José Antonio Querol Postigo ha fallecido. El inefable Don Quijote para nuestro genial Vicente Alvarez descansa ya en paz. Un caballero de los pies a la cabeza, educado y servicial, pero que también tenía su genio. Y con una gran pasión: su Ceuta y que los ceutíes no fueran diferentes al resto de sus compatriotas. Una idea que llevó hasta el final de su vida política, de éso todos nos acordamos. Pero José Antonio Querol fue mucho más que un autonomista convencido. Vivió muchos años en la calle Velarde y aún cuando luego con posterioridad se mudó a la calle Camoens, en su antigua vivienda seguía dando por la tardes las clases particulares de inglés. Profesionalmente fue empleado del Banesto durante toda su vida, hasta que le llegó la jubilación. Militó al inicio de la transición en Unión de Centro Democrático, pero su vida política estuvo circunscrita de manera especial a Ceuta Unida, de la que fue uno de sus primeros militantes y en la primera aparición pública de esta formación política en las elecciones municipales del año 1987, cuando obtuvieron seis escaños, Querol entró a formar parte de los concejales de este partido. El principal recuerdo que pervivirá entre todos nosotros será su lucha por la autonomía de Ceuta, para que la Disposición Transitoria Quinta de la Constitución se cumpliera. En aquella medida de protesta que se realizó en el año 1994, con un campamento que duró un mes en la misma Plaza de los Reyes, frente a la Delegación del Gobierno, Querol fue uno de los pocos que permaneció allí día y noche, sin moverse. Era un auténtico idealista y luchador. Volvió a ser concejal en el año 1995 hasta 1999 e incluso durante un tiempo sustituyó en la Presidencia de Ceuta Unida a Rafael Montero Palacios, el fundador del partido. Ya en el año 2000 decidió retirarse de la política activa. En estos últimos años, era muy difícil verle darse sus paseos por la calle, donde le gustaba conversar de una de sus pasiones: Ceuta. Hasta siempre, descanse en paz uno de los políticos más elegantes y defensores de la ciudad que ha tenido Ceuta.
Autor: Luis Manuel Aznar
Suena el timbre de la puerta
Hay demasiada gente, en esta España de marca blanca, que le asusta que suene el timbre de su puerta. Cristina Fallarás ha sido la última en decirlo bien claro, porque la desahucian, pero antes que ella hubo muchos otros que salieron de sus casas, zamarreados por la policía, acuciados por una deuda bancaria o porque les habían dejado en la calle, con un despido de tres al cuarto. Continue reading «Suena el timbre de la puerta»
Presagios
a vemos en las estanterías de los supermercados, los presagios de las Navidades futuras, con sus turrones llenos de azúcar, con golosinas envueltas en celofán y calendarios de adviento que harían sonrojar a María. Continue reading «Presagios»
Batukadas
Con las lluvias de inicio de Halloween, las calles se perfuman de protestas, la gente se rebela y marcha en procesión sacando sus ganas, revenidas, con romero , guardadas en los armarios.
No es fácil para madres, amatronadas, hartas de llegar – malamente – a fin de mes, para lactantes, de pechos rebosantes , para profesoras centenarias en educandos, seguir el paso de la rebelión, de la locura, de tener que pedir, lo que debería sernos dado.
No es fácil para esa gente que nunca gritó, que gusta de estar en su casa, sentados quietecitos, enseñar en público las amígdalas y rebotar cuando toca la batukada, de los tambores o las ondas, del empuje popular. No es cómodo ser abuelo y ver que te mengua la pensión, no es bueno ser obrero y ver cómo se reducen tus emolumentos, no es aguantable ver como una señora alemana da quites de toreador a franceses y españoles, quedando -ella siempre –encima, en el baile de la política . Pilar, por ejemplo, que voto con ilusiones de que se crease empleo y echar a la crisis de nuestras fronteras, anda escaldada y confusa, jorobada y furibunda y pone las inyecciones de la gripe , con ovarios extremados y ganas aviesas, quedando en sus sufridos pacientes, secuelas en forma de palpitaciones , porque le han reducido sueldo y ampliado horarios y ya no le llega para pagar el último grado, a la única de su progenie. A nosotros, españoles que andamos a la pata coja, mirando asustados los noticiarios, no nos gustan las huelgas, no nos gustan las manifestaciones, porque lo que nos gusta es la playa o la sierra, el perder el tiempo, el irnos de paella o de tortillería , el visitar a los amigos o ir al cine…En suma , lo que nos gusta es disfrutar de la vida y no marchar cabreados , porque nos jodan la existencia.
