
Escribo estas letras, para hablar de la gran noticia del Nacimiento de un niño singular, que apareció en el Mundo como enviado de Dios, os anuncio la venida de un gran libertador, Cristo, El Señor, y quiero enviar un mensaje de Paz y Alegría, para todos.
Vamos a situarnos en la Historia: Miles y miles de años después, de que aparecieran los primeros hombres; unos mil novecientos años después, de que Abrahán, partiera de su patria; unos mil años después, de que David fuera ungido rey de Israel; en la ciento noventa y cuatro Olimpiada de los griegos; en el año setecientos cincuenta y dos de la fundación de Roma, en ese tiempo, El Hijo de Dios Padre hecho hombre, nació de la Virgen María, en Belén de Judea.
Faltan muy pocos días, para que en el mundo, vuelva a resonar el augurio de paz y esperanza, que hace 2016 años, los ángeles anunciaron a unos pastores de la región de Judea, que no muy lejos de allí había nacido el Niño Dios, un año más, nos disponemos a preparar la Navidad, un año más, el Niño, nos va a nacer y tenemos que prepararle una estancia. Dios nos visita un año más, es un acontecimiento gozoso, nacerá en Belén, del seno virginal de Santa María, pero también tiene que nacer en cada uno de nuestros corazones, por eso es tan importante prepararnos para su venida y estamos precisamente en ese tiempo, en el TIEMPO DE ADVIENTO.
Quiero señalar un pequeño apunte histórico, que quizás nos ayude, a comprender mejor, el origen de este tiempo litúrgico. Además, podrá servirnos para saber, para ver, como sintieron este tiempo de espera, es decir este Tiempo de Adviento, las primeras comunidades de cristianos.
La voz Adviento – Adventus – es un tiempo de hondas y profundas significaciones romanas. En el mundo del Imperio Romano, se designa con la expresión “Adviento”, al tiempo que media, entre el anuncio que desde Roma se hace a un territorio provincial de la visita del Emperador Romano, hasta que esta visita se produce.
En este tiempo de espera que no es estática, sino dinámica y diligente. Podéis imaginaros como prepararían, los distintos magistrados provinciales la deseada y esperada visita; todo seria preparado y programado con sumo cuidado y esmero, los actos, ceremonias, encuentros con el pueblo, pues la visita del Emperador, era una oportunidad histórica o mejor dicho la única, en un habitante del Imperio.
De todos es sabido las persecuciones oficiales, contra los cristianos en el Imperio Romano, que era como consecuencia de la negativa de estos, a rendir culto al Emperador.
En el Imperio Romano, el Emperador era el Dominus y todos eran sus súbditos, además copiando modelos orientales, la figura del Emperador se había divinizado, erigiéndose templos en su honor.
Los cristianos se negaron a estos cultos y entonces se convirtieron en enemigos de Roma, pues su actitud, socavaba los cimientos del poder imperial. Para los cristianos, el único Dominus, es el Cristo, solo a Él, reconocen su divinidad, solo a Él, rinden culto.
Por eso la Iglesia Romana, cuando quiso dar nombre al tiempo de espera, que prepara la venida del Cristo, la venida del Verbo, encarnado para habitar entre nosotros, eligió el termino Adviento. Sabía bien que sería un término muy expresivo, contendría la alegría por la anunciada venida, la grandeza del personaje que se espera, la expectación de su acogida y la preparación diligente del encuentro.
Con este pequeño bosquejo histórico, todos reparemos en la trascendencia del hecho, que año tras año celebramos. ¡Dios viene a nuestra tierra! no podemos acostumbrarnos a ello. Es tan inabarcable, que corre el riesgo de desbordarnos, es tan profunda, que puede ser que no logremos asirla y es tan rutinaria, un año y otro y otro, que podamos convertirla en consabida y por ello no conmovernos.
Preparémonos todos como si fuera esta Navidad, la primera Navidad, como si fuera ¡la única Navidad!, como aquellos provinciales romanos, que iban a tener el privilegio de ver a su Emperador… aun más y mejor, como aquellos primeros cristianos prepararían con todo cariño, la venida del Cristo. Su único Dominus…
¡Como sea nuestro Adviento, será nuestra Navidad!
