SATSE, ante la Inspección de Trabajo: sin refuerzos, órdenes por WhatsApp y horarios fuera de jornada

El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha procedido a interponer una denuncia formal ante el Organismo Estatal Inspección de Trabajo y Seguridad Social (OEITSS) contra Ingesa Ceuta, debido a las precarias y peligrosas condiciones laborales que atraviesan los profesionales sanitarios en las Zonas Básicas de Salud de la ciudad.

Esta acción legal, registrada el pasado 17 de agosto, surge como respuesta directa a las consecuencias de la emergencia migratoria sufrida a finales de julio, que ha derivado en una sobrecarga asistencial y un clima de inseguridad sin precedentes.

Imposición de jornadas y falta de refuerzos


Desde la organización sindical se denuncia que, a pesar del incremento masivo de la presión asistencial, Ingesa sigue sin contratar personal de enfermería adicional para paliar la situación.

En lugar de reforzar las plantillas, la administración está recurriendo a la imposición de jornadas adicionales, concretamente en horario de 17:00 a 21:00 horas, sumándose a la jornada habitual de mañana.

SATSE pone el foco en la irregularidad de estas instrucciones, las cuales se están transmitiendo mediante órdenes verbales y mensajes de WhatsApp.

Bajo una falsa apariencia de «voluntariedad –donde supuestamente solo se permite elegir el día», la administración está obligando de facto al personal a prestar servicios en horarios y centros diferentes al suyo habitual», según esta organización sindical.

El sindicato subraya que esta obligatoriedad carece de un respaldo administrativo formal y por escrito, lo que deja a los trabajadores en un vacío legal y desprotegidos ante cualquier eventualidad.

Riesgo extremo en la atención domiciliaria


Uno de los puntos más críticos de la denuncia presentada por la secretaria general de SATSE en Ceuta, Elisabeth Muñoz Vallejos, es que ponen en riesgo su seguridad personal en la atención domiciliaria.

La situación de las calles, marcada por la aglomeración de personas no identificadas en situación de extrema necesidad, ha generado un entorno de inseguridad para las enfermeras que deben realizar atención domiciliaria.

El sindicato destaca los siguientes puntos críticos que motivan la denuncia:

  • Inseguridad ciudadana: Existe un riesgo real para la integridad física de los sanitarios debido a la tensión social derivada de la crisis migratoria en las zonas de actuación.
  • Falta de respaldo jurídico: La empresa envía a las trabajadoras a realizar funciones fuera de su zona de salud habitual sin una orden escrita que las respalde legalmente en caso de incidentes laborales.
  • Vulneración de derechos: Se está forzando la asistencia fuera del horario ordinario bajo coacción, desvirtuando el concepto de servicios voluntarios.

Exigencias de SATSE


Ante este escenario, SATSE exige a Ingesa la paralización inmediata de las órdenes verbales y la formalización de cualquier requerimiento de servicio extraordinario por los cauces legales pertinentes. No se puede permitir que la gestión de una crisis de tal magnitud recaiga exclusivamente sobre las espaldas de unas profesionales ya exhaustas y sin el amparo de la seguridad necesaria para ejercer su trabajo.

«No es solo una comunicación, es una denuncia en toda regla ante la Inspección», recalcan desde el sindicato, insistiendo en que la desidia de la administración está poniendo en jaque tanto la salud de los trabajadores como la calidad de la atención sanitaria en los centros de salud de Ceuta.

SATSE continuará vigilante y no descarta nuevas acciones si no se garantiza de inmediato la contratación de refuerzos y la protección física y jurídica de todo el personal de enfermería.

La Real Academia Nacional de Medicina de España apoya a los sanitarios de Ceuta

En un reciente informe emitido por la Real Academia Nacional de Medicina de España, la institución analiza la emergencia en Ceuta.

Según la Real Academia Nacional de Medicina de España, «el acceso a Ceuta, los días 30 y 31 de julio, de unas 75.000 personas procedentes de Marruecos ha generado en dicha ciudad una situación humanitaria y social de gran complejidad».

La Real Academia Nacional de Medicina de España destaca que este episodio ha dejado cifras alarmantes, señalando que «ha ocasionado 141 fallecimientos por ahogamiento y dejado a miles de personas en condiciones de habitabilidad muy precarias«.

Respecto al perfil de los afectados, los médicos explicam que «se trata mayoritariamente de una población joven y sana de origen marroquí», aunque puntualiza que «en determinados grupos, sobre todo entre las personas procedentes de África subsahariana, deben considerarse asimismo enfermedades propias del desplazamiento prolongado en condiciones extremas como sarna, tuberculosis e infecciones de transmisión sexual«.

Las patologías


En este sentido, la Real Academia Nacional de Medicina de España enfatiza que las patologías pueden ser de tres tipos:

  • Las propias del lugar de origen.
  • Las adquiridas durante el proceso migratorio.
  • Las contraídas tras el asentamiento en el lugar de destino.


