Feijóo volverá a Ceuta el 2 de septiembre y lanza un mensaje a los ceutíes: «No os vamos a dejar solos»

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha vuelto a situar a Ceuta entre sus prioridades en el inicio del curso político y ha confirmado que el próximo miércoles, 2 de septiembre, Día de Ceuta, estará de nuevo en nuestra ciudad «para acompañar a los ceutíes y reafirmar personalmente el compromiso que mantiene con Ceuta».

«Estamos con ellos, no os vamos a dejar solos y seguiremos con vosotros», ha asegurado Feijóo, que ha dedicado una parte especialmente significativa de su intervención al presidente de la Ciudad, Juan Vivas, al que ha definido como «un político de Estado».

El presidente nacional del PP ha reconocido públicamente la actuación de Vivas durante la grave crisis que ha sufrido Ceuta y ha sido contundente al señalar la responsabilidad del Gobierno de España: «Con su
ejemplo, con su presencia, con su trabajo y con servicio a la gente ha demostrado que en esta crisis el Estado fue él y el Gobierno abandonó a Ceuta en manos del presidente de la ciudad».

El respaldo de Feijóo a Juan Vivas

Un reconocimiento que Feijóo ha querido hacer extensivo a toda Ceuta: «Desde aquí el reconocimiento de nuestro partido, el reconocimiento de España y el reconocimiento de todos los españoles y, por supuesto, el reconocimiento de todos los ceutíes. Muchas gracias a Juan Vivas, muchas gracias al pueblo ceutí».

«Desde el Partido Popular de Ceuta valoramos especialmente unas palabras que reconocen lo que nuestra ciudad ha vivido y el esfuerzo realizado por Juan Vivas para hacer frente a una situación extraordinaria
mientras el Gobierno de Pedro Sánchez no estuvo a la altura de sus responsabilidades».

El PP reivindica un Gobierno presente

«Ceuta ha necesitado durante esta crisis un Gobierno de España presente, firme y capaz de ejercer sus competencias. En su lugar, los ceutíes hemos sufrido incertidumbre, falta de respuestas y una gestión absolutamente insuficiente ante una crisis que no afectaba únicamente a Ceuta, sino a la seguridad, las fronteras y la integridad territorial de toda España.

«Frente a esa forma de actuar, el Partido Popular ha estado y seguirá estando con Ceuta. Lo ha hecho reclamando medidas, exigiendo responsabilidades al Gobierno y defendiendo que nuestra ciudad no puede quedar sola ante un problema que corresponde afrontar al Estado», explican los populares en un comunicado.

La presencia de Alberto Núñez Feijóo el próximo 2 de septiembre tiene, por ello, «un significado especial». En el Día de Ceuta, el presidente del Partido Popular volverá a estar junto a los ceutíes y junto a Juan Vivas, «reafirmando con su presencia el mismo compromiso que ha expresado con sus palabras».

«No os vamos a dejar solos»

«Ceuta necesita soluciones, seguridad y un Gobierno de España que cumpla con su obligación. Y mientras Pedro Sánchez siga sin ofrecer las respuestas que nuestra ciudad merece, el Partido Popular seguirá exigiéndolas».

«No os vamos a dejar solos», ha dicho Feijóo, por lo que el próximo 2 de septiembre estará de nuevo en Ceuta.

Le piden prisión a un ceutí por amenazar con un cuchillo a dos militares

Un joven de Ceuta de 20 años ha quedado en libertad a la espera de juicio y deberá sentarse en el banquillo de los acusados por unos hechos que la Fiscalía califica, según su escrito de acusación, como un delito de atentado contra la autoridad y otro de amenazas.

El procedimiento se encuentra pendiente de la celebración del juicio en el Juzgado de lo Penal.

El acusado no reconoció los hechos durante la fase de instrucción, por lo que será ahora en la vista oral cuando se determine su responsabilidad penal. El juicio se celebrará en los próximos meses, una vez que el procedimiento avance hasta el señalamiento de la vista.

El relato de hechos recogido por el Ministerio Fiscal, al que ha tenido acceso este periódico, sitúa el incidente sobre las 10:00 horas del pasado sábado, en las inmediaciones del número 90 de la calle Real. Según la acusación, el joven se encontraba en ese momento con su vehículo mal estacionado, obstaculizando el tráfico rodado.

Un vehículo que obstaculizaba el tráfico

Siempre según el escrito de la Fiscalía, en ese punto se encontraban efectivos militares desarrollando labores de control y mantenimiento de la seguridad ciudadana ante la presencia de numerosos inmigrantes y vecinos de la zona. Los militares habrían requerido al acusado para que estacionara correctamente el vehículo y abandonara el lugar.

