Mañana regresará el porteo, la apertura del ‘Tarajal II’, la absorción de la práctica totalidad de las fuerzas de seguridad para la frontera… el bloqueo de los coches patera sin que las autoridades hayan pasado de la ‘fase promesa’ en la resolución de los problemas. Es más que evidente que Ceuta no puede soportar una situación que la desfigura por completo. Pasamos de ser una ciudad con un funcionamiento medianamente normal a transformarnos en un auténtico monstruo entregado a situaciones tan extremas que ponen en riesgo a toda la ciudad y en todos los ámbitos: seguridad, salud pública, convivencia… Y todo ello por una práctica estilada por un grupo concreto de personas que no reporta beneficio más que a unos pocos, siendo esos pocos los que a su vez alimentan el negocio clandestino de las consignas. Es un círculo de irregularidades tal que padecemos todos y que no encuentra explicación en una ciudad que tuviera una administración capaz de afrontar problemas como el que lleva enquistado meses.
Viendo el espectáculo dado por la clase política en los plenos, tampoco podíamos esperar mucho más. Vivimos el momento más débil jamás experimentado, precisamente en un periodo en el que se requiere y se exige de valentía para dar respuesta a una auténtica bomba de relojería.
¿Ven ustedes normal que para controlar una práctica que beneficia a un movimiento comercial sin control se tenga que desviar a todas las fuerzas de seguridad de la ciudad o se tenga que invadir espacios comunes arrebatándoselos a la ciudadanía? Es insólito pero sucede. Y lo más grave es que nada cambia.
Autor: Redacción
Las denuncias sindicales y del Colegio de Médicos avalan la protesta del PSOE
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“La situación de la sanidad pública de Ceuta es realmente preocupante; es necesario que tomen cartas en el asunto”, denuncia el partido
El secretario general del PSOE, Manuel Hernández, denunció en el mes de abril la situación que padece el Hospital Universitario, con “elevados déficit de recursos humanos, tanto en los servicios de urgencias como en las especialidades”.
Después de meses, “en los que no se ha paliado la problemática, sino que se ha visto aún más agraviada”, el Colegio Oficial de Médicos de Ceuta y los sindicatos médicos ratifican y respaldan la denuncia del PSOE de Ceuta sobre el deficitario estado del centro hospitalario, expone el partido en un comunicado.
“La situación de la sanidad pública de Ceuta es realmente preocupante, tal y como venimos manifestando desde hace mucho tiempo”, aseguró Hernández, haciendo especial hincapié en que “ahora se confirma desde los colectivos profesionales de ambas ciudades autónomas”.
“Es necesario que los responsables de Ingesa en Madrid tomen cartas en el asunto y aborden con firmeza la grave crisis que sufrimos”, aseveró el secretario general, enumerando las carencias del Hospital Universitario. “Falta de médicos y de medios tecnológicos que, o bien no se encuentran en la ciudad o bien se han quedado obsoletos, como es el caso de las resonancias magnéticas; listas de espera preocupante; oposiciones no consensuadas con los representantes sindicales; presión asistencial; inseguridad en el trabajo con graves agresiones; fuga de especialistas; acusaciones infundadas a profesionales que cumplen con su deber con el código deontológico de velar por sus pacientes y defender una sanidad digna y de calidad, entre otras”.
Sobre esto último, Hernández apuntó que “es alarmante acusar a todo un colectivo y sus representantes sin fundamento para no reconocer lo evidente, a la vez que es un orgullo ver la implicación de los profesionales de la sanidad pública, y su compromiso con la sanidad y la ciudadanía”.
Por todo ello, “los responsables de Ingesa en Ceuta, que ante la denuncia del PSOE negaron de forma torticera la evidencia de la situación, deberían tomar nota de las críticas del Colegio de Médicos y de los sindicatos, sin llegar a la crispación, buscando el diálogo, el entendimiento y el consenso en asuntos que son fundamentales para la mejora de la sanidad en Ceuta”, aseveró el secretario general.
“La realidad geográfica, social y económica de Ceuta precisa de un tratamiento singular acorde con las demandas sanitarias, verdaderas y demostradas, y de una respuesta por parte del Gobierno; teniendo en cuenta en todo momento la elevadísima presión asistencial por ser frontera sur de Europa, ya que lo contrario sería negar lo que ocurre en la práctica”.
La sanidad, en el punto de mira
La situación sanitaria en Ceuta se encuentra en el punto de mira. Y no solo de los partidos políticos como es el caso, ahora, del PSOE, sino también de sindicatos que se han unido en la denuncia de una situación que se ha acentuado con la fuga de especialistas. Esto hasta el punto de hacer peligrar la presencia de facultativos en Urgencias del HUCE, como podía haber ocurrido este mismo fin de semana. De no haberse producido las denuncias públicas Ingesa no habría reaccionado para, in extremis, disponer del número suficiente.
La indefinición
Cuando todo es nada; cuando siempre es nunca. ¿Dónde reside la memoria? Participaba en un encuentro sobre el estigma que entorpece la rehabilitación en sociedad de las personas que se ven afectadas por un problema de salud mental. La invitación provenía de Fuerteventura, en Canarias, así que, lleno de contento, me mostraba especialmente predispuesto a agradar a tan lejano respetable con mi testimonio en primera persona: recuperarse de una esquizofrenia es posible; difícil pero posible.
En este tipo de seminarios intentamos ofrecer una visión positiva de la enfermedad mental (en adelante malestar psíquico), establecer áreas de mejora en los servicios de salud mental, protocolos de actuación que respeten a las personas en sus derechos más íntimos, etc… En definitiva, se trata de inculcar la esperanza en aquellos que se disponen a iniciar su camino por la vida, ahora con una dificultad sobrevenida. Hasta aquí, bien.
