La crisis de Ceuta también bloquea el traslado de los presos españoles en Marruecos

La crisis en Ceuta no solo está afectando a nuestra ciudad, también a personas como Inmaculada, madre de uno de los reclusos españoles en prisiones marroquíes, que, en nombre de todas las familias afectadas, sigue luchando por trasladar a su hijo y al resto de presos en Marruecos a prisiones españolas.

Si la situación para estas familias ya era complicada, ahora, con la crisis que afronta la ciudad y la tensión política entre Marruecos y España, se ha vuelto desesperante.

Alrededor de 20 familias se han visto afectadas por esta paralización burocrática, que ya venían denunciando y que ahora ha empeorado. Un bloqueo con el que llevan luchando meses y ante el que han movilizado todos los recursos posibles para intentar que avance.

Todas estas familias se encuentran en la misma situación: la documentación para el traslado está completa, salvo un último trámite, la firma del fiscal marroquí en el documento de aduanas, un requisito imprescindible para poder ejecutar el traslado a España.

Inmaculada, cuyo hijo lleva dos años en una cárcel de Tetuán, explica que hay otros españoles que acumulan hasta cinco años de prisión en Marruecos. Para las familias, asegura, la espera se ha convertido en “una agonía para ellos y para las familias”.

Su situación ha empeorado con la crisis

La paralización burocrática que estas familias llevan meses intentando acelerar se ha visto agravada por la crisis que afronta ahora mismo Ceuta.

Las familias creen que la crisis y la tensión política han perjudicado los expedientes y consideran que algunos de ellos podrían encontrarse bloqueados. Inmaculada reclama que esta situación sea revisada con urgencia y apunta directamente a los procedimientos que, según asegura, permanecen pendientes en el Ministerio Fiscal de Rabat.

Para intentar desbloquearlos, las familias aseguran que han recurrido a movilizaciones, huelgas y recogidas de firmas, además de utilizar las redes sociales y otros canales para reclamar que sus expedientes avancen.

A pesar de las adversidades, las familias afectadas continúan su lucha y confían en que el ruido generado haga que, por fin, sean escuchadas. Personas como Inmaculada siguen al pie del cañón buscando dar visibilidad pública a una reivindicación que, según denuncian, no puede quedar en el olvido.

Las condiciones inhumanas en las que viven los presos españoles

Los familiares de los reclusos denunciaban en este periódico las condiciones “inhumanas” en las que vivían sus hijos, maridos, padres y hermanos en las cárceles marroquíes, con graves carencias en aspectos básicos como la higiene, la alimentación o la atención médica.

Esta meta común ha unido a cada vez más afectados. En sus comunicados subrayaban que “la falta de atención médica adecuada y el hecho de tener que comer y dormir en el suelo son solo algunos de los desafíos a los que se enfrentan” sus seres queridos.

Inmaculada, portavoz de varias de estas familias y madre de uno de los españoles encarcelados en Tetuán, explica que su hijo lleva dos años en una prisión marroquí, mientras que otros españoles se encuentran en esta situación desde hace hasta cinco años. Según relata, la espera para que los expedientes avancen se ha convertido en “una agonía para ellos y para las familias”.

“No están solos, pero sí abandonados”

Estas familias cargan a sus espaldas un peso difícil de aliviar. Conviven con un sentimiento de abandono por parte del Gobierno de España, al que piden ayuda desde hace meses. A este sentimiento se suma el dolor de tener a sus hijos, maridos o hermanos en Marruecos lejos de sus familias.

Ya dejaban claro en su movilización frente al Ministerio de Justicia del pasado 26 de junio que sienten que sus familiares “no están solos, pero sí abandonados”.

Durante la movilización pudieron escucharse mensajes como “Familias olvidadas”, “Nos tenéis abandonados” o “Basta ya de silencio, no tenemos miedo”, lemas con los que pretendían llamar la atención sobre una problemática que, a su juicio, sigue sin encontrar respuesta.

Ahora, además de reclamar que los expedientes sean desbloqueados, las familias piden que se revise con urgencia la situación y que el Gobierno les ayude a hacer efectivo el traslado de sus seres queridos a España.

Inmaculada resume así el sentimiento que mueve su lucha: “Ellos no son invisibles, son españoles y humanos”. A pesar de la incertidumbre, estas familias aseguran que seguirán buscando apoyo social e institucional hasta conseguir una respuesta y mantendrán viva su reivindicación mientras no llegue una solución.

Los sindicatos docentes dicen ‘Basta’ y convocan una concentración en Ceuta por la falta de seguridad en los centros

Los sindicatos UGT Servicios Públicos, CSIF y ANPE, integrantes de la Junta de Personal Docente No Universitario de Ceuta, han dicho “BASTA” ante lo que consideran un incumplimiento de los compromisos asumidos por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (MEFPD) y convocan al personal docente de la ciudad a una concentración el próximo jueves 17 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Plaza de los Reyes.

La movilización responde, según las organizaciones sindicales, a la falta de cumplimiento efectivo de las medidas comprometidas para garantizar la seguridad y protección de los centros educativos y de toda la comunidad educativa.

Reclaman más seguridad en los centros

Entre las cuestiones denunciadas por UGT-SP, CSIF y ANPE se encuentra la falta de garantía de seguridad y protección en todos los centros educativos y sus entornos desde la incorporación del alumnado el pasado 8 de septiembre.

Los sindicatos también denuncian el incumplimiento del compromiso de reforzar la vigilancia privada en los centros de mayores dimensiones y complejidad, así como el déficit de personal de conserjería, una situación que, según señalan, afecta tanto al funcionamiento como a la seguridad de los centros.

A estas reclamaciones se suma la demora en la instalación de los vallados suplementarios que necesitan determinados centros y la situación de suciedad y falta de salubridad en los entornos de algunos centros escolares.

Reclaman un protocolo específico para Ceuta

Los sindicatos consideran especialmente grave que continúe sin existir un Protocolo de Actuación específico para Ceuta que determine cómo deben actuar los ciudadanos y los servicios implicados ante una eventual situación similar a la vivida el pasado 30 de julio.

Según la nota de prensa, este protocolo debería ser diseñado por la Junta Local de Seguridad o el organismo competente y establecer con claridad las actuaciones que corresponderían ante una situación de esas características.

Las organizaciones aseguran que no pueden aceptar que la comunidad educativa vuelva a quedar pendiente de compromisos, anuncios y medidas que no llegan después de lo ocurrido.

Por ello, UGT-SP, CSIF y ANPE hacen un llamamiento a todo el personal docente de Ceuta para que participe en la concentración y muestre públicamente su rechazo a una situación que califican de inaceptable.

El mensaje con el que cierran su convocatoria es contundente: “El personal docente no pide promesas. Exige seguridad, protección y respuestas”. El próximo 17 de septiembre, concluyen, los docentes de Ceuta dicen “BASTA”.

Condenado tras ser sorprendido con 250 kilos de hachís en las escolleras del puerto

La magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha condenado a 4 años y 2 meses de prisión a un varón que fue detenido el pasado 1 de febrero con hachís en las escolleras del muelle de Poniente, en el puerto.

El decomiso se llevó a cabo durante un servicio de la Policía Local. Desde ese día, el llamado S.Z., de origen marroquí, está privado de libertad a la espera de un juicio que no se ha tenido que celebrar este jueves, al aplicarse la figura jurídica de la conformidad, que ha sido posible tras el reconocimiento de los hechos por parte del acusado.

