ATME reclama aplicar los protocolos ante casos de sarna en miembros de Regulares

La Asociación de Tropa y Marinería –ATME– ha pedido por escrito información a Defensa de la situación de militares que están trabajando en Ceuta tras ser activados por la entrada masiva.

En concreto, lo ha hecho tras haber recibido información sobre una veintena de soldados de Regulares afectados por sarna.

Desde ATME explican que la asociación ya ha pedido por escrito cómo ha podido suceder y sobre todo quieren saber la situación “de nuestros compañeros” afectados por sarna después de haber tenido contacto con inmigrantes sobre todo en las labores encomendadas a detectar y levantar asentamientos.

Protocolos sanitarios e información


Reclaman que “se pongan en marcha los protocolos sanitarios que tiene el Ministerio de Defensa”, explica la asociación en declaraciones a este periódico.

ATME ha estado pendiente de las distintas incidencias derivadas de la activación de las unidades del Ejército tras la entrada masiva.

La más grave, la relacionada con estos casos de sarna sobre los que la Comandancia General no ha querido pronunciarse desde que esta misma mañana El Faro preguntó por ello.

ATME también denunció las comidas irrisorias, las dietas, que se daban a los militares, así como el alojamiento.

Largas horas y dietas


De hecho, “las diferentes informaciones aparecidas en diversos medios de comunicación nacional, publicadas a raíz de la queja realizada por ATME, relativas a las bolsas de comida que se estaban repartiendo al personal desplegado en Ceuta con ocasión de los graves acontecimientos ocurridos durante el 30 y 31 de julio con motivo del asalto masivo de decenas de miles de personas” posibilitaron que se adoptaran medidas urgentes.

Fueron denunciadas también “las jornadas de entre 14 y 16 horas con descansos mínimos de apenas dos horas entre turnos», y las «bolsas de comida consistentes únicamente en un bocadillo de embutido, una lata de atún con un panecillo, una manzana o un yogur y dos botellines de agua de 330 ml».

Los gatos de Ceuta, las otras víctimas de la crisis

Llevamos en Ceuta dos semanas viviendo una situación insostenible para todos, eso no es nada que no se haya dicho; el problema viene más de fondo, es insostenible para los ciudadanos, para los migrantes y para todos los seres vivos que cohabitamos en esta hermosa ciudad.

Ceuta, una ciudad intercultural no sólo puede ser bandera de la solidaridad que siempre ha manifestado con todos los que llegan aquí, sino también con sus animales. Con el enfoque y trabajo de todos cada vez siento que vivimos en una ciudad que se ha ido preocupando más y más por los animales, y ya no hablo de la administración, ni siquiera de la Ley de Bienestar Animal, incompleta en muchos puntos y que necesita aún muchas reformas, me refiero a los vecinos de Ceuta, independientemente de barrios o religión, de estatus y de género, son muchas buenas personas, de gran corazón y sensibilidad los que se han preocupado por cuidar de todos los seres vivos de Ceuta, desde los perros a las aves, pasando por grupos, muchos de origen scouts, que cuidan de los insectos y reptiles. Y sí, por supuesto, también de los gatos.

Desde hace unos años la adhesión al proyecto CER ha dado un punto de inflexión a un trabajo que llevaba años haciéndose, anteriores TNR han trabajado para identificar, desparasitar, vacunar y esterilizar a un número elevado de gatos en nuestra ciudad, pero antes de todo eso ya había voluntarios, cuidadores y veterinarios que de una manera u otra contribuían a gestionar colonias, de una manera más o menos eficaz. Con todo esto vengo a referir que las colonias felinas no son una moda, no es algo que haya surgido de la nada, merecen respeto esos hombres y mujeres que día a día, llueva o no, han ido a poner de comer a ese grupo de gatos que han encontrado en un punto de nuestra geografía, no siempre cercanos a su domicilio, y no siempre con fácil acceso; conozco personas que se van al monte, o a la escarpada zona del Sarchal mismamente, a poner de comer, limpiarles la zona y desinfectar, que conocen a cada uno de esos maravillosos animales mejor que a miembros de su familia, que pueden hablarte de su carácter, de su historia, de aquel momento que tuvo que llevarlo al veterinario, con ayuda o no externa, porque muchas veces el gasto ha corrido de su bolsillo y de sus medios, porque han tenido que hacer sitio en su hogar para acogerlos.

