Las sombras de la frontera: transportes en el limbo

La frontera del Tarajal, que separa Ceuta de Marruecos, funciona a golpe de impacto, sin unas normas claras, moviéndose según la fortuna.

Las quejas, protestas y denuncias ciudadanas no solo se cuelan en comentarios en redes sociales sino también a través de partidos políticos o asociaciones que sirven de altavoz.

MDyC llevará a Pleno la semana próxima una interpelación sobre las gestiones hechas por la Ciudad con Delegación; antes otras entidades como AEGC -que representa los intereses de la Guardia Civil – habían reclamado mayor claridad.

No solo son los tomates como cantinela popular para ejemplificar la queja, varios ciudadanos han protestado también por la imposibilidad de introducir enseres de Marruecos a Ceuta.

Se trata de particulares que quieren traer sofás o elementos de salón a modo de mudanza y que ven mermada esta posibilidad.

Varios afectados se han puesto en contacto con este periódico para denunciar los problemas con los que se topan para traer enseres que no caben en su coche particular.

Si piden servicio de furgoneta y esta ha realizado algún trayecto previo tampoco se permite la entrada, situación que se repite si es vehículo de alquiler.

Tampoco se dan explicaciones convincentes o se dictan normas claras que deban seguirse en estos casos y que sean de conocimiento ciudadano.

El problema surge para los propios ciudadanos pero también para quienes teniendo una furgoneta que puede hacer estos traslados no se les permite el uso. No se trata de transacciones comerciales entre países dependientes aún de la activación de la aduana comercial, sino de portes.

Los conductores pagan los impuestos oportunos exigidos por el ayuntamiento pero no se les permite realizar estas labores, sin poder por tanto ofrecer vehículos adaptados a las personas que necesitan hacer esos traslados.

La falta de concreción en torno al funcionamiento del paso fronterizo lleva al malestar ciudadano de los propios ceutíes que no pueden normalizar un tránsito rutinario de un lado a otro de la frontera.

Los dos años de una hoja de ruta entre España y Marruecos con lagunas

7 de abril de 2022. Hace justo dos años, España y Marruecos presentaban públicamente una nueva etapa de relaciones fructíferas que se recogió en una hoja de ruta resumida en 16 puntos.
Algunos de ellos afectaban directamente a Ceuta, que atendió la famosa cumbre entre Pedro Sánchez y Mohamed VI como una cuestión determinante para muchos de sus intereses.
Se escribió mucho de todo aquello. En tres meses, nos contaron, había que nombrar a los integrantes del comité que se encargaría de “poner en práctica” la nueva “hoja de ruta” entre los dos países.
“Con espíritu de confianza, a través de la concertación y sin recurrir a actos unilaterales o hechos consumados” dijeron que abordarían la “plena normalización de la circulación de personas y de mercancías”, restableciéndose y normalizándose el paso por el Tarajal “de manera ordenada, incluyendo los dispositivos apropiados de control aduanero y de personas a nivel terrestre y marítimo”.
Dos años después quedan demasiadas aristas por limar.

Dos años después del encuentro quedan demasiadas aristas que limar

La frontera sigue enfrascada en planes y proyectos, de la aduana comercial nada se sabe (al menos nuevo) y las relaciones políticamente buenas se quiebran siempre por el lado más débil. No llega a existir un plante, pero sí pequeños roces como los vistos hace semanas cuando Marruecos se negó a aceptar devoluciones de sus propios nacionales ejemplificando así su enfado.
La cooperación en el ámbito de la migración, contaban en esa hoja de ruta, “se relanzará y reforzará” con el objetivo de presentarla al mundo como “ejemplar en beneficio de un enfoque global y equilibrado del fenómeno”.
Los hechos han sido algo distintos al menos en lo relativo a las entradas por mar realizadas a través del paso de Beliones con Benzú en las que se ha evidenciado la falta de vigilancia.
Dos años después de todo aquello, de los anuncios y las visitas, poco ha cambiado.
Nada se sabe de la reapertura de la aduana de Melilla y de la nueva en Ceuta, a pesar de la escenificación de las pruebas de tránsito de mercancías.
Este asunto sigue sin concretarse y ni Madrid ni Rabat han dado detalles de en qué punto están las conversaciones.
Se ha escrito mucho más de lo cumplido y se sigue hablando en torno a los mismos problemas. ¿Es esa relación la esperada?

