Ingresados en hospitales marroquíes varios inmigrantes con heridas graves

  • Un adolescente ha perdido varios dedos; en el monte hay heridos que no pueden ser atendidos

Decenas de heridos ingresados en centros sanitarios; otros tantos escondidos en el monte. Esa es la lectura de la otra parte de la historia que hay detrás del intento de entrada, el pasado sábado, de unos 200 inmigrantes subsaharianos por el vallado. Hubo algunos que fueron rechazados nada más llegar al espacio entre vallas, otros lo fueron después de nueve horas encaramados tras la orden de entrega a Marruecos dada por la Delegación del Gobierno, cuyo delegado era consciente de todos los pasos que estaban dándose a través de las pantallas del COS, tal y como la propia Administración de los Reyes quiso poner de relieve mediante el envío de una fotografía a los medios de comunicación.
En el CETI ya se encuentran los cinco heridos que fueron admitidos. Presentan fracturas y cortes, se trata de cuatro varones y una mujer que están ingresados en el módulo que funciona como enfermería en el centro del Jaral. Quienes peor están son los jóvenes que han escapado a los montes marroquíes. Miembros de oenegés como Manos Solidarias han intentado curarles pero son muy pocos los que se han atrevido a salir. A través de las redes sociales han denunciado que una unidad de intervención sociosanitaria que intentó entrar en el bosque no pudo llegar hasta los heridos por orden de los agentes marroquíes. Con heridas y fracturas existe un grave riesgo de infección.
En el hospital están ingresados otros. Presentan heridas en las extremidades, habiendo casos de gravedad. Tres están en el hospital de Tetuán, otros en Castillejos. La propia oenegé ha informado a través de las redes que entre los ingresados hay adolescentes como Mohamed, de 15 años, que quedó enganchado en las alambradas hasta caer al suelo. Ha perdido varios dedos de una mano, todavía ni lo sabe. Hay otro caso de un adulto que tras ser devuelto por la Guardia Civil y hacerse cargo de él las fuerzas marroquíes ha sido ingresado con múltiples fracturas. Cuando se le entregó no las presentaba, el resultado es el trato recibido tras su devolución. Algunas imágenes de la intervención de los mejanis pudieron verse a través de los vídeos grabados por FAROTV, incluso llegando al espacio entre vallas.
Entidades como el Defensor del Pueblo y Acnur han denunciado estas prácticas.

La situación en los bosques, cada vez más dramática

Se estima que más de 400 inmigrantes están malviviendo en los montes de Marruecos, ocultos de la presión ejercida por las fuerzas marroquíes que ya se ha materializado en varias batidas, en las que se hace uso de perros para localizarles. Su situación es hoy por hoy muy complicada, sobre todo para los que han escapado del intento de entrada del pasado sábado y están escondidos con heridas que pueden infectarse. Las fuerzas marroquíes impiden la distribución de alimento e incluso de atención médica, lo que dificulta la situación de estas personas, en su amplia mayoría varones y jóvenes, aunque también hay mujeres y niños pequeños.
Marruecos responde con operaciones a gran escala para detener a inmigrantes cada vez que se produce un intento de entrada como el del pasado sábado, por lo que se teme que después de los días de Pascua se organicen actuaciones en los asentamientos. El vecino país mantiene puestos fijos de control tanto en la frontera del Tarajal como en el espigón de Benzú, lo que está llevando a los subsaharianos a buscar la entrada por las zonas centrales del vallado o, en los casos en que tengan dinero, ocultos en vehículos para cruzar la frontera.

La frontera, bloqueada tras un incidente con una porteadora

La frontera del Tarajal ha permanecido cerrada durante varias horas al producirse un incidente con una mujer porteadora que ha permanecido varias horas en la zona del puente internacional, lo que ha provocado el bloqueo del tránsito de vehículos entre ambos países. Y con ellos las colas y colas que han terminado por transformar en un infierno el ya de por sí caótico escenario fronterizo.

