Los comerciantes del Polígono de La Chimenea, situado junto a la zona del Tarajal donde se encuentran las naves destinadas a la atención de inmigrantes, han decidido alzar la voz para denunciar públicamente la situación que llevan soportando en las últimas semanas.
La denuncia se centra especialmente en las condiciones de higiene que rodean a sus negocios. Basura acumulada, enseres abandonados, suciedad y malos olores forman parte, según explican, de un escenario que se ha convertido en habitual y que dificulta el desarrollo normal de la actividad comercial.
Chozas y residuos
Los comerciantes aseguran que en las inmediaciones no solo existen chozas y asentamientos improvisados, también pueden encontrarse residuos y restos junto a los propios comercios.
Una situación que, según relatan, termina afectando directamente a quienes trabajan durante horas en esta zona.
Ocho horas al día soportando «un olor insoportable»
Una de las comerciantes afectadas explica que su principal preocupación tiene que ver con la higiene y la salud de quienes trabajan y acuden al polígono.
“Es el tema de higiene y un poco de salud”, señala, añadiendo que “la parte comercial del polígono es considerada una zona privada, pero los problemas del entorno terminan afectando inevitablemente a los negocios”.
“Nosotros estamos totalmente de acuerdo, no tenemos ningún tipo de problema. Pero eso nos afecta a nosotros, porque, como habrás podido comprobar, el olor está por todos lados”.
8 horas insoportables
La comerciante asegura que mantener abiertas las puertas y persianas de los establecimientos hace que los olores entren directamente en los locales. “Tú estás aquí echando tus ocho horas con este olor todo el rato”, lamenta.

Además, explica que algunas de las zonas donde estacionan los trabajadores también son utilizadas para hacer sus necesidades. “Aquí deambulan todo el rato”, afirma, aclarando que los comerciantes nunca han tenido incidentes con las personas que se encuentran en la zona.
“No molestan a los negocios, no tenemos ningún problema. Pero claro, ya es higiene, tanto para los trabajadores como para los clientes”, recalca.
Basura, enseres y una limpieza insuficiente

A los malos olores se suma, según denuncian, la acumulación de basura y distintos objetos en las inmediaciones de los comercios.
“Hay basura, encuentras de todo”, afirma la comerciante, que considera insuficiente la limpieza que se realiza actualmente. Según explica, en ocasiones se ha enviado a personas para recoger residuos, pero entiende que la situación requiere una actuación mucho más profunda.
Faltan recursos
“Con una escoba y un recogedor, ¿qué vas a recoger?”, cuestiona. Asegura que basta con recorrer los callejones cercanos para encontrar “cartones tirados y cosas acumuladas”
Por ello, reclaman un dispositivo de limpieza periódico. “Aquí no vienen a baldear. Es que si aquí no baldeas, ¿qué haces?”, se pregunta, insistiendo en que la limpieza con agua sería necesaria para combatir también los olores.
Pérdidas económicas
La situación no se limita, según los afectados, a una cuestión estética o de higiene. También aseguran que está teniendo consecuencias económicas para algunos establecimientos.
Aunque la empresa de la comerciante entrevistada pertenece al sector del metal y la obra y depende menos de la llegada de clientes al propio local, reconoce que existen otros negocios de la zona cuya actividad sí está directamente vinculada a las ventas presenciales.
«Se marchan sin comprar»
“Entre todos lo hemos comentado”, explica al ser preguntada por si han percibido un descenso de clientes. La imagen de la zona, las casetas y los olores pueden terminar provocando que algunas personas se marchen sin comprar.
Los comerciantes recuerdan, además, que afrontan importantes gastos para mantener sus negocios. “Todos pagamos nuestra comunidad”, traslada la afectada, que también cuestiona las cantidades abonadas en las facturas relacionadas con agua, alcantarillado y limpieza.
“Esto son apenas pequeños negocios que la gente intenta sacar adelante. Aquí come mucha gente”, reivindica.
«¿Quién me coge el teléfono?»
Los comerciantes aseguran que han intentado buscar soluciones y contactar con los servicios correspondientes. Desde la comunidad se habría facilitado el contacto de Servilimpce para solicitar actuaciones de limpieza.
“Habremos llamado unos cinco o seis, por lo menos”, explica. Sin embargo, denuncia que no ha obtenido respuesta: “Yo ya he estado una hora de reloj al teléfono, escuchando una cancioncita. ¿Quién me coge el teléfono?, ¿a quién llamo?, ¿a quién me quejo?”, reclama.
“Si la forma de que nos escuchen ya es directamente hacerlo público, pues mejor que se haga público y se sepa lo que es”, concluye la comerciante, visiblemente indignada y sobrepasada por la situación.
La petición de los empresarios es clara: una limpieza más frecuente que sirva para eliminar los residuos arrojados en las calles y que ayude a evitar los olores insoportables que hay en la zona.




























