Fue conducido por dos agentes del CNP desde prisión para responder de un delito contra la salud pública, aceptando la condena firme notificada de manera verbal.

Los detalles del suceso que han derivado en esta condena

El marroquí S.Z. se encontraba aquel 1 de febrero junto a un menor en la zona de las escolleras, siendo sorprendido con 8 fardos de hachís que alcanzaron un peso de casi 250 kilos. El valor de la droga asciende a 468.685 euros.

Este jueves se ha condenado en firme al adulto, pero meses atrás se condenó al menor que lo acompañaba a 18 meses de internamiento en régimen semiabierto y otros 6 meses de libertad vigilada.

Cuando se les detuvo, ambos estaban manipulando los fardos con la droga.

Fardos de hachís preparados para el fondeo

Así termina esta intervención alusiva al tráfico de hachís que, en este caso, fue desarrollada por la Policía Local, cuyos agentes actuaron el ver a dos personas con bultos sospechosos ocultos detrás de un gran bloque de hormigón.

Junto a los fardos había unas pesas de aproximadamente 20 kilos, sujetas con cuerdas y mosquetones, presuntamente para el anclaje del hachís y el fondeo.

Los hechos que vislumbran y atribuyen una planificación previa y guiado activo

En el horizonte temporal, cuarenta días después de lo sobrevenido en Ceuta, la crisis se judicializa. O dicho de otro modo: la Fiscalía de la Audiencia Nacional apoya que el tribunal investigue la entrada masiva de inmigrantes y ha solicitado secreto parcial para los autos. El impulso resulta después de que la jueza María Tardón iniciara actuaciones previas como resultado de una denuncia de la organización Iustitia Europa (IE), un partido político que se muestra como una formación transversal aflorada de la sociedad civil, sin vinculación a la división habitual entre izquierda y derecha.
De este modo, es la propia Fiscalía la que expresa por escrito que la Audiencia Nacional, el tribunal entendido en criminalidad organizada, es idóneo para asumir el caso. Lo fundamental se aprecia en que el delito no se quedó en Marruecos. Y es que, según el fiscal jefe, una parte importante tanto de la planificación, como la movilización y la coordinación logística pudo desenvolverse en superficie marroquí. La realización y las resultantes más destacadas se ocasionaron en Ceuta.
En otras palabras: en una valoración del Ministerio Público, los hechos pueden totalizar delitos de favorecimiento de la inmigración irregular, empeorado por la potencial comisión en el marco de una organización y por poner en riesgo la vida e integridad física de las personas. Conjuntamente, determina un factible concurso con homicidio y lesiones por negligencia grave y un delito de organización o grupo criminal. En su comunicación, la Fiscalía no descarta una casual apreciación más extensa. La instrucción deberá fijar si los hechos entrañan delitos contra el orden público o bienes jurídicos colectivos, como la paz o la independencia del Estado.
La reserva parcial, si la jueza lo estima oportuno, restringirá durante un tiempo el acceso a parte de las diligencias. La Fiscalía lo razona por la confluencia de supuestos extraordinarios, sin puntualizar qué acciones quedarían acorazadas. Las incidencias delictivas de criminalidad organizada suele acudir a este instrumento para no avisar a los investigados.
Con estas connotaciones preliminares, la Fiscalía contempla la crisis de Ceuta como un suceso delictivo complejo que conviene investigar desde la Audiencia Nacional. Luego, se abre la interrogante: ¿la Audiencia Nacional o el Juzgado de Ceuta? El debate no es ni mucho menos menor: si el caso se queda definitivamente en la Audiencia Nacional, se admite que las páginas de este acontecimiento gravísimo adquiere una magnitud de criminalidad organizada que sobresale a la esfera local.
Como he citado anteriormente, para la Fiscalía, la Audiencia Nacional se encuentra capacitada para enfrentar acciones criminales enrevesadas y perfectamente constituidas. Y recalca que aunque la planificación se hubiese activado en Marruecos, la finalidad seguida y los efectos desencadenantes más significativos se promovieron en la ciudad autónoma.
Con el proceso judicial, la gobernanza migratoria queda bajo observación y en estudio de un tribunal. Este enfoque no es novedoso en España, porque otras crisis de este patrón han terminado en actuaciones procesales o en disputas de competencias entre juzgados y Audiencia Nacional. En esta ocasión, la referencia más próxima es la denuncia de IE, que agilizó las diligencias de la jueza Tardón.
El antecedente más aludido de su historia reciente incumbe a los días 17 y 18 de mayo de 2021, cuando en aquel momento la irrupción multitudinaria en Ceuta indujo a un pulso judicial y político sobre el proceder policial. Aquel capítulo sirvió para endurecer la contribución con Marruecos, pero no taponó la discusión habida. Ahora, desde el primer momento, la Fiscalía prefiere emplazar la investigación en la Audiencia Nacional.
En tanto, el entresijo de Ceuta queda marcado como una cuestión judicial de primer orden y la Fiscalía ya ha determinado su posición. Con lo cual, la judicialización podría imprimir la gestión migratoria y la responsabilidad de los instigadores de la crisis. A la par, el Gobierno de Ceuta ha convenido comparecer como acusación particular en la causa de la Audiencia nacional, al entender que los hechos repercutieron “de forma directa y grave a bienes e intereses públicos” de la ciudad. Fundamentalmente, singulariza los efectos sobre los servicios de interés general, la seguridad y tranquilidad ciudadanas y el dispositivo de salvaguarda y tutela de menores migrantes no acompañados.
La condición de acusación particular concederá a Ceuta participar en el procedimiento y hacer valer la estimación de los menoscabos o detrimentos padecidos por la ciudad y sus servicios públicos, además de requerir las responsabilidades penales y civiles que puedan atañer de cara a quienes sean los autores.
Podría decirse que hemos transitado de la inmigración ilegal a los delitos contra el Estado. O séase, las vías penales abiertas por la entrada numerosa en Ceuta. Por tal motivo, de lo que se trata es de concretar si los hechos acaecidos revelaron una operación concertada en toda regla y quién pudo ordenarla. Las probables responsabilidades engloban desde el favorecimiento de la inmigración irregular hasta los delitos contra la independencia del Estado, pero la inculpación de funcionarios o ministros requeriría demostrar su colaboración, conocimiento y empeño de contravenir sus deberes cuando la movilidad de decenas de miles de individuos desde suelo marroquí fue incontrolado o replicó a una maniobra coordinada.
A esta investigación se suma un Informe policial. Según las pesquisas vistas, el documento afirmaría que gendarmes marroquíes guiados por agentes de paisano, pudieron emplazar y repartir la oleada migratoria con la intención de congestionar las inspecciones fronterizas españolas. Esta tesis configura una hipótesis policial supeditada a comprobación judicial, no una deducción de la Audiencia Nacional.
Desde la óptica penal, no consta en el Código Penal español un delito mencionado “invasión migratoria”. Igualmente, la entrada irregular convierte instantáneamente en infractores a quienes franquean la frontera. El escenario irregular concierne por regla general, al sector administrativo de extranjería. La investigación penal ha de enfocarse en los individuos que presumiblemente constituyeron, proporcionaron o explotaron esos traslados y en quienes, asumiendo un deber legal preciso de operar, hubieran podido quebrantarlo de manera penalmente notable.
El primer camino es el delito de favorecimiento de la inmigración irregular del Artículo 318 bis del Código Penal. Su formato simple sanciona con multa de tres a doce meses o prisión de tres meses a un año, a quien asista expresamente a un ciudadano extracomunitario a acceder en España violando la legislación de entrada. La ayuda únicamente humanitaria queda explícitamente exceptuada.
La pena asciende entre cuatro y ocho años de prisión cuando la operación se despliega dentro de una organización o cuando se pone en riesgo la vida de las personas movilizadas. Si el ejecutor se sirve de su posición de autoridad, agente o funcionario público, se agrega una suspensión absoluta de empleo o cargo público de seis a doce años. Esta variante empeorada podría comprender a los organizadores, coordinadores operativos o servidores públicos que hubieran conducido a sabiendas a miles de sujetos hacia pasos marítimos o fronterizos comprometidos.
Una segunda viabilidad recaería en la trata de seres humanos del Artículo 177 bis, penada en su modalidad básica con prisión de cinco a ocho años. No obstante, en su superposición concurre algo más que armonizar o posibilitar un cruce no autorizado. Ha de confirmarse que las víctimas fueron captadas, dirigidas o tomadas mediante violencia, amenaza, engaño o abuso de debilidad y con un propósito de trabajos forzosos, explotación sexual, mendicidad, delincuencia, extracción de órganos o matrimonio forzado.
El uso instrumental de sectores desprotegidos no corresponde por sí solo a trata, si no se prueba alguna de esos fines.
Cuando se pone en juego la vida de las víctimas y son principalmente frágiles, entra en acción una autoridad o los hechos se consuman dentro de una organización, el Código Penal distingue castigos superiores en grado y diversas suspensiones. La trata y el favorecimiento de la inmigración irregular pueden condenarse al mismo tiempo cuando intervengan la totalidad de los componentes de ambos delitos.
Por ende, la presencia casual de una estructura dispuesta proporcionará imponer los Artículos 570 bis y 570. Quienes originen, compongan o conduzcan una organización reservada a perpetrar delitos graves, ha de hacer frente a sentencias de cuatro a ocho años; o quienes tomen parte activamente, a penas de dos a cinco años. Pero para referirse a una organización criminal se requiere un grupo de más de dos individuos, así como relativa estabilidad, disposición y delegación de tareas. Cuando carece de ese equilibrio, pero prevalece un funcionamiento acordado, podría considerarse un grupo criminal con penas habitualmente menores.

