Cuando el miedo encierra a nuestros mayores

«No veo a mis nietos desde hace cinco días». La frase, recogida hace unos días por El Faro, contiene en apenas unas palabras una de las consecuencias menos visibles de la situación que atraviesa Ceuta. No habla de fronteras, cifras ni responsabilidades políticas. Habla de unos abuelos separados de sus nietos porque tienen miedo de salir a la calle.

Como profesional de la salud, y más concretamente de nuestro querido cerebro, me preocupa que estemos atendiendo, con razón, a las consecuencias materiales y de seguridad de esta crisis, y no a otra que puede instalarse silenciosamente en muchos hogares: el autoaislamiento de las personas mayores inducido por el miedo.

El miedo no es cobardía ni una enfermedad, es una respuesta humana de protección ante una amenaza percibida. En las circunstancias actuales, además, no puede resolverse diciendo simplemente que es exagerado o irracional. Sin embargo, cuando se prolonga, ocupa casi todos los pensamientos y modifica la conducta cotidiana, nuestro día a día, deja de ser únicamente una alarma útil. Puede convertirse en hipervigilancia, ansiedad anticipatoria, insomnio, irritabilidad y sensación permanente de vulnerabilidad.

En las personas mayores, estas alteraciones pueden tener una repercusión especial. Dormir peor reduce la atención y empeora la memoria al día siguiente. Vivir pendiente de cada ruido o de cada noticia consume recursos mentales fundamentales para el correcto desempeño de nuestras funciones neurológicas y psicológicas aumentando la percepción de fallos cognitivos. En quienes ya presentan deterioro cognitivo leve, una demencia incipiente, enfermedad de Parkinson, depresión o cualquier tipo de fragilidad, la ruptura brusca de las rutinas puede hacer más visibles dificultades que hasta entonces permanecían compensadas en un ya difícil equilibrio.

Pero quizá lo más dañino no sea únicamente el miedo, sino todo aquello a lo que este obliga a renunciar: el paseo diario, la compra en el mercado, el café con un conocido, la visita a la farmacia, la cita médica, el ejercicio, la conversación y el encuentro con hijos y nietos. Son actividades sencillas, pero sostienen la orientación temporal, la autonomía, la movilidad, el estado de ánimo y la estimulación cognitiva de muchas personas mayores.

Sería científicamente irresponsable afirmar que unas semanas de autoaislamiento causan por sí solas una demencia. No es eso lo que sabemos. Pero sería igualmente irresponsable considerar inocuos el aislamiento, la soledad, la pérdida de actividad física, la alteración del sueño y el estrés mantenido. La Organización Mundial de la Salud reconoce la soledad y el aislamiento social como factores relevantes para la salud mental en la vejez, y numerosos estudios los relacionan con depresión, ansiedad, deterioro funcional y peor evolución cognitiva.

Por eso, la respuesta a esta crisis no debería limitarse a recuperar la seguridad objetiva de las calles. También debe recuperarse la seguridad percibida, porque una ciudad no vuelve verdaderamente a la normalidad mientras una parte de sus habitantes continúe viviendo detrás de una puerta cerrada por el miedo.

Las administraciones, los servicios sanitarios y sociales, las asociaciones vecinales y las propias familias deberían identificar a las personas mayores que viven solas o que han dejado de salir. A veces bastarían medidas sencillas: llamadas regulares, visitas, acompañamiento para caminar o hacer compras, ayuda con medicamentos y alimentos, información pública clara y no contradictoria, y presencia visible de recursos de protección en los lugares y horarios en los que los mayores desarrollan su vida cotidiana.

También conviene protegerlos de la exposición continua a vídeos, rumores y mensajes alarmistas. Informar no significa mantener a una persona en alerta todo el día. Conservar los horarios de sueño y comidas, mantener correctamente la medicación, favorecer algo de actividad física dentro o fuera del domicilio y sostener el contacto familiar no son detalles menores: son medidas y pilares para la salud.

Esta preocupación no exige negar los problemas que vive Ceuta ni deshumanizar a todos los que han llegado en condiciones también dramáticas. La protección de los ciudadanos y la atención humanitaria a las personas migrantes no son obligaciones incompatibles. Una sociedad digna debe ser capaz de sostener ambas con la misma firmeza y sentido común.

