La crisis del 30J en Ceuta: sin cifras de entradas, desembarco del PP y Mohamed VI en Castillejos

La Comisión Europea ni siquiera sabe el número de personas que entró en Ceuta en las avalanchas del 30 y 31 de julio. No han puesto cifra, como tampoco lo ha hecho el Gobierno de España, que a estas alturas sigue sin recoger en los balances publicados por el Ministerio del Interior qué es lo que sucedió en esas dos jornadas consecutivas de caos.

Europa avala el derecho al retorno a Marruecos de todos los que cruzaron en esas jornadas marcadas por el caos y las muertes. Incluye a los menores. Pero, ¿cómo saber el proceder que debe seguirse si ni siquiera se ha recogido la envergadura de lo sucedido?, ¿cómo actuar si los datos que maneja el Gobierno no tienen que ver con los estimados por la Ciudad?

El Gobierno de España ha llegado a reconocer que tiene monitorizados a todos los que pasaron, negando así la entrada de posibles radicales, pero a estas alturas, 21 días después de ese 30-J, ha sido incapaz de dar cifras y reunir a todas las personas en centros concretos en donde la Policía Nacional pueda realizar su labor y, sobre todo, identificarlas.

Se dan casos tan sorprendentes como los de inmigrantes que, una vez han sido detenidos, puestos a disposición judicial y han quedado en libertad, aportaron como domicilio la playa del Trampolín: un asentamiento de chozas temporal que es reconocido como lugar de notificaciones de manera oficial.

Es tan sorprendente como la gestión que se está llevando a cabo en torno a esta auténtica crisis sobre la que están colocando las miradas todos los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Desembarco político del PP: Cuca Gamarra, Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno

Ciudad y Gobierno central no se ponen de acuerdo tampoco en las cifras de niños, existiendo una importante población todavía en la calle. El clima se ha enrarecido hasta el punto de registrar grietas por acusaciones de politización entre PP y PSOE que van a ir a más.

Hoy se ha anunciado la visita del presidente del PP nacional, Alberto Núñez Feijóo. Le seguirá el dirigente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Y ambos lo hacen después del acto ofrecido este martes por la popular Cuca Gamarra. No es algo casual. Ceuta entra ya en esta particular partida de ajedrez con todos los honores.

¿Qué se va a hacer con los adultos?

La población subsahariana está empezando a ser trasladada en pequeños grupos a los huecos que quedan en el CETI.

La marroquí sigue en la calle liderando protestas para reclamar asilo. Llevan así desde el pasado fin de semana, tanto en el Trampolín como en las naves del Tarajal o en la cuesta al centro de estancia temporal.

La Policía quiere acelerar la realización de expedientes, pero primero debe toparse con los correspondientes a quienes entraron antes del 30 de julio. Los plazos corren más sobre los papeles que contienen promesas políticas que sobre la pura realidad.

Es inviable cumplir con la celeridad requerida para tal volumen de personas, primero cuando ni siquiera se sabe cuántas son y, segundo, cuando pesa la incertidumbre de estar tratando asuntos con un vecino país como Marruecos.

Las declaraciones de ministros anunciando una normalidad más pronto que tarde chocan con la realidad de una administración bloqueada.

El anuncio de la visita del rey Mohamed VI a Castillejos

Y en medio de este panorama marcado por crispaciones políticas y nefastas gestiones, los medios marroquíes como zaiocity.net, informaban este martes de la próxima visita a Castillejos del rey Mohamed VI, señalada justo después del desastre vivido en torno al espigón del Tarajal.

La visita se hará con motivo de la noche del Mawlid, el 24 de agosto. No es un asunto cualquiera, tiene lugar después de la gran crisis suscitada tras que miles y miles de sus nacionales lo dejaran todo para cruzar el espigón, dejando más de 100 muertes y familias destrozadas cada vez más contestatarias con un régimen que no da esperanzas a su propia población.

Quienes cruzaron el espigón lo hicieron dejando sus casas, trabajos, oficios… aprovechando que no existía ninguna vigilancia. De Castillejos partieron muchos de sus vecinos, dejando atrás una ciudad con altos niveles de desempleo y marcada por la inmigración.

