Zaid, Afnan, Yassir y Omar celebran su primer ayuno de Ramadán

El primer ayuno es para todo musulmán un momento especial e inolvidable, a pesar de que este año la comunidad musulmana está viviendo un Ramadán atípico. Para los pequeños Zaid y Afnan Abdelselam, de cinco años, sin duda lo fue el pasado miércoles. Pero mucho más cuando era la noche del 26 al 27 del mes de Ramadán. Una experiencia que la familia de los pequeños ha vivido con orgullo por su corta edad y con mucha felicidad.

Su madre, Ikram Abdelselam, quiso grabar el primer día de ayuno de sus hijos pequeños para poder recordarlo siempre “como el momento especial que es”.

Para esta familia que vive en el Morro, el Ramadán es “algo muy sagrado”, aunque este año “es diferente porque no podemos reunirnos como quisiéramos”. Pero este pasado miércoles se reunieron en casa de su madre “para celebrarlo todos juntos”.

Nadie le dijo a los niños que debían guardar ayuno, “sino que fueron ellos solos los que dijeron que querían ayunar porque era el día más importante del mes”. “Estaban muy ilusionados con hacer el ayuno ese día”, comenta su madre, que pensaba que no lo conseguirían.

Los pequeños se levantaron a las cinco de la mañana para ayunar en familia y fue todo lo que comieron en todo el día, pero su madre pensó que durante la mañana, se le pasaría y comerían. “Sus hermanos mayores sí que lo hacen y ellos querían ser como los mayores”, cuenta su madre. Pero como son “muy pequeños solo lo han hecho un día”.

Por el “gran esfuerzo de ese día” y “con el día tan caluroso que estuvo” sus padres les sorprendieron. “Les dimos como recompensa un regalo y una cesta de chuches para cada uno. Al niño le regalamos un juego de una pistola y unos coches y a la niña una muñeca con ropas para cambiarla”, explica Ikram.

Yassir y Omar Haltout Chakroun, también ayunan por primera vez

Los hermanos Yassir y Omar Haltout Chakroun, de solo siete años de edad, también se han puesto en contacto con El Faro para compartir con toda la comunidad islámica su primer día de ayuno, que fue este pasado jueves.

Su madre, Samia Chakroun también ha querido grabar y fotografiar este momento tan especial en un Ramadán que pasará a la historia por ser el más extraño hasta ahora vivido por los millones de musulmanes que lo celebran en el mundo.

Mientras que para Yassir era su primer día de ayuno este pasado jueves, Omar sí que “ha conseguido ayunar casi todo el mes”, ha explicado su madre.

Un grupo de 711 españoles y residentes vuelve a España en barco desde Marruecos

Un grupo de 711 ciudadanos, españoles y algunos marroquíes residentes en España que llevan casi tres meses ‘atrapados’ en Marruecos, viajan este viernes por la tarde desde Tánger-Med a Málaga en un barco especial operado por la compañía Balèaria y organizado por la Embajada española en Rabat.

El barco, que ha salido de Tánger a las 15.00 horas (horario marroquí) y tiene previsto llegar a Málaga sobre las 20.00 horas, fue anunciado el pasado 14 de mayo en las redes sociales de la Embajada, tras lo que tuvo que aclarar que era únicamente para las personas que habían viajado con un coche matriculado en la Unión Europea, pero que habría más barcos para los peatones.

Este buque está destinado tanto a ciudadanos españoles como a marroquíes residentes en España, que se han desplazado con sus coches a primera hora de esta mañana. Provistos en su mayoría de mascarillas marcharon hasta el puerto de Tánger para embarcar. En los accesos se han formados colas kilométricas desde bien temprano. Incluso ha tenido que intervenir la Policía marroquí “porque hay gente que está aquí atrapada y ha querido entrar por la fuerza en el puerto”, explica Mohamed Reda Meki, un vecino de Ceuta.

No obstante, en la rampa de acceso al barco para los vehículos les han tomado la temperatura y les han hecho rellenar un formulario sobre su estado de salud. Dentro del barco solo pueden ir una persona por fila, salvo que sean familiares y “están siendo muy exigentes con las mascarillas”, comenta Carlos Sáenz, uno de los atrapados.