Ante este escenario, la Real Academia Nacional de Medicina de España advierte que la valoración debe centrarse en tres pilares fundamentales desde criterios de salud pública:

  • «El riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas«.
  • «El impacto de la demanda extraordinaria sobre la prestación ordinaria de los servicios sanitarios».
  • «La realización de una valoración conjunta de criterios».

Transmisión de enfermedades infecciosas


Sobre el primer punto, los médicos son tajantes al afirmar que «la respuesta sanitaria más eficaz para evitar la propagación de infecciones es proporcionar una acogida digna pues el saneamiento, el agua, la alimentación y el alojamiento no son solamente cuestiones sociales o migratorias: en este momento son intervenciones de Salud Pública«.

Además, la Real Academia Nacional de Medicina de España insta a realizar un triaje médico y aplicar medidas políticas «para reducir el foco de riesgo a la mayor brevedad posible».

Una demanda extraordinaria a los profesionales


En cuanto a los profesionales, la fuente advierte sobre «un aumento sostenido de la carga de trabajo y del esfuerzo físico y psicológico del personal sanitario», recomendando que este aspecto se tome en serio «con refuerzos humanos y, llegada la necesidad, con seguimiento por especialistas».

La Real Academia Nacional de Medicina de España añade que la determinación del nivel de respuesta no debe basarse solo en números, sino que deben valorarse conjuntamente factores como «la ocupación y reserva efectiva de camas, las necesidades de personal y de turnos extraordinarios, las posibles derivaciones» y la «falta de alojamiento adecuado o las necesidades de saneamiento».

Finalmente, la Real Academia Nacional de Medicina de España «expresa finalmente su apoyo solidario a la ciudad de Ceuta y a todos los profesionales sanitarios implicados» y confirma que mantendrá el problema en su «agenda de análisis y debates» para su estudio científico y médico.

Una influencer quita hierro a la invasión: «El sábado los bares están llenos y familias con sus hijos en el parque»

«El sábado los bares están llenos» en Ceuta y «familias con sus hijos en el parque»: la vida cotidiana transcurre con una normalidad que los grandes titulares parecen ignorar.

Eso es lo que explica sobre el terreno la influencer Alejandra Martínez Velasco (alemvelasco_), que se identifica en Instagram como comunista, queer, antifa, comunicadora, reportera, jurista, politóloga, especialista en género, migraciones y derechos humanos.

Para la creadora de contenido, la imagen de una ciudad afectada por una invasión es una construcción interesada. Alejandra Martínez Velasco relata cómo es posible caminar sola por barrios periféricos como el Sarchal o Hadú a altas horas de la madrugada sin percibir el peligro que se describen desde otros ámbitos.

Cuestionando el relato del pánico social

Para Alejandra Martínez Velasco, existe una estrategia deliberada por parte de «influencers sin escrúpulos» y figuras de la extrema derecha para deshumanizar a los inmigrantes.

Ella sostiene que el objetivo de estos discursos es fabricar un pánico social basado en el racismo, distorsionando la realidad de Ceuta para presentarla como un territorio víctima de una invasión.

La jurista subraya que, mientras ella y otras voluntarias transitan las calles sin necesidad de seguridad privada ni los «hombretones» que vinieron con Vito Quiles, Alvise o Núcleo Nacional, otros actores que han acudido a la ciudad con una «parafernalia» innecesaria que solo busca crispar la realidad de Ceuta.

La desproporción de la militarización

Uno de los puntos clave que aporta Martínez Velasco es el análisis del despliegue policial y militar. Con aproximadamente 5.200 efectivos en la ciudad, según sus cálculos, la experta señala que la proporción es de menos de dos inmigrantes por cada agente de seguridad.

Desde su perspectiva, es contradictorio hablar de una pérdida de control estatal cuando existe tal concentración de fuerza frente a personas que llegan en condiciones de extrema vulnerabilidad.

Para ella, la militarización no es la respuesta adecuada a la actual realidad de Ceuta, sino que oculta una crisis de gestión humanitaria.

Instituciones, abandono y redes de cuidado

La verdadera inseguridad en la realidad de Ceuta, según Martínez Velasco, no proviene de los inmigrantes, sino del abandono institucional. La falta de acceso a comida, agua y medicamentos para quienes llegan a la frontera es lo que genera situaciones críticas.

Además, pone el foco en la desprotección de las mujeres y niñas inmigrantes, quienes corren un riesgo altísimo de violencia sexual debido a leyes que califica de racistas.

En este escenario, Martínez Velasco reivindica la labor de las vecinas y asociaciones feministas que, ante la inacción oficial que defiende, configuran la red de apoyo que sostiene la realidad de Ceuta hoy en día, según esta influencer.

