Relevo en la tripulación del Zapolyarye, pero el buque sigue fondeado en Ceuta

El tercer cambio de tripulantes a bordo del Zapolyarye, el buque ruso fondeado en aguas de la bahía norte desde julio, se ha producido sin incidentes esta semana. La nueva dotación, compuesta por 11 efectivos, llegó a Ceuta este jueves.
Ellos son el relevo del mismo número de trabajadores que, cumplido su contrato laboral y en vista de que este bulk carrier continuará por el momento en aguas ceutíes sin combustible suficiente para reanudar su viaje, solicitaron ser repatriados a su país de origen. Este mismo viernes volaron a Rusia desde Málaga tras la llegada de los marineros de reemplazo.
La consignataria Salama ahora baraja el próximo martes 18 de septiembre como fecha para que el Zapolyarye eleva anclas y prosiga hacia su destino que, antes de parar en aguas de la ciudad autónoma, era Reino Unido, donde debía de descargar las 23.000 toneladas de sal recogidas previamente en Tarragona (Cataluña). Sin embargo, no es la primera vez que el armador pone plazos que luego incumple. Además, de momento Salama carece de confirmación acerca de cuándo tomará combustible no para el mantenimiento de los generadores, sino para iniciar la navegación.
La nueva tripulación, después de cumplimentar los trámites del visado con la Policía Nacional a su llegada a Ceuta, embarcó en una lancha en el Muelle de Poniente y fue directamente al buque, el cual se encuentra a unas millas de tierra aunque, aparentemente, cada vez esté más cerca de costa. Estaba previsto que, en ese mismo flete, se proporcionasen provisiones para entre 20 y 25 días.
Todos los actores implicados en el caso del Zapolyarye, desde Cruz Roja a la consignataria pasando por el capitán marítimo de Ceuta, Jesús Fernández Lera, y la coordinadora de la ITF España, Luz Baz, han aunado esfuerzos para que la repatriación se efectuase satisfactoriamente como así ha sido. Una operación que puede ser interpretada como una señal de que el carguero pronto se pondrá en marcha y abandonará Ceuta.
En cuanto al armador del buque, Murmansk Shipping, recientemente desmintió en medios especializados que esté en bancarrota, aunque admitió ciertas dificultades financieras al igual que le ocurre a otras compañías del sector.

La Policía Nacional realiza los visados de los marineros

En el Puerto de Ceuta, al ser frontera Schengen, los marinos necesitan visados a la hora de embarcar o desembarcar cuando viajan a bordo de mercantes ya estén atracados o fondeados y, como es el caso del Zapolyarye, se producen relevos en la tripulación. Como los buques están en ruta y no pueden apear a los trabajadores en el puerto más cercano a su casa, la Policía Nacional de Ceuta realiza el visado y se les embarca en la línea comercial que les lleva a la Península desde donde vuelan a sus países de origen.

“Cansados de la inacción” en Colonia Weil-la Puntilla

Los vecinos de Colonia Weil-la Puntilla han trasladado que se sienten “cansados” por la “inacción” de las autoridades competentes por “el abandono y la permisividad” que demuestran hacia las “construcciones no autorizadas ni controladas” en la zona.
Los indignados con esta circunstancia demandan a las instancias pertinentes menos tolerancia y más determinación porque, temen, “estas construcciones ilegales pueden matar a los transeúntes y vecinos” ya que constituyen un “verdadero peligro” por la “dejación de funciones”.
Una evidencia de la situación que describen es la “dejadez y el peligro inminente” que salta a la vista: “Grandes grietas en muros que amenazan con caer encima de alguien, el cierre de calles, la nefasta canalización de aguas residuales y pluviales, las cucarachas” así como un largo etcétera.
En resumen, un “abandono total” el que denuncian estos vecinos que, lamentan, “no tienen la opción de vivir en el Centro de la ciudad para tener bonitas plantas, flores o aceras” y permanecen “inseguros, sin disfrutar de los servicios básicos de limpieza y mantenimiento” aunque “cumplen con el pago de sus recibos”.