La Delegación del Gobierno ha confirmado que el incidente comenzó cuando la Policía Nacional dio el alto a un vehículo ocupado por la mujer, un varón y tres menores. Lo paró al reconocerlo como coche dedicado al porteo, por lo que le impidió la entrada a la ciudad. La fémina, siempre según la versión oficial, bajó del vehículo y terminó discutiendo con los agentes, lo que llevó a que éstos dictaran una orden de expulsión para que marchara a Marruecos.

La respuesta de la mujer fue tirarse al suelo y quedar tumbada en los carriles, lo que llevó al CNP a cerrar la frontera para evitar su atropello. Y así ha sido hasta las 21.45 horas, cuando la mujer, de manera voluntaria, y tras intentar que una ambulancia le atendiera y trasladara al hospital, decidió regresar a su país. Antes lo habían hecho los niños con un familiar.

El caos ha vuelto a convertir Tarajal en un auténtico infierno, con personas atrapadas a ambos lados y una tensión enorme que se palpaba en todo el entorno fronterizo.

La frontera del Tarajal permanece varias horas cerrada

La frontera del Tarajal lleva varias horas cerrada después de producirse un incidente con una mujer porteadora, embarazada y acompañada de varios menores en la zona del puente internacional. La Policía ha decidido cerrar las puertas por lo que ni podían salir vehículos a Marruecos ni tampoco entrar a España, produciéndose momentos de tensión a ambos lados.

Varios ceutíes que venían de regreso a la ciudad han estado atrapados al otro lado, en donde se han registrado momentos de tensión. Una ambulancia se ha presentado en el lugar para atender a la mujer, que estaba tendida en el suelo bastante tiempo, después de que las autoridades marroquíes se hayan negado a que acudiera al lugar una unidad sanitaria marroquí.

Según fuentes policiales el percance se ha producido después de que un agente le sellara el pasaporte a la mujer; otras fuentes apuntan a que habría habido un enfrentamiento que terminó con la mujer en el suelo. El hecho es que la Policía intentaba saber también su relación con los menores que le acompañaban.

En estos momentos se está procediendo a intentar normalizar el tránsito a ambos lados, pero todavía quedan muchos ceutíes que están intentando llegar a sus casas o a sus trabajos y que no han podido cruzar a Ceuta desde Marruecos. Otro ejemplo más de la nefasta gestión en materia de fronteras.

Caballas critica que «Vivas se niega» a abrir Benzú mientras Imbroda «plantea la apertura de un quinto» paso fronterizo

Caballas ha enviado una nota de prensa en la que critica que «Vivas se niega a abrir el paso fronterizo de Benzú» mientras Imbroda «plantea la apertura de un quinto» en Melilla.

En este comunicado, Caballas dice que «la pasividad e inacción de las autoridades competentes en materia fronteriza agrava cada vez más el impacto del colapso fronterizo en el principal sector económico de la ciudad después del de la administración pública, el sector servicios, un sector que ha registrado durante el periodo estival tres datos muy negativos para la economía ceutí: El descenso de hasta el 40% en el volumen de facturación del comercio ceutí; el del número de turistas marroquíes que visitan nuestra ciudad; y el del número de pasajeros que han decidido optar por Ceuta durante la campaña de retorno en la OPE 2016».

Caballas añade que «sumado al monopolio de las navieras, y los precios desorbitados de los billetes, Ceuta se encuentra al borde de una parada cardíaca. La frontera se ha consolidado lamentablemente como un problema estructural de la economía ceutí y del devenir diario de los ceutíes».

En este sentido, Caballas «planteó y propuso numerosas propuestas y planes de choque, destacando el plan de remodelación del perímetro fronterizo y polígonos del Tarajal, y la reapertura del Paso fronterizo de Benzú para residentes. Sin embargo, las autoridades competentes se niegan si quiera a evaluar dichas iniciativas y plantearlas a las autoridades marroquíes. La única explicación a esta pasividad e inacción es la falta de voluntad política por parte del Gobierno de la Ciudad y de la Delegación del Gobierno, situación que no se da en la ciudad hermana de Melilla, cuyas autoridades plantearan la apertura de un quinto paso fronterizo con Marruecos, mientras Ceuta seguirá secuestrada
por las navieras y el Tarajal».