Navidad es Navidad…y nosotros ¿Cómo la viviremos? La podemos vivir un solo día al año o todos los días del año. La decisión es nuestra.
Me encantan los poemas, los mensajes y las tarjetas, es una pena que solo, nos lleguen por Navidad, pero…Navidad es Navidad
Al participar en la Eucaristía me pregunto si se sentirá cómodo, en este Pesebre que es mi corazón, todos los días nace el Señor, pero…Navidad es Navidad
Año tras año, cada uno seguirá viviendo la Navidad. Y nosotros ¿Cómo la viviremos? …Navidad es Navidad.
En la Homilía de Navidad del Año 2009 el Santo Padre Benedicto XVI nos decía, que los pastores, después de haber escuchado el mensaje del Ángel, se dijeron unos a otros: “Vamos derechos a Belén…veamos que ha pasado” el texto griego, dice literalmente “Veamos esta Palabra… que ha ocurrido allí”, el Ángel, había dicho a los pastores: “Aquí tenéis la señal: encontrareis un niño en pañales y acostado en un pesebre”…fueron corriendo, ¡Ha nacido el Salvador! El Hijo de David tan esperado, ha venido al mundo en Belén y sin demora alguna, todos partieron.
En nuestra vida ordinaria las cosas no son así, la mayoría de nosotros católicos, no consideramos las cosas de Dios una prioridad y estamos dispuestos a posponerla en nuestra lista de prioridades, a Dios frecuentemente, lo situamos casi en el último lugar.
La fiesta de la Navidad, tiene una doble dimensión, recordar el inicio de la Redención, con el Nacimiento del Salvador, pues el misterio central de nuestra fe, es la Resurrección de Cristo, la Pascua de Resurrección, por lo tanto la celebración de la Navidad, es celebrar el inicio de nuestra salvación, La Navidad, es un acontecimiento divino y humano, mientras haya un hombre en la faz de la tierra.
La Navidad es la Fiesta más celebrada por todos, el recuerdo de la Navidad, es una acción salvadora para el hombre actual, el Mundo entero, acepta el acontecimiento del nacimiento del Señor.
¿Por qué el 25 de diciembre? El día del Nacimiento del Señor, es totalmente desconocido, en Oriente celebran la Navidad el 6 de enero. Tanto en oriente, como en occidente, la fecha coincide con celebraciones paganas, dedicadas al culto del sol, o dios Helios, pues el Nacimiento de Cristo, autentico Sol, viene al mundo para iluminar al hombre.
Documentalmente, tenemos constancia de ello desde el año 336 y la Iglesia española, celebra la Navidad el 25 de diciembre y la Epifanía el 6 de enero desde el año 380.
En las costumbres, a través del tiempo, tenemos las Posadas que eran o son fiestas, que se celebraban 9 días antes de la Navidad y representaban los días, que estuvieron buscando posada, San José y la Virgen María.
Las Pastorelas, son recreaciones de los pastores, para adorar al Niño Jesús, en el siglo XVI, se dio a conocer este género teatral o fabula pastoril, que era una pastorela o villancico escenificado.
Los Nacimientos son las representaciones plásticas del Nacimiento de Cristo, siendo San Francisco de Asís el creador de ellos, ya que en 1223, en vísperas de Navidad escenificó, en el bosque de Greccio, Italia, en una cueva un Nacimiento. Tuvo tanto éxito, que la tradición se extendió por toda Italia y llegó a España en el siglo XVIII.
La costumbre del Árbol de Navidad nació en Alemania, a mitad del siglo VIII. El árbol con sus ramas verdes, significa la vida eterna que trajo Cristo al mundo, primavera de esperanza. Las velas encendidas y los objetos brillantes colgados, simbolizan la luz y la Gloria de Dios. La estrella que se pone en la cúspide, es en recuerdo de la Estrella de Belén y los regalos que se colocan debajo de él, simbolizan los dones que Dios nos trae.