La empresa de cronometraje se lava las manos en el error de las oposiciones a la Policía Local

‘Ges&Con Chip’, la empresa contratada para efectuar el servicio de mediciones de las pruebas físicas de las oposiciones a la Policía Local, ha declinado entrar en detalles acerca del error material de cálculo que desbancó de su plaza como cadete al decimoquinto aspirante con mejor nota en favor de la decimosexta.
No obstante, insistió un portavoz de la mercantil que gestionó las pruebas con la supervisión del Instituto Ceutí de Deportes (ICD), “nosotros hemos hecho nuestro trabajo, en su momento entregamos las actas al tribunal y ahí nuestro trabajo ha terminado”. Aunque la Ciudad Autónoma cuente con personal formado en esta materia, ‘Ges&Con Chip’ coincidió con el Gobierno en que su contratación reforzó la transparencia del proceso y evitó que surgiese cualquier tipo de malentendido en caso de que interviniesen funcionarios o personal laboral de la administración autonómica.
En su comparecencia ante los medios de comunicación tras el Consejo de Gobierno del 10 de agosto, su portavoz, Jacob Hachuel, reconoció que no se trató de un error menor puesto que detrás hay personas, aunque tampoco pudo precisar a cargo de quién corrió la aplicación de la fórmula matemática para hacer la calificación final. Solo indicó que la responsabilidad fue “de la empresa con la supervisión del ICD”.
La Ciudad señaló que los jurídicos y el Área de Contratación son quienes tienen que determinar si hubo algún tipo de mala práctica en torno a la incorrección cometida al baremar a una mujer como si fuese un hombre. Asimismo, corresponde al departamento que mencionó Jacob Hachuel el que valore si procede iniciar algún tipo de expediente.
La autoría de la equivocación es aún una incógnita puesto que la empresa de cronometraje se ciñe a que realizó la labor encomendada en su momento y este periódico no consiguió contactar ayer con el ICD, el organismo autónomo envuelto en esta polémica junto a ‘Ges&Con Chip’. En cualquier caso, como garantizó Hachuel, lo estudiarán muy detalladamente.
La rectificación del primer listado definitivo, que descarta a una persona de los 15 admitidos inicialmente, se debe a que, en la prueba de resistencia, se le otorgó una puntuación errónea a la decimosexta aspirante como consecuencia de no haberse contemplado en ese momento en cálculo de la marca equivalente a 10 puntos para mujeres (3,57 minutos).

Yamma, argelina en el CETI: “No me dan radioterapia por la falta de permiso para salir de Ceuta”

El día que Yamna Boughalem se notó un bulto en el pecho, sin dudarlo, acudió al Servicio de Enfermería del CETI. De allí le derivaron al Hospital Universitario de Ingesa en Ceuta, donde le despejaron cualquier duda sobre su dolencia: era cáncer de mama. “Hace casi tres meses que me sometí a una operación de cáncer de mama y todavía no me han dado la radioterapia. El doctor me dijo que me llamaría pero, hasta ahora, nada”, desveló esta argelina de 49 años que, con un permiso de residencia de un año, vivió nueve meses en Vitoria-Gasteiz hasta que tuvo que regresar a su país porque su padre estaba gravemente enfermo.
Después de la mastectomía, y por el momento, pudo respirar tranquila, aunque le prescribieron radioterapia que, tres meses más tarde, aún no ha podido recibir en Algeciras porque tiene limitada su libertad de movimiento a Ceuta, como figura en la tarjeta de solicitante de asilo que atesora tras ocho meses en el centro del Jaral.
“No me dan la radioterapia porque no tengo permiso para salir de Ceuta”, aseveró Boughalem cuyo problema sanitario se mitigaría si la ciudad contase con una clínica que dispensase ese tratamiento. “Tengo tres hijos que ahora viven con mi madre en Francia, todavía son pequeños, no puedo dejarles para siempre, no aguanto, no puedo…”, dejó sin terminar la frase mientras le temblaba el mentón por la emoción al recordar a su familia. “Mi sueño es salir de aquí y volver a mi vida normal”, añadió.

Habib Benzane

Habib Benzane, diabético, es otro de los argelinos atrapados en Ceuta. Para él es muy doloroso no saber hasta cuándo tendrá que esperar para su traslado a la Península tras nueve meses en el CETI. Su hija de 12 años vive en Bilbao. “Un padre de 47 años no puede vivir sin su familia, es muy duro vivir solo en Ceuta”, confesó Benzane, quien ya residió en España pero, al marcharse a Francia a trabajar, fue expulsado a Argelia donde pasó cuatro años hasta reunir dinero suficiente para emprender el viaje de regreso que aún no ha concluido.