Ahora todo esto se ha desbordado, los gatos se han estado escondiendo y huyendo, muchos no aparecen y sus cuidadores, que no han faltado ni un día en su labor, están preocupados, porque se han encontrado colonias destruidas, o donde ahora hay asentamientos, casetas rotas, material sustraído… sólo tenemos constancia del caso de un gato que ha sido atropellado al huir de su colonia, uno de los que nunca salen de la colonia.

Me constan situaciones desesperadas, por el lado de nuestros cuidadores, la mayoría mujeres, que siguen luchando por alimentar y buscar a los gatos de sus colonias, que avisan y demandan ayuda, que están volviendo a empezar sin importarles nada, nada más y nada menos que sus animales, que vuelvan a la normalidad que todos hemos perdido, aquí, en este territorio español paradisiaco del norte de África.

Por eso, por algo más de todo lo que pasa necesitamos que Ceuta vuelva a ser lo que era y siempre ha sido. Confío que volveremos a ese punto.

Carta a la señora ministra

Señora ministra:

Permítame comenzar con algo que parece necesario aclarar: no, señora ministra, no somos xenófobos.

Ni los profesionales sanitarios, ni los trabajadores de las ambulancias, ni los ciudadanos de Ceuta que vivimos esta situación día tras día somos xenófobos por advertir de una realidad que estamos viendo con nuestros propios ojos. Preocuparse por la salud pública, por la capacidad de respuesta de nuestro sistema sanitario y por las condiciones en las que estamos trabajando no es xenofobia. Es responsabilidad.

Usted vino a Ceuta quince días después de la crisis migratoria y afirmó que no existía una crisis sanitaria, que se trataba de casos aislados y que relacionar determinadas enfermedades con la inmigración era xenofobia.

Resulta cuanto menos llamativo, que se pueda llegar a Ceuta, visitar durante unas horas nuestros servicios y, desde la distancia, concluir que aquí no existe una situación de desbordamiento. Quizá antes de hacer determinadas afirmaciones habría sido conveniente pasar unas horas en una ambulancia, acompañar a los técnicos durante un turno completo o sentarse en las urgencias de nuestros hospitales y preguntar a quienes estamos allí qué está ocurriendo realmente.

Por eso, señora ministra, la invitamos a hablar directamente con los médicos de urgencias, enfermeros, técnicos de emergencias y demás trabajadores que estamos sufriendo esta situación en primera persona. Con quienes llevamos jornadas interminables, acumulando cansancio y atendiendo un volumen de trabajo que supera, en muchas ocasiones, los recursos disponibles.

Porque la realidad no se mide únicamente desde un despacho ni desaparece porque se califique de «caso aislado».

Y después de ese volumen de trabajo se pretende que sigamos prestando una atención excelente, tanto a nuestros ciudadanos como a las personas migrantes que necesitan asistencia. Pero somos personas, señora ministra. Nos cansamos. Nos agotamos. Y cuando los recursos no son suficientes y los profesionales están al límite, la calidad asistencial termina resintiéndose.

Esto no es una cuestión ideológica. No es una cuestión de partidos. Y, desde luego, no es una cuestión de xenofobia.

Es una cuestión de salud pública y de medios.

También resulta difícil aceptar que se pretenda trasladar la idea de que determinadas enfermedades detectadas en personas llegadas a Ceuta se han adquirido necesariamente aquí. Cuando nos encontramos con pacientes diagnosticados de enfermedades como sífilis, tuberculosis o sarna, resulta evidente que no todas esas patologías pueden atribuirse a su llegada a Ceuta ni mucho menos al propio sistema sanitario ceutí. Y cuando existen pacientes ingresados con enfermedades todavía pendientes de diagnóstico, tampoco podemos hacer desaparecer esa realidad simplemente negándola.