La Policía Nacional, afectada por casos de sarna tras su servicio en Ceuta

El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha denunciado el primer caso confirmado de escabiosis (sarna) en un compañero de la primera Unidad de Intervención Policial (UIP) que prestó servicio en Ceuta, lo que ha puesto en alerta a toda la unidad.

“La sarna se transmite por contacto piel con piel prolongado, y las condiciones del destacamento —furgonetas compartidas, concentraciones de personal, alojamientos comunes— disparan el riesgo de que el contagio se extienda entre los compañeros”, expone el sindicato.

Ante la falta de identificación de contactos, desinfección y vigilancia sanitaria, el delegado de Prevención del sindicato presentará un escrito urgente ante la Comisión de Seguridad y Salud Laboral Policial, el Servicio de Prevención de la DGP, la Unidad Básica Sanitaria y el Comité de Seguridad y Salud de Madrid.

No se ha concretado el número de casos de agentes que pueden verse afectados por sarna. El sindicato ha avanzado el primero de todos, pero el Ministerio del Interior no se ha pronunciado aún.

Las peticiones urgentes del SUP


El SUP reclama la identificación inmediata de los contactos estrechos, la valoración sanitaria individualizada de todo el personal desplazado y la desinfección de vehículos, alojamientos y uniformidad.

De igual manera, el SUP solicita un protocolo de vigilancia para quienes regresen de Ceuta y respuesta por escrito en un máximo de 48 horas ante más casos de sarna.

“La salud de nuestros compañeros no admite más demoras”, denuncia el SUP.

Los militares, los primeros casos


La noticia de sarna en la Policía tiene lugar después de la exposición de otro colectivo como es el militar.

Defensa reconoció anoche hasta 24 casos de militares afectados por sarna en Ceuta, de los cuales dos son anteriores a la entrada masiva de inmigrantes procedentes de Marruecos que tuvo lugar a finales de julio.

El Ministerio de Defensa remitía un comunicado tras las quejas de la Unión de Militares de Tropa (UMT) y la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), que habían pedido información al respecto.

Así, el departamento aseguró que la causa no está relacionada con el contacto que el personal militar haya podido tener con los inmigrantes llegados en estos últimos días.

Aludió a las condiciones de las instalaciones ocupadas.

La denuncia de la CEP


Precisamente, la CEP denunció ayer que parte denuncia las unidades de la UIP desplazadas se encuentran alojadas en dependencias del Regimiento de Artillería Mixto número 30, unas instalaciones que, según denuncian los propios policías y ha trasladado la Confederación Española de Policía (CEP), presentan deficiencias que afectan al descanso y a las condiciones de higiene.

Según la información trasladada por los propios policías, existen situaciones de hacinamiento, aseos insuficientes, duchas deficientes, problemas de ventilación y colchones en mal estado.

Las unidades desplazadas estarían ocupando módulos con ocho literas, llegando a compartir una misma estancia entre siete y ocho agentes.
Oficialmente no se ha confirmado la causa, pero ya hay sarna en la Policía.

Carta de agradecimiento a la familia de la cantina del Acuartelamiento de Ingenieros ‘El Jaral’

Me gustaría trasladar públicamente un sincero agradecimiento y reconocimiento a Laura y Marco, responsables de la cantina del Acuartelamiento de Ingenieros ‘El Jaral’ de Ceuta, así como a todas las empleadas que forman parte de su equipo.

Durante las últimas semanas, muchos de los militares destinados en Ceuta están realizando largas y exigentes jornadas de trabajo debido a la fuerte presión migratoria que vive la ciudad. Esta situación requiere un esfuerzo extraordinario por parte de las unidades desplegadas, que con frecuencia deben afrontar servicios prolongados, cambios de horario y una elevada carga de trabajo para cumplir con su misión.

En este contexto, Laura, Marco y sus trabajadoras han demostrado una dedicación ejemplar. Son innumerables las ocasiones en las que han ampliado su horario de atención para poder dar servicio a los militares, permaneciendo abiertos mucho más allá de su jornada laboral habitual e incluso atendiendo hasta altas horas de la madrugada.

Lo hacen con una entrega que va mucho más allá de cualquier obligación profesional.

Quienes frecuentamos la cantina sabemos que esta actitud no responde únicamente a una cuestión económica. Su principal motivación es el bienestar de los soldados.

Nos reciben siempre con una sonrisa, una palabra amable y una disposición constante para ayudar. Han conseguido que muchos militares se sientan allí como en casa, creando un ambiente cercano y familiar en momentos especialmente exigentes.

Mientras los militares permanecen al pie del cañón cumpliendo con su deber, Laura, Marco y todo su equipo también están ahí, día tras día, ofreciendo apoyo, cercanía y un servicio indispensable para quienes regresan de largas jornadas de trabajo. Su esfuerzo, muchas veces silencioso y poco visible para la sociedad, merece ser reconocido.