La propia Ciudad y la clase empresarial chocan con respuestas no esperadas

Marruecos y España viven un nivel de relaciones políticas mejor que el estilado con otros gobiernos, pero no es el que ‘vendieron’ que se alcanzaría.
Esto ha generado interpretaciones negativas entre la clase política y empresarial que aplaudió lo anunciado.
El Gobierno local, que siempre enarbola la bandera de la lealtad institucional, se mostró de acuerdo a las líneas anunciadas por Pedro Sánchez, considerando que a Ceuta le iba a venir bien esos logros de ejecución rápida anunciados.
Pero pasan los años y la Ciudad tiene que hacer frente a una situación para nada esperada al no haberse desarrollado esa aduana comercial y tener que contemplar cómo las voces empresariales se tornan críticas porque no se ha normalizado una línea de tránsito como la que se anunció.
El engendro de la frontera es difícil de entender. La entrada de mercancía está sometida a un régimen colocado en el punto de mira que ha levantado ampollas entre partidos políticos críticos y asociaciones. Su visión está bien alejada de la compartida en su día.

Poco más de 100 inmigrantes entraron en Ceuta en quince días

El Ministerio del Interior ha registrado la entrada en Ceuta de 103 inmigrantes por vía terrestre. Esas entradas se han producido en el periodo comprendido entre el 1 y el 15 de abril, tal y como se recoge en el balance publicado este martes.

Así, en global, del 1 de enero al 15 de este mes, fueron 901 las personas que cruzaron a la ciudad por vía terrestre, es decir, saltando la valla o bordeando a nado los espigones.

En relación a las entradas que tuvieron lugar ese mismo periodo, pero de 2023, fueron 661 personas.

Siguiendo con el grueso estadístico, del 1 de enero al 31 de marzo fueron 798 las personas que cruzaron a Ceuta por vía terrestre, mientras que, en el mismo periodo, pero del año pasado, fueron 599.

La vía marítima a cero y la ruta de los espigones

La vía marítima sigue a cero, ya que en lo que va de año no se han producido entradas de inmigrantes ocupando embarcaciones.

La ruta de los espigones sigue siendo la más explotada en Ceuta, además de la más peligrosa sobre todo cuando se aprovechan periodos de temporales para pasar de un país a otro. En estos últimos meses la Guardia Civil ha tenido que activar todos sus medios para salvar vidas, quedando en la memoria imágenes complicadas sobre todo en la zona de Benzú.

Por la valla siguen produciéndose las entradas en pequeños grupos a excepción de lo ocurrido el miércoles 10 de abril cuando a primera hora de la mañana unos 200 subsaharianos quisieron saltar la valla a la altura de Sidi Brahim, siendo interceptados todos en el lado marroquí.

Precisamente ese día fue el primero en el que se pusieron en funcionamiento las esclusas del vallado, los últimos recursos activados de los aplicados a lo largo de los 8 kilómetros de línea perimetral por el Ministerio del Interior.

Gabilondo aboga por «un sistema de distribución» de menores

El defensor del pueblo, Ángel Gabilondo, ha celebrado el trabajo que se está llevando a cabo para la modificación de la Ley de Extranjería, en un esfuerzo por aliviar la situación que atraviesan Canarias, Ceuta y Melilla como consecuencia de la acogida de menores y traslado a otras comunidades.

Durante su intervención ante la Comisión Mixta parlamentaria de Relaciones con el Defensor del Pueblo, Gabilondo ha dejado claro que “no hay ninguna comunidad que pueda sobrellevar la acogida de más de 5.000 menores, como es el caso de Canarias”.

“La hospitalidad no es de ningún partido”, ha recalcado.

El defensor del pueblo ha abogado por la búsqueda de “un sistema de distribución de esos menores”, indicando que “se están buscando medidas de modificaciones legislativas para propiciar esa situación”

Sobre esto último, ha manifestado que espera que “haya consensos y acuerdos, en mi ingenuidad; vamos a esperar a ver qué ocurre con eso”.