Decir esto no significa culpar a quienes padecen una enfermedad. Una persona enferma merece atención, independientemente de su procedencia. Precisamente por eso quienes trabajamos en sanidad debemos poder hablar de los problemas sanitarios que observamos sin que inmediatamente se nos coloque la etiqueta de xenófobos.

Aquí nadie está pidiendo que se deje de atender a nadie.

Estamos pidiendo recursos suficientes para atender a todos.

Estamos pidiendo que se reconozca la presión asistencial que soporta Ceuta. Estamos pidiendo que se escuche a los profesionales que estamos al pie del cañón. Estamos pidiendo que nuestros profesionales tengan capacidad suficiente para responder a las emergencias sin convertir cada jornada en una carrera contra el agotamiento.

Y, sobre todo, estamos pidiendo que no se nos dé una lección de moral desde fuera cuando somos nosotros quienes estamos viviendo esta realidad cada día.

Porque ni yo, ni los 83.999 ceutíes restantes, somos xenófobos por estar preocupados. No somos xenófobos por querer que nuestros servicios sanitarios funcionen. No somos xenófobos por denunciar que los profesionales están desbordados. Y tampoco somos xenófobos por exigir que se adopten medidas cuando los recursos disponibles no son suficientes para atender adecuadamente una situación extraordinaria.

Somos ciudadanos preocupados y profesionales agotados que estamos pidiendo ayuda.

Así que, señora ministra, antes de volver a afirmar que aquí no existe una crisis sanitaria o que quienes advertimos de ella lo hacemos por xenofobia, le invito a hacer algo muy sencillo: escuche a quienes estamos trabajando sobre el terreno.

Hable con los médicos.

Hable con los enfermeros.

Hable con los técnicos de ambulancias.

Suba a una ambulancia y haga un turno con nosotros.

Y después, si sigue pensando que estamos exagerando, que todo son casos aislados y que nuestra preocupación es fruto de la xenofobia, entonces podrá decirlo con conocimiento de causa.

Hasta entonces, le pediría algo tan sencillo como que no confunda negar un problema con haberlo solucionado.

Porque mientras desde los despachos se afirma que no existe una crisis, nosotros seguimos saliendo a atenderla.

Atentamente,

Un trabajador que vive esta realidad en primera persona y que, al igual que los 83.999 ceutíes restantes, no es xenófobo: está preocupado.

La cafetería Van Gogh denuncia amenazas a sus empleados tras la entrada del 31J: «Ya no sabemos qué hacer»

La cafetería Van Gogh, en la plaza de la Constitución de Ceuta, presentará este lunes una denuncia ante la Policía para que se refuerce la vigilancia sobre el establecimiento tras semanas de tensiones entre su plantilla y grupos de inmigrantes llegados en la entrada masiva del 31 de julio.

Su responsable relata a El Faro de Ceuta que ocupan las mesas sin hacer consumiciones, cargan los móviles en los enchufes del local y entran a los baños «como si fueran públicos», y que sus trabajadores encajan «amenazas tras amenazas» cuando les piden que no lo hagan.

Mesas, enchufes y baños: «Entran sin pedir permiso»


El problema se repite a cualquier hora: grupos que se sientan «siete en una mesa» sin consumir y piden cargar el móvil o un café. «No voy a decir que me niegue a atenderlos; es que no puedo, no doy abasto con mi clientela», subraya el responsable, cuyo equipo lo traslada «con toda la educación del mundo».

Una de las empleadas detalla que también entran «sin pedir permiso, por las rampitas» hasta el alargador del ventilador y las PDA para cargar sus teléfonos. «Y si les decimos algo, somos los más malos del mundo», lamenta. A ello se suma el estado en que, aseguran, quedan los baños.