Carlos Sáenz, un español de 50 años que reside en Lanzarote, y su mujer vuelven también hoy a España, aunque tendrá que esperar tres días en Cádiz para poder poner rumbo a Lanzarote. El próximo martes cogerá a las 15.00 horas un nuevo barco que no llegará hasta el jueves de madrugada a las Palmas y de ahí otro barco hasta su hogar. “Pero menos mal que ya estamos en el barco y pronto estaremos en casa”, ha destacado.

Viajaron a Casablanca el pasado 10 de marzo para visitar a una hermana de su mujer que estaba enferma y allí les pilló el cierre de fronteras. Siempre se van por Ceuta, pero cuando se enteraron de que estaban dejando pasar a alguna gente “era tarde”.

Dounia E. es otra de las afortunadas. Ayer consiguió el permiso de desplazamiento por Marruecos para poder llegar hoy hasta el puerto de Tánger y subirse al barco con rumbo a Málaga. Parece que comienza a ver la luz al final del túnel tras dos meses de pesadilla. Está embarazada de 36 semanas y tiene pronosticado el parto para el día 8 de junio, esto era lo que más le preocupaba.

Está contenta, aunque nerviosa. Aún no se cree que tenga los billetes en la mano. Dounia, su marido, su niño de seis años y su niña de dos se han quedado casi sin dinero al comprar los billetes del barco. Además, ha sido difícil encontrar una persona con la que viajar porque ellos no fueron con coche. Ahora la gran pregunta es cómo volverán a su casa en Lérida una vez lleguen a Málaga.

Mohamed Segdal es un marroquí de 38 años residente en España, concretamente en Murcia, de los que también ha subido al barco. Viajó con su madre, sus dos hermanas y un sobrino en coche el pasado 10 de marzo a Marruecos. Desde entonces han estado atrapados en su pueblo de nacimiento, aunque “tranquilos porque aquí no hay ningún positivo”.

En estos más de dos meses no ha parado de llamar y mandar emails a la Embajada de España en Marruecos. Mandó el formulario para los dos aviones que partieron hacia España y también ha enviado cuatro formularios para volver junto a su familia en el barco, aunque no sabe qué pasará al llegar a España.

No obstante, todos tienen en mente a las más de 9.000 personas, según datos de la Asociación de amigos del pueblo marroquí ITRAN, que se quedan atrás y que no han podido subirse al barco, por ello muchos de los que se bajen lo harán con unas camisetas que ellos mismos han diseñado.

“Hoy, afortunadamente, unos cuantos de los atrapados en Marruecos pueden coger el ferry pero no olvidan la causa y la lucha por los que siguen atrapados. Seguimos denunciando la vulneración de derechos básicos”, ha reconocido en un tweet la asociación.

 

Los ceutíes atrapados en Marruecos que llegan este viernes a Málaga pasarán la cuarentena en Ceuta

La Delegación del Gobierno en Ceuta ha confirmado que los ceutíes que desde hace meses estaban atrapados en Marruecos, que viajan este viernes por la tarde desde Tánger-Med a Málaga en un barco especial operado por la compañía Balèaria, podrán pasar la cuarentena en Ceuta. El viaje ha sido organizado por la Embajada española en Rabat.

El barco, que sale de Tánger a partir de las 14.00 horas (horario marroquí) y tiene previsto llegar a Málaga sobre las 20.00 horas, fue anunciado el pasado 14 de mayo en las redes sociales de la Embajada, tras lo que tuvo que aclarar que era únicamente para las personas que habían viajado con un coche matriculado en la Unión Europea, pero que habría más barcos para los peatones.

Por ello, confían en que a las personas de Ceuta que llegan hoy a Málaga les dé tiempo a subirse junto a sus vehículos al barco que sale esta noche a las 23.30 horas desde Algeciras. No obstante, la Delegación del Gobierno ha hablado con la compañía naviera para que “tengan en cuenta esta situación” por si hubiera que retrasar la salida del barco.

De esta manera, los ceutíes que han pasado casi tres meses atrapados en el país vecino podrían volver hoy mismo a sus casas en Ceuta para pasar los 14 días de cuarentena tal y como dicta el estado de alarma.