No normalicemos que nuestros mayores dejen de ver a sus nietos, de acudir al mercado o de pasear por su barrio. No aceptemos que el miedo termine reduciendo su mundo a las paredes de una vivienda.

Protegerlos no consiste únicamente en evitar que algo les ocurra en la calle. Consiste también en impedir que el miedo acabe expulsándolos de ella.

Marcos Altable Pérez
Médico especialista en Neurología

La dignidad del cargo

La dignidad de un cargo público no está en los discursos vacíos, con verdades a media, ni en culpar al empedrado, sino en dar la cara y remangarse cuando una frontera se desborda. Lo que está pasando estas semanas en la crisis migratoria y humanitaria de Ceuta es la prueba del algodón definitiva para un liderazgo político en todos sus niveles y representaciones. Cuando una ciudad autónoma se ve al límite tras una entrada masiva sin precedentes, la inacción, el postureo o el juego de pasarse la pelota entre administraciones no son una estrategia, son una falta de respeto a los ciudadanos y a la propia investidura del cargo que ostentas.

Si mientras la capacidad de acogida está desbordada, la única respuesta institucional es el cálculo de imagen, la soberbia de no admitir la falta de previsión o el temor a incomodar diplomáticamente a Marruecos, el cargo le queda gigantesco a quien lo ostenta.

La verdadera dignidad de un cargo público no reside en los privilegios del despacho, sino en la capacidad de sostener el peso de la responsabilidad cuando el escenario se vuelve crítico. Cuando un líder político o institucional demuestra no estar a la altura de una crisis, la permanencia forzada en el puesto no es un acto de resiliencia, sino una degradación activa de la investidura que prometió proteger.

Tener un cargo importante es como pedir prestada la confianza de la gente. Cuando todo va bien, es fácil colgarse medallas y esconder la incompetencia detrás de reuniones y fotos bonitas. El problema es que las crisis son como una prueba del algodón: sacan a la luz de qué pasta eres y en qué principios sustentas tu vida.

Cuando la emergencia golpea, se espera del líder templanza, empatía y una dirección técnica impecable. Si en su lugar la sociedad recibe soberbia, negación de la realidad o intentos de salvar la narrativa personal, el cargo se deslegitima. No hay espectáculo más desolador para el ciudadano que ver una silla ocupada por alguien cuyas capacidades han sido completamente rebasadas por las circunstancias.

Saber dimitir a tiempo no es de cobardes; a veces es el mayor acto de respeto que se puede tener hacia los ciudadanos. Cuando no sumas, restas. Si una crisis te ha superado y ya no puedes aportar nada bueno, lo más honesto y digno que puedes hacer es recoger tus cosas, pedir perdón y dejar paso a otro que sí pueda arreglar el problema.

Mantenerse aferrado al puesto cuando se ha perdido la autoridad moral es un ejercicio de egoísmo que debilita la democracia. La ciudadanía deja de ver en la institución un refugio para percibirla como una trinchera de privilegios personales. En las democracias maduras, la renuncia no siempre es un reconocimiento de culpa, a menudo es un acto de profundo patriotismo. Dar un paso al lado es la última oportunidad que tiene un líder rebasado para demostrar respeto por el cargo. Cuando la persona ya no suma, el único servicio que le queda por rendir a sus conciudadanos es marcharse para permitir que la institución sobreviva y vuelva a emerger la confianza.

El futuro es ahora: Ceuta y Melilla más allá de la frontera

Hay ciudades que viven bajo una narrativa que no han escrito ni elegido. Ciudades que, durante demasiado tiempo, han sido observadas desde lejos, interpretadas más por sus urgencias que por sus posibilidades.

Ceuta y Melilla conocen bien esa narrativa: la de la frontera, la de la tensión sociopolítica, la de las crisis migratorias, la de los titulares que rara vez alcanzan a describir la complejidad y la riqueza de la vida que late en sus calles. Una vida marcada también por algo mucho más profundo y cotidiano como la convivencia, el encuentro y la extraordinaria riqueza que nace del cruce de culturas, lenguas y formas de entender el mundo. Y, sin embargo, demasiadas veces son los episodios de crisis los que terminan construyendo desde fuera una imagen sesgada de ambas ciudades, una imagen que reaparece de cuando en cuando en portadas, abre informativos e inunda las redes sociales.

