Miles de personas permanecen en Ceuta tras la entrada masiva. Se han quedado aquí, rechazaron los retornos voluntarios y se buscan la vida ejerciendo de ‘autónomos’ sin cotizar, sin registro y sin control. Estos ‘busca-vidas’ montan sus propios puestos de venta de productos u ofrecen tabaco a los conductores.
Sartenes, pantalones, cartones de leche, zapatillas… De dónde sacan esos productos, nada se sabe. Lo que sí se aprecia es la venta de los mismos a pie de playa, en el Trampolín.
Pantalones de distintas tallas, incluso partes de trajes de neopreno. También sartenes para quienes cocinan en los asentamientos de los montes, zapatillas, leche… Los inmigrantes acuden a este puesto para ver qué ofertas tiene en el día. Tal y como se monta se retira. En esta playa se permite todo mientras no estén los servicios de limpieza que a diario evitan que vuelva a ser una especie de vertedero.
«¡Sigarro, sigarro!»
A pie de carretera un joven con un paquete de tabaco en la mano no para de ofrecer cigarros a los conductores. Esa palabra le acompaña constantemente: “¡Sigarro, sigarro!”, dice mientras muestra un paquete en sus manos. Busca que alguien le compra. Si no es hoy, como confiesa, “mañana”.
Este joven permanece dando vueltas por el Trampolín toda la tarde, aprovechando la hora de la comida y la petición de un cigarrillo.
Al lado, en el puesto improvisado sobre una manta a pie de playa un subsahariano con sombrero más propio de vaquero ofrece un surtido más amplio.
Peluqueros y asesores de imagen
Y a ellos se suman los peluqueros. Una silla, un rincón con sombra, una sabana y un espejo. Así cortan el pelo a los que se acercan o les ofrecen más servicios de imagen, como si fueran asesores.
En el Trampolín tienen hasta cola, en Benítez hay otros desarrollando las mismas labores.
Estos ‘autónomos’ sin registro forman parte de esa otra no normalidadque permanece en Ceuta.
Casi un mes después de la entrada masiva en Ceuta de miles de personas a través del espigón del Tarajal la normalidad que vendió el Gobierno de España es un espejismo.
Los ceutíes protestan por esto, precisamente. Por la lentitud en solucionar un problema que parece haberse ido de las manos.
Cualquier recorrido por Ceuta, sobre todo por los barrios, evidencia el alcance de la situación con un goteo constante de inmigrantes que deambulan por las calles.
Paseos marítimos como el de Benítez acogen un ir y venir de jóvenes. Los militares hacen acto de presencia permanente, están además cerca de establecimientos abiertos, específicamente los que venden alimentos.
Nada cambia. Oficialmente no se facilitan datos de cuántas personas puede haber por las calles. Quizá ni se sepa. Interior nunca ha facilitado el número de los que entraron en una marcha sin freno, sin veto, sin control.
Asentamientos en la playa de Benítez
La playa de Benítez, en su parte más próxima a la desaladora, ya ha sido ocupada por tiendas de campaña en donde habitan grupos de inmigrantes.
Han colocado casetas formando un asentamiento en la zona conocida como el Regajo. La Policía vigila los lugares de asentamiento, pero no se le ha dado orden de retirada.
Ni a ellos ni a la Guardia Civil. De momento no pueden actuar sobre los asentamientos y así permanecen en playas como Benítez, pero también en los montes. Allí, en mayor número.
El Trampolín, cuyo cierre en falso celebró la ministra Saiz, sigue activo
El Trampolín, cuyo falso cierre celebró la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, sigue activo. Se presenta como otro mundo paralelo.
Miles de personas intentan ser controladas por los agentes de la UIP, no sin dificultades. Los policías organizan las colas por grupos, pero es entonces cuando entra en escena la picaresca y quienes pretenden colarse terminan siendo increpados por el resto.
El Trampolín es una pequeña olla a presión. Cualquier roce se convierte en una auténtica tangana. Miles de inmigrantes acuden al lugar para recibir las raciones de comida que ofrece la Cruz Roja. Son más de 4.000 las que se reparten. La visión en este lugar es impropia de una Ceuta que lleva casi un mes soportando esta situación derivada del chantaje de Marruecos a España usando a Ceuta como cabeza de turco.
Cruz Roja prepara desde el inicio de la tarde el reparto de las comidas. Miles de marroquíes y subsaharianos esperan recibirla. Esta parte de la no normalidad es la que se olvidó en su relato el Gobierno de la Nación y la hilera de ministros que ha desembarcado en Ceuta.
En este punto quedan varias tiendas de campaña en donde siguen durmiendo inmigrantes, aunque en menor cantidad que antes.
El embolsamiento que se ha convertido en un segundo CETI
Del Trampolín hacia Loma Colmenar. El camino es la visión de un deambular constante de personas, todas con su bolsita de plástico en la mano, yendo hacia arriba, hacia abajo, así durante toda la jornada.
Por toda Ceuta se repite la misma historia que arroja una suma de personas que se cuentan por miles, aunque el Gobierno rechace aportar la transparencia debida.
En las carpas de Loma Colmenar ubicadas en el embolsamiento se ha organizado otro CETI paralelo. El Gobierno de España dice que hay capacidad para 1.500 con posible aumento a 1.800. Poco a poco las tiendas de campaña con sus literas van siendo ocupadas por los desalojados de barriadas próximas y trasladados del Trampolín.
Se ha montado una pequeña ciudad con su mezquita improvisada, sus tenderetes y sus espacios.
En los accesos a este punto siguen esperando más personas para entrar. En Loma Margarita existe el otro punto de acogida para subsaharianos, que pasarán al CETI cuando sea rebajada su ocupación.
Las naves del Tarajal son otros de los puntos de acogida de cientos y cientos de personas. Esto sin contar los asentamientos de niñas y mujeres.
El día a día de la no normalidad que Marlaska se ha perdido
Este es el día a día de otra Ceuta en la que se ha normalizado tener a militares en las calles o vigilando establecimientos. En donde por las calles se aprecia más el deambular constante de quienes entraron por el espigón a finales de julio mucho más que el de las familias de Ceuta.
Las barriadas están al límite, denuncian inseguridad, reclaman más presencia de las fuerzas de seguridad, sobre todo ante la inminente llegada del inicio del curso escolar. Pero en el día a día nada cambia y la recuperación de esa normalidad que vio Marlaska está cada vez más lejana.