La Fiscalía sostiene que el joven hizo caso omiso de las órdenes que, según su versión, fueron legítimas y reiteradas, permaneciendo en el lugar y dificultando la actuación de los efectivos. El escrito de acusación atribuye al joven un supuesto ánimo de infringir el principio de autoridad.

El relato fiscal señala que, en ese momento, el acusado habría sacado un cuchillo de grandes dimensiones y lo habría dirigido hacia los actuantes con la intención de provocarles temor. Según recoge literalmente el escrito de acusación, el joven les habría manifestado: “Porque vosotros sin uniforme no sois nada, cuando os pille sin uniforme os vais a enterar”.

La Fiscalía pide seis años de prisión

A partir de estos hechos, el Ministerio Fiscal considera que la conducta del acusado es constitutiva de un delito de atentado y otro de amenazas, según consta en el escrito al que ha tenido acceso este periódico.

Por el presunto delito de atentado, la Fiscalía solicita una pena de cuatro años de prisión, mientras que por el delito de amenazas reclama otros dos años de cárcel. La petición fiscal asciende, por tanto, a seis años de prisión.

No obstante, se trata de una petición de condena y no de una sentencia. El joven permanece en libertad y será el Juzgado de lo Penal, tras la celebración del juicio y la valoración de las pruebas y testimonios de las partes, quien determine si existe responsabilidad penal por los hechos que se le atribuyen.

Cárcel para dos marroquíes que entraron a robar en una vivienda

Dos ciudadanos marroquíes, que entraron en Ceuta a finales de julio por el espigón del Tarajal, han ingresado en prisión provisional después de ser detenidos por su presunta participación en el robo en una vivienda situada en la calle Argentina.

Los dos acusados fueron puestos a disposición judicial tras ser detenidos después de, presuntamente, acceder a la vivienda de una vecina de Ceuta y apoderarse de dinero en efectivo y documentación. Durante su detención, a uno de ellos se le intervinieron 200 euros, correspondientes, según la acusación, a parte del dinero sustraído.

Los hechos se produjeron el pasado sábado, alrededor de las 21:45 horas. Según sostiene el Ministerio Fiscal, ambos acusados se habrían puesto previamente de acuerdo para acceder al domicilio y apoderarse de efectos de su propietaria con el objetivo de obtener un beneficio económico ilícito.

Acceso por la parte trasera

De acuerdo con el relato recogido por la Fiscalía, los dos hombres se dirigieron al domicilio de la calle Argentina y accedieron a la vivienda por su parte trasera, después de escalar un muro de cerramiento. Una vez en el interior, habrían comenzado a apoderarse de distintos efectos pertenecientes a la propietaria.

Entre lo sustraído se encontraba dinero en efectivo por un importe aproximado de 1.000 euros, además de documentación. Tras abandonar o intentar abandonar el inmueble, ambos fueron interceptados por vecinos y miembros de la Legión, que procedieron a retenerlos hasta la llegada de los agentes policiales.

En el momento de la detención, los agentes localizaron a uno de los acusados 200 euros en efectivo, distribuidos en cuatro billetes de 50 euros. Según la acusación, dicha cantidad procedería del dinero presuntamente sustraído en la vivienda. La perjudicada, tras recibir el correspondiente ofrecimiento de acciones, manifestó su intención de reclamar por los efectos sustraídos.

Fiscalía pide dos años de prisión

Durante la comparecencia judicial, ninguno de los dos acusados reconoció los hechos. Ante esta situación, la Fiscalía solicitó su ingreso en prisión provisional, a la espera de la celebración de la correspondiente vista y de que continúe el procedimiento judicial.

El Ministerio Público considera que los hechos podrían ser constitutivos de un delito de robo con fuerza en casa habitada. Por este delito, solicita para cada uno de los acusados una pena de dos años de prisión.

Además, al tratarse, según la Fiscalía, de ciudadanos extranjeros no residentes legalmente en España, interesa que, en caso de condena, la pena privativa de libertad sea sustituida por la expulsión del territorio nacional durante cinco años, con la correspondiente prohibición de entrada en España durante ese periodo.

Una reclamación de 1.000 euros

En materia de responsabilidad civil, el Ministerio Fiscal solicita que ambos acusados indemnicen conjunta y solidariamente a la perjudicada con 1.000 euros, cantidad que corresponde al dinero sustraído y que no habría podido ser recuperado.

A esta cantidad se sumaría, en su caso, el importe que se determine durante la ejecución de sentencia por los perjuicios ocasionados a la propietaria de la vivienda.