En esa visita están puestas las miras de los servicios de información de ambos países por lo que pueda derivarse de la misma.

En semana y media, Ceuta pondrá el punto y final a un mes de agosto sin saber la hoja de ruta establecida para recuperar la parte material perdida tras el 30J, pero, más grave aún, dejando además un poso peor en el camino: la quiebra social que se avecina y el impacto en la salud mental.

La politización de la crisis no es el camino

El Partido Popular ha exigido la puesta en marcha de un Plan Nacional para Ceuta que, en el fondo, venga a garantizar derechos y libertades para los ceutíes. Es decir, que un nacido en esta tierra sea considerado de igual forma que otro nacido, por poner un ejemplo, en León.

Resulta que hoy, algo tan básico como esto, no sucede. Resulta que hoy los ceutíes se sienten despreciados y abandonados por un Gobierno de la Nación que no estuvo a la altura en el momento de la entrada masiva ni tampoco lo está ahora, cuando han pasado más de 20 días de aquel 30 de julio en el que todo cambió.

Los ceutíes no se sienten arropados, tampoco ven que haya regresado la normalidad a sus calles, a su vida, a su día a día. Quieren resultados de una gestión clara y transparente para que todo esto termine.

Lejos de que ese sea el centro de atención, en los últimos días se está politizando todo lo que tiene que ver con esta ciudad. Y eso no es bueno, menos lo es que las recientes visitas ministeriales hayan torcido sus discursos haciendo ver que la culpa de todo lo que está sucediendo es de la Ciudad Autónoma, como si un pequeño Ayuntamiento tuviera que resolver los problemas de Estado. No se puede ni caer tan bajo ni resultar tan indecente.

Ni son buenos los tonos elegidos en las últimas comparecencias ministeriales, ni tampoco las declaraciones de otros miembros del equipo de Pedro Sánchez, molestos por el tono elegido por un presidente de la Ciudad que siempre ha sido leal, que siempre ha mantenido una postura correcta que le ha llevado incluso a enfrentarse a su propio partido.

¿Qué pretenden de un presidente de Ceuta ante lo que está ocurriendo?, ¿les molesta que traslade lo que todo el mundo piensa o sospecha?, ¿acaso olvidan que lo que está sucediendo en la ciudad no es más que el resultado de la falta de ejecución, celeridad y atención que se presta desde Madrid a esta tierra?

Ceuta tiene muchas razones para sentirse molesta, engañada y olvidada. Tantas como consecuencias de esa entrada masiva de miles de inmigrantes en un claro ataque a la integridad territorial que el propio presidente Pedro Sánchez ha reconocido.

No se puede caer tan bajo, ni mucho menos buscar problemas en torno al que ahora mismo debería ser un asunto prioritario para el Gobierno de España y para Europa.

La dirigente popular Cuca Gamarra dejó claro en su visita a Ceuta lo que cualquier ciudadano ve: que los derechos y libertades que cualquier español disfruta parece que se hubieran perdido cuando se cruza a esta tierra.

No hay más objetivos urgentes que garantizar que aquí se pueda volver a la normalidad, que aquí no se generen miedos, que se hable de inversiones, de mejoras e impactos económicos para una tierra que había marcado un camino claro, que tenía una evolución establecida, pero que se ha visto atacada en su eje neurálgico.

Sindicatos policiales alertan de que Ceuta «está a una chispa del caos»

Los sindicatos policiales y las asociaciones de la Guardia Civil han trasladado este martes a la vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, y al presidente de Ceuta, Juan Vivas, su preocupación por la situación que atraviesa la ciudad tras la llegada masiva de inmigrantes, y han asegurado que “Ceuta está a una chispa del caos”.

Durante la reunión, el secretario de Jupol (Justicia Policial) en Ceuta, Aarón Rivero, ha asegurado que la ciudad se encuentra en una situación “completamente anómala” y ha rechazado que pueda hablarse de normalidad mientras, según sus datos, permanecen en la ciudad alrededor de 10.000 personas después de la llegada masiva registrada durante las últimas semanas.

