“Soy contraria al ahorro en Justicia, no hay que escatimar recursos”

Mariluz Lozano habla con El Faro sobre su experiencia y expectativas

Comenzó su trayectoria profesional en la Administración de Justicia hace trece años como letrada, profesión de la que dice sentirse tan orgullosa como del cargo de magistrada que ejerce actualmente y que desde el pasado 26 de enero desarrolla en el Juzgado de Instrucción número 6 de nuestra ciudad.

–¿Cómo fueron sus inicios en la Administración de Justicia?

–Mi primer destino fue en la Línea de la Concepción, en Cádiz. Todos han sido ahí, menos el precedente a éste, que fue en Sevilla. Aprobé el concurso-oposición de jurista de reconocida competencia y tomé posesión en Ceuta. En realidad he conseguido el sueño de mi vida.

–Ha vestido la toga como letrada y ahora como jueza. ¿Existe diferencia entre ambas profesiones?

–Tengo que decir que amo las dos profesiones y a las dos honraré el resto de mi vida. Las competencias son diversas. El núcleo duro de la función jurisdiccional corresponde al juez: resolver los conflictos, mientras que el letrado se encarga de los procesos y de las oficinas judiciales. Tiene cometidos jurídicos y otros que no los son y el juez en definitiva es un ‘solucionador’ de problemas.

–¿Por qué decide continuar su carrera profesional en Ceuta?

–Pues en realidad porque he sacado buena nota (risas). Lo cierto es que tenía dos opciones: Cataluña y Ceuta y, evidentemente, opté por esta ciudad. Me ha sorprendido gratamente porque no la conocía y me parece una ciudad bella, acogedora y agradable y me gustaría seguir conociéndola. Me gusta mucho el mar. Ya he conocido la navegación que antes no había practicado.

–¿Qué opinión le merece que Ceuta no cuente con una sede única?

–Le doy más importancia a la sede virtual que a la física porque el mundo actual va camino de la virtualidad, de la interoperatividad. En realidad lo importante es una sede virtual única, pero hay un problema con ello. No se trata de unificar los distintos sistemas de gestión procesal al más antiguo, como es el ‘Minerva’, sino al más moderno. Yo he probado el sistema ‘Adriano’ durante trece años y es más simple, eficiente y ágil. Sería bueno que se valorarán estos sistemas y el que facilite el trabajo a los funcionarios, a los letrados judiciales y a los jueces es el que debería implantarse en todo el territorio.

–¿Estamos cerca de esa sede virtual?

–El ministro de Justicia ha hecho varias alocuciones en ese sentido, de que efectivamente es un trastorno que cada comunidad autónoma tenga un sistema de gestión distinto, es como si cada uno hablara un idioma diferente, es un poco de locos. Somos cuerpos nacionales y vamos de una a otra comunidad y de repente no entendemos en que ‘idioma’ nos está hablando el ordenador. –Como ciudad fronteriza Ceuta presenta una serie de particularidades que también se reflejan en los juzgados.

¿Cómo afronta esta situación?

–Siempre he tenido una gran vocación de juez, tengo ilusión, ganas de trabajar y pondré todo mi empeño en resolver todas las cuestiones que se me plantean, siempre con imparcialidad y sujeción a la ley y al respeto al proceso, que es una garantía para los ciudadanos.

–¿Es más complicado instruir una causa o juzgarla?

–No es que la instrucción sea más o menos complicada, sino que requiere pensar. Es la actividad que exige más reflexión e impulso por parte del juez. Pensar muy bien en qué sentido la vas a dirigir y orientar, coordinarse, por supuesto, continuamente con la Policía para llevarla a buen fin. Pero tenemos grandes carencias de medios materiales y personales. Necesitamos que los funcionarios estén lo más cualificados posible, que tengan una formación continua. Constantemente están cambiando las leyes,al igual que los sistemas informáticos.