Ceuta y Melilla no están solas: son ciudades españolas y europeas. Mi opinión es que ha llegado el momento de exigir a Marruecos que demuestre que es un socio fiable, si es que desea mantener un trato preferencial con Europa. A los españoles, como ciudadanos europeos, nos conviene hablar de Ceuta y Melilla con serenidad y claridad. No estamos ante una disputa abstracta, pues nuestro vecino Marruecos está poniendo en cuestión, con hechos, la españolidad y la europeidad de ambas ciudades autónomas. Quienes gobiernan Marruecos mantienen su reivindicación territorial sobre ellas. Como opinión, considero que es tan legítima como la de quienes reclaman un Sáhara libre o una república del Rif, aunque en el caso de Marruecos carezca de base jurídica, histórica e incluso geográfica. Lo que no es aceptable es que esa opinión se traduzca en presión fronteriza y en el uso de la migración como arma política. Y, sobre todo, no podemos normalizar que personas, muchas de nacionalidad marroquí, mueran intentando alcanzar territorio español huyendo de Marruecos y gritando muchos de los que entraron… ¡Viva España! Cada una de las más de un centenar de muertes acontecidas este verano, según distintas fuentes, es una tragedia que precisa asunción de responsabilidades. España debe exigir a Marruecos cooperación eficaz contra las mafias que trafican con personas y con drogas, reforzar las vías legales de migración y priorizar el salvamento de vidas. Pero también, que asuma sus responsabilidades y compromisos con la Unión Europea, no permitiendo que personas desesperadas sean utilizadas como instrumentos de presión.
«Por dolorosa que sea, esta crisis debe servir para comprobar con hechos, no con declaraciones, si Marruecos es realmente un socio fiable para seguir gozando de un trato preferencial con España y la Unión Europea»
Una entrada masiva en territorio español no puede quedar sin consecuencias. Si las autoridades marroquíes la diseñaron, la impulsaron o simplemente no la impidieron pudiendo hacerlo, deben asumir responsabilidades ante la comunidad internacional. Y si las autoridades españolas no previeron el riesgo o no emplearon los medios necesarios para proteger la frontera y la vida humana, también deben igualmente hacerlo. Hace falta una investigación rigurosa, independiente y transparente que aclare quién diseñó, impulsó o permitió lo ocurrido. De la ciudadanía europea y marroquí depende de que se consiga. Por dolorosa que sea, esta crisis debe servir para comprobar con hechos, no con declaraciones, si Marruecos es realmente un socio fiable para seguir gozando de un trato preferencial con España y la Unión Europea. La españolidad de Ceuta y Melilla se sostiene en la historia, en el ejercicio continuado de la soberanía, en la Constitución española, en su pertenencia a la Unión Europea y en la voluntad democrática de sus ciudadanos, que tienen legalmente los mismos derechos que el resto de los españoles. España debe seguir dejando claro que esa soberanía no es negociable, y la Unión Europea debe dejar claro que no se trata de un asunto bilateral entre Madrid y Rabat, sino de las fronteras exteriores de un Estado miembro. La relación con Marruecos debe combinar firmeza y cooperación. No se trata de enfrentarse a su población, sino de exigir a sus autoridades, fiabilidad y reciprocidad. Las ventajas económicas y comerciales concedidas a Marruecos deben vincularse a compromisos verificables periódicamente por parte de Europa. Entre ellas debe estar el control fronterizo eficaz, lucha contra el tráfico de personas y drogas, la colaboración en salvamento marítimo, respeto de los derechos humanos y garantía de que la migración no se usará como arma de presión.
«No se trata de castigar a Marruecos ni a su población, sino de aplicar una regla sencilla: a más cooperación, más beneficios, y a más incumplimiento, eliminación automática de las ventajas concedidas»
Esa reciprocidad debe aplicarse también al comercio. No es razonable mantener una relación económica privilegiada mientras las aduanas de Ceuta y Melilla siguen sometidas a restricciones e interrupciones. España debería pedir a la Comisión Europea que evalúe si esto es compatible con los compromisos asumidos por Marruecos y que, en caso de incumplimiento, active los mecanismos de diálogo y, si procede, medidas comerciales proporcionales. No se trata de castigar a Marruecos ni a su población, sino de aplicar una regla sencilla: a más cooperación, más beneficios, y a más incumplimiento, eliminación automática de las ventajas concedidas. España debería impulsar un acuerdo europeo específico sobre Ceuta y Melilla que defienda su españolidad y europeidad como innegociables, refuerce el control fronterizo y la lucha contra las mafias sin descuidar el salvamento de vidas, condicione la cooperación económica con Marruecos a compromisos verificables y relaciones comerciales no discriminatorias, y garantice más recursos, empleo, conexiones e inversión para ambas ciudades, con financiación europea y seguimiento público. Detrás de las fronteras hay personas. Quiero expresar mi solidaridad con los ciudadanos de Ceuta y Melilla, que soportan en primera línea las consecuencias de esta entrada masiva y no deberían sentirse solos ante algo que afecta a toda España. Quiero reconocer también el trabajo de los representantes políticos de las dos ciudades, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los servicios de emergencia, el desbordado personal sanitario y las ONG que, sobre el terreno, protegen la frontera, rescatan vidas y atienden con medios precarios a quienes llegan. Prestar ayuda a una persona vulnerable no significa aceptar las políticas que la llevaron hasta allí; significa defender a la vez la dignidad humana y el Estado de derecho.
«Que no olviden los ceutíes y los melillenses que no están solos, son parte de España y de Europa, que estamos con ellos y que se está trabajando para asegurar su calidad de vida»
Como ciudadanos, tenemos la responsabilidad actuar. Una forma de hacerlo es escribir a diputados, senadores, eurodiputados y gobiernos para exigir medidas urgentes, con plazos definidos y seguimiento verificable de actuaciones. Apoyar a Ceuta y Melilla no es buscar confrontación. Es conocer su realidad, sostener su economía, defender su condición de ciudades españolas y europeas, y recordar que quienes mueren intentando llegar a España son personas con derechos. Una frontera segura debe ser, a la vez, firme y humana. Ceuta y Melilla necesitan una política de Estado consensuada y sostenida en el tiempo, basada en la protección de la vida humana, la defensa de la soberanía española-europea, la asunción de responsabilidades políticas, la cooperación con Marruecos cuando demuestre ser un socio fiable, unas relaciones económicas equilibradas, el fortalecimiento social y económico de ambas ciudades y la cooperación al desarrollo con los países africanos. Que no olviden los ceutíes y los melillenses que no están solos, son parte de España y de Europa, que estamos con ellos y que se está trabajando para asegurar su calidad de vida.
