El máximo responsable de Ingesa, Jesús Lopera, ha indicado que desde la Dirección Territorial ya se dio su versión sobre este asunto negando cualquier tipo de fuga. Eso no obsta a que se haya decidido abrir una investigación interna en la que se ahondará en los datos de la historia clínica, se investigará lo sucedido a través de la inspección de servicios sanitarios, además de que se tendrán en cuenta las imágenes de vídeo de las cámaras de seguridad. Después de todo esto se determinará cómo se llevaron a cabo las actuaciones en torno a este asunto.
Desde Ingesa se notificó la incidencia y a partir de ahí Sanidad “actuó según creyó oportuno”, ha reseñado Lopera, que, ante la posibilidad de que el caso termine judicializado, desde la dirección sanitaria se colaborará en todo lo que se le reclame. Tal y como se difundió en su día, Sanidad de la Ciudad Autónoma afeó la gestión de Ingesa, recalcando que “esta persona tendría que haber permanecido controlada, aislada y custodiada en todo momento en el centro sanitario hasta que se le comunicara oficialmente el resultado de la prueba PCR que se le practicó por tratarse de un caso sospechoso”. Sobre la crítica en cuestión Lopera no ha querido ir más allá de la versión inicial dada, que no existió fuga alguna.
La Consejería de Sanidad considera que, atendiendo además a las instrucciones que ha marcado el Ministerio de Sanidad y ha trasladado el ministro Illa en las reuniones del Consejo Interterritorial de Salud, “no se debió permitir bajo ningún concepto que el paciente abandonara de forma voluntaria el recinto hospitalario sin conocer si era caso confirmado o descartado de COVID-19, con el consiguiente riesgo que ello ha supuesto para la salud pública y para la estrategia de contención del coronavirus”. https://www.youtube.com/watch?v=g3bcYXMN7aA
El director territorial del Ingesa, Jesús Lopera, defiende la independencia del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del Ingesa en su labor de poner en conocimiento de esta entidad todas las deficiencias que se pudieran dar en la protección de la salud de los más de 1.200 trabajadores con los que cuenta el Instituto Nacional de Gestión Sanitariade nuestra ciudad.
En su comparecencia en rueda de prensa de los lunes explicó que no cree «que exista ningún tipo de dudas o de preocupación por parte de los profesionales”, destacó el máximo responsable sanitario de nuestra ciudad para añadir que “todas las empresas tienen obligación de contar con un Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, bien de manera directa en función del número de empleados o bien contratándolo de manera externalizada si el conjunto de trabajadores es pequeño”.
Reconoce que en el caso del Ingesa, el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales está formado por personal propio “pero actúa de una manera totalmente independiente y está a disposición de todos los empleados para informar a la empresa de las deficiencias que se detecten”.
Quiso reflejar que ellos adoptan todas las medidas que se les proponen porque así legalmente están obligados, pero también quiso adelantar que cuentan con una serie de talleres que ponen en práctica para que los empleados cuenten con mucha mayor información. Por un lado, en los citados talleres, se les explica, de manera diaria, por ejemplo, la manera de ponerse o quitarse los equipos de protección individual. Además también hay charlas para explicar las últimas novedades que existen sobre el COVID-19 o bien sobre los últimos avances en relación con las vacunas. “En definitiva, desde este servicio que contamos se intenta la actualización a todo el personal para que estén al día de los diferentes adelantos que se producen”.
Tres de los 26 profesionales vinculados al ámbito sanitario en Ceuta se contagiaron de coronavirus en el trabajo. El resto ha sido ajeno a su labor sanitaria, tal y como ha concretado el responsable de Ingesa, Jesús Lopera, en comparecencia oficial ofrecida este lunes en la sede de la Delegación del Gobierno.
Tal y como ha especificado Lopera, todos los casos son informados al Ministerio de Sanidad para que tenga conocimiento de lo sucedido en Ceuta y del grueso total de afectados se ha podido concluir que solo 3 fueron por su trabajo y el resto han sido positivos por contacto comunitario, es decir, contacto con otras personas que estaban contagiadas pero en situaciones que nada tienen que ver con su labor profesional.