Rivero ha cuestionado la respuesta del Ejecutivo central y ha señalado que el único refuerzo policial recibido en los días posteriores a la llegada masiva estuvo compuesto por 18 agentes destinados exclusivamente a reforzar la seguridad del presidente del Gobierno durante su visita a la ciudad.

A juicio del representante de Jupol, la falta de efectivos y de recursos está dejando a los policías “desguarnecidos” y dificulta tanto la protección de los ciudadanos como la recuperación de la normalidad.

También ha puesto el foco en las condiciones en las que se encuentran los agentes desplazados a Ceuta, ya que según ha denunciado, algunos policías están alojados en instalaciones militares con carencias básicas, como falta de colchones o sábanas, y ha criticado que haya instalaciones con un único inodoro para varias decenas de efectivos.

“Cuando una sociedad no protege a quien nos cuida, es un fracaso de la sociedad”, ha sentenciado.

A ello ha añadido el problema del alojamiento y de las dietas. Según ha explicado, los policías continúan percibiendo 77 euros diarios, una cantidad que considera insuficiente ante el elevado coste del alojamiento en Ceuta y las dificultades para encontrar viviendas disponibles durante el despliegue.

Temor a un aumento de los incidentes

La seguridad ciudadana ha sido otro de los asuntos abordados durante el encuentro. Rivero ha asegurado que los agentes están interviniendo de forma frecuente en peleas y ha alertado de enfrentamientos especialmente violentos entre algunas de las personas que permanecen en la ciudad.

El representante de Jupol ha relatado que se han producido enfrentamientos con armas blancas y ha asegurado que, en alguno de estos episodios, la llegada de los policías habría provocado que los participantes en la pelea dirigieran su hostilidad contra los propios agentes, tras lo que ha subrayado que una parte de la ciudadanía lleva semanas sometida a una situación de tensión.

“Si somos capaces de demostrar a la ciudadanía de Ceuta que la Policía y la Guardia Civil están para proteger sus derechos y sus libertades, todo esto se solucionará”, ha defendido.

UFP reclama un protocolo específico y más agentes

La Unión Federal de Policía (UFP) en Ceuta se ha sumado a las críticas formuladas por Jupol y ha manifestado que comparte el diagnóstico sobre la situación de seguridad y la falta de medios.

En un comunicado, el sindicato ha dicho que lo ocurrido en Ceuta no puede abordarse únicamente como una crisis migratoria y ha asegurado que la Delegación del Gobierno no ha atendido su petición de reunión y que la Jefatura Superior de Policía habría rechazado un encuentro alegando falta de tiempo.

También ha cuestionado algunas de las informaciones ofrecidas por miembros del Ejecutivo durante sus visitas a Ceuta, al considerar que no reflejan la situación que se vive sobre el terreno.


Entre sus reivindicaciones figura la creación de un protocolo específico de actuación ante entradas masivas y una mayor seguridad jurídica para los policías desplegados en frontera. También reclama cambios legislativos que faciliten las devoluciones y expulsiones, la activación de Frontex y que todo el territorio de Ceuta sea considerado frontera a efectos de la gestión migratoria.

Faltan gatos de las colonias como consecuencia de la invasión

Lo primero que quiero decir, alto y claro, es que las voluntarias cuidadoras de colonias felinas son todas unas heroínas que merecerían el reconocimiento, como mínimo, de la consejera responsable de las colonias felinas, Nabila Benzina, ya que no han faltado ni un solo día a ponerles de comer y cuidar de los gatos de las colonias, muchas de ellas situadas en lugares muy difíciles de atender desde que Ceuta está invadida por migrantes que entraron en la ciudad de forma irregular y en avalancha, alentados por el rey de Marruecos.
El daño que estos migrantes han causado a las colonias de gatos es grande y, en muchos casos, irreparable. Se entiende su situación, pero también hay que entender que no pueden hacer lo que les dé la gana: tienen que venir y respetar lo que hay. Los gatos comunitarios son de la ciudad y también hay que protegerlos, aunque Juan Vivas no se acuerde de ellos, aun siendo una competencia exclusiva del Ayuntamiento.