Juan Carlos Maroto Martos
Profesor del Departamento de Geografía Humana de la Universidad de Granada.
Cada vez está más cerca la nueva temporada de la SD Unión África Ceutí. El equipo caballa, que volverá a competir este año en Segunda División, ya tiene calendario oficial y, a modo de preparación, ya ha anunciado cuatro partidos de carácter amistoso que tendrán lugar durante las próximas semanas para poner a la plantilla a punto de cara al inicio de la competición oficial.
Está será la pretemporada
Albalí Valdepeñas (martes 25 de agosto), Atlético Mancha Real (sábado 29 de agosto) y Xerez FS (viernes 11 de septiembre) serán los equipos a los que se enfrentarán los caballas durante la pretemporada. Con estos cuatro partidos por delante, la UA Ceutí espera poder afrontar el inicio de la competición oficial en Segunda División con las mejores sensaciones posibles.
El fin de semana del 19 de septiembre es la fecha clave en la que tiene el punto de mira. Será cuando arranque la liga. La UA Ceutí empezará enfrentándose al CE Futsal Gestoría Luis Mataró. Eso será en Barcelona. El primer partido en casa, por el contrario, será el fin de semana siguiente. El del 26 de septiembre. Fecha en la que recibirá en la pista del Guillermo Molina al Xerez Toyota Nimauto.
Nueva temporada de ilusión y entusiasmo
Esos serán los dos primeros rivales de la UA Ceutí en una temporada que acabará el fin de semana del 8 de mayo, contra el Gasifred Atlético Ibiza, coincidiendo con la jornada 30 de la competición en Segunda División. Una temporada que afronta con expectación, pero también entusiasmo e ilusión.
La plantilla, por su parte, promete estar a la altura. Además, con nuevas incorporaciones como Ramón Vargas, el japonés Kokoro o Antonio ‘Cone’. Los últimos en sumarse al proyecto de la UA Ceutí. Un proyecto diseñado para volver a competir al más alto nivel y, de paso, colocar el nombre de la ciudad autónoma entre los mejores del fútbol sala en este país.
Militares al límite por el agotamiento y la falta de apoyo. Esta es la denuncia que hacen desde el RAMIX 30 de Ceuta respecto a las tropas desplegadas en la ciudad autónoma tras la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos con las graves consecuencias que aún se padecen.
En concreto, varios miembros en activo del Grupo de Campaña del RAMIX 30 han alzado la voz para denunciar públicamente la situación límite en la que se encuentran tras la activación de la Unidad Activa de Fuerza (UAF permanente).
Los militaresexplican que, aunque asumen su servicio con total profesionalidad, la gestión actual de los mandos los está conduciendo a un severo agotamiento físico y mental.
Jornadas interminables
Entre las quejas expuestas por los efectivos castrenses están las extenuantes condiciones de trabajo a las que, dicen, son sometidos de forma continua.
Explican en su testimonio, que se ven obligados a encadenar guardias y turnos debido a la acuciante falta de personal en el cuartel.
Estos soldados relatan textualmente que: «Encadenamos guardias y turnos (GO/DO) durante semanas por falta de personal”, agregando que “el supuesto día de descanso se reduce a salir del turno, comer y volver a estar activados».
La falta de descanso real a la que hacen alusión los denunciantes se traduce en un deterioro grave de la capacidad operativa de la tropa, que debe realizar patrullas interminables a pie por las calles de Ceuta, vigilando tanto de día como de noche sin apenas interrupción.
Patrullas desprotegidas
Por otra parte, estos miembros en activo del Grupo de Campaña del RAMIX 30 tampoco están conformes con las condiciones de seguridad y los protocolos que se están aplicando sobre el terreno.
Los soldados critican, específicamente, que se les despliega en binomios para vigilar zonas con grupos muy numerosos, lo que los deja en una situación de alta vulnerabilidad.
“Estar tan expuestos nos deja desvalidos y si dos patrullas coinciden en un cruce para apoyarse, los mandos nos sancionan en vez de respaldarnos”.
Los afectados también hablan de la frustración que les genera la actitud de la cadena de mando, argumentando que, en lugar de velar por su protección, se les sanciona si coinciden para apoyarse y se los somete a una rigurosa inspección de detalles secundarios.
“Los militares del RAMIX 30 lo estamos dando todo por Ceuta, pero es inasumible que el principal problema del soldado sea la presión y la falta de apoyo de su propia cadena de mando”, expresan.
Salud física y mental de los soldados
Los afectados también denuncian una alarmante falta de apoyo moral y de empatía y aseguran que continúan cumpliendo con su deber únicamente gracias al compañerismo y apoyo mutuo.
Exigen que se tomen medidas inmediatas que verdaderamente velen por la seguridad y la salud física y mental de quienes sostienen el trabajo diario en la ciudad autónoma.
La situación en las barriadas de Príncipe Felipe y Príncipe Alfonso en Ceuta ha llegado a un punto de no retorno. Así lo ha manifestado el propio Ahmed Soltani en un comunicado que ha calificado de urgente.
El presidente de la barriada Príncipe Felipe ha alzado la voz en representación de los vecinos y de las familias de la periferia para exigir una respuesta inmediata por parte de las autoridades civiles y de las fuerzas de seguridad ante el alarmante incremento de la delincuencia y la desprotección.
“Como vecino de esta zona de Ceuta, quiero decir alto y claro que los vecinos ya no pueden más”, ha recalcado Soltani.
Los residentes han denunciado un clima constante de tensión marcado por la presencia de inmigrantes, conflictos habituales y peleas en la vía pública que están robando la tranquilidad de los hogares.
Alquileres irregulares y la desprotección de menores
Pero, una de las mayores alarmas sociales se encuentra dentro de las propias viviendas de la zona. Soltani ha transmitido la profunda preocupación de la comunidad ante indicios de actividades irregulares vinculadas con el arrendamiento de inmuebles.
Textualmente, el presidente vecinal ha preguntado ante la inacción institucional: «Si existen viviendas donde se están produciendo actividades irregulares, situaciones de explotación o cualquier circunstancia que pueda poner en riesgo a menores, ¿dónde están las autoridades? ¿Dónde están las inspecciones? ¿Dónde está la Delegación del Gobierno?».
Los afectados han exigido que estos casos de alquileres irregulares en Ceutasean investigados a fondo por parte de los organismos correspondientes para proteger especialmente a los jóvenes y menores de edad que puedan hallarse en situaciones de extrema vulnerabilidad o explotación de cualquier tipo.
