Alerta ante la ingente presencia de menores subsaharianos en las inmediaciones de Ceuta

Un centenar de subsaharianos intentó su entrada en Ceuta el pasado viernes. Según explicaron testigos presenciales a este periódico, destacaba su juventud porque, incluso, hubo un amplio número de personas con apariencia de menor.
Informaciones como esta que apuntan a la incursión de adolescentes en los grupos que se aproximan al perímetro fronterizo concuerdan con las devoluciones en caliente denunciadas por la ONU hace escasos días en un informe sobre los Menores Extranjeros No Acompañados (MENA).
Para analizar las conclusiones de su Comité para los Derechos del Niño, COPE Ceuta y FARO TV invitaron a Tarek Ananou, fotógrafo que desarrolla su labor profesional a ambos lados de la frontera, y Reduan Mohamed Jalid, activista en Alarm Phone y Digmun con proyectos de cooperación también entre ambos países, ya que los dos han realizado un profuso trabajo de campo.
Hace poco más de una semana, esta labor solidaria llevó a Jalid y otros compañeros a la periferia de Tánger y a los montes colindantes con la verja que separa a Ceuta de Marruecos.
En el reparto de ayuda, pudo comprobar que la mayoría de las personas que hay allí es menor, de 14 o 15 años, estimó, y ni se acerca a los 17 o 18 años. Se trataría de las mismas personas que protagonizan intentos de entrada por el perímetro fronterizo como el ocurrido el viernes pasado.
La presencia de niños tampoco es nueva porque, como indicó Ananou, hace dos meses él ya pudo comprobar que el 80 por ciento de los aspirantes a entrar en Ceuta que aguardan su momento en los montes está por debajo de la mayoría de edad.
Durante estos últimos meses de trabajo sobre la ‘última parada’ en Tánger antes de poder llegar a Ceuta, el fotógrafo ha sido testigo del número ingente de menores que espera al otro lado una oportunidad para acceder.

«En la valla no se les aplica el protocolo social, psicológico y médico; ni se les mira a la cara”

Ante el blindaje de la alambrada a uno y otro lado, los grupos de extranjeros organizan los saltos y las carreras en tropel en las afueras de las ciudades. La táctica empleada ahora en estos movimientos organizados consiste, como explicó Jalid, en colocar en primer fila a los menores, de modo que son ellos quienes se dan de bruces ya sea con la Gendarmería marroquí, sus Fuerzas Auxiliares o la Guardia Civil en el borde español.

El razonamiento de los inmigrantes ‘veteranos’ es que esta distracción facilitará a los adultos la entrada en Ceuta, mientras que el eslabón más débil, que son los menores, serán los primeros interceptados por Marruecos o bien rechazados en frontera y entregados al país vecino. Recordando las escenas filmadas por FARO TV, Ananou lamentó que, como europeos, España está tirando a niños a los perros que acompañan a las fuerzas de seguridad marroquíes a pie de valla.

Por su parte, el activista de Alarm Phone y Digmun denuncia públicamente la omisión de una atención básica a las personas que intentan entrar de manera irregular por el vallado ya que, sostiene, “no se aplica un protocolo de actuación médica, psicológica y social” y, por tanto, se desconoce si las personas que se devuelven a Marruecos son menores de edad, están enfermas o son potenciales solicitantes de asilo. Jalid valora que los agentes cumplan con su trabajo, pero discrepa acerca de la legalidad de esta figura contenida en la Ley de Seguridad Ciudadana y de que a los expulsados “ni se les mire a la cara” ya sea por “estrés” del agente u otras circunstancias.

«Deberíamos de velar por esta infancia –MENA– y no crear grupos de exclusión social»

Estos intentos de salto a la valla con cara de niño evidencian ese error de codificación que, argumenta Ananou, lleva a pensar que el MENA solo es marroquí, cuando también es subsahariano. Sobre este colectivo magrebí también disertaron Ananou y Jalid, muy críticos con la corriente de opinión que culpa a estos menores de cualquier acto delictivo que ocurra en la ciudad pero que, lamentan, nunca lleva a la sociedad a preguntarse por qué vienen a Ceuta, quién les suministra el disolvente o el pegamento que consumen o quién les puede estar manipulando.