Hay gatos que han desaparecido y no se sabe dónde pueden estar. Algunos han aparecido, pero de otros todavía no se sabe nada.

Muchos gatos se han tenido que ir de sus colonias porque estas han sido ocupadas por los migrantes, algo que nunca se debería haber permitido.

Hay colonias felinas que están sufriendo más que otras las consecuencias de la llegada de los migrantes.
Las colonias felinas que se encuentran cerca de la desaladora son un auténtico desastre lo que han provocado los migrantes, porque los gatos ya no pueden permanecer en esa zona al haber sido ocupada. Los gatos son animales territoriales y, si se tienen que cambiar de sitio, corren muchísimo peligro de morir de hambre o de sed, o de ser atropellados por vehículos, entre otros riesgos.

Las colonias felinas de Huerta Téllez, Carmelitas, calle Goya, etc., se han convertido en asentamientos de migrantes y los gatos se han tenido que marchar.

Las colonias felinas de las barriadas del Príncipe, Sidi Embarek y Punta Blanca también están muy afectadas.
Se puede decir claramente que faltan gatos. ¿Dónde están? A día de hoy, no se sabe.

Tanto la Administración central como la local deberían proporcionar lugares adecuados a los migrantes para que no ocupen espacios que no les corresponden y no haya asentamientos en la ciudad. En el caso de que se produjera cualquier asentamiento en el monte, en las barriadas, etc., deberían ser desalojados inmediatamente por la Policía o la Guardia Civil y trasladados a los lugares habilitados para ello.

Los lugares que se habiliten para que los migrantes puedan vivir tienen que ser provisionales, estar fuera del núcleo urbano y mantenerse durante el menor tiempo posible, mientras se les da una solución urgente a toda esta situación.

Para terminar, quiero volver a reconocer la gran labor voluntaria que están llevando a cabo todas las cuidadoras de colonias, las cuales están sufriendo mucho y de las que nadie se acuerda. Las voluntarias siempre han estado ahí: durante la pandemia, durante la invasión por parte de Marruecos en 2021 y ahora, con todo lo que está ocurriendo. Ellas temen que les pueda pasar algo, sufren por los gatos y por todo lo que está pasando, pero no faltan ni un solo día. Lo que necesitan es mucha ayuda del Ayuntamiento, que es el responsable de las colonias felinas.

El Príncipe también es Ceuta

Somos vecinos de la periferia de Ceuta, concretamente del Príncipe Alfonso, y queremos hacer público algo que llevamos más de veinte días sufriendo y que, a nuestro juicio, no está recibiendo la atención que merece.

Desde la llegada masiva de personas a nuestra ciudad, miles de ellas han terminado concentrándose en distintas zonas de la periferia y, especialmente, en nuestro entorno. Mientras determinadas zonas del centro han ido recuperando la normalidad, tenemos la sensación de que el problema simplemente se ha desplazado hacia nuestras barriadas.

Aquí seguimos conviviendo con aglomeraciones en las calles, establecimientos desbordados, acumulación de residuos y una situación que afecta directamente a la convivencia, a la seguridad y a las condiciones higiénico-sanitarias del barrio.

No queremos que estas palabras se interpreten como un ataque hacia personas concretas. Hablamos de una situación excepcional que requiere una respuesta igualmente excepcional por parte de las administraciones. Cuando una zona soporta de forma repentina una población muy superior a la habitual, resulta lógico que aumenten las necesidades de limpieza, vigilancia, servicios sanitarios, atención social y seguridad.

Y lo que solicitamos es precisamente eso: que se actúe también aquí.

Tenemos la sensación de que el Príncipe vuelve a quedar en un segundo plano. Y queremos recordar algo que no debería ser necesario repetir: el Príncipe también es Ceuta.

