Pie de foto. Fotos y vídeo: Óscar Román
Dos meses después de los acontecimientos del 30 y 31 de julio, la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) advierte de que las empresas continúan afrontando la misma incertidumbre y desazón que al comienzo de la crisis.
«El tiempo transcurrido no ha proporcionado las respuestas necesarias para establecer un horizonte de normalización, valorar el alcance de los perjuicios y comenzar a trabajar en una recuperación con garantías«, lamenta la patronal.
Por ello, la Confederación de Empresarios de Ceuta ha remitido cartas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; al ministro de Política Territorial y responsable de la coordinación de la situación en Ceuta, Ángel Víctor Torres; y al nuevo delegado del Gobierno en Ceuta, Javier David de la Encina, reclamando la publicación periódica de datos que permitan conocer la evolución real de la situación y establecer un horizonte para la recuperación de la normalidad.
La petición de la Confederación parte de una cuestión elemental: si no sabemos cuántas personas permanecen actualmente en Ceuta, difícilmente podemos saber qué número de dispositivos, efectivos y recursos son necesarios para devolver la ciudad a la situación anterior a finales de julio.
Del mismo modo, si se desconoce cuántos expedientes se tramitan y resuelven cada día y cuántas personas abandonan efectivamente la ciudad, tampoco es posible determinar a qué ritmo se está resolviendo la situación ni cuánto tiempo puede ser necesario para recuperar la normalidad.
Sin esa información, afirman los de Arantxa Campos, resulta difícil valorar si los dispositivos y recursos desplegados son suficientes, a qué ritmo se está avanzando y qué perspectivas existen para recuperar la normalidad. Para las empresas, esa falta de conocimiento tiene una consecuencia inmediata: impide construir escenarios razonables sobre los que tomar decisiones.
«No estamos pidiendo que el Gobierno garantice una fecha cuando existen circunstancias administrativas o jurídicas que pueden variar. Estamos pidiendo datos objetivos y comparables que permitan hacer previsiones», resalta la entidad.
Para la Confederación, la seguridad, la estabilidad y el funcionamiento ordinario de Ceuta constituyen la primera condición para recuperar el consumo, el turismo y la inversión. Mientras persista la excepcionalidad, los perjuicios seguirán evolucionando y será difícil completar su evaluación o definir un plan de recuperación con garantías.
En este contexto, desconocer cuánto tiempo puede prolongarse la situación condiciona, a su juicio, incluso las decisiones más habituales de una empresa: qué mercancía comprar, qué existencias mantener, qué compromisos financieros asumir o qué plantilla necesitará.
La patronal considera que no es lo mismo solicitar financiación para soportar tres meses de dificultades que hacerlo para seis meses o un año. El crédito proporciona liquidez, pero no proporciona certidumbre.
Par la CECE, los recursos empresariales son limitados y también lo es la capacidad de endeudamiento. Las ayudas y las líneas de crédito pueden contribuir a sostener la actividad, pero su eficacia depende de que respondan a la duración y al alcance de los perjuicios y se acompañen de avances hacia la normalización.

Los datos de septiembre facilitados por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) añaden una señal de preocupación: Ceuta pasa de 3.083 autónomos en septiembre de 2025 a 3.039 en septiembre de 2026, una pérdida de 44 y un descenso interanual del 1,4 %. Ceuta presenta además la mayor caída porcentual de autónomos de España, por delante de La Rioja (-0,7%) y Castilla y León (-0,3%), las otras dos comunidades que aparecen con evolución negativa.
En el mismo periodo, España gana 70.353 autónomos, con un crecimiento del 2,1 %. «Esta comparación refuerza la necesidad de prestar atención a la evolución del tejido empresarial», destaca la Confederación.
Para la Confederación, estos datos refuerzan la necesidad de actuar sobre la incertidumbre que soporta actualmente el tejido productivo y de proporcionar a empresarios y autónomos información suficiente para tomar decisiones.
La crisis hace más urgente avanzar en estas cuestiones, con actuaciones concretas, responsables definidos, financiación y plazos verificables, enumera la CECE. «El Estado, la Ciudad Autónoma y las instituciones europeas deben ofrecer una perspectiva que permita sostener los negocios actuales y recuperar las condiciones para invertir y generar empleo», agrega.
Por ello, la patronal apuesta por la protección inmediata de las empresas debe acompañarse de una respuesta que permita recuperar la confianza y afrontar los obstáculos que ya limitaban la competitividad de Ceuta.
«Asuntos como las dificultades logísticas y portuarias, las barreras al movimiento de mercancías, la actualización de la normativa aduanera y el aprovechamiento del puerto también requieren soluciones coordinadas, junto con la estabilidad del Régimen Económico y Fiscal y la simplificación administrativa», detallan los de Arantxa Campos.
Las empresas ceutíes continuarán defendiendo su actividad, sus trabajadores y el futuro económico de la ciudad, pero la CECE recuerda que los recursos empresariales no son ilimitados y que su capacidad de resistencia tampoco puede darse por supuesta.
Desde la patronal no quieren acostumbrarse a la excepcionalidad ni aceptar que la incertidumbre se convierta en la nueva normalidad de Ceuta. «Las empresas necesitan saber si deben prepararse para tres meses, seis meses o un año, porque de ello dependen decisiones sobre financiación, compras, inversión y empleo», manifiesta en un comunicado de prensa.
Dos meses después, CECE reclama un parte periódico, homogéneo y transparente sobre la evolución de la situación, medidas económicas ajustadas a los perjuicios y decisiones efectivas para recuperar la normalidad.
Como apuntan los de Arantxa Campos, las empresas necesitan conocer sobre qué escenario pueden trabajar y disponer de elementos que les permitan planificar su futuro, respondiendo a tres cuestiones fundamentales:
La CECE considera que disponer de esos indicadores permitirá valorar si los medios actualmente desplegados son suficientes o si deben reforzarse y, al mismo tiempo, ofrecer al tejido empresarial un horizonte sobre el que poder planificar.
«No pedimos que nos digan que resistamos. Necesitamos que nos proporcionen la información necesaria para saber hasta cuándo tenemos que hacerlo», concluye su comunicado de prensa.