Ceuta y Melilla viven desde hace décadas bajo una narrativa que las reduce a su condición geopolítica. La crisis migratoria de 2021 en Ceuta ya dejó una cicatriz visible, pero también una sombra injusta que la gravísima situación vivida en estas últimas semanas ha acrecentado y casi normalizado, alimentando la idea de que Ceuta es un territorio condenado a vivir en estado de excepción. Lo mismo puede decirse de Melilla, donde la recurrencia de los episodios de presión migratoria y de tensión en la frontera acaba dibujando un escenario de tensión e incertidumbre y de cotidiana excepcionalidad.

Esa mirada estrecha tiene consecuencias. Dificulta atraer inversión y talento, limita la percepción externa de estabilidad y condiciona la autoestima colectiva. Las crisis migratorias de los últimos días y las de los últimos años dejaron y dejan heridas visibles. Heridas que duelen, que pesan y que, en ocasiones, oscurecen el horizonte. No solo por la magnitud de lo vivido, sino también por la sensación de vulnerabilidad que permanece en la ciudadanía. Pero esas heridas revelan, al mismo tiempo, algo que no siempre se cuenta: la extraordinaria fortaleza de ambas ciudades. En ellas habitan ciudadanos y ciudadanas que sostuvieron y sostienen la convivencia, profesionales e instituciones que actúan con responsabilidad, vecinos que, ante situaciones humanitarias extremas, se implican y ayudan sin preguntar quién es quién. Esa respuesta no se improvisa, es fruto de una cultura cívica que no suele aparecer en los titulares ni en el relato sesgado de la frontera y de la excepcionalidad.

Por eso es necesario detenerse un instante, escuchar el rumor de sus plazas, mirar a sus jóvenes, conversar con sus gentes, para descubrir otra verdad, otro relato. Hay algo profundamente emocionante en comprobar la capacidad de ambas ciudades para levantarse una y otra vez, para transformar las heridas de su historia reciente en aprendizaje. Porque, al final, su mayor riqueza no está en su geografía, sino en su gente. Ambas ciudades han demostrado que saben responder ante las emergencias, pero no pueden ni quieren vivir únicamente respondiendo a ellas. Ceuta y Melilla son dos ciudades que quieren y merecen construir un futuro más allá de este imaginario sesgado de la frontera y de las crisis migratorias.

Y lo están haciendo. Con dignidad, con esfuerzo, con una voluntad de futuro que merece ser acompañada. Nos consta la apuesta estratégica que los gobiernos de las ciudades autónomas hacen por un futuro posible más allá de la frontera, avanzando hacia modelos de turismo y comercio sostenibles, apostando por una economía basada en el conocimiento, la tecnología digital o la economía azul, generando condiciones para atraer  talento y fomentar el emprendimiento y, sobre todo, creando oportunidades para fijar población con horizontes de vida seguros.

Ceuta y Melilla no pueden ser definidas exclusivamente por la emergencia fronteriza. Quieren y merecen ser definidas por su capacidad de construir futuro. Y ese futuro no puede depender de ayudas coyunturales ni de programas de solidaridad que se activan solo cuando la urgencia estalla. Ceuta y Melilla necesitan ser asumidas como una cuestión de Estado. No necesitan que se las mire desde la compasión, ni únicamente desde la solidaridad. Necesitan confianza y determinación. Necesitan que las miremos no como problemas, sino como posibilidades. Necesitan instituciones que crean en ellas, tanto como creen en ellas quienes cada día las habitan.

La Universidad de Granada lo entendió con claridad desde hace tiempo. Nuestros campus en Ceuta y Melilla no son una carga para su sostenibilidad. Son parte de lo que somos. Y lo hemos demostrado sosteniendo nuestra presencia y nuestro compromiso incluso frente a un déficit estructural de financiación que se arrastra desde hace más de una década y cuya solución corresponde al Gobierno de la nación. Nuestros campus representan, por el contrario, un compromiso institucional con dos ciudades que necesitan construir su futuro sin dilaciones.

