexionarse el territorio, lo que nos hace por 2ª vez- no es más que suficiente para que opere esta actitud de “casus belli”.
No seré yo quien promueva el ardor guerrero, ni la confrontación bélica, pero habremos de convenir, al menos, que el deber sagrado de un gobierno es proteger las fronteras del Estado y sus habitantes frente al caos, haciendo funcionar las instituciones para la solución interior de los problemas así como los resortes diplomáticos al uso para la solución exterior de los mismos; y ante la grave agresión sufrida -de esas que llaman guerra híbrida y que más resulta ser semihíbrida, pues de la combinación de técnicas militares tradicionales y no tradicionales encubiertas solo ha puesto Marruecos en funcionamiento la segunda para intentar debilitar el territorio desde adentro-resulta que el gobierno no tiene claro ni lo interno ni lo externo, antes bien parece estar en una encrucijada que se les está haciendo difícil resolver, mientras la población sufre las consecuencias de su ineptitud e inoperancia.
Por ahora lo que tenemos claro es que hay unos miles -entre subsaharianos y menores- que no se van a volver a Marruecos y de los otros, sus propios, ya veremos; por el momento los únicos que se mueven son los que las mafias, a pleno rendimiento, están sacando para la península; sí Pedro, sí, las mafias, ahora sí que sí, pero desde nuestro país, no desde el vecino como sugerías. Las instituciones del Estado nos parecen anquilosadas, incapaces de dar una respuesta/solución al problema después de 19 días. En lo interno está demostrando una lentitud que asusta ante el problema de orden público, sanitario, alimentario y de seguridad que se nos ha venido encima. En lo externo se muestran incapaces de ganar la partida de la diplomacia, haciendo vergonzosas contorsiones políticas ante Marruecos y sin poner sobre la mesa las ventajas que España tiene – por ahora- en sectores estratégicos como el de la energía, el comercio, el transporte y la logística, la industria o defensa.
Hoy en día, los países modernos, sensatos y no imperialistas, dan sus batallas en el campo económico y ganan esa guerra que, habitualmente, es disuasoria de la bélica, bien a través del comercio, el dinero y los recursos, armas que habrán de debilitar al rival sin usar la violencia física; ese campo tampoco parece haber sido explorado por nuestro gobierno: intereses, prebendas, chantaje… algo tiene que haber para tanta dejadez.
Este gobierno, para vergüenza de muchos, vive a golpe de tuit. Se conduce con la mentira por bandera, siendo su alférez el presuntuoso de la Mareta, pareciéndome obscenos por su indecencia pública e impúdicos por su descaro: personajes como el presidente del gobierno recomendado actividades en plan quinceañero con la que está cayendo es de necio; o el ministro Atapuerca que la diarrea la tiene en el cerebro y “muere” por un comentario en las redes; o esa ministra que después de 18 días aparece y su único aporte ha sido el de subir la tensión de la ciudad y llamarnos de comportamientos xenófobos; o el ministro de exteriores (el único que ha estado a la altura de nuestro presidente, pero de talla no de contenido político) que hace declaraciones grandilocuentes y es incapaz de exigir y confrontar con su homónimo marroquí.
Platón dijo algo así como: «quienes mandan deben ser sabios que buscan el bien común, libres de ambiciones personales o corrupción». Estos, ni son sabios ni buscan el bien común; más parecen dirigidos por una desmedida ambición personal y una presunta corrupción por acción u omisión.
30 de julio de 2026. Esa mañana Ceuta se rompió y lo hizo con el inicio de una crónica a la que no se le ha puesto el punto y final. La sociedad caballa no puede vivir eternamente atrapada en un clima de estrés, inseguridad y presión emocional. Ceuta tampoco puede arrastrar este ritmo de incertidumbre, falta de respuestas y daños económicos. No es el camino correcto para una tierra que se había empeñado, y bien, en perfilar un sendero de yacimientos de empleo y apuestas económicas florecientes. Había ilusión, había propuestas en las que se estaba trabajando, existían ambiciosas campañas. El mazazo brutal que ha recibido Ceuta debe obtener una respuesta urgente, directa y de envergadura por parte de un Gobierno de la Nación que no se ha tomado este asunto con la seriedad derivada de lo que ha sido un ataque a la integridad territorial, un ataque a España tomando como cabeza de turco Ceuta. Desde el pasado 30 de julio se han difundido cuantiosas promesas. Se advirtió una máxima compartida por todos los ministros que desembarcaron a este lado del Estrecho: quienes habían entrado de manera ilegal iban a ser expulsados. No ha pasado nada de esto. De momento, la administración central no ha sido seria a la hora de comprender el grave daño generado, ha sido incapaz de disponer de medios urgentes desde el minuto uno. Toda una maquinaria política debió ponerse al servicio de Ceuta, y se debió hacer ordenando un incremento importante de agentes y acelerando al máximo los expedientes para no ralentizar, como está pasando, las expulsiones y resoluciones de asilo. El Gobierno de la Nación no se ha tomado con la seriedad debida lo que estaba ocurriendo, permitiendo auténticos espectáculos como el triaje de niños a las puertas de la Jefatura colapsando las comunicaciones de vecinos y viandantes. Pareciera que se hubiera actuado como un pollo sin cabeza, sin reparar en que esas consecuencias las paga el ciudadano y no solo en lo material, sino también en su salud mental y en la quiebra social. Los daños económicos que muchos negocios están sufriendo son un hecho constatado, pero no se debe olvidar la fractura que como sociedad podemos sufrir ante todo lo ocurrido. Y lo ocurrido no ha sido un episodio de verano, ha sido un golpe de envergadura. El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, lo dejó bien claro ayer. Ceuta necesita una acción inmediata, y la necesita con urgencia, con compromisos, con soluciones que deben ser aplicadas para frenar el espectáculo que supone presenciar un baile de ministros que nada solucionan, que todo prometen, pero pasan los días sin que veamos cambios y mejoras. Ceuta necesita una hoja de ruta clara, pero hasta ahora solo se ha tenido anuncios y valoraciones incumplidas. Feijóo se compromete a un plan de futuro para Ceuta y Melilla con 650 millones de inversión. Es una apuesta colocada encima de la mesa, una hilera de soluciones para que esta tierra pueda salir adelante, pueda tener al menos la esperanza no ya de recuperar lo perdido, sino de blindarse ante nuevas amenazas.