Por ello, considero justo que la ciudad de Ceuta conozca y valore la extraordinaria labor que realizan. Personas como Laura, Marco y sus empleadas representan valores tan importantes como el esfuerzo, la solidaridad, la generosidad y el compromiso con los demás.

En nombre de muchos militares que han pasado y pasan por el Acuartelamiento de Ingenieros ‘El Jaral’, quiero expresar nuestro más profundo agradecimiento por su dedicación, su humanidad y el cariño con el que nos tratan cada día.

Gracias por estar siempre ahí cuando más se os necesita.

Atentamente, vuestros amigos Militares.

Innovemos ahora, antes de que el futuro nos alcance

Existe una diferencia fundamental entre recibir recursos y generar riqueza. Ambas cosas pueden producir bienestar, pero solamente una de ellas proporciona verdadera autonomía económica.
Ceuta ha aprendido durante décadas a desenvolverse dentro de una situación extraordinariamente compleja. Su reducida dimensión territorial, su condición fronteriza y su discontinuidad geográfica respecto de la península han hecho inevitable una importante presencia de las administraciones públicas y una considerable dependencia de transferencias procedentes del Estado y, directa o indirectamente, de Europa.
Nada hay de reprochable en ello. La solidaridad territorial forma parte precisamente de aquello que permite cohesionar un país y una comunidad política como la europea. El problema aparece cuando lo extraordinario termina convirtiéndose en estructura económica permanente.
Porque una economía excesivamente dependiente de asignaciones presupuestarias vive inevitablemente condicionada por decisiones que se adoptan fuera de su territorio. Cambian los gobiernos, cambian las prioridades, cambian las políticas europeas y cambia también la forma en que se distribuyen unos recursos que siempre serán limitados.
Pero Ceuta afronta una segunda dependencia quizá todavía más delicada. Durante demasiado tiempo hemos contemplado la frontera con Marruecos como una fuente natural de actividad económica. Y es lógico. El comercio, los movimientos de personas, los servicios y las relaciones entre ambos lados forman parte inevitable de nuestra geografía. Marruecos debe ser un vecino con el que comerciar, colaborar y construir prosperidad.
Pero existe una diferencia enorme entre comerciar con tu vecino y depender de tu vecino. Cuando una parte relevante de tu actividad económica está condicionada por una frontera cuya regulación puede modificarse desde el otro lado, incorporas a tu economía una vulnerabilidad que no controlas.
No se trata, por tanto, de alejarnos de Marruecos. Todo lo contrario. Deberíamos aspirar a comerciar mucho más con Marruecos, pero hacerlo desde una economía ceutí suficientemente fuerte y especializada para que esa relación sea de intercambio y oportunidad, no de dependencia.
Ceuta necesita una tercera vía.
Una economía capaz de generar actividades que no existan aquí porque Europa transfiera recursos, porque Madrid compense nuestra singularidad o porque miles de personas atraviesen diariamente una frontera. Actividades que existan en Ceuta porque necesiten estar en Ceuta.
Ahí está probablemente una de las grandes decisiones que esta ciudad deberá afrontar durante los próximos años. Durante demasiado tiempo hemos utilizado nuestra singularidad para explicar nuestras dificultades. Quizá haya llegado el momento de empezar a utilizarla para construir nuestras ventajas. No necesitamos convertir Ceuta en una gran ciudad industrial. Sería absurdo intentarlo…necesitamos convertirla en una ciudad extraordinariamente especializada.
En el mundo contemporáneo, un territorio pequeño puede tener una relevancia enorme cuando concentra conocimiento, capacidades o servicios difíciles de encontrar en otros lugares. La superficie deja entonces de ser una limitación y puede convertirse incluso en una ventaja: obliga a seleccionar, especializarse y competir por valor en lugar de por volumen.
Pero para conseguirlo tendremos que abandonar algunos reflejos profundamente arraigados. Ceuta no puede limitarse a esperar la próxima convocatoria, el próximo presupuesto, la próxima compensación, la próxima negociación bilateral o la próxima decisión sobre la frontera. Las ayudas públicas son necesarias. Pero deberían servir sobre todo para construir capacidades capaces algún día de necesitar menos ayudas públicas.
Ese debería ser uno de los verdaderos indicadores del éxito.
Y también debemos perder el miedo al fracaso. Encontrar una nueva especialización económica significa probar cosas. Algunas funcionarán y otras no. Algunas parecerán inicialmente insignificantes. Otras necesitarán años para madurar. Pero el verdadero riesgo no consiste en equivocarse intentando construir algo nuevo. El verdadero riesgo consiste en no hacerlo porque el modelo actual todavía permite sobrevivir. Las dependencias económicas son especialmente peligrosas cuando resultan cómodas. Mientras funcionan, parecen estabilidad. Sólo descubrimos su fragilidad cuando cambia quien controla aquello de lo que dependemos.
Por eso Ceuta debe empezar a construir hoy una parte mayor de su propio futuro.
No debemos dejar de mirar a Madrid. No debemos dejar de mirar a Bruselas. Y desde luego no debemos dejar de mirar a Marruecos. Pero tenemos que dejar de mirarlos esperando siempre encontrar allí la respuesta. Miremos alguna vez hacia nosotros mismos. Y miremos también hacia aquello que nos rodea, no preguntándonos solamente qué protección, qué financiación o qué compensación podemos obtener, sino qué podemos producir, qué podemos ofrecer y qué podemos hacer mejor que otros.
Ceuta ha dedicado enormes esfuerzos históricos a defender aquello que es. Quizá haya llegado el momento de dedicar el mismo esfuerzo a decidir aquello que quiere llegar a ser.
Necesitamos dejar de ser percibidos únicamente como una pequeña ciudad fronteriza protegida bajo una bandera que ondea sobre el Monte Hacho para convertirnos también en un territorio que produce algo que otros necesitan. Porque la verdadera fortaleza de un territorio pequeño no consiste únicamente en defender sus fronteras…consiste en conseguir que fuera de ellas alguien necesite aquello que ocurre dentro.
Ceuta necesita encontrarse a sí misma.
Necesita transformar su aparente insignificancia territorial en especialización y progreso. Necesita dejar de administrar únicamente sus condicionantes y empezar a explotar sus ventajas. Y entonces quizá dejemos de preguntarnos continuamente qué pueden hacer España y Europa por Ceuta.
Porque habremos empezado a demostrar qué puede hacer Ceuta por Europa.
Innovemos ahora. Porque, si esperamos demasiado, será el futuro quien termine decidiendo por nosotros.