El fotógrafo reflexiona acerca de que, “como sociedad europea, deberíamos velar por esta infancia y no crear grupos de exclusión porque, de este modo, se atenta contra las propias ventajas que tenemos como europeos, ventajas que tenemos respecto a sus países de origen”.

La ONU denunció las devoluciones en caliente de los MENA en un informe reciente

En cuanto a las razones por las que merodean por el Puerto en vez de acogerse al centro del Área de Menores de la Ciudad, Ananou pide que nadie olvide que no son más que niños que, además, sufren un síndrome de abstinencia brutal. Este fotógrafo considera erróneo tratar este asunto solo como un problema educacional cuando también lo es de salud porque hay niños drogados por las calles. Por su parte, Jalid clama por que estas personas no caigan en el olvido e insta al cumplimiento de las resoluciones internacionales, los informes de derechos humanos y de protección hacia el menor.

Presentan un libro que aborda el fenómeno de los MENA

El escritor italiano Pietro Soddu presentará el próximo martes, 20 de febrero, su libro titulado ‘Acercamiento a los menores marroquíes desamparados como fenómeno migratorio y tratamiento profesional desde la educación social especializada’, en la sala de usos múltiples de la Biblioteca Pública , a las 19:00 horas.

Tal y como expresa el autor, este libro es el resultado de la recopilación de datos e interpretación de un proceso social, que en las últimas dos décadas, está afectando tanto a los países receptores de la orilla sur de la Unión Europea, como a los países de origen: el fenómeno de los menores extranjeros no acompañados (MENA).

En concreto se centra en los menores marroquíes que tratan de cruzar distintas fronteras, entre las que se encuentra las de Ceuta y Melilla, con el objetivo de alcanzar Europa.

El libro estudia el fenómeno de los menores que tratan de cruzar la frontera

En este estudio elaborado, presentado por el Instituto de Estudios Ceutíes, se explica por qué los menores no acompañados migran como lo hacen los adultos y con las mismas expectativas hacia Europa: “un continente que aparece opulento y proveedor de esperanzas laborales”, dicta en su presentación.

Este texto, agrega el autor, pretende entrar en las medidas que la Comunidad Internacional y España “deberían poner en marcha” desde el punto de vista jurídico y que la mayoría que la mayoría de las veces cumplen con gran dificultad, en este caso que se trata de niños desamparados migrantes.

“Son tres palabras que aglutinan una diversificación de intervenciones complicadas y abiertas a nuevas propuestas”, puntualiza en el estudio. El autor, que llegará directamente de Italia para presentar este libro en la ciudad, explica que la pretensión final de esta obra se centra en la oportunidad de una educación social especializada, “entendida a la vez como un hilo conductor a seguir por los educadores de los centros de acogida”.

Sí, menores, por Carmen Echarri

Es difícil mantener una postura alejada de esa generalización que siempre está equivocada. Y lo está porque ni todos pueden ser malos ni todos buenos. En algunos asuntos gusta demasiado el extremismo y la sociedad, no sé por qué, prefiere situarse en el plano del error en vez de optar por la reflexión.

Será porque lo segundo cuesta trabajo y lo primero es movido únicamente por impulsos. En el caso de los menores extranjeros no acompañados, los reducidos a MENA, siempre puede el impulso. Antaño se les llamaba mofetas (término incluso expuesto por concejales en sesiones plenarias).

Antaño se les escondía en el Hacho para que no frecuentaran las calles con la mano y el pegamento, porque llegaban unas elecciones y aquello podía ser un escándalo. Eran finales de los 90 y se actuó mal, movidos por el error, por los impulsos y la falta de razón.

En los plenos ya no se habla de mofetas pero se permite que prevalezca una corriente de opinión que hace mucho daño

Ahora tampoco hemos cambiado mucho. En los plenos no se habla de mofetas pero se permite, con erráticas acciones, que prevalezca una corriente de opinión que hace mucho daño. Sencillamente porque se sostiene sobre falsedades, bulos, opiniones no contrastadas.