Pero todo es nada. Todo se derrumba; el círculo emocional salta por los aires; ningún mensaje parece servir cuando la esquizofrenia aparece en el seno de una familia.
En el turno de preguntas toma la palabra una mujer que con la voz congestionada nos anuncia que su hijo está preso de la paranoia. Según dice, su entendimiento está seriamente dañado, ya que tiene la certeza de que las personas que visten gafas de sol por la calle son extraterrestres, y esto lo tiene paralizado. Ciertamente percibo su dolor, su angustia, y peor, su desorientación.
Es así, que tras escuchar mi experiencia de éxito, me pide ayuda para afrontar su situación, por momentos desesperada. Todo es nada cuando se trata de auxiliar y hay que arremangarse. Le digo.
Quizá la clave está en que acepte que la mente es un órgano que puede fallar. Que si bien en otro tipo de órganos la enfermedad se manifiesta con dolor, en el caso de la mente ésta reacciona con comportamientos alejados de la lógica. Pero su percepción es real.
Evidentemente, su hijo ya había ido al especialista, aunque sin resultados destacables. Es que, en mi opinión, desmontar una paranoia tiene que ver más con el diálogo y la escucha activa que con la medicación. Efectivamente, el fármaco atenúa los síntomas, si bien, en exceso, se lleva por delante la capacidad de sentir; se congela el mundo interior y el vacío ocupa todo lugar.
Lo que ocurre al afectado por paranoia es que no encuentra palabras para explicar su experiencia mental, es decir, es mi experiencia, que mucho malestar psíquico tiene que ver con la calidad del lenguaje que son los pensamientos, sobre la forma cómo percibimos nuestro entorno, y cómo articulamos nuestra respuesta.
En este contexto, el insano ambiente que orbita por la sociedad de la información (violencia, despersonalización, culto a la imagen…) no favorece en absoluto, y la mente con cierta vulnerabilidad es presa fácil del delirio. Si bien, el delirio puede llegar a tener su porqué.
Si es que os satisface la curiosidad, os contaré la paranoia que me llevó al delirio, y de ahí a la psicosis. Y es que falté gravemente a mi código de honor al no honrar a mis padres con la titulación en periodismo. Entonces di por bueno el mensaje que provenía de las entrañas y que me obligaba a pasar por la vida aislado, sin ningún tipo de contacto con el progreso. Ni tan siquiera era lícito usar un anzuelo para la pesca, y el voto de silencio me obligaba a medir mis palabras: la expulsión del paraíso. ¿O era la entrada?
Es cierto que encontramos esa forma de vida en algunos monjes ermitaños, y no por ello se les considera sin juicio. Pero si ejercitas el misticismo de forma compulsiva puede considerarse que tu mente está fallando. Esta fue la caída.
Lo que intento decir es que si me van a estar llamando para contar mi testimonio, necesito subir el nivel, necesito construir mi consejo de una forma más didáctica, necesito explicar el agujero negro de la esquizofrenia. Y eso sólo se puede hacer de una manera: diseccionando mis pensamientos sobre el escritorio.
Es por todo ello que me gustaría dejar por escrito el principio, medio y fin de la experiencia incomprendida que es la esquizofrenia.
La pobre venganza de los narcos
Los narcos se piensan que todo lo pueden comprar con su dinero ganado de forma ilícita. Una buena parte de la sociedad cada vez más acepta a estos individuos que con sus dineros compran voluntades…Lo que parece no saber la sociedad es que una parte del dinero que mueven las drogas ilícitas terminan financiando el terrorismo que tantos muertos y terror está causando. Y también, supuestamente, terminan financiando alguna que otra campaña política, etc.
Poco o nada le importa a los narcos el sufrimiento de esas pobres madres que ven como sus hijos se “enganchan” a las drogas con las que ellos trafican, drogas que al final, en gran parte, terminan vendiéndola cerca de los Institutos a los adolescentes. Tampoco parece importarles mucho que como consecuencia del consumo de drogas ilícitas un día sí y otro también mueran personas.
La corrupción, sea del tipo que sea, cada día se instaura más en una sociedad que antepone lo material a cualquier otra cosa.
La policía nacional de Ceuta ha trabajado mucho y bien para poner a disposición judicial, y que finalmente terminen en la cárcel, a un gran número de narcotraficantes en los últimos años.
Un buen número de estos delincuentes, en vista de que sus organizaciones criminales han sido desarticuladas por los agentes especializados de la unidad de droga y crimen organizado (Udyco) se organizaron para intentar de anular a estos agentes y que dejaran de perseguirlos para poder seguir traficando. Para intentar de intimidarlos no dudaron en quemar hasta tres veces la propiedad de un familiar de uno de ellos, así como quemar varios vehículos particulares de agentes de esa misma unidad (información recabada de la nota de prensa que el CNP envió a los medios de comunicación)….
Con lo que no contaban estos delincuentes es que no iban a intimidar a los agentes y que iban a seguir trabajando de igual manera en la lucha contra el crimen organizado. Y qué como no podía ser de otra forma terminarían deteniendo a los que estaban intentando extorsionarlos con la quema de sus vehículos particulares…
Es de agradecer el gran trabajo que realiza la policía nacional en favor de toda la sociedad, no en vano estos mafiosos atentan contra la sociedad en general, pues con sus métodos mafiosos intentan de cargarse el Estado de Derecho y las normas de convivencia.
Queda claro que estos delincuentes imponiendo sus métodos mafiosos lo que pretendían era seguir traficando con las drogas y ganando dinero de forma fácil.