La desconexión con la realidad de Ceuta

Soy de Ceuta, funcionaria de la Ciudad Autónoma de Ceuta y no adscrita a ningún partido político. Estoy ya cerca de la jubilación y cuento con años de experiencia de ver y observar el funcionamiento de la política, de la cual difiero en muchos aspectos tras muchos años de reflexión y de no comulgar con las reglas de juego de ningún partido político.

A los 65 años me ha llegado el hartazgo y, sobre todo, la tristeza de cómo, por intereses políticos de alguien que se hace llamar presidente del Gobierno, se ha permitido por intereses personales que invadan una ciudad española. No me cabe más que preguntar a este señor si sabe lo que es la democracia, en qué consiste y para quién gobierna. Yo creo que no, que es tan ignorante que lo desconoce. Mire, señor, en el país no solo están los independentistas que alimentan su ego y le mantienen en el cargo. No, señor; en el país hay miles de españoles que dependen de su gobierno y de su gestión.

No, señor, usted ya hizo varios vericuetos para salir elegido, engañando en las urnas a gente honesta que hubiera estado para y por los ciudadanos. Usted ha demostrado que desconoce lo que es ser gobernante y cómo se debe a los ciudadanos por encima de sus intereses y enriquecimiento personales.

Señor, usted ha vendido España sin escrúpulos a los independentistas por seguir acumulando poder y robando a la ciudadanía. Señor, usted ha vendido una ciudad española por muchos motivos que todos conocemos y que usted no se digna a explicar.

Usted ha abandonado a España a su libre albedrío: miles de incendios han dejado a familias en la ruina, pero usted, como gran ejemplo de jefe de Estado, se ha marchado de vacaciones blindadas para que nadie le moleste. En medio de esa vorágine ha vendido Ceuta; no ahora, evidentemente, sino en su momento, en el que todos sabemos.

Señor, he visto desde mi ventana cómo traían maletas y dinero desde el país invasor, supongo que, con su beneplácito, para que poco a poco se vayan asentando. Señor, usted no está para el pueblo ni es del pueblo. Vivimos en una au-tocracia engalanada con buenas palabras.

Señor, usted es la decepción más grande para unos ciudadanos que no le quieren, porque a alimañas como usted, con cuatro mariachis robando y destruyendo un país, no las quiere nadie; preferimos que se esconda en su búnker y no salga más.

Estamos hartos de su traición y miseria, de su hipocresía y de sus malas artes.

El amor y los amores

El término amor encierra una amplia diversidad de significados determinados por las situaciones históricas, culturales, sociales, religiosas y estéticas en la que lo empleemos. Si, por ejemplo, aplicamos la definición de “sentimiento de afecto profundo” o de “cariño intenso hacia una persona, un lugar o un objeto”, llegamos a la conclusión de que posee diversas interpretaciones en los distintos ámbitos culturales, sociales y religiosos. Si comparamos el amor de una madre a su hijo, con el amor de una pareja o la atracción afectiva entre dos personas, a menudo acompañada de deseo y compromiso, concluiremos que son actitudes y comportamientos diferentes.