Caballas exigirá nuevamente en el Pleno de la Asamblea «la reapertura del paso fronterizo de Benzú para residentes, una medida urgente que paliará el colapso continuo del Tarajal, y que tendrá como principal consecuencia el acceso con normalidad a nuestra ciudad».

ACNUR recuerda que la Convención de Ginebra no limita el derecho a pedir asilo en función del lugar o modo de entrada

Las devoluciones automáticas en la valla de Ceuta vuelven a ser un motivo de preocupación para ACNUR, y reitera la necesidad de respetar la legislación nacional e internacional que contempla el derecho a  pedir asilo y prohíbe las expulsiones colectivas y sin garantías.

De acuerdo con el material audiovisual publicado en varios medios de comunicación sobre los acontecimientos ocurridos en la valla de Ceuta en la mañana del sábado 10 de septiembre, se habrían empleado métodos violentos contra personas de origen subsahariano que eran devueltas a Marruecos tras permanecer varias horas encaramadas en la valla. ACNUR reconoce la legitimidad de los Estados para proteger y vigilar sus fronteras, pero considera esencial que se lleve a cabo en un ambiente libre de violencia y con pleno respeto a los derechos humanos.

ACNUR recuerda además que la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados no limita la posibilidad de pedir asilo a las personas en necesidad de protección internacional, en función del modo o el lugar por el que entran en un país, sea de forma regular o irregular.

Por otro lado reitera que la enmienda a la Ley de Extranjería no avala las devoluciones automáticas sin garantías como lo han hecho el Consejo de Europa, diversos Organismos Internacionales, la Oficina del Defensor del Pueblo, instituciones  y juristas de reconocido prestigio.

El número de refugiados y desplazados por conflictos de los países de África subsahariana supera los 18 millones de personas según el último informe estadístico «Tendencias Globales» publicado por ACNUR el pasado mes de junio. Siendo Ceuta y Melilla las únicas fronteras terrestres de la UE con África, es evidente que podría haber refugiados entre quienes protagonizan los intentos de entrada en España por la vallas de estas ciudades.  La falta de alternativas legales y las dificultades existentes para el acceso de estas personas por los pasos fronterizos habilitados para solicitar asilo, les deja las vallas y las pateras como únicas opciones.

Durante el último año y medio, ACNUR ha realizado una serie de propuestas a las autoridades para la puesta en marcha de un marco de actuación claro para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que incluya, entre otros aspectos, un mecanismo de identificación de personas en necesidad de protección internacional y su derivación al procedimiento de asilo.

La Agencia de la ONU para los Refugiados hace un llamamiento al Gobierno en funciones para que consideren la propuesta de ACNUR y pongan fin a la práctica de las devoluciones automáticas en estas las fronteras.

9 horas: del ‘Boza’ a la devolución

Unos 200 subsaharianos intentaron su entrada en Ceuta la pasada madrugada, entre ellos había varios adolescentes. 85 llegaron a la valla, encaramándose más de 60 frente a la Finca Berrocal. Tras 9 horas, fueron obligados a bajar y entregados a Marruecos, que los detuvo ejerciendo prácticas cuestionables. Solo 5 entraron al presentar heridas

