A prisión dos marroquíes por atentado contra legionarios y regulares

 Los dos marroquíes implicados en agresiones a militares tanto de Regulares como de la Legión han ingresado en la prisión de Ceuta a la espera de juicio, después de que no reconocieran los hechos con los que se les relacionaba, por lo que no se pudieron dictar condenas por conformidad que se habrían materializado en expulsiones.

En uno de los casos, el llamado A.E.O. ingresa en prisión preventiva por atentado y lesiones, después de que, en la noche del pasado domingo, estando en la Avenida Virgen de África, se diera a la fuga al toparse con una patrulla militar cuyos integrantes le dieron el alto para su identificación.

En esa escapada, arremetió contra un militar de Regulares a quien le provocó una luxación de hombro y excoriaciones en codo.

Cuando sea la vista oral se enfrentará a 6 años de prisión, 3 por cada uno de los delitos con los que se le relaciona, además del pago de 4.587 euros por las lesiones provocadas en el componente de Regulares.

Spray pimienta contra dos legionarios

También a prisión ha ido otro marroquí llamado A.A.T., que accedió a la ciudad en la entrada masiva de finales de julio.

En este caso, se encontraba en las naves del Tarajal cuando, al ser requerido por legionarios, acometió con spray pimienta contra dos de ellos. Los miembros del Tercio Duque de Alba II de la Legión sufrieron lesiones de carácter leve.

Fiscalía solicita penas de prisión para el acusado, en concreto, 4 años de cárcel por atentado y 1 mes de multa con cuota diaria de 15 euros por cada uno de los dos delitos de lesiones leves.

 Las denuncias de ATME

La asociación ATME ha mostrado su respaldo a las fuerzas armadas por haberse visto implicadas en varios actos de este tipo.

Solicita medios suficientes de protección para los componentes de las unidades que están trabajando en la calle desde la entrada masiva.

Malestar en el CNI por la atribución de responsabilidades en la crisis de Ceuta

En el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) existe un profundo malestar por el hecho de que se le atribuya toda la responsabilidad de los avisos sobre la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta procedente de Marruecos a finales de julio.

Según fuentes cercanas al organismo, en el Centro no comprenden por qué las exigencias de explicaciones se dirigen únicamente hacia ellos y no hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

A pesar de la controversia generada, las mismas fuentes señalan que en el CNI se sienten satisfechos del trabajo realizado durante esta crisis migratoria, aunque reconocen abiertamente que la labor siempre se puede hacer mejor.

Los informes desclasificados y las advertencias en redes sociales

Esta situación de tensión interna se produce tras la decisión del Gobierno de hacer públicos 40 informes oficiales sobre la crisis en Ceuta. Entre los documentos desclasificados por el Consejo de Ministros destacan dos notas del CNI, un documento del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) y registros de conversaciones por WhatsApp entre el CNI, la Delegación del Gobierno y la jefatura de Información de la Guardia Civil (UCE-3).

En una de las conversaciones clave de WhatsApp, mantenida el 29 de julio a las 13:52 horas (un día antes de los sucesos), el CNI alertó a la Delegación del Gobierno sobre llamamientos en redes sociales para asaltar la frontera por la valla y por mar al día siguiente a las 20:00 horas.

En la alerta se especificaba que los convocantes planeaban aprovechar la celebración de la Fiesta del Trono y el contexto de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos estarían ocupadas.

Falta de respuesta e inacción ante las alertas emitidas

Para reflejar el alcance real de la amenaza, el CNI advirtió de que la convocatoria se propagaba en dos grupos de redes sociales con un total de 180.000 seguidores. Ante la magnitud de la cifra, el delegado del Gobierno respondió con la expresión coloquial «sus rilas», evidenciando su asombro.

En el CNI se considera que sus analistas fueron los únicos que emitieron avisos a los organismos competentes antes de la entrada masiva. Por ello, en la institución no entienden la inacción de la Delegación del Gobierno tras recibir los mensajes.

Tampoco comprenden la respuesta obtenida por parte de la Guardia Civil, organismo que ostenta la competencia directa en el control de fronteras.

Los registros muestran que el mismo 29 de julio a las 13:59 horas, el CNI realizó una llamada vía WhatsApp a la jefatura de Información de la Guardia Civil (UCE-3) sin obtener respuesta inicial. Posteriormente, un mensaje de la Guardia Civil contestaba: «Perdóname que todo este tema me ha cogido fuera y no lo tengo fácil para arreglar».

Esta falta de reacción posterior ha intensificado el malestar en el Centro por ser señalados como los únicos responsables de los avisos de la crisis.

