
El artista gaditano inaugura ‘El jardín inquieto’ en el Museo del Revellín, una muestra compuesta por 26 acrílicos y 12 acuarelas que estará hasta el día 29
Bajo el título de El jardín inquieto el artista Antonio San Martín (Cádiz, 1956) regresa de nuevo en el Museo del Revellín para engalanar este espacio expositivo de una plástica que se desliza entre la abstracción geométrica hasta la lírica, de un arte que cautiva desde la primera vista.
–Sugerente título.
–Lo buscaba. Se debe a que en la muestra hay muchas referencias a jardines porque aunque mi pintura no es figurativa, me resulta un tema muy evocador, siempre pienso en jardines abandonados, donde la hierba trepa por los muros, con estanques con verdina, paisajes muy auténticos. Y además el título hace referencia al jardín interior de cada uno, lo que llevamos por dentro. Cuando estoy con creatividad, el jardín está inquieto, quiero festejar la vida a través de la pintura, mostrando colores y texturas y esto es lo que deseo que vea el espectador.
–Hay acuarelas y acrílicos.
–Sí, son 38 obras, de las cuales doce son acuarelas y el resto acrílicos. Son dos técnicas muy distintas, las acuarelas son rápidas, admiten pocas correcciones, es un estilo ágil, como hecho sobre la marcha, y, sin embargo, el acrílico es una pintura meditada, donde están más estudiadas las formas, donde muchas veces hay bocetos previos, y luego, con tranquilidad y durante días, pinto. Las dos técnicas, aunque provienen de la misma mano, enseñan sus características previas.
–Durante un mes, en el Museo del Revellín.
–Sí, y me hace ilusión. Presento un formato mediano. Hay que seleccionar la obra según el espacio y creo que he elegido la muestra más idónea para el espacio del Museo del Revellín.
–Como profesor de Plástica en la Facultad de Educación, ¿qué papel cree que juegan las artes en las generaciones?
–Yo me dedico a formar maestros. Es básico que el profesor sea creativo y traslade esta imaginación y sus conocimientos a la enseñanza. Las personas más creativas resuelven mejor los problemas, son capaces de avanzar en la vida de una manera más eficiente. La plástica abre los sentidos, nos hace más imaginativos.
–¿El arte se puede enseñar o es innato?
–Hay alumnos que vienen a clase con ese arte innato pero hay que pulirlo, hacer que pierdan el miedo, facilitarles que puedan desarrollar el talento.