Lopera ha querido recalcar que la incidencia es muy baja, sobre todo si se tiene en cuenta el número total de sanitarios registrados en Ceuta: 1.100 personas en total. Así que la radiografía de afectados no sería tan catastrófica en lo que respecta al territorio Ingesa de Ceuta.
Los demás contagiados, al menos los que se corresponden con incidencias acontecidas la semana pasada, tienen su origen, tal y como ha concretado el máximo dirigente de Ingesa, en la concentración de casos en Erquicia –en donde se dio una orden de confinamiento en varias viviendas de la barriada- y en el Príncipe, donde se vio afectada otra familia. Los otros casos registrados en estos días son de contactos de contactos y fruto del rastreo, como resultado de la labor de los conocidos como ‘detectives’ del Ingesa, un equipo de profesionales a las órdenes del médico Julián Domínguez que buscan posibles positivos estudiando cada uno de los casos que se va produciendo en la ciudad. Todos los brotes están controlados e identificados, ya que tal y como ha concretado Lopera se trabaja en “cercar al coronavirus” y “evitar que se propague”.
El Ingesaestá realizando, en estos momentos, un estudio sobre las necesidades que tiene la Sanidad ceutí para reforzar todos los departamentos que se creen básicos a la hora de atender en un futuro cualquier rebrote de la pandemiau otra circunstancia que pudiera aparecer. El mencionado estudio, confirmado por el director territorial del organismo sanitario, Jesús Lopera, no solamente incluirá las necesidades hasta final de año, sino también las que se establezcan a medio y largo plazo.
Ya adelantó la semana pasada que uno de los objetivos que se habían marcado desde el Ingesa era el refuerzo permanente del Servicio de Medicina Preventiva y Salud Laboral porque se consideraba que era fundamental, tal y como se había demostrado durante este período de lucha contra la pandemia. Y también reflejó que por parte de la Ciudad Autónoma se iba a hacer lo mismo en su servicio de Salud Pública. En ambos casos eran recomendaciones del propio Ministerio de Sanidad en los informes evaluatorios del paso de una fase a otro de la desescalada.
Precisamente, sobre las inversiones que el Ministerio de Sanidad ha realizado en Ceuta desde el inicio de la pandemia quiso dejar claro el propio doctor Lopera que “siempre ha existido un pequeño halo de que no existía una preocupación cuando ha sido todo lo contrario”. La prueba, desde su punto de vista, es el envío de los medios técnicos para la realización de los PCR, se cuentan con tres aparatos y otros sistemas mucho más adelantados hoy en día. Por otro lado, recuerda el continuo envío de material sanitario que hace que, ahora mismo, el Hospital Universitario tenga sus almacenes llenos de equipos de protección individual, mascarillas, guantes, etc. Destacó que aparte de todo el material la inversión del Ingesa se acerca a los 700.000 euros.
Segunda oleada
En relación con los resultados de la segunda oleada de la encuesta de seroprevalencia quiso comentar que en esta ocasión se habían realizado las pruebas a unas cien personas más de las novecientas que en un principio fueron elegidas aleatoriamente por parte del Instituto Nacional de Estadística.
Quiso volver a manifestar que los resultados han sido muy aproximados a los de la primera oleada y que se demuestra que la exposición de la población ceutí al virus sigue siendo muy pequeña “lo que demuestra que se han hecho bien las cosas”.
Por otro lado, destacar que en la jornada de hoy se ha iniciado la tercera y última oleada de esta encuesta nacional que proseguirá durante los próximos quince días y que permitirá, de manera definitiva, establecer el mapa de la influencia del virus en nuestro país.
Cuatro días sin positivos, 185 curados y un buen comportamiento en Ceuta solo teñido por los dos brotes que han terminado por ser noticia a nivel nacional y por dar la falsa apariencia de que los ceutíes no cumplen con las normas. El máximo responsable de Ingesa, Jesús Lopera, ha comparecido este lunes para negar la mayor y defender que el trabajo hecho ha sido bueno, pero que ambos brotes mediáticos han enturbiado la imagen dada por la ciudad que ha provocado, por ejemplo, no pasar a Fase 3 con los daños que esto supone para muchos negocios que esperan ese avance en la desescalada para su apertura.