En Cuando el amor se vuelve apego, Boris Cyrulnik explica con detalle, claridad y rigor “cómo se forjan los vínculos que nos sostienen apoyándose en los análisis actuales de las neurociencias, la psicología, la historia, la antropología y, por supuesto, en las descripciones literarias. Aborda asuntos tan actuales como los trastornos, las prácticas sexuales, las representaciones de género y los ideales conyugales y parentales, explica cómo, en la actualidad, se reformulan los conceptos, las actitudes y las conductas del “amor” y del “apego”.

Analiza de manera clara, por ejemplo, cómo el amor erótico, relacionado con la atracción física y el deseo sexual, es diferente al amor fraternal o amistoso, al afecto basado en la amistad, la solidaridad o los lazos familiares y, especialmente, al amor altruista, y al amor religioso, a los sentimientos de benevolencia y a la preocupación por el bienestar de los demás o hacia la divinidad.

Recuerda como la existencia de amor en encuentros personales no era un factor que estructuraba la sociedad donde la “jerarquía de valores” en las “cortes de amor” y en las celebraciones populares. Entonces, el hombre, “transido de amor”, no podía permitírselo todo y los trovadores descalificaban la brutalidad de las costumbres de pasar al acto sexual sin cortesía.

Importantes y, a mi juicio, sugerentes, son sus reflexiones sobre las estructuras sociales y la afectividad, sobre los circuitos neuronales, sobre, la guerra y la afectividad o sobre los amores patológicos y las nuevas maneras de amar. En mi opinión, estos análisis, además de explicar las acepciones de la afectividad, muestran las razones sociológicas que determinan las diferentes y opuestas maneras de interpretar y de valorar las reacciones afectivas y agresivas de los niños, jóvenes y adultos en, por ejemplo, Finlandia o Estados Unidos.

Señala cómo las sensaciones experimentadas desde el útero y, después, en el contacto directo con la piel, con la luz de los ojos y con las caricias de su madre constituyen las primeras improntas de una memoria feliz que explica los enamoramientos durante la juventud.

La rutina infantil también es salud

Durante las últimas semanas hemos hablado mucho de seguridad, de calles, de colegios, de instalaciones, de fechas y de cuándo podrá Ceuta recuperar completamente su normalidad.

Pero hay una pregunta mucho más pequeña que probablemente se ha repetido estos días en muchas casas:
«¿Mañana qué vamos a hacer?»

Para un adulto puede parecer una pregunta trivial. Para un niño no siempre lo es.

Y para determinados niños puede significar muchísimo más de lo que imaginamos.

Los niños necesitan seguridad, pero su concepto de seguridad no coincide exactamente con el nuestro.

Nosotros pensamos en puertas cerradas, vigilancia, ausencia de peligro o presencia policial. Ellos construyen buena parte de esa seguridad mediante algo mucho más sencillo: saber qué ocurrirá después y entender por qué.

Levantarse a una hora determinada. Desayunar. Vestirse. Ir al colegio. Encontrarse con el mismo profesor. Sentarse en su sitio. Ir después a terapia, a su centro o a casa. Jugar. Cenar. Dormir.

Repetir.

A los adultos puede parecernos monotonía.

Para el cerebro infantil se llama predictibilidad.

Y la predictibilidad ayuda a organizar el mundo, especialmente el infantil.

El cerebro de un niño todavía se encuentra en pleno desarrollo. Los sistemas responsables de regular las emociones, controlar los impulsos, interpretar las amenazas y adaptarse a situaciones nuevas continúan madurando durante muchos años. Por eso los acontecimientos que alteran bruscamente el entorno no son simplemente una versión reducida de lo que vivimos los adultos.

Los niños no son adultos pequeños.

Cuando durante días perciben preocupación en sus padres, escuchan conversaciones que no comprenden por completo, dejan de realizar algunas actividades habituales o advierten que los mayores consideran peligroso aquello que hasta hace poco era cotidiano, su cerebro intenta interpretar ese cambio con las herramientas que posee.

Y pueden aparecer miedo, irritabilidad, dificultades para dormir, pesadillas, mayor dependencia de los padres, problemas de concentración, cambios de conducta o incluso síntomas físicos.

No significa necesariamente que exista una enfermedad.

Muchas veces significa simplemente que un cerebro infantil está intentando adaptarse a un mundo que, de repente, ha dejado de resultar predecible.

Los entornos familiares y escolares estables y protectores son precisamente uno de los factores que favorecen el bienestar psicológico durante la infancia y la adolescencia.

Cuando cambiar la rutina no es una molestia


Además, hay niños para quienes todo esto adquiere una importancia todavía mayor.

Niños con enfermedades crónicas, con discapacidad intelectual, con alteraciones del desarrollo, con problemas motores o sensoriales. Niños que necesitan fisioterapia, logopedia, estimulación, atención psicológica o educación especializada.