El tamaño de nuestra convivencia

En la mitología griega, Procusto era un bandido que vivía en las cercanías de Atenas. Invitaba a los viajeros a descansar en una cama de hierro, pero esta tenía siempre un tamaño diferente al de sus víctimas. Si la persona era más alta que la cama, Procusto le cortaba las partes del cuerpo que sobresalían; si era más baja, la estiraba violentamente hasta ajustarla al tamaño de la cama. Este mito simboliza el uso de la fuerza para conseguir que todo se ajuste a un mismo modelo.

Hace ya un mes que los ceutíes venimos sufriendo una crisis de una terrible gravedad y de consecuencias todavía desconocidas. Caminamos tan desolados como los errantes que deambulan por nuestras calles. Como ciudadanos nos sentimos asombrados, desamparados, frustrados, enojados, impotentes, iracundos, asustados, humillados. Es una montaña rusa emocional, un torbellino de sentimientos que se acumulan y que no siempre sabemos cómo digerir. Día tras día, la indignación, el miedo y la impotencia han ido sedimentando en nosotros, hasta convertir el malestar individual en una tensión colectiva cada vez más difícil de contener. Esta sociedad, afectada y dolida, necesita el descanso necesario. Y Procusto observa, dispuesto a actuar. Los provocadores, los oportunistas, los advenedizos, los que agitan el miedo, los que alimentan el enfrentamiento, los que hacen de la crispación una estrategia, los que necesitan enemigos para tener un relato, los que buscan titulares antes que soluciones, los que reducen una realidad compleja a una consigna, los que buscan sacar tajada, todos ellos parecen querer colocar a Ceuta en su propio lecho. Cada cual pretende medirla con su vara, ajustar la realidad a su relato y recortar todo aquello que no encaja con sus intereses.

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Ceuta es una ciudad con una realidad demasiado compleja para caber en una sola medida. La realidad que nos está tocando vivir no encaja y, sin lugar a ninguna duda, habremos de exigir a nuestros políticos las soluciones y la eficacia que no nos han llegado a tiempo. Sin embargo, debemos plantarnos, todos unidos, ante aquellos que sienten la infame tentación de confrontarnos. El cuerpo de Ceuta es diverso, variado, rico y hermoso en su complejidad. Por eso, frente a quienes pretenden convertir a Ceuta en su particular lecho de Procusto, debemos proclamar nuestro rechazo firme y sereno a toda forma de violencia. El hartazgo es grande y la demora de una solución definitiva no ayuda, pero somos una ciudad pacífica, defendemos la dignidad de las personas y conocemos el valor de las diferencias. No queremos que el miedo, la provocación o el enfrentamiento dicten el tamaño de nuestra convivencia. Ceuta necesita soluciones, respeto, diálogo y voluntad para revertir esta grave situación, pero la defensa de nuestra ciudad no puede separarnos.

«El hartazgo es grande y la demora de una solución definitiva no ayuda, pero somos una ciudad pacífica, defendemos la dignidad de las personas y conocemos el valor de las diferencias. No queremos que el miedo, la provocación o el enfrentamiento dicten el tamaño de nuestra convivencia. Ceuta necesita soluciones, respeto, diálogo y voluntad para revertir esta grave situación»

Frente al lecho de Procusto, elegimos la palabra. Frente a la violencia, la convivencia y nuestro futuro común. Proteger Ceuta significa, también y sobre todo, protegernos unos a otros.

El mito cuenta que fue Teseo quien puso fin a la crueldad de Procusto. Le hizo probar su propia medicina: lo tendió sobre aquella misma cama y ajustó su cuerpo a la medida que él había impuesto a los demás. No queremos que Ceuta termine convertida en esa cama en la que unos pretenden recortar a los otros a golpes, estirando identidades o alimentando enfrentamientos. Que sea la inteligencia y no la violencia la que determine nuestro futuro.

Al Hudud: La frontera. ¿Qué puede esperar Ceuta del Gobierno? ¿Y Melilla?

Vaya por delante mi ánimo y admiración por nuestros hermanos caballas. Es impresionante la fortaleza y estoicismo con que están soportando las familias ceutíes la presencia de los miles de invasores sueltos por sus calles, sus playas y sus rincones más queridos durante tres semanas; y, en breve, ocupando todo tipo de instalaciones públicas y privadas, cuarteles y cualquier otro lugar en el que el Mando Único nombrado por el Gobierno decida montar indefinidamente campos de refugiados, o como quieran llamarlos subliminalmente. Espero que no conviertan a Ceuta en un nuevo Líbano, porque al ritmo que llevan con las identificaciones y filiaciones se comen los polvorones allí y acaban antes con las colonias de patella ferruginea (vulgo, lapas).

