El Auditorio del Revellín fue ayer escenario del Concierto de Primavera de la Asociación Coral ‘Andrés del río Abaurrea’, de Ceuta, que deleitó al público presente con un repertorio que combinó piezas íntimas y sentidas con otras desenfadadas para disfrute de los allí presentes.
Lo mejor llegaría al final, con la colaboración de la Banda de Música Ciudad de Ceuta, con cuatro temas con sones de Zarzuela y los miembros de la Coral ataviadas ellas con mantones de Manila y ellos con gorras de ‘chulapos’ madrileños. Tras la presentación de Santiago Vicente, la directora Celia García tomó la batuta para interpretar los primeros temas, acompañados por proyecciones de imágenes y alternando estrenos y canciones ya habituales en el repertorio de esta veterana asociación formada en 1956. ‘Contigo en la distancia’, el popular ‘Reloj’, ‘Algo Contigo’, ‘Piel Canela’ y la célebre ‘A mi manera’ sirvieron para abrir boca, dando paso a ‘Hymne a la nuit’, interpretado al completo en francés. Hubo tiempo para temas cinematográficos y dos con el sello ‘Disney’, primero ‘La Bella y la Bestia’ y después el ‘Ciclo de la Vida’, el famoso tema de apertura del ‘Rey León’. Entre ambas, la Coral interpretó ‘Somewhere over the rainbow’ en su versión en castellano, más conocida por la cinta ‘El mago de Oz’, seguida por ‘Hallelujah’ y ‘Wana Baraka’. Antes de un breve descanso (mientras la banda de música se preparaba para su entrada en escena), le llegó el turno al tema el ‘Buen menú’, sin lugar a dudas el más divertido de la noche, con los integrantes de la Coral con elementos de vestimenta más propios de una cocina. Turno para la Zarzuela Tras el descanso tomó protagonismo la banda de música ‘Ciudad de Ceuta’, la cual, coordinada con la Coral, interpretó cuatro temas a cuál más popular: ‘Caballero de Gracia’, ‘La Rosa de Azafrán’, ‘La Verbena de la Paloma’ al son de palmas y posiblemente la preferida de muchos, ‘Los Nardos’, que incluso se repitió a modo de ‘bis’ a la conclusión del concierto. Un concierto que apenas llegó a la hora y media de duración y que contó con media entrada en el patio de butacas. Mal aliado fue la celebración, de forma casi paralela, de la final de fútbol de Copa del Rey entre Athletic de Bilbao y Barcelona.