Hasta la fecha se han hecho 8.041 pruebas: 2.009 PCR y 6.032 test rápido. Un número que Lopera considera adecuado a la situación de Ceuta. En la actualidad hay 33 activos, 30 de ellos en domicilio y tres en planta pero con PCR negativa, tratándose de personas que siguen ingresadas por otras patologías distintas al coronavirus, en uno de los casos por asuntos neurológicos y en otro urológicos.
Los dos últimos brotes fueron localizados en la zona de Erquicia, Príncipe a los que se suman los famosos cumpleaños, tratándose de incidencias que están “todas controladas”, aunque han tenido “gran trascendencia” mediática. Así ha sido hasta el punto de que Ceuta ha pasado de ser “una de las ciudades más estables a todo lo contrario, a estar toda España pendiente por dos brotes controlados” lo que ha dado la falsa imagen de que “toda la población de Ceuta no ha hecho las cosas bien” y eso no es así, ha recalcado Lopera.
Los brotes “nos han preocupado muchísimo”, ha reconocido Lopera aunque la exposición al virus, ha dejado claro, ha sido bajísima. “A día de hoy no hay paciente Covid en el Hospital”, ha sentenciado Lopera en la rueda de prensa. “Gracias al rastreo de Ingesa y Ciudad se han podido controlar. No podemos bajar la guardia, tenemos que seguir respetando las normas de seguridad porque el coronavirus está ahí”.
Vox considera que la sanidadde Ceuta «lleva años soportando el coste de la atención a ciudadanos extranjeros que, en la mayoría de las ocasiones, llegan a través de la frontera para ser atendidos en el Hospital Universitario y recibir una asistencia que en Marruecos no podrían costear. Sin embargo, en raras ocasiones se acaba cobrando esta atención que no es gratuita para quienes no están dados de alta en la Seguridad Social». Por ello, la diputada nacional de Vox por Ceuta, Teresa López, preguntaba en marzo al Gobierno que coste ocasiona actualmente la asistencia a marroquíes en Ceuta y Melilla.
Además, la parlamentaria ceutí se hacía eco del último informe del Tribunal de Cuentas referente a la fiscalización de la contabilidad y gestión del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa). Un documento en el que se señalaba que la atención a marroquíes en ambas ciudades generó un coste de 91 millones de euros entre 2012 y 2016, y en el que se aconseja al Ingesa establecer un procedimiento de facturación a pacientes no asegurados.
«Ahora el Gobierno ha remitido respuesta a las preguntas de López, aunque asegura no disponer del dato del coste que supone la asistencia sanitaria a personas sin derecho a la misma desglosado por nacionalidades entre 2017 y 2019. Así, no da información sobre qué coste ha tenido la atención a marroquíes, pero tampoco da a conocer el coste total de la asistencia a extranjeros», afirma en nota de prensa la formación de Abascal.
Lo que sí anuncia, afirman, es que el Ingesa tiene “muy avanzado” un procedimiento de contratación “cuyo objeto es la ejecución del suministro y los servicios asociados con la integración e instalación de un sistema maestro de pacientes con identificación biométrica con destino a los hospitales de Ceuta y Melilla y los centros de Atención Primaria de ambas áreas”. Un sistema que está previsto que se formalice “antes de que concluya el presente ejercicio”, según traslada el Gobierno a López.
Ante este contrato, del que nada se sabía hasta ahora, la diputada nacional de Vox ha solicitado al Gobierno información sobre el presupuesto para poner en marcha este sistema, la forma y contenido de la adjudicación si se ha realizado a través de licitación, o los pliegos económicos y técnicos de la misma. Además, también pide conocer en que fecha se ha hecho la adjudicación, la entidad adjudicataria y la fecha de instalación definitiva.
Médicos especialistas
En materia sanitaria, López también se ha dirigido al Gobierno de la Nación para preguntarle por las medidas pendientes de poner en marcha para evitar que Ceuta siga sufriendo la fuga de médicos especialistas. La diputada nacional de VOX recuerda que las ciudades autónomas “llevan años a la cola de todos los sistemas sanitarios por cuanto son las ciudades con mayor número de habitantes por médico o enfermero de toda España”.
“La falta de especialistas en el Ingesa es crítica y los facultativos siguen sin ver a ambas ciudades como destino viable para ejercer la profesión”, advierte López, que pregunta al Ejecutivo si va a poner en marcha “algún tipo de medida para lograr arraigar la plantilla de médicos en Ceuta y Melilla”.