¿Qué tal si contamos que hay inmigrantes que sacan cuchillos después de tender emboscadas en las calles con cajas de cartón? Eso pensaría más de uno cuando llenó los distintos foros en Facebook con falsas informaciones para conseguir, y lo hizo, su repercusión.

¿Qué tal si insistimos en que determinados delitos los cometen los MENA y tapamos la realidad de las estadísticas y los datos? Eso pensaría más de uno frotándose las manos con sucesos de mayor o menor calado que han tenido a menores extranjeros de protagonistas.

El sistema no responde con la reflexión porque eso supone un esfuerzo, replica con impulsos que llevan a posicionamientos no solo desacertados sino delicados y peligrosos. Hablamos de menores, solo eso. Sin etiquetas, aunque no venda y además esté malo visto. No es difícil aunque las mareas nos arrastren hacia todo lo contrario.

La ONU se pronuncia sobre la situación de los MENA en Ceuta y Melilla

España debe acabar con rechazos automáticos de niños en la frontera, según el Comité de Naciones Unidas para los Derechos del Niño

España debe acabar con la práctica de las devoluciones en caliente de niños necesitados de protección internacional y establecer unos centros de recepción adecuados para los menores de edad, según ha solicitado del Comité de Naciones Unidas para los Derechos del Niño.

El pasado 22 de enero, España se sometió al escrutinio de dicho Comité, y tras la evaluación de la aplicación que el país hace de la Convención Internacional de los Derechos de los Niños, ese órgano redactó unas conclusiones.

En ellas, los miembros del Comité especifican que están «preocupados por la práctica de los rechazos automáticos en frontera de niños necesitados de protección internacional en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y sin las garantías necesarias».

Es por ello que pide a las autoridades españolas que «acaben con la práctica» de las devoluciones en caliente de algunos niños, «asegurándose que todos los procedimientos y estándares son acordes a su estatus de niños y con la legislación nacional e internacional».

Preocupación

Asimismo, el Comité expresa su «seria preocupación» por el hecho de que la legislación española permita a la Fiscalía llevar a cabo procedimientos para determinar la edad de niños extranjeros no acompañadas.

«El Comité está preocupado por el uso de métodos de determinación de la edad intrusivos, incluso en casos donde los documentos de identidad parecen auténticos, particularmente en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, a pesar de varias decisiones del Tribunal Supremo».

«Muchas veces la determinación de la edad se hace automáticamente incluso cuando hay documentos que prueban que es menor, y estos procedimientos son intrusivos, y además se sabe que estos nunca son precisos, y hay niños que son tratados como adultos cuando no lo son», afirmó en una rueda de prensa uno de los miembros del Comité, Gehad Madi.

Por su parte, otro experto, Luis Pedernera, agregó que el problema consiste en que mientras se lleva a cabo la determinación de la edad, los supuestos menores son internados junto con los adultos, «lo que es un tema de mucha preocupación».

Trata de personas

Otro de los puntos destacados por los expertos es la posibilidad de que los niños que son excluidos de protección tras haber pasado por un procedimiento de determinación de la edad puedan caer en las redes de trata de personas.

En este sentido mostraron su preocupación por unos cien niños no acompañados en situación de calle en los puertos de Ceuta y Melilla.

Es por ello que piden a las autoridades españolas que «aseguren la efectiva protección legal de los niños no acompañados en todo el territorio y que se aseguren que el principio de la no devolución se aplique, y que la primera consideración sea el interés del niño».

Además, el Comité denuncia los «altos niveles de violencia, y tratamiento y protección inadecuados por parte de los profesionales de los centros de recepción para niños, incluyendo alegaciones de prostitución de niñas, acceso insuficiente a la educación regular y a actividades de ocio y la falta de un mecanismo de quejas».

«Algunos de los centros para niños no acompañados realmente no cumplen con los estándares. Los centros están abarrotados, el doble de su capacidad, esto debe cambiar», urgió Madi.

Es por ello que los miembros del Comité solicitan a España que se establezcan «instalaciones adecuadas para niños, especialmente en Ceuta y Melilla, y para los niños que lleguen por mar a las costas andaluzas».