Gabilondo ha pronunciado estas palabras en la presentación en el Congreso de los Diputados de los informes anuales 2022 y 2023. Esto en su primera comparecencia ante la actual Comisión Mixta.

«Hay que tener siempre en cuenta el interés superior del menor»

El defensor del pueblo ha ampliado que “los menores tienen derechos y hay que tener siempre en cuenta el interés superior del menor, no va de cumplirlos si te viene bien o mal, hay una obligación universal de su cumplimiento”.

Asimismo, ha recordado que “sobre los menores migrantes, el Gobierno ha anunciado cambios legislativos, cada uno su misión, el defensor no legisla, hay que esperar a ver qué se nos quiere proponer”.

Igualmente ha recordado que en 2023 se realizaron dos visitas a Canarias y que la institución lleva alertando desde 2022 de la necesidad de adaptar los centros de acogida temporal de extranjeros a las necesidades de mujeres y menores, cuya llegada a las islas se ha incrementado notablemente en los últimos meses.

«Es un problema de enorme envergadura», ha asegurado Gabilondo, quien ha abogado por arbitrar algún procedimiento para que haya «espacios regulares de entrada en nuestro país sin necesidad de saltar ninguna cosa y regulado por procedimientos, pero no me corresponde a mi legislar».

Protestas ante el Consulado español en Tetuán contra el veto al visado

Es el grito desgarrador contra una injusticia, un veto sin explicaciones. Ha ocurrido hoy ante el Consulado de España en Tetuán. A sus puertas, se han concentrado varias personas convocadas por la asociación de derechos humanos de Tetuán para pedir explicaciones sobre el veto al visado que permitía la entrada en Ceuta y Melilla.

Desde hace unos meses no. Sin mayor explicación, Marruecos impide cruzar la frontera a las personas que disponen de un visado con duración limitada para, por ejemplo, poner la huella en extranjería.

Esto lleva a que no puedan hacerse los trámites de contratación y que se haya generado un problema que ha sido incluso denunciado por los sectores profesionales que se dedicaban a la realización de estos contratos, lo que llevó a la Delegación del Gobierno a pedir a Exteriores que mediara en este asunto.

Este miércoles, a las puertas del consulado, se han manifestado varias personas para rechazar esa medida, encabezados por el presidente de esa asociación El Hbib Hajji.

Foto: Chouf TV

Los presentes portaban pancartas en las que se podían leer mensajes como “la visa es un derecho, no un privilegio ni un favor” o “la visa es un derecho de los derechos humanos”, además de “el pueblo español y marroquí son hermanos”.

Los manifestantes han alzado estas pancartas en contra de la política que se lleva a cabo con los visados ya que la mayoría de estas solicitudes son rechazadas sin motivo justificado.

Los trabajadores transfronterizos podían entrar en Ceuta y tramitar su documentación ante la Policía Nacional gracias a un visado de validez territorial limitada a la ciudad y una sola entrada, a realizar en el plazo de un mes.

Tras la reapertura de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla hace casi dos años todos los marroquíes que desean acceder a ellas deben contar con un visado Schengen y ya no se consiente el cruce de esos pasos solo con su pasaporte a los residentes en las regiones de Tetuán y Nador, como hasta 2020.

La espiral de la frontera: ciudadanos como criminales y aduana sin fecha

Mientras la clase política pelea en sus foros por conocer, a estas alturas, el calendario de apertura de la aduana comercial de Ceuta, a pie de frontera los ciudadanos se sienten tratados como criminales por cruzar Tarajal con una bolsa de coquinas.

Los guardias civiles, con mayor o menor celo según situaciones, realizan el control del tendero sometidos a órdenes claras de la superioridad y desarrollando su labor en un terreno pantanoso.

Las intervenciones y detenciones que se producen en el espacio fronterizo relacionadas con el pase de mercancía han aumentado y la Asociación Española de la Guardia Civil -AEGC- advierte de que irán a más.