Con lo que nos cuesta ir con un pie tras otro y cantar repetitivos eslóganes, mientras nos miran, nos joroba aún más si no nos dejan manifestarnos, porque no somos más que esos que te ponen el café o el funcionario que vive en el piso de arriba, que nunca te hará daño más que votando que se suba la contribución mensual o que la piscina sea cerrada a las siete. No somos perturbadores de la paz de los políticos, no somos arreadores de policías, sino que solo somos gente muy cansada y muy harta de que hagan con nosotros lo que les dé la gana.
Cuando nos convocan a un acto, vamos por ir , a hacer bulto y a sacarnos la bilis del cuerpo, que ya se puede vislumbrar fácilmente ,solo mirarnos la cara, lo muy hartos que podemos estar de este invento ,de perder derechos que a otros les costaron más que un imperio, tenerlos. Ahora , que nos quieren regatear con que las visiones de las fuerzas de seguridad no sean distribuidas, ni gravadas , ni pasadas , ni denunciadas , en pro de su anonimato, vemos preocupación en aquellos que nunca han estado preocupados, temor en aquellos que confiaban en la democracia, a capa y espada y en su buena salud, de invento duradero. Porque parece que todo está cambiando y no para bien, sino para cubrir espaldas y tapar grietas, grietas que se abren debajo de pies pacíficos , que solo claman por sus derechos y que no deberían ser tratados como criminales, ni protegerse el Estado de ellos, sino, con sus policías, defenderlos, en sus derechos, porque para eso pagamos impuestos, para eso trabajamos y para eso les votamos a ellos, a esos que nos dejan vestidos, compuestos y con las cámaras de vídeo y de foto , sin poder grabar, la verdad sin miramientos, lo ocurrido, información a pie de calle, sin paliativos, sin recortes , ni condicionamientos políticos, solo lo que es y lo que ha sido , para civiles, ciudadanos a cientos, para que se sepa y la gente sepa, para que si uno habla sepa de qué y con todo lujo de detalles, sin ocultación, ni embaucamientos.
Ronda y Ceuta
Hoy tendrá lugar, en el marco del antiguo Salón de Sesiones del Ayuntamiento de Ceuta, el acto solemne de hermanamiento entre esta ciudad y la de Ronda. Una ceremonia que, para mí, significa el definitivo lazo que unirá a los dos trozos de España que más amo: Continue reading «Ronda y Ceuta»
El mejor hotel del norte de África
Ceuta necesita una revisión de su oferta hotelera. De los tres establecimientos existentes de cuatro estrellas, dos han acometido importantes obras de mejora, pero el Parador precisa de grandes inversiones para que se acerque a la categoría que anuncia, ya que la organización estatal tiene abandonados muchos de sus hoteles que están necesitados de remodelaciones y son las ciudades que los acogen las que se perjudican de ese abandono, que en el de Ceuta es crónico. Y tiene en esta ciudad mayor trascendencia todo esto, porque el citado Parador ocupa un sitio emblemático dentro del conjunto de las Murallas Reales.
Septiembre en La Toja
En esta ocasión, el viajero y su esposa se trasladaron en 2014 como cada año en septiembre a La Toja isla gallega que, unida a tierra firme por un histórico puente, reúne instalaciones y viviendas de calidad, todas presididas por las transparentes aguas de la ría. Tuvieron suerte porque, en vez de viajar en coche como otras veces haciendo por etapas más de 1000 kilómetros, descubrieron un vuelo directo desde Málaga a Santiago. Y alquilando un coche en esta última ciudad, tendrían la misma libertad de movimientos que en otras ocasiones. Antes de salir, consultaron en internet el tiempo que iban a tener esos días. El pronóstico fue lluvia y tormenta con temperaturas aceptables. Hicieron la maleta con chubasquero, zapatos para agua y prendas de lana para protegerse de la humedad.