“Los vecinos no podemos mirar hacia otro lado”, ha recalcado el presidente de la barriada Príncipe Felipe.
Plan de seguridad ante el inicio del curso escolar
Con el inicio de las clases a la vuelta de la esquina, el temor de las familias se ha acrecentado notablemente ante la falta de presencia policial.
Los vecinos han reclamado un despliegue de seguridad permanente y visible en las calles. Entre las demandas concretas exigidas a las administraciones públicas destacan la presencia de la Policía Nacional y Guardia Civil en Príncipe Felipe y Príncipe Alfonso, el aumento de patrullas tanto en vehículos como de agentes a pie en callejones, y una estrecha vigilancia en los entornos de los centros educativos.
El desamparo de la comunidad es evidente y afecta a todas las generaciones por igual. Ahmed Soltani ha hecho hincapié en la precaria situación en la que se encuentran los sectores más vulnerables de la población local: «Nuestros mayores tienen miedo. Nuestros niños y niñas necesitan protección. Las familias están preocupadas. Y los vecinos están cansados de sentirse abandonados».
Llamamiento a la legalidad y amenaza de movilizaciones
El presidente de la barriada ha querido dejar claro que estas reivindicaciones no tienen un trasfondo discriminatorio, manifestando que no señalan a nadie por su nacionalidad, sino que únicamente reclaman que la ley se aplique a todos por igual para garantizar una convivencia pacífica.
“No estamos señalando a nadie por su nacionalidad. Estamos reclamando que la ley se aplique a todos por igual y que se proteja a quienes más lo necesitan”, ha insistido.
No obstante, ante el silencio de las instituciones, los vecinos han advertido de que no se quedarán de brazos cruzados si no obtienen una contestación clara por parte de la Delegación del Gobierno. «Si no llega una respuesta, nos movilizaremos pacíficamente y dentro de la legalidad», ha dejado claro Soltani.
Soltani concluye con una advertencia contundente acerca del futuro de los barrios periféricos: «PRÍNCIPE FELIPE Y PRÍNCIPE ALFONSO NO PUEDEN SEGUIR ASÍ».
Las situaciones complejas tienden a simplificarse demasiado deprisa. Se busca una explicación única, una etiqueta o un relato capaz de ordenar de inmediato lo ocurrido. Sin embargo, una crisis fronteriza de gran intensidad no puede comprenderse desde una sola perspectiva. En ella se superponen dimensiones distintas que a veces se complementan y otras veces entran en tensión. Separarlas ayuda a pensar con mayor claridad.
1. Dimensión humanitaria
Las personas que llegan siguen teniendo dignidad, derechos básicos y necesidades reales, independientemente de cómo hayan entrado. La situación personal de cada una puede estar marcada por la pobreza, la vulnerabilidad, el miedo o la búsqueda de una vida mejor. Reconocer esa humanidad es el punto de partida.
2. Dimensión legal Una persona no es “ilegal”, pero una conducta sí puede ser contraria a la ley. Conviene distinguir entre la dignidad de la persona y la legalidad o ilegalidad de sus actos. La consideración humana no elimina la existencia de normas, procedimientos, fronteras y responsabilidades. 3. Dimensión de seguridad y orden público Una entrada masiva puede generar problemas objetivos de control, convivencia, abastecimiento, presión sobre los servicios públicos y sensación de inseguridad para la población local. Analizar esta dimensión no supone negar la humanidad de quien llega; significa reconocer que también existen consecuencias sobre la comunidad receptora. 4. Dimensión de responsabilidad individual Comprender por qué alguien hace algo no equivale necesariamente a considerar correcto lo que hace. La necesidad, la pobreza o la presión externa pueden explicar una conducta sin convertirla automáticamente en legítima. Explicación y justificación son conceptos diferentes. 5. Dimensión geopolítica En este tipo de crisis intervienen las relaciones entre Estados, los intereses estratégicos y la posibilidad de que los movimientos migratorios sean utilizados como instrumento de presión política. Cuando esto ocurre, la situación deja de ser exclusivamente migratoria y pasa a formar parte de una relación de poder entre países. 6. Dimensión territorial Una ciudad fronteriza no es únicamente el escenario donde ocurre una crisis. Sus habitantes tienen derechos, necesidades, intereses y una percepción propia de vulnerabilidad territorial. La protección de la población local forma parte igualmente del problema.
7. Dimensión social y comunitaria El impacto se extiende a los barrios, los colegios, los comercios, la sanidad, los servicios sociales y las relaciones entre comunidades. También influye en el clima social y en la percepción cotidiana de convivencia y seguridad. 8. Dimensión económica Una crisis de grandes dimensiones tiene costes de acogida, seguridad, atención sanitaria, protección de menores, infraestructuras y recursos públicos. Surge entonces otra cuestión: quién debe asumir esos costes y cómo se distribuye la responsabilidad entre la ciudad afectada, el Estado y las instituciones supranacionales. 9. Dimensión moral Compasión, justicia, responsabilidad, protección del débil, respeto a las normas y protección de la comunidad pueden entrar simultáneamente en juego. No siempre apuntan en la misma dirección, y por eso la respuesta moral rara vez es tan sencilla como parece en un eslogan. 10. Dimensión ideológica Valores como la humanidad, la igualdad, la solidaridad, la convivencia o el respeto por la dignidad pueden ser presentados como patrimonio de una determinada corriente política. Cabe preguntarse, sin embargo, hasta qué punto pertenecen realmente a una ideología concreta o son principios humanos y democráticos mucho más amplios.
11. Dimensión de coherencia política Existe una diferencia fundamental entre los ideales proclamados y el comportamiento real de partidos, dirigentes e instituciones. El contraste entre discurso y conducta forma parte inevitable del análisis político y no debería quedar oculto detrás de las etiquetas ideológicas.