No son meras suposiciones, la escalada de sucesos va en aumento, así como la reacción de un ciudadano contra unas normas en las que se sigue navegando de manera poco clara por parte de las administraciones que deben serlo.

El pasado marzo la asociación instaba a la administración de la plaza de los Reyes a poner en marcha una campaña para informar a los marroquíes que protagonizarán la OPE sobre lo que se puede pasar y lo que no. Nada se ha llevado a cabo, esos episodios de confrontación no harán sino aumentar.

Detenida por llevar más frutas y verduras de lo establecido

Este miércoles la Guardia Civil terminaba deteniendo a una mujer de 68 años por desobediencia. Su ‘delito’ cruzar el paso peatonal con un carro en el que llevaba 16 kilos de frutas y verduras, seis más de lo permitido.

De las advertencias para que sacara del carro el extra de mercancía y lo dejara en el contenedor se pasó a los roces entre agentes y ciudadana, que terminó detenida por una desobediencia.

El Juzgado de guardia ha archivado el caso al considerar que no se estaba ante un caso de desobediencia grave.

Otros asuntos finalizan con condenas en los juzgados, eso sin contar las sanciones por contrabando dictadas.

Las denuncias de MDyC

MDyC ha denunciado el trato, como si fueran criminales, que se da a las personas. Terminan ante un juez por cruzar la frontera con pasteles o por haber finalizado con los grilletes puestos por pagar con un agente la pérdida del ramo de flores que portaba para una boda. Los hay que han perdido todo lo que portaban.

Saben las normas porque vienen recogidas en los paneles de advertencia, pero esa frontera tan dispar a la hora de mantener criterios iguales para todos termina siendo un hervidero de problemas.

El Gobierno de España es incapaz de responder con claridad a las constantes peticiones para que dé a conocer las fechas en las que realmente funcionará la aduana comercial. Esa falta de concreción da pie no solo al aumento de delitos y sanciones relacionados con el contrabando de mercancía sino también a las acciones delincuenciales que afloran por este anómalo funcionamiento.

La entrada de pescado procedente de Marruecos de manera irregular para abastecer el consumo descontrolado (por estar ajeno a cualquier control sanitario) de este producto es un hecho. A las intervenciones concretas que lo demuestran se suma ese pase constante que burla los controles de la Guardia Civil.

¿Está capacitada la Benemérita o la Delegación del Gobierno para verificar que las normas son iguales para todos?, ¿que el mismo celo para retirar una bolsa de coquinas se pone para controlar una furgoneta repleta de productos para un evento social?

MDyC ha sido sin duda el partido más estricto a la hora de demandar claridad en el paso fronterizo. A las cuantiosas críticas vertidas en prensa se han sumado las denuncias en otros foros como el plenario para forzar explicaciones, todas ellas sin éxito.

La Ciudad se aferra a su falta de competencia en este ámbito, eso a pesar de ser un asunto que afecta a los ciudadanos. Delegación del Gobierno ha ceñido cualquier alusión a la normalización fronteriza a los anuncios oficiales que ofrece el Gobierno de España. Se impone la ley del silencio precisamente en la administración que debe responder de lo sucedido en el paso.

Las demandas y denuncias efectuadas por asociaciones como AEGC han caído también en saco roto. En este caso se aferran a la defensa de los intereses de los guardias civiles a los que, en ya muchas ocasiones, han terminado defendiendo en los tribunales. No son situaciones aisladas, muy al contrario, lo deja por escrito la asociación, irán a más, y en riesgo se pone a quienes son los protagonistas.

Joyas, ordenadores, móviles: la Guardia Civil golpea el contrabando

Es como la ley del embudo. La mercancía entra por un lado y sale por otro, pero se trata de que el canal de escape sea menor. Y se intenta con controles en Ceuta y Marruecos para atajar el contrabando que quiere hacerse fuerte entre fronteras.

La Guardia Civil ha detenido a dos personas precisamente cuando desembarcaban en Ceuta con diversos productos que tenían, se sospecha, como destino Marruecos. Es lo que creen los agentes por el tipo de carga y la cantidad. Se han levantado actas por contrabando y decomisado la mercancía, además de relacionado casos con delitos de receptación.