Este es el caso de Reda Meki. Nació en Ceuta hace 30 años. Este español es relaciones públicas, pero jamás se imaginó que iba a conocer a tanta gente y tantas historias en tan poco tiempo. Está en varios grupos de Whatsapp y Telegram de atrapados en Marruecos, por lo que lo primero que hace al despertarse es mirar su móvil.

“Me ofrecieron la solución del vuelo y la acepté, pero Iberia no me llamó en ninguno de los dos”, continua. Le llamaron el lunes para confirmar la reserva. Ha pasado toda la noche nervioso y sin conciliar bien el sueño. Aunque se siente afortunado de poder volver a España después de más de 90 días, ahora se pregunta cómo va a volver a Ceuta cuando llegue a Málaga.

En unas horas llegarán al puerto malagueño decenas de ceutíes como Mohamed que no saben qué hacer al llegar. Él pondrá rumbo hacia Algeciras con la intención de volver a subirse al barco para llegar a Ceuta, pero se preguntaba “dónde tendremos que ponernos en confinamiento y pasar la cuarentena”. Pero la Delegación ya ha confirmado que podrán pasarla en Ceuta y volver hoy mismo.

Aniversario juntos, pero atrapados en Marruecos

Las muchas personas, tanto españolas como de otras nacionalidades que se han quedado atrapadas en Marruecos debido a la crisis del coronavirus, regresarán hoy a sus lugares de origen en un barco de Baleària que partirá esta tarde desde Tánger a Málaga. Pero hoy solo podrán volver los que viajaron con coche.
Este es el caso de Josyandra Conrado Quixabeira, una brasileña de 37 años que reside desde hace años en Écija (Sevilla), donde trabaja como ayudante de cocina. Viajó el pasado 12 de marzo desde Sevilla hasta Fez para visitar a su novio porque el 25 de marzo cumplían tres años desde que comenzaron a salir y para celebrar que el 23 era el cumpleaños de ella.
“Vine para estar 20 días con mi novio, para estar juntos en nuestro aniversario y mi cumpleaños. Por eso estaba en casa de mi novio cuando lo dijeron por la televisión. Fue un impacto muy grande para mí porque no esperaba eso así, sin aviso ni nada. Al principio me desesperé, pero pensé que serían los primeros 14 días y pasaría, pero no fue así”, comentó.
Entonces comenzó a llamar y a mandar emails al consulado pidiendo ayuda y “llorando porque tengo a mi hija allí en España con unos familiares”.
“En el consulado me decían que ellos no tenían ninguna información, que no llamara más porque saturaba las líneas y entorpecía su trabajo. Ellos a veces me respondían muy mal y claro, ya estoy muy nerviosa. La desesperación es muy grande”, continuó.
Estos más de dos meses se ha alojado en la casa de los padres de su novio, pero se está quedando sin dinero. “La familia de mi novio me están tratando muy bien y mi familia me está ayudando en todo lo que pueden. Pero no tengo dinero para volver y pagar el viaje. Además, me quitarán la ayuda por desempleo porque tenía que enviar el sello del pasaporte al INEM para que ellos pudieran reanudar mi ayuda, pero no lo he podido hacer”, explicó. De todas formas, ha rellenado el formulario y espera que para los próximos barcos del día 28 de mayo o para el del 4 de junio le llamen.
“¿Si me siento abandona por España? La verdad es que sí, es muy duro estar viviendo 16 años cumpliendo con sus normas, ser tratados como nadie y ser olvidados por más de dos meses. Les pediría que haya igualdad entre seres humanos porque si vivimos ahí, con sus normas, pagando impuestos y todo, ¿por qué la diferencia entre españoles y residentes? Es duro que como residentes no seamos vistos como iguales a los españoles”, lamentó.
Confía en que realmente, tal y como ha asegurado la Embajada de España en Marruecos, los próximos barcos sean para peatones sin coche y pueda volver junto a su familia, pues “está toda en España”. “Somos muchas las personas que estamos aquí y queremos volver y es injusto que se nos trate así. No sé si voy a tener la suerte de volver a casa pronto, pero espero que sí. A ver si lo resuelven pronto y tengo suerte y puedo volver porque ya no aguanto más aquí,lejos de mi hija”, concluyó.