La Universidad de Granada mira a Ceuta y Melilla no solo como dos campus singulares, sino como una realidad estratégica para la propia Universidad. Y esa apuesta es profundamente política, en el mejor sentido del término: es una apuesta por la cohesión territorial, por la igualdad de oportunidades, por la presencia del Estado a través de la Universidad donde más se necesita. La entendemos como responsabilidad, como destino compartido de la historia centenaria de nuestra institución con esas dos ciudades sede. Y desde el convencimiento de que la universidad pública puede y debe ser motor de transformación social, económica y cultural en esas dos ciudades. Porque la Universidad también construye Estado. Y hacerlo en Ceuta y Melilla adquiere un significado aún más profundo.

Tenemos el privilegio de comprobar, cada año y cada curso académico, cómo nuestros campus se convierten para miles de jóvenes de ambas ciudades en un espacio de oportunidades y de esperanza, de encuentro y convivencia; en espacios, en definitiva, desde los que imaginar y construir su futuro. Porque el futuro de Ceuta y Melilla también se escribirá desde las aulas y los laboratorios, desde los proyectos que nacen pequeños y con persistentes dificultades -implantar una nueva titulación universitaria, crear empresas de base tecnológica, desarrollar nuevos proyectos de investigación, formar y atraer talento-  pero que, cuando encuentran apoyo, continuidad y confianza, pueden terminar transformando una ciudad.

Europa habla de fronteras inteligentes. Habla de tecnología, de cooperación, de movilidad segura. Y Ceuta y Melilla pueden ser precisamente los lugares donde ese concepto deje de ser un eslogan bienintencionado y se convierta en un modelo real para toda la Unión Europea. Ceuta y Melilla pueden convertirse en referentes europeos de fronteras inteligentes. No solo como puntos de control, sino como laboratorios de innovación tecnológica, social y administrativa. La Universidad puede liderar y acompañar proyectos que integren análisis avanzado de datos, inteligencia artificial aplicada a la gestión fronteriza, modelos de movilidad segura, sistemas de cooperación transfronteriza, o investigación en convivencia y cohesión social. Ceuta y Melilla pueden convertirse en laboratorios urbanos de referencia donde Europa aprenda a gestionar sus fronteras con más conocimiento, más inteligencia, más humanidad y, sobre todo, con mayor visión de futuro.

Pero para que ese futuro sea posible, Europa y España deben comprometerse. No con ayudas puntuales, sino con proyectos de largo plazo. No con gestos simbólicos, sino con inversiones estratégicas capaces de transformar estructuralmente ambos territorios. Ceuta y Melilla no pueden seguir construyendo su futuro desde la excepcionalidad. Necesitan estabilidad, planificación, inversión y visión.

Requieren que España asuma que ambas ciudades son parte esencial de su proyecto de país. Necesitan que Europa entienda que aquí se juega no solo una frontera, sino un modelo de convivencia y de gestión inteligente que puede inspirar a todo el continente. Porque lo que ocurra en Ceuta y Melilla no habla únicamente de Ceuta y Melilla. Habla también de la España y de la Europa que queremos ser.

Ceuta y Melilla merecen un relato nuevo. Uno que hable de innovación, de talento, de oportunidades. Uno que reconozca su singularidad geoestratégica y geopolítica, que sea sensible a las dificultades y sufrimiento de esas ciudades, pero que no se quede atrapado en ellas. Un relato que mire hacia adelante, más allá de la frontera y más allá de la urgente necesidad de convertirlas en entornos ciudadanos seguros. Habrá que hacerlo con serenidad, con consensos políticos urgentes e imprescindibles, pero sobre todo con valentía política, ambición colectiva y compromiso con el futuro.

Un futuro sin dilación. El futuro es ahora.

Vox reclama a Vivas más acción y vuelve a tender la mano para un Gobierno de coalición

Juan Sergio Redondo, portavoz de Vox Ceuta, ha puesto en el punto de mira al presidente de la Ciudad, Juan Vivas, tras la comparecencia pública celebrada en la mañana de este lunes.

Tal y como han señalado, se han quedado “sorprendidos” porque “no ha hecho ni siquiera mención” a la oferta presentada por este grupo parlamentario para formar un gobierno de coalición en mayoría absoluta que permitiría “resolver los problemas que tiene la ciudad de Ceuta con los medios y mecanismos que están a su disposición”.