Todavía no han dado las 6.00 horas. Salim Ibrahim, de Camerún, tiene solo 15 años, pero está dispuesto a sumarse al grupo de unos 200 compatriotas que preparan el camino hacia la valla. Benzú lleva meses convirtiéndose en un paso infranqueable. Tras la Mujer Muerta quedan campamentos, pero alcanzar la playa resulta imposible. Esa madrugada, los antidisturbios marroquíes están haciendo guardia en Beliones. Una madrugada más, como desde hace meses.
Esta vez las carreras, los saltos, las escapadas a la desesperada eligen otra vía, se tornan hacia Tarajal. Frente a Finca Berrocal, las vallas de más de seis metros de altura constituyen la otra meta para Salim y para más amigos adolescentes que, como él, esta madrugada se han tenido que transformar en hombres fuertes, en auténticos leones.
Es la hora. Las siete en punto. Salim tiene miedo pero corre. Son más de 200 en el grupo. Suficientes como para despistar a unas fuerzas marroquíes en horas bajas ante la proximidad de la Pascua del Sacrificio. Marruecos logró parar inicialmente a una treintena, el resto siguió y siguió llegando a forzar una de las puertas ubicada entre las vallas y utilizada para las devoluciones. Las mismas que, horas después, iban a protagonizar estas personas.
Lograron así entrar en el espacio entre vallas, algunos heridos, otros enteros, fuertes, gritando ánimos al resto. Rápidamente treparon las vallas, quedando encaramados en una y otra un total de 65 varones. Entre ellos Salim. “Tenemos miedo, quieren echarnos a Marruecos. Hay compañeros heridos y cansados. Yo estoy bien”, explica, en conversación telefónica con este medio cuando todavía permanecía subido en lo alto del vallado.
El miedo de Salim se extiende a todo el colectivo. Un miedo que se calma con los gritos de Boza, boza; también con cánticos, mirando al cielo, rezando, clamando cientos de ‘por favor’ a los guardias civiles que, en primera línea de la valla, están encomendados a seguir órdenes políticas. Por vez primera además de agentes de la Benemérita se organiza un dispositivo integrado por más fuerzas de seguridad, desde CNP hasta Policía Local, incluso se incluye a la Autoridad Portuaria y Parque Móvil. En el mar, mientras, se ordena que esté el Servicio Marítimo, en una mañana en la que Marsave tuvo que atender a un inmigrante con fractura que pudo llegar hasta la playa del Tarajal.
Se escuchan gritos, lamentos desde la altura de la valla, pero también en el suelo, en el espacio entre vallas en donde permanecen inmigrantes heridos, tendidos en el suelo, sin fuerzas para trepar a la ‘cima’ coronada de concertinas en donde están subidos ‘sus hermanos’, cual equilibristas sobre una línea: la material de la alambrada y la invisible de una ley que se interpreta según los criterios del Ministerio de Interior que se encarga de ejecutar la Delegación del Gobierno.
Pasan las horas, se repiten canciones tribales que suenan con tristeza en la doble valla. El mayor grupo de inmigrantes, unos 60, está frente a la Finca Berrocal, escenario hace unos años de muchas entradas dramáticas, de heridos, también de muertes. Unos metros más arriba, dispersos de manera más aislada, están otros compañeros. En total son 85. Algunos prácticamente desnudos porque sus prendas han quedado rotas en el camino; otros enfundados en dos y tres pantalones, que les sirven para protegerse de unas concertinas que hieren, que sangran y que pueden matar. Ya lo han hecho, aunque el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, siga bautizándolas como meros ‘elementos disuasorios’.
Salim pide ayuda. “Nos quieren echar. No vemos ambulancias. No queremos bajar…”, se lamenta. Las horas pasan y en pleno perímetro decenas y decenas de hombres se dejan atrapar en la incertidumbre de la legalidad y la ilegalidad. Desde un despacho del COS, el delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, sigue por las cámaras los acontecimientos. A pie de campo, los que están no son los mandos políticos de despacho, sino los componentes de la Guardia Civil para ejecutar decisiones tomadas por los primeros.
Las escenas son dramáticas. Inmigrantes que no pueden mantenerse en pie; otros que intentan en varias ocasiones trepar sin éxito porque les fallan las fuerzas; y los más fuertes gritando para no temer. A unos metros les esperan compatriotas residentes en el CETI, que se han enterado de lo ocurrido, que les gritan desde la distancia y que empiezan a violentarse cuando pasan las horas y nada cambia en la frontera sur. “Ayudarnos, graba, graba”, grita uno de ellos. Un pequeño grupo llega a la carrera desde la parte superior del vallado para unirse al grupo mayor. Las fuerzas marroquíes los paran, son los primeros, en torno a las 10.30 horas, en ser devueltos a Marruecos. Uno se les escapa y llega hasta donde están sus compañeros, los demás son detenidos y entregados a las fuerzas marroquíes que los llevan a rastras o en volandas a sus vehículos: uno de los míticos todoterreno que España regaló a Marruecos hace años y que nunca pudieron ser entregados por Tarajal.
Son las primeras devoluciones que ya marcan el punto y final de esta historia. La llegada de grúas del Parque Móvil sirve a los GRS de la Guardia Civil para empezar a ejecutar las devoluciones en caliente. Y así se hace, con elevadores que sirven a los agentes para llegar a la ‘cima’ de espinas que  otros hombres han alcanzado cortándose las manos. Algunos jóvenes oponen resistencia, otros sencillamente se entregan y hay quienes, vista la ‘derrota’ se dejan caer. Cinco heridos son trasladados al Hospital. Son los únicos que han logrado entrar en España tras una decisión política de no dejar que permanecieran horas encaramados al vallado.
Los mejanis se hacen cargo de los inmigrantes, protagonizando escenas violentas al golpear, incluso en el espacio entre vallas, a subsaharianos que ya carecían de fuerzas. Una actuación gratuita, sin sentido, engarzada en una frontera que no solo separa legalidades, sino también derechos y vidas.
Algunos internos del CETI, testigos del rechazo de sus compañeros, lanzan piedras. Un agente de la Benemérita resultó herido.