“Como punto y final de unas heridas difíciles de sanar, sobre la naturaleza integral de lo acaecido en Ceuta, el CENIF llega a una recapitulación incuestionable: fue un proceso planificado y consumado”

El argumento que puede prefijar la continuación de la causa en la Audiencia Nacional es la probable comisión de delitos contra la paz o la independencia del Estado. El Artículo 589 castiga con prisión de uno a tres años a quien formalice en España una orden o disposición de un Gobierno extranjero que infrinja contra la independencia o seguridad del Estado o comprometa la inobservancia de sus leyes. Su práctica requeriría reconocer una orden proveniente de un Gobierno extranjero y actos de realización ejecutados en suelo español.
Por otra parte, el Artículo 592 impone entre cuatro y ocho años de prisión a quien conserve conexiones con gobiernos extranjeros o sus agentes, con el objetivo de deteriorar la autoridad del Estado o desacreditar la dignidad o las prioridades fundamentales de España.
Este molde hallaría envergadura si surgieran cómplices en España que hubieran procedido acordadamente con autoridades extranjeras y con ese fin señalado. No bastarían el contacto institucional, la negociación diplomática o una decisión política discutible.
Más dificultoso es acomodar el Artículo 590, que castiga los actos ilegales capaces de inducir a una declaración de guerra o de exponer a los españoles a vejaciones o represalias de otra potencia. Las penas comprenden de ocho a quince años cuando el causante es autoridad o funcionario y de cuatro a ocho años en los demás sumarios, aunque disminuye si la guerra, las vejaciones o las represalias no se materializan. Su encaje y las consecuencias que requiere, hacen que su articulación estribe de actos muchos más definidos que la única representación de una crisis fronteriza.
Los delitos de traición, pese a su expresión reincidente en la discusión pública, muestran inconvenientes aún mayores. Los Artículos 581 y siguientes están elaborados en torno a conceptos como declaración de guerra, potencia enemiga, tropas o cesión de información reservada.
El concepto ‘guerra híbrida’ no admite suplir esos menesteres. Sin un contexto y unas actuaciones encajables puntualmente en el Código Penal, el principio de legalidad imposibilitaría ampliar los delitos de traición por afinidad.
Las muertes y lesiones desencadenadas durante el cruce causarían igualmente atribuciones exclusivas. Quien hubiera trasladado adrede a sujetos hacia un entorno mortal, con conocimiento y conformidad del peligro, podría llegar a responder por homicidio doloso, castigado con entre diez y quince años de prisión. Si el producto resultó de una infracción grave del deber de cuidado, la apreciación sería homicidio por imprudencia grave, con pena de uno a cuatro años, además de las pertinentes lesiones por imprudencia.
Como quiera que sea, la causa se halla distante de una atribución penal concluyente. Su devenir obedece a que las referencias admitan rehacer quien se pronunció, qué consignas se dieron, dónde se forjaron y qué sabía cada responsable. Sólo más tarde podrá precisarse si los hechos corresponden a una crisis migratoria de efectos administrativos o una maniobra dispuesta con preeminencia penal. El Derecho Penal no castiga atribuciones genéricas de mando ni valoraciones políticas. Demanda actuaciones específicas, evidencias definidas y el refrendo de las piezas de cada delito.
Ciñéndome sucintamente al documento elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), perfila un marco que trasciende de una divisoria marroquí que sencillamente perdió la capacidad de operar.
Refiere una congregación avisada con pelos y señales mediante plataformas digitales, desplegada a la postre en tres aluviones con rasgos visiblemente diversificados y ayudado sobre el terreno por intervenciones de miembros de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos que, según los analistas, llegaron a apuntar a los migrantes por dónde debían entrar a España y dirigir la oleada hacia puntos establecidos de acceso.
Pero la raíz del Informe es primordial para hallar su magnitud. No se trata de una investigación confeccionada por cuenta propia de la Policía, sino de un documento elaborado por requerimiento judicial. Ha sido la magistrada María Tardón, titular de la Sección de Instrucción de la Audiencia Nacional, quien encomendó al CENIF que examinara lo acaecido en Ceuta al hilo de las actuaciones en curso tras la demanda expuesta por el partido político IE.
La averiguación judicial intenta fallar qué pasó tras aquel registro masivo de individuos y si los actos poseen tipicidad penal por perjudicar a la soberanía e independencia de España. Inexcusablemente, esa dimensión es la que esclarece que el procedimiento se atine en la Audiencia Nacional y que se requiera un estudio policial minucioso de lo que ocurrió previamente, durante y más tarde de los hechos.
Teóricamente, se valora que se han provocado delitos contra la paz e independencia del Estado, delitos contra la Seguridad del Estado y la soberanía nacional, delitos contra la Nación, favorecimiento de la inmigración ilegal, tráfico de personas, pertenencia a organización criminal y omisión del deber de perseguir delitos.
El CENIF recoge esa misma conjunción en su Informe y su derivación de partida es reveladora: rehúsa examinar lo acontecido como un hecho aislado o fortuito y mantiene que no puede descifrarse por “generación espontánea”. Es más, la Policía lo resuelve como un “PROCESO”, en mayúsculas, aderezado por diversas fases y factores determinantes combinados. Sin duda, la apreciación del CENIF sobre el papel marroquí comienza siendo incontrastable.
En palabras literales del Informe, durante los días 30 y 31 de julio, la réplica de sus fuerzas policiales fue “cuando menos de total permisividad”. Los expertos afirman que no se originó ninguna intención considerable de comprimir, diseminar o apartar a la muchedumbre del contorno limítrofe. Amén, que el documento no se circunscribe a referir pasividad. Al rehacer la ruta mantenida por los migrantes, indica que prácticamente todos los accesos se aglutinaron cerca del espigón de El Tarajal. Los individuos provenían de la playa de Castillejos y alcanzaban Ceuta bordeando el espigón.