El día a día de la plantilla: «Ya te pillaré por la calle»


La respuesta, relata la empleada, son las intimidaciones: «ya te pillaré por la calle», «me he quedado con tu cara» o fotografías a los camareros. Ella ha recibido comentarios por ser mujer —»ya que eres mujer, pues ya te mandaré alguna»— y, este mismo lunes, un reproche por su origen: «Tú eres mora como nosotros, te debería dar vergüenza». «Son amenazas tras amenazas, ya todos los días. Ya no sabemos qué hacer», resume: «Ya son 18 días trabajando sin saber si van a reaccionar bien o mal con nosotros».

Desde la empresa recalcan que el 80% de su plantilla son musulmanes españoles: «Están cumpliendo con todas las normas y, por ser musulmanes españoles, están siendo criticados y amenazados». La plantilla, añaden, teme represalias contra ellos o contra el local.

Una denuncia por indicación de la Policía


La situación se ha vuelto a repetir este lunes: los camareros alertaron al responsable del local. Llamó a la Policía y fueron los propios agentes quienes le recomendaron denunciar «para que vengan a estar más pendientes de nuestro negocio». La denuncia se formalizará esta tarde para «que velen por la seguridad de los empleados y de los clientes».

Apunta que una ONG de «un par de chicas extranjeras» recorre la zona «con unos cargadores gigantes de móviles», lo que a su juicio explica que «cada vez haya más personas en la plaza». Aun así, asegura no buscar «nada perjudicial ni para mi negocio ni para la gente de Ceuta»: «Esto es solo para intentar mantener un equilibrio. Hay que ponerse manos a la obra; esto no puede ser».

Dos semanas y media después del 31J


La crisis arrancó la madrugada del 30 al 31 de julio, cuando miles de personas cruzaron a nado por el espigón del Tarajal tras días de llegadas por varios puntos del litoral. Las fuerzas de seguridad llegaron a calcular 49.000 entradas y, a 10 de agosto, seguían en la ciudad entre 8.000 y 11.000 personas; el Defensor del Pueblo ha exigido ya respuestas.

La misma plaza de la Constitución acogió el 10 de agosto la concentración de más de 10.000 ceutíes para exigir soluciones. Mientras, la dirección insiste: se deben primero a sus empleados, cuya seguridad es la prioridad, igual que seguir dando buen servicio, como siempre, a todos los caballas.

A la venta las entradas del Ceuta-Las Palmas: “Os necesitamos a todos en el Alfonso Murube”

Este sábado a las 19:00 horas, la Agrupación Deportiva Ceuta tendrá por delante su segundo choque de la temporada, el primero en la ciudad autónoma. El rival será todo un candidato al ascenso, la UD Las Palmas.

Este encuentro, que debería ser una fiesta para el comienzo de la competición, estará enmarcado en un sentimiento distinto. Nadie podía prever que los caballas se verán en la tesitura e verse invadidos, y por ello, este partido es de un significado distinto.

Así lo ha manifestado el club en sus redes sociales: “Os necesitamos a todos en el Alfonso Murube. Os necesitamos a todos en nuestro hogar. Os necesitamos, Ceuta”, anuncia el club.

Información de las entradas


Desde la entidad se ha informado de que las localidades ya pueden adquirirse de forma anticipada a través de los canales oficiales del club. Los precios establecidos para este encuentro son de 25 euros en la zona de Gol, 30 euros en Preferencia y 40 euros en Tribuna.

Además, el Ceuta vuelve a poner a disposición de sus abonados la opción de liberación de asiento, una herramienta pensada para optimizar la asistencia al estadio. Aquellos abonados que no puedan acudir al partido tendrán la posibilidad de liberar su localidad para que otro aficionado pueda ocuparla, contribuyendo así a que el Murube presente la mejor imagen posible en las gradas. Esta opción puede gestionarse a través del enlace habilitado en la web oficial del club.