Además, ha tildado la intervención del presidente como “totalmente decepcionante. No ha dicho absolutamente nada distinto a lo que viene diciendo a lo largo de estos casi veinte días que llevamos de invasión de la ciudad. Entendemos que ha sido una acción absoluta de postureo, vacía y sin ningún tipo de contenido para dar la sensación de que está haciendo algo cuando realmente no hace nada”.

Atacar al Gobierno de la nación


Para el portavoz de Vox, Juan Vivas “se ha dedicado a atacar directamente al Gobierno de la Nación, algo que no está mal, pero no ha dicho ni una sola de las acciones o de las actuaciones que va a llevar el Gobierno de la ciudad Autónoma con los medios que tiene a su disposición para paliar de alguna forma la situación extrema que viven los ceutíes de muchas barriadas de la ciudad y la ciudad en su conjunto”.

Según ha señalado Redondo, la Ciudad “tiene a su disposición medios suficientes como la Policía Local, Protección Civil y tantos otros medios que sí se pueden desplegar en la ciudad para poner fin a esta situación de inseguridad absoluta, sobre todo teniendo en cuenta que puede contar directamente con la colaboración, en la medida de lo posible, con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que ya están desplegados”.

Sin embargo, lamenta, “no hemos visto en ningún momento que se hayan implementado medidas como ampliación de las UIR o ampliación de la Policía Local a través de auxiliares de policía local”.

Tampoco “hemos visto en ningún momento que se haya hecho, como ya se hizo en el año 2021, algún tipo de contratación en auxiliares de seguridad privada para que también ayuden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que están ahora mismo desplegados en la ciudad”.

El plazo de 30 días dado por Vivas


Otra de las cuestiones que ha criticado Vox es el plazo de 30 días que ha dado Juan Vivas al Gobierno de la Nación para que la ciudad recupere su normalidad. Si en ese periodo no hay acciones, acudirá al Poder Judicial.

Para Vox, es un plazo demasiado largo y se pregunta si “en esos 30 días los ceutíes tendrán que padecer la situación que se está produciendo en la calle”.

Además, han adelantado que “desde el grupo Vox ya se han iniciado acciones judiciales, incluso se intenta aplicar el artículo 102, si es que el Partido Popular presta a los diputados necesarios, para poder enjuiciar al señor Sánchez”.

En definitiva, “los ceutíes necesitan respuestas. Los ceutíes no pueden esperar 30 días a que el señor Vivas se le ocurra la genialidad de irse al Poder Judicial o de apelar a instituciones totalmente controladas y mediatizadas por quien realmente tampoco está haciendo absolutamente nada en estas circunstancias extremas en las que vive la ciudad de Ceuta”, ha sentenciado Redondo.

25 años gobernando


Por otro lado, Juan Sergio Redondo ha hecho referencia al “cambio de registro que ha tenido el presidente de la ciudad.  Ahora parece que ha visto la luz después de 25 años. Ahora sí que entiende que estos invasores deben ser expulsados, porque antes no eran expulsados, y porque sí ha fomentado el efecto llamada que ha hecho que estos invasores encontrasen la posibilidad o viesen esa posibilidad de asaltar nuestra frontera”.

Tampoco entendían por qué considera que ahora hay que reforzar la frontera y que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están abandonadas por el Gobierno.

Un Gobierno de coalición


Para terminar, Vox ha planteado de nuevo “la posibilidad de un Gobierno en coalición con el Partido Popular para empezar a trabajar sobre el terreno, no para hacer comparecencias y quejarnos y pedirles al Gobierno de Sánchez. Ya sabemos que el Gobierno de Sánchez no va a hacer absolutamente nada”.

“Nosotros queremos que el Gobierno de Vivas en la próxima comparecencia nos diga qué va a hacer directamente en Ceuta y cómo va a conseguir controlar la situación de inseguridad que se viven en los barrios”, ha insistido de nuevo.

“La oferta de Vox es clara y directa. Si quiere unidad, nosotros ofrecemos esa unidad en un gobierno de coalición, pero no en un gobierno de postureo, no en un gobierno de comparecencias vacías, en un gobierno de acción, sino en un gobierno de actuación directa que ponga fin y que palíe, de alguna forma, con los medios de los que dispone la Ciudad Autónoma, la situación extrema que se degrada día a día en nuestra ciudad”.