Abdel Hadi Zolikha

La historia de su compatriota, Abdel Hadi Zolikha, es la de una madre de 45 años que busca reencontrarse con su hijo menor de edad al que no ve desde hace un año porque la migración separó sus caminos. Lleva un mes esperando para viajar a Málaga, donde él vive ahora con permiso de residencia. “Tengo un hijo de 16 años, estudiaba en el colegio pero tenía ganas de tener una mejor vida fuera de Argelia. Yo pensaba que era solo una broma hasta que un día desapareció. A los tres días me telefoneó desde Málaga para decirme que estaba en España”, dijo visiblemente afectada.

Reunión con la delegada

El colectivo del argelinos del CETI solicitó en julio una reunión con la delegada del Gobierno, Salvadora Mateos, a fin de conocer por qué están bloqueados en Ceuta, en algún caso hasta un año y ocho meses, como es el de Mesroua Mohamed Amin, asmático. Estos demandantes de asilo aún no han recibido respuesta a la petición. “Personas de Camerún, Senegal, Bangladesh… Todos salen en ocho o nueve meses, pero nosotros no, nadie sabe por qué, solo nos dicen que depende de la Policía de Madrid”, señaló Boughalem.
Los compatriotas que consiguieron abandonar Ceuta no lo hicieron en los viajes organizados por la Administración General del Estado, sino haciendo riski y en pateras en las que, aseguraron, algunos encontraron la muerte. “Los únicos que se fueron con laissez passer eran familias porque tiene hijos, ¿y nosotros para cuándo?”, se preguntaron.
Los argelinos piden a las autoridades su ayuda solo para salir del limbo en el que se encuentran en Ceuta. Otros compatriotas del CETI con los que comparten preocupación son Kahina Maache, estudiante de 28 años que lleva uno en el CETI porque tuvo un problema familiar; o A.E.K. Yahyaoui, comerciante de 42 años y dos meses como residente en el centro del Jaral.

Defensa mantiene 252 viviendas militares deshabitadas en Ceuta

La última memoria anual del Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied) recoge que, al finalizar 2017, el 16 por ciento de las viviendas militares no enajenables en la ciudad autónoma estaba sin habitar, lo cual se traduce en 252 casas de un total de 1.556. Completan los bienes propios de Invied, a 2017, 90 locales, tres solares y 25 pabellones de cargo.
La ocupación oscila en torno a las mismas cifras en los últimos seis años, ya que solo se ha incrementado sensiblemente del 12,97 por ciento del parque vacío en 2012 al 16 por ciento al cierre del ejercicio pasado.
En 2015, la cartera cuyas riendas lleva ahora Margarita Robles explicó que, para poder ser adjudicadas, “deben reunir unas condiciones mínimas que se establecen en la normativa vigente”. Unos requisitos que en algunos casos, argumentó Defensa en su Memoria de actividades de 2014, “requiere de rehabilitaciones costosas, lo que en el actual escenario económico impide una oferta mayor”.
Durante 2017, este organismo autónomo dependiente del Ministerio de Defensa adjudicó 68 viviendas en Ceuta de un total de 180 en una docena de localidades.
La adjudicación de viviendas en régimen de arrendamiento especial consiste en la cesión, en régimen de arrendamiento especial, de una vivienda al militar profesional en casos singulares, basados en motivos de operatividad, funcionalidad o seguridad, por cambio de destino y localidad por razones del servicio.
Solamente se pueden adjudicar las viviendas militares declaradas no enajenables, a cuyos efectos, y en cumplimiento de lo establecido en la Ley 26/1999, se han declarado no enajenables las viviendas militares localizadas dentro de bases, acuartelamientos, edificios o establecimientos militares, las que por su ubicación supongan un riesgo para la seguridad de los mismos y aquellas otras que se encuentren en zonas específicas en las que resulte necesario disponer de viviendas para el personal destinado en las mismas, en especial en Ceuta y Melilla.
En la actualidad, el Invied tiene a su cargo 4.807 viviendas militares no enajenables para su cesión en régimen de arrendamiento especial, en aquellas localidades donde coincidan su ubicación con instalaciones militares para el personal de las Fuerzas Armadas Españolas que vaya allí destinado. Fundamentalmente se concentran en las localidades de Rota, Ceuta, Melilla, Madrid y Zaragoza, que exigen igualmente esfuerzos presupuestarios para su adecuado sostenimiento, y además 681 pabellones de cargo, viviendas destinadas a la representación oficial, que son objeto de un capítulo más adelante.
Pueden solicitar la cesión de uso de estas viviendas, el militar de carrera en la situación de servicio activo o en la de reserva con destino, en principio cuando cambien de destino que suponga cambio de localidad respecto del anterior, pero también en primer destino o posteriores sin cambio de localidad, si no existieran peticionarios. La contraprestación por el uso de las viviendas militares consiste en el abono de un canon de uso mensual.
En cuanto al número de propiedades desafectadas y puestas a disposición de organismo autónomo Invied a 31 de diciembre de 2017, este ascendió a un total de 79, según el último informe.