“Por lo menos ahora ya tengo los billetes y sé que voy a poder volver a casa”

Dounia E. estuvo todo el día de ayer “liada” recogiendo sus cosas e intentando conseguir la autorización de desplazamiento por Marruecos para poder llegar hoy hasta el puerto de Tánger y subirse al barco con rumbo a Málaga. Parece que comienza a ver la luz al final del túnel tras dos meses de pesadilla. Está embarazada de 36 semanas y tiene pronosticado el parto para el día 8 de junio, esto era lo que más le preocupaba. “Por lo menos ahora ya tengo los billetes, la autorización y hemos encontrado una persona que nos llevará en su coche”, comentaba nada más comenzar a hablar con ella. Aunque confiesa que hasta que no se suba al barco no terminará de creérselo del todo.
El 29 de febrero cogió un avión y se fue de vacaciones a Guercif. La vuelta la tenía reservada ya para el día 12 de marzo, pero “me lo cancelaron a última hora, a las ocho de la noche”. Por eso, cuando Marruecos anunciaba que cerraba todas sus fronteras, se encontraba en el aeropuerto con todo listo para subir a un avión de vuelta a casa que nunca salió.
“El día 12 se cerró la frontera con España. Tenía un billete de Marrakech a Perpiñán (Francia) y me lo cancelaron. Llamé al consulado de Nador y me dijeron que la frontera de España a Marruecos estaba abierta para los españoles”, explicó.
Se fue a la frontera de Beni Enzar con Melilla para intentar pasar. “Me dijeron que podía pasar mi marido y mis niños pero yo no porque tengo pasaporte marroquí y permiso de residencia permanente. Y claro, mi marido no ha querido dejarme abandonada y embarazada sola. Encima mi marido no puede llevarse a los niños porque el trabaja. ¿Quién los cuidaría? Y así llevamos ya casi tres meses”, relató.
Dounia, su marido, su niño de seis años y su niña de dos están en casa de un familiar pero, al comprar los billetes del barco, se han quedado casi sin dinero. Un familiar les ha prestado y “cuando llegue a España tengo que devolverlo”.
“Solo espero que dios les perdone por esto que nos han hecho pasar porque yo nunca perdonaré ni olvidaré y tienen que pagar todo este daño que me han hecho a mí y mis niños y a todos los que todavía no pueden volver”, sentenció la joven. Ahora la gran pregunta es cómo volverán a su casa en Lérida una vez lleguen a Málaga. De todas formas, “eso ya se verá mañana”. Lo que sí es cierto es que están “deseosos” por volver “cuanto antes” a su casa.

Maram ayuna por primera vez y lo celebra con sus dulces preferidos

Casi dos mil millones de musulmanes en el mundo viven este año el mes de Ramadán con las mezquitas cerradas y con la ruptura del ayuno en aislamiento. Un mes sagrado de ayuno, pero sobre todo de oración, lectura del Corán y para dar a los demás. Una festividad para vivir en familia y en comunidad. Pero la pandemia del coronavirus obliga a los musulmanes a vivirlo en casa.

Para la pequeña ceutí Maram Azzuoz este miércoles fue un día inolvidable. Con solo cinco años Maram cumplió con su primer ayuno. Además, el hacerlo ese día fue aún más especial puesto que la noche del 26 al 27 del mes del Ramadán es un día importante para toda la comunidad musulmana.

El primer ayuno de Maram será un momento que “siempre recuerde con cariño” y que la familia de esta pequeña ha vivido con mucho orgullo debido a su corta edad. Por eso, su madre quiso grabarlo y comprarle sus dulces preferidos para celebrarlo.

Para esta familia del Príncipe, el Ramadán de este año está siendo “algo raro”, pero no deja de ser su mes sagrado y “lo estamos viviendo de la mejor manera posible”. “Se ponen a rezar detrás de su padre y rezan juntos. Pero nada más porque como su familia está toda en Marruecos, no les pueden ver ni nada como otros años. Aquí no tienen a nadie y a veces nos reunimos un rato porque después de tantos años de amistad son como familia”, cuenta Kautar Abdel-Lah, amiga de la familia de la pequeña, que la considera su tía.