No son pocos los narcos que se convierten en “empresarios” “honrados” y queridos. Tanto es así que no sabe uno si con el importe del café o té que se toma en la cafetería estarán blanqueando dinero procedente del narcotráfico…
En fin, que esta vez, como siempre suele ocurrir tarde o temprano, los delincuentes han terminado entre rejas que es donde deben de estar, por lo menos, hasta que se rehabiliten para poder estar en sociedad.
La frontera, un problema inquietante
No creo que exista en Europa otra frontera tan caliente y con tanta problemática, desbarajustes, avalanchas, presión, peculiaridades y sin razones como la del Tarajal. Ni siquiera la de Melilla. Para empezar, aquella cuenta con su aduana comercial, algo tan normal que aquí es la excepción, y con tres pasos fronterizos añadidos al de Beni Enzar.
Tras la pausa de los últimos días por el fin del Ramadán, mañana volverá el aluvión de porteadores y vehículos con mercancías. El fenómeno no ha sido algo repentino. El ‘monstruo’ fue creciendo y creciendo sin que nadie lo remediara, hasta alcanzar las graves proporciones actuales.
Con unas infraestructuras desbordadas, unas plantillas de agentes insuficientes para controlar el flujo de personas y mercancías -¡quién diría que ésta no es una frontera comercial!- Con atascos, en ocasiones, hasta las Murallas Reales, con un comercio que, dependiendo en gran parte de Marruecos, se tambalea gravemente por la parálisis del paso. Franquicias y firmas de renombre que aterrizaron atraídas principalmente por la afluencia de esa clase media emergente marroquí, turismo que, ante tan desolador panorama, comienza a mirar para la otra orilla. Vecinos, escolares, taxis y ambulancias atrapados en la N- 352, ceutíes que renuncian a cruzar el Tarajal para pasar un día de asueto o ver a sus familias…
Qué les va a decir uno sobre tan preocupante asunto que, por repetitivo, difícilmente podríamos acostumbrarnos a convivir con él, porque no es lógico ni aceptable, y con tantas repercusiones negativas para una ciudad como la nuestra, que ya carga con demasiados problemas sobre sus espaldas.
En mi opinión, la solución es muy compleja. Escapa de los poderes gubernativos locales y reclama iniciativas al más alto nivel. Entiéndase, Madrid, Rabat y la propia UE. ¿Acaso el Tarajal no es frontera europea? Se podrán traer más agentes, contar dentro de dos años, como mínimo, con unas infraestructuras adecuadas, pero si al otro lado Marruecos dificulta y no colabora, difícilmente se podrá salir del atolladero actual.
Sin el menor ánimo de defender a las dos máximas autoridades locales de sus muchas declaraciones sobre el tema, dos son evidentes: “La provincia de Tetuán no cabe en Ceuta” (F. Cucurull, 11/06). “Debe reflexionarse entre el atractivo de Ceuta y su frontera, que Tetuán haya pasado en pocos años de 300.000 habitantes a un millón, y Castillejos de 15.000 a 100.000” (Vivas, 11/01). Es la pura y dura realidad. El asunto es serio, muy serio.
Es evidente que España y Marruecos no pueden seguir permenciendo de brazos cruzados. ¿Qué hacer ante esa oleada de ‘coches patera’ cargados de mercancías y en continuo incremento, cuando Marruecos no los acepta y bloquea el paso? Nuestro reducido territorio es el que es y la N-352 no da para más. ¿Será cuestión de dinero?, me pregunto. ¿Estará buscando el vecino país un ‘peaje’ económico para colaborar con el tema, tal y como sucede con el control de la inmigración? ¡Ay! Y si tan buenas relaciones existen con ese país amigo, ¿tan difícil es establecer un diálogo que permita solucionar un problema, no sólo a Ceuta, sino también a esos marroquíes, con coches o sin ellos, abandonados al sol y a la intemperie en una desesperante vela de horas y horas, aguardando a que los agentes de Bab Sebta se decidan a darles vía libre?
Con ese diálogo de país a país, cabría la opción de desviar el tráfico de vehículos con mercancías por Benzú, descongestionando así el Tarajal. Y no me contradigo, por cuanto que, el 7 de agosto del pasado año, y a raíz de una propuesta y recogida de firmas por parte de Caballas “exigiendo” a la delegación de Gobierno y al ejecutivo central la reapertura de dicho paso “para uso exclusivo de los ceutíes”, expresaba entonces mis dudas sobre si pudiera ser legítima tal apertura del paso para dichos fines.
Desviar el tráfico comercial por Benzú dadas las actuales infraestructuras del paso y sin la adecuada dotación de agentes requeriría cierto tiempo. Recuérdese el serio precedente del cúmulo de problemas que allí se originaban con los apedreamientos, intentos de entradas ilegales, aglomeraciones y lamentables vicisitudes que a diario habían de sufrir en el lugar los efectivos de la Guardia Civil. Vista la situación, el cierre del paso, hace diecisiete años, no tenía vuelta de hoja.
Pero sin la aceptación del reino alahuita, algo que hoy por hoy parece una utopía, lo de Benzú es un puro sueño. De momento, resuélvase en lo posible el tapón del Tarajal. Ceuta se está jugando demasiado en este asunto, y quién me dice que en el trasfondo de toda esta cuestión fronteriza no existe un entramado más de Marruecos en su política de ahogar la ciudad de acuerdo con sus irredentas reivindicaciones territoriales.
Lo que es de libro es que la situación actual es insostenible. Y si el vecino del sur persiste en su política de mirar para otro lado habría que explorar otras vías. Por ejemplo poniendo la vista en el tratado de Schengen y sus excepciones para Ceuta y Melilla. Pero eso me suena a palabras mayores.