La Policía española testifica que este itinerario siguió, entre otros principios, las observaciones obtenidas de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos, que en algunos casos habrían colaborado “guiando el cruce a través del agua” y encauzando a los migrantes en dirección a la playa. Por tanto, no se retrata tan sólo a unos agentes que permitieron el paso, sino que les habrían advertido por dónde filtrarse.
Las conclusiones se fundamentan tanto en entrevistas como en la visión de imágenes. Los testimonios de los inmigrantes describen de modo casi coincidente que los efectivos marroquíes no quedaron únicamente indiferentes, sino que les avisaron que entraran a España por el agua del espigón de El Tarajal.
Curiosamente, de los vídeos investigados, el CENIF discrimina dos grupos.
Primero, miembros uniformados de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos que surgen proporcionando indicaciones y dirigiendo el enjambre de sujetos hacia zonas de entrada expresas. Y segundo, personas no uniformadas, en apariencia surtidas entre el gentío o cercanos a los operativos policiales que procederían como “gestores del proceso”. La unidad integrada en la Comisaría General de Extranjería y Fronteras les asigna tareas de supervisión y en otros instantes, de empuje y cauce de la multitud hacia El Tarajal. Además, el Informe dice que hay imágenes en las que algunos de esos sujetos transmiten pautas a las Fuerzas de Seguridad marroquíes.
Otro ingrediente representativo forma parte de la incursión, ya que no se ocasionó como un movimiento uniforme. El CENIF detalla tres hervideros precisados por la hora en curso y la apariencia física de quienes lo salvaban.
En relación a la primera oleada, hasta alrededor de las 11.00 horas (30/VII/2026), estaba constituida básicamente por varones de entre 15 y 25 años y con una estampa significativa de menores. Además, la mayoría se encontraban provistos para acceder por mar con aletas, elementos de flotación y neoprenos. Y otro dato, en atención a la apreciación policial verificada desde de las entradas registradas los días anteriores y primeras horas de la jornada antes señalada, entre el 95 y 98% eran marroquíes.
Con respecto a la segunda oleada, entre las 11.00 y 22.00 horas, mostró una representación distinta. Me refiero a individuos de hasta 40 años, además de familias y niños de temprana edad que el Informe evalúa entre un 18 y 25% del total de esa espacio. En este caso concreto, ya no concurrían en su mayoría provistos para nadar, sino con chanclas y prendas deportiva. Al igual que se originó la entrada gradual de sujetos de procedencia subsahariana, cuya conformación se presume entre el 20 y 25%. Y por último, la tercera oleada, desde las 22.00 horas del día 30 de julio y durante el 31, desarrolló, poco más o menos, los rasgos de la primera.
Es decir, varones jóvenes de entre 15 y 25 años aptos para cruzar a nado y de nuevo de origen marroquí.
La Policía muestra este encadenamiento de oleadas como una intensificación del acceso supeditado por los segmentos horarios y el desenvolvimiento de la respuesta española en la frontera.
La otra gran pieza de este puzle toca al engranaje de Internet. El CENIF confirma claramente que las plataformas de interacción tuvieron su protagonismo para alcanzar una transmisión masiva de la convocatoria.
A su criterio, asevera ostensiblemente que las redes sociales fueron “imprescindibles” para conseguir una difusión general de la apelación. Y al igual que las oleadas, la invitación se dilató en diversos momentos.
En principio, emergió en medios abiertos como Facebook, Instagram y TikTok, donde entraron en tráfico con múltiples avisos y señales que aludían denotadamente el “30 de julio”. Bien, indagaban por grupos atraídos en llegar a Ceuta o conversaban por un hipotético asalto. Subsiguientemente, durante las jornadas del 29 y 30 de julio, parte del discurso se traspuso a grupos cerrado de mensajería, donde los recados ganaron una extensión más activa. Ciertamente, se hacía alusión a cómo planificarse, constituir equipos, marchar hasta Castillejos y sincronizar la entrada. Uno de los mensajes evaluados incitaba directamente a unirse a un grupo para “coordinar un asalto colectivo en la frontera”. Toda vez, que cuando se inició la incursión, el plan tecnológico varió otra vez.

“Cuarenta días después de lo sobrevenido en Ceuta, la crisis se judicializa. O dicho de otro modo: la Fiscalía de la Audiencia Nacional apoya que el tribunal investigue la entrada masiva de inmigrantes y ha solicitado secreto parcial para los autos”

En un breve intervalo de espacio, los intercambios de mensajería se ampliaron simultáneamente por varias aplicaciones para indicar en vivo el contexto real y alentar a más individuos a concurrir inminentemente a la frontera. Es más, se anunciaba que la aduana se encontraba abierta y, a su vez, se citaba a desplazarse a Castillejos, e incluso se ofrecían explicaciones sobre cómo alcanzar el punto de reunión.
Y por si fuera poco, con anterioridad a la crisis, el CENIF había estado monitoreando esa operación. Las anotaciones desvelan una primera fase de lanzamiento entre los días 24 y 28 de julio, a la que le siguió un aumento acelerado entre el 29 de julio y el 1 de agosto. El día 30 alcanzó una suma multiplicativa: 1.574 mensajes con un incremento del 3.363, el 1% con relación al máximo habitual comparado antes del 28 de julio.
El modus operandi desentrañado por los investigadores es manifiesto: las redes abiertas procedían para divulgar a diestro y siniestro la llamada y arrastrar a los sugestionados para tal fin. A continuación, aquellos que exhibían una aportación solícita eran orientados hacia grupos cerrados por WhatsApp, donde la declaración de intenciones alcanzaba un carácter activo.
El CENIF entiende que este procedimiento pertenece a un patrón proyectado de viralización, parecido con el método SPREAD y respalda que concurrió una campaña previa y paralela que logró una propagación elevada de los avisos con una progresión detonante en los días anteriores al 30 de julio.
Finalmente, es en las conclusiones sobre los niveles de responsabilidad donde el Informe alcanza su mayor relevancia. Al investigar lo que designa como el ‘Nivel 5-Dirección’, el CENIF mantiene que se halla ante “un proceso planificado y ejecutado” mediante el engarce de diversos ejecutores. Y para lograrlo era inapelable una aptitud y preparación definida en las redes sociales, como los sujetos afines a las Fuerzas de Seguridad de Marruecos e individuos o instituciones con capacidad suficiente para formar parte de la escala de planificación. Aunque el Informe no permite afirmar quién dictaminó o trazó las tres oleadas, como tampoco señalar la planificación al Gobierno marroquí.
Y como punto y final de unas heridas difíciles de sanar, sobre la naturaleza integral de lo acaecido en Ceuta, el CENIF llega a una recapitulación incuestionable: fue un proceso planificado y consumado.

