Otros cuatro marroquíes, a su país tras lesionar a tres guardias civiles en el Recinto

La lista sigue creciendo. Otros cuatro inmigrantes de nacionalidad marroquí han sido expulsados a Marruecos después de verse implicados en un nuevo episodio delictivo ocurrido en Ceuta.

Se suman así a la larga relación de inmigrantes que han sido expulsados desde la entrada masiva registrada a finales de julio y que, posteriormente, han sido relacionados con diferentes delitos. Los cuatro marroquíes reconocieron los hechos, fueron condenados a 2 años de prisión por un delito de atentado, sustituyéndolo por 5 años de expulsión.

En esta ocasión, los hechos se remontan al pasado miércoles, cuando los cuatro acusados se encontraban, alrededor de las 20.30 horas, en las inmediaciones de la antigua cárcel de mujeres, en la calle Escuelas Prácticas. Allí permanecían junto a un numeroso grupo de inmigrantes que, según consta en las actuaciones, portaban armas y objetos punzantes y estaban ocasionando molestias a los vecinos del barrio.

La situación terminó provocando la intervención de la Guardia Civil. Los agentes, debidamente uniformados, se desplazaron hasta el lugar y requirieron a los presentes para que cesaran en su actitud y procedieran a identificarse.

Fue entonces cuando comenzó el episodio que acabaría con la detención de los cuatro implicados.

Huida tras la llegada de los agentes

Los cuatro acusados, que según las actuaciones se habrían puesto previamente de acuerdo tanto en la acción como en el resultado, desoyeron reiteradamente las órdenes de los agentes y emprendieron la huida. Los funcionarios tuvieron que iniciar una persecución policial para tratar de interceptarlos.

Durante la persecución, los cuatro habrían ofrecido una resistencia activa, llegando a acometer contra los agentes y a utilizar violencia y fuerza contra los funcionarios.

Ante esta situación, los efectivos de la Guardia Civil tuvieron que emplear, según consta en las actuaciones, la fuerza mínima indispensable para conseguir reducirlos y proceder a su detención.

El enfrentamiento tuvo además consecuencias para los agentes que participaron en la intervención. Tres guardias civiles resultaron lesionados durante la actuación, aunque las lesiones descritas en los correspondientes informes médicos no dejaron secuelas y los funcionarios recibieron asistencia facultativa.

Tres agentes heridos

Uno de los agentes sufrió una omalgia derecha postraumática, que precisó una primera asistencia facultativa y cinco días para su curación, uno de ellos de carácter impeditivo. El informe médico establece que la lesión no dejó secuelas.

Otro de los funcionarios presentó igualmente una omalgia derecha postraumática, con un periodo de curación de cinco días, uno de ellos impeditivo, además de la correspondiente primera asistencia facultativa. Tampoco en este caso se apreciaron secuelas.

El tercer agente lesionado sufrió una gonalgia postraumática derecha. La lesión requirió igualmente primera asistencia facultativa y cinco días para su curación, uno de ellos impeditivo, sin que quedaran secuelas.

Un nuevo caso dentro de la cadena de expulsiones

La expulsión de estos cuatro ciudadanos marroquíes se incorpora a la sucesión de expulsiones que se han producido desde finales de julio, después de la entrada masiva y de los posteriores incidentes protagonizados por algunos de los inmigrantes llegados entonces.

Los nuevos expulsados habían quedado implicados en un episodio que comenzó con las quejas vecinales por la presencia de un numeroso grupo en las inmediaciones de la antigua cárcel de mujeres y terminó con una persecución y la detención de cuatro personas tras el enfrentamiento con los agentes.

De esta forma, el caso vuelve a poner el foco sobre la situación generada tras la entrada masiva de finales de julio y sobre las actuaciones posteriores contra aquellos inmigrantes que han sido relacionados con diferentes hechos delictivos.

La crónica de un chantaje: un mes de la crisis de Ceuta tras el plante de Marruecos

30 de julio. Ha pasado un mes desde aquella jornada del desastre para Ceuta. Un mes y demasiadas mentiras. Una detrás de otra, cada vez peor, como una gran bola de nieve que ha terminado estampada en un Gobierno de la Nación enfrentado, con ministros que recelan unos de otros, con un presidente a la cabeza que, intencionadamente o no, entendió que esta crisis era un sarpullido de verano.

No lo era entonces. Tampoco lo es un mes después. Ceuta se encuentra en el foco de toda España, también de Europa. Lo que se hace aquí se analiza al detalle, se estudia con lupa. Esta ciudad es ahora mismo una olla a presión, el escenario de un conflicto y el análisis de la reacción dada.

En pleno 2026, un país como Marruecos decidió que podía asestar un golpe encima de la mesa. Puede que no midiera sus fuerzas, quién sabe. La consecuencia del ataque fue desmedida: miles de personas cruzando un espigón hasta prácticamente superar la población de toda Ceuta y más de 140 muertos en el camino.

Sin duda, el mayor desastre entre fronteras; sin duda, la crisis más grave para Ceuta y el quebradero de cabeza para un Gobierno de la Nación que miró hacia otro lado y ahora busca enmendar las consecuencias de ese abandono. No supo calibrar la envergadura de lo que pasaba en Ceuta. Ahora, esa desatención le pasa factura.

Marruecos ha hecho lo que ha querido y, sin embargo, no ha recibido ni una sola crítica a nivel nacional e internacional. La gravedad de lo sucedido ha impacto de lleno en la sociedad ceutí, pero parece haberse diluido en el Estrecho. Es como si entraran en tu casa, la destrozaran y encima dieras las gracias por ello. Lo mismo.

Las entradas inusuales que no percibió España

El 30 de julio, las entradas de inmigrantes desde Castillejos vinieron a ratificar lo que llevaba días sucediendo. Desde al menos una semana antes se estaban registrando entradas inusuales, picos de presión cada vez más elevados.

Dice el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que por aquel entonces ya habían reforzado a la Guardia Civil al temerse lo peor. Mentira.

El Servicio Marítimo salía a navegar prácticamente con los mismos efectivos, sin embarcaciones adecuadas, con una recién incorporada, la S-42, que no hacía más que arrastrar fallos.