Después de las declaraciones de algunos ministros que han pasado por Ceuta, incluida la del presidente Sánchez dando por solucionada la «crisis» el 31 de julio cuando tuvo el detalle de acercarse a la ciudad, está claro que “están como pollos sin cabeza». No han solucionado el nefasto resultado de haber permitido la invasión del territorio nacional, pues, según declaraciones de la ministra de Defensa y responsable del CNI, se había avisado de lo que iba a ocurrir y, finalmente, se permitió que ocurriera.

No voy a entrar en si se puede expulsar de inmediato o no a los invasores que quedan en Ceuta, o si tenemos que acogerlos indefinidamente mientras la burocracia de nuestra legislación acuerda su expulsión. Eso lo dejo a los juristas. De los menores no acompañados solo digo que deben estar con sus padres: los que se “colaron” el pasado 30 de julio y los que llevamos manteniendo a nuestra costa desde hace años repartidos por media España. Pero eso es otro tema.

A mí me importa lo que el Gobierno piensa hacer para solucionar la crisis socioeconómica que sufre y va a sufrir Ceuta tras la invasión. Hasta ahora, solo sabemos que el vicepresidente 1º y ministro de Economía ha dicho que va a ampliar el famoso e incumplido Plan Integral de Desarrollo presentado a bombo y platillo en 2022. O sea, una nueva milonga.

La Confederación de Empresarios de Ceuta ha presentado una serie de medidas concretas similares a las que se adoptaron con el COVID: líneas blandas de liquidez, ERTE para mantener empleados, moratorias o aplazamientos en determinadas obligaciones con las Administraciones Públicas (especialmente cotizaciones a la Seguridad Social y obligaciones tributarias) y una línea extraordinaria de ayudas directas destinada a compensar las pérdidas económicas vinculadas a este período extraordinario. Más o menos lo que se hizo entonces. ¿Las aprobará el próximo Consejo de ministros? ¿Apostamos?

Una medida propuesta por el PP ha sido la de dotar a ambas Ciudades Autónomas de una nueva Ley Orgánica que blinde el actual Régimen Económico y las especificaciones fiscales que tenemos. Espero que el Congreso apoye estas iniciativas, aunque me temo que el Partido Socialista y sus socios comunistas y de otro pelaje aún peor se opongan a su aprobación. A lo mejor, con un poco de suerte, Junts, Coalición Canaria e incluso el PNV nos dan una alegría.

Una buena iniciativa del PP ha sido que, gracias a la renuncia de la alcaldesa de Jerez, podremos tener un puesto en el Comité Europeo de las Regiones. Se debería aprovechar para que ambas Ciudades Autónomas tengan un trato similar al de las Regiones Ultraperiféricas, tal como propuse en la reunión de la Conferencia sobre el Futuro de Europa (CoFoE) celebrada en Sevilla el 6 de noviembre de 2021.

«Es impresionante la fortaleza y estoicismo con que están soportando las familias ceutíes la presencia de los miles de invasores sueltos por sus calles, sus playas y sus rincones más queridos durante tres semanas»

Para Melilla no espero que este pésimo Gobierno solucione los múltiples problemas que he venido denunciando en esta columna desde hace años: ausencia de fluidez en la frontera, aceptación de una falsa «aduana del siglo XXI» frente a la que se mantenía antes del bloqueo unilateral de 31 de julio de 2018, negativa a exigir la recíproca aplicación del régimen de viajeros por parte de Marruecos a los que entran por la frontera de Ceuta o Melilla, la pésima gestión sanitaria, el fracaso del «mejor contrato marítimo de la historia», la ausencia de inversiones en la instalación de un sistema de aproximación que evite las anulaciones de vuelos por «nubes bajas», la ampliación de la pista de aterrizaje, la incapacidad para contener el abuso en los precios de los billetes aéreos, o el abandono de la actualización de la desaladora que era de titularidad del Estado.

Y no entro a valorar el incumplimiento de las inversiones «pintadas» en el famoso Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico de 2022 para ambas Ciudades porque hasta el momento no han sido capaces de detallar el grado de cumplimiento de cada una de sus partidas. Por tanto, solo me queda la esperanza de que —más pronto que tarde— haya elecciones y se consiga echar a Sánchez y su pandilla de corruptos (unos, presuntos; y otros, ya condenados) lejos del poder. Ellos no han sabido, querido o podido solucionar nuestros problemas y necesidades en estos últimos ocho años.