Las entradas para el encuentro ante la UD Las Palmas pueden adquirirse de manera online en la plataforma habilitada por la AD Ceuta FC, facilitando así el acceso a todos los aficionados sin necesidad de desplazamientos. El club anima a su hinchada a asegurar su entrada con antelación y a respaldar al equipo en un partido que se prevé intenso y emocionante.

Hamburguesería Nebil, sirviendo a la patria

Desde la entrada masiva del 30 de julio en ‘Hamburguesería Nebil’ nos hemos marcado una línea: no cargar móviles, no vender absolutamente nada a las personas que entraron en Ceuta irregularmente, pero permanecer abiertos para la gente que convive con nosotros de forma regular.

Entiendo que la entrada fue una falta de respeto hacia los ceutíes y hacia España y hacia todos los que vivimos aquí. Da igual, como dice nuestro presidente, Juan Vivas, que cada uno rece lo que rece o se llame como se llame.

Decidimos no venderles nada a los inmigrantes hasta el día de hoy y seguimos sin venderles absolutamente nada.

No sé si alguien ha entendido militares en vez de inmigrantes. Llevamos 30 años de servicio, sirviendo a la patria. Yo no tengo que decirle a nadie cómo nos comportamos durante la pandemia con los servicios esenciales y qué tipo de personas somos en ‘Hamburguesería Nebil’ a la hora de apoyar a los servicios públicos.

Estoy indignado por los bulos difundidos. Indignado y lo siguiente. No nos hemos aprovechado de esta situación. Hemos intentado defender nuestra ciudad de la manera en la que humildemente lo hemos entendido mejor: no dando comida, no vendiendo nada, no cargando móviles y no cambiando moneda marroquí.

Hemos querido mantener la normalidad con nuestros clientes y no lo hemos conseguido porque la gente no está en la calle, pero ese es un problema mío como empresario que asumo en la situación de emergencia que soportamos con la voluntad de servir a Ceuta y a España de la mejor forma que sepamos.

Ceuta no se defiende desde el insulto y la violencia

Esta mañana, al delegado del Gobierno en Ceuta y secretario general de mi partido, le han llamado “hijo de puta” a gritos. El insulto lo ha proferido el mismo que segundos después protagonizó un ataque a un joven ceutí, por el mero hecho de creerlo de Marruecos y que resultó ser un miembro de la prensa local.

Esta gente también ha cruzado a la fuerza la frontera. Todos esos que ahora se aglutinan para amedrentar, gritar, violentar e insultar, también han aprovechado las puertas abiertas por algunos para a la carrera colarse en Ceuta, cruzar la frontera de la convivencia democrática y atacarnos.

Mientras oía el insulto al Delegado, pensé en su madre. Pensé en lo que debe sentir una madre cuando escucha que insultan así a su hijo. Pensé en su hermano, en su mujer. Pensé también en la rabia que produce comprobar hasta dónde estamos dejando que llegue la situación cuando quien tenemos delante deja de ser una persona y pasa a ser simplemente el enemigo, alguien al que se puede señalar, despreciar y, finalmente, deshumanizar.

Esos que gritan tanto, no son los más valientes. Son los más incapaces. Incapaces de controlar sus emociones, incapaces de sentir empatía, incapaces de serenarse. En realidad, son los más cobardes porque el insulto es la máscara que utiliza el cobarde para esconder su miedo. Miedo a debatir, miedo a que le contradigan, miedo a enfrentarse a los argumentos del otro sin esconderse detrás de la violencia verbal.

El delegado del Gobierno en Ceuta no nació en un despacho. Es un hombre de Ceuta que, hasta hace apenas unos meses, tenía una vida mucho más cómoda y previsible, con su plaza de maestro como funcionario. Podía haber seguido tranquilamente con su vida. Sin embargo, decidió asumir una responsabilidad pública y ponerse al servicio de su ciudad, también, en este momento tan complejo. Y eso merece, todo mi respeto y reconocimiento.