Y esto lo sabía el Gobierno, como lo sabía la Dirección General de la Guardia Civil, más empecinada en ordenar a los servicios de Información que supieran cómo se habían obtenido fotografías con todos los desperfectos de las embarcaciones que terminaron publicándose en El Faro, antes que cuidar a sus propios guardias civiles dándoles los medios adecuados para luchar contra el narcotráfico y la inmigración ilegal.

Los agentes del Marítimo tenían que coger las gomas de los GEAS para poder salir a navegar y atender las presiones de inmigrantes en el mar. Eso es lo que estaba pasando en la frontera sur de Europa, no lo que cuenta Marlaska. Pasaba eso y algo más. Los guardias civiles veían que la Marina Real colaboraba rescatando a inmigrantes en el mar, pero también cómo los arenales estaban vacíos, no existía vigilancia.

El Gobierno culpa a las mafias, a las redes sociales, a la manipulación. Pero no cuenta lo que se apreciaba desde Ceuta: que las playas no tenían vigilancia, que cualquiera podía echarse al mar y que esa situación de vacío provocada por Marruecos se contaba rápidamente a través de los grupos.

Lo fácil en un conflicto de envergadura es contar una única versión de los hechos, una causa, una sola explicación. Pero este asunto tiene tantas aristas que dar con una explicación tan burda supone un insulto al ciudadano.

Lo que pudo ser como mayo de 2021, pero terminó peor

El 27 de julio, solo días antes de la invasión, la AEGC denunciaba dos asuntos claves y premonitorios: advertía que cientos de marroquíes del sur estaban llegando al norte con ánimo de cruzar, decía también que la presión era de tal calado que podíamos estar ante una repetición de la crisis de mayo.

Desgraciadamente fue peor. Muchísimo peor. Aquello quedó escrito negro sobre blanco. Las advertencias de una asociación que era capaz de entender que lo que se apreciaba no era un verano cualquiera quedaron escritas. El Gobierno seguía de vacaciones, a pesar de una sentencia que prometía riesgos y unas jornadas en las que la presión iba a más.

Días después la pura realidad daba la razón a AEGC. Los días 28 y 29, la presión en el mar aumentó. Las imágenes de la Marina Real de Marruecos en el Recinto cargando a cientos de inmigrantes apuntaban a que se estaba llegando a un límite. Tardaría solo 24 horas en registrarse, en estallar. ¿Cómo viendo esas escenas que ya de por sí eran históricas no hubo una reacción inmediata? Y no una reacción de enviar agentes, sino tirar de teléfono para abortar diplomáticamente lo que iba a venir.

“Fue una situación extraordinaria”, dice el ministro Grande-Marlaska. “Imprevisible”, añade. Unas valoraciones que cuestionan la efectividad de cualquier servicio de Información que se precie, de todo un CNI. No ha habido ningún cese por incompetencia, pero sí se han deslizado serias dudas.

Ellos avisaron, advirtieron de la situación. Solo era necesario prestar atención y conocer un poco a un vecino capaz de cualquier cosa. También de esto.

El Gobierno de España cesó a la única persona que dijo la verdad, a la responsable de Seguridad Nacional que ese mismo día 30 difundió la cifra de 49.000 entradas. Ha sido la víctima de este desaguisado, la cabeza cortada en una crisis que evidenció dos cosas: la torpeza de un Gobierno incapaz de decir cuántos entraron y por qué.

Pero también la debilidad de todo un país y de una Europa cuya frontera sur ha sido violentada de la peor de las formas, utilizando a hombres, mujeres, niños y bebés.

Bebés sobre flotadores, madres, jóvenes… Una marea que se fue de las manos

El caudal informativo, la crispación y el enfrentamiento político no pueden desviar la atención a las imágenes de ese momento.

Las de esos bebés sobre flotadores, madres con recién nacidos amarrados a su espalda, jóvenes y adolescentes que cruzaban como locos movidos por un mensaje falso de fronteras abiertas.

Marruecos volvió a utilizar a su sociedad civil como arma arrojadiza para asestar un duro golpe a España a costa de Ceuta. ¿Se le fue de las manos? Esa pregunta la tendría que responder un país vecino que, desde entonces, ha adoptado una postura de imposición, de reclamo de los menores que ellos mismos lanzaron al cruce de fronteras, de petición de sus muertos, aunque en la práctica ha impedido la repatriación de los cuerpos.

Marruecos ha permitido la mayor de las vergüenzas: que sus nacionales no puedan ser enterrados en su propia tierra, que las madres de esos hijos muertos en el Tarajal tengan que llorar, derramar sus lágrimas a este lado de la frontera.

Un país que ni siquiera se ha dignado a decir cuántos son los cadáveres que recogieron, si es que lo hicieron en su totalidad. Cuando los GEAS estaban sacando cuerpos sin vida de aguas del Tarajal, en Marruecos había cadáveres que nadie recogía, ellos los veían, pero estaban al otro lado del espigón.

Las oenegés suman más de 140 muertes. Es un capítulo sobre el que se evita hablar. Los guardias civiles vieron esas imágenes. Marruecos no movió ficha. Más bien al contrario, tras el desastre, siguió reclamando Ceuta y Melilla. El lenguaje bronco y el oportunismo de Marruecos han prevalecido en un momento crítico.

Por qué Marruecos no protegió ni a los suyos

Marruecos evita al igual que España hablar de responsabilidades, porque en su país las tiene, y muchas.

España solo ha tenido buenas palabras para quien decidió planificar sobre un tablero de ajedrez una de las jugadas maestras y a la vez trágicas: una invasión que llamó la atención de todos, que ahora mismo es el foco de atención de muchos países. Lo que aquí se decida, lo que aquí se haga, está medido al milímetro.

España pone sobre la mesa el trabajo hecho por Marruecos para frenar la inmigración o la aceptación del 90% de sus nacionales en retornos voluntarios. Ni una sola línea sobre el origen de todo esto: por qué el reino de Mohamed VI permitió semejantes avalanchas, por qué no protegió ni a los suyos.

Un mes después del inicio de esta crisis, la conclusión que puede sacar el pueblo caballa de todo esto es preocupante.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no atendió siquiera la llamada del presidente Vivas 24 horas antes del estallido. Tampoco tuvo en cuenta la exposición de hechos que se estaba produciendo, ni se dignó a venir a su hora. Lo hizo un día después. Con ese paseo creyó haber sorteado la crisis, puede que Ceuta termine siendo la tumba del Sanchismo.