«Deseo equivocarme en mi falta de fe en que este Gobierno haga bien las cosas y espero que Ceuta pueda volver cuanto antes a la normalidad de la que disfrutaba previa a la invasión»

En Melilla y Ceuta sabemos de la poca defensa que ha hecho el Gobierno de Sánchez frente a los ataques híbridos —y no tan híbridos— que venimos sufriendo por parte de Marruecos desde hace años. La famosa hoja de ruta impuesta por Rabat en 2022 la lleva aceptando Sánchez sumisamente sin contrapartida alguna. La relación de buena vecindad de nuestros «más mejores amigos» —según el ministro Albares— es de una falsedad absoluta. ¿A qué se puede deber esta entrega absoluta a los intereses del sátrapa vecino? Algún día lo sabremos.

Deseo equivocarme en mi falta de fe en que este Gobierno haga bien las cosas y espero que Ceuta pueda volver cuanto antes a la normalidad de la que disfrutaba previa a la invasión, así como que Europa tome conciencia y medidas al respecto de la defensa de las fronteras del sur de Europa. Lo que sea bueno para Ceuta lo será para Melilla.

¡Dios Mío! ¿En manos de quién estamos?

La inoperancia, la desidia, la ineptitud, el desmérito, la incapacidad, la negligencia, la necedad y, lo que es peor, la falta de aptitud de los responsables del Gobierno parece no tener límites.

Imagínense ustedes una ciudad fronteriza como Ceuta que necesita un nuevo hospital y decide construirlo precisamente junto a la frontera.

Imagínense que necesita también un nuevo cuartel para la Guardia Civil y que los terrenos adquiridos se encuentran en Las Heras, en el extremo opuesto de esa frontera, de manera que, en caso de necesidad, sus efectivos tendrán que atravesar la ciudad y cruzar los dos únicos puentes que comunican el sector continental con el istmo y el Hacho.

Imagínense una ciudad en la que un ciudadano residente en el Sarchal necesita una ambulancia y esta tiene que atravesar toda Ceuta desde su base de operaciones en el hospital para recogerlo y, después, volver a recorrerla en sentido contrario para trasladarlo hasta Loma Colmenar.

Imagínense ahora que se produce una crisis provocada por el asalto masivo de marroquíes a la frontera —a quienes durante años se ha insistido en llamar simplemente inmigrantes— y que, en lugar de habilitar espacios alejados del núcleo urbano, se decide alojarlos en instalaciones situadas dentro de la ciudad y próximas a algunos de sus puntos más sensibles: la desaladora, el pantano, los depósitos de combustible y la central eléctrica.

Y todo ello cuando existen alternativas. El antiguo CETI, la K-8 y terrenos del polígono del Tarajal permiten disponer de más de 30.000 metros cuadrados fuera del núcleo urbano, superficie suficiente para habilitar instalaciones provisionales y organizar separadamente a las personas acogidas según su procedencia, situación administrativa y necesidades de gestión. No parece especialmente sensato concentrar a miles de personas, todavía sin identificar en muchos casos, en las proximidades de infraestructuras esenciales para el funcionamiento de Ceuta.

Imagínense un Gobierno que no establece un sistema eficaz que permita mantener controlados los desplazamientos de quienes acaban de acceder irregularmente a territorio nacional mientras se procede a su filiación, identificación y reconocimiento sanitario y que, entretanto, permite que deambulen libremente por la ciudad sin haber completado previamente esas actuaciones.

Imagínense, finalmente, un Gobierno que envía a sus soldados a intervenir en una situación de riesgo sin que estos dispongan de unas reglas de enfrentamiento claras que determinen con precisión qué pueden hacer, cuándo pueden hacerlo y hasta dónde pueden llegar. No estamos hablando de una posibilidad puramente teórica: ya han sido atacados dos vehículos militares. Todo mando sabe que enviar a sus hombres a una situación potencialmente conflictiva sin dejar perfectamente establecido su marco de actuación no es protegerlos: es exponerlos.

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No puedo asegurar que este Gobierno sea cómplice de todo lo que está ocurriendo en Ceuta, porque una acusación semejante exige pruebas. Pero sí puedo pedir a toda la oposición que empiece de una vez a llamar a las cosas por su nombre, que exija las responsabilidades políticas que correspondan y que, si entiende que la dejación de funciones ha traspasado la frontera de la responsabilidad política para entrar en la jurídica, acuda a los tribunales. Porque gobernar no consiste solamente en tener competencias: consiste también en ejercerlas. La incompetencia también tiene límites.