12. Dimensión retórica o comunicativa Algunos discursos buscan conciliar posiciones aparentemente enfrentadas: humanidad y firmeza, acogida y seguridad, cooperación internacional y defensa territorial. Ese esfuerzo puede resultar valioso, aunque también puede diluir la identificación clara de responsabilidades o evitar pronunciarse con precisión sobre determinadas conductas. 13. Dimensión del lenguaje Palabras como “ilegal”, “invasión”, “racismo”, “solidaridad”, “seguridad” o “progresismo” no son neutrales. Cada término arrastra significados políticos y emocionales capaces de condicionar el debate. En ocasiones se termina discutiendo más sobre las palabras que sobre los hechos. 14. Dimensión psicológica La identidad política, la pertenencia al grupo, la necesidad de coherencia y la disonancia cognitiva influyen en la manera en que se interpretan los acontecimientos. Cuando una idea lleva muchos años formando parte de la propia identidad, revisar esa idea puede resultar psicológicamente costoso. 15. Dimensión histórica y generacional Las distintas generaciones han recibido relatos diferentes sobre izquierda, derecha, democracia, justicia social, fronteras, solidaridad o seguridad. Las experiencias posteriores pueden reforzar aquellos marcos iniciales o llevar a revisarlos profundamente. 16. Dimensión biográfica Las posiciones políticas no nacen solamente de teorías. También se construyen a partir de experiencias familiares, laborales, sociales y personales. Dos personas expuestas a los mismos acontecimientos pueden interpretarlos de manera distinta porque llegan a ellos con historias diferentes. 17. Dimensión epistemológica: qué sabemos realmente Antes de realizar una valoración moral o política conviene separar hechos comprobados, interpretaciones, hipótesis, rumores y propaganda. Quién hizo qué, qué ocurrió realmente, qué decisiones se tomaron y cuáles fueron sus consecuencias son cuestiones diferentes de la interpretación ideológica posterior. 18. Dimensión espiritual o conciencial También puede contemplarse la crisis como una situación que confronta al individuo con sus propios valores: cómo se trata al vulnerable, cómo se responde al miedo, cómo se utiliza el poder y hasta dónde pueden mantenerse simultáneamente humanidad, responsabilidad y discernimiento. 19. Dimensión médica o epidemiológica Una llegada muy numerosa en un periodo corto también plantea necesidades sanitarias concretas: valoración médica, atención de urgencias, continuidad asistencial, prevención de enfermedades transmisibles y protección tanto de quienes llegan como de la población receptora. La respuesta sanitaria exige recursos, coordinación y capacidad suficiente para evitar que una situación excepcional desborde la atención ordinaria.
20. Dimensión laboral y de capacidad operativa Una crisis de gran intensidad no aumenta únicamente el número de personas que necesitan atención; aumenta también de forma inmediata la carga de trabajo de policías, sanitarios, servicios sociales, personal de acogida, protección de menores, limpieza, emergencias y otras áreas esenciales. Si los recursos humanos no crecen al mismo ritmo, aparece la sobrecarga profesional y disminuye la capacidad de respuesta del conjunto de la ciudad. 21. Dimensión demográfica Cuando una población limitada recibe en muy poco tiempo a un número elevado de personas, cambia temporalmente la relación entre población y recursos disponibles. La cuestión demográfica no es solamente cuántas personas llegan, sino qué proporción representan respecto al tamaño de la ciudad y qué capacidad real existe para absorber ese incremento sin alterar gravemente su funcionamiento cotidiano. 22. Dimensión habitacional Una llegada masiva genera una necesidad inmediata de alojamiento digno. Si los centros de acogida, las plazas disponibles o los espacios preparados resultan insuficientes, pueden aparecer situaciones de hacinamiento, uso de instalaciones no concebidas para residencia y una fuerte presión sobre los recursos habitacionales. El alojamiento se convierte entonces en una cuestión humanitaria, logística y urbana al mismo tiempo. 23. La coexistencia de verdades aparentemente contradictorias
Quizá sea la dimensión que atraviesa todas las demás. Es posible considerar digna de compasión a una persona y, al mismo tiempo, considerar incorrecta una conducta. Se puede defender una frontera sin despreciar al extranjero; criticar las decisiones de un Estado sin hostilidad hacia su población; defender la igualdad sin aceptar que una ideología se apropie de ella; y valorar determinados principios sin asumir necesariamente el marco político desde el que se presentan.
En definitiva, reducir una situación de esta complejidad a una única explicación -humanitaria, legal, política, ideológica o de seguridad- conduce casi inevitablemente a una visión incompleta. El análisis más útil aparece cuando todas estas dimensiones pueden mantenerse presentes al mismo tiempo, sin que una de ellas anule a las demás.
«Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» es el eslogan que se ha generado para la protesta de un pueblo que reivindica su derecho a no ser invadido y a tener el derecho de seguir viviendo con normalidad.
Pero la pregunta sería si, ¿Ceuta no se ha vendido ya? Creo que tiene una respuesta fácil y rápida, sí Ceuta ya se ha vendido, y el precio lo estamos pagando curiosamente los ceutíes, viendo como nuestra ciudad sigue invadida y aún no se sabe por cuantos.
Claro que Ceuta está ya vendida sólo hay que limpiarse las gafas y levantar o dirigir la mirada hacia las calles de nuestra ciudad para verlo, y quien no lo vea es porque o no quiere verlo, o se gradúa la vista en la óptica de Sánchez.
Es penoso que tengamos que pasar por esta situación una y otra vez, y que nos mermen nuestros derechos de un modo tan grotesco, entendiendo que esta situación se dará cuantas veces estime oportuna nuestro querido y fiel amigo país vecino.
De que estamos hablando a estas alturas que Ceuta no se vende y se defiende, pues queridos ciudadanos ceutíes, no seamos ilusos, Ceuta ya se vendió hace años y Ceuta no se defiende, en todo caso la defenderemos nosotros mismos…
Tan sólo hay que ver el paso de los días y la inacción del Gobierno de nuestra nación, que hasta ahora lo único que han hecho es recordarnos que Ceuta y Melilla son españolas, incluso españolísimas.
Pues no Ceuta y Melilla ya no son españolas, o al menos así lo parece, la verdad y con todo el dolor de mi corazón debo reconocer esa afirmación, ya que cuando dicen eso lo único que me confirman es que los ceutíes y melillenses sí somos españoles, tenemos una documentación que así nos acredita, ya si somos o no europeos es otro cantar.
«Ceuta y Melilla tienen que ser reconocidas nuevamente y de un modo claro y conciso delante y por todos los organismos internacionales»
La diferencia de que somos españoles a que nuestras ciudades son españolas es muy grande. Demos un salto a cualquier punto de España y escuchemos a nuestros gobernantes, veremos como el interés por Ceuta y Melilla es el mismo de que cuánto vale un Won, (moneda surcoreana), claro que el pueblo español opina y apoya a las ciudades de Ceuta y Melilla, pero en el fondo lo que más prima es el miedo a vivir algo parecido cuando todo esto reviente y lleguen a la puerta de sus ciudades.