El principio y el final: de la esperanza a la devolución
Los subsaharianos confiaban en lograr su entrada, pero les esperaba la devolución

Los protagonistas de esta fotografía son dos jóvenes que integraban uno de los grupos dispersos por el perímetro. Estuvieron solos durante casi 9 horas, encaramados a la valla, sobre las concertinas. Confiaban en poder entrar en Ceuta, gritaban Boza, expresaban su alegría… pero pasaban las horas y la historia no cambiaba. Tenían a un agente de la Guardia Civil delante, controlando sus movimientos. Así hasta que en torno a las 14.00 horas se aproximaba una grúa con elevador. Sobre ella, dos componentes de los GRS, encargados de interceptarlos para entregárselos a Marruecos. Uno de los inmigrantes bajó por sus propios medios ayudándose de una escalera que le habían tendido. El otro, enganchado con sus ropas a las concertinas quedó atrapado de tal manera que ni los propios guardias podían desengancharle. Tuvieron que hacer uso de herramientas para cortar las alambradas que habían terminado por rasgar la ropa del joven. Gritaba de dolor, dolor por no poder liberarse, pero dolor también por saberse derrotado, por saber que su sueño de cruzar había terminado.

La primera vez
Dispositivo de todas las fuerzas de seguridad en el terreno

Es la primera vez que sucede. En esta ocasión llamó la atención el despliegue en la zona, ya que además de funcionarios de la Guardia Civil, se movilizó a la Policía Nacional y Local, contando además con apoyo del Parque Móvil e incluso de la Autoridad Portuaria. Se iba a proceder a la devolución de todos los inmigrantes y se ordenó que hubiera un refuerzo de todos los cuerpos policiales. En altas esferas se llegó a temer que pudiera producirse alguna tangana.

Los compañeros del Ceti
Un grupo numeroso de internos del Ceti acude a saludar a sus amigos

Un amplio grupo de subsaharianos del CETI caminó hacia el perímetro en busca de sus compañeros, saludándoles desde la distancia y gritándoles dándoles ánimos. La situación cambió cuando vieron cómo se les entregaba a Marruecos. Algunos se pusieron nerviosos habiendo incluso lanzamiento de piedras, dejando herido a un agente de la Guardia Civil.

La actuación de las fuerzas marroquíes
Detenciones marcadas por el uso de porras entre las vallas

Las fuerzas marroquíes sacaron a algunos de los inmigrantes del espacio entre vallas a palos; a otros los persiguieron para, entre varios, evitar que escaparan haciendo uso excesivo de la fuerza. Hubo empleo de porras, palos y también patadas, llevándose a varios de los subsaharianos arrastrándolos hasta los vehículos.