Besa la mano que no puedes morder

Pobre Ceuta: tan lejos de Dinamarca y tan cerca de Marruecos!”. Al oírme, mi hermana Carmen, orgullosa caballa, puntualiza que de Marruecos está más cerca hoy Pedro Sánchez que los ceutíes, que se asemejan, en su civismo y paciencia, a una democracia escandinava y no a la cleptocracia marroquí, el Majzén, una implacable elite extractiva.
Mis hermanos Carmen y Vicente nacieron en la plaza de África y fueron bautizados en la catedral de la Asunción. Ahora envían mensajes de apoyo a sus paisanos ceutíes. Carmen ha publicado una opinión en El Faro de Ceuta, que dirigió nuestro padre, quien, para explicar la política de Rabat, nos citaba a un funcionario marroquí, tan agresivo con él como amable con otros más influyentes: “Besa la mano –le dijo– que no puedas morder”.

Y Rabat besa hoy la mano de Trump, tras bautizar con su nombre una gran autopista, para morder sin miedo la de Pedro Sánchez. El texto de Carmen recuerda que los ceutíes no quieren ser marroquíes; que los 80.000 marroquíes que se lanzaron al agua jugándose la vida y los que la perdieron, tampoco. Fueron utilizados por la elite extractiva que los exprime para seguir exprimiéndolos.Ceuta era y es un puerto franco y cosmopolita donde conviven ceutíes de origen cristiano, judío, hindú, asiático y musulmán. No quieren verse reducidos a ser un pueblo pobre más del norte marroquí.

Rabat besa hoy la mano de Trump, tras bautizar con su nombre una gran autopista, para morder sin miedo la de Pedro Sánchez.

Y pide, en fin, que esa voluntad soberana inequívoca y mayoritaria de los ceutíes y su europeísmo prevalezca, gracias a la democracia de la que nos hemos dotado, sobre cualquier consideración táctica.

Marruecos ha progresado y los ceutíes lo celebran, pero lamentan que esa prosperidad no sea compartida sino acaparada por el Majzén. No existe allí una clase media ni esperanza de serlo algún día para la mayoría de nuestros vecinos. Cualquiera que los visite, sobre todo en el norte, comprobará su penuria.

Por eso, los ceutíes saben que seguirán soportando la presión migratoria mientras Rabat no proporcione a sus jóvenes un futuro mejor que el de un chapuzón mortal. Nuestros gobiernos no deberían ni morder ni lamer, sino ser tan firmes en defender nuestra soberanía como en favorecer la de los marroquíes que quieren escapar de la miseria sin huir nadando de ella.

Y ahora el interés de un partido es resistir, aguantar, dejar que pase la oleada. Y el de sus oponentes, subirse a ella para liquidarlo. Pero el interés compartido, más allá del último susto para un gobierno zombi, es ganar el desafío de prosperar juntos para varias generaciones de marroquíes y de las nuestras. Y mejor si todos pueden elegir quedarse en su país.

Publicado en “La Vanguardia” el 4 de septiembre de 2026

No es un volcán

Arde La Tortuga y en una foto publicada en las redes sociales el monte parece un volcán escupiendo lava, así, recortado en el atardecer de un día de poniente. El fuego duró poco, pero el volcán sigue activo. No ha dejado de estarlo desde el 30 de julio. Los fenómenos naturales nos ponen a todos en nuestro sitio: un volcán, un rayo que cae en un bosque seco y provoca un incendio fortuito. El meteorito que extinguió a los dinosaurios. No somos nadie. No podemos hacer nada, sólo controlar los posibles daños; no podemos preverlos, sólo mitigarlos, en algunos casos ni eso. No se puede impedir la erupción de un volcán, aunque sí hay indicios que advierten de su inminencia. A 30 de julio, cuando la lava alcanzaba la ciudad, parecía que muy pocos hubieran sabido o hubieran querido leer las señales previas al estallido: una actividad sísmica sostenida, un humo más denso de lo habitual coronando el cráter, los avisos del Centro Nacional de Inteligencia, las portadas de El Faro de Ceuta.

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La pregunta que cabría hacerse entonces es si todo lo que está pasando en Ceuta desde entonces es inevitable. Si es un fenómeno al que la ciudad estuviera predestinada, como un castigo divino o una realidad estructural, por ser frontera de la Unión Europea con Marruecos, o si por el contrario se hubiera podido conjurar o, al menos, paliar. Si fue un acto humano previsible, mitigable o solucionable. Así como la foto que ilustra este articulo crea la ilusión de que lo que se ve en la cima del monte de La Tortuga es la lava de un volcán y no las llamas de un incendio, tal vez intencionado, que el viento seco de poniente avivó rápidamente, lo que comenzó el 30 de julio siendo tan trágico y amenazador como un volcán, no fue un fenómeno inevitable, una combustión espontánea producto del calor y el viento del verano, tampoco una negligencia, sino un incendio, y no el primero, del que existen indicios para pensar que pudo ser provocado y del que no se sabe aún su alcance, ni cuándo se podrá controlar o, peor aún, si hay verdadera intención de controlarlo para evitar que se reproduzca. No fue un fenómeno natural. No fue un volcán.


Mes y medio después el fuego y sus consecuencias persisten, aunque se diga que es una mera percepción que no se corresponde con la realidad ceutí en un día limpio de poniente. Y ha causado muertos que tuvieron que enterrar en este lado de la frontera, en el cementerio de Sidi Embarek, porque la mezquindad de los del otro lado no los quiso sepultar en sus lugares de procedencia, cerca de los suyos. Ni siquiera una palabra de consuelo hacia las familias de los 140 muertos que el incendio dejó. Los que llegaron y no se fueron por dónde habían venido quieren seguir avanzando, pero no les dejan: son los extras de esta invasión por personas interpuestas, guerra híbrida la llaman ahora. Ni quieren estar ni quieren que estén. Y hay más víctimas: la esperanza, la confianza, la alegría de toda una ciudad aún en llamas y la de sus habitantes, la convivencia, esa que distingue a Ceuta, que la hace especial, casi única. La normalidad, en definitiva.
Pero es en situaciones excepcionales como la que sufre Ceuta cuando aflora lo mejor de las personas: la solidaridad con quien la necesita, la empatía hacía quien sufre, la emoción compartida, el afecto de los desconocidos, los liderazgos que unen. También lo peor: el miedo, la desconfianza hacia el vecino, el señalamiento. La normalidad volverá tarde o temprano. La ciudad resistirá, como lo ha hecho siempre. Pero el volcán no se apagará, más bien se quedará dormido un tiempo.

*Manuel Sánchez de Nogués es ceutí y observador electoral internacional. Fue redactor de El Faro de Ceuta entre 1992 y 1996. Actualmente vive en Bruselas.