Aquí vivimos familias, niños, personas mayores y trabajadores. Aquí están nuestros hogares, nuestros comercios y nuestra vida. Y tenemos exactamente el mismo derecho que cualquier otro vecino de la ciudad a poder salir a la calle con tranquilidad, llevar a nuestros hijos al colegio, hacer nuestras compras, utilizar los espacios públicos y vivir en condiciones mínimas de seguridad, limpieza e higiene.

En mi caso particular, tengo cuatro hijas. Actualmente no podemos desarrollar nuestra vida con normalidad. No podemos permitir que salgan a jugar con tranquilidad ni que bajen a comprar a la tienda del barrio como hacíamos antes. Como madre, esta situación genera miedo, preocupación y un desgaste psicológico que se ha ido acumulando durante semanas.

Y hay otra cuestión que también queremos explicar.

A menudo se nos pregunta por qué los vecinos no damos la cara cuando acuden los medios de comunicación. La respuesta es sencilla: tenemos miedo.

Tememos aparecer públicamente, que nuestras imágenes o declaraciones se difundan en determinadas redes sociales y que nuestros datos o identidades sean utilizados para señalarnos o amenazarnos. Ya hemos visto cómo testimonios de vecinos pueden acabar circulando en entornos donde se cuestiona la pertenencia de Ceuta y Melilla a España.

Por eso muchas personas prefieren guardar silencio.

Pero el silencio no significa que no estemos sufriendo.

Y tampoco significa que debamos normalizar esta situación.

Por ello, hacemos un llamamiento al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta y a todas las administraciones competentes: no nos dejen solos.

Necesitamos refuerzo de la limpieza y recogida de residuos, mayor presencia de seguridad, control de las aglomeraciones, atención sanitaria y medidas que permitan restablecer unas condiciones normales de convivencia en las barriadas afectadas.

No pedimos privilegios.

No pedimos más que nadie.

Pedimos ser tratados como cualquier otro ciudadano de Ceuta.

El centro de la ciudad no puede ser la única imagen de una realidad que debe ser atendida en su conjunto. Ceuta también son sus barriadas. Ceuta también es el Príncipe. Aquí también viven ciudadanos que pagan sus impuestos, trabajan, crían a sus hijos y tienen derecho a sentirse seguros en sus propias calles.

Por ello hacemos pública nuestra petición:

Señores responsables de la Ciudad: miren también hacia el Príncipe.

No esperen a que ocurra algo grave para actuar.

No queremos que nadie tenga que sufrir las consecuencias de una situación que las administraciones tienen la obligación de gestionar.

Queremos, simplemente, volver a vivir con normalidad.

Porque el Príncipe también es Ceuta.

Fijada una hoja de ruta para trasladar a mujeres y niños de los asentamientos de Sidi Embarek y el Príncipe

Las asociaciones de vecinos, oenegés y diferentes asociaciones sin animo de lucro que trabajan en los diferentes barrios de la periferia de Ceuta atendiendo a los inmigrantes que quedaron en las calles, específicamente a mujeres y niñas para evitar ser agredidas, se han congratulado de la hoja de ruta establecida para terminar con los asentamientos establecidos en barriadas como el Príncipe o Sidi Embarek.

En un comunicado que han hecho público en el embolsamiento de Loma Colmenar, los convocantes han valorado la respuesta que, desde el pasado domingo, les dio el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, quien se personó en el campamento de mujeres para informarles de que se iban a habilitar espacios para sacar de las calles a estas personas.

“Ayer”, por el lunes, “vimos la puesta en marcha de los albergues provisionales. Este martes nos ha convocado Toñi Palomo para decirnos que en cuestión de días seguirán reubicando a todos los menores a distintas naves que se están habilitando comenzando con los menores de los colegios del Príncipe Felipe, Reina Sofía, y las mujeres y niños de Sidi Embarek y el Príncipe”.

Sin respuestas por parte de la Ciudad


Disponen de una hoja de ruta en la que creen, pero lamentan que por parte de la Ciudad no hayan obtenido respuesta alguna.

“Tras 20 días estamos agotados, con una sensación de abandono que nos angustia porque no veíamos una salida a esta situación terrible con la vuelta al colegio cerca, sin que nuestros hijos pudieran salir libremente y disfrutar del verano con la inseguridad cada vez más cerca y temiendo que la situación estalle en violencia”.