«Urgimos a que desarrollen mecanismos para recibir y tratar quejas de niños en centros de protección, se tomen las medidas necesarias para evitar casos de malos tratos y se investigue cualquier denuncia al respecto».

Asimismo, «urgen» a España a que facilite el acceso justo y eficiente a los procedimientos de asilo para niños que necesiten protección internacional.

Editorial: Sobre MENA y soluciones

El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, se pronunció ayer sobre el asunto de los Menores Extranjeros No Acompañados y el tratamiento que se da en dos ciudades erigidas en frontera sur de Europa y, por tanto, receptoras de una inmigración infantil que no cesa, marcada, además, por sus penurias.

Vivas fue mucho más comedido que otras autoridades que debieran aprender de él, porque ante todo habló de una máxima: hay que defender los derechos del menor. Después de esto, podrán hablarse de otros asuntos. Lo primero nunca debe olvidarse ni, mucho menos, arrinconarse.

En este panorama, el presidente de la Ciudad ha defendido la entrega de estos menores a sus familias, abogando por su retorno puesto que “donde mejor están es con sus padres”. Algo lógico: el presidente nada descubre al aseverar de manera firme que donde deben estar los menores es con sus progenitores.

Pero hay un matiz: esto hay que defenderlo, sostiene Vivas, dentro de las competencias de cada Gobierno, sin lanzar mensajes que puedan ser malinterpretados o que se conviertan en compromisos inalcanzables. Ceuta y Melilla, con la obligada implicación de Europa y del Gobierno de la Nación, deben buscar soluciones para que la situación se reconduzca a unos límites controlados, pero siempre defendiendo que esos niños no pasen ni penurias y, de ser retornados, sea con todas las garantías. Lo dice la ley, son derechos humanos que no debemos olvidar, que hay que respetar y que deben pesar sobre cualquier otro asunto.

La Ciudad aboga porque los MENA estén “en su entorno, con sus padres”

Ceuta y Melilla se ciñen a sus competencias en un asunto de corte europeo y nacional

La situación de los menores extranjeros no acompañados también ha sido abordada en el encuentro mantenido esta misma semana entre los presidentes de Ceuta y Melilla, Juan Vivas y Juan José Imbroda. No ha evitado en calificar la misma de “gravísima”.

“Hemos hablado de este asunto porque nos preocupa mucho. Es una problemática gravísima la que estamos sufriendo ambas ciudades”, ha reconocido ante los medios de comunicación el presidente.

Aunque Melilla es más dada a anunciar actuaciones a pesar de que su capacidad de acción está encorsetada por la decisión del Gobierno de la Nación, la Ciudad ha confirmado que irán de la mano en este asunto pero insistiendo en que será según su competencia.

“Hay un alto grado de coincidencia en lo esencial, sufrimos esta consecuencia por ser frontera de Europa en África y, por tanto, debe haber una mayor implicación del Gobierno de la Nación y de Europa”, ha reseñado. “Este no es un problema de Ceuta y Melilla aunque nosotros lo sufrimos”.

El derecho del menor, “debidamente atendido”

Vivas ha insistido en que el objetivo por el que deben trabajar las dos ciudades hermanas es porque el menor esté con sus familiares, siempre dentro de la responsabilidad que afecta a Ceuta y Melilla.

“Ambos gobiernos estamos dispuestos a cumplir con nuestras competencias. El derecho del menor es de carácter prioritario y deben estar debidamente atendidos. Desde esa perspectiva, creemos que donde mejor están los menores es en su entorno familiar, con sus padres”, ha reseñado.