En último lugar, Redondo tampoco se ha olvidado del delegado del Gobierno, de quien ha dicho que “sigue escondido debajo de la mesa porque no ha salido a hacer ninguna comparecencia para explicar qué es lo que está haciendo y, realmente, eso le está permitiendo al presidente de la Ciudad Autónoma de hacerse directamente una campaña política”.

El PP presenta en el Congreso una proposición para pedir el mando único en Ceuta

El Partido Popular (PP) ha registrado este lunes en el Congreso una proposición no de ley (PNL) para que Ceuta vuelva a la normalidad que contiene propuestas como la intervención de un mando único o el retorno de todos los inmigrantes que entraron el 30 de julio en la ciudad de manera irregular.

Así lo ha anunciado en una rueda de prensa la vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, quien ha afirmado que es necesaria «una actuación inmediata y urgente» en esta ciudad autónoma.

Gamarra ha criticado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no haya cancelado sus vacaciones pese a la gravedad de la situación en Ceuta, una ciudad a la que no para de «ningunear».

Sobre Pedro Sánchez: «Ahí sigue en su hamaca, con sus bermudas»

«Ahí sigue en su hamaca, con sus bermudas», ha afirmado la portavoz popular, quien ha dicho que «la incapacidad, la irresponsabilidad, la pasividad y la inacción» es lo que ha caracterizado la actuación del Gobierno.

Con la PNL, que cuenta con 11 puntos, se busca reconocer que lo sucedido en Ceuta es «una crisis de seguridad nacional, de soberanía y de integridad territorial».

Esta proposición no de ley pide, entre otras medidas, la puesta en marcha de un plan nacional de normalización y que, por ejemplo, haya un mando único que permita recuperar de la mano del Estado la normalidad en Ceuta.

Intervención europea a través del despliegue de Frontex


También se pide que todos aquellos inmigrantes que entraron de manera irregular, sean menores o sean adultos, sean devueltos a Marruecos, así como la intervención europea a través del despliegue de Frontex.

Asimismo, en la PNL el PP pide un refuerzo tanto jurídico como estructural de la frontera, con más medios tecnológicos y materiales y con una reforma de la ley de extranjería que permita el rechazo en la frontera de las personas que entren irregularmente a través del mar.

La ministra Saiz anuncia varios espacios para albergar a 1.500 inmigrantes en Ceuta

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha anunciado la disposición de varios espacios para acoger de manera temporal a inmigrantes llegados a Ceuta tras la entrada masiva por Tarajal, cuando a finales de julio Marruecos evitó ejercer el debido control fronterizo.

Bautizados como dispositivos de atención humanitaria, estos se ubicarán en la zona de embolsamiento de Loma colmenar, en pistas del cuartel de Caballería, la antigua fábrica de guano y la Hípica.

En total en esos dispositivos se dispondrán espacios temporales para 1.500 plazas.

A la ministra se le ha preguntado de manera específica si este gesto, la habilitación de espacios, supone apostar por la acogida y no por la devolución inmediata que han promovido sus colegas de gobierno, como ha sido el caso del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, o el de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

No ha sido nada concreta como la pregunta, al menos, lo merecía. “La política migratoria del Gobierno cumple con la legalidad vigente, nosotros buscamos una migración ordenada, regular y segura, porque la irregular cuesta vidas. Buscamos vías que sean regulares y seguras”, ha recalcado, coincidiendo con anteriores ministros en un claro mensaje: “Apelo e insisto a luchar contra las mafias”.

“Como saben, esta presencia de ministros y ministras, secretarios de Estado y equipos de los ministerios, es coordinada, es eficaz y es permanente en la ciudad de Ceuta. Y, evidentemente, estamos dando una respuesta cumpliendo estrictamente el marco de la legalidad vigente y, por supuesto, como ven mi presencia hoy aquí con el anuncio que les he realizado, por supuesto también con ese compromiso con la atención humanitaria”, ha recalcado.

La política migratoria


“Estamos trabajando en el marco de la legalidad vigente y con el compromiso de la atención humanitaria. Y así, insisto, venimos acompañando a la ciudad los distintos ministerios, cada uno, indudablemente, en el ámbito de su cometido”.