Porque cambiar el nombre de las cosas no las modifica. Por mucho que nos empeñemos en llamar escort a una puta, seguirá siendo una puta, solo que en el inglés de Shakespeare. Y por mucho que llamemos lobista a quien compra voluntades políticas, si las compra no es un lobista: es un corruptor.

Naturalmente, habrá que demostrar quién compra, quién vende y a cambio de qué. Pero tampoco podemos comportarnos como si estuviéramos hablando de una fantasía. En Europa se han investigado graves irregularidades relacionadas con redes de influencia vinculadas a Marruecos con españoles implicados. Y precisamente por eso hay que exigir transparencia absoluta sobre sus relaciones con quienes ocupan cargos públicos: quién habla con quién, en representación de qué intereses, qué contraprestaciones existen —si existen— y qué decisiones políticas se adoptan después.

Se nos dirá que los lobbies son legales. Puede ser. Pero legalidad y moralidad no son sinónimos. A mí me parece profundamente inmoral que intereses de un Estado extranjero puedan tratar de condicionar a quienes representan a los españoles. Y si, además de influir, alguien compra una voluntad y otro la vende, ambos deberían quedar para siempre fuera de cualquier responsabilidad pública.

Por eso echo de menos a una oposición que pregunte, investigue y exija explicaciones. Una decisión equivocada puede ser incompetencia. Dos también. Incluso tres. Pero cuando las decisiones incomprensibles se acumulan y, casualmente, sus consecuencias parecen caminar siempre en la misma dirección, los ciudadanos tenemos derecho a formular una pregunta bastante menos cómoda:

¿Dónde termina la incompetencia y empieza la intencionalidad?

No afirmo que exista esa intencionalidad. Afirmo que, a estas alturas, tenemos derecho a exigir que se nos explique por qué tantas decisiones difícilmente comprensibles terminan produciendo consecuencias igualmente difíciles de comprender.

Y mientras nadie sea capaz de ofrecernos una explicación convincente de lo que está ocurriendo en Ceuta, permítanme terminar como empecé:

¡DIOS MÍO! ¿EN MANOS DE QUIÉN ESTAMOS?

El comentario inocente

Muchos tienen claro en toda España que la invasión a Ceuta de finales de julio por medio de unos 80.000 extranjeros que asaltaron las fronteras por mar y tierra, se realizó con conocimiento o al menos tolerancia activa de Marruecos, como un arma híbrida de las utilizadas en los últimos años para reivindicar Ceuta. El conocimiento previo de dicha invasión según aseguró la Ministra de Defensa, lo tuvo el Gobierno español que por cierto no hizo uso de dicha información para blindar las fronteras, sobre todo con el Ejército. Y hasta el Ministro del Interior lo negaba cuando era algo evidente, incluso para los turistas en el norte de Marruecos.

Y los asaltos fueron por mar y tierra como queda dicho. Los primeros contaron con una Sentencia del Tribunal Supremo de España que era conocida previamente, también sin tomar la decisión de marcar antes la frontera marítima con balizamiento flotante como se hizo mas tarde, para poder así retornar los inmigrantes sobre la marcha. Pero es que la mayoría entró por tierra porque alguien sin identificar dio la orden de abrir la puerta o verja de la frontera española y penetraron en masa gran parte de los 80.000 por este insólito medio.

Cuando el Presidente Sánchez cedió ante Marruecos en el tema del Sahara seguido de las declaraciones de Trump al respecto, se estaban subiendo escalones hacia el objetivo final. En efecto, si Mohamed V consiguió la independencia con la terminación de los Protectorados, Hassan II organizó la Marcha Verde sobre el Sahara y su hijo Mohamed VI, el actual Rey, ha conseguido el reconocimiento citado de varios países. La máxima aspiración, según se contaba entonces, era que una vez consolidada la soberanía sobre el Sahara, el objetivo sería la ocupación de Ceuta y Melilla, sobre todo porque quedarían libres los 120.000 efectivos del ejercito marroquí en el desierto. Y en cualquiera de esos momentos, Marruecos debe encontrarse con una España unida para defender a ultranza el territorio nacional y el honor de la Nación.

Porque una de los datos importantes que ha facilitado la supuesta invasión sobre Ceuta, ha sido la unión de todas las regiones de España e incluso del extranjero, frente a la citada invasión del territorio nacional por un país insaciable y de métodos expeditivos, aunque subterráneos. Este importante dato ha informado al gobierno socialista que una postura de silencios culpables y continuas cesiones económicas y políticas ante un país como Marruecos, traerá seguramente graves consecuencias en las próximas elecciones y en el prestigio internacional de un partido esencial en el panorama europeo.