El presidente de la Ciudad se negó a comparecer a su lado, aunque en la inicial convocatoria de prensa venía que así debía ser. Existía un malestar evidente, el reflejo de que ese “querido presidente” ya no lo era tanto cuando no vio, o no quiso ver, que tenía delante la mayor crisis no para Ceuta, sino para toda España.

Porque este conflicto no hay que entenderlo en clave local, su envergadura es mucho mayor. Se ha producido la invasión no de una ciudad, sino de la frontera sur de Europa, violentada sin pudor, sin miedo y, peor aún, sin que nadie haya reaccionado ante este desagravio con una condena al más alto nivel.

Lo más que se atrevió a decir el presidente del Gobierno de todos los españoles es que se pondría la maquinaria a trabajar, que se había producido un ataque, pero no emitió ni un solo reproche hacia el país que literalmente no hizo nada por frenar las entradas de sus propios compatriotas.

Un mes de mentiras, retrasos, críticas y un pueblo enfrentado

Un mes después, el Gobierno de la Nación ha aceptado crear un mando único, buscar recursos de acogida, ha empezado a llamar a las cosas por su nombre, reconociendo que hay una crisis y que es grave. ¿Ha pedido perdón? Salvo el verso suelto que representa la ministra Margarita Robles, nadie más ha dado el paso firme de reconocer que con Ceuta no se han hecho las cosas bien.

La humildad se ha perdido en todos los discursos, se ha disfrazado incluso de altanería con ministras como la de Sanidad, Mónica García, o la de Inclusión, Elma Saiz.

En las calles, mientras, se repiten las manifestaciones de un pueblo, los insultos hacia los ministros, las denuncias por lo que está pasando.

Hasta un mes después no se ha montado la infraestructura para empezar a acelerar los expedientes de expulsión. Se estaban haciendo a cuentagotas, comenzando con los que había en espera de los inmigrantes que llegaron antes de la avalancha. Ahora hay interés en acelerarlo todo, pero la realidad es que los trámites siguen lentos, demasiado.

Un expediente de ese tipo tiene consecuencias posteriores como el inicio de un camino de recursos, lo que en la práctica supone que no se podrán ejecutar las devoluciones al tiempo que Ceuta necesita.

El Gobierno ha dejado pasar los días sin que los ceutíes vieran cambios, lo que indirectamente ha terminado haciendo mella en una sociedad pequeña expuesta a que las chispas terminen haciendo saltar todo por los aires.

Del fracaso al esperpento

La crisis del 30 de julio ha sido el mayor de los ejemplos del fracaso y el esperpento. No se hizo caso a la hilera de avisos, a las comunicaciones de lo que podía ocurrir, a las fechas probables, entre ellas la coincidente con la celebración de la Fiesta del Trono.

Se incurrió en un desastre en la previsión, pero también en la reacción. No se ha podido hacer peor.

Todo ha fallado. No solo la mala gestión, sino también las torpezas escenificadas en la permisividad para dejar que las playas, como la del Trampolín, se ocuparan dando forma a campamentos tercermundistas, o a que comisarías en pleno centro se transformaran en puntos de triaje improvisados.

Si el ciudadano ya estaba tocado, la incapacidad de organizar este desastre no ha hecho sino alimentar el pesar de una sociedad distinta, una sociedad que no es la de antes del 30J, una sociedad tocada.

Se han combinado todas las fatalidades posibles: la tardanza en la reacción, la imposibilidad de controlar a las miles de personas que siguen en las calles, montes y barriadas. A ello se suma el resurgir de ese miedo que siempre ha existido en la población y lo peor, las mentiras.

El Gobierno ha sido torpe, pero además ha mentido. Lo ha hecho cuando 48 horas después de la entrada masiva dijo que la crisis estaba superada. “Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez”. Palabra de Óscar Puente, el ministro gamberro de la clase. Hoy suenan a burla.

No estaba resuelta, solo había comenzado a asomarse. Marruecos ha dado un golpe maestro, ha dado un salto en sus episodios agresivos contra España que siempre salpican a Ceuta. Ha vuelto a utilizar a los suyos para arrojarlos a la frontera, cueste lo que cueste. 

Esa población civil fue utilizada. Cruzaban la frontera sin saber por qué ni a qué. Muchos optaban por volver al momento. ¿Qué clase de pirueta era esta?, ¿a qué venían si conforme entraban se marchaban en muchos casos?

Las consecuencias del mes más complicado para Ceuta

Las consecuencias de lo ocurrido son muchas y todas malas. Ceuta estaba luchando por hacerse un hueco en la captación de empresas, en las campañas turísticas, explotando el escaparate del fútbol. Vivía su momento más dulce como ciudad.

Durante este mes de agosto se ha parado todo. Fue una consecuencia directa de la acción de Marruecos, del socio fiable. Fue una consecuencia de la debilidad de un Gobierno de la Nación que sigue sin llamar a las cosas por su nombre, de una Europa que no ha reaccionado con una condena.

El escaparate que tenemos delante asusta, las soluciones también. Ante una frontera débil, España anuncia, de nuevo, reformas de espigones, medios, drones, cámaras…

Pero, ¿cómo podría parar un nuevo envío premeditado de miles de hombres, mujeres y niños?, ¿cómo afrontar una nueva Marcha Verde?, ¿hay medios para parar a una población fácilmente manipulable porque a lo que aspira es a abandonar un país en el que no hay futuro?

Hay claves que no se pueden pasar por alto, cómo líderes marroquíes han asomado la patita reivindicativa en un momento en el que Ceuta aspira a levantarse.

Ese día 30 corrió como la pólvora que las fronteras estaban abiertas y lo que hicieron los marroquíes fue abandonarlo todo. Taxistas que hacían sus carreras dejaron sus vehículos en la calle y se echaron a la ruta del espigón. Electricistas, carpinteros, dueños de comercios, jóvenes, hijas, madres, esposos… Cómo estarán en sus países cuando una simple llamada sirvió para dejarlo todo y cruzar con lo puesto. Esa es la población machacada por un rey a la que se le puede manipular con un simple mensaje trasladado de forma masiva, de voz a voz.

Marruecos puede mover todo eso. Lo hizo. En 2021 con más de 12.000 personas (nunca supimos el dato), en 2026 con 80.000 (tampoco sabremos el dato final).