“Para el Gobierno de Rajoy, Ceuta y Melilla son dos asuntos irrelevantes”

Entrevista con David Serrada, portavoz socialista en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados

El diputado socialista y portavoz en la Comisión de Interior, David Serrada, se encuentra de visita en nuestra ciudad para trasladar uno de los problemas que más preocupan a la sociedad ceutí: la frontera.
En la jornada del miércoles recorrerá el perímetro fronterizo para comprobar su estado y hacerse eco de las necesidades más acuciantes del mismo. También visitará las dependencias del CETI y se reunirá con sindicatos policiales para conocer sus demandas.
–¿Qué opinión le merece la situación actual de la frontera?
–Creo que es una situación inaceptable para un Gobierno y un país como España que está dentro de las diez potencias económicas mundiales. Es inaceptable para un país cuya salvaguarda de los derechos humanos le ha hecho ser impulsor de muchas medidas que son reconocidas a nivel internacional y creo que es inaceptable no solo para España, sino también para la Unión Europea que no puede permitir que la entrada al sur de Europa sea una puerta donde ocurren demasiadas cosas. Creo que lo que ha sucedido en el último año con la muerte de seis porteadoras, es algo inaceptable, repito, tanto para el Gobierno de España como para la Unión Europea.

«Lo que ha sucedido en el último año con la muerte de seis porteadoras es algo inaceptable»

–Varias muertes y detrás un comercio transfronterizo anómalo. ¿Cuáles podrían ser las propuestas encaminadas a solventar esta situación?
–Hay un eufemismo que deberíamos eliminar: el de comercio atípico. Creo que lo que hay es una situación irregular en la que se vulneran, no solo los derechos humanos, sino también los derechos laborales de muchas personas. Pienso que esto pasa por la regularización de una situación que no es normal. No es lógico que las Fuerzas y Cuerpos del Estado se preocupen más de que no haya muertes o avalanchas en un paso fronterizo, que de la mercancía que se está transportando de un lugar a otro de la frontera. El Partido Socialista ha planteado multitud de iniciativas que tienen que ver con la regularización de ese comercio, con que deje de vulnerar la fiscalidad española y la legislación laboral de un país que es de los más avanzados en derechos y libertades a nivel mundial.
–¿Qué medidas podrían poner fin a esta problemática?
–En primer lugar, hay unas relaciones entre los gobiernos de España y Marruecos que se tienen que cumplir, hay comisiones para el seguimiento de algunos pactos que no se reúnen. En segundo lugar, tiene que haber un paso fronterizo más, pero de acuerdo con el Gobierno marroquí. La colaboración es fundamental, sino no vamos a solucionar ningún problema. La situación de las porteadoras es compleja, complicada e inaceptable. Y por último, no vale con levantar vallas. Si de verdad queremos que sea una frontera de la Unión Europea debemos dotarla de más medios materiales y humanos. La situación en que se encuentran las plantillas de la Guardia Civil y la Policía Nacional en Ceuta es lamentable. Creemos que debemos tener más efectivos y estar dotados de mejores recursos y materiales.
–Respecto a esas relaciones entre ambos países. ¿Cree que están en punto muerto?
–Lo preocupante de esto es que nadie sabe cómo están las relaciones entre ambos países. La semana pasada tuve la oportunidad de preguntarle al ministro Zoido qué tipo de relación tiene con el Gobierno de Marruecos o con otros países en el norte de África como Argelia. Dio la callada por respuesta. Yo creo que este oscurantismo que mantiene respecto a las conversaciones bilaterales debería hacerlo de una manera más natural y decir qué está haciendo, porque eso ayudará a que la situación de los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla mejore.
–¿Esa “callada por respuesta” a la que alude puede ser un reflejo de la actitud del Gobierno de Mariano Rajoy hacia las dos ciudades autónomas?
–Para el Gobierno de Rajoy, Ceuta y Melilla son dos asuntos irrelevantes porque asistimos a una batería de propuestas, iniciativas o promesas que no se cumplen. Solo hay que coger los Presupuestos Generales del Estado y comprobar cuanto se ejecuta de las promesas que hacen el ministro Zoido o Mariano Rajoy. Creo que el Gobierno no gestiona bien su política de fronteras, no tiene una política sobre inmigración definida y está mirando hacia otro lado ante uno de los principales problemas que tienen España y la Unión Europa:  la inmigración, la protección y control de fronteras y la salvaguarda de los derechos humanos.
–El Tribunal Europeo de Derechos Humanos va a revisar la reciente condena a España por las devoluciones en caliente de inmigrantes en la valla de Melilla. ¿Cómo piensa que debe tratarse este asunto?
–Sobre este tema hay que aludir a dos cuestiones: en primer lugar, no se puede criminalizar al guardia civil ni al policía que tiene que atender un salto masivo y no sabe qué hacer porque no hay un protocolo de actuación definido ni órdenes concretas por parte de los responsables políticos que tienen que tomar esas decisiones. En segundo lugar, el Partido Socialista ha planteado un recurso de constitucionalidad por esta cuestión, que pretende derogar la ‘Ley mordaza’ que ampara estas devoluciones y estamos esperando que el Tribunal Constitucional dicte sentencia.
–El PSOE mostró su condena hacia la presencia de concertinas en las vallas. ¿En qué estado se encuentra la cuestión?
–Hemos presentado proposiciones no de ley en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados insistiendo en que hay que eliminarlas, al igual que otras tantas cuestiones que se debaten y aprueban y que son decisiones que el Gobierno no toma porque no escucha lo que se aprueba en el Congreso. Por lo tanto la pelota, en el caso de las concertinas y de otras muchas cosas que afectan a la frontera, está en su tejado.
–Precisamente uno de estos problemas es la carencia de efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. ¿Cómo valora este tema?
–Mensualmente planteamos una pregunta al Gobierno sobre la plantilla con la que cuenta la Policía Nacional y la Guardia Civil y lo que vemos es que cada vez hay menos efectivos disponibles. Por mucho que insista el Gobierno en que el catálogo de puestos de trabajo de ambas fuerzas está prácticamente cubierto en Ceuta, una cosa son los puestos que refleja el catálogo y otra los efectivos que están realmente disponibles, porque hay que tener en cuenta el personal que está de baja, en comisión de servicio o de vacaciones. Los datos del Gobierno son irreales y solo hay que comprobar si los cuatro o cinco efectivos que hay en la frontera son suficientes para atender la demanda de entrada que hay en los puestos fronterizos.
–¿Qué balance realiza sobre la forma en que se aborda la situación de los MENA?
–Es un tema preocupante porque estamos vulnerando acuerdos internacionales respecto a la protección de menores, a la vez que la legislación española porque en nuestro estado no puede haber ningún menor sin tutela. No puede ser que haya menores deambulando por el estado español. Estamos vulnerando la legalidad internacional y la española y en esto solo hay un responsable: el Gobierno de España. Y eso no podemos permitirlo.