Quienes insultan así deberían saber que no están defendiendo Ceuta. La están empequeñeciendo. No representan el orgullo de una ciudad; representan la peor versión de una política y unas personas que confunde la firmeza con la agresividad y la defensa de unas ideas con el derecho a pisotear a quien piensa diferente.

Una ciudad se defiende, además de trabajando por ella, cuidando a las personas que la representan, incluso cuando no compartimos sus ideas. Se defiende protegiendo la convivencia, también la convivencia política. Se defiende entendiendo que el adversario político sigue siendo un vecino, alguien que tiene una familia, una madre, unos amigos, una historia y una dignidad que no desaparecen porque haya decidido militar en otro partido.

Y hay algo con lo que quiero terminar mi reflexión y lo dirijo hacia mis compañeros de Partido. ¡Ni una mirada gacha! Ser socialistas nunca fue fácil. A lo largo de la historia, la derecha más reaccionaria, siempre nos ha acusado de las mayores atrocidades. Ahora toca la de ser traidores. Ya nos lo han dicho antes muchas otras veces, y en Ceuta siempre se ha respondido de la misma forma: con inversión, con tratamiento singular y con respeto institucional. ¡Así que no hay nada de lo que avergonzarse!

A los que tienen las responsabilidades orgánicas que se pongan las pilas porque la situación es muy seria.

Y a quienes formamos las bases a defender al secretario general frente al insulto y las descalificaciones personales, que es también nuestra obligación.  

No se trata de justificar cada decisión, ni de renunciar a la crítica, ni de colocar al partido por encima de los intereses de la ciudad. Se trata de algo mucho más sencillo: cuando se ataca personalmente a un compañero que ha asumido una responsabilidad pública, no podemos mirar hacia otro lado.

Este partido lleva muchos años trabajando por Ceuta, reclamando inversiones, consiguiendo recursos y defendiendo las necesidades de los ceutíes. Se podrá discutir si todo se ha hecho bien, si se podía haber hecho más o si determinadas decisiones fueron acertadas. Pero es innegable nuestra dedicación y desvelo por nuestra tierra.

Termino.

Defender a los nuestros cuando son injustamente atacados no nos hace menos defensores de Ceuta. Atacar a los nuestros desde dentro, sí inhabilita para defender Ceuta.

Dignidad y palabra. Que no os quiten esas dos cosas.

Y a los que llegados hasta aquí penséis “lo que hay que leer”, sabed que no escribo para vosotros.

Detenido tras la entrada masiva, se le buscaba por agresión sexual

Agentes de la Guardia Civil han presentado en el juzgado de Ceuta a un marroquí que fue detenido este domingo tras un incidente en la barriada de Benzú con un vecino. El varón, que vive en la playa del Trampolín, había accedido a la ciudad durante la entrada masiva de finales de julio.

La clave es que, tras su detención, se constató que tenía una requisitoria dictada por el Juzgado número 8 de Torrejón de Ardoz (Madrid), al constarle una orden de búsqueda, detención y personación por una causa de 2010. 

La misma tiene que ver por un caso de agresión sexual y atentado. El juzgado le estaba buscando para notificarle una resolución (se desconoce en qué sentido), tarea imposible porque su paradero era desconocido hasta este domingo, cuando al ser identificado por huella por la Guardia Civil saltó esa busca.

Este tiempo se encontraba en Marruecos hasta que ese día 30 optó por cruzar a Ceuta como hicieron miles de marroquíes más, muchos de ellos con causas pendientes como ha sido este caso, con requisitorias de juzgados españoles que no se han podido ejecutar o comunicaciones imposibles.

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La playa del Trampolín como domicilio


El detenido está viviendo en la playa del Trampolín, en donde está asentado desde la entrada masiva, cuando a los días de la entrada masiva se transformó este lugar en asentamiento

En la detención de este varón participó personal de la 1ª Compañía del Grupo de Regulares número 54, cuyos miembros mantuvieron retenido al individuo hasta su identificación y detención.

Los integrantes de Regulares están realizando patrullas para vigilar montes y distintas zonas de la ciudad en donde hay asentamientos de miles de personas que todavía se encuentran en Ceuta, sin que hayan sido identificadas.