Una reyerta entre varios inmigrantes registrada este miércoles por la noche en la zona de las naves del Tarajal, en Ceuta, ha terminado con uno de ellos herido por arma blanca.
El suceso se ha producido alrededor de las 22:30 horas, cuando se inició una pelea entre varios de los inmigrantes que permanecen en esta zona.
Durante el enfrentamiento, uno de los participantes resultó herido con un arma blanca en la zona del glúteo.
Tras la agresión, el resto de implicados abandonó rápidamente el lugar, dejando al herido tendido en el suelo hasta la llegada de los servicios de emergencia y de las fuerzas de seguridad.
El herido fue atendido y posteriormente ha sido trasladado al Hospital Universitario de Ceuta, donde quedó a disposición de los facultativos para recibir tratamiento por la lesión sufrida. Por el momento, no han trascendido más detalles sobre su estado ni sobre la gravedad concreta de la herida.
La Policía busca al autor o autores
Hasta las naves del Tarajal se desplazaron efectivos de la Policía Nacional después de recibir el aviso sobre lo ocurrido. En el dispositivo participaron agentes de Seguridad Ciudadana y de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), que se hicieron cargo de las primeras actuaciones y de la investigación del suceso.
Los agentes recabaron información para tratar de determinar cómo se produjo la reyerta y localizar al autor o autores de la agresión. Los participantes en la pelea habían abandonado la zona antes de la llegada de la Policía, por lo que las primeras diligencias se centraron en esclarecer los hechos y determinar quién pudo utilizar el arma blanca.
El incidente se suma a otros episodios violentos registrados en Ceuta durante las últimas semanas y que han tenido como escenario distintos puntos de la ciudad, en un contexto marcado por la permanencia de miles de inmigrantes que entraron de forma irregular a finales de julio. El Faro ha informado en los últimos días de otras reyertas y agresiones con armas blancas.
Un nuevo incidente en el entorno del Tarajal
Las naves del Tarajal se han convertido en uno de los puntos donde se concentra una parte importante de las personas que continúan en Ceuta después de la entrada masiva registrada a finales de julio. La situación en este entorno ha estado marcada por la precariedad y por la tensión derivada de la concentración de un elevado número de personas.
Precisamente, informaciones publicadas en los últimos días han recogido la existencia de conflictos y reyertas en distintos puntos donde permanecen inmigrantes, aunque cada suceso debe ser investigado de manera individual para determinar sus circunstancias y posibles responsabilidades.
La Policía Nacional mantiene abierta la investigación sobre lo ocurrido este miércoles por la noche en el Tarajal y trata ahora de identificar a los participantes en la pelea y, especialmente, a la persona que habría causado la herida con el arma blanca.
El embolsamiento de Loma Colmenar, elegido como uno de los espacios en Ceuta para levantar tiendas en donde acoger a inmigrantes de los que se encontraban deambulando por la barriada, no parece que vaya a ser el punto más seguro a tenor de lo ocurrido en la tarde de este miércoles.
El viento ha provocado la caída de las tiendas que habían montado los militares contando con personal de Logística.
Algunas de estas carpas tenían en su interior literas y habían sido acondicionadas expresamente para poder acoger a los desplazados a este lugar.
Se advirtió de que el espacio no era el más seguro precisamente por los efectos que el viento puede provocar. Poco ha tardado en producirse el primero de los incidentes.
Selección de zonas para acoger a las personas que siguen en la calle
Tal y como se aprecia en estas imágenes, el viento ha tumbado varias de las tiendas que comenzaron a prepararse este mismo lunes, después de que la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, diera a conocer los primeros espacios elegidos para las acogidas temporales de personas que continuaban en situación de calle.
La Comandancia General fue la encargada de proceder al montaje de las carpas en una parte del embolsamiento, pero ahora, la labor encomendada, deberá volver a reiniciarse asegurándolas mejor para disponer de una adecuada estabilidad.
La zona en donde está ubicado el embolsamiento está expuesta a este tipo de incidencias.
Desde el Ministerio se están buscando más emplazamientos al margen de los ya anunciados como fueron la antigua fábrica de guano o la Hípica, en donde ya se ha allanado el terreno para iniciar la colocación de nuevas tiendas.
Personal del Ministerio ha girado visitas a puntos propiedad de Defensa que pueden ser ocupados al momento. Además, se están adaptando distintas naves.