Una media de 2.000 solicitantes en Emvicesa

Aunque sean beneficiarios de distinta condición –militares y civiles–, la lista de espera de Emvicesa sirve para pulsar la necesidad de vivienda en Ceuta: la séptima ciudad más cara de España donde comprar una casa y la decimosegunda en precios de alquiler, según la web de ahorro Kelisto. Según los datos que maneja este periódico, el listado de demandantes de vivienda en la ciudad ha oscilado constantemente entre los 2.000 y los 3.500 desde su creación en 1985.

El mercado de abastos de Ceuta, desolado tras la Pascua del Cordero

La Pascua del Sacrificio congrega a las familias en torno al sacrificio de un cordero durante tres días. La prolongación de esa festividad religiosa se nota en la ciudad autónoma, aunque solo el miércoles fuese oficialmente no laborable. Los mercados de abastos, al menos la plaza del Centro y la de San José-Hadú, arrojaron una imagen desoladora durante la mañana porque tuvieron prácticamente cerrados todos sus puestos.
En el primer caso, tan solo abrieron un par de concesionarios en las secciones de frutería y de pescadería, según los clientes que acudieron ayer a llenar la cesta de la compra después del impasse festivo. Incluso los propios pescaderos reconocieron que, en estos días de suspensión de la normalidad por la fiesta del cordero, el género procede en su mayoría de las almadrabas de la zona.
El mercado del Centro recobrará la normalidad a partir de hoy, cuando los concesionarios retomen su actividad después de un día de intensa celebración, como es la mañana del Eid Al Adha. La clientela de los puestos de San José-Hadú tiene prevista que estas instalaciones de Mercados en la periferia funcionen como de costumbre a partir de este viernes.
Otro sector cuyo personal profesa fundamentalmente el islam, el gremio del taxi, tampoco sufrió ayer una especial incidencia, según indicó José Reyes, presidente de la Asociación de Autónomos del Taxi de Ceuta. Este portavoz del sector explicó que el seguimiento de la Pascua se notó más este miércoles, aunque en ningún momento hubo desabastecimiento de vehículos de este transporte público a la población.
Reyes explicó que los propietarios han alternado a conductores de distintas confesiones para que los musulmanes pudiesen disfrutar del festejo con sus seres queridos y, algunos, incluso se incorporaron a la rutina desde la tarde del miércoles.
Los ceutíes musulmanes, en muchos casos, han aprovechado para hacer puente y pasar las fechas fuera, como es en Marruecos.

Las bolsas con restos del cordero siguen apareciendo porque aún hay sacrificios

Athisa ha aclarado las críticas ciudadanas acerca de la aparición de bolsas con despojos de cordero en puntos inadecuados de toda la ciudad, en vez de depositarlas en lugares visibles como recomendaba en su campaña de difusión por la Pascua del Sacrificio. La concesionaria ha pedido a la población musulmana que facilite la recogida porque no son del día anterior, sino que las sacan a la calle el jueves.

Como explicó la empresa contratada por la Ciudad Autónoma, los ceutíes musulmanes, al comprar tantos corderos, siguen sacrificando durante los días posteriores en las casas y las azoteas. Por eso, Athisa vaticina que seguirán saliendo bolsas dos o tres días más, de acuerdo con la experiencia de años anteriores. La adjudicataria ha requerido paciencia tanto a la Consejería de Sanidad como a los ciudadanos molestos con la presencia de bolsas.

La última batida en el Eid al Adha, ha garantizado la concesionaria, fue a las 00.00 horas del miércoles al jueves y estaba todo limpio.

En su contacto con la Ciudad Autónoma, el técnico de la empresa, Rodrigo Sáez, ha informado de que hasta el momento han recogido 60 toneladas de despojos –60.000 kilogramos–, lo cual equivale a unas 17.000 bolsas. La previsión es que Athisa recolecte, al menos, otra decena de toneladas entre este jueves y viernes. Esos residuos serán trasladados, congelados, en contenedores a una planta incineradora en Zaragoza.