Pata negra
Estamos en un mes muy movido en el ámbito universitario. Exámenes de selectividad, exámenes finales de grado, exposición de trabajos de fin de grado, congresos, acreditaciones. De todos, los reconocimientos de tramos de investigación por parte de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI) al profesorado universitario, que se suelen producir en este mes, son fundamentales. Esta acreditación es muy importante en la vida académica de un profesor. En la Universidad de Granada lo es aún más.
Días atrás circulaba por las redes una especie de “chiste” en el que se veían unos muñecajos que gritaban: ¿Quiénes somos?. ¡Universitarios!. ¿Qué queremos?. ¡Vacaciones!. ¿Y para qué las queremos?. ¡Para terminar 2 artículos, revisar una traducción, leer 5 libros, corregir exámenes…!. Para reír y llorar al mismo tiempo. Porque, en general, esto es lo que ocurre. Para la mayoría de profesores, sobre todo los más jóvenes y con condiciones de contratación más precarias, esta es la triste realidad.
Pero, ¿qué significa que te reconozcan un tramo de investigación (sexenio)?. Depende de las áreas de conocimiento, pero, en general, acredita que en los últimos 6 años, tu producción investigadora, medida fundamentalmente por publicaciones en revistas internacionales indexadas en JCR (Journal Citation Reports), ha llegado a un total de 5, de las que, al menos 2 (a veces más), son de alto impacto.
Y, ¿qué efectos tiene para el profesor/investigador?. Si eres funcionario de universidad (profesor titular o catedrático), que te pagan un plus que oscila entre 100-130 euros brutos al mes. Si eres contratado laboral, que cuando pases a ser funcionario, te pagarán este plus en forma de atrasos, aunque no más de tres años. ¿El resto de años?. Se los queda la Administración, enriqueciéndose así a tu costa de forma injusta. Otra consecuencia es que mantienen tu docencia en 24 créditos, que supone 240 horas lectivas anuales (aparte, investigación, tutorías, congresos, corrección de exámenes….hasta llegar a las 1.750 horas efectivas de trabajo al año, aproximadamente), y que es por lo que te pagan el salario. Pero si no has sido bueno investigando, y no has publicado en esas revistas, aunque seas el mejor docente del mundo, te obligarán a dar otros 8 créditos más anuales (80 horas más de docencia, que suponen más de 500 horas efectivas de trabajo al año, pero sin cobrarlas).
Y, ¿qué de especial tiene esta acreditación en la Universidad de Granada?. Pues que aquí pasas a ser lo que algunos llaman profesor de “pata negra”, pues desde ese momento podrás dirigir tesis doctorales, obtener con mayor facilidad la dirección de proyectos, ser tenido en cuenta para participar en determinadas comisiones….La razón de ello es que la Universidad de Granada se autoimpuso hace unos años esta restricción, para así conseguir lo que algunos llamaban la “excelencia”. Es decir, excelencia supone para determinadas élites académicas que tengas publicaciones en revistas internacionales de impacto científico. Aunque seas el peor docente de toda la universidad, el más antipático, o el menos querido por los estudiantes. Con esta acreditación pasas a otra “dimensión” en nuestra universidad. Es una opción legítima y una forma de entender la excelencia, que algunos no compartimos.
Evidentemente , esto lleva a situaciones algo grotescas. Por ejemplo, en cierta ocasión, siendo yo aún profesor asociado, pero ya doctor, codirigí una tesis doctoral en otra Universidad, en la que no se autoimponían estas restricciones. No sólo no me pusieron pegas, sino que, curiosamente, para poder aprobarse el correspondiente programa de doctorado, los méritos que yo tenía eran formalmente los válidos, mientras que los del principal protagonista, el catedrático, no lo eran. Y les puedo asegurar que se trataba de un auténtico genio en su materia. El alumno es hoy doctor, con la máxima calificación, y ya está empezando a publicar y a asistir a Congresos.
Sin embargo, por las mismas fechas, en la Universidad de Granada, mi universidad, intenté codirigir una tesis doctoral a un estudiante. Mis “compañeros” de ámbito de conocimiento me negaron esta posibilidad por no tener el “papelito” del sexenio. Tuve que buscar de director a otro profesor, que en ese caso sí tenía sexenios. Muchos. Pues tampoco lo aprobaron. Decían que al ser externo a la Universidad de Granada, no convenía que tuviera muchos más méritos que algunos de por aquí. No me dejaron otra opción que aprovechar el resquicio legal que nos dejaba la normativa en extinción, que me permitía codirigir sin esta acreditación. El estudiante también es ya doctor, con la calificación más alta y ya, con más de 8 publicaciones sobre el tema a sus espaldas.
Pero ahora es diferente. Por fin he obtenido el papel que me acredita como miembro de la casta de los excelentes. Y aunque por mucho que me he mirado al espejo, sigo sin verme rubio, más alto, o con ojos azules, sin embargo hay algo, que no sé cómo explicar, que me hace sentirme en otra dimensión. Me han dicho, incluso, que hasta el inglés lo hablo con más fluidez y que se me ve más seguro en lo que digo. Espero que no me estén haciendo la pelota.
La verdad es que estoy muy contento. Tanto, que quizás le proponga a la Rectora que, para que el público en general sepa distinguir a los excelentes de los menos excelentes, cree una medalla, o algo parecido, para que nos la pongamos colgada, al menos, en los actos oficiales. Si se esmeran en el diseño, podría ser hasta un buen complemento de la toga y del birrete.