Soy contraria al ahorro en Justicia, al igual que en cualquier servicio público. No hay que escatimar recursos. Por cada Unidad Procesal de Apoyo Directo tiene que haber un funcionario de auxilio judicial, permanente, porque de lo contrario se deja desasistido al juez. Y tampoco es de recibo que un letrado esté en tres UPAD a la vez. En Ceuta falta completar el diseño de la Nueva Oficina Judicial, falta el SCOP, el Servicio Común de Ordenación Procesal, porque las UPAD son mini juzgados y deben tener la misma dotación que ellos.

–¿Esa carencia de medios deriva en una Justicia de segunda?

–La Justicia española quizá sea de primera por el factor humano porque estamos con grandes carencias y tiramos hacia delante. En Sevilla hemos llegado a tener 2.400 demandas al año pero eso no es de recibo.

–¿Cuál es el caso más complicado al que se ha tenido que enfrentar?

–Tuve un caso muy complicado en la Línea de la Concepción, de corrupción política. Ahí la jueza y yo éramos una sola. Es muy importante que el letrado de Justicia y el juez estén unidos, sobre todo cuando se enfrentan a una macrocausa o un litigio especialmente complejo. Recuerdo que pedimos una funcionaria de refuerzo y la tuvimos que dedicar en exclusiva a ese caso.

–¿Qué tipo de caso le gustaría instruir?

–Creo que un juez debe estar para resolver todos los problemas. No soy quien para elegir qué me gustaría. Puede haber temas que me apetezcan más o menos, pero considero que un juez es un servidor público y ahí se condensa todo.

–¿Cuáles son sus aspiraciones?

–En principio estoy contenta aquí. Al haber aprobado la Jurisdicción mixta se me abre un abanico muy amplio y podría ir a lo contencioso, social o mercantil, pero de momento estoy muy a gusto con esto y la ciudad me ha sorprendido muy gratamente.

 

El PSOE acusa al PP de “traer bajos salarios y empleos precarios”

«La reforma laboral del PP ha traído bajos salarios y empleos precarios»

“La reforma laboral del PP ha traído bajos salarios y empleos precarios que están provocando un aumento de las desigualdades y del riesgo de pobreza”. Es lo que dice el PSOE después de cumplirse seis años de la aprobación de la reforma laboral.

“Lo que se ha producido es una mezcla de bajos salarios y empleos precarios que está provocando un aumento de las desigualdades y del riesgo de pobreza” , expone en un comunicado.

Incremento de la desigualdad

Los socialistas consideran que esa precariedad laboral y salarios bajos se ha traducido en “empleos temporales, estacionales y a tiempo parcial que está provocando el empobrecimiento de trabajadores y familias, un incremento de las desigualdades, del riesgo de pobreza y exclusión social, además de efectos negativos sobre las cuentas de la Seguridad Social y, por lo tanto, sobre el sistema Público de Pensiones”.

La obra de refuerzo en el espigón de Benzú avanza para evitar que se hunda

Era tal su deterioro que existía el riesgo de hundimiento; del proyecto de ampliación no hay novedades

La obra de refuerzo en el espigón de Benzú avanza considerablemente. No es para menos ya que existe el riesgo real de hundimiento, debido al desgaste que sufre una infraestructura especialmente castigada por los temporales y el mar.

Hace unos meses que se comenzó la actuación que ahora se centra en el refuerzo del vallado para que no se venga abajo. Además de la corrosión sufrida, sobre el espigón se han producido constantes incidencias por la presión migratoria hasta que Marruecos transformó Beliones en un auténtico búnker haciendo casi imposible el acercamiento a la playa.

Sin novedades

Al margen de esta acción está el proyecto de ampliación del espigón prometido desde hace años por la Administración central. No hay novedades. El año pasado el Gobierno aseguró que estaría ultimado para diciembre, en febrero de 2018 aún no hay acciones de reforma aunque sí se publicitó un presupuesto de 700.000 euros para su viabilidad.

Tragsa es la encargada de hacer esas obras aunque todavía ni se ha publicitado el proyecto. Lo mismo ocurre en el espigón del Tarajal, en donde no se ha practicado reforma alguna ni tampoco refuerzos.