Athisa mantiene un operativo de recogida especial en las barriadas durante las 48 horas siguientes a la Pascua del Sacrificio.

Uno de los lugares “dantescos” donde han localizado restos “a granel” ha sido dentro de los contenedores y los operarios han tenido que meterse en su interior e incluso volcarlos. Algunos despojos, avanza la empresa, presentará signos de putrefacción porque pueden permanecer en las viviendas durante días.

El Partido Animalista duda que la forma de sacrificar al cordero se ajuste a la ley

El Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) considera que la forma de degollar al cordero en la Fiesta Grande de los musulmanes incumple la normativa vigente relativa a la metodología de sacrificio de reses y de la protección de los animales en el momento de la matanza. La formación estudia emprender alguna acción legal y, en caso de decantarse por esta posibilidad tras revisar la legislación al respecto, lo hará público en las próximas horas, según desvelaron fuentes estatales de esta formación política.
Este miércoles, 22 de agosto, comienza la Pascua del Cordero y, como cada año, se sacrificarán miles de cabezas de ganado, a ojos de PACMA, “sin ningún tipo de control veterinario ni aturdimiento previo, en plena vía pública y en muchos domicilios, lo cual supone una infracción del Reglamento CE 1099/2009, relativo a la protección de los animales en el momento de la matanza”, como denunció en ocasiones anteriores.
El movimiento animalista, además, sigue impulsando la Ley de Bienestar y Protección de los Animales –conocida como Ley Cero– y que contempla entre sus prohibiciones “practicar sacrificios rituales de animales por motivos religiosos. En concreto, se prohibe el sacrificio mediante los métodos halal y kosher”.
Esta legislación básica recogería que los sacrificios, en el caso de corderos, se podrán realizar fuera del matadero “siempre que se realice el aturdimiento previo”. Por lo tanto, PACMA insiste en que la práctica que se verá estos días en las calles o en los domicilios particulares será “sin aturdimiento previo (tal y como recoge el rito halal), está prohibida y tipificada como muy grave”. En España, recordó el partido político, este rito religioso “solo está permitido en mataderos autorizados”.
Desde PACMA consideran que la “tradición o la religión nunca deberían justificar el maltrato, la tortura y la matanza de animales”, por lo que en años anteriores ya exigieron a las autoridades que velen por el “cumplimiento de la ley” en Ceuta y Melilla, “impidiendo que se sacrifiquen miles de corderos en la vía pública”.
A finales de julio, la presidenta y la portavoz del Partido Animalista, Silvia Barquero y Laura Duarte, se reunieron con la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. Sobre la mesa, las principales cuestiones que preocupan a los animalistas. Sobre todo, abordaron la necesidad de poner en marcha la ley estatal de protección animal. PACMA entregó a Ribera su Ley Cero (Circos Cero, Sacrificio Cero, Tauromaquia Cero). El partido se puso a disposición de la ministra para trabajar juntos por los animales.

Los ceutíes no pueden retirar sus medicinas en la Península con tarjeta

La receta electrónica interoperable del Sistema Nacional de Salud (SNS) se ha implantado ya en 16 comunidades autónomas, faltando sólo por incorporarse Madrid y las dos ciudades autónomas. Esta herramienta tiene como objetivo principal permitir la dispensación desde cualquier farmacia, por medios electrónicos, de la medicación prescrita en otra comunidad autónoma sin necesidad de presentar una receta en papel.
Sirva de ejemplo que un paciente de Cantabria pueda ir al País Vasco o a la Comunidad Valenciana sin preocuparse de nada porque cualquier oficina de farmacia sabe las prescripciones que tiene gracias a la tarjeta electrónica. Hasta ahora, los usuarios solo podían operar dentro de cada comunidad.
A nivel local, esta carencia se traduce en que los ceutíes no pueden retirar los medicamentos prescritos en las farmacias de la Península. Y a la inversa, es decir, que las boticas locales no pueden dispensar fármacos a los turistas nacionales que visitan Ceuta en sus vacaciones porque la ciudad autónoma está ‘desconectada’ en este sentido, como algunos han comprobado este verano.
El presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ceuta, Mario de Miguel, aclaró ayer que, en cualquier caso, los ceutíes sí pueden recibir sus tratamientos cuando tienen la receta impresa. Con lo cual se recomienda a la población que sea precavida y, antes de salir de viaje, acuda a la consulta de su médico para solicitar la receta en formato papel.
En cuanto a cuándo podrán los beneficiarios de la sanidad pública hacer uso de esta aplicación de la receta electrónica, De Miguel explicó que está “en proceso, solo que unas comunidades tienen más adelanto y otras menos”. La última en sumarse a la ‘e-receta’ ha sido Andalucía aunque, como indicó el presidente del órgano colegial local, aún no está interoperable “al cien por cien, pero se está casando todo el sistema”. La dificultad se encuentra en que requiere de un “complejo” proceso informático de homogeneización.
Pese a que Ceuta, Melilla y Madrid son las que acumulan mayor retraso, “ya estamos en la fase final, o sea, que las tarjetas electrónicas de todas las comunidades van a ser interoperables en breve”, valoró De Miguel. El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria en Madrid (Ingesa), que centraliza el proyecto en Ceuta y Melilla, aún no ha concretado cuándo será una realidad.
La activación de este proyecto facilita la movilidad de los ciudadanos garantizando la prestación farmacéutica en todo el SNS. El inicio legislativo de esta medida data de 2003 pero su comienzo efectivo es posterior, de 2015.