Y claro que es también cierto que se empatiza y se siente ese calor y apoyo recibido a nuestra ciudad, y de modo cierto se defienda esa españolidad, pero con la preocupación de que pasará después, y con el pensamiento de donde irá esa gente que ha entrado en Ceuta a sabiendas de que todos no volverán al país de origen. Sobre todo porque nuestro sistema no permite hacer esas devoluciones de forma inmediata y ante tantas mentiras recibidas por nuestros dirigentes.
Y ya si hablamos del resto de Europa entonces las cosas quedan mucho más claras aún, así lo dicen los distintos tratados que delimitaron las fronteras. No nos llevemos a engaños, y revindiquemos no la españolidad de Ceuta y Melilla, sino más bien la aclaración de dónde estamos y qué ocurrirá mañana. Y que por mucho que nos pese y duela a Ceuta se la ha convertido sin pedirlo en un CATE (Centro de Acogida Temporal de Extranjeros).
Tanto en cuanto Marruecos reivindica que estas dos ciudades forman parte de su territorio y deben ser devueltas, claro que estoy de acuerdo con esta reivindicación, sí deben ser devueltas pero no a marruecos, deben ser devueltas a España.
Ya que desde hace años estamos secuestrados por el reino alauita y por un gobierno que ni es español ni europeo.
No pretendo levantar ampollas entre nuestra ciudadanía sino todo lo contrario, creo que se debería cambiar ese eslogan y en lugar de decir “Ceuta no se vende Ceuta se defiende”, que por otro lado pienso que es un buen eslogan pero con la realidad que existe, debería decir: “Ceuta se devuelve a Ceuta y se reconoce”, por ejemplo.
Ceuta y Melilla tienen que ser reconocidas nuevamente y de un modo claro y conciso delante y por todos los organismos internacionales, e incluso recogiéndolas en el Tratado Schenguen como las verdaderas fronteras europeas y españolas, formando parte de ese espacio que no tiene distinciones entre el resto de localidades de toda Europa y de España, y no del modo que ahora se recogen de forma tímida y con matices.
Que nos devuelvan Ceuta verdaderamente con las intenciones de hacerlo, no se puede vivir con el miedo constante de que dependemos de la voluntad de un tercero para estar más o menos tranquilos.
O pongámonos en situación para poder comprender mejor que pasa, si nosotros vivimos en una comunidad, independientemente de que la comunidad tenga o no un buen portón con su seguridad correspondiente, nosotros no por ello dejamos de colocar en la entrada de nuestras viviendas una buena puerta y si es acorazada mejor, porque es nuestra responsabilidad el velar por la integridad y seguridad de nuestras viviendas.
«Es de risa toda esta doble moral que existe, a saber qué harían verdaderamente ellos si de repente se metieran en sus casa unos pocos por la ventana»
Pues si Ceuta y Melilla son de la comunidad no pretendamos que esa comunidad sea quien nos proteja de estos episodios, que también, pero no dependiendo de un portero de otra comunidad, debemos ser nosotros en este caso quien pongamos los medios oportunos para proteger nuestra propia seguridad y no por colocar una puerta acorazada en nuestra comunidad o domicilios somos racistas o xenófobos.
O a quién se le ocurriría llamar xenófobo a un vecino por hacer este gesto, creo que a nadie verdad, pues esa es la cuestión que la comunidad no pone medios suficientes para la vigilancia y seguridad de la misma, pero encima nos piden que tampoco lo hagamos nosotros, o al menos no ayudan a que se haga, y encima se le deje ese rol a otra comunidad distinta a la nuestra y se le pida al vecino que coloque una puerta para proteger la seguridad de la nuestra, pero eso a quien se le ocurre por dios.
Y luego aparecen otros vecinos, los buenos, los ángeles celestiales defensores de derechos, diciéndonos que hay que defender un mundo sin fronteras, y que debemos proteger y arropar a aquellos que entraron en nuestra casa, dotándolos de cuanto sea necesario para su confort e incluso abramos la nevera y ofrezcamos hospitalidad absoluta incluso que compartan cama con nosotros.
Es de risa toda esta doble moral que existe, a saber qué harían verdaderamente ellos si de repente se metieran en sus casa unos pocos por la ventana, o quizá por una puerta inexistente de sus viviendas porque entiendo que a ellos no les gusta tener puertas en sus domicilios.
Pero más allá de todas las interpretaciones que le quieran dar los que viven en el mundo de Yupi, e incluso diciendo lo que se debe hacer pero que ellos mismos no harían, y la mayoría de sus representantes por no molestar a un vecino de otra comunidad por miedo a que sea peor el caos que se está viviendo.
O también porque exista miedo a que el vecino a través de no se que invento tenga información delicada de sus actos, pudiendo descubrir tal vez que las joyas de Zapatero sean un regalito de un vecino y que a lo mejor se nos antoja que no sea el único regalito de este majestuoso vecino a otros tantos que temen por ser descubiertos en esta vendeta.
«Qué ocurre que la comunidad internacional no tiene medios para obligar a que esos países cumplan con todas las obligaciones que tiene un Estado a velar por sus ciudadanos»
Hablemos de derechos humanos, derecho al menor, derecho de asilo, derecho a la dignidad humana, derecho a la libertad de la libre circulación, derecho a una vida mejor, derechos, derechos y derechos. Podemos estar todos de acuerdo a que esos derechos existen pero también lo estaremos en que esos derechos deben ser para todos, incluidos para los españoles que estamos en estas dos ciudades, recordando que los nuestros han sido recortados de un modo muy significativo.
Pero que hay de las obligaciones, obligación de esos países que dejan a su suerte a su gente, que permiten y toleran que no exista garantías dentro de sus territorios, que no se proteja a los menores, a las mujeres, que se consientan muertes tras esas avalanchas. No solo no se les exige que cumplan con sus obligaciones si no que encima se les premia dotándolos de fuertes subvenciones millonarias, para que ejerzan un papel de porteros. Qué ocurre que la comunidad internacional no tiene medios para obligar a que esos países cumplan con todas las obligaciones que tiene un Estado a velar por sus ciudadanos, o es que es suficiente con reconocer que la mayoría de ellos son una dictadura y no se puede presionar para que eso cambie.
Y que todas esas oenegés que hagan presión en origen y que se paseen por sus calles y que hagan cuantas reivindicaciones estimen oportunas y que protejan insitu a los menores, a las mujeres, a lo vulnerables, y que soliciten y presionen para que cambien su regímenes políticos, que les recuerden sus obligaciones como Estado, ese es el verdadero campo de batalla y ahí es donde verdaderamente tienen que luchar por esos derechos, y no a través de videos paseando por algunas calles y en determinados momentos de nuestra ciudad, abanderando la defensa de todos esos derechos mermados de los migrantes en nuestra tierra.