Tal y como explica la Benemérita, a finales del mes de mayo componentes de la 1ª Compañía Fiscal y de Fronteras que prestan servicio de reconocimiento de los vehículos que desembarcan procedentes de Algeciras, dieron con un cargamento oculto en un Citroën-Berlingo con matrícula francesa.

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Se detuvo al súbdito marroquí, provisto de tarjeta de residencia de Francia, al llevar 262 ordenadores portátiles, material fotográfico y dispositivos móviles.

De las gestiones practicadas se pudo constatar y comprobar que 10 ordenadores habían sido sustraídos en Reino Unido, Bélgica y Francia, al igual que uno de los móviles en el último país indicado.

Se le relaciona con hasta 10 delitos de receptación.

¿Era casual? Ni mucho menos. La Benemérita sospecha de ese flujo constante pretendido de mercancía.

En la tarde de ayer y en un servicio realizado por la misma Unidad y punto de actuación, se procedió al reconocimiento de un vehículo marca Seat-Altea de matrícula nacional, conducido por un ciudadano español residente en Ceuta, acompañado de dos hijos menores.

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Resulta que en varios dobles fondos llevaba 22 paquetes conteniendo pendientes y cadenas, con un peso aproximado de 1,95 kg.

Ahora se están realizando las comprobaciones para determinar el origen de la mercancía y la pureza del género intervenido.

El conductor fue detenido como presunto autor de un delito contra la seguridad vial, al carecer de permiso de conducción.

En este mismo ámbito de actuaciones que se vienen llevando a cabo, se procedió recientemente a la intervención de más de 470 dispositivos móviles, de diferentes marcas y características, además de aproximadamente 1.500 mecanismos como cargadores, cables, mandos y otros componentes electrónicos a la entrada al puerto de Ceuta, ocultos en huecos propios, bolsas e interior de las maletas que se encontraban en el interior de un vehículo de matrícula francesa, marca Mercedes, conducido por su único ocupante provisto de pasaporte francés.

Todo este material, tenía presumiblemente como destino Marruecos, siendo intervenidos en la zona de desembarco de Ceuta y antes de que se intentara realizar su presunto pase a un tercer país.

Eulen se lleva el contrato de vigilancia de la frontera del Tarajal

La empresa de seguridad Eulen se ha adjudicado por casi un millón de euros la vigilancia en la frontera del Tarajal, en Ceuta, durante un año. En concreto el montante es de 904.032,93 euros y ahora el contrato se encuentra en proceso de formalización.

La Ciudad está estudiando la viabilidad y solvencia económica para terminar de otorgar dicho contrato.

El servicio de vigilancia en el paso fronterizo quedó enquistado lo que llevó a que el Gobierno local tuviera que sacar a licitación en más de una ocasión un contrato del que depende no solo el control de acceso de personas, sino también de vehículos y mercancías.

De hecho, hasta en tres ocasiones se intentó adjudicar el servicio sin éxito lo que le llevó a estar prorrogando el contrato. Los problemas de presupuesto hicieron que hasta la fecha resultara imposible la adjudicación de ahí que se haya aprobado un incremento de la partida.

El servicio salió publicado de nuevo en marzo con un valor estimado de 3,6 millones de euros, buscando de esta manera solventar los problemas que habían dejado desierta la otra oferta al incrementar la partida en 200.000 euros. En ese montante se incluía la posibilidad de prórroga de hasta 4 años.

Eulen ha hecho ahora una oferta próxima al millón de euros para ofrecer este servicio con vigencia de un año, tal y como se recoge en la Plataforma de Contratación.

La institución municipal saca esta oferta que se considera clave para prestar apoyo a las fuerzas de seguridad que están destinadas en el paso fronterizo, tanto Guardia Civil como Policía Nacional.

Desde 2018 la Ciudad lleva realizando estas prestaciones heredadas de las que ejecutaba en el paso Tarajal II, creado para el tránsito de mercancías que salían de las naves del polígono y que se clausuró por imposición de Marruecos al ir aminorando el tipo de productos que aceptaba.