¿Cómo reaccionan España y Europa ante esto? Ni un solo mensaje contundente contra quien usa a su pueblo para generar una convulsión política, para provocar una inestabilidad en un espacio que mueve mucho dinero y cuantiosos intereses.

Ante el ataque se ha respondido prácticamente con gratitud. Y entre uno y otro interés, demasiadas dudas, muchas incógnitas y una Ceuta herida de gravedad, directa a la UCI.

Las dudas un mes después

Mentiras, una crisis del PSOE a nivel local, un delegado del Gobierno señalado como el culpable de un conflicto que supera incluso el país y cuya cabeza se ha pedido en círculos socialistas.

La ciudad se presenta distinta, fantasma, con una sociedad que se mira con recelo, con miedos porque nada se sabe, porque no hay transparencia ni información.

Los ceutíes han salido a la calle con sus reclamos, sus exigencias, sus peticiones. Han movilizado el apoyo de otras ciudades de España que se manifestarán el próximo 2 de septiembre, han causado una reacción social, pero nada cambia. Si se atienden las reacciones públicas, las reclamaciones del Gobierno local apoyado por las distintas formaciones que constituyen la Asamblea, siempre son las mismas.

Se pide atención, implicación, soluciones, trámites rápidos para dar con todos los que entraron (no lo sabemos) y facilitar su devolución inmediata a Marruecos (para lo que hace falta una plantilla policial muy superior a la actual y garantías de que el país vecino aceptara a todos los expulsados y a los rechazados de asilo).

Se solicita la recuperación de las calles, de las barriadas, de la cierta tranquilidad desaparecida en una Ceuta en la que hasta el curso escolar se reiniciará con presencia del Ejército, normalizando lo que no lo es.

Cajeros cerrados por la tarde, familias recelosas con esa vuelta al colegio y mucho miedo por los elevados picos de delincuencia registrados. No son mensajes de asustaviejas, son realidades.

Juzgados desbordados, fuerzas de seguridad sin medios para tantas detenciones, cárceles llenas y obligadas a efectuar traslados de presos que ya han causado protestas en los centros peninsulares de por sí saturados. También denuncias tan graves como las relacionadas con las agresiones sexuales (ya 17) y menores cuya elevada presencia carga aún más la capacidad de asistencia y protección de la Ciudad Autónoma.

Un mes después de la entrada masiva las dudas son muchas. ¿Qué capacidad tendrá Ceuta para reaccionar ante este revés y permitir que su maquinaria siga trabajando sin problemas?, ¿cómo se podrá enmendar la imagen de inestabilidad ofrecida al exterior que se carga cualquier proyección turística y empresarial?, ¿cómo queda una sociedad que ha decidido echar raíces en Ceuta, vivir en ella, luchar por ella cuando ha recibido el mayor mazazo en lo emocional y en lo psicológico?

O, lo que todos se preguntan, ¿qué futuro tiene una Ceuta que no ha sido protegida por un Gobierno como debió hacerlo?, ¿una Ceuta que quedó parada, sin orden ni concierto mientras miles de personas la invadían?, ¿una Ceuta en la que hasta los mandos de Policía y Guardia Civil se peleaban en plena frontera sin un responsable superior que los controlara pusiera orden ante la mayor crisis vivida?, ¿qué se sabe y qué no de todo lo que sucedió, de las personas que entraron, de la capacidad de algunos por generar movimientos que causen inestabilidad en una ciudad española para beneficio de Marruecos?

Se nos queda una ciudad distinta, una ciudad convulsionada, débil, en la que intereses concretos pueden buscar remover aún más el río para dar con la ganancia de los pescadores, que dice el refrán.

El 30J es más que Ceuta. El 30J es la crónica de un chantaje en toda regla, de una partida de ajedrez jugada sin normas, sin control, sin cabeza y frente a un adversario cobarde.

El 30J es solo el inicio de un culebrón de hartazgo y debilidad. Es el grano en las posaderas para el que nadie estaba preparado. Es mucho más de lo que se ha contado, es mucho más que un grito, que una manifestación, que un gesto político.

Aquí se ha puesto en peligro la integridad territorial de un país que lejos de defenderse a los más altos niveles diplomáticos ha agachado la cabeza, ha agradecido que lo pisoteen y ha querido pasar esta página como una más de la historia. Pero no lo es. Se ha escrito la crónica de un chantaje tras el plante de Marruecos. Y se ha escrito la estocada directa a Pedro Sánchez.

Feijóo anuncia que el PP se personará en la causa judicial por la crisis de Ceuta

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado este sábado que su formación se personará en la causa judicial abierta en la Audiencia Nacional para investigar lo ocurrido durante la crisis de Ceuta.

El dirigente popular también ha confirmado que viajará a la ciudad autónoma el próximo 2 de septiembre, coincidiendo con el Día de Ceuta, una jornada que ha definido como “el Día de toda España”.

La información, difundida por Europa Press, recoge las declaraciones realizadas por Feijóo durante su intervención en la apertura del curso político del PP en el municipio pontevedrés de Cerdedo-Cotobade.

El líder de la oposición ha defendido que los españoles tienen “derecho a saber toda la verdad” sobre lo sucedido durante la entrada masiva de miles de inmigrantes en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio y ha criticado duramente las comparecencias de los ministros celebradas en los últimos días.

Feijóo reclama explicaciones sobre los avisos previos

Feijóo ha puesto el foco en las contradicciones existentes dentro del Gobierno sobre la información que se manejaba antes de la entrada masiva.

En concreto, ha aludido a la versión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien sostiene que los servicios de Inteligencia actuaron e informaron a la Policía, la Guardia Civil y al Gobierno, frente a lo que, según ha señalado el dirigente popular, sostiene el propio Ejecutivo.

“Es evidente que, como mínimo, alguien miente, y yo creo que mienten todos”, ha proclamado.

El presidente del PP ha reclamado nuevamente la comparecencia de la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Esperanza Castelerio, en el Senado para que explique cuándo se produjeron los avisos, qué información se trasladó y qué sabía el Gobierno antes de los acontecimientos de finales de julio.

Tras reclamar estas explicaciones, Feijóo ha advertido de que “habrá consecuencias” y ha confirmado que el PP se personará en la causa judicial que se tramita en la Audiencia Nacional.