SOS Europa se resquebraja

Adivina, adivinanza… ¿Sabes cómo se llama ese trocito de España al norte de África, al que se llega cruzando el Estrecho (de Gibraltar) sin salir de Europa? Sí… me refiero a esa “pequeña y dulce ciudad, acostada en los brazos del mar, como si fuera una niña dormida que tuviera la espuma de las olas por almohada”; como diría mi paisano, el poeta Luis López Anglada.
Si todavía no has dado con la tecla y necesitas ayuda, déjame darte una pista: He aquí una selección de las letras que la definen, porque con tan solo 5 letras tendrás la respuesta de la que es mi ciudad natal…
C de Convivencia,
E de Españolidad,
U de Unión,
T de Tolerancia, y
A de Amor
Sí. Yo soy de CEUTA. Soy ceutí de pura cepa y orgulloso de serlo, porque no todo el mundo tiene el privilegio de haber nacido bañado entre dos mares (el Mediterráneo y el Atlántico) y acunado entre dos continentes (Europa y África). Sí. Nacido y criado en esta bella ciudad considerada “Tierra rara” por ser española y norteafricana, crisol de culturas, considerada la “Perla del Mediterráneo”.


Además, tengo el placer de vivir en ella y la suerte de poder desempeñar la labor que más me gusta: ser docente en mi tierra, cerca de mi familia y junto al mar. Y todo ello compaginándolo con la tarea encomendada de dar a conocer lo relativo a la Educación de Personas Adultas (EPA) en España y en Europa, vinculado al desarrollo del programa Erasmus+ y desempeñando las funciones de Embajador de la plataforma EPALE (Plataforma electrónica de aprendizaje de adultos en Europa) para la Ciudad Autónoma de Ceuta, desde que se creó la red de Embajadores EPALE en España; empecinado en visibilizar y dar voz a mi tierra en Europa. De ahí que mi vinculación con Europa sea razonada y venga justificada tanto por Erasmus+ como por EPALE.
Ceuta
Para los que no tienen el placer de conocerla (…aún), permítanme que se la presente…
CEUTA es una ciudad española, ubicada en la costa norte del continente africano, justo enfrente a la península ibérica y a orillas del Estrecho de Gibraltar. Con una superficie de unos 19 kilómetros cuadrados y una población de alrededor 84.000 habitantes, la ciudad (aun estando geográficamente al norte de África) es parte de España y, por tanto, parte de la Unión Europea (UE). De hecho, junto con Melilla (la otra ciudad española al norte de África), Ceuta constituye la única frontera terrestre entre la Unión Europea y el continente africano. Ceuta es la frontera sur de Europa.

Frontera de Europa en África

En la actualidad, esa ciudad española situada en la frontera sur de la Unión Europea llamada Ceuta está soportando una presión migratoria de dimensiones descomunales, debido a una invasión por parte del país vecino del sur. Una invasión usada como instrumento para poner en jaque a un Estado de la UE.
Para que puedan hacerse una idea gráfica de la repercusión de dicha invasión,…
Imagínense una pequeña “isla” (aunque realmente se trate de una “península”) de unos 19 kilómetros cuadrados de superficie, en la que viven en armonía alrededor de 84.000 personas de diferentes culturas, y a la que irrumpen irregularmente en menos de 48 horas el mismo número de personas que la habitan, duplicando así la población del lugar.
Imagínense una tierra escasa cercada por el agua, que solo por una parte relativamente estrecha está unida y tiene comunicación con otra tierra de extensión mayor, en la que de la noche a la mañana ve duplicada prácticamente su población en poco más de 24 horas.
¡Imagínenselo! Sí. ¡Cierren los ojos e imagínenselo! Pasar de unos 80.000 a unos 160.000 habitantes (el doble) en un solo día en una ciudad tan pequeña como la mía, de esas características geográficas tan peculiares.
¿Se lo pueden imaginar?
Pues ahora, ahórrense el esfuerzo: abran los ojos y dejen de imaginar. Porque esa es la cruda realidad de lo que aconteció en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio de 2026. Tal cual.
Ceuta sufrió una invasión por parte del país vecino, tildada por parte del Presidente del Gobierno como un “ataque a la integridad territorial española». Y, por ende, un ataque a la integridad territorial europea, añadiría yo. Sin lugar a dudas, esa agresión híbrida sufrida en la frontera exterior de la Unión Europea constituye la crisis más grave desde la pandemia del COVID. Al menos para España. O por lo menos para Ceuta, mi ciudad.
Desde estas líneas muestro mi preocupación por lo sucedido en Ceuta, esa frontera sur de Europa en África, y comparto una pregunta que me invade: ¿No sería lógico que Europa pregunte qué está pasando en sus fronteras? Y para ser más precisos, ¿No sería razonable que Europa pregunte qué está pasando en una de las dos fronteras terrestres que tiene Europa en África? Y máxime cuando han fallecido más de un centenar de personas en el intento de alcanzar Europa y ha provocado el colapso absoluto de una ciudad europea, en la que su población sigue angustiada con tal situación, sintiéndose horrorizados y abandonados tras más de un mes.
Y por todo ello, hoy alzamos la voz desde esta orilla mediterránea y europea para afirmar, con absoluta rotundidad y con la legitimidad que otorgan la historia, el derecho y la voluntad popular, que Ceuta es y seguirá siendo indiscutiblemente española y europea. Para ello, reclamamos desde mi humilde atalaya a la Unión Europea una respuesta firme, inmediata y a la altura de lo que está viviendo Ceuta.


Ceuta no es un mero punto en la geografía si miramos el mapa de Europa; es el corazón constitucional de España latiendo en el norte de África, un ejemplo histórico de convivencia, lealtad y dignidad. Ante cualquier presión, intento de vulneración o crisis sufrida en sus fronteras, la respuesta del Estado español y de Europa debe ser unánime, firme e inquebrantable. Así lo marca la ley, no lo digo yo.
La defensa del perímetro fronterizo de Ceuta es la defensa de la integridad territorial de Europa. Proteger a sus ciudadanos y resguardar su suelo es un deber inalienable que atañe a todo el Estado de derecho y, por ende, a la Unión Europea. Cualquier desafío a la seguridad de sus fronteras representa un desafío directo a la paz, al bienestar y al “sentir europeo” de todos sus ciudadanos. En definitivo, un desafío a ese “ser europeo” que tanto promulga la Comisión Europea y a ese “valor añadido europeo” que subyace en el programa Erasmus+, entre otras cuestiones.
Es preciso recordar al mundo y, de manera muy especial, a nuestros socios comunitarios en Europa que la frontera de Ceuta no delimita únicamente a una ciudad española: Ceuta es la frontera sur de la Unión Europea, es decir, constituye el límite exterior de la propia Unión Europea. Por lo tanto, la seguridad, la estabilidad y la soberanía de Ceuta no constituyen un asunto estrictamente local o nacional; sino que son un compromiso de Europa.
Por ello, se apela de manera categórica al papel decisivo que debe asumir la Unión Europea, haciendo referencia a tres premisas:
• Solidaridad comunitaria real: Los principios de cohesión y protección mutua no pueden quedarse en meras declaraciones formales. La defensa de la frontera sur requiere el respaldo permanente, económico y operativo de las instituciones comunitarias.
• Resguardo de los valores democráticos: Permitir la inestabilidad en la frontera de Ceuta es debilitar la seguridad global de Europa. Frontex y los mecanismos europeos de gestión de fronteras deben operar con máxima firmeza y presencia en este trozo de Europa.
• Respuesta geopolítica coordinada: La Unión Europea debe trasladar un mensaje inequívoco: un ataque o desafío a la integridad de Ceuta es un desafío a las fronteras mismas de la Unión Europea.
Entre las actuaciones urgentes a llevar a cabo por la UE, planteamos:
A corto plazo, es menester una respuesta contundente e inmediata de la UE ante la grave situación que padece la Ciudad Autónoma de Ceuta, poniendo orden y blindando la frontera sur de Europa en sus dos espigones (Benzú y Tarajal).
A medio plazo, es recomendable solicitar a Bruselas conceder la condición de “región ultraperiférica”, como fórmula para dar mayor reconocimiento jurídico y poder compensar con determinadas ventajas, a estas dos ciudades singulares de la UE (Ceuta y Melilla), como ya sucede, por ejemplo, con las Islas Canarias.