¿Y además de Marie Curie…?

Los datos son claros. Según la OCDE, sólo un promedio de una de cada cinco chicas de 15 años quiere dedicarse a profesiones técnicas (7% en España), mientras que el porcentaje de ellas que opta por carreras del ámbito sanitario asciende a un 15-17%.

Ya desde la etapa de Enseñanza Secundaria Obligatoria, las chicas prefieren dedicarse a profesiones que tengan que ver con el ámbito social o asistencial. Por otro lado, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%. A la baja presencia de mujeres en el ámbito científico se suma la invisibilización de muchos de sus logros.

La imagen que se ha querido transmitir a lo largo de la historia de las personas que se dedican a la investigación científica (estigmatizándolas como personas “raras”, introvertidas, sin vida social…) y la realidad que han vivido algunas científicas en el pasado, provoca que muchas adolescentes puedan ver en la ciencia un camino demasiado asocial, arduo y, obviamente, de difícil conciliación con la vida personal.

Por ello, no es de extrañar que las chicas que finalmente se decantan por las ciencias tiendan a elegir una carrera relacionada con una causa humana o social (enfermería, medicina, fisioterapia…). Teniendo en cuenta estos datos y con el objetivo de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, además de para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió el 22 de diciembre de 2015 proclamar el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

La ONU, reafirmando su resolución 70/1, de 25 de septiembre de 2015, titulada Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptó la decisión de apostar, también desde la valoración del trabajo y la investigación científica de las mujeres, por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Estas metas deben tener la consideración de universales tendentes a la transformación personal, económica, social y medioambiental.

La ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los ODS, y en los últimos quince años la comunidad internacional se ha esforzado en la promoción de la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Desafortunadamente, a pesar de ello las mujeres seguimos enfrentándonos a barreras que nos impiden participar plenamente en el ámbito científico.

En España existe un movimiento formado por científicas cuyo objetivo es lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas. Hace ya varios meses que las investigadoras y comunicadoras científicas pertenecientes al movimiento #11F realizaron un llamamiento para organizar actividades que den visibilidad al papel de la mujer y la niña en la ciencia.

En la web http://11defebrero.org puede verse el listado de talleres, charlas, actuaciones, concursos, exposiciones, mesas redondas, etc. (algunas organizadas por numerosos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas) que acercan al público los grandes descubrimientos de científicas pioneras e investigadoras de hoy, experiencias contadas en muchos casos en primera persona.

Por último, y como muestra de la antes citada invisibilidad de las mujeres en el mundo de la ciencia, valga la pregunta que Adela Muñoz, catedrática de química inorgánica de la Universidad de Sevilla, formuló hace poco: “¿sería usted capaz de nombrar a una científica brillante que no sea Marie Curie?”.

El “durito” de Lola

NO tengo por norma contar historias tan sinceras, pero la naturaleza del personaje me lo exige. Este texto trata de como el destino condiciona nuestros pasos hasta hacernos dudar sobre su existencia. Es como si los astros se hubiesen confabulado para que a mí nunca me faltara de nada; y eso que éramos siete hermanos a la mesa (lo de sacar una familia numerosa adelante es un misterio sin resolver).

El caso es que ese niño de la calle Cervantes que era yo, empezó a fraguar sus recuerdos en la edad de las travesuras y de los juegos. Era un niño de bolsillos vacíos, hasta que un buen día, nuestra vecina de enfrente, la señora Lola, y que venía ejerciendo de niñera durante los partos de mi madre, me regaló un duro, cinco pesetas, sí sí.

Es curioso como el ser humano se adapta rápido a la riqueza; mucho antes que a la dificultad. Así que corrí raudo hacia la anciana de las golosinas, dispuesta por el destino para tal efecto, e hice mi primera compra: cinco palotes de fresa de a peseta (algún día mi dentadura tendrá algo que decir). Es curioso también como el dinero fácil te convierte en un “piratilla”; así que probé suerte, llamé a la puerta de Lola y al salir le pedí “el durito”. Lola, lejos de ejercer de valenciana tacaña y ahorradora, sacó su monedero de imagen imborrable, y me soltó la moneda.