Enfermedad y sanación
Es necesario enfrentar el hecho de que cualquier persona (también aquellas que nos son más queridas y nosotros mismos) puede resultar vulnerable a una terrible enfermedad, porque en nuestros días se presenta una fuerte tendencia a ocultar y reprimir la existencia de la enfermedad y el dolor como si pudiésemos ser ajenos a tales contingencias, nunca deseadas, pero fatalmente sobrevenidas. Cuando el quebranto de la enfermedad afecta a alguien, comienza su imperceptible separación de los demás, de los que están y se sienten sanos. Sin ruido, casi silenciosamente, un sentimiento de orfandad, de soledad, comienza a abrirse paso en el enfermo y opera como una cesura en el poema único que es cada vida humana.
La enfermedad nos sitúa frente a la extrema debilidad de nuestra existencia y nos alecciona sobre nuestra pertenencia a una comunidad de seres mortales, que, en su propia condición menesterosa, únicamente pueden recibir ayuda de sus semejantes, siendo problemática esta característica porque los sanos hallan difícil la identificación con los enfermos. La presencia y la protección del Estado en materia de salud son tan evidentes en las sociedades modernas que abandonamos en sus manos aquellos que enferman para convertirlos en problema técnico de gestión pública, pues el aumento de la esperanza de vida parece alejar el riesgo de la enfermedad, liberándonos momentáneamente del miedo. Parece en la experiencia cotidiana, que la distancia entre nosotros y la enfermedad mantiene nuestros miedos a raya y levanta una defensa protectora contra la idea de la propia muerte. De la misma forma que la muerte, la enfermedad era hace años un hecho más público que en la actualidad, cada vez más relegado al ámbito de lo médico y lo hospitalario por un lado, y, por otro, a la reclusión de lo privado.
Esta reclusión a lo privado, conlleva a menudo cierta incapacidad y temor en muchas personas para expresar, hasta en el ámbito de lo privado, emociones fuertes. El ambiente, en muchos sentidos aséptico, de los hospitales ha vuelto rara e incómoda la manifestación del llanto. Aunque no se por cuánto tiempo, las mujeres conservan aún esta capacidad tan sólo a ellas permitida socialmente, pero esa inhibición emotiva es fácilmente observable entre los hombres. Esta represión de los afectos, de los sentimientos de dolor, de cercanía con el enfermo, lo aíslan aún más y lo deja en soledad para enfrentarse con su decrepitud, con su dolor y, tal vez, con su muerte. De modo, que pareciera que al ir más lejos en el conocimiento y tratamiento de las enfermedades, todo se vuelve más frío en la experiencia subjetiva de las mismas. La fría ritualización hospitalaria crea formas de gran pobreza emotiva, relegando a la persona que sufre una enfermedad grave a una penosa sensación de desamparo e incomunicación, en muchos casos superada por las creencias en una vida trascendente, que transmiten al enfermo la seguridad de que existe una preocupación real por su situación, por su persona. No solamente debemos afrontar las dificultades de la vida como la enfermedad, sino la deshumanización que ha llevado pareja todo el progreso en investigación, conocimiento y tratamiento de la misma. Estar cerca, sin caretas, con toda la carga de nuestros sentimientos y nuestros miedos, de las personas enfermas a las que queremos y con las que nos unen especiales lazos familiares y de amistad, es un deber del corazón, una estrategia para recuperar el sentido de la dignidad propia y poder afrontar sin miedo los riesgos que conlleva la vida. La dedicación de nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y la manifestación del afecto nos devolverán mucho más de lo que entregamos a aquellos que nos necesitan en esos momentos cruciales, pues nos harán más humanos y habrán contribuido a nuestro aprecio de lo realmente esencial de la vida. Como el estribillo de la canción de Jorge Drexler repite …
‘Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma’.
¡Las campanas tocan hoy por tí, Pedro!
Hoy día 3 de marzo del 2015, he escuchado el toque de las campanas de la iglesia Virgen de África. Tocaban anunciando al cielo que alguien se le acercaba. Tiempo hacia que no las escuchaba, pero hoy con daño y dolor he recordado su significado. Anunciaban a todos que Pedro Gordillo dejo este mundo para unirse a aquel mas bienaventurado que el cielo ofrece a todos los creyentes.
¡Terrible!… ¡Ya casi estamos en elecciones!
Si… ya estamos en periodo preelectoral. ¡Terrible! ¿Verdad?, porque con nuestro bipartidismo bunkerizado, siempre me acuerdo de la frase que recoge el Quijote en su capitulo XVI de la segunda parte, en la que un hidalgo se lamenta “Yo señor Quijote tengo un hijo, que, a no tenerlo, quizás me juzgara mas dichoso de lo que soy”.
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