“Los responsables del abandono tendrán que comparecer y rendir cuentas ante la Justicia”, ha afirmado.

Críticas al Gobierno y a sus socios

Feijóo ha definido la crisis de Ceuta como “el síntoma de un Gobierno colapsado” y la ha relacionado con otros problemas que, a su juicio, afectan al Ejecutivo de Pedro Sánchez, entre ellos la corrupción, el bloqueo parlamentario, la falta de Presupuestos, la descoordinación y la crisis interna.

“Hemos visto en los últimos meses la España apagada, la España calcinada y la España invadida”, ha señalado, antes de añadir: “Para Ceuta tardaron un mes, para robar tardaron unos días”.

El líder popular también ha acusado a los socios parlamentarios de Sánchez de “lavarse las manos” y hacer ahora “declaraciones para la galería”.

A su juicio, lo ocurrido en Ceuta afecta a “la propia existencia de la Nación, a su soberanía y a su integridad territorial” y requiere una respuesta “inmediata, coordinada, valiente y con determinación”.

Asimismo, ha acusado al Gobierno de haberse “ausentado”, “cerrado por vacaciones” y “abandonado Ceuta”.

EFE

El PP reivindica sus propuestas para Ceuta

El presidente del PP también ha criticado que el Gobierno haya tardado casi un mes en adoptar medidas que, según ha defendido, ya habían sido planteadas por su formación.

Entre ellas ha citado la declaración de la situación de interés para la seguridad nacional, la creación de un mando único, la petición de refuerzos a Frontex y el refuerzo de la plantilla de Extranjería.

Feijóo ha defendido además la “entereza y la dignidad” del pueblo ceutí y ha elogiado al presidente de la Ciudad, Juan Jesús Vivas, a quien ha definido como “un político de Estado”.

“Durante esta crisis el Estado fue él y el Gobierno abandonó a Ceuta en manos del presidente de la ciudad”, ha subrayado.

El 2 de septiembre, “el Día de toda España”

Feijóo ha anunciado que estará en Ceuta el próximo miércoles, 2 de septiembre, coincidiendo con el Día de la Ciudad, “en representación del primer partido de España”.

Según Europa Press, el dirigente popular ha destacado que este año “no solamente es el Día Institucional de Ceuta, es más que nunca el Día de toda España”.

Ese mismo día, a las 20.00 horas, están previstas concentraciones en las plazas de los ayuntamientos convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para trasladar a los ceutíes que “no están solos” y que “no os vamos a abandonar”.

Feijóo ha animado a los españoles a participar y ha recalcado que la convocatoria “no va en contra de nadie”.

“Hay más dignidad en una comisaría que en todo el Gobierno”

Durante su intervención, el presidente del PP también ha dedicado parte de sus críticas a la situación de las Fuerzas Armadas y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado desplegados en Ceuta.

Feijóo ha asegurado que estos profesionales “han cumplido”, mientras que quienes les mandan, según ha denunciado, “no saben dar instrucciones”, “no ofrecen medios ni cobertura legal para actuar” y “les dejan vendidos y desbordados”.

“Quienes nos protegen merecen respeto, medios y dignidad”, ha reivindicado.

El líder de la oposición ha concluido asegurando que “hay más dignidad en una comisaría de Policía y en un cuartel de la Guardia Civil que en todo el Gobierno de España”, y ha vuelto a presentar la crisis de Ceuta como una muestra, a su juicio, de un Ejecutivo colapsado.

Curso escolar en Ceuta: la Ciudad pide que se concrete el plan de seguridad

La consejera de Educación, Cultura, Juventud y Deporte, Pilar Orozco, ha trasladado al secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, la necesidad de que el Ministerio concrete y comunique con claridad el plan de seguridad para la vuelta al curso escolar en Ceuta, prevista para este 8 de septiembre.

Durante esta conversación, el secretario de Estado ha indicado a la consejera que el Gobierno está trabajando en la organización de un dispositivo de seguridad, en coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y que está garantizada la vigilancia de los centros educativos durante las 24 horas.

Orozco cree necesario avanzar en el nivel de concreción y en la información que se ofrece a las familias, especialmente teniendo en cuenta la preocupación existente entre padres y madres ante la situación excepcional que atraviesa Ceuta.

Indica que son numerosas las familias que están manifestando dudas sobre si llevar o no a sus hijos a los centros al comienzo del curso.

Número de agentes, dispositivo, incremento…

La consejera ha reclamado que se explique con mayor precisión en qué va a consistir el dispositivo de seguridad, cuántos efectivos se desplegarán, cuál será el incremento de medios respecto a la situación actual y cuándo estarán operativos los distintos elementos previstos, de manera que las familias puedan conocer de antemano las medidas que se van a adoptar.

En este contacto con el secretario de Estado también se ha abordado la situación de los cinco centros educativos que presentan mayores necesidades de refuerzo de sus cerramientos perimetrales.

La consejera ha solicitado información sobre los plazos previstos para la ejecución de estas actuaciones, que contemplan el recrecido de los muros perimetrales.

Curso escolar y la necesaria normalidad

La consejera ha reiterado que el objetivo compartido debe ser que el curso escolar comience con normalidad y que ningún alumno deje de acudir a clase por falta de información o por incertidumbre sobre las condiciones de seguridad.

Para ello, ha reclamado al Ministerio que las familias dispongan de información suficiente, clara y concreta antes del comienzo de las clases.  «Estamos convencidos de que si las familias y comunidad educativa, en definitiva, toda Ceuta, observa que los entornos de los centros son seguros y están controlados, y que sus calles están controladas, quedarán satisfechos y serán los primero es alegrarse de que los niños de Ceuta comiencen a retomar su vida», ha valorado la consejera.

El lunes está prevista una nueva reunión de la consejera, en este caso, con el director provincial de Educación, Cristóbal Guzmán.

Detenidos 4 marroquíes tras una emboscada a pedradas contra militares en el Chorrillo

La Policía Nacional en Ceuta ha confirmado la detención de cuatro ciudadanos marroquíes, inmigrantes que entraron en la ciudad durante la entrada masiva registrada a finales de julio, por su presunta participación en el lanzamiento de piedras contra militares durante un operativo en la zona de la playa del Chorrillo.