Lopera niega que el sistema biométrico sea para controlar a los extranjeros
El director territorial del Ingesa, Jesús Lopera, niega que el sistema biométrico que ha puesto en práctica el Ingesa se haga para el control de las personas extranjeras, tal y como había afirmado Vox en una nota de prensa. Desde su punto de vista, la puesta en marcha del mismo tiene como objetivo principal la seguridad de todos los pacientes que son atendidos por la institución sanitaria “y vuelvo a repetir que ni queremos controlar a los extranjeros ni garantizar el cobro”.
Refleja que, por supuesto, en aquellos casos de turismo sanitario o si hay un tercero obligado a pagar, el propio Ingesa solicite el abono de los servicios que haya prestado. Además quiso significar que la atención a los extranjeros no está en las cifras que ha mencionado Vox en su nota de prensa.
En los próximos días podría sonar su teléfono y que una voz desconocida le avise: “Es usted contacto estrecho de una persona que ha dado positivo en coronavirus”. Y le pregunte dónde ha ido, con quién se ha relacionado en las últimas semanas o cuáles son sus contactos más cercanos.
Este es ahora el trabajo de los nuevos detectives con bata o médicos con lupa: los rastreadores. Se trata de un grupo de profesionales sanitarios que ahora hacen las veces de detectives. Se encargan de hacer un seguimiento exhaustivo a los contagiados de coronavirus, reconstruir sus pasos en las últimas semanas e identificar a su entorno más cercano. Estos son los famosos rastreadores de contactos y su labor está siendo esencial en el proceso de desescalada.
En Ceuta, los encargados de esta ardua misión son los componentes del Servicio de Vigilancia Epidemiológica de la Ciudad. El jefe de Medicina Preventiva del Hospital Universitario, Julián Domínguez, explica para FaroTV cómo es trabajar en este escenario inédito en el país y cómo están ejerciendo los rastreados esta insólita vigilancia.
En la ciudad autónoma se están vigilando los positivos por coronavirus desde que empezó la crisis sanitaria. El primer positivo que se detectó en Ceuta llegó en un helicóptero, procedente de Málaga. Rápidamente, el equipo de Medicina Preventiva del Hospital Universitario de Ceuta activó el protocolo de rastreos en la segunda semana de marzo, antes de que se declarara el estado de alarma.
Pero el rastreo de contactos no es algo tan nuevo. Ya se ha hecho con otras enfermedades infecciosas como el sarampión, la varicela, la tuberculosis o la meningitis. El sistema es prácticamente el mismo.
¿Dónde está lo insólito? ¿Cómo se pone en marcha todo el operativo? El primer paso es confirmar que el paciente tiene coronavirus. El trabajo de los rastreadores comienza cuando aparece un caso sospechoso, ya sea por una llamada al 900 720 692 o porque acude a algún centro de salud. Los médicos de Atención Primaria comprueban si sus síntomas son los de la COVID-19 y si es así pasa a formar parte de la lista de “sospechosos”.
“Lo primero es la declaración del médico que declara una infección respiratoria aguda cuyos síntomas sean compatibles con el COVID-19, como son fiebre, tos, sensación de falta de aire, y puede tener otros síntomas como anosmia (falta de olfato) o ageusia (falta de sabor), sensación de opresión, dificultad para hablar o para andar, diarreas o vómitos”, enumeró el jefe de Medicina Preventiva del Hospital Universitario.
El informe médico de ese caso sospechoso se registra en la INTRANET del Instituto de Gestión Sanitaria e inmediatamente llega un mensaje al teléfono de estos ‘detectives’ del Servicio de Medicina Preventiva de que “tenemos un correo electrónico con un posible caso de COVID-19”.
A la vez, estos casos clínicos con infección respiratoria aguda a través de la plataforma “se conectan directamente con Atención Primaria y se hace una petición de PCR automática e inmediata en menos de 24 horas”. “En realidad, son horas, pero si es temprano se hace en el mismo día y sino al día siguiente en el caso de que hubiera un volumen muy grande”, continuó Julián Domínguez.