“Todas esas muchachas y niñas expuestas a peligros. Nos ha tocado el alma y entre todos ha brotado una solidaridad y una humanidad de la que debemos sentirnos orgullosos”, han explicado.

“Ante lo dicho” por la Delegación del Gobierno, “merece la pena esperar solo un poco más con la esperanza de que en breve se vaya resolviendo esta problemática, una hoja de ruta que se cumplirá en estos días”.

El orgullo de la periferia


“Desde la periferia nos sentimos orgullosos de la organización y gran acción humanitaria que hemos realizado sin recursos, sin experiencia, pero con un sentido de la empatía que en el centro brilla por su ausencia”, han recalcado.

“A nosotros nadie podrá darnos clases de patriotismo. La reacción decidida y la paciencia ante la adversidad del conjunto de todos los vecinos retratan esa esencia caballa tan nuestra, y que hoy es reconocida en todo el mundo, sobre todo a través de la prensa y redes sociales de toda Europa”.

El gato que está triste y azul

Cuántas veces habré oído esa canción de Roberto Carlos y habré llorado mi adolescencia con esa letra. Tal vez pensó en Pedro cuando la escribió.

«Cuando era un chiquillo, qué alegría

Jugando a la guerra noche y día

Saltando una verja, verte a ti y así, en tus ojos algo nuevo descubrir.

El gato que está en nuestro cielo.

No va a volver a casa si no estás. No sabes mi amor, qué noche bella presiento que tú estás en esa estrella.
Mas sé que sabrá de mi sufrir porque en mis ojos una lágrima hay» (R. Carlos).

Ayer mataron a Andrés, el gato de la colonia de Pedro. Me llamó desconsolado cuando comenzaba la madrugada. Nunca lo había oído a llorar; ¡Carlos, han matado a Andrés, el de mi colonia, lo han reventado!

Los vecinos lo avisaron para darle la noticia…Andrés se arrastró hasta llegar al portal de Pedro buscándolo, llamándolo, intentando encontrar sus brazos, sus caricias cómplices, sus ojos, el rostro de la seguridad y la mirada profunda de su amor incondicional.

Andrés llegó desde la asociación Chats Noirs Ceuta, una entidad protectora dedicada a rescatar, proteger y buscar adopciones para los gatos callejeros y abandonados de la ciudad. Pedro le dio cobijo y, en unos días, se convirtió en miembro de su familia. Luego llegó Andrea, Dartañan y Antonio, otros ferales despistados y perdidos que iban, venían o se quedaban.

Andrés siempre fue el gato del barrio, de los vecinos, de los niños, de los chavales que salían o entraban al instituto.

Pedro estaba allí; mañanas, tardes, noches, lluvias, vientos. Le construyó su refugio, su gatera, su casa, su territorio.

¿Cuántas veces he visto a mi amigo del alma llamando a Andrés… Andreeeess. Solía deambular por los alrededores esperando que fuera a buscarlo, a regresarlo a su aposentos.

Hoy, entre la tristeza amarga, el desánimo y la impotencia Pedro sigue ahí, tal vez pensando que a su Andrés le quedan seis vidas.

Recordando otra canción inolvidable de Alberto Cortez el alma me ha dictado parte de su letra.

«Callejero por derecho propio,

Su filosofía de la libertad, libre como el viento era nuestro gato, sin tener horario para hacer la siesta
ni rendirle cuentas al amanecer.

Era nuestro gato y era la ternura

Esa que perdemos cada día más, una metáfora de la aventura. Ayer se bebió de golpe todas las estrellas. Nos dejó el espacio como testamento

Lleno de nostalgia, lleno de emoción

Vaga su recuerdo por los sentimientos

Para derramarlos en esta canción» (A. Cortez)

Pedro, aunque nada pueda devolvernos a Andrés, todo lo que fue para ti, subsiste en el recuerdo.

Gracias Alberto. Gracias Roberto. Gracias Pedro… que la nostalgia sea la alegría de estar tristes.

