
La Asociación de Vecinos Argentinos y Latinoamericanos de Ceuta organiza para los días 28, 29 y 30 clases del baile y la música tradicionales del país de Gardel
Con el final de noviembre que se avista a la vuelta de la esquina, asoma también el aroma inconfundible, embriagador y suave, de una de las manifestaciones artísticas más hermosas del planeta: el tango.
Porque organizadas por AVAL, la Asociación de Argentinos y Latinoamericanos de Ceuta, los ceutíes amantes de este baile y que así lo deseen tienen la oportunidad única de asistir a clases de tango los días 28, 29 y 30, jueves, viernes y sábado respectivamente, que serán impartidas por el bailarín profesional y profesor argentino David Suárez Bossolasco, quien asimismo tendrá la colaboración de su mujer, también profesional y oriunda del país de Gardel.
«Todos los años desde 2005», cuenta el presidente fundador de AVAL, Alejandro Ramírez Juárez, natural de Argentina aunque residente en España desde hace 37 años, de los cuales veinte en Ceuta, «hacemos distintos actos lúdicos y educativos, puesto que pretendemos enseñar las múltiples costumbres de Latinoamérica, hacemos cenas con asados criollos y espectáculos, por ejemplo. También reuniones de puertas abiertas», apostilla Ramírez Juárez, quien prosigue explicando que «este año, y ante la demanda de bastantes personas, que me lo han ido comentando, hemos optado por dar clases de tango que se impartirán en Rigoletto Fussion».
Asimismo, el presidente indica que «el problema principal de dar clases de tango aquí radica en que en Ceuta no hay nadie que pueda impartirlo a nivel profesional, de modo que he aprovechado para contratar a bailarines profesionales que traigo yo cuando hago mis actuaciones».
«A partir de aquí», cuenta Ramírez Suárez, «si esto tiene éxito, sería hora de pensar si hay que dar un paso más y crear una escuela en Ceuta de tango para que con más tiempo se pueda hacer una enseñanza buena, exhaustiva de este tipo de música que triunfa en el mundo».
Respecto a los profesores, el presidente señala que «son los dos bailarines que ya estuvieron para el último asado, vienen de Málaga, son naturales de Argentina y de nivel internacional», narra para valorar acto seguido que «como argentino, el tango es la música tradicional nuestra, no todo el mundo la baila pues se necesita tener mucha alma y unas condiciones completas y singulares para poder plasmarlo; pero lo que está claro para todos es que una música muy especial, una manifestación de mucho sentimiento», enfatiza con un deje entre romántico y melancólico.
Por último, explica que «el hecho de organizar clases es una manera de mantener la llama del tango por siempre encendida, pese a que a los nativos estamos a mucha distancia y a que los participantes no hayan ido nunca a Argentina».