Esto provoca sucesos como este, que cuando se va a identificar a un detenido por cualquier tipo de incidente en el que se vea envuelto se pueda verificar que tienen antecedentes, resoluciones judiciales pendientes o incluso órdenes de expulsión.

Las entradas irregulares a Ceuta se disparan un 191% en 2026, sin contar la avalancha de julio

Las llegadas irregulares de migrantes a Ceuta por vía terrestre han aumentado un 191,1% en lo que va de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según el último balance del Ministerio del Interior recogido por Europa Press. La cifra, además, no incluye las entradas masivas registradas los días 30 y 31 de julio –en las que se estima que cruzaron a Ceuta unas 80.000 personas– que el propio departamento considera que requieren “un análisis específico”.

Entre el 1 de enero y el 15 de agosto, y sin contabilizar esos dos días de julio, han entrado irregularmente en Ceuta por vía terrestre 5.013 migrantes. Son 3.291 más que durante el mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaron 1.722.

Ceuta supera las 5.000 llegadas terrestres

El incremento supone que las entradas por vía terrestre a la ciudad autónoma han crecido un 191,1% en comparación con los primeros meses de 2025.

El dato adquiere especial relevancia por el hecho de que el balance publicado por Interior deja fuera las cifras correspondientes al 30 y 31 de julio, jornadas en las que se produjo la entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos.

El Ministerio señala que esas cifras requieren un análisis específico, por lo que no están incorporadas al balance ordinario de inmigración irregular hasta el 15 de agosto.

También se registra un incremento de las llegadas irregulares a Melilla. Por vía marítima han entrado 18 migrantes, tres más que en el mismo periodo de 2025, mientras que por vía terrestre lo han hecho 548 personas, frente a las 166 del año anterior, lo que supone un aumento del 230,1%.

Canarias registra una caída de las llegadas

El balance del Ministerio del Interior refleja, en cambio, una evolución diferente en Canarias. Hasta el 15 de agosto, han llegado irregularmente por vía marítima 4.808 migrantes a bordo de 64 embarcaciones.

Esta cifra supone un descenso del 59,5% respecto al mismo periodo de 2025, cuando llegaron 11.883 personas en 196 embarcaciones.

En Baleares, por el contrario, las llegadas marítimas han aumentado un 2,5%, pasando de las 4.323 registradas en 2025 a las 4.433 de este año.

También crecen las entradas por vía marítima a la Península, que pasan de 3.928 migrantes en 2025 a 5.152 en 2026, un incremento del 31,1%.

La suma de las llegadas marítimas a la Península y Baleares alcanza las 9.585 personas, un 16,2% más que en el mismo periodo del año anterior. Estas llegadas se produjeron en 531 embarcaciones, un 0,9% menos.

19.972 llegadas irregulares en España

En el conjunto de España, el informe contabiliza 19.972 migrantes llegados irregularmente por vía marítima y terrestre hasta el 15 de agosto.

La cifra representa un 9,4% menos que la registrada durante el mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaron 22.040 llegadas.

Por vía marítima han llegado a España 14.411 migrantes, un 28,5% menos que en 2025, cuando fueron 20.152. Estas entradas se produjeron a bordo de 599 embarcaciones, 138 menos que durante el mismo periodo del año anterior.

Marroquíes piden asilo en la playa del Trampolín y las naves del Tarajal tras dos días sin comer ni beber

La playa del Trampolín de Ceuta lleva varios días siendo escenario de protestas pacíficas protagonizadas por los inmigrantes marroquíes asentados en la zona. Los jóvenes reclaman poder solicitar asilo político y permanecer en España, una petición que este lunes también ha tenido lugar en las naves del Tarajal,  donde viven padres de familia con sus hijos.