Bruselas admite que desconoce cuántos inmigrantes siguen en situación irregular en Ceuta

La Comisión Europea (CE) reconoce que todavía no dispone de una cifra exacta sobre el número de migrantes que permanecen en Ceuta en situación irregular después de la entrada masiva registrada a finales de julio. Bruselas admite que el dato “no está claro”, aunque estima que podrían seguir en la ciudad “varios miles de personas”.

Así lo explicó el portavoz comunitario de Interior, Markus Lammert, durante una rueda de prensa, en la que señaló que la institución europea está recopilando información procedente de distintas fuentes sobre la situación en la ciudad autónoma.

Bruselas habla de “varios miles” de personas

Lammert explicó que la Comisión Europea se basa en las diferentes estimaciones procedentes del terreno, entre ellas las facilitadas por el Gobierno central, las administraciones locales y otros actores que trabajan en Ceuta.

Según estas estimaciones, todavía permanecen varios miles de personas en situación irregular, entre ellas menores no acompañados. No obstante, Bruselas reconoce que no existe por el momento un dato definitivo.

La Comisión Europea asegura que continúa “siguiendo muy de cerca” la situación en Ceuta y sus alrededores.

La prioridad que señala ahora el Ejecutivo comunitario pasa por que las autoridades marroquíes mantengan el control de la situación y garanticen el retorno de las personas que permanecen irregularmente en la ciudad.

Más de 2.000 menores identificados

Uno de los datos concretos aportados en este contexto corresponde a los menores. Según informó el Ministerio del Interior, la Policía Nacional ha identificado a 2.168 menores de edad en Ceuta desde el 30 de julio, fecha en la que se produjo la entrada masiva desde Marruecos, hasta las 9.00 horas de este martes.

La Comisión Europea también ha tomado nota de las declaraciones de las autoridades marroquíes en las que aseguran estar dispuestas a readmitir a todas las personas que hayan llegado ilegalmente a Ceuta, incluidos los menores no acompañados.

Bruselas considera igualmente “importante” la posición expresada por el Gobierno de España de que ninguna persona que se encuentre en situación irregular en Ceuta será trasladada a la Península.

Un equipo europeo visitó Ceuta

La situación sobre el terreno también ha sido analizada directamente por representantes de la Unión Europea. Un equipo de la Dirección General de Migraciones e Interior visitó Ceuta la pasada semana para conocer de primera mano la realidad de la ciudad y recopilar información sobre las necesidades existentes.

Entre las cuestiones que centraron especialmente su atención se encuentran las relacionadas con los menores no acompañados.

La Comisión mantiene así abierta la evaluación de la situación mientras continúan las conversaciones con las autoridades españolas sobre las necesidades derivadas de la crisis migratoria.

Bruselas estudia una posible ayuda económica

Preguntado por la posibilidad de que la Unión Europea proporcione ayuda económica a España para hacer frente a la situación, Markus Lammert señaló que Bruselas está colaborando con las autoridades españolas.

En concreto, indicó que existen “contactos informales” para analizar cómo podría concretarse esa posible ayuda.

No obstante, recordó que corresponde a España presentar una solicitud oficial para que pueda activarse el procedimiento correspondiente.

De esta forma, Bruselas reconoce que la situación en Ceuta continúa sin estar completamente cuantificada, mientras mantiene el seguimiento de una crisis que ha dejado miles de personas en situación irregular, entre ellas un número significativo de menores no acompañados.

Concentración en la Hípica para rechazar la acogida de inmigrantes

Los usuarios del Centro Hípico de Ceuta se han concentrado en las inmediaciones del Centro Ecuestre para pedir información y garantías ante la posible instalación de una carpa destinada a acoger a los inmigrantes que actualmente se encuentran por la ciudad.

La antigua pista de fútbol del cuartel de Caballería es otra de las zonas que se barajan para habilitar espacios destinados a atender a las personas llegadas a Ceuta durante las últimas semanas.

A estas ubicaciones se suma el Centro Hípico, donde desde este lunes se trabaja en el acondicionamiento y allanado de parte del terreno para instalar más tiendas.