Claro que está muy bien defenderlos una vez entran en nuestra ciudad de forma ilegal y asaltando una frontera por mar y sin barrera física, huyendo de según quien de un país que no les reconoce sus derechos y que huyen de un régimen dictatorial. Pues si eso es tan clarividente por qué no actúan allí del mismo modo que lo hacen aquí, por qué no hacen videos allí, y sacan esas imágenes a la luz como en ese origen se atenta contra todos esos derechos y se pasean libremente con un móvil en mano haciendo eco de lo que ocurre, o un paseo por los tantos centros de acogida que hay en el país vecino y denunciando públicamente lo que ocurre allí. Porqué no lo hacen, quizá por un miedo subjetivo o por miedo real a que sean reprendid@s por ello, y también puedan ver como sus derechos son erradicados en un minuto. Postureo barato a mi modo de entender.
«Que no se nos engañe más y que de una vez se nos devuelva Ceuta, que se nos devuelvan nuestros derechos y que se cumplan las obligaciones de Estado»
Por ejemplo, y curiosidad, ¿Dónde vive su majestad el rey de Marruecos?, pues vive en París, salvo puntualmente que viaja a algunos de sus palacios en Marruecos para hacer o celebrar ciertos eventos. Contando con la protección de otro vecino pero en este caso de Francia y dónde está Francia pues en Europa, y por qué no se le llama genocida que ahora es un término muy empleado, por qué no se actúa contra él con la misma contundencia que se actúa frente a otros dirigentes, por qué no se le sanciona. Miedo, dejadez, incapacidad, no interesa, qui lo sà…
Y que sepamos todos que al rey de Marruecos no le interesa Ceuta y Melilla para nada, a ese personaje sólo le interesa el chantaje y sus cientos de millones de España y Europa para seguir viviendo a cuerpo de rey. Y a sus ministros tampoco, es el mismo interés que les une, vivir como reyes mientras su pueblo se deja la vida en el intento de atravesar una frontera, y hacer efectivo el modo de seguir chantajeando.
Y ya no hablemos de nuestro Presidente que hace o demuestra lo mismo estando de vacaciones, también a cuerpo de rey, del mismo modo que acepta ese chantaje y puestos a elucubrar, a saber que mordidas pueden caer de esa lluvia de millones.
Que no se nos engañe más y que de una vez se nos devuelva Ceuta, que se nos devuelvan nuestros derechos y que se cumplan las obligaciones de Estado. Devolviendo de una vez por todas ese derecho que nos reconoce nuestra Carta Magna y hagan ese reconocimiento no sólo institucional de que Ceuta y Melilla son españolas en los medios de comunicación, si no que se exija a todo el mundo en reflejarlo en un llámese “TRATADO” pero de una forma rotunda e inconfundible.
Aprovechando el momento que por desgracia estamos viviendo y que ello haya motivado a que Ceuta y Melilla se hayan colocado en el mapa mental de casi todo el mundo.
Y dejar claro que estoy de acuerdo con ese eslogan de “CEUTA NO SE VENDE CEUTA SE DEFIENDE” pero creo que se puede añadir otro más. “CEUTA SE DEVUELVE A CEUTA Y A CEUTA SE LA RECONOCE”.
Acabó la sequía para la AD Ceuta. Han sido casi tres semanas de dudas, incertidumbre e incluso pesimismo, pero la dirección deportiva caballa finalmente pudo traer a dos nuevas incorporaciones. Las de Adrián Lapeña y la de Mawuli Mensah, para continuar dando forma a una plantilla competitiva que aún tiene huecos por cubrir. Los próximos días serán claves, mientras a la vuelta de la esquina se sitúa el cierre del mercado.
También se encuentran muy pendientes los demás equipos de LaLiga Hypermotion. Los rivales del Ceuta que, ni mucho menos, están de brazos cruzados. A continuación, ‘El Faro de Ceuta’ ofrece un repaso de los fichajes anunciados en esta última semana de mercado.
Quizás, uno de los más sonados ha sido el de Munir El Haddadi por el Albacete Balompié. El delantero hispano-marroquí, que incluso llegó a debutar con la Selección Española en 2014, vuelve a España tras rescindir contrato con el Esteghlal iraní debido a la situación de inestabilidad política que vive el país. Firma para las próximas dos temporadas con el equipo del Carlos Belmonte.
Llega a coste cero, como también lo ha hecho Miguel Rubio desde el RCD Espanyol hasta el Real Valladolid. El equipo pucelano también ha firmado esta semana al catarí Homan Elamin, cedido desde el Al-Duhail de su país a pesar de que la temporada pasada la pasó cedido en la Cultural Leonesa.
Al nuevo proyecto de la ‘Cultu’ en Primera RFEF, precisamente, ha llegado esta misma semana Dani Queipo desde el Real Sporting. Los asturianos, por otro lado, se han traído como cedido al central Andrés Cuenca desde el Como italiano.
Sus vecinos del Real Oviedo han tenido, esta vez, una semana mucho más tranquila en la oficina con la plantilla prácticamente perfiladas. Tan solo ha anunciado la marcha de Joaquín Delgado al Real Zaragoza durante estos siete días.
Fichajes, pero también salidas
Aun así, no es el único equipo de la competición que sólo se ha dedicado esta semana a agilizar la puerta de salida. Dar salida antes de dejar entrar. Eso es, precisamente, lo que han hecho el Burgos CF, FC Andorra, SD Eibar y CD Eldense,
Mientras los primeros se han despedido a Mateo Mejía, que se va cedido al Panetolikos griego, los del Principado han anunciado la marcha de Marc Cardona, que decidió aventurarse en una experiencia exótica de la mano del Bangkok United tailandés.
Asimismo, Ángel Troncho puso fin a una etapa de cuatro años en la SD Eibar para tener más minutos en el Barakaldo CF de Primera RFEF. Categoría que compartirá con Róber Ibáñez, que ha cambiado Elda por Alcorcón.
El Girona sigue montando su proyecto para Segunda
Otras marchas destacadas han sido las que ha comunicado el Girona FC. Axel Witsel, por un lado, ha viajado hasta Francia para sumarse al Nice, mientras que Iván Martín, por su parte, se quedará finalmente en Primera División de la mano del Racing de Santander, previo pago de tres millones de euros.
Dos salidas y dos fichajes. El Girona FC, a su vez, ha logrado cerrar las llegadas de Abdul Mumin desde el Rayo Vallecano y a Mauro Furtado, procedente del SL Benfica portugués.