El detalle: 5 heridos
Cruz Roja fue activada en torno a las 10:00 horas a pie de línea

Cruz Roja fue activada por la mañana y se le requirió en el perímetro en el momento de llevarse a cabo las devoluciones para que comprobara el estado en que se encontraban los inmigrantes a los que, previamente, la Guardia Civil había detectado que tuvieran heridas o cortes. Las entregas se hicieron de forma rápida, interceptándose inmigrantes dentro del vallado e incluso permitiéndose actuar a la mejanía en el espacio entre vallas, bajo competencia española.
Cinco personas fueron trasladadas al Hospital con contusiones, fracturas o cortes, bien por las concertinas o bien porque se precipitaron al caerse desde lo alto de la valla. La Delegación del Gobierno informó ayer de que ninguno de los casos revestía gravedad, siendo tratados en el Hospital. Después de recibir el alta pasarán a ser acogidos en el CETI, que ayer estuvo activado ante la posibilidad de que los inmigrantes entraran finalmente en la ciudad.
El dispositivo que sobre el terreno dispuso la Guardia Civil terminó una vez fueron entregados todos los inmigrantes. La demostración de que había heridos lo reafirma el hecho de que Marruecos también llevó a cabo traslados en una ambulancia. Quedaron jóvenes que no podían siquiera tenerse en pie, algunos intentaron correr para no ser detenidos pero en plena carrera terminaron desplomándose.

Fotos/vídeo: Quino/M.Mancebo

 

 

 

Críticas de Acnur, el Defensor y Caballas por las devoluciones

Las críticas por la devolución de los inmigrantes no se hicieron esperar. En clave local, llegaron de la mano de Caballas, que en una nota de prensa mostró su rechazo hacia este tipo de actuaciones

“Estos hechos ponen de manifiesto, una vez más, el rotundo fracaso de una política migratoria basada en la vulneración de los derechos humanos y en las prácticas violentas que ponen en peligro la integridad física de las personas”, aclaró la formación. “El término devoluciones en caliente no es sino un eufemismo cuya única finalidad es aliviar la conciencia de un Gobierno consciente que está transgrediendo los principios elementales que han conformado las democracias occidentales”, añadió.
Caballas criticó el modo de gestionar los movimientos migratorios. “No aceptamos bajo ningún concepto la vulneración de los derecho humanos, ni aunque la practiquen terceros en nuestro nombre (a cambio de dinero), Rechazamos rotundamente esta práctica mafiosa de subcontratar la violencia contra seres humanos indefensos e inocentes. Exigimos un cambio radical de estas política y un trato digno a todos los seres humanos”. Acnur también se posicionó ante lo ocurrido, mostrando su “preocupación”  y recordando a las autoridades “su obligación” de facilitar el acceso a posibles refugiados. “Acnur observa de cerca y con preocupación la situación de las personas encaramadas”, recordando su posición sobre devoluciones automáticas, “que se constata como una práctica creciente”. Entiende que estas prácticas no están amparadas ni por la normativa internacional ni por la figura del “rechazo en frontera” que recoge para los saltos en grupo de la valla la Ley de Extranjería española porque implica entregar a Marruecos a personas que no han sido identificadas y cuyas necesidades de protección internacional, por tanto, no han sido evaluadas. En la misma línea crítica habló el Defensor.

Las últimas horas para el bulto

  • La frontera registró mayor presión debido a la acumulación de porteadores antes de que, a partir de mañana, el Biutz cierre durante dos semanas por la Pascua