Esta escena se repitió hasta el infinito; todo un capitalista a la edad de cinco años. Supongo que llegó el día en que, por dignidad, dejé de hacerlo. Pero en la edad que marca el inicio de la madurez, comprendí que lo que estaba haciendo Lola era referirse a mí en el futuro.

Era su forma de decirme: “Basilio, confío en ti, haz uso de tu listeza para convertirte en un hombre de provecho”. En realidad, lo que estaba haciendo al aceptar “el durito” de Lola era adquirir una deuda (plenamente justa eso sí). Sin embargo, a las travesuras de la niñez siguieron los pecados de juventud y, llegado el momento de rendir cuentas, mi descalabro fue fenomenal.

Tras cinco años de estudios en la Facultad de Ciencias de la Información, no tenía nada que ofrecer. La balanza de la justicia jugaba en mi contra, y no tenía otra salida que proyectarme hacia una edad más madura, en la esperanza de que el círculo terminara cerrándose.

A pesar de todo no he dejado de visitarla en su vejez, y no he dejado de preguntarme cada vez que la veía: ¿verá Lola mi grandeza? ¿cómo compensarla por haberme nutrido de golosinas durante la niñez? ¿cómo agradecerle los bocadillos de atún en las tardes? ¿cómo el arroz tostado? ¿cómo su fe?

Ahora soy una persona coherente, creciendo en un mundo donde los niños se mueren de hambre entre charcos de podredumbre. ¿Imagináis el rostro de uno de esos niños si le regalásemos un palote de fresa? ¿Os imagináis su corazón si le diésemos la oportunidad de estudiar? Ahora mi memoria está en paz porque he comprendido, y las hijas de Lola me saludan por las calles con algo de entusiasmo. Es señal de que mi deuda se ha saldado.

Hacia el cumplimiento íntegro de las penas

En los últimos años hemos venido asistiendo con estupor a la comisión de delitos especialmente execrables, como graves abusos a menores, asesinatos brutales precedidos de ignominiosos secuestros y abusos sexuales, y un por desgracia largo etcétera que han generado un profundo rechazo hacia el sistema penitenciario e incluso judicial español.

En este contexto el gobierno del PP aprovechó la reforma del Código penal de 2015 (L.O. 1/2015 de 30 de marzo, art. 92 y concordantes) para introducir “la prisión permanente revisable”, una pena de prisión por tiempo indefinido que es susceptible de perder tal condición con el cumplimiento de determinados requisitos.

Generalmente se entiende que la pena que se impone a un delincuente es una forma de castigar su conducta, pero eso legalmente no es así. El artículo 25. 2 de nuestra Constitución establece que la pena debe estar orientada hacia la reeducación y reinserción social.

De forma tozuda y desgraciada la realidad nos manifiesta la dificultad de conseguir esa finalidad cuando se produce reincidencia en delitos particularmente graves. Cómo solucionar este problema es ardua tarea a la que debe aplicarse el legislador con ahínco pero sin erigirse en intérprete de la Constitución suplantando esa función que compete al Tribunal Constitucional, como pretenden los partidos políticos, como PSOE o Podemos que apoyan la derogación de la prisión permanente revisable promovida por el PNV al entender que es inconstitucional, por ser contraria a esa finalidad constitucional.

Una laguna del sistema penitenciario español es el rápido acceso al tercer grado de criminales condenados por delitos especialmente graves y la prisión permanente revisable no soluciona este problema. Generalmente al cumplir la mitad de la condena el preso tiene derecho a acceder a la libertad condicional, disfrutando de una vida en semilibertad.