Caballas reclama un cambio de actitud del Gobierno hacia los MENA

Aróstegui les insta a “no dejarse llevar por las malas personas”

La política de atención a los Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) ha sido objeto de debate plenario ya que desde Caballas se ha cuestionado el “compromiso político” que se tiene hacia el colectivo.

El concejal Juan Luis Aróstegui ha advertido que “nadie tiene el derecho de definir a su antojo la composición de la sociedad en Ceuta”, existiendo un “colectivo vulnerable” al que se debe atender. “Nos produce tristeza saber que un chaval de La Esperanza se haya querido suicidar. No queremos ser cómplices pasivos de lo que está pasando”.

Caballas ha criticado la actitud del Gobierno poniendo de manifiesto que tienen parado el proyecto de construcción del nuevo centro así como partidas urgentes para la reforma del actual. “La Esperanza fue una solución provisional cuando sacaron a los menores de aquel chalé infame que tenían los militares”, ha criticado Aróstegui.

“La extremaderechización del Gobierno”

Los localistas piden un cambio en el tratamiento a los MENA acusando al Gobierno de tratarlos como “personas prescindibles”, manteniéndolos de una “manera indecente” en un centro en el que “la mitad de las dependencias están cerradas” o se carece de recursos básicos como sillas o una portería.

“Igual hay una explicación de por qué los niños no quieren ir a La Esperanza, saben que ahí les espera la expulsión”, ha advertido, denunciando la “extremaderechización” aplicada por el Ejecutivo. “Cuando se habla de desvalidos, los principios no pueden ser sepultados”, ha lamentado. “Tenemos que defender a esta parte de la sociedad ceutí que es vulnerable”.