Los hechos se produjeron cuando efectivos militares se desplazaron hasta la playa del Chorrillo para proceder al desalojo de un asentamiento de inmigrantes marroquíes que se había establecido en la zona.

Tras ser desalojados del lugar, varios de ellos comenzaron a arrojar piedras contra los militares desde las inmediaciones de la gasolinera situada en la parte superior del arenal.

Ante esta situación, los militares iniciaron una persecución para tratar de localizar a los responsables de los lanzamientos.

Durante la intervención consiguieron retener a cuatro personas, que posteriormente fueron entregadas a la Policía Nacional, cuyos agentes procedieron a su detención.

Un militar herido durante la intervención

Uno de los militares necesitó asistencia médica como consecuencia de la intervención. Según ha podido confirmar este periódico, durante la persecución y el momento de la detención, los implicados ofrecieron una fuerte resistencia, provocando que el militar sufriera una herida en uno de los brazos que requirió varios puntos de sutura.

Fuentes consultadas por este periódico señalan que los cuatro detenidos no serían los únicos implicados en el lanzamiento de piedras. Según estas mismas fuentes, fueron más de cuatro los inmigrantes que participaron en los hechos y que arrojaron objetos contra los efectivos militares.

Las detenciones se producen en un contexto de tensión creciente en distintos puntos de Ceuta desde la entrada masiva registrada a finales de julio. Las fuerzas de seguridad vienen alertando de la necesidad de contar con mayores refuerzos ante unos incidentes que, según advierten, se estarían produciendo prácticamente a diario.

Más tensión desde la entrada masiva

Desde finales de julio, los cuerpos y fuerzas de seguridad han tenido que hacer frente a diferentes situaciones relacionadas con la presencia de inmigrantes en distintos puntos de la ciudad, especialmente en zonas donde se han establecido asentamientos improvisados.

Los agentes y efectivos desplegados en la zona han advertido de que los enfrentamientos están aumentando en intensidad, una situación que preocupa a las fuerzas de seguridad por el riesgo que supone tanto para los propios efectivos como para el resto de personas que se encuentran en las inmediaciones.

La detención de estos cuatro ciudadanos marroquíes queda ahora a disposición de la Policía Nacional, que se encargará de continuar con las diligencias para esclarecer lo ocurrido y determinar la participación de cada uno de los implicados en el lanzamiento de piedras contra los militares.

“Más unidos que nunca”: Ceuta reivindica su unión frente a la tensión

Ceuta vive días difíciles. La tensión, el miedo y el cansancio se han instalado en las calles después de la entrada masiva de miles de inmigrantes a finales de julio. Por ello, los ceutíes envían mensajes de unión para reforzar aquello que siempre ha caracterizado a nuestra ciudad: la convivencia.

Frente a quienes hablan de división, la ciudadanía responde con un mensaje que se repite una y otra vez: unidad.

Porque si algo reivindican los ceutíes es que los problemas derivados de la actual crisis no pueden acabar enfrentando a quienes durante décadas han compartido colegios, barrios, comercios, celebraciones y calles.

“Tenemos que estar más unidos que nunca”, relata una ceutí.

“Todos juntos, no cada uno por su lado”

Los testimonios recogidos en las calles reflejan preocupación, indignación y enfado, pero también una clara voluntad de evitar que la respuesta ciudadana derive en violencia.

“Lo único que puedo dar es que nos movilicemos todos, ¿no?, pero sin agresividad”, traslada una vecina que pide unión de todas las culturas para remar todos en una misma dirección.

“Que se nos vea a todo el pueblo junto”

“Que se nos vea a todo el pueblo junto, tanto musulmanes como cristianos, hindúes o hebreos. No que cada uno vaya por su lado”.

Una idea que considera fundamental en un momento en el que algunas voces alertan de una posible división entre la sociedad. “Cuando hagamos la manifestación, hagamos la manifestación pacífica, explicando nuestras razones, para que la gente vea que nosotros lo que queremos es defender nuestro pueblo”.

La convivencia, el valor que nadie quiere perder

La defensa de las cuatro culturas aparece de manera recurrente entre los testimonios. Una vecina recuerda que la convivencia es una realidad que forma parte de la vida cotidiana de Ceuta.

“Claro, aquí hemos vivido cuatro culturas bien. Hemos sido vecinos unos con otros, nos hemos criado juntos, hemos ido a los colegios. Nos vemos por la calle y nos saludamos”, traslada una vecina.

“Siempre hemos sido la ciudad de las cuatro culturas”

Otro ciudadano coincide en que la tensión actual no debe confundirse con una ruptura social. “La población de Ceuta estamos conviviendo cuatro culturas de siempre. No hay problema”.

Sin embargo, otra vecina reconoce que el escenario actual sí está afectando a esa convivencia. “Siempre hemos sido la ciudad de las cuatro culturas. Y ahora con lo que está pasando, se está perdiendo un poco, pero no hay que perderlo” Y se está luchando para que así sea.

Recuperar las calles y volver a la normalidad

Muchos ciudadanos piden recuperar cuanto antes la vida cotidiana. Volver a pasear, salir, acudir a los comercios y disfrutar de la ciudad se convierte también en una forma de plantar cara al miedo.

“Hace un día precioso. Ceuta es una ciudad preciosa”, afirma una vecina antes de lanzar un mensaje a su pueblo: “Tenemos que ir volviendo a nuestra vida normal. Ocupar los espacios públicos, consumir en nuestros comercios, que los están necesitando mucho”.

“Eso no es nuestra Ceuta”

El rechazo a la violencia es prácticamente unánime entre los testimonios. “Hay que estar unidos. No hay que separarse y, sobre todo, sin violencia. La unión hace la fuerza”, dice otro vecino.

Una ciudadana reconoce que los últimos acontecimientos han provocado sufrimiento y preocupación, especialmente entre las familias. “Todos estamos pasando malos momentos. Todos estamos sufriendo, nosotros, nuestros hijos. Queremos manifestarnos, pero siempre pedimos que manifestemos con paz. Sin agresión, sin nada”.

“Eso no es nuestra Ceuta”, añade. “Nuestra Ceuta es una sociedad con cuatro culturas que nos queremos mucho. Tenemos mucha humanidad. Pasamos muchos momentos juntos”.