En el caso de la prisión permanente revisable el tercer grado es posible aplicarlo, y así pueden salir a la calle, a los 15 años. La idea motriz de a Enmienda a la Totalidad presentada por Cs a su derogación es reformar la prisión permanente revisable para corregir sus deficiencias y garantizar el cumplimiento integro y efectivo de las penas en general, lo cual pasa por endurecer los criterios legales para el otorgamiento del tercer grado o libertad condicional.

Cs se abstuvo al votar sobre esa derogación porque entendimos que su tramitación no era prudente al encontrarse tal pena sujeta a recurso de inconstitucionalidad. A modo de ejemplo, para entender lo que en la práctica supondría la aprobación de esta enmienda, pensemos que el único condenado hasta hoy en España a prisión permanente por haber asesinado a su dos hijos de 4 y 9 años, conforme a la regulación introducida en 2015 por el PP podría tener algún permiso de salida a los 8 años y el acceso al tercer grado, hacer una vida en semilibertad, a los 15; mientras que conforme a la propuesta de Cs no tendría permiso de salida hasta los 15 años y el tercer grado hasta los 27.

La modificación del Código penal en el sentido de esta Enmienda de Cs implicaría también acometer la modificación de la Ley General Penitenciaria, siempre desde el mayor consenso posible y para adecuarla a la realidad actual y dotar a nuestras instituciones penitenciarias de los recursos humanos y materiales necesarios para reforzar al eficacia en el cumplimiento de las penas.

Editorial, Información multimedia

Mucho se habla sobre el futuro incierto del periodismo. Algunos llevan vaticinando el final del papel o del periodismo tradicional tal y como se conoce hoy en día. Sin embargo, el periodismo perdura y día tras día siguen saliendo millones de ejemplares impresos en todo el mundo, siguen naciendo nuevos medios de comunicación y la ciudadanía sigue mostrando interés por la información.

No obstante, hay que reconocer ha habido y sigue existiendo una fuerte crisis y es una realidad que el periodismo se ha visto obligado a evolucionar. Grupo Faro lo ha sabido y por eso no ha querido perder la fidelidad de sus lectores, por lo que no ha dudado no sólo en dar el salto a lo digital sino en integrar su redacción para trabajar de manera simultánea en papel y en las diferentes plataformas digitales en las que El Faro proyecta la actualidad de Ceuta.

Un ejemplo de ello ha sido la retransmisión del Certamen Oficial de Agrupaciones de Carnaval (COAC), el cual se emitió en directo a través de nuestra página web y estuvo comentado minuto a minuto en las diferentes redes sociales donde El Faro tiene presencia.

Puede parecer fácil obtener toda esa información a un solo click, sin embargo, el producto final que reciben los usuarios tiene como consecuencia incontables horas detrás de cada evento y una dedicada producción para ofrecer el mejor producto a los lectores.

Pero ese es nuestro trabajo, esa es la labor que Grupo Faro lleva haciendo durante toda su vida, innovar y estar siempre cerca de sus lectores, cerca de su ciudad. Ayer lo demostramos una vez más, cubriendo un evento como el COAC, que se prolongó hasta la madrugada, pero con la idea fija de que todos nuestros seguidores pudieran tener la información de calidad que merecen en todos los soportes. Llevamos años apostando por ello.

Esperamos que ésta y el resto de nuestras coberturas sean del agrado de nuestros lectores, que nos sigan cada día y que no dejen de confiar en Grupo Faro como su medio de confianza.

Requiem por una Pavana

En este querido pueblo y en una calle céntrica, hay un pequeño bar. Es recogido, limpio, cuidado y muy familiar. Su dueño es un hombre típico caballa: charlador, gritón, lleno de puyas contra sus amigos y conocidos, discutidor y amable, cariñoso y áspero.

Todo a la vez. Pero es un buen hombre. Un día encontró una pavana, casi recién nacida y con signos de desnutrición, cosa nada extraña, pues ya hace años que a las pavanas de Ceuta les quitaron, primero las traiñas con su pesca diaria, de la cual se alimentaban y, luego, se acabó con “el vacie”, donde miles de ellas encontraban el alimento.