Carreras, hombres y mujeres cargados con bultos, la frontera del Tarajal colapsada y una playa que deja de serlo en el momento en que los bañistas ni siquiera pueden ocupar el arenal. Ayer la frontera vivía uno de los episodios de mayor presión, acorde con las últimas horas para que los camalos puedan sacar los bultos a Marruecos antes de que el Biutz eche el cierre. Lo hará desde mañana y hasta el próximo día 26.
Los momentos de mayor presión se vivieron por la mañana, hasta el punto de que la circulación de coches particulares y vehículos de servicio público se vio afectada por la presencia de gran cantidad de porteadores. Corrían con sus bultos a la espalda o los hacían rodar por la carretera, sin medir la posibilidad de sufrir algún atropello. Y así pasaban las horas en una mañana en la que el trasiego por las naves fue mayor que en otras ocasiones.
En torno a las 12.00 horas, la playa del Tarajal dejaba de serlo, siendo ocupada en su totalidad por los porteadores. Algunos bañistas intentaban quitarse la arena en las duchas sorteando a los cientos de hombres y bultos, otros buscaban el hueco y mientras, los GRS de la Guardia Civil iban dando salida a los camalos en pequeños grupos para evitar las avalanchas y para, también, que la playa siguiera ocupada durante todo el día.
Y en medio de una locura que ya se ha convertido en tradicional, asoman las quejas de aquellos que denuncian la venta de tikets a 30 y 50 euros. Hombres y mujeres que incluso han pasado la noche entre cartones y que luego no pueden entrar porque hay otras personas que compran estos vales usados como forma de reordenación policial en el recinto.  A esto se añade que por la tarde se impidió salir a Marruecos con una bolsa en la mano, dándose el pintoresco suceso de que a una mujer se le impidió cruzar con dos bolsas de patatas de 0,45 céntimos cada una. Cumplían órdenes, se le comunicó.

Las entradas en vehículos vuelven a protagonizar una semana con 25 pases

Los propios inmigrantes son los que llegan por sus propios medios a las sedes policiales

Dan forma a la que ha dado por denominarse inmigración silenciosa. Nadie puede asegurar al 100% la vía de entrada, pero en el campo de las presunciones todo apunta a que la flota de vehículos preparada a modo de patera ‘está haciendo el verano’. Secos, en alguna ocasión con dolores de articulaciones por la forma en que permanecen ocultos durante horas, desorientados… Son las notas que se repiten en las entradas de este tipo. La semana pasada el ERIE de Cruz Roja atendió a 25 personas. Por sus propios medios se presentaron en las dependencias de la Jefatura Superior o en la Comandancia de la Guardia Civil. En algún caso esporádico, incluso a las puertas del CETI. Hombres y mujeres, todos subsaharianos, con las ropas secas y sin aportar dato favorable alguno que lleve a saber al detalle la vía de entrada, aunque las fuerzas de seguridad sospechen claramente de este tipo de pases que se ampara en el caótico flujo de la frontera.
No son grandes mafias, sino pequeñas organizaciones que cuentan con enlaces a uno y otro lado de la frontera y que trabajan de manera constante, utilizando a los inmigrantes como mercancía que les reporta beneficios, aunque para ello deban ocultarlos en huecos incompatibles con un tránsito seguro. Durante la pasada madrugada y hasta la tarde de ayer fueron ocho los inmigrantes localizados, y solo dos habían entrado por mar cruzando a nado el espigón del Tarajal. Los demás llegaron por estas otras vías a Ceuta. Los 25 atendidos en la última semana lo fueron en 18 intervenciones distintas, y entre todos ellos solo hay un asiático que posiblemente haya sido desembarcado en una moto de agua. También se incluye la historia del joven que logró pasar la frontera el pasado viernes y que terminó cortándose las manos tras ser el único que pudo trepar la doble valla al alcanzar el perímetro junto a más compañeros que se quedaron en Marruecos.

Más de 24 horas abandonados en el mar

Marruecos rescató ayer una embarcación con 50 personas que llevaba más de un día a la deriva. Mujeres y bebés la ocupaban junto con gran cantidad de varones, todos ellos subsaharianos. La oenegé Ca-minando Fronteras alertó de la situación y denunció durante toda la jornada que nadie estaba ayudándoles mientras las llamadas vía teléfono móvil reflejaban la desesperación de todos los ocupantes, al estar a la deriva sin agua ni comida. Un helicóptero de Salvamento español fue el que localizó la embarcación pero las unidades marroquíes tardaron horas en acudir hasta el punto para proceder a su rescate, al estar en aguas bajo su jurisdicción. Fue sin duda la historia más dramática en una jornada en la que volvieron a salir embarcaciones en dirección a la península, quedando perdidas en una frontera sur que ya ha causado este verano varias muertes. Además en los montes la presión no varía así como las batidas improvisadas con las que se quiere desarticular los campamentos y residencias.