Para Maram el primer ayuno fue como un juego de niños. Veía como sus amigas y compañeras de clase hacían su primer ayuno y “las vestían y peinaban de una forma especial, le llamó la atención y quería hacerlo también”. Por lo que nadie le dijo a la niña que debía guardar ayuno, “sino que fue ella sola que quiso hacerlo”.

Para sus padres es un orgullo porque “tiene solo cinco años”. Es la tercera de cuatro hermanos. Su hermano mayor, de 10 años, sí lo hace, pero al mediano, de ocho, “no le va mucho eso del Ramadán”. Además no pensaban que fuera a aguantar todo el día porque tiene un hermano pequeño y “lo veía comer y todo y ella decía que no quería comer, que quería ayunar”, comenta Kautar.

No obstante, su tía ha destacado que la niña solo ha ayunado ese día “porque aunque se levanta y dice que va a hacerlo todos los días es muy pequeña todavía, aunque lo llevó muy bien”, concluye la tía de Maram.

Youri en su primer ayuno se acuerda de “los niños que no tienen nada que comer”

El primer ayuno es para todo musulmán un momento especial e inolvidable y para la pequeña ceutí Youri Zoubir Yamlahi, de cinco años, sin duda lo fue. Pero mucho más cuando es la noche del 26 al 27 del mes de Ramadán. Una experiencia que “siempre se recuerda con cariño” y que la familia de esta pequeña ha vivido con orgullo por su corta edad y con mucha felicidad.

Su madre, Yasmina Yamlahi, emocionada, quiso grabar el primer día de ayuno de su hija pequeña para poder recordarlo siempre “como el momento especial que es”.

Para esta familia que vive en el centro de la ciudad, el Ramadán es “algo muy sagrado”, un mes “muy bonito en el que nos reunimos toda la familia”, aunque este año “es diferente porque no podemos reunirnos en casa mi madre los viernes, sábados y domingos como solíamos hacer”.

“Este Ramadán es un aburrimiento como dice ella. El año pasado fuimos a la playa, salíamos a la mezquita, a casa de mi madre o a pasear, pero este año ni salir ni nada. Es un Ramadán especial, pero qué le vamos a hacer. Nos tenemos que aguantar”, ha comentado la madre de Youri.

Nadie le dijo a la niña que debía guardar ayuno, “sino que fue ella sola que quiso hacerlo”. “Se levantó y decía que ella quería hacerlo también, pero yo le dije que no. Pero como fue el día 26 de Ramadán y es un día importante para nosotros pues ha querido hacerlo”, ha continuado.

La pequeña se levantó por la mañana y no quiso desayunar, pero su madre pensó que durante la mañana, se le pasaría y comería. “Su hermano de 10 años lo hace un día sí y otro no, pero yo creía que ella no lo iba a hacer. Yo le decía todo el tiempo que si quería comer, que no pasaba nada si se rendía. Pero decía que no se iba a rendir, que la dejara en paz porque lo iba a hacer como su hermano”, cuenta su madre.

No obstante, Yasmina, “muy orgullosa”, ha destacado que la niña solo ha ayunado un día “porque aunque se levanta y dice que va a hacerlo todos los días es pequeña”. “Cuando llegó la noche, me dijo: ¿Sabes que he sentido mamá? Pena por los niños que no tienen nada que comer durante muchos días”, explica. Un ejemplo para toda la comunidad musulmana, pues el Ramadán también es un mes para dar a los demás.

Incertidumbre entre los atrapados: ¿qué hacer cuando el barco llegue a puerto?