Una vez se ha registrado al paciente y se le ha hecho la PCR, se pone la maquinaria en marcha. “Con el resultado de la PCR positivo pasa a ser un caso confirmado y se traslada la declaración a Sanidad. Y si fuera un caso negativo podría seguirse estudiando como caso probable o descartado, en cuyo caso continúa en estudio y podría volver a repetirse PCR excepcionalmente. Se pasa como caso sospechoso a Sanidad y ahí comienza un trabajo muy importante que es el control de los contactos. Nosotros hacemos el seguimiento epidemiológico, mientras que el seguimiento clínico de los pacientes lo hace su propio médico”, aseguró Domínguez.
“Lo más importante de todo es que haya declaración y que los datos de la persona estén bien porque sino no localizamos a los pacientes. El segundo punto crítico sería la realización de una PCR y el tercero ya el seguimiento de los contactos”, explicó el responsable del Servicio de Medicina Preventiva del HUCE.
La forma de trabajar
El coronavirus es ya una pandemia mundial de la que no se salva ni un rincón del planeta y cuya propagación es muy rápida. Con el COVID-19 la transmisión se puede producir de una forma muy acelerada porque puede haber un elevado grupo de gente asintomática. Este es el verdadero desafío de los rastreadores: evitar que el virus siga propagándose.
Cada día a primera hora el equipo que capitanea Julián Domínguez se reúne para ver cuál es la situación actualizada al minuto. Todo para acorralar al coronavirus. “Recibimos la actualización diaria de Microbiología en la cual nos comunican las PCR realizadas en el momento y los resultados. Si no hay ninguna positiva pues empezamos a comunicar los negativos. Y si hubiera un positivo pues entraríamos en el circuito”, prosiguió.
Un paciente que ha dado positivo con coronavirus debe informar de cuáles han sido sus últimos movimientos: a dónde ha ido, con quién se ha relacionado y cuáles son sus contactos estrechos, ya sean familiares o laborales. Para ello, el rastreador además de contar con su expediente médico de Atención Primaria y la declaración como posible COVID-19 de Sanidad, también dispondrá de “todos los datos fundamentales del paciente”.
¿Cuál es la función de un rastreador de contactos?
Pero, ¿cuál es la verdadera función de un rastreador? Tratar de reconstruir los pasos previos de un contagiado por COVID-19. La idea es saber si en los días anteriores a que se manifestaran los primeros síntomas de la enfermedad o en las dos semanas posteriores el positivo tuvo «contactos estrechos» con otras personas, que podrían ser nuevos contagiados todavía no detectados. Por ello, se le hace un cuestionario vía telefónica.
El trabajo de estos detectives es también hacer seguimiento de la cuarentena del positivo y de sus contactos cercanos. Pero comienza con unas simples, aunque a veces, incómodas preguntas. Recaban los datos de las personas con las que ha tenido relación entre los dos y los cinco días previos al desarrollo de los síntomas. A ello se suman las preguntas que le hacen. Entre ellas, si vive solo, con quién ha estado, si ha ido al supermercado o si ha estado en alguna terraza.
“En algunos casos la gente no quiere decir dónde ha estado porque quizás piensa que no ha cumplido las medidas y en algún caso es verdad que no se han cumplido las medidas o no han mantenido las distancias y no lo quieren decir”, aseguró Julián Domínguez.
En ocasiones, los profesionales se encuentran con que un infectado solo tiene un contacto, pero otras veces el trabajo se complica y su red puede llegar hasta más de diez personas. De esa manera, van elaborando un mapa con todos los contactos, en los que se pueden dar “casos secundarios, terciarios y hasta una cuarta cadena”. Esto influye directamente en la fase del confinamiento en la que estemos los ceutíes. A mayor avance en la desescalada, más vida social y más complicado es el trabajo del rastreador.
Unos detectives que se tienen que poner «en la piel del paciente»
Es un trabajo fundamental para que la desescalada del confinamiento siga siendo prudente y cauta, y para evitar posibles nuevos brotes de la epidemia. Aunque los rastreadores pueden no ser personal sanitario, lo ideal es que sí lo sean. Sanitarios o no trabajarán conforme a los parámetros que marca el Ministerio de Sanidad. Pero sobre todo, lo más importante es que “sean capaces de hurgar en las personas con el objetivo de intentar relacionar personas con personas”.