La deuda histórica y la naturaleza militar de la Guardia Civil
Hace años asistí a una reunión en la Delegación de Gobierno junto al entrañable Andrés Carrera, secretario general del Sindicato Unificado de Policía y el exdelegado del Gobierno, Luis Vicente Moro. Andrés llevaba en cartera el abono de servicios extraordinarios a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía. Fue entonces cuando increpé a Moro sobre la posibilidad gratificar a los guardias civiles que hacían idénticos servicios; la respuesta fue que con la Guardia Civil no se puede, porque sois militares y os reguláis por otros parámetros. No voy a seguir relatando lo que le contesté, porque el tiempo quita valor e importancia a la respuesta.
Esta semana en una reunión con el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido y el secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, manifestaron reiteradamente que “la naturaleza militar no debe ser obstáculo para avanzar en derechos a los miembros de la Guardia Civil” y salió a relucir para desmentir la denuncia de la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), sobre una nueva discriminación salarial a los guardias civiles al tener conocimiento de una partida de cuatro millones de euros para el abono de servicios extraordinarios en el Cuerpo Nacional. El secretario de Estado me sorprendió gratamente por el conocimiento que tiene de la Guardia Civil, por su capacidad de entender, comprender y, sobre todo, por su paciencia y elegancia al exponer.
En su intervención desmintió que se hubiera autorizado la partida económica para servicios extraordinarios al Cuerpo Nacional de Policía, aunque había y teníamos evidencias suficientes para poder asegurarlo. Una vez oído el desmentido le repliqué que lo creíamos, pero las evidencias históricas y las actuales nos hacían pensar que así sería “una vez más” y le relaté que ese argumento que comparto plenamente, “la naturaleza militar no debe ser obstáculo para avanzar en derechos a los miembros de la Guardia Civil”, ha servido durante siglos para discriminar a los guardias civiles y sus familias. Le comenté el episodio con Luis Vicente Moro, que históricamente los guardias civiles hemos trabajado el doble para cobrar la mitad y nuestras familias han padecido la ausencia de maridos.
Durante su intervención el ministro del Interior y el secretario de Estado nos comunicó que habían informado al director general, que si no hay fondos extraordinarios para la Guardia Civil tampoco lo había para el Cuerpo Nacional de Policía, aunque tenía el convencimiento y se está trabajando para que los dos Cuerpos tengan idénticas cuantías en estas partidas, es decir, que como se van a trabajar más horas, van a tratar de abonarlas para hacer justicia con ambos colectivos. Una partida que rondarían los 3.573.000€ para la Guardia Civil de los que 1.000.000€ irán destinados para la Agrupación de Tráfico por el especial despliegue y esfuerzo que realiza en esta época del año, como bien es conocido por los ciudadanos.
No tengo la menor duda de que desde el Ministerio del Interior y la Dirección General del Cuerpo se está trabajando para acabar con esa discriminación histórica que colocaba a la Guardia Civil en una segunda línea en derechos laborales y retributivos. Más bien, tenemos la certeza de que se está trabajando en ello y esto beneficiará no sólo a los guardias civiles, también a la sociedad y a la propia Institución, porque se acabarán los argumentos de los que últimamente están más preocupados y ocupados en cargarse a la Institución que en defender los derechos socio-laborales de los guardias civiles y sus familias.
Llevamos años avanzando en la conquista de derechos que nos correspondían en una sociedad que iba adaptándose a los cambios que los ciudadanos de las sociedades democráticas reclaman. Hemos avanzado en jornada laboral, conciliación familiar, vacaciones como el resto de los funcionarios, tenemos una ley disciplinaria más garantista y acorde a los tiempos en que vivimos.
Esas conquistas son el fruto del esfuerzo de todos, de unos más que otros, pero esos avances requieren también de un cambio de actitud en los que, desde dentro, no ven nada positivo en la Guardia Civil y tratan de dañar y torpedear una Institución que no pertenece a nadie, pero es de todos los españoles y, por supuesto, de todos los guardias civiles.
Debemos cambiar muchas cosas, entre ellas, el corporativismo de las escalas y de las propias asociaciones incapaces de reprochar actitudes que no corresponden a la profesión que se ha elegido, de censurar comportamientos que dañan a las Institución, empleo o rango, porque se está más interesado en sumar afiliados o defender privilegios. Sin duda hay cosas que deben mejorar en la Guardia Civil, pero muchas de ellas dependen de los guardias civiles, independientemente de su empleo y de las propias asociaciones.
En AEGC apostamos, nos esforzamos en mejorar la Institución, en engrandecer su prestigio, porque nos sentimos orgullosos de ser guardias civiles y nuestro esfuerzo irá en ese sentido. Que no nos busquen para otros experimentos.
Caballas recurre la subida del gas butano, que ataca las economías modestas
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Ha presentado un recurso de reposición ante la Consejería de Economía
Caballas ha presentado recurso de reposición ante la Consejería de Economía contra la resolución de fecha 26 de mayo de 2017 publicada en el BOCCE por la que se autoriza el precio máximo de venta aplicable a los suministros de gases licuados del petróleo envasados en recipientes de capacidad igual o superior a 8 kilos e inferior a 20. Los localistas denuncian que solo se busca favorecer los intereses comerciales en la venta de productos de primera necesidad, cual es el caso del butano.
Considera la coalición que esa resolución está dictada por un órgano “manifiestamente incompetente para ello”, al considerar que su actual responsable, Kissy Chandiramani, “no reúne los requisitos legales para ocupar dicho cargo al no ser concejal electa de la Ciudad”, recurriendo así al contenido, recurrido por la Ciudad, de la sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
Caballas añade que esa resolución establece una “variación al alza de los costes de comercialización según la resolución número 015813, de 18/12/2013” de 17,1125 euros/kilogramo amparándose en lo dispuesto en el artículo 4.3 de la Orden IET/389/2015 de 5 de marzo que dice textualmente: “las ciudades de Ceuta y Melilla podrán establecer variaciones en más o menos sobre los costes de comercialización establecidos”. De este modo, la resolución encarece el precio máximo de venta de los gases licuados del petróleo en un 15,6%.