Incendios e investigaciones urgentes

Lo que está ocurriendo en Ceuta no es normal. La hilera de sucesos encadenados en las últimas horas está provocando una sensación de pánico en la ciudadanía que obliga a una investigación rápida y eficiente por parte de las fuerzas de seguridad. Debe fijarse como prioridad saber qué hay detrás de todo esto, saber por qué de la noche a la mañana ha comenzado a hacerse fuerte, de nuevo, la mal llamada cultura del fuego.
Los ciclos siempre se repiten. Y aquí todos recordamos épocas en las que de la noche a la mañana todos los coches amanecían con los cristales rotos, o resulta que ardían varios vehículos a la vez y en distintos puntos de Ceuta.
Esos episodios coincidían siempre con determinadas épocas y perseguían un fin concreto. Estamos en momentos muy delicados, con una sociedad cansada, harta, que ha visto cómo de la noche a la mañana había 80.000 personas más en su tierra, personas que no conocían y personas que, en un buen número, se quedaban. Todo esto ha causado una pesadez, un hartazgo mental y ha causado muchísimo miedo en la población.
La inepta clase política viene a Ceuta a dar lecciones tan torpes como la del ministro Marlaska, que se ha coronado con eso de la inseguridad subjetiva. Nunca debió ni decirlo ni repetirlo, nunca debió meter tanto la pata ni ahora ni antes. Pero es lo que tenemos, una clase política que combina chulería y más chulería, que no empatiza con la gente y que tapa sus meteduras de pata con prepotencia.
En Ceuta, la sociedad está cansada y mucha culpa la tienen esos políticos que no calibraron lo que pasaba. Pensarían que total, como está pasando en Ceuta… que se lo ventilen entre ellos. Pues va a ser que al final, ‘lo de Ceuta’ se los va a terminar comiendo.
Pero a mí, sinceramente no me importa lo que le pase a este gobierno, me importa lo que le pase a esta tierra y cómo quedan sus gentes. No hay derecho a que tengan miedo, no hay derecho a que sean insultados y no hay derecho a que ahora alguien esté aprovechando esta situación para causar el caos y provocar incendios.
De noche se han estado causando varios en distintos puntos de Ceuta, así como durante toda la madrugada. Los vecinos asustados salieron de sus casas, los Bomberos no podían más… Esto no es normal y tiene una causa, un origen que debe ser tomado con seriedad para dar con los autores.
Y ojo, que nos podemos llevar una sorpresa con las autorías. Por eso es importante que cuanto antes las fuerzas de seguridad investiguen, refuercen, hagan lo posible para cortar todo esto antes de que se vaya de madre. Y ya llegamos tarde. Y eso es malo porque puede derivar en buscar a culpables donde, en estos casos concretos, no los hay.

Una rápida intervención del SEIS evita una tragedia en el Tarajal

Hay noches que vuelven a poner a prueba la capacidad de respuesta de una ciudad que atraviesa, desde hace más de un mes, tiempos muy difíciles. La de este viernes ha sido una de ellas. Un incendio declarado en el campamento instalado en las inmediaciones de las naves del Tarajal, donde permanecen cientos de inmigrantes tras la entrada masiva de finales de julio, obligó a desplegar un amplio dispositivo de emergencia. Y, una vez más, la rápida actuación de los Bomberos fue determinante.
Las llamas llegaron a calcinar alrededor de 40 chabolas, pero no alcanzaron las estructuras de las naves. Tampoco hubo que lamentar, afortunadamente, daños personales. La intervención del SEIS permitió contener un fuego que, dadas las características del asentamiento -materiales altamente combustibles, plásticos y residuos- y la proximidad de las instalaciones, podía haber tenido consecuencias mucho más graves.
A los bomberos se sumaron Policía Nacional, Policía Local y militares, en un dispositivo que permitió desalojar la zona y mantener un perímetro de seguridad mientras se trabajaba en la extinción. Una actuación coordinada que merece ser reconocida, especialmente en unos días en los que los servicios de emergencia están teniendo que afrontar una sucesión preocupante de incendios.
Porque pocas horas antes y después también ardieron vehículos en distintos puntos de la ciudad. Son demasiados fuegos en un periodo demasiado corto como para que la ciudadanía no se pregunte qué está ocurriendo. A día de hoy no se conocen las causas de estos incendios, y corresponde a las investigaciones determinar si detrás de ellos existen accidentes, imprudencias o algún tipo de intencionalidad.
Mientras se aclaran las circunstancias, lo que sí está claro es que Ceuta vuelve a estar sometida a una presión extraordinaria y que cualquier incendio puede adquirir dimensiones especialmente peligrosas.
El del Tarajal pudo acabar mucho peor. Son cientos de personas las que allí se refugian. Que no haya ocurrido se debe, en buena medida, a que los Bomberos llegaron a tiempo y actuaron con rapidez y eficacia.
Reconocer su trabajo no es una cuestión menor: esta madrugada volvieron a demostrar que, cuando la emergencia llama, están ahí.