“La política migratoria, el Gobierno de España, cumple absolutamente de manera rigurosa con los compromisos de la legalidad vigente. Como saben, recientemente ha comenzado a estar en vigor el Pacto Europeo de Migración y Asilo”, ha concretado la ministra.

“Esa es la manera, una política coherente que pone el foco escrupulosamente con la legalidad vigente en materia de asilo y en todas las normativas que afectan y que tienen incidencia en la política migratoria. Saben, y lo he dicho en más de una ocasión, que este Gobierno trabaja siempre con una política migratoria que busca una migración regular, ordenada y, sobre todo, segura, porque la inmigración irregular es un drama humanitario que cuesta vidas. Y esa es la coherencia del Gobierno de España en esa política migratoria, la búsqueda de vías regulares, seguras de migración”.


Contra los discursos de odio


La ministra ha reseñado que Ceuta “está atravesando una situación extraordinaria que ha alterado su normalidad”, por lo que ha querido poner “en valor la madurez de la ciudadanía, que es ejemplo de convivencia, demuestra responsabilidad y compromiso ciudadano”.

Ha denunciado que el espíritu de convivencia en Ceuta ha prevalecido sobre “algunos” que “intentan colar discursos de odio”, que “han sido arrinconados por la sociedad ceutí que demuestra que la solidaridad forma parte de su identidad. El Gobierno de España estará a su lado”.

“Algunos han intentado aprovechar esta situación extraordinaria para introducir discursos de odio, para inocular miedo, con una pretensión clara que la respuesta a esta situación extraordinaria no fuera desde el marco de la legalidad o que fuera olvidando la atención humanitaria”.

“Pero esos discursos han sido arrinconados por la propia sociedad ceutí, que ha vuelto a demostrar que la convivencia, el respeto y la solidaridad forman parte de su identidad. Soy plenamente consciente del esfuerzo que está realizando el pueblo de esta hermosa ciudad y quiero que sepan que el Gobierno de España ha estado, está y estará siempre a su lado”.

Defensa del papel de Pedro Sánchez


Ha defendido la labor del Gobierno central ya que “hemos trabajado desde el primer momento y estamos presentes de manera permanente”.

“Este Gobierno no ha dejado de trabajar ni un solo segundo, desde el primer momento, acompañando a Ceuta. Y este Gobierno lo lidera el presidente del Gobierno, con reuniones presenciales, con reuniones telemáticas, con visitas”.

“La presencia de los ministros lleva detrás muchísimo trabajo, una presencia que demuestra ese compromiso de estar acompañando a Ceuta. Y es lo que vamos a seguir haciendo. Me van a permitir que yo creo que cualquiera de todos ustedes, si pudiéramos hacer balance de otros gobiernos, es incuestionable el compromiso desde hace años de este Gobierno, no solamente en vistas institucionales, sino con palabras y con hechos, con medidas, con políticas de acompañamiento a la ciudad de Ceuta”.

Presencia del Estado en Ceuta


La ministra ha recordado que hace días se libraron 6 millones y medio de euros para Cruz Roja, garantizando que pudieran atender a los inmigrantes, habiéndose repartido 4.000 kits diarios de alimentos y cursado 4.000 asistencias sociosanitarias.

Saiz ha hecho hincapié en que la presencia de ministros y secretarios de Estado en Ceuta suponen que se está “dando una respuesta cumpliendo el marco de la legalidad vigente”, recalcando la existencia de un “compromiso en atención humanitaria y trabajando en el marco de la legalidad vigente. Cada ministro trabaja en su ámbito”.

Ha lamentado Saiz el giro que está dando el PP, colocando “palos en las ruedas para cumplir con el principio de solidaridad para acoger a menores”, algo que justifica por la “incoherencia fruto de la unión con Vox”.

“No hemos dejado de trabajar ni un segundo acompañando a Ceuta, este gobierno lo lidera Pedro Sánchez. La presencia de los ministros demuestra el compromiso de estar acompañando a Ceuta, es incuestionable el compromiso del gobierno con palabras y hechos”.

Llamamiento a la calma, la cordura y la convivencia en Ceuta

Ceuta atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Son días marcados por la preocupación, la incertidumbre y el cansancio de una ciudadanía que lleva demasiado tiempo soportando una situación que exige respuestas firmes y eficaces por parte de las administraciones.