La incertidumbre de los miles de españoles y marroquíes residentes en nuestro país que están atrapados en Marruecos parece que terminará pronto. El pasado jueves eran muchos los que celebraban al otro lado de la frontera una misma noticia: España fletaría el 22 de mayo un barco de repatriación para que todos ellos pudieran volver a sus casas.
Este pasado lunes volvieron a llenarse de mensajes los varios grupos de WhatsApp que crearon para ayudarse entre todos. La Embajada de España en Marruecos confirmaba que el Gobierno fletaría dos viajes más, el 28 de mayo y el 4 de junio. En estos dos casos los ciudadanos sin vehículos sí podrán embarcar, mientras que el primero de los viajes mañana viernes, 22 de mayo, solo es para personas que viajen con coches. En todos los casos estos viajes son exclusivamente para españoles o residentes en España.
El primer barco de la compañía Baleària zarpará mañana del puerto de Tánger-Med con destino al de Málaga a las 14:30 horas, y tendrá una capacidad de unos 650 pasajeros y 350 vehículos, siempre que estén matriculados en la Unión Europea.
Cuando parecía que las dudas se iban solventando y que los pasajeros sin coche tendrían que esperar, la incertidumbre no se despejaba del todo. Aún muchos se preguntan si pueden ir más de una persona en el mismo vehículo, aunque la naviera ya aclaró que sí.
Las primeras llamadas para confirmar el pago del billete del barco se realizaron este pasado miércoles a solo dos días de la salida del barco. Estos se preguntan qué hacer ahora para conseguir un permiso para poder moverse por Marruecos y llegar hasta Tánger, así cómo qué va a pasar una vez estén en suelo español.
Mohamed Segdal es un marroquí de 38 años residente en España, concretamente en Murcia, de los que sí subirá al barco mañana. Viajó con su madre, sus dos hermanas y un sobrino en coche el pasado 10 de marzo a Marruecos.
Desde entonces han estado atrapados en su pueblo de nacimiento, aunque “tranquilos porque aquí no hay ningún positivo”.

“No he recibido confirmación todavía. He rellenado el formulario más de tres veces”

En estos más de dos meses no ha parado de llamar y mandar emails a la Embajada de España en Marruecos. Mandó el formulario para los dos aviones que partieron hacia España y también ha enviado cuatro formularios para volver junto a su familia en el barco de mañana “si dios quiere”, aunque no sabe qué pasará al llegar a España.
El lunes por la mañana le llamó la naviera para confirmarle la reserva de los cinco y ya por la tarde volvieron a llamarle “para cobrarme ya el billete y todo eso”.
Por su parte, otros no dejan de darle vueltas a por qué no les han llamado y quieren saber qué va a pasar, si volverán en los siguientes barcos o qué. Uno de ellos es Imad Ghornite, un marroquí de 36 años que lleva más de diez afincado como residente en Jerez de la Frontera, donde le esperan su mujer y su hijo de cinco meses. Poder abrazarles de nuevo sería su final feliz soñado a “toda esta pesadilla”.
Imad viajó con su coche el pasado 13 de marzo desde Jerez de la Frontera a Algeciras, donde cogió un ferry hasta Tánger y de ahí viajó hasta Beni Melal, donde residen sus padres. Llegó a su país “el mismo día” que cerraron la frontera, (“algo que nunca imaginó sino no hubiese ido”), porque había fallecido su madre. “Iba solo por unos días pues me volvía el 15 a España, aunque no compré billete porque prefiero comprarlo siempre allí, en el momento, en el puerto de Tánger”, contó.
“No he recibido confirmación de la reserva todavía. He rellenado el formulario más de tres veces. Aunque no me manden la confirmación, voy a presentarme ahí el día 21 para pasar la noche ahí mismo. Lo que no entiendo es por qué no me llegó ninguna confirmación ni nada. Me preocupan los kilómetros de aquí a Tánger-Med que son más de 650”, explicó.
Otro de los atrapados a los que no han llamado para subir en este barco es la mujer y los dos hijos de 4 y 7 años de Rachid Idrissi Guennouni, un español de origen marroquí que lleva afincado en Valencia desde 2003.
Su mujer y sus dos hijos “antes de que empezara todo esto” viajaron el pasado 10 de marzo en avión desde Valencia a Fez para visitar a su suegra que estaba ingresada en el hospital. “Iban solo para una semana porque la vuelta la tenían comprada para el 17, pero pasó todo esto y se quedaron allí sin poder volver a España”.
También insistieron mandando el formulario a la Embajada para poder volver en los dos aviones que se fletaron, pero “no les llamaron”. Ahora se encuentran en la misma situación porque aunque han rellenado el formulario “al no tener coche no les van a llamar seguramente”.
“Están seleccionando solo a la gente que ellos quieren y mis hijos son españoles y menores, mientras que mi mujer es residente pero el pasado 13 de mayo se le caducó”, comentó Rachid. No obstante, esto no será un problema porque el Gobierno prorrogó por seis meses más las autorizaciones de residencia y de trabajo de los extranjeros mediante la publicación del BOE.
Lo que sí es cierto es que están “muy perdidos” y desesperados por volver “cuanto antes” a sus casas. Confían en que haya más barcos para pasajeros.