En Ceuta viven poco más de 80.000 personas, por lo que el rastreo de contactos no ha sido tan difícil. En la actualidad, el Servicio de Vigilancia Epidemiológica de la Ciudad está realizando el seguimiento a más de 170 personas que son contactos de casos activos. Pero testar a todo el mundo, aseguran, sería absurdo. “No hay que hacerlas de entrada a todo el mundo, sino hacer el aislamiento los 14 días que es lo ideal”, explicó Domínguez. Pero en algunos casos, “se han ido a hacer las pruebas y las personas no estaban allí”.
No obstante, en el cien por cien de los casos que hay en nuestra ciudad se ha hecho la PCR en el mismo día en el que se solicitó y “prácticamente en un tres por ciento no se ha hecho en el mismo día en el que se ha planificado”.
Son conscientes de lo “difícil” que puede ser la cuarentena
Los rastreadores son conscientes de lo difícil que puede ser la cuarentena y el confinamiento, pero están convencidos de que es la única formar de frenar al COVID-19.
En algunos casos se han topado con situaciones que se deben a que las personas implicadas no han respetado las medidas aprobadas por el Gobierno. El ejemplo confirmado de esto es el aumento de positivos que se produjo la semana pasada tras asistir a un cumpleaños con más gente de la permitida.
“La forma de parar un brote epidémico es mucho más intensa al principio del mismo y al final porque es cuando existe la posibilidad de rebrote y como la inmunidad en Ceuta no pasa del dos por ciento, el 98 por ciento de las personas pueden contaminarse. Solamente un caso podría causar en menos de una semana hasta 200 o 300 más. Lo ideal de aquí a la fase tres es que tengamos muchos ceros”.
Por ello, solo piden una cosa: responsabilidad. “Mientras no haya una vacuna efectiva tenemos que mantener ese distanciamiento social y toda esa higiene de manos”, concluyó.
El proceso de desescalada comenzó hace varias semanas. Pero, aun así, ahora más que nunca es importante el papel de cada uno de nosotros a nivel individual. Si ponemos todos de nuestra parte, cumpliendo con la distancia física y las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias, obviamente estos contactos se reducirán. Nos estamos desconfinando, estamos en el buen camino de la desescalada, tenemos permiso para hacer más cosas, pero no podemos olvidar que el virus sigue ahí. Y somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a él.
El coronavirus ha hecho que los cimientos de nuestro mundo tal y como lo conocíamos hasta hoy se tambaleen. Con una crisis global a la vuelta de la esquina, ¿cómo será a partir de ahora esa inquietante nueva normalidad de la que todo el mundo habla? ¿Volveremos a la realidad que conocíamos o diremos adiós definitivamente al contacto piel con piel? ¿Aprenderemos los humanos a adaptarnos o seguiremos tirando piedras sobre nuestro propio tejado?
La Consejería de Sanidad, Consumo y Gobernación y el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria informan de los datos actualizados de la pandemia del COVID-19en Ceuta y en la mañana de este 5 de junio de 2020 se han confirmado dos nuevos curados de COVID-19. De las PCR realizadas no se han vuelto a registrar nuevos positivos.
En el parte vespertino, Ingesa ha comunicado que el balance sigue igual, es decir, sin nuevos positivos.
En la actualidad hay 38 casos activos, 35 en domicilio, dos personas en planta del Hospital Universitario con PCR negativa y una persona en urgencias.
Recomendaciones del Ingesa
El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) recuerda a la población que existen unas sencillas medidas de higiene que pueden ayudar a evitar el contagio: lavarse las manos con agua y jabón o solución hidroalcohólica con frecuencia; al toser o estornudar cubrirse bien la boca y la nariz con el pliegue del codo o con un pañuelo para retener las secreciones respiratorias y utilizar pañuelos desechables.
Por último, se recuerda el teléfono 900 720 692 para que los ciudadanos puedan llamar en caso de presentar sintomatología leve, así como llamar para resolver cualquier tipo de duda.
En caso de presentar síntomas graves, están operativos los teléfonos 112 y 061. Estos números solo están disponibles para casos realmente graves.