“En los últimos cuatro años los costes de comercialización pueden haber sufrido variaciones sustanciales. El hecho de que la propia norma establezca la posibilidad de modificar en más o menos, implica la necesidad de fundamentar la decisión en un estudio de costes exhaustivo y detallado que justifique la elevación del precio de un bien que tiene la consideración de producto de primera necesidad y cuyo encarecimiento perjudica a las economías familiares, y de manera especial y más grave, a las de economía más modestas”, explica en una nota.
“Las razones para incrementar en más de un 15% el precio de los gases licuados son la extrapeninsularidad, el limitado volumen de demanda, y los costes añadidos de transporte”. Se trata de términos genéricos e imprecisos, dice Caballas, que en modo alguno pueden servir de fundamento a una resolución de tipo económico que no sólo tiene que justificar la existencia de un mayor coste, sino su cuantía exacta. “No se puede subir el precio de un bien de primera necesidad al amparo de obviedades (la extrapeninsularidad), imprecisiones (limitado volumen de demanda), y lugares comunes (precio del transporte); entre otros motivos porque el Régimen Económico y Fiscal de Ceuta, contempla una serie de medidas (50% bonificación de las cuotas patronales a la seguridad social, y 50% bonificación del impuesto de sociedades) que pueden, en su conjunto, superar con creces los hipotéticos incrementos de costes (no demostrados)”.
Montoro
Tuve algún breve contacto con Montoro allá por los últimos años del pasado siglo, cuando él era Secretario de Estado de Economía y yo Senador. Quizás me recuerde mejor si asistió a la reunión de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular celebrada en diciembre de 1999, como aquel senador ceutí que pidió la palabra y salió a la tribuna para criticar determinados aspectos del proyecto de Ley de Extranjería que se estaba debatiendo por esas fechas y también para despedirse de todos los integrantes del máximo órgano de gobierno del PP entre Convenciones, pues había decidido no volver a presentarme como candidato en las por aquel entonces próximas elecciones generales, estando ya en edad de jubilarme y cansado de tanto viaje.
Cristóbal Montoro, nacido en el seno de una modestísima familia jiennense que se trasladó a Madrid en busca de mejor fortuna, logró cumplir los deseos de su padre, decidido a realizar cuantos sacrificios fuesen necesarios para que sus dos hijos estudiasen. Se licenció en Ciencias Económicas y posteriormente obtuvo el doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid. Catedrático de Hacienda Pública en situación de servicios especiales, fue nombrado Ministro de Hacienda y de las Administraciones Públicas (hoy Función Pública) en diciembre del año 2011, formando parte del primer gobierno de Mariano Rajoy. Desde entonces desempeña dicho cargo.
Llegó al gobierno en un momento en el que todo el Estado estaba “a pique de irse a pique”, como un buque al que se le ha abierto una enorme brecha bajo la línea de flotación, provocada no solamente por la profunda crisis cuya existencia se obcecó en negar Zapatero, sino también por el derroche que imperaba en distintas administraciones públicas, empezando por el propio gobierno central y siguiendo por autonomías y ayuntamientos varios.
Como afirman quienes conocen su ideología, Montoro es un liberal moderado con un alto sentido de lo social (no olvidemos sus orígenes), que se vio obligado a llevar a cabo una dolorosa política de subida de impuestos. Era absolutamente necesario terminar con el crecimiento galopante del déficit público anual (más gastos que ingresos) y, a la vez, estabilizar la economía de la nación, sumida en un desempleo galopante. Lo exigían las circunstancias y lo exigía también la propia Unión Europea, pues en materia económica los países que la integran le tienen cedida parte de su soberanía. Y así se ha ido llevando a cabo un plan de reducción del gasto público y de mayor esfuerzo contributivo, al cual hemos ido aportando nuestra cuota parte todos los españoles, y de modo especial la sufrida clase media.
Se ha creado una falsa imagen de Montoro, pintándolo como una especie de Conde Drácula redivivo, que se regodea sacándonos la sangre –en este caso, los euros- a los españolitos de a pié, valiéndose de oscuras artimañas Nada más alejado de la realidad. En los países democráticos no hay un solo político que prefiera subir los impuestos en lugar de bajarlos. Han sido las calamitosas circunstancias y las consiguientes directrices de la UE, y no la voluntad del gobierno, las que han forzado a tomar medidas tan impopulares como imprescindibles.
Ahora, cuando quizás no sea aún tiempo, Ciudadanos quiere apuntarse el tanto de arrancar una rebaja en el IRPF, a la vez que, de modo contradictorio, pide un mayor gasto al gobierno. Si eso fuese factible, es obvio que lo haría con mucho gusto el propio Montoro, sin necesidad alguna de que se lo exigiesen. Estamos, quizás, al borde del año en que podrá decirse, con pleno fundamento, que la crisis ha pasado, que la vía de agua bajo la línea de flotación se ha cerrado, pero como hoy por hoy quedan rendijas por tapar, no parece éste el momento más adecuado para echar las campanas al vuelo. Si para aprobar el techo de gasto es necesario llegar a un acuerdo con el partido de Rivera, ambas partes tendrán que considerar seriamente cómo puede realizarse una reducción impositiva, así como qué gastos tendrían que suprimirse para lograr el tan necesario equilibrio. Y no volvamos a apretar las clavijas en materia de seguridad, defensa, justicia, educación o sanidad, cuyas partidas presupuestarias están ya reducidas al límite admisible, y quizás a menos.