Y, de manera muy particular, algunos niños con trastorno del espectro autista (TEA).

Conviene aclarar algo: el autismo no debe entenderse simplemente como una enfermedad. Es una condición del neurodesarrollo enormemente heterogénea. Hay personas autistas prácticamente autónomas y otras que necesitan ayuda considerable durante buena parte de su vida.
Pero en muchos niños con TEA existe una necesidad especialmente intensa de anticipación y predictibilidad.

El horario visual. La misma ruta. La persona que los recibe. El aula conocida. El orden de las actividades. El momento del descanso. La terapia. Incluso pequeños detalles que para nosotros pasan inadvertidos pueden constituir referencias mediante las cuales organizan un entorno que, para ellos, puede resultar considerablemente más difícil de interpretar.

Cuando esas referencias desaparecen de repente, no siempre podemos decirles sencillamente: «No pasa nada, mañana será diferente».

Porque precisamente que mañana sea diferente puede ser el problema.

La investigación realizada con niños autistas ha encontrado una asociación particularmente estrecha entre la alteración de las rutinas y el estrés infantil, especialmente cuando concurren dificultades de procesamiento sensorial e intolerancia a la incertidumbre.

Por eso una crisis de conducta, una regresión aparente, el insomnio, una mayor irritabilidad o una conducta repetitiva más intensa después de un cambio importante no deberían interpretarse automáticamente como mala educación o capricho.

A veces son su manera de decir:
«Ya no entiendo lo que está ocurriendo».

Hay colegios que son mucho más que colegios

También deberíamos recordar algo cuando hablamos de centros educativos y centros especializados.
Para muchos niños, esos lugares no son únicamente edificios donde se imparten matemáticas, lengua o ciencias.

Son espacios donde reciben terapia.

Donde aprenden a comunicarse, trabajan su autonomía, aprenden a tolerar estímulos y adquieren habilidades que probablemente la mayoría de nosotros desarrollamos sin darnos siquiera cuenta.
Y donde profesionales que llevan meses o años conociéndolos saben reconocer una mirada, un movimiento o un cambio de comportamiento que para cualquier otra persona podría pasar inadvertido.
Interrumpir innecesariamente esa estructura puede tener consecuencias mucho mayores para ellos que perder unos cuantos días de clase.

No significa que debamos mantener abiertos los centros a cualquier precio.

Significa exactamente lo contrario.

Debemos proteger especialmente aquello que más necesitan.

La seguridad física siempre debe estar por encima de cualquier calendario. Si un centro no reúne las condiciones necesarias, naturalmente habrá que adoptar las decisiones pertinentes.

Pero la valoración debería contemplar también qué ocurre con los niños si esa rutina se interrumpe y, sobre todo, qué alternativas se ofrecerán.

Especialmente cuando hablamos de menores con necesidades educativas especiales, enfermedades crónicas o trastornos del neurodesarrollo.

Las familias de Ceuta han pedido que antes del comienzo del curso se valore el estado de los centros, sus accesos, el entorno y las medidas de seguridad, y que exista coordinación entre Educación, la Ciudad y las

Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. También han solicitado expresamente recursos para atender posibles situaciones de miedo, ansiedad, estrés o preocupación entre los alumnos.

Me parece una petición razonable. Pero añadiría otra.

Cuando preparemos la vuelta a la normalidad, miremos primero a quienes tienen más difícil adaptarse cuando esa normalidad desaparece.

Preguntemos qué ocurrirá con los niños que necesitan transporte adaptado, terapias, profesionales especializados o centros específicos. Preparemos con suficiente antelación cualquier cambio. Informemos a las familias. Permitamos que anticipen a sus hijos dónde estarán, quién los recibirá y qué ocurrirá al día siguiente.

En niños con TEA, por ejemplo, puede ser enormemente útil anticipar los cambios mediante fotografías, calendarios, historias visuales o secuencias sencillas que permitan convertir lo desconocido en algo previsible; precisamente los apoyos visuales se utilizan para favorecer la predictibilidad, la comunicación y la participación.

Y si finalmente todo puede comenzar con normalidad, hagamos también algo aparentemente pequeño: devolvámosles la rutina.

Después de semanas extrañas, quizá no necesiten grandes explicaciones.

Quizá algunos sólo necesiten volver a escuchar el despertador, ponerse la mochila y protestar porque no quieren levantarse.

Quizá otros necesiten volver a encontrar en una pared el mismo pictograma que les indica qué actividad viene después.

Quizá otro niño necesite simplemente reconocer a la persona que cada mañana le extiende la mano al entrar en su centro.

Para nosotros será la vuelta al colegio. Para ellos puede significar algo bastante más importante: que el mundo vuelve a estar en su sitio.