Atención psicológica para afectados por teléfono
Otros organismos también prestan sus servicios para aquellos que los necesiten debido a las consecuencias en que puede derivar un confinamiento prolongado. Así, el Colegio de Psicólogos ha habilitado un teléfono de atención psicológica en el que atiende las llamadas de aquellos afectados directa o indirectamente por el coronavirus. El número de teléfono es el 619 920 492 y el horario que han establecido es de lunes a domingo de diez de la mañana a seis de la tarde.
Datos nacionales
El Ministerio de Sanidad explica que hasta el 10 de mayo de 2020 se informaba de los datos notificados diariamente de forma agregada por las comunidades autónomas. El pasado 11 de mayo
de 2020 entró en vigor la nueva estrategia de diagnóstico, vigilancia y control en la fase de transición de la pandemia de COVID-19, por la que las comunidades autónomas deben notificar los casos confirmados de forma individualizada y diariamente al nivel estatal. Por lo tanto, a partir del 11 de mayo de 2020 se utiliza dicha información para la elaboración de este informe diario. Una vez combinados los datos de ambos métodos de vigilancia, en España hasta el momento se han notificado un total de 240.660 casos confirmados de COVID-19 y 27.133 fallecidos
La Comandancia General de Ceuta ha coordinado la entrega de material sanitario al Ingesa, después de que este viernes haya llegado un cargamento de casi 400 kilos a bordo de un helicóptero de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra. La ULOG-23 se encarga de la recepción y entrega a Ingesa.
Este viernes se ha realizado la distribución de los tres palés con un peso aproximado de 386 kilos con destino al almacén de suministros del Hospital Universitario de Ceuta después de su transporte, primero por un helicóptero HT-17 Chinook perteneciente a las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) y después, por un vehículo de la ULOG 23. La toma de la aeronave se ha producido en el helipuerto militar de las instalaciones de la USBAD de Ceuta en el acuartelamiento General de Ejército Pardo de Santayana. El movimiento terrestre se ha ejecutado por las calles ceutíes hacia el punto de descarga.
Tercera entrega de material sanitario
Es la tercera entrega de material, teniendo en cuenta las que ya se produjeron el 24 de marzo y el 11 de abril. “Se garantiza así el envío de más medios necesarios para la lucha contra el coronavirus. Todas las actividades se han ejecutado respetando al máximo las medidas de autoprotección y seguridad establecidas por las autoridades sanitarias. Además, a finales del mismo mes se llevaron a cabo labores de desinfección en el HUCE y en los centros sanitarios del Recinto, el Tarajal y Otero”, explica la Comgeceu en una nota de prensa. La Comandancia General de Ceuta sigue con las misiones que el Mando Componente Terrestre le asigna en el desarrollo de la Operación Balmis al servicio de los ciudadanos de Ceuta. #EsteVirusloParamosUnidos.
Con la incorporación de este material se garantiza el abastecimiento que debe coordinar el Hospital para atender todos los casos encuadrados en la pandemia que se sufre a nivel mundial y que tantas muertes ha provocado.
Desde Delegación del Gobierno han informado a El Faro de Ceuta que si finalmente se comprueba la “veracidad” de esta imagen, se hará la “oportuna” investigación para esclarecer cómo fue posible que circulase sin control alguno una captura de pantalla con todos los datos personales de una persona.
Hasta el momento, los hechos contrastados son que este paciente no se fugó en ningún momento del hospital, sino que tomó la determinación de irse aunque aún se desconocen los motivos exactos por los que decidió volver a su casa. También, que nunca estuvo en busca y captura por el Cuerpo Nacional de Policía, como dieron a entender algunos medios, punto del que este periódico se desmarcó.
Unos bulos que ya han causado “daño” a la familia, al ver cómo se acusa a su allegado de algo que aseguran que nunca ha ocurrido. Ni ha estado detenido, ni se le ha hecho la ficha, explican. Este punto es el que genera confusión: nunca estuvo detenido pero se difunde una ficha policial con todos los datos de esta persona.
Reproches por el protocolo de coronavirus
Esta historia también ha dejado al descubierto cómo algo falló durante la realización y entrega de los resultados de las pruebas PCR a un paciente. Eso provocó que este martes la Consejería de Sanidad reprochase al Ingesaque esta persona se fuera del hospital.
En un comunicado, añadió que el paciente debió ser “controlado, aislado y custodiado” hasta que se supieran los resultados de las pruebas que se le realizaron.