No, Montoro no es ese monstruo que muchos quieren pintarnos. Es lógico que se le critique desde los medios informativos adictos a la izquierda, pero ya hasta el ABC se dedica a darle caña, y no digo nada del nivel de zarandeo al que lo someten muchos tertulianos de la COPE. Hace unos días, en 13TV, se debatía acerca de las actividades de la sociedad que fundó y de la cual no es socio desde 2008, y aunque, curiosamente, salió en su defensa Cristina Alberdi. exministra de Felipe González, fue muy criticado por un periodista de ABC. Hasta en los últimos bastiones de lo que no es izquierda se está denigrando a una persona esencialmente buena, afable, correcta, inteligente, honrada y sencilla, que podrá equivocarse –“errare Humanum est”- pero que es un verdadero servidor del Estado, un patriota que asumió el papel de malo de la película, a sabiendas del desgaste que ello comportaba, solamente por hacer lo que, siendo absolutamente necesario para sacarnos adelante, se nos pedía además desde Bruselas. Claro que quisiera bajar los impuestos, como el gobierno en pleno de Rajoy y el partido que lo sustenta. Pero cuando la ocasión así lo propicie, sin precipitarse.
Para mayor inri, la sentencia del Tribunal Constitucional anulatoria de la amnistía fiscal ha servido de base para reprobar a Montoro. El segundo ministro que sufre ese desdoro por parte de una oposición dispuesta a aprovechar la actual debilidad del partido del gobierno en el Congreso de los Diputados para pasárselo en grande, martirizándolo Todos contra el PP, lleven o no lleven razón, Y no digamos nada de las redes sociales, dominadas por los de siempre.
Escribo todo lo anterior a sabiendas, también, del coste que puede conllevar, porque creo que Montoro merece tener, como mínimo, además del apoyo de Rajoy -y el sorprendente de Cristina Alberdi- otro valedor más, dispuesto a romper una lanza en su favor. Qué menos para un ministro que no ha dudado en arriesgar su prestigio y su buena fama personal adoptando medidas impopulares, las cuales –qué casualidad- junto con la también denostada reforma laboral, han constituido los pilares sobre los que se está basando la recuperación de la economía nacional, la de España y los españoles en general, todo ello con la nota más alta, como reconocen los “hombres de negro” de la propia UE, y sirviendo de ejemplo para otros países. Da igual; como criticar a Montoro puede dar votos entre personas mal informadas (muchas, dada la deficiente capacidad de comunicación del gobierno y de su partido), pues se le critica, y santas pascuas.
Menos mal que, al parecer, Cristiano Ronaldo se queda en el Real Madrid, porque de lo contrario, lo único que le faltaba a nuestro apreciado Ministro de Hacienda sería que los fans de CR7 gritasen a coro, desde las gradas del Bernabeu, “¡Montoro, dimisión!”
Un Brexit irrelevante para los contenciosos diplomáticos españoles
El gran problema, a efectos de solución, de los contenciosos de la política exterior de España, es que no son autónomos, sino que constituyen una madeja inextricable; una auténtica madeja sin cuenda, que no se puede o resulta muy difícil desenredar, donde al tirar del hilo de uno de ellos no se deshace precisamente el ovillo, sino que automática, indefectiblemente, aparecen los otros dos, al estar íntimamente entrelazados, cohesionados. Hace mucho tiempo que vengo sosteniendo esa tesis, junto con otra, que España, a pesar de contar con unas credenciales impresionantes o a pesar de eso mismo, a veces ha dado la impresión de tener más dificultades que otros países similares, para gestionar e incluso para definir y hasta para identificar el interés nacional.
Esa doble tesis, significa la diarquía diplomática básica, inexcusable, en el acaecer internacional del país, y si se la ignorara, vincularía el juego diplomático español hasta extremos de muy difícil, por no decir imposible, reconducción.
O en otros términos, y esta es la clave mayor, la resolución de los contenciosos radica en imprecisable pero en alta medida, en la realpolitik.
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Hace un año, en junio del 2016, los británicos aprobaron en apretado referendum el Brexit. En los primeros compases de la neotérica y en buena parte imprevista situación, que podrá calificarse como se quiera menos de jugada maestra, quedaba claro, a los efectos del contencioso gibraltareño, que al salir el Reino Unido de la Unión Europea, arrastraba también a Gibraltar a todos los efectos. Rápidamente el anterior titular de Santa Cruz proclamó que a España se le ofrecía una oportunidad única para cambiar el status de la Roca y relanzó la vieja propuesta de la cosoberanía, al parecer estudiada aunque no manifestada con Castiella; formulada por Morán; reformulada por Matutes, y puesta en la mesa de negociaciones por Aznar-Blair, que permitiría a los llanitos evitar el aislamiento y por ende, el derrumbe. Y luego, Madrid ha estado diligente esgrimiendo su cláusula de salvaguardia, aceptada unánimemente por los demás miembros, de que cualquier negociación entre el Reino Unido y la Unión Europea sobre Gibraltar, tras su salida, tendría que realizarse a través de España, que mantenía así su derecho de veto.
Yo por mi parte, entré en la dinámica teórica y apliqué la teoría del dominó, en versión libre ciertamente, a los contenciosos, en un artículo que ha tenido cierto eco, Alta diplomacia en el Estrecho. Al avecinarse un cambio en Gibraltar, Mohamed VI podría verse llevado a anticipar la histórica e irrenunciable reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla, en función del sentido de la oportunidad en la geostrategia defendida por Hassan II, según la cual ninguna potencia permitiría que un mismo país detente las dos orillas del Estrecho, y el mover ficha, el avanzar sus piezas en el tablero de la hipersensible zona, se haría por tanto sin haber solventado previamente el asunto Sáhara, como figura de forma inamovible en los esquemas alauitas.