Porque proteger a un niño no consiste únicamente en alejarlo del peligro. También consiste en devolverle aquello que le permite sentirse seguro.

Y algunas veces, para un cerebro que todavía está aprendiendo a comprender el mundo, la rutina también es salud.

La historia de Mohamed Najem, un libanés confundido con un criminal marroquí

El pasado 30 de julio fueron miles de personas las que entraron en Ceuta de forma ilegal. Aunque la mayoría eran marroquíes, también llegaron de países como el Líbano en busca de protección internacional.

Ese es el caso de Mohamed Najem El Dine un joven libanés que aprovechó la entrada masiva para cruzar a España.

Sin embargo, las cosas no están yendo como esperaba ya que ha sido confundido con un criminal marroquí y su imagen ha sido difundida en redes sociales como una persona que está en busca captura.

Esto le ha traído consigo que haya sido detenido por los agentes de la autoridad hasta en un par de ocasiones, aunque al presentar su documentación y demostrar que no tenía antecedentes, ha vuelto a quedar en libertad.

A día de hoy no ha podido solicitar el asilo por el colapso del sistema. Tan solo cuenta con un manifiesto de solicitud extraído de la página del Gobierno, así como con su pasaporte. 

La historia de Mohamed Najem El Dine


Mohamed Najem El Dine es un joven natural del Líbano. Ante la situación que se vive en el país, decidió emprender camino en busca de un futuro mejor.

Así llegó hasta Costa de Marfil, donde pasó un tiempo hasta que fue subiendo a Marruecos.

Una vez ahí su idea era llegar a España, hasta que se encontró la frontera prácticamente abierta el pasado 30 de julio, cuando miles de personas cruzaron a Ceuta.

Él fue uno de ellos. Llegó a la ciudad con la esperanza de poder pedir protección internacional y ser atendido, pero nada de eso ha ocurrido.

Su vida una vez en Ceuta


Una vez en Ceuta, el joven se encontraba perdido. Siguió a la muchedumbre y llegó hasta Huerta Téllez, donde se encontró a su ángel de la guarda, una vecina que le está ayudando a aclarar su situación.

Y es que, como cuenta esta mujer, el primer día fueron muchos los inmigrantes que llegaron hasta ahí y, en un primer momento, no dudaron en ayudarles, darles agua y permitirles cargar los móviles para que contactaran sus familias.

Entre ellos se encontraba Mohamed Najem El Dine, que pidió un teléfono para poder hablar con su madre y, al ver que tenía un dialecto diferente, le preguntó su origen.

Así se enteró de que era natural del Líbano, que había llegado a la ciudad para pedir Protección Internacional y no dudó en ayudarle para conseguir esta documentación.

De este modo, le orientó para que se dirigiera tanto al CETI como a la Jefatura Superior de Policía. Sin embargo, debido al colapso que está sufriendo el sistema y la aglomeración de personas pidiendo asilo aún no ha podido realizar este trámite.

Por ello, esta chica lo registró en la página del Ministerio del Interior y le descargó un manifiesto urgente de voluntad de solicitar protección internacional. 

Confundido con un criminal marroquí


Entre tanto, la imagen de este joven comenzó a aparecer en redes sociales junto a la de otros jóvenes alertando que eran criminales muy peligrosos y estaban en búsqueda y captura. Una imagen que, señala, se la hicieron en la entrada del CETI.

Por ello, el joven se ha visto envuelto en algunas situaciones muy complicadas, como su detención por parte de la Policía Nacional o los GRS al confundirlo con un criminal, algo que le llevó a pensar que “hubiera sido mejor suicidarme” que entrar en la ciudad.

Al llegar a la jefatura, le tomaron los datos y pudieron comprobar en la base que no tenía antecedentes ni tampoco está en búsqueda y captura. 

Por tanto, Mohamed Najem El Dine ha quedado en libertad en todas las ocasiones y tan solo espera que pueda regularizar su situación lo antes posible.

Una denuncia presentada


Antes esta situación y para evitar que vuelva a ser detenido, Mohamed Najem El Dine ha presentado una denuncia en la Jefatura Superior de la Policía Nacional.

Tal y como se puede leer en la misma, manifiesta que “existen fotos suyas en redes sociales con injurias y calumnias, por las que se siente observado por la calle”.

Además, indica que el pasado día 10, “en avenida Juan de Borbón, un militar la interpela educadamente y le realiza unas fotos que son similares a las de las redes sociales”.

También añade que “mientras caminaba por la Avenida España un grupo de los que reconoce como pertenecientes a la Policía Nacional le agredieron con sus defensas reglamentarias, que en ese momento las personas que estaban en el lugar piden que paren” y aporta parte médico por las lesiones recibidas.

Con todo ello, espera que esta situación se vaya solucionando y poder solicitar la Protección Internacional para comenzar una nueva vida.