Una incorporación esperada la de Furtado para reforzar una posición tan necesitada en el plantel del cuadro catalán en estos momentos como es la del central. Para ese puesto, precisamente, ha firmado el Granada al alemán Benedikt Gimber, desde el Heidenheim de su país, y el Cádiz a Manu Rodríguez, procedente del Celta de Vigo, además del lateral Giorgi Gocholeishvili, cedido por parte del Shakhtar Donetsk ucraniano.
Una lluvia de cesiones
Cedidos también han llegado el portero Áron Yaakobishvili a la UD Almería, Dani Budesca al Córdoba CF, Iván Jaime a la UD Las Palmas y Adam Buksa al RCD Mallorca. El cuadro balear, por cierto, ha enviado al Atlético Madrileño de Primera RFEF en condición de cedido a Marc Domenech, curiosamente, ex de la AD Ceuta.
Por último, para cerrar este repaso a los fichajes realizados durante esta semana de mercado en LaLiga Hypermotion, destaca la llegada de Nicholas Gioacchini al CE Sabadell. Este equipo recién ascendido quiere celebrar la permanencia. Todo ello, con una plantilla competitiva a la que ahora se ha sumado este delantero estadounidense, cuyo último equipo fue el Asteras Tripolis de la Superliga de Grecia.
En plena crisis en Ceuta, en una ciudad que está asumiendo el impacto directo de la entrada de miles de personas desde Marruecos sin que se haya adoptado una solución inmediata, urgente y efectiva, el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, riza el rizo a lo sucedido aquel 30 de julio para enfangar lo que fue un claro ataque a la integridad territorial de España.
Es, en esa calificación, en lo único que acertó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aunque el mandatario español evitó cruzar la línea y hablar claro al buscar el sujeto a dicha frase. Hubo un ataque, dijo Sánchez, pero no buscó culpables, como tampoco lo hizo el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
El resultado es el siguiente: dos días, 30 y 31 de julio, de locura, muertes y una clara invasión. 25 días sin una hoja de ruta clara. Miles de personas que aún siguen en Ceuta sin que se sepa el número ni identidad. Búsqueda de asentamientos días después de lo ocurrido. Políticas enfrentadas dentro del mismo gobierno sobre qué hacer con los que siguen en la ciudad.
Pues bien, a todo ese desaguisado, a su responsabilidad, en un escenario de pérdidas económicas, un próximo inicio de curso escolar en el que nadie quiere participar, y una ciudadanía movida entre el miedo y el hartazgo, oficialmente nadie quiere ponerle nombre y apellidos.
La respuesta marroquí para enfangar lo sucedido
En Marruecos, por el contrario, se mueve la maquinaria para lavarse las manos en un país cuyo norte es una auténtica olla a presión. Un norte al que curiosamente ha elegido el rey marroquí, Mohamed VI, para celebrar el Mawlid, en pleno Castillejos.
En una entrevista concedida a la cadena Al Arabiya, se le pregunta expresamente al ministro marroquí Ouahbi sobre los vídeos protagonizados por marroquíes estando ya en Ceuta. En esas grabaciones, esos marroquíes confirmaron que en Marruecos se había mirado hacia otro lado, haciendo la vista gorda para poder cruzar por el espigón.
“¿Ha investigado el Estado marroquí, como ministro de Justicia, estas imágenes?”, se le pregunta al ministro. Y es ahí, en esa cuestión clave, donde Ouahbi viene a reclamar, de nuevo, un falso “derecho histórico” sobre Ceuta y Melilla con sus respuestas.
“Por supuesto. Estamos siguiendo el asunto en su conjunto. Yo me encontraba allí cuando ocurrió esta situación. Estaba en el norte y vi a muchos jóvenes, niños y adolescentes dirigirse hacia Ceuta”, expone.
“Si hubiéramos entrado en confrontación directa con ellos, habríamos podido provocar muchas víctimas entre jóvenes y adolescentes marroquíes. Por eso gestionamos la crisis con inteligencia, serenidad y responsabilidad”, resalta negando cualquier implicación de Marruecos en los hechos.
La respuesta del ministro, la injerencia clara sobre España
Pero da un paso más en esa querencia por enfangar lo ocurrido. Activa la máquina del fango.
“Algunos jóvenes nos decían: Quiero viajar dentro de Marruecos. Y viajar dentro de Marruecos es un derecho constitucional. Otros nos decían: Quiero entrar en Ceuta porque Ceuta es marroquí. ¿Cómo podía impedirles que pensaran así? Cuando llegaron a la frontera, intentamos impedir el paso. Algunos se dirigieron entonces hacia el mar”, responde sin tapujos activando la maquinaria contra un territorio español que constituye el runrún permanente de las aspiraciones del vecino país.
El ministro sigue causando una injerencia clara contra España con esas consideraciones acerca de lo que supuso la entrada masiva. Lo hace en la misma línea que sus mensajes atentatorios contra la españolidad de Ceuta y Melilla.
“Nosotros también creemos que la solución exclusivamente policial no es sostenible. La única solución duradera pasa por alcanzar un acuerdo con España, adoptar decisiones definitivas y establecer procedimientos claros y permanentes”.
“No podemos limitarnos a desplegar policías, fuerzas de seguridad y autoridades para impedir el paso mientras, al otro lado, se acepta a cualquiera que consiga superar la frontera española. Es una posición contradictoria”.
Crítica a las políticas migratorias de España
“Los inmigrantes subsaharianos nos preguntan: ¿por qué los españoles nos aceptan y vosotros nos impedís pasar? ¿Estáis en contra de África? Mientras tanto, nosotros queremos proteger la frontera, cumplir nuestro papel como Estado y defender nuestra soberanía”.
“Todas estas circunstancias estaban sobre la mesa. Por eso actuamos con mucha calma y responsabilidad. No queríamos enfrentarnos a grupos de adolescentes. No queríamos perder la vida de ninguno de ellos. Y los fallecimientos que se produjeron ocurrieron en Ceuta, no en Marruecos. En Marruecos intentamos gestionar la crisis con mucha inteligencia y prudencia”, replica, negando la cantidad de muertos en el lado marroquí, muchos de ellos sin recoger durante días y días.
“Estamos dispuestos a sentarnos, dialogar, adoptar decisiones y establecer normas claras. Y cuando la Unión Europea llegue a la conclusión de que es necesario poner un límite definitivo a esta situación migratoria, que se siente con nosotros y lleguemos a un acuerdo”.