A lo largo de la vida, todos cometemos errores. Estoy seguro de que yo también he fallado más de una vez, e incluso puede que en ocasiones haya sido desagradecido.
Sin embargo, hay una realidad que con los años he aprendido a constatar: el ser humano, en una buena parte, es desagradecido, olvidadizo y, en no pocas ocasiones, convenido.
Cuando alguien necesita de ti, se muestra cercano, casi como un buen amigo o familiar. Pero son muchos los casos en los que, una vez satisfecha su necesidad, el aprecio se desvanece. Es entonces cuando uno descubre que, más que amigo o familiar, se había convertido en sirviente. Basta con dejar de dar, de prestar servicios o favores, para que el valor que antes se te otorgaba desaparezca como por arte de magia.
“Tanto das, tanto vales” parece ser la ley no escrita que rige algunas relaciones. Y lo más triste es comprobar cómo, después de meses o incluso años de favores, cuando llega el día en que eres tú quien pide ayuda, muchos dudan… o directamente se niegan.
Por supuesto, no todo es así.
Existen también muchas personas agradecidas, solidarias y con disposición sincera a tender la mano cuando hace falta.
Son ellas las que hacen que merezca la pena seguir ayudando, aunque el riesgo de decepción sea alto.
Los que más “palos” nos llevamos solemos ser quienes tenemos la costumbre —o la debilidad— de dar sin esperar nada a cambio. Y aunque la ingratitud duela, es cierto que pocas cosas producen tanta satisfacción como ver la alegría reflejada en el rostro de alguien que realmente necesitaba ayuda.
Curiosamente, los animales en general no conocen de estas traiciones. Ellos, sin hablar, saben ser agradecidos y fieles, demostrando que, a veces, la lealtad y el reconocimiento no son virtudes humanas, sino instintos más puros.
Desde el AMPA del CC La Inmaculada queremos expresar públicamente nuestra profunda decepción ante la…
Ceuta ha vuelto a estar presente en los campos del fútbol español. Pero esta vez,…
Bomberos se ha movilizado ante un incendio provocado esta noche el monte de la tortuga.…
La continuidad de la crisis obliga al Gobierno a preguntarse si los poderes ordinarios siguen…