Con paciencia y cariño, consiguió que la pavana joven comiera. La pavana engordaba y venía a diario al bar, a por su rancho. Era digno de ver la escena: la pavana, subida en uno de los coches que aparcan al lado del bar.

“Ese es el milagro, que una simple pavana mejore el corazón de los hombres y nos haya traído alegría”

Cuando aparece el dueño, se baja del coche a la acera y andando, caminando por la acera, se introduce en el bar y come de la mano de mi amigo. Y come bien: jamón cocido, mortadela, tortilla de patatas (hay quien dice que le gusta más con cebolla), en fin, tan bien se alimentaba que se puso hermosa, la pavana más guapa de Ceuta.

Y no faltaba a su cita diaria, subida en el techo de cualquier auto de los allí aparcados. Pero hace tres o cuatro días, al llegar al bar, me encuentro con mi amigo y lo noté raro. Me contó, con tristeza, que ese día, y después de comer nuestra pavanita, al remontar el vuelo, un coche se la llevó de un golpe y la mató. La encontró encogida en el suelo y ya muerta.

Y, cuando me contaba esto, yo vi la tristeza en mi amigo y hasta me pareció ver cómo se le humedecían los ojos, demostrando el cariño que le tenía. Y eso es lo que hace a los hombres más buenos, más humanos y de gran corazón. A mi amigo, la pavana lo ha mejorado. Ese es el milagro, que una simple pavana mejore el corazón de los hombres y nos haya traído alegría al verla tan cómoda con nosotros. Por cierto, la pavana tenía un nombre curioso ; se llamaba, se llama Puigdemont. Así que descanse en paz nuestra pavana y que, allí donde esté, sueñe con la mortadela de mi amigo.

Obras y denuncias, por Carmen Echarri

El Gobierno ha decidido tirar para adelante con la obra de la Gran Vía. Consideró que era el momento y creyó que hacerlo a su idea era la mejor opción. Se ha topado con la oposición de muchos y por distintas razones.

Ha habido quienes desde un principio dijeron ‘no’ a la reforma; a ellos se le sumaron más porque el proyecto no salió a exposición pública vetándose la posibilidad de alegar. Ahora se suman los quejosos nacidos al abrigo del lamento que ha producido la tala de árboles, mal defendida por la Ciudad y difícilmente entendible.

Tristemente no es una práctica aislada: están arrasando con árboles por otros intereses, eso sí, siempre sustentando estas tropelías en informes muy bien fundamentados. Los comerciantes, hosteleros y vecinos también empiezan a sacar las uñas.

La toma de decisiones en un único sentido, esa cabezonería política, no puede entenderse

Estamos ante una actuación política que se ha gestionado mal desde un principio. Si me preguntan la razón puedo pensar en varias sin saber a ciencia cierta cuál ha sido la determinante, puesto que no creo que la que pasa por mejorar la hundida economía comercial (eso nos vendieron) haya tenido algo que ver.

Enrocarse en una decisión de este calado sin dejar que otros opinen es un burdo ejemplo de una cabezonería sobre la que alguien debería haber alertado. Sobre la denuncia de Caballas no voy a opinar. Es su decisión como partido no es la decisión de los ciudadanos.

Porque tendemos a confundir que el paso que da una formación política tiene que ir de la mano de los demás frentes críticos. No es así. La coalición habrá sopesado sus motivos para pegar a las puertas de un juez pidiendo que paren la obra, pero nosotros, los ciudadanos que nos movemos al margen de partidos, podemos fundamentar nuestro malestar en ese empecinamiento político por hacer lo que uno quiere dando la espalda a quienes, en verdad, han elegido a quienes les representan.

Y lo han hecho no para que den la espalda a la realidad, para que adopten decisiones de forma unilateral, sino para que dejen que todos seamos copartícipes de una ciudad en comunidad. La obra de la Gran Vía ejemplifica lo que no se debe hacer. La protesta ciudadana tiene mucho sentido, lo que no entiendo es cómo el Gobierno ha llevado a este extremo sus decisiones.