Los militares destinados en Ceuta se enfrentan desde finales de julio a un escenario cada vez más oscuro y complejo. Las entradas masivas registradas entonces dejaron a las Fuerzas Armadas expuestas a episodios de tensión y agresiones durante el desarrollo de sus funciones, y continúan.
Ahora aparece un nuevo elemento de preocupación: una trampa preparada en una zona rocosa del Recinto, en un acantilado, para dificultar el paso de los militares y su llegada hasta las chabolas.
Serios daños físicos
Un vídeo difundido en redes sociales muestra a dos inmigrantes en este lugar. Uno de ellos habla mientras el otro graba. Al fondo se aprecia el Sarchal y, en primer plano, una zona de terreno rocoso, lleno de basura, cuya caída puede provocar serios daños físicos.
El protagonista explica ante la cámara cómo han actuado para impedir que los militares puedan acceder por ese camino. Su relato es directo y describe la colocación de piedras sueltas sobre un cartón.
«Para que no vinieran los militares»
“Ayer cortamos el camino por aquí para que no vinieran los militares de arriba. Les preparamos una trampa en el paso, pusimos estas piedras sueltas sobre el cartón, si pisas aquí te vas directo al vacío”, relata sin remordimientos.
Esta explicación continúa con una justificación: “Lo hicimos porque nos pegan”.
El vídeo, por tanto, recoge el relato de los propios protagonistas sobre una actuación que, según explican, estaba dirigida expresamente contra los militares, lo dejan claro. La peligrosidad del terreno convierte la escena en un episodio especialmente delicado.
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«Aquí es donde dormimos ahora»
La grabación continúa mostrando el lugar donde los dos hombres aseguran estar viviendo. Han construido una estructura improvisada utilizando barras de hierro, contrachapado y plásticos.
“Aquí es donde dormimos ahora hermanos. Clavamos barras de hierro con mucho esfuerzo, pusimos contrachapado y plásticos”, explican, como quien habla de la construcción de su hogar.
«Continuará…»
Después hacen referencia a una tienda de campaña que, según la versión que trasladan en el vídeo, utilizaban anteriormente. “Antes teníamos una tienda de 60 euros pero los militares la rompieron, por eso improvisamos esto. Continuará…”. Así termina la grabación.
En el vídeo no se aportan imágenes que permitan verificar esas afirmaciones que los inmigrantes realizan contra los miembros de nuestras Fuerzas Armadas.
Vulnerabilidad de los militares
Lo que sí muestra la grabación es una chabola levantada en una zona rocosa y próxima al mar, además de los obstáculos que los propios protagonistas aseguran haber colocado para impedir el acceso de los efectivos.
Esta situación pone de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad de los militares.
Una situación difícil de asumir
A las dificultades propias de actuar en un contexto marcado por la presencia de cientos de inmigrantes en distintos puntos de la ciudad se añade ahora el riesgo derivado de tener que detectar y superar “trampas” realizadas en terrenos especialmente peligrosos.
La colocación de piedras sueltas en un acantilado supone un factor de riesgo que puede tener consecuencias graves. El propio protagonista lo explica ante la cámara: “Si pisas aquí te vas directo al vacío”.

¿Impunidad para inmigrantes?
Las imágenes también muestran una ocupación improvisada de un espacio situado en la costa. Una situación que contrasta con las restricciones y controles que afectan habitualmente a los ciudadanos cuando realizan actuaciones similares.
Mientras cualquier vecino puede encontrarse con limitaciones para instalar una tienda de campaña o incluso determinados elementos en la playa, en este caso parece que no pasa nada.
Una imagen cínica
Las redes sociales están permitiendo conocer parte de las situaciones que se producen en estos lugares. Algunos inmigrantes graban y publican sus aventuras y condiciones de vida en Ceuta, con contenidos que parecen dirigidos principalmente a compatriotas de Marruecos.
Los protagonistas cuentan ante la cámara lo que han hecho, muestran su improvisado alojamiento y terminan sentados bajo la chabola, disfrutando de las vistas de la costa.
La escena contrasta con la gravedad de lo explicado minutos antes. Mientras disfrutan de la primera línea de playa, dejan preparada una trampa que podría ser mortal para un militar español.