Compromiso inquebrantable con el futuro

A los ceutíes, ejemplo permanente de entereza, patriotismo y convivencia, la respuesta de la nación debe ser clara: “¡No estáis solos!”, vociferaban en numerosas manifestaciones por todo el país, en solidaridad con este trocito de España al otro lado del Estrecho, el pasado día 2 de septiembre en el que se celebraba el “Día de Ceuta”. Toda España vela por nuestra tranquilidad y por la plenitud de nuestros derechos como españoles y ciudadanos europeos.
Ceuta seguirá siendo, hoy y siempre, lo que su historia y su gente han determinado: una ciudad autónoma plenamente integrada en la arquitectura constitucional española y el faro más meridional de la Europa democrática. Ya nos sabemos la teoría. Ahora debemos pasar a la práctica y poner en juego todos esos principios.
Supongo que Europa, por su parte, entre otras muchas cuestiones, está para defender sus fronteras. Y ahora es de extrema urgencia la actuación en su frontera sur. Tras más de un mes ya (40 días, con sus 40 noches, para ser concretos) la situación es insostenible. Esa “crisis migratoria y humanitaria” perdura aún y ha puesto patas arriba esa pequeña ciudad europea. Una ciudad que ha perdido su “normalidad”, como si de un mal de ojo se tratara, y donde de repente se respira inseguridad, miedo, incertidumbre y abandono.
Yo me pregunto, a colación: ¿Esa es la Europa que queremos en pleno siglo XXI? Seguro que no.
Por ello, aunque ya vamos tarde, todavía estamos a tiempo.
Permítanme clamar a los cuatro vientos esa célebre señal internacional de auxilio o socorro… SOS. Una abreviatura que para algunos esconde “SAVE OUR SOULS” (Salvad nuestras almas) y para otros “SAVE OUR SHIP” (Salvad nuestro barco). Ambas acepciones nos valen, ya que nos vienen como anillo al dedo: Salvemos las almas de los ceutíes, que lo estamos pasando realmente mal, y/o salvemos nuestro buque, nuestra “siempre noble y leal ciudad de Ceuta”, como canta su himno, antes de que se nos hunda.
SOS

¡No podemos permitir que Europa se resquebraje!
¡Debemos salvar CEUTA!
Sí. La Unión Europea, a pesar de los 40 fatídicos días ya transcrurridos, puede y debe reflotar Ceuta, antes que sea demasiado tarde.
…Porque si Ceuta es Europa, un ataque a Ceuta es un ataque a Europa.
PD: UN SIMPLE RUEGO
Para poder seguir haciendo Europa en Ceuta, tanto desde mi implicación de la plataforma EPALE como de mi participación en el programa Erasmus+, necesitamos seguir formando parte de Europa. Tan sencillo (o, tan complicado) como eso. Esa es mi ilusión. Ese es mi ruego. Poder seguir visibilizando y poniendo en valor todo lo relativo a la Educación de Personas Adultas en la ciudad que me vio nacer, convertida en un sin igual e interesante “laboratorio sociológico” como es la sociedad ceutí, en la que siempre han convivido diferentes culturas en paz y armonía.

El síndrome postvacacional y sus consecuencias

Las vacaciones llegan a su fin y son muchos hombres y mujeres a los que les cuesta volver de las vacaciones a su normal vida diaria. Y es que afrontar de nuevo las obligaciones y la presión no resulta fácil. Incluso hay personas que lo sufren con dramática intensidad, y aquí estamos hablando del conocido como “síndrome postvacacional” que causa ansiedad, apatía, falta de interés, de motivación y otros similares. tristeza, y estrés al volver al trabajo después de un periodo de descanso, bien merecido, por supuesto. Lo cierto es que se trata de una etapa de adaptación en la cual se llegan incluso a producir, en casos extremos, bajas laborales.

Ante este desafío adaptativo y acomodo, ciertamente muchas personas experimentan y perciben sentimientos de melancolía e irritabilidad, como forma de resistencia psicológica a la adaptación. Pero a nivel físico, algunas de las somatizaciones que pueden aparecer son cansancio, falta de apetito, sudoración, náuseas y otros problemas estomacales. Estos síntomas y manifestaciones desaparecen al regularizar los horarios de trabajo y descanso, con lo que se trata de un malestar pasajero que no suele durar más de una semana o quince días. Si se alargase este síndrome o manifestación podría derivar en un trastorno adaptativo o un trastorno afectivo estacional.

Poniendo como caso concreto en Ceuta. ¿Qué tipo de síndrome postvacacional puede existir entre los ceutíes cuando se está improvisando campamentos con inmigrantes en las inmediaciones de la ciudad?. ¿Qué síndrome postvacacional puede existir en Ceuta cuando hay muchos establecimientos cerrados por miedo?.¿Qué síndrome existe cuando las calles, plazas y parques están llenas de emigrantes invasores?.?Qué síndrome puede tener esta linda y españolísima ciudad cuando escuchamos las solicitudes sempiternas del reino alauita sobre los territorios de Ceuta y Melilla?. ¿Qué síndrome postvacacional poseen los habitantes de Ceuta cuando desde el 31 de julio está padeciendo una de las mayares crisis migratorias desde que hay registro?. ?Qué síndrome puede sentir Ceuta cuando la economía local ha sufrido un golpe directo, especialmente el comercio minorista y la hostelería y ha registrado una caída del 32% en ventas diarias?…
Antes de finalizar estas líneas invito al querido pueblo de Ceuta a recordar Fuenteovejuna…¡todos a una!…

¿Será Ceuta el final de Sánchez?