El contrato exige disponer de una plantilla mínima de profesionales para servir de apoyo a las fuerzas de seguridad, siendo el plazo de contrato 1 año.

La necesidad de disponer de un mayor refuerzo en los controles viene evidenciada por las propias quejas de las fuerzas de seguridad que descargan labores en vigilantes sobre todo en periodos punta como los asociados a la Operación Paso del Estrecho, cuando se soporta un mayor tráfico y presión en la línea fronteriza terrestre.

Está no solo la cooperación en el control de vehículos sino también en todos aquellos servicios que tengan que ver con la labor diaria de las fuerzas de seguridad y que sean reclamadas por estas. Así los vigilantes han intervenido en detenciones a requerimiento de CNP o Guardia Civil, así como en registros de vehículos.

Cinco años tras la muerte de Iliass Tahiri y una familia que no olvida

Cinco años han pasado desde la muerte del marroquí Iliass Tahiri en un centro de internamiento en Almería. Él era uno de esos niños que cruzó la frontera de Ceuta, ciudad en la que llegó a vivir 18 meses sin ser escolarizado, atrapado en ese particular limbo lastrado por la falta de derechos.

Estuvo viviendo al lado del colegio Lope de Vega con su hermano y su madre hasta marchar a la Península. A los 5 meses de haber cumplido los 18 años terminó muerto después de ser inmovilizado en el centro donde estaba internado en donde se le aplicó la llamada contención mecánica por varios vigilantes de seguridad.

Cinco años después, su muerte no se olvida ni entre sus familiares ni en los juzgados. Tampoco en su tierra natal. Allí se le hicieron varios homenajes y se exigió justicia.

El Movimiento contra la Intolerancia, que asiste jurídicamente a la familia del menor, ejercerá la acusación particular en el juicio que se celebre para esclarecer aquella muerte ocurrida el 1 de julio de 2019 en el Centro de Internamiento de Menores ‘Tierra de Oria’ (Almería,) gestionado por la entidad Ginso, contratada por la Junta de Andalucía con este objetivo.

Condena por delito de homicidio por imprudencia grave

El letrado Ángel Gómez San José dirige la acusación particular de la familia del fallecido contra los 4 vigilantes de seguridad investigados, para los que pide una condena por delito de homicidio por imprudencia grave, tal y como se desprende del escrito de acusación presentado ante el Juzgado de Instrucción Único de Purchena, al que ha tenido acceso este periódico.

Sostiene una petición de 4 años de prisión, así como el abono de indemnizaciones a favor de los familiares del joven.

Mantiene que los vigilantes “inmovilizaron a Iliass sin que se pueda acreditar previamente una especial situación de tensión por parte del fallecido”, al que se le administró una ingesta de medicación “a deshora y sin nada que ver con su tratamiento que pudiere tener efectos secundarios, procediendo a efectuar una inmovilización esposado”.

En paralelo, Gómez San José relata que, “sin hablar con Iliass, sin tratar de calmarlo”, procedieron a una “inmovilización violenta”, falleciendo el joven “pocos minutos después” tras aplicarle una medida de contención mecánica “prolongada” y, a su juicio, “vulnerando todos los protocolos al respecto y colocando peligrosamente a Iliass boca abajo, con la cara en la almohada, a sabiendas de los riesgos de su actuación”.

“No hubo médico presente y, durante la prolongada y peligrosa maniobra, se llegó a taponar las vías respiratorias, sin que los acusados velaran porque la respiración del menor y la falta de cuidado en la acción peligrosa pudiera provocar la muerte de Iliass”, expone.

La realidad del empleo transfronterizo

Cinco años viviendo en Tetuán fue el detonante para que Juan Carlos Andreo Tudela se interesase por la situación de los trabajadores transfronterizos, en concreto, la figura de las empleadas del hogar que día con día salen de Marruecos para trabajar en Ceuta y regresan cada noche a sus casas. Fruto de esta investigación, avalada por el Instituto de Estudios Ceutíes, se presentaron ayer algunas de las conclusiones en una conferencia que tuvo lugar en la Biblioteca Pública del Estado.