Los primeros Villancicos que se conocen, son del siglo V, con la finalidad de llevar la Buena Nueva a los aldeanos y campesinos.
En el Prerrenacimiento, el Marqués de Santillana, compuso una serie de canciones, para celebrar la Navidad con su familia.
Todos tenemos cálidos recuerdos de Nuestra niñez y de Nuestra Navidad, los que vivíamos aquí en Ceuta, en la década de los cincuenta, mas-menos, recordamos con emoción todas las celebraciones que se hacían en nuestra querida Ceuta, por ejemplo, los concursos de Villancicos, que empezaban en Radio Ceuta, para días más tarde, terminar en la Plaza de los Reyes, donde se montaba un escenario, con un tablado y megafonía para ser escuchados, por todos los que llenábamos la Plaza, esa Plaza que, había que acceder a ella, por unas escaleras; ¿os acordáis?
También, todos recordamos los Villancicos cantados por “El Coro de los Pescadores del Agujero”, “El Coro de las Palomas”, “Melodías de Belén”, “Los Campanilleros”… y también los Villancicos, dedicados a nuestra querida Patrona por su Coronación.
¿Y dónde me dejáis el Barquillero? Que decoraba, con espumillón la Barquillera y… el gran puesto, donde vendían Panderos, Zambombas, Triángulos, los Bombos… que quiero recordar, que se llamaba “el Bombo caballa” y al lado pastorcillos, angelitos, corcho, es decir, todo lo necesario para montar el nacimiento.
El nacimiento o Belén es algo entrañable para todos, en la habitación mejor de la casa, se dejaba sitio para él, eran belenes grandes, con tierra, piedras, musgo, ramas…y la familia entera, participaba en su construcción.
El día del sorteo de la Lotería de Navidad, siempre iba unido, al olor de los cortadillos o roscos de anís o empanadillas de cabello de ángel…aun hoy, cuando oigo cantar a los niños el Sorteo de Navidad; los recuerdos vienen unidos al maravilloso olor Navideño de nuestra infancia… ¡y la radio puesta! por si acaso cantaban, el numero que nuestro padre jugaba.
Llegamos a la Cena de Nochebuena y la chiquillería, armados con nuestros panderos y zambombas, dispuestos a cenar y con alegría, hacer el mayor ruido posible.
La Navidad de hoy en nuestra querida Ceuta, como en todos los lugares, ha cambiado, no tiene nada que ver con las celebraciones de antes, pero por otro lado, creo que nuestras abuelas, a lo mejor, pensarían lo mismo que nosotros hoy de nuestros nietos, la juventud, con sus nuevos estilos, nos empuja, como juventud que es.
Ceuta, como cada año, se engalana para brillar más que nunca: con las luces propias de estas fechas, con Nacimientos, con Árboles de Navidad y todo para recrear la magia de estos días, que con su programa de Fiestas de Navidad, disfrutaremos de muchas actividades:
como el Concurso de Platos Salados y Dulces Navideños, el Pregón de Navidad, Villancicos, Conciertos, Pasacalles, Belenes Vivientes en las Murallas Meridinas, La polvoroná…y todo esto, nos invita a salir, a “tapear”, el día 24 por la mañana, a caminar, hacia el bullicio y la alegría, que es otra forma de celebración, pero siempre, si nosotros queremos, será Navidad.
Estoy segura, que todos vamos a empaparnos, de ese sabor de la Navidad en este año 2016, de sus villancicos y de sus luces, pero también, de esa PAZ…de esa NOSTALGIA…de esa ALEGRÍA…y sobre todo de ese AMOR… que es lo que os deseo desde mi corazón caballa, a todos ustedes…
¡FELIZ NAVIDAD 2016! Y ¡FELIZ AÑO NUEVO 2017, QUE SERÁ MUY BUENO PARA CEUTA BAJO EL AMPARO DE NUESTRA QUERIDA PATRONA, LA VIRGEN DE ÁFRICA! .
RONI