David era pequeño. Goliat, gigantesco. Uno llevaba una honda; el otro, armadura, espada y lanza. Y, sin embargo, el gigante cayó.
La pregunta que hoy empieza a recorrer España es inevitable: ¿será Ceuta el final de Sánchez?
No es una pregunta retórica. Tampoco una profecía. Es una posibilidad política que hace apenas unas semanas habría parecido improbable. Porque Pedro Sánchez ha demostrado una extraordinaria capacidad para sobrevivir a casi todo: a sus contradicciones, a sus cambios de criterio, a sus socios más incómodos y a una sucesión interminable de escándalos que, en cualquier otro Gobierno, habrían provocado una crisis terminal.
Ahí están, por orden casi alfabético –de la indignación ciudadana– Koldo, Ábalos, Aldama, las mascarillas, el rescate de Air Europa, el Delcygate, Santos Cerdán, las adjudicaciones bajo sospecha, las investigaciones sobre Begoña Gómez, las causas que afectan a su hermanísimo, el caso del Fiscal General, la amnistía del procés, el gran apagón , la controvertida revisión de los EREs de Andalucía y su nefasta desidia frente a la Dana en Paiporta, al descarrilamiento de Adamuz y a los graves y recientes incendios que han arrasado media España
Y conviene decirlo con rigor: no todos estos asuntos son equivalentes, ni todos han terminado en condena, ni todos pueden atribuirle –de manera personal– a Sánchez la responsabilidad penal por las actuaciones de terceros. Pero existe una grave realidad política imposible de ignorar: la acumulación de investigaciones, sospechas, escándalos y decisiones controvertidas, ha erosionado profundamente la confianza de una gran parte de la sociedad en el Gobierno sanchista.
Y, sin embargo, Sánchez continúa… dura… y dura… como si estuviera activado por las famosas pilas “Duracel”.
Hasta que llegó Ceuta…y el 30 y el 31 de julio –más de 70.000 personas invadieron su frontera– con una entrada masiva que convirtió a la ciudad autónoma en el escenario de una crisis política, social, económica, sanitaria y humana sin precedentes.
Un mes después, Ceuta no ha recuperado la normalidad. Y el 2 de septiembre ocurrió algo políticamente mucho más importante que una simple manifestación: ¡Ceuta dejó de sentirse sola!
Unos 20.000 ciudadanos salieron a la calle en la propia ciudad, mientras cientos de miles más lo hicieron simultáneamente en numerosas localidades españolas. Las banderas españolas volvieron a ocupar las calles y un grito unísono resumió el sentimiento: “¡Ceuta no se vende, Ceuta se defiende!”
Porque Ceuta, es y será, siempre España…y ahí puede estar la gran diferencia.
Porque una comisión ilegal, un contrato sospechoso o una investigación judicial pueden provocar indignación. Pero una «frontera desbordada» provoca algo mucho más profundo: miedo, inseguridad y la sensación de que el Estado ha dejado de cumplir su primera obligación, que es «proteger a sus ciudadanos y defender la integridad de su territorio nacional».
Y eso ya no afecta solamente a Ceuta… Afecta a toda España.
Especialmente cuando, al mismo tiempo, aparece un informe previo del CNI y policial que apunta a una actuación anómala y dirigida de las fuerzas marroquíes durante aquella “invasión masiva”, mientras Rabat lo niega y Sánchez sostiene que no existen pruebas concluyentes de que Marruecos organizara la “operación frontera sur”.
Aquí está el verdadero dilema de Sánchez “el camaleón”… pues -como un experto “trilero” – es muy capaz de sobrevivir políticamente a la corrupción de otros. Puede resistir a una mayoritaria y negativa votación parlamentaria. Puede pactar con quien ayer prometió no pactar. Y puede mentir y decir que eso es cambiar de opinión y, a la vez, explicar que cambiar de opinión, es gobernar.
Pero ¿puede sobrevivir a la percepción de que -por su culpa y por su servil pleitesía a Marruecos- España no fue capaz de defender una de sus fronteras?
Esa es la pregunta.
Porque Ceuta puede convertirse en el lugar donde confluyan todas las posibles indignaciones dispersas: corrupción, inmigración, cesiones políticas, debilidad exterior, inseguridad y desconfianza institucional.
Y entonces la “pequeña” Ceuta podría convertirse en el “David bíblico”.
Frente a ella, un “Goliat político” -aparentemente invencible- blindado por pactos interesados, mayorías variables y una formidable capacidad de resistencia camaleónica.
Pero los gigantes también tienen su punto vulnerable… y Ceuta puede ser “la honda”. No porque una ciudad pueda derribar por sí sola a un Gobierno, sino porque puede “despertar a una sociedad” que hasta ahora parecía resignada a contemplar cómo cada escándalo era sustituido por el siguiente sin que ocurriera nada.
Quizá no sean Koldo, Ábalos, Begoña, Cerdán, los ERE, la amnistía, las mascarillas o Air Europa –entre otros– quienes derriben al gigante.
Quizá sea algo mucho más sencillo y mucho más poderoso: que millones de españoles hayan decidido que una frontera española no se negocia, que Ceuta no se abandona y que España no se vende.
David no necesitó ser más grande que Goliat. Solo necesitó acertar.
Y quizá Ceuta sea, esta vez, la piedra “lisa de río’que ha encontrado el lugar exacto donde golpear para derribar al megalómano y autarca Sánchez.

Sus rilas

Sus rilas” es una expresión que se usa en el sur de España, en concreto en la zona de Ceuta. Esta expresión fue utilizada por el jefe de gabinete del Delegado del Gobierno. Un miembro del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) envió varias capturas de pantalla de redes sociales por WhatsApp al jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta el miércoles 29 de julio. No fue enviado. Su jefe de Gabinete no le transmitió “nada” sobre dicho mensaje en su momento, motivo por el cual él no tenía constancia directa del aviso previo a la entrada masiva de migrantes. Ejecutivo central defiende que estos mensajes de WhatsApp no constituían una alerta formal o institucional, sino que eran comunicaciones informales sobre informaciones que ya circulaban.
Lo cierto es que la crisis migratoria en Ceuta es algo muy normal que hemos normalizado como cotidiano. Sumadas las cifras son cuentos de personas las que llegan a Ceuta por tierra y por mar.
¿Por qué el C.N.I no se puso en contacto con el Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa? ¿Por qué no se informó directamente al Delegado del gobierno? ¿Por qué el Jefe de Gabinete no comunicó al delegado del Gobierno sobre los mensajes y la conversación de 11 minutos mantenida con alguien del C.N.I?
¿Por qué Margarita Robles afirmó que el CNI actuó correctamente?
Tal vez fue esta la convesación:
– “Los migrantes están llegando a Ceuta masivamente; se habla de miles en redes sociales. Sabes que esto es un rumor magnificado por redes sociales. Te mando captura de pantalla (miembro del CNI)
-Su rilas ( Jefe de gabinete).
Una sospecha, un rumor, un comentario descontextualizado, una charla informal, una entrada de migrantes que es el pan de cada día… El jefe de Gabinete exclamó “sus rilas” y no informó al Delegado al pensar que, si fuera algo de envergadura, habrían informado formalmente al Delegado o a los ministerios correspondientes. Tampoco el CNI calculó la dimensión de los acontecimientos.
¿Quién falló? ¿Quién hizo dejación de funciones? ¿Quién no quiso saber nada, ¿Quién se hizo el sordo, el ciego y el mudo? Nadie.
Pensar que al Gobierno de la nación le importa tres pitos que 80.000 personas entren ilegalmente, imaginar que el Delegado del Gobierno es cómplice del vecino país o que el Jefe de gabinete no informó sabiendo lo que iba a suceder pertenece al terreno de la ciencia ficción.
– Mira lo que dicen las redes, no veas. No sabemos si hacer sonar la alarma, no hay seguridad absoluta; además Triano ya ha comunicado lo que está sucediendo estos días, le contestaron que es “lo habitual en esta época”.
¿Podemos conceder la presunción de inocencia a todas las partes, ¿le cortamos la cabeza al jefe de gabinete y todos contentos?
Apoyar a Triano y entender al jefe de gabinete me va a costar muchos insultos, pero ahí lo dejo. “Cañonazo hijo de puta”. “Cañonazo dimisión, cañonazo traidor, muerte al Cañonazo, El Faro tiene que suprimir esta columna.
Mañana os cuento.