Realmente muchos no habían calculado la importancia de lo que vengo llamando desde hace años CEUTÍES EN LA DISTANCIA, aquellos ciudadanos que estuvieron destinados o trabajaron alguna vez en Ceuta, los hijos de los que pasaron por allí e incluso los nietos y descendientes de esos ceutíes de nacimiento o adopción que siguen teniendo un vínculo invisible con la ciudad. Ellos, conociendo la historia, han sido colaboradores suficientes para la organización de esas manifestaciones ciudadanas por tierra y mar, a favor de la ciudad española.

Y no olvidemos que otros tienen el convencimiento que las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla parece que no cesarán en estas ciudades, sino que después vendrán, aparte de los peñones, las Islas Canarias y no sería de extrañar que se extendieran a todo o parte de Andalucía. De momento llegarán las presiones sobre la Copa Mundial, el rico Monte Submarino Tropic, el espacio aéreo de Canarias-Sahara e incluso las aguas territoriales españolas, tema este último aparcado hasta ahora.

Como resumen, es evidente que en julio los que llegaron a Ceuta por su número de unos 80.000 y por avalanchas no fueron inmigrantes, sino supuestos invasores. Invasores engañados, pero invasores al fin que deben atenerse a legislación distinta de la aplicable a la inmigración. Y como dato histórico apuntar que hubo en 1975 otra crisis tan grave como la presente, al estallar bombas en dos edificios militares de Ceuta que causaron un muerto y varios heridos. Se tomaron medidas rápidas y concretas, por lo que la situación de ruina económica y social se superó en poco tiempo. Entonces estaban unidos los cargos del Delegado del Gobierno y Comandante General en la persona del general Pedro Fontenla Fernández, al que le sucedió el también general Manuel Gutiérrez Mellado, siendo Alcalde Alfonso Sotelo Azorín y siempre estuvieron unidos ambos ante la agresión que se soportó con eficacia.

That is the question

Ir o no ir a la manifestación del 2 de septiembre, esa es la cuestión. En toda España se han convocado concentraciones para apoyar a la ciudad de Ceuta y reivindicar que formamos parte de la nación. También esta convocatoria lleva implícita varias protestas: dejación del Gobierno, situación de los ceutíes, críticas a Marruecos por saltarse a la torera los derechos humanos de su pueblo, abandono de la vigilancia fronteriza por parte del Estado.

Creo que no soy sospechoso si doy datos: una ciudad que tiene una superficie de aproximadamente 19,87 kilómetros cuadrados, 85.000 habitantes, 22 colegios, 5 institutos, 22% de paro, un hospital, 3 centros de salud, con un tejido empresarial escaso, sin turismo de más de un día.

En Ceuta no somos racistas , ni xenófobos, ni intolerantes, ni nos oponemos a cualquier ayuda humanitaria que podamos ofrecer. Minorías minoritarias hay en todos los sitios pero carecen de representatividad en el espíritu ceutí. Oponerse a la entrega de alimentos, quemar campamentos o perseguir a migrantes para amedrantarlos no representa ni al 0,25 % de la población ceutí.

Ni la Cruz Roja es una mafia, ni las ONGs deben estar bajo sospecha de querer mantener la situación en la que vivimos.

Nadie negará que hay grupos radicales que escampan el odio para que respiremos un aire que nos envilece, eso es FASCISMO, no tiene otro nombre. Su triunfo sería el final de nuestra convivencia.

Algunas organizaciones progresistas (PSOE, Podemos, Sumar, ERC..) argumentan que la manifestación del día 2 es apoyar al PP y VOX, hacerles el juego, desgastar al Gobierno, estar con la derecha y la extrema derecha, ser insolidarios, ir contra los derechos humanos. Nada de eso pertenece a la realidad de la filosofía de esta convocatoria.

Me remito al comunicado del PSOE regional de Ceuta: “El PSOE de Ceuta no dará consignas ni a favor ni en contra de la asistencia. Cada compañera y compañero tiene plena libertad para decidir si participa, a título personal, en una movilización pacífica que reclame soluciones para Ceuta. Somos socialistas y somos ceutíes, y no existe ninguna contradicción entre ambas cosas.

Llevamos semanas manteniendo una posición clara, defender los derechos humanos y rechazar cualquier discurso xenófobo es perfectamente compatible con exigir seguridad, un control efectivo de nuestra frontera, medidas eficaces y la recuperación cuanto antes de la normalidad.

No somos ajenos al hartazgo, la preocupación y el malestar de nuestra ciudadanía. Lo conocemos y lo compartimos. La defensa de Ceuta y la exigencia de soluciones no son patrimonio de ninguna sigla.