Una metáfora de unión

Camilo, uno de los vecinos entrevistados, utiliza una metáfora vinculada a su pasado como marinero para explicar cómo entiende la respuesta que debe dar la ciudad. “Debemos de estar los 83.000 habitantes en nuestra máxima responsabilidad, unidos como los eslabones de las anclas de los barcos”.

Como vemos, en las calles se reivindica que Ceuta siga siendo Ceuta, que sus ciudadanos continúen remando en la misma dirección y que la tensión no consiga romper una convivencia construida a lo largo de su historia.

Los Bomberos piden a toda España salir a la calle el 2 de septiembre: “Ceuta no está sola”

Hay momentos en los que las palabras no son suficientes. Momentos en los que una ciudad necesita sentirse acompañada, respaldada y escuchada. Desde Ceuta, los bomberos han querido lanzar un mensaje a todos los españoles ante la situación que está viviendo la ciudad autónoma.

A través de un vídeo grabado en distintos puntos de Ceuta, los Bomberos han puesto voz a una petición que quieren que llegue a todos los rincones del país: que el próximo 2 de septiembre, a las 20:00 horas, los ciudadanos salgan a la calle para mostrar su apoyo a Ceuta y a los ceutíes.

El llamamiento mira especialmente a quienes viven lejos de la ciudad. A esos españoles que, quizá a cientos de kilómetros, también sienten que Ceuta forma parte de España y que sus vecinos no deben afrontar solos los momentos difíciles. “Hoy necesitamos sentir el apoyo de todos vosotros”, trasladan los bomberos.

Una voz que quiere recorrer toda España

La petición es clara: acudir a los puntos de concentración establecidos en cada ciudad, pueblo o localidad que se haya sumado a la convocatoria. Una movilización que, según señalan, pretende desarrollarse desde la unidad, el respeto y la paz, haciendo visible un sentimiento compartido.

Son ya numerosas las ciudades y pueblos de España que se han unido al llamamiento y que preparan sus propias concentraciones para el 2 de septiembre. Desde Ceuta, el objetivo es que ese respaldo se convierta en una sola voz, capaz de cruzar el Estrecho y llegar hasta quienes viven y trabajan en la ciudad.

El vídeo de los bomberos recorre diferentes lugares de Ceuta mientras lanza un mensaje que va más allá de una fecha concreta. Habla de memoria, de raíces y de generaciones. De aquello que una ciudad ha construido con el paso de los años y que sus vecinos quieren preservar.

 

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“Por nuestros mayores, por nuestros niños”

En las imágenes, el mensaje pone el acento en aquello que más pesa cuando se habla del futuro de una ciudad: sus mayores y sus niños. Dos generaciones que representan el pasado y el porvenir de Ceuta y que se convierten en parte esencial de esta petición.

Porque detrás de cualquier reivindicación hay siempre personas. Familias, trabajadores, jóvenes, mayores y niños que viven su día a día en una ciudad marcada por una historia singular y por su condición de territorio español al otro lado del Estrecho.

Por eso, desde Bomberos Ceuta piden que el próximo 2 de septiembre las calles de España sean también escenario de solidaridad con la ciudad. Que el mensaje salga de Ceuta y llegue a cada rincón donde haya un ciudadano dispuesto a decir que Ceuta no está sola.

Una fecha para hacerse escuchar

El llamamiento de los bomberos pretende convertir una jornada de movilización en una demostración de apoyo y unidad. Una respuesta colectiva para que los ceutíes sientan que, al otro lado del Estrecho, hay miles de personas que han decidido acompañarlos.

Desde Ceuta, el mensaje queda lanzado. Ahora corresponde a cada ciudad y a cada pueblo que se haya sumado hacer suyo ese llamamiento y llenar sus calles de ciudadanos que quieran expresar, de manera pacífica y respetuosa, su respaldo.

Por Ceuta. Por los ceutíes. Por nuestros mayores. Por nuestros niños. Por nuestra historia. Por España.

Individuos encapuchados con estética paramilitar implicados en agresiones

La asociación Daubma ha alertado de la presencia en Ceuta de individuos encapuchados con estética paramilitar que estarían implicados en sucesos que se están produciendo en la ciudad.

Pide que se investiguen estos hechos y alerta de la “aparición de individuos vestidos con ropa de camuflaje militar y pasamontañas” que han sido captados en grabaciones, “cuya presencia ha sido denunciada públicamente por representantes institucionales de la ciudad”.

Estos individuos habrían protagonizado agresiones a ciudadanos españoles de religión musulmana en el barrio de Hadú durante las últimas noches.

La asociación considera que estos hechos deben ser investigados con la máxima prioridad, dado que podrían constituir un riesgo grave para la convivencia y la seguridad ciudadana.

Lanzamiento de botellas con aguarrás

De igual manera, lamentan los incidentes que van produciéndose y que podrían comprometer “la seguridad pública, la convivencia y la protección de las colonias felinas registradas en la ciudad”.

“Consideramos imprescindible que las autoridades competentes actúen con carácter inmediato para esclarecer los hechos y garantizar la seguridad de todos los ceutíes”, expone.

Daubma pide además que se investigue la compra de sustancias, líquidos inflamables, que podrían emplearse para preparar botellas a modo de cóctel molotov con el fin de alterar el comportamiento de la ciudadanía y provocar alteraciones en las manifestaciones, como sucedió este viernes en la barriada de Villajovita con el lanzamiento de tres botellas con aguarrás.

“Advertimos de que estas adquisiciones deben ser verificadas e investigadas con urgencia, dada la posibilidad de que representen un riesgo para zonas forestales y espacios urbanos sensibles”.

Grupos radicales y ultras

Daubma alerta sobre individuos que podrían intentar colarse entre la masa manifestante para causar mayores incidentes. De hecho, esta noche iba a celebrarse una manifestación que se ha anulado por la detección de grupos ultras en Ceuta.

“Subrayamos la necesidad de que cualquier conducta que pueda derivar en desórdenes públicos, sabotajes o riesgos para la integridad de agentes y ciudadanos sea analizada de inmediato”, concretan.

“Alertamos de la actuación de grupos antisistema en manifestaciones recientes, así como de la circulación de contenidos manipulados destinados a generar alarma social”, detalla Daubma.

Bulos y protección colonias felinas

Se están difundiendo, además, bulos e imágenes alteradas digitalmente que atribuyen falsamente a inmigrantes actos de maltrato animal, bulos sobre supuestos ataques a colonias felinas, utilizados para generar confrontación social y narrativas incendiarias difundidas desde perfiles externos a Ceuta.