La investigación llevada a cabo por este profesor asociado de la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla, se llevó a cabo en dos partes. Una primera en 2009, que se centró en las condiciones laborales de estas empleadas y una segunda, ejecutada entre 2013 y 2015, enfocada en visualizar también la postura de los empleadores y su relación con las trabajadoras domésticas.

“Nos hemos dado cuenta que las personas que trabajan en el empleo doméstico son las que llevan a casa la mayor cantidad de recursos económicos, son como la persona de referencia en término de ingresos”, detalla Andreo, destacando la importancia que para una familia marroquí tiene el tener un trabajo de esta índole en Ceuta, pues supone cierta estabilidad económica familiar.

Dentro de las condiciones laborales, el investigador se remonta a 2011, cuando se modifica la ley de la Seguridad Social, la cual se aplica a partir de 2012, momento en el cual emergen muchos puestos de empleadas domésticas. En el caso de Ceuta, se da una situación particular y es que el número de empleadas domesticas pasa de 650 antes de 2011, a casi 1.200 después de la modificación, es decir, no sólo se duplica la cantidad, sino que ésta se mantiene en el tiempo.

“Ocurre en todos lados. En la particularidad de Ceuta, con respecto a la media del territorio nacional, es que emergieron un porcentaje muy elevado de estas contrataciones, porque practicante se duplicó, entonces eso es una característica más intrínseca de la realidad ceutí”, resume Andreo.

No obstante, no niega que frente a los datos oficiales, existe una “bolsa irregular” difícil de cuantificar. Aunque un trabajador transfronterizo no cuenta con todos los derechos a los que puede acceder un trabajador nacional, sí reconoce que les asegura cierta estabilidad económica en el presente y una pensión, aunque sea mínima, en un futuro.

“En el caso de tener contrato es favorable, porque aunque se tengan trabas en cuestiones de derechos con respecto a la Seguridad Social, luego, en un momento dado, asegura una jubilación aunque sean con cantidades muy reducidas”.

Además de la seguridad laboral que implica un contrato, el investigador resalta una realidad singular que se da en Ceuta y es la relación que existe entre la empleada y el empleador. Critica que en muchas ocasiones los empleadores se encuentran multitud de trabas a la hora de contratar a estas empleada, además de que no cuentan con beneficios fiscales como en otras comunidades autónomas, donde se permite la desgravación de un 20% de lo que se paga a la trabajadora doméstica, lo que afecta de forma negativa a que muchos empleadores se guíen por el camino de la legalidad.

Dejando a un lado las cuestiones burocráticas y entrando en el plano social, Andreo asegura que el perfil de la empleada transfronteriza se traduce en “emprendimiento”, ya que muchas de ellas consideran estos trabajos como el camino a alcanzar algo más, marcándose metas mayores.

“Cuando le preguntas qué quieren hacer en el futuro, te dicen que quieren su propio negocio o aprovechar el tránsito que hacen para plantear algún tipo de complementos, no informal o de contrabando, una palabra que en Ceuta suena un poco mal, sino de promover algún tipo de actividad que aprovecha conjuntamente ese conocimiento transfronterizo. Yo creo que está muy bien en términos de empoderamiento de la mujer que creo que sí le ayuda en ese sentido”, describe después de años de años en contacto con estas mujeres y estudiando la afectación que el trabajo tiene en sus vidas y en su familia.

Un tema hasta el momento desconocido

Cuando empezó a estudiar el tema de las empleadas del hogar transfronterizas era un asunto desconocido. Tras vivir en Marruecos durante cinco años y conocer la realidad de estas mujeres, que día con día se desplazan desde sus hogares en Tetuán o Marruecos a trabajar todos los días a Ceuta, creyó importante estudiar la figura de estas trabajadoras.

“En el marco de mi doctorado, hubo algunas asignaturas que eran sobre antropología de las fronteras y pues a partir de esa curiosidad científica, plantee que uno de los temas que estaban sin cubrir era el tema del empleo doméstico”, recuerda Juan Carlos Andreo. Insiste en que en Sociología, siempre se tiene un interés en situaciones que pueden parecer precarias o más vulnerables.