Una decisión que ha generado malestar entre los usuarios de estas instalaciones, que aseguran haberse enterado hoy de los trabajos y de la posible instalación de las carpas. Su principal temor es que el Centro Hípico termine convirtiéndose en un espacio similar al CETI y que la actividad habitual de las instalaciones se vea condicionada.

Como muestra de su rechazo, los usuarios se han concentrado a las puertas del recinto para reclamar sus derechos y pedir que se les informe sobre cómo afectará la instalación a la actividad del centro.

Usuarios y animales, en el centro de la preocupación


Los usuarios del Centro Hípico de Ceuta reclaman información y garantías ante la posible instalación de una carpa destinada a atender a parte de las personas llegadas a la ciudad durante las últimas semanas.

Alicia Molina, usuaria del centro, asegura que no conocen todavía cómo se organizará el espacio, qué servicios se habilitarán ni qué medidas de seguridad se establecerán para quienes utilizan las instalaciones.

La preocupación se extiende también a las actividades que se desarrollan habitualmente en el centro. Allí acuden alumnos de diferentes edades y personas vinculadas a asociaciones que realizan sesiones de hipoterapia, mientras que en las instalaciones permanecen alrededor de 70 animales.

Piden una ubicación alternativa


Alicia considera que el lugar previsto no reúne, a su juicio, las condiciones adecuadas para acoger este tipo de instalación. Señala especialmente las altas temperaturas que soporta la zona durante buena parte del día y el riesgo de acumulación de agua cuando llueve.

“Creemos que hay soluciones más adecuadas”, defiende la usuaria, que plantea como alternativa instalaciones militares que actualmente no tengan uso. Reclama que la solución que se adopte sea adecuada tanto para las personas que necesitan atención como para los usuarios del centro.

“No queremos discusiones, queremos información”


“No queremos discusiones, queremos información”, relata a los medios de comunicación esta vecina, que recuerda que el Centro Hípico se encuentra junto al CETI y asegura que anteriormente se han producido incidentes en las inmediaciones. Por ello, reclama conocer de antemano qué presencia de seguridad habrá y cómo se garantizará el normal funcionamiento de las instalaciones.

También muestra su preocupación por la seguridad de los animales. En ocasiones anteriores, asegura, los caballos han tenido que permanecer encerrados durante días para evitar posibles incidentes.

Los usuarios insisten en que no cuestionan la necesidad de atender a las personas que han llegado a Ceuta, pero consideran que deben buscarse espacios que permitan garantizar esa atención sin comprometer el funcionamiento de otras instalaciones públicas.

Alicia denomina esta actuación como “un parche” y defiende que, tanto los inmigrantes como los caballas, necesitan soluciones urgentes que les permita vivir una vida digna.

Su principal reclamación pasa ahora por conocer qué se va a instalar exactamente en el recinto, cómo se organizarán los accesos y qué medidas se adoptarán para garantizar la seguridad de usuarios, alumnos y animales.

Preocupación ante la vuelta a los colegios


La posible instalación de estas carpas también genera preocupación ante la proximidad del inicio del curso escolar. Gerardo Pizones, vecino de la ciudad, considera que los menores ceutíes no deberían verse afectados por la situación y reclama que se adopten las medidas necesarias para garantizar que puedan recuperar sus actividades habituales.

“Los niños no tienen por qué llevar las consecuencias. Son los más perjudicados”, señala, al explicar que algunas familias han limitado las salidas de sus hijos ante la situación que se vive en distintos puntos de la ciudad.

La Hípica se suma así a otros espacios que están siendo estudiados o acondicionados para dar respuesta a la situación migratoria que atraviesa Ceuta. Mientras se trabaja sobre el terreno, los usuarios del Centro Hípico reclaman que se les informe y que se tenga en cuenta su actividad antes de continuar con la instalación de las carpas.

Las pancartas que llevan los vecinos al recinto resumen el malestar de quienes utilizan estas instalaciones, que aseguran que no quieren que la Hípica se convierta en otro CETI.