Día 67: Los talleres de coches reabren, aunque a medio gas y con cita previa

Muchos coches se han quedado sin batería. En otros puede que el líquido de los frenos se haya cristalizado, o bien los neumáticos podrían haber perdido presión durante los más de dos meses de confinamiento. Con este panorama la pasada semana, en la entrada a la Fase 1, los talleres y concesionarios de coches de Ceuta retomaron la actividad, aunque a medio gas y con cita previa.

Este ha sido uno de los sectores más afectados por esta crisis sanitaria. En estos dos meses talleres como el de Aubensa han estado cerrados y no han podido reparar las averías que los clientes demandaban. Como en todos los establecimientos, también vuelven con cambios. En la oficina sólo puede entrar un cliente, hay carteles advirtiendo que hay que respetar la distancia de seguridad y ofrecen gel hidroalcohólico y guantes.

El gerente de Aubensa, Jesús Romero, ha explicado que han tomado todas las medidas de prevención antes de la reapertura, por lo que en la oficina de recepción sólo puede entrar un cliente, hay carteles advirtiendo que hay que respetar la distancia de seguridad y ofrecen gel hidroalcohólico y guantes.

“Lo primero es la seguridad de los trabajadores y los clientes”, ha señalado. El pasado 11 de mayo comenzaron a trabajar con cierta normalidad tras más de dos meses a medio gas y un ERTE “porque la actividad se ha visto mermada” y ha provocado que pierdan cuatro de los diez empleados del taller, algunos de ellos trabajadores transfronterizos.

Aunque no han notado un “aumento excesivo” en la afluencia de usuarios, han podido mantenerse debido a que cuentan con “una gran cartera de clientes” que tenían averías y se quedaron parados antes del confinamiento. “Hemos ido readaptando la agenda en función de la importancia de las averías y de las incidencias y nos ha ayudado a poner en marcha toda la maquinaria de trabajo. Pero no tenemos tanta aglomeración para que eso provoque una falta de atención”, ha señalado.

Este taller ya trabajaba en gran medida con cita previa antes de que se iniciara la crisis sanitaria. Ahora las mantienen y las han espaciado más por precaución, aunque ninguna persona ajena al taller puede acceder al interior.

Al día atienden a una media de 15 y 18 vehículos, entre coches y motos. Desde que abren a las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, un horario que también han adaptado para evitar potenciar el riesgo de contagio para los trabajadores.

“Es curioso: pensábamos que íbamos a tener muchas incidencias por la parada que ha habido estos días en los vehículos particulares, pero nos estamos remitiendo a seguir con los programas de mantenimiento y averías puntuales que suelen ser normales antes, en medio y después de este tipo de situaciones. Lo que sí ha disminuido considerablemente es el tema de chapa y pintura porque esto está muy vinculado al uso habitual del vehículo. Si no ha habido coches en la calle, no ha habido accidentes”, ha continuado Jesús Romero.

A la hora de comenzar a trabajar con el vehículo, también el sistema cambia. Para evitar cualquier contacto, las llaves se dejan dentro del coche. Las zonas sensibles, como volante o palanca de cambios, las desinfectan y cubren con protectores y al terminar la reparación, se retiran. El interior del vehículo se trata con una máquina de ozono y se dejan las llaves puestas, ya desinfectadas.

En este taller ya disponían de este protocolo de desinfección desde hace varios años y muchos conductores lo solicitaban para higienizar su coche y acabar con los malos olores. Pero ahora se han disparado las peticiones. Junto a eso, también han recomendado realizar los pagos con tarjeta para disminuir la probabilidad de posibles contagios.

