Las puertas cubiertas, escaparates vacíos y restos de un letrero que solía ser muy vistoso. Eso es lo que se puede apreciar ya en la tienda Desigual de Ceuta, donde no hay cartel alguno que indique que se están haciendo reparaciones o reposición de inventario.
La incertidumbre sobre lo que ocurre se entiende pues el fantasma del cierre de empresas sigue rondando en la ciudad y, así como ocurre con sucursales de multinacionales, también se repite con negocios a menor escala.
En este contexto, la presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), Arantxa Campos, explica en declaraciones a El Faro que cuando las empresas multinacionales se instalan en un sitio realizan un estudio sobre el público objetivo al que acuden y en Ceuta ha habido un cambio que ha modificado los indicadores de estas evaluaciones.

La pérdida del público comprador de Tetuán
“Hasta el año 2020 nosotros teníamos un público objetivo de los ochenta mil habitantes que tiene Ceuta más toda la parte del norte de Marruecos”, explica. Sin embargo, a partir de esa fecha esos estudios sobre la inversión de estas empresas han variado exponencialmente “porque ya esas quinientas mil personas de la zona de Tetuán ya no pueden pasar a Ceuta”.
Añade que la supresión de la excepcionalidad de Schengen ha dejado únicamente el paso por la frontera a las personas que cuentan con un visado. “Eso, unido a que las que tienen visado y pueden venir a Ceuta a comprar prácticamente no lo hacen porque no les dejan pasar las compras por la frontera”, agrega.

Todos estos elementos repercuten en una inversión que prevista para un número determinado de compradores de determinadas franquicias se ve mermada considerablemente o sencillamente desmantelada.
Campos detalla que si esa inversión planteada en un principio para un público objetivo amplio se hubiese canalizado hacia un turismo de Península, por ejemplo, o de otros lugares de España o del mundo, la situación sería diferente: “No hubiera habido problemas, no se habría notado esa falta de turistas de Marruecos”.
Uno de los inconvenientes es precisamente que el turismo de Ceuta no ha logrado suplir esos visitantes que venían de Marruecos por otros, por lo que hay inversiones que dejan de ser rentables en la ciudad.
Ante este panorama, la presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta plantea que hay que trabajar para atraer turistas que vengan a la ciudad a comprar.

Los cruceros se presentan como una alternativa
En este sentido, se refiere a un nuevo nicho de mercado como los cruceros, señalando que con las embarcaciones que han llegado a la ciudad gracias a la reactivación de este sector en lo que ha transcurrido del año han tenido una repercusión positiva en los comercios.
“De hecho la Confederación de Empresarios ha colaborado con el Puerto en crear un espacio donde se publicita y se explica a los turistas qué comercios tiene a su disposición para que puedan hacer sus compras”. Campos comenta que también se ha publicitado el ‘Ceuta sin IVA’ para que puedan sacar provecho de una ciudad que es más barata para determinados productos.
Los resultados se han notado y el camino a seguir es continuar trabajando para mantener un comercio de calidad, al tiempo que se siga atrayendo a los ‘turistas de compras’.

Sobre los pequeños empresarios
Sobre los pequeños negocios que tampoco escapan a todo este contexto, Campos indica que tanto la Ciudad como el Gobierno central deberían trabajar en un plan de reconversión. “Cuando las empresas por motivos exógenos se ven perjudicadas en su facturación, el Gobierno debería de buscar las alternativas”, detalla.
Insiste en que los gobiernos local y central “tienen que volver a poner todos los elementos necesarios para que las empresas puedan funcionar, nosotros tenemos Poderes Públicos para que favorezcan el desarrollo de las empresas”.
La exigencia desde la Confederación de Empresarios de Ceuta es que las administraciones local y central ofrezca su apoyo otorgando ayudas a las empresas que están atravesando por situaciones difíciles hasta que consigan crear un entorno favorable para que puedan seguir desarrollándose.
Recuperar el modelo anterior o apostar por nuevas alternativas
En cuanto a lo que sería más conveniente para la ciudad, Campos añade que lo mejor es ir en dos vías y que si bien se puede trabajar para recuperar lo que se tenía, al mismo tiempo es necesario seguir buscando nuevas alternativas para no depender de Marruecos, “de si cumple o no cumple con lo que ha pactado, de si cumple o no cumple con sus acuerdos internacionales con la Unión Europea”.
Campos recalca que “Marruecos está incumpliendo sistemáticamente los acuerdo que tiene con España y con la Unión Europea, pero no tenemos que depender de Marruecos en absoluto sino que podemos buscar vías alternativas”.
Las inmersiones se pueden llevar a cabo en las aguas que bañan la ciudad y en la zona limítrofe con
Todavía, en ocasiones, los fondos marinos cercanos a Melilla siguen deparando algunas sorpresas, como la que ocurrió hace algún tiempo, cuando unos pescadores submarinos encontraron los restos de un antiguo galeón del siglo XVII ó XVIII.






























































De igual forma, es bastante consumido el arroz al horno, que se basa en aprovechar los restos del cocido. Por tanto, sus ingredientes principales son el tocino, los garbanzos y otros productos procedentes del cerdo (chorizo, morcilla, carne y albóndigas elaboradas con carne picada), así como el caldo obtenido de ellos. Casi siempre se le añaden patatas, tomate, pasas, ajos y perejil.
No pocos melillenses ponen por delante del rape a la Rasudir los pinchitos de ternera, cordero o pollo, aderezados con especias; los boquerones fritos o el cuscús, que no faltan en los locales gastronómicos del territorio autónomo.Destacan recetas como el pescaito frito o los molletes camperos. Estos últimos tiene opciones sin carne como el bocadillo vegetal con pan de pita o bocaditos braseados. En cuanto a la parte dulce de Andalucía en esta zona encontramos pestiños y torrijas.Tampoco es un secreto que algunas de las delicias más auténticas de Melilla provienen de Marruecos. Es el caso del llamado Tajín de verduras con especias y cuscús, del que se derivan otras como el cuscús o el tajín de cordero y berenjena o la ensalada de cuscús.A este legado se debe que el trigo sea ampliamente empleado para elaborar recetas como la pastela, una bola rellena de carne y vegetales especiados con comino y cúrcuma que se espolvorea con azúcar y canela.
Otras recetas que llegan desde el país vecino son los populares hummus y falafel, así como la ensalada bereber que se elabora con berenjenas, tomates, calabacines, pimientos rojos y verdes, cebollas, cilantro fresco, perejil, ajo, pimentón dulce, aceite de oliva sal y pimienta. Dentro de los postres, aquí destacan el cuscús dulce y las chabakias, y pastas típicas de té como los cuernos de gacela. El cuscús, que significa «redondito» o «bien redondo», es un plato tradicional beréber hecho a base de sémola de trigo. Incluso es considerado como el plato principal de muchos pueblos del norte de África. En algunas familias se consume diariamente, claro, en diferentes variantes.
A la hora de trabajar, el Palacio de Exposiciones y Congresos de Melilla aporta una infraestructura adecuada para eventos de diverso tipo, para pequeños congresos y para convenciones de empresas y universidades. El Palacio de Exposiciones y Congresos cuenta con tres salas que, con una capacidad en su sala mayor de 390 personas, y otras dos menores de 120 personas cada una, acogen una parte importante de la actividad cultural de la ciudad.