Durante las concentraciones, los jóvenes portan pancartas elaboradas por ellos mismos con mensajes como “Libertad”, “Asilo político” o “No queremos volver”. En otras puede leerse “También somos humanos”, en una reivindicación que mantienen de forma pacífica y al unísono: que se les garantice la posibilidad de solicitar protección y permanecer en España.

La protesta surge después de que varios ciudadanos marroquíes que se encontraban en el CETI hayan recibido denegaciones de sus solicitudes de asilo. Los jóvenes sostienen que su nacionalidad dificulta el acceso a esta protección, mientras que otras personas procedentes de países en conflicto sí pueden acogerse a los mecanismos de protección internacional.

Algunos llevan dos días sin comer

La playa del Trampolín y las naves del Tarajal se han convertido así en los puntos donde permanecen algunos de los jóvenes marroquíes que han llegado a Ceuta y que ahora reclaman poder solicitar asilo y permanecer en España. Algunos de los jóvenes aseguran llevar dos días sin comer mientras esperan una solución.

Salah Eddine Ez Ziymy tiene 26 años y es natural de Casablanca. Explica que lleva dos días sin comer ni beber con el objetivo de sumarse a la protesta para pedir asilo político. “No queremos volver a Marruecos, queremos quedarnos aquí”, asegura. El joven afirma que está dispuesto a continuar en estas condiciones hasta que encuentren una solución. Volver, desde luego, no entra en sus planes.

Salah Eddine Ez Ziymy junto con otros inmigrantes que piden asilo político

“Queremos trabajar en España”

Consciente de los disturbios y problemas que acontecen en la ciudad desde hace dos semanas, el joven defiende que la mayoría de ellos lo que busca es una oportunidad para trabajar. “No queremos robar, queremos trabajar en España y ayudar a España”, cuenta con preocupación.

El cierre de establecimientos, la falta de oportunidades y las dificultades para permanecer en la ciudad fue lo que, según Salah Eddine, hizo que la gran mayoría de inmigrantes decidiera volver durante los primeros días. Otros, como es su caso, explican que seguirán en Ceuta con la esperanza de regularizar la situación, pese a las condiciones en las que se encuentran.


Achraf llegó a nado desde Fnideq

Entre quienes permanecen en la zona del Trampolín y reclaman asilo político se encuentra Achraf, de 23 años y natural de Essaouira. El joven cuenta que llegó primero hasta Fnideq (Castillejos) y que desde allí consiguió alcanzar Ceuta a nado.

Achraf asegura que solo ha podido hablar una vez con su familia desde que llegó. Su madre, según explica, permanece en Marruecos y está feliz de que su hijo haya conseguido llegar a España. El joven afirma que prefiere las condiciones que está viviendo actualmente en Ceuta antes que regresar a la vida que tenía en Marruecos.

Todos tienen la esperanza de regularizar su situación

En sus testimonios se refleja la determinación de algunos de estos jóvenes de permanecer en Ceuta. Todos los que aquí quedan aseguran que no contemplan regresar a Marruecos y que están dispuestos a continuar en la calle hasta encontrar una solución.

“Vamos a estar así una semana, tres semanas o un mes, hasta encontrar una solución”, explica Salah Eddine, que insiste en que su objetivo es poder quedarse, trabajar y comenzar una nueva vida en España.

Denuncian golpes y presión para regresar

Algunos de estos jóvenes relatan ciertos episodios de violencia de los que han podido ser testigos durante estas semanas. Según su testimonio, algunas fuerzas de seguridad acudirían a zonas donde están los inmigrantes y les golpearían, incluso de noche mientras duermen, con el objetivo de obligarlos a regresar.

Mientras algunos permanecen en la playa del Trampolín y otros se concentran en las naves del Tarajal, los jóvenes continúan a la espera de una respuesta sobre su situación.

Su petición pasa por poder permanecer en España, solicitar protección y encontrar una oportunidad laboral que les permita comenzar una nueva vida. Las pancartas que han colocado en ambos puntos resumen la reivindicación que mantienen desde hace días: “Asilo político”, “No queremos volver” y “También somos humanos”.