“Condenamos de forma rotunda la instrumentalización del bienestar animal como herramienta de desinformación y exigimos que se investigue el origen y la financiación de estas campañas”.

“Consideramos imprescindible que el Gobierno lleve a cabo una fiscalización exhaustiva de todas las subvenciones y programas estatales destinados a entidades que trabajan en la ciudad, especialmente aquellas que operan en ámbitos sensibles como la atención social y la intervención comunitaria”.

Daubma reclama una transparencia en la asignación de esas subvenciones, la supervisión reforzada para garantizar que ninguna entidad financiada con recursos públicos participe en actividades de desinformación, alteración del orden público o manipulación social.

Lo que piden al Gobierno central

A esto añade la petición de coordinación efectiva entre el Gobierno central y el local para evitar que recursos estatales puedan ser utilizados de manera incompatible con la seguridad y la convivencia en Ceuta.

Daubma solicita además dispositivos de control en zonas forestales y que se garantice la protección de las colonias felinas registradas, evitando que sean utilizadas como instrumento de manipulación social.

“Ceuta atraviesa una situación que exige serenidad, rigor y confianza en las instituciones. La asociación reafirma su compromiso con la defensa del medio ambiente, la protección animal y la convivencia pacífica, y continuará colaborando con las autoridades para preservar la seguridad y el bienestar de todos los ceutíes”.

Una pelea entre marroquíes en Miramar termina con un herido y un detenido

La Policía Nacional detuvo esta pasada noche en Miramar a un inmigrante de los que cruzó a Ceuta durante la entrada masiva de finales de julio tras verse implicado en la agresión a otro compatriota. 

Según han informado fuentes policiales, el detenido discutió con otro marroquí, empujándolo desde una altura considerable. Ambos se encontraban en una zona ubicada en la parte trasera del polideportivo Díaz Flor.

La víctima de los hechos, que sangraba abundantemente, quedó inconsciente y fue atendido por una ambulancia del 061 que llegó con rapidez al lugar.

Traslado al hospital de la víctima y arresto del implicado

Mientras, la Policía Nacional procedía a la detención del inmigrante que le había empujado causando lesiones de gravedad, procediendo así a su traslado a las dependencias de la Jefatura Superior.

Se desconoce si será puesto a disposición judicial esta misma mañana dada la cantidad de asuntos que están llegando al juzgado y que están provocando una sobrecarga que desborda los servicios dispuestos.

El herido ha quedado ingresado en Observación del Hospital Universitario, en donde le tuvieron que curar las graves heridas causadas en la cabeza que requirieron de sutura.

Consumo de alcohol y pelea

Tal y como puntualizan fuentes policiales, la discusión entre ambos se produjo en el marco de una discusión en la que primó el consumo de alcohol.

La pelea derivó en que uno de los implicados empujó al otro desde una altura considerable, sufriendo las lesiones en la cabeza, requiriéndose el traslado urgente hasta el hospital de Loma Colmenar.

Varios vecinos de la barriada trasladaron a este periódico sus quejas por las peleas que se suceden en la zona, muchas de ellas ligadas a enfrentamientos entre individuos que siguen permaneciendo en Ceuta tras la entrada masiva y que consumen alcohol u otro tipo de sustancias.

El número se desconoce, pero este viernes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifraba en 5.000 los inmigrantes que siguen en la ciudad.

Suspendida la manifestación nocturna de este sábado en Ceuta ante la llegada de grupos ultras

La manifestación nocturna prevista para este sábado 29 de agosto en Ceuta ha quedado cancelada por decisión de los propios ciudadanos que habían promovido la convocatoria a través de grupos de de mensajería instantánea.

La protesta, planteada inicialmente de manera pacífica en contra de la gestión del Gobierno, finalmente no se llevará a cabo ante la llegada de grupos ultras a la ciudad durante las últimas horas, según han comunicado los propios convocantes.

En un mensaje difundido para informar de la suspensión, los organizadores han querido dejar clara su posición y han rechazado cualquier vinculación con movimientos que puedan alentar la violencia, el odio o el racismo.

“No vamos a formar parte de ningún movimiento violento”

Los ciudadanos que habían impulsado la convocatoria explican que la decisión responde directamente al nuevo escenario generado en la ciudad y aseguran que “no vamos a formar parte de ningún grupo que aliente la violencia, el odio o el racismo en nuestra ciudad”.

En este sentido, reivindican la convivencia entre las distintas comunidades que forman parte de Ceuta y recuerdan los vínculos históricos existentes entre sus vecinos.

“Llevamos siglos conviviendo con nuestros hermanos musulmanes. Compartimos historia, cultura y una tierra que nos pertenece a todos”, señala el comunicado difundido para anunciar la cancelación.

El mensaje insiste en que “mi cultura es también su cultura. SOMOS HERMANOS”, al tiempo que expresa el rechazo a cualquier acción que pueda romper esa convivencia.

Rechazo a los actos violentos y los mensajes racistas

Los convocantes también hacen referencia a los acontecimientos registrados durante los últimos días y aseguran que los actos violentos, la quema de algunos asentamientos y los gritos y mensajes racistas han generado una situación que rechazan completamente.

“Hasta ayer caminábamos de la mano”, señalan en el comunicado, antes de insistir en que no quieren formar parte de ningún movimiento que fomente el enfrentamiento entre vecinos.

“Condenamos firmemente el racismo y la violencia, venga de donde venga”, recalcan.

Los ciudadanos que han difundido el mensaje esperan además que quienes hayan llegado a la ciudad con intención de provocar violencia u odio sean identificados y que las autoridades actúen conforme a la ley.

“No queremos violencia ni racismo en Ceuta”

El comunicado concluye con un mensaje dirigido los ciudadanos: “NO QUEREMOS VIOLENCIA NI RACISMO EN CEUTA”.

Los convocantes defienden que la ciudad debe seguir siendo un espacio de convivencia y aseguran que “esta ciudad es de todos los que la aman, la respetan y quieren convivir en paz”.

De esta manera, la protesta nocturna prevista para este sábado queda totalmente suspendida, en un contexto marcado por la tensión acumulada en la ciudad durante las últimas semanas.