“Falta una convicción en lo que se hace. Ustedes no creen en los chavales por eso no ponen nada a disposición. La política del Gobierno no es la correcta, hacen lo mínimo e imprescindible para que el Fiscal no les tire de las orejas”. “Su problema es que no hacen las cosas. Los MENA no son enemigos de nadie”.

El futuro centro no está parado

El Gobierno, por boca de la responsable política del área, Adela Nieto, ha negado que el proyecto del nuevo centro esté parado, detallando que “es muy complejo” y se está pendiente de un estudio geotécnico ya adjudicado. No obstante ha insistido en que ese centro supondrá un gasto de 5 millones que la Ciudad reclamará al Estado.

Nieto ha negado también que no se inviertan partidas en La Esperanza o que los menores carezcan de recursos. “No nos dejamos llevar por las malas personas”, ha replicado a Aróstegui.

Cada vez más niñas ingresan como MENA en el centro de Menores

Familias que se deshacen de ellas, la trata o la precocidad sexual pueden estar detrás de este incremento

La presencia de niñas en el colectivo de Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) siempre ha sido mínima. Sin embargo, la feminización del fenómeno es una tendencia al alza en Ceuta, según corroboran fuentes gubernamentales.

La cifra “no es desmesurada”, matizan, pero es “cierto” que cada vez más niñas magrebíes y subsaharianas son tuteladas por el Área de Menores de la Ciudad Autónoma.

La razón detrás de ese incremento depende de a quién se le consulte. La conjetura más generalizada es que emigran, con ayuda familiar o en solitario, movidas por la necesidad y en busca de un futuro mejor del que les depara en sus países de procedencia. Existen otras explicaciones que apuntan a transformaciones en las sociedades de origen donde las niñas siempre han sido un bien preciado para las familias de cara a contraer matrimonio y nunca se deshacían de ellas. Hasta ahora, por cruel que pueda sonar.

Aunque la cifra «no es desmesurada», fuentes gubernamentales dicen que está en alza

Otra causa esgrimida por fuentes extraoficiales conocedoras de esta realidad dejan entrever la trata con fines deleznables como motivo de su llegada a Ceuta o por una precocidad sexual, aunque resulte ofensiva tan solo su mención. Sea cual sea la explicación que más se ajuste a la realidad, cada caso esconde un drama personal que merece un trato personalizado lejos de generalidades, sobre todo, porque son menores y ello les garantiza la protección de las instituciones españolas.

Este colectivo, no nuevo pero sí más numeroso, es acogido en el centro ‘Mediterráneo’, reservado a niños de menor edad y a las féminas, donde alojan en la actualidad a cerca de una treintena de menores entre ambos grupos. El Área las separa del grupo mayoritario de MENA acogidos en Ceuta, eminentemente masculino y residente en La Esperanza.

El proyecto del nuevo centro de menores que la Ciudad construirá en Fuerte Mendizábal contempla, dentro del complejo, un módulo independiente con su propio comedor, personal y resto de servicios con el que mantener esa segregación.

El pretendido cambio sobre el control a los MENA, inviable

El Gobierno de Melilla dice que les obligará a estar en un centro, pero eso obliga a una ley nacional

El Gobierno de Melilla ha anunciado que trabaja ya en un texto para cambiar varios artículos de las leyes de Extranjería, Protección del Menor y el Reglamento de Extranjería, con el objetivo de contar con una herramienta que le permita abordar el fenómeno de los menores extranjeros no acompañados, obligándoles por ejemplo a permanecer en los centros.

El secretario regional del PP, Miguel Marín, explicó que se contaría con una herramienta para poder obligar a los menores a entrar en los centros de acogida e impedirles que estén en la calle.

La idea del Gobierno hermano ha caído como ‘una gran desconocida’ en Ceuta puesto que la Ciudad nada sabía al respecto. De hecho, a raíz del anuncio, pretende ahora conocer más de cerca lo que busca Melilla, que aboga por un proceso de modificación legislativa, resaltando que el Estatuto de Autonomía permite realizar esta actuación.

No obstante, nada puede hacerse si no se aprueba una ley nacional, algo poco probable.