Confían en que con la vuelta a la actividad y el mayor uso del vehículo privado frente al transporte público se recupere el volumen de clientes. “En el horizonte podemos tener cierto tipo de obstáculos para volver al ritmo habitual del negocio, pero como hemos hecho con la reincorporación, procuraremos ir readáptanos según las circunstancias”, ha concluido.

También esperan que ahora, con la reapertura de la ITV, más clientes se acerquen a hacerle la revisión a sus coches.

Atrapado en Marruecos, Mohamed lleva dos meses sin quimioterapia por el cierre de fronteras

Los dermatólogos han lanzado la voz de alarma por el retraso en la atención médica a pacientes que, por miedo al contagio por coronavirus, no han acudido en los últimos meses a sus revisiones o no han continuado en estos tiempos de pandemia con su tratamiento. Un reciente estudio ha afirmado que los efectos del confinamiento en pacientes con cáncer de piel están agravando su enfermedad y haciendo que sus tumores cutáneos tengan un peor pronóstico.
A Mohamed El Khalil El Ouari le diagnosticaron hace tres años un melanoma ulcerado, es decir, el tumor del melanoma ha invadido la epidermis suprayacente. Mohamed es un marroquí de 64 años que reside desde hace dos y poco junto a su hijo en Barcelona. “En Marruecos trabajo de chófer, pero en Barcelona no tengo ni ayudas ni ingresos ni nada”, comentó.
Su mujer y su hijo pequeño viven en Tánger, por lo que cada vez que puede baja para trabajar y pasar un tiempo con ellos. El pasado 8 de marzo se subió a un avión que aterrizaría en Tánger porque su mujer “está mal de salud también”. Desde entonces está atrapado en su casa de Tánger “sin poder ir a sus revisiones en España”.
Ha intentado comunicarse “muchas veces” con los consulados y no lo consiguió. Luego llamó a la Embajada española en Rabat pero “como no soy español no me pudieron atender la llamada”. Tampoco le han ofrecido ninguna solución “ni en el consulado de Marruecos ni el español” y envió varias veces el formulario para poder optar a los vuelos que fletó España pero “no estaba en las listas”.
Confía en poder volver en alguno de los tres barcos que recientemente ha anunciado la Embajada española en Marruecos. Con esa esperanza ha enviado varias veces el formulario a Baleària, pero todavía no ha recibido respuesta “a falta de tres días para el primer barco”.
Su mujer pagaba el alquiler de la casa en Tánger porque “echaba unas horas de limpieza en algunas casas”, pero “ahora no trabaja con esto del corona virus” y están viviendo de la ayuda que alguna gente y familiares les están prestando “para poder comer”.
Tampoco ha encontrado ayuda en su país con su enfermedad. La razón que le dan es que fueron los médicos españoles los que le diagnosticaron el melanoma y que es en España “donde debo pedir ayuda”. Al principio “me dolía mucho la pierna y no sabían qué tenía. Me amputaron los dedos de un pie cuando ya la enfermedad avanzó y entonces fue cuando se supo que era un tumor”, continuó.
Antes de la pandemia y de viajar a su país, le mandaron el informe médico a Marruecos. Gracias a eso le concedieron de nuevo el visado para poder subir a España a tratarse porque en su país de origen no le podían hacer nada. Ha perdido varias sesiones de quimioterapia en estos más de dos meses. Incluso los médicos que estaban siguiendo su caso han llamado “muchas veces” a su hijo en Barcelona para saber “si puedo volver a España o no y cuándo lo hará”.
La medicación se le ha acabado y “en Marruecos no hay esos medicamentos”. “Tengo todo el cuerpo hinchado y ya no puedo caminar. Tengo la pierna muy mal”, relató Mohamed.
Por eso, el marroquí pidió ayuda a las autoridades españolas para poder volver y continuar con su tratamiento porque su país “no me ha ayudado en nada y por eso subí a España para poder tratar mi enfermedad”. “Aquí los tratamientos son muy caros y las medicinas y todo… yo vengo de una familia muy humilde, lo único que pido es poder volver para seguir con mi tratamiento”.