Sin embargo, un año después, al iniciarse las negociaciones en junio del 2017, el Brexit duro, el inicial, parece difuminarse un tanto en lontananza, al socaire de una serie de nuevas circunstancias, comenzando por la debilidad creciente del gobierno conservador tras el fracaso electoral de May, que pierde la mayoría absoluta, y ello en comicios convocados voluntariamente por ella misma, viendo debilitada su posición negociadora, más el declive de su moneda, el símbolo de su anticontinentalismo, y siguiendo correlativamente por el avance de la oposición laborista con Corbyn, más proclive al europeísmo, nucleando a las masas de población joven que votaron en forma mayoritaria contra el Brexit, como se ha destacado, y vertebrando un revisionismo que llega a no descartar hasta un nuevo referendum que anule el anterior.
Al mismo tiempo, los europeos, conscientes de lo que significaría el alejamiento británico, han comenzado a instrumentar mensajes conciliadores, incluyendo incluso la referencia a que la puerta para el regreso de Londres sigue abierta. En definitiva, abogando por establecer una relación especial, que faculte para proseguir en buena medida un camino común, que pivotará, matizándolo sobremanera, sobre el mercado único y la unión aduanera, donde Londres no tendrá que hacer demasiada gala de su estilo negociador de tenderos, en la acuñación del propio sir Harold Nicolson. Esta superadora propuesta de una relación especial, constructiva y mutuamente ventajosa, se ha visto reforzada, amén de por el manifiesto retraimiento norteamericano, el America first, enfatizado por los analistas, en base, como igualmente se ha remarcado, al juego clave de la seguridad, factor cardinal en la mancomunidad de intereses no ya europeos, sino a escala planetaria, quebrado dramáticamente con los sucesivos y recientes ataques terroristas.
En resumen, nadie sabe cómo van a terminar las negociaciones tras el plazo previsto de dos años, pero la mayoría pronostica con suficiente fundamento que no será con el Brexit, el Brexit duro, sino que más bien se va a un soft Brexit, cuyo primer jalón viene dado por la aceptación británica, aunque no todavía en grado bastante, ¨por debajo de las expectativas¨, del respeto a los derechos de los ciudadanos europeos en su territorio –¨es un buen punto de partida¨, ha dicho Angela Merkel- lo que les permitirá en contrapartida defender los de sus tres veces menos connacionales en Europa.
En estas o similares condiciones, y por lo que se refiere a los contenciosos diplomáticos, esto es, a Gibraltar, Inglaterra, el país donde, como tantas veces se ha recordado, antes aparecieron las instituciones representativas, podrá seguir siendo campeón de los llanitos, y garante de sus deseos e intereses repetidamente expresados con cifras paladinamente elocuentes frente a la justa causa españolista. Además, la amenaza terrorista, la seguridad común, permitirá al gobierno británico dar cumplida satisfacción al ministerio de Defensa, patrocinador del alto valor militar de la Roca, del que se dice, que su oposición influyó sobremanera en el naufragio de las conversaciones del 2002, cuando el acuerdo estaba hecho ¨para el verano¨.
Y siempre en nuestro tema de los contenciosos, si no hubiera incidencia sustancial sobre Gibraltar, ya no procedería en el horizonte contemplable el efecto dominó, en cadena, sobre los otros dos contenciosos. Sólo, pues, añadir porque resulta inocultable, la preocupación por las revueltas del Rif, en las que resuenan los ecos de ¨las revueltas del pan¨ en los 80, y luego de la Primavera Arabe, un fenómeno necesario pero inmaduro, en el que habrá que confiar en aquello de que ¨el tiempo de la paz es más lento que el de la guerra¨, que diría Rojas Paz.
Dique fundamental contra la emigración irregular y ante el terrorismo, Marruecos, precisamente por esas positivas características supranacionales, necesita mantener la debida estabilidad como se requiere solventar adecuadamente el asunto Sáhara, no ya en base a esa retahila de ¨solución política, que sea justa, duradera y mutuamente aceptable, en el marco de los principios y propósitos de las Naciones Unidas ¨, que se recita para describir lo que no necesita descripción, por evidente. Y que , para colmo, pudiera resultar insuficiente, porque la solución, dado lo enconado del conflicto, quizá tuviera que pasar por todo ello, por supuesto, pero asimismo incluir, en el grado que proceda, la realpolitik. Y ahí, la tradicional capacidad de inventiva árabe, debería de aportar las cuotas que correspondan.
Desde la auctoritas que me da el haber sido el primer y único diplomático allí desplazado ocasionalmente, en enero hará 40 años del inicio de mi gestión, ocupándome de los 335 compatriotas que quedaron en el territorio, a los que censé, siendo felicitado y condecorado también por tan relevante misión, quizá una de las mayores de protección de españoles del siglo XX, y de haber seguido tratando a lo largo de cuatro décadas tan desgraciado diferendo, en numerosa páginas y diversas conferencias en distintas latitudes, hasta estar considerado como posiblemente el mayor experto diplomático en nuestros contenciosos, es decir, siendo uno de los pocos con singulares conocimientos, teóricos y prácticos, de la controversia y de las partes, y tengo amigos, quizá resultara oportuno ponerse a disposición del S.G. Antonio Guterres, a fin de ser nombrado asesor a su representante personal para el Sáhara Occidental, Horst Köhler, en la convicción de que mi potencial contribución podría ser de especial utilidad para el buen fin de la misión de Naciones Unidas.