La misión del Ejército ante la presión en el perímetro fronterizo

El debate sobre la sustitución de la concertina por medios alternativos, amplificado por el multitudinario salto a la valla de Ceuta el jueves pasado, ha reabierto la controversia acerca de cuáles son las funciones de las Fuerzas Armadas Españolas en relación a la presión en el perímetro fronterizo de la ciudad autónoma.

La última vez que el Ejército de Tierra desplegó tropas en el vallado que separa Ceuta de Marruecos fue hace 13 años, en la denominada ‘crisis de las vallas’. En aquel momento, el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero reforzó la vigilancia de las fronteras de ambas ciudades autónomas con 480 soldados, repartidos al 50 por ciento. En el caso de Ceuta, este cometido fue encomendado al Grupo de Regulares nº 54 y el Tercio Duque de Alba 2º de La Legión. Las tropas estuvieron bajo las órdenes de la Guardia Civil existiendo una clara coordinación entre ambas fuerzas militares, como escribieron los cronistas del momento en este periódico.

Éste no fue un caso aislado. Con anterioridad, el Ejército de Tierra ya colaboró, durante 1996, en la contención de inmigrantes en Ceuta. Una decisión que fue tomada por el entonces presidente José María Aznar. En un momento, el actual, en el que tanto se habla de ‘invasión’, ¿la legislación permitiría otro despliegue de militares que ejerciese como medida disuasoria, al igual que ocurrió en 2005? Esta es una cuestión que parece sujeta a interpretaciones.

El Ministerio de Defensa reconoce, entre las actividades principales de Regulares, “el establecimiento y mantenimiento del perímetro fronterizo” en colaboración con la Comandancia General de Ceuta (Comgeceu) y los organismos públicos. Asimismo, La Legión tiene atribuido el “ejercicio de impermeabilización de la frontera” en apoyo con entidades públicas. Ambas son las mismas fuerzas militares que se encargaron de la protección del vallado tras el trágico salto del 29 de septiembre de 2005 y que fueron retiradas dos meses más tarde. Aquel movimiento de tropas se produjo, en el caso local, por la entrada de 100 personas de entre un total de 600. El jueves pasado accedieron a Ceuta 600 de un grupo de 1.000.

Pero aún hay más: el Regimiento de Caballería ‘Montesa’ nº 3 tiene asignado el “establecimiento y mantenimiento del perímetro fronterizo” también en colaboración con la Comgeceu y los organismos civiles. De modo que, ante la escasez de efectivos del GRS de la Guardia Civil que se ocupen de la custodia del perímetro fronterizo, existen en la ciudad otras fuerzas militares que ya han desempeñado labores de patrulla, apoyados con vehículos blindados BMR a fin de ganar visibilidad.

Sin embargo, esta experiencia tampoco tiene un encaje milimétrico con la Ley Orgánica de Defensa Nacional. Una de las misiones de las Fuerzas Armadas es, junto con las instituciones del Estado y las administraciones públicas, “preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas, conforme a lo establecido en la legislación vigente”. Una circunstancia como la presión sobre el perímetro fronterizo podría entenderse como una “necesidad pública” en Ceuta, o quizá no.