Nuestra militancia es libre de expresarse y participar democráticamente. Nuestras líneas rojas son y seguirán siendo la violencia y cualquier comportamiento que pretenda fracturar nuestra convivencia”.

Cuando ser socialista en Ceuta llega a ser un estigma para muchos conciudadanos, más orgullosos nos sentimos. La discrepancia, la crítica, el aportar ideas distintas no implica que tengamos que renunciar a nuestra ideología, que puede estár por encima de los dirigentes.

Cuando volvamos a la normalidad tendremos que analizar lo sucedido desde la razón, el sosiego, la tolerancia y la libertad.

Cosecha de 2001

Echando un vistazo cinematográfico a 2001 odisea en el espacio, documentándome para un foro sobre lo bien o mal que envejecen algunas películas de las denominadas “de culto”, mi memoria se ha topado por casualidad con el 2001 real y los estrenos que ese año trajeron las salas de cine, por aquel entonces aún opulentas y con cosechas generosas que favorecían la afición a la butaca y la gran pantalla.

Veinticinco años ya de un buen puñado de estrenos que marcaron de una u otra forma (por aquél entonces era un abanico de películas las que competían por proclamarse la mejor del año, eran otros tiempos, ni siquiera tan lejanos…).

2001 fue el año en el que se comenzó a valorar en serio el cine fantástico, fue el año de los estrenos nada menos que de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo y Harry Potter y la piedra filosofal, ambas la primera entrega de sus respectivas sagas, de las que poco hay que decir que ustedes no sepan de sobra. Fue el principio de rendirse a la evidencia del enorme trabajo que lleva detrás un consumo audiovisual concebido como espectáculo, compatible con otro tipo de enfoque, y que lleva sosteniendo la industria desde tiempo inmemorial. Y también un punto de inflexión en el merchandising que rodea a la industria del cine y también en el fenómeno fan.

En 2001 se estrenó Amélie, comedia romántica francesa con tintes surrealistas dirigida por Jean-Pierre Jeunet que cautivó a nivel mundial y que se convirtió en peaje obligatorio del gafapastismo desde su estreno; Audrey Tautou, su protagonista, saltó al estrellato irremediablemente, siendo incluso comparada en encanto y aura angelical, con su tocaya Audrey Hepburn.

En lo que respecta a premios Oscar, Una mente maravillosa, drama biográfico dirigido por Ron Howard y protagonizado por Russell Crowe, fue la que se llevó el de Mejor película, siendo menor la acogida popular que la de la otra gran candidata, la popularísima Moulin Rouge! De Nikole Kidman y Ewan McGregor. El tiempo es implacable y acabó otorgando mayor trascendencia a la segunda que a la primera…

El cine de animación tuvo este año también un hito con los estrenos de El viaje de Chihiro, obra maestra de la animación japonesa dirigida por Hayao Miyazaki y con Shrek (la primera entrega y original), que reventó taquillas y ganó el primer oscar de la historia a Mejor Película de Animación, categoría que se estrenaba.

También cosecha de 2001 son las estupendas y recomendables Gosford Park (británica intriga de época con reparto de relumbrón), Enemigo a las puertas (apasionante cara a cara bélico entre Jude Law y Joseph Fiennes), las entretenidas Training Day (el papel oscuro que le regaló en Oscar a Mejor Actor Principal a Denzel Washington por salir de su zona confortable) y Ocean’s Eleven: Hagan juego (comienzo de una gran amistad con elenco de superestrellas), o Black Hawk derribado (contribución de peso por parte de Ridley Scott al catálogo).

En cuanto al cine en lengua española, aquél fue el año de la maravillosa e imprescindible, me quedo sin calificativos de elogio, El hijo de la novia, en la que Ricardo Darín y compañía, a los mandos de Juan José Campanella, conmovieron al más pintado en una alineación astral única. También hay que añadir la irrupción sin llamar a la puerta del mejicano Alfonso Cuarón con Y tu mamá también, con Gael García Bernal y Maribel Verdú. Aunque precisamente rodada en inglés por aquello de la proyección internacional, pero de producción española, Alejandro Amenábar arrasó con Los Otros, inquietante terror psicológico con fantasmas y Nikole Kidman a la cabeza.

Y hay más, ¿se lo pueden creer? En el tintero quedan cintas como la inclasificable Mulholland Drive de David Lynch, Zoolander, El diario de Bridget Jones, La maldición del escorpión de jade, desternillante cita de ese año de Woody Allen con el respetable, o esa joya del italiano Nanny Moretti que es La habitación del hijo y que pronto tendrá una referencia sólo para ella. Buena cosecha la de 2001, muy buena cosecha.

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