Es comprensible que exista indignación. Es comprensible que haya miedo y que muchos vecinos sientan que la situación les ha sobrepasado. Pero precisamente en estos momentos es cuando debemos demostrar la grandeza de nuestra ciudad y de quienes la formamos.

Nada justifica que la tensión termine convirtiéndose en violencia entre vecinos o en agresiones contra cualquier persona. Ceuta no puede permitirse que el miedo sustituya a la razón ni que la rabia acabe rompiendo la convivencia que tanto esfuerzo ha costado construir.

No podemos caer en el error de señalar o agredir a alguien simplemente por su aspecto físico, por el color de su piel, por su origen o porque pensemos que es diferente. Tampoco podemos llegar al extremo de que un ceutí tenga que demostrar quién es enseñando su DNI por la calle para evitar ser increpado. Eso sería una derrota para todos.

Debemos poder caminar por nuestras calles sintiéndonos seguros, sin miedo a ser confundidos, insultados o agredidos. No podemos permitir que el miedo nos enfrente entre nosotros mismos. Si convertimos la desconfianza en norma, estaremos rompiendo el tejido social que siempre ha caracterizado a nuestra ciudad.

En las últimas horas hemos presenciado hechos que nos preocupan profundamente. Agresiones, enfrentamientos y ciudadanos intentando asumir funciones que únicamente corresponden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Ese no es el camino. La justicia no puede hacerse por cuenta propia ni la violencia puede convertirse en una respuesta.

Hoy más que nunca necesitamos conciencia para comprender la gravedad del momento, coherencia para actuar con responsabilidad y cordura para no dejarnos arrastrar por la rabia. La firmeza y la defensa de nuestros derechos son perfectamente compatibles con el respeto a la legalidad y a la convivencia.

Hago un llamamiento a todos los ceutíes para que mantengamos la calma, nos respetemos unos a otros y no permitamos que el miedo nos divida. Debemos exigir soluciones con determinación, pero sin perder aquello que nos define como sociedad: el respeto, la responsabilidad y la humanidad.

La historia recordará cómo reaccionamos en estos días. Hagamos que recuerde a una ciudadanía que supo mantener la cabeza alta, actuar con serenidad y proteger la convivencia incluso en los momentos más difíciles.

Yusef Haddad

Los vecinos de la calle Tetuán denuncian la presencia de inmigrantes en una vivienda

Los vecinos de la calle Tetuán, en el Recinto, ya no pueden más. Están desesperados ante una situación que tildan de insostenible y que ha traído consigo una sensación de inseguridad permanente para los vecinos de esta barriada de Ceuta.

Según han denunciado, una de las viviendas que da a la calle citada anteriormente se encuentra llena de inmigrantes que han sido ‘acogidos’ por un vecino, el dueño de la vivienda.

Allí, tal y como manifiestan los vecinos afectados, los inmigrantes tienden sus ropas y hacen una vida normal. También tapan con sábanas las ventanas por la noche para poder dormir.

Un día tras otro la misma escena


Esta situación ya lleva dándose desde hace varios días y los vecinos de la calle no lo aguantan más. Estas personas hacen vida por el barrio, denuncian, con la inseguridad que eso trae para los vecinos afectados.

Según especulan, este hombre les habría dado acogida a cambio de que trabajen para él. Así, les ofrece un lugar en el que dormir y pasar sus días mientras realizan diferentes tareas ayudándole a terminar de construir la vivienda citada.

Por ello, también lamentan que pueda estar aprovechándose de la situación de estas personas, que entraron a la ciudad de forma ilegal el pasado 30 de julio.

En torno a 10 o 15 inmigrantes


Por lo que han podido comprobar los vecinos de la calle Tetuán, son entre 10 o 15 inmigrantes los que se encuentran alojados en esta vivienda.

De hecho, señalan que llegaron a ver a una joven también asomándose a las ventanas, como si también estuviera viviendo ahí.

A todo esto, también hay que sumarle que algunos vecinos ayudan a estar personas de diferentes maneras, ya sea dándole algo de comida u ofreciéndoles medios para ducharse.

Sobre esto último, cuentan los vecinos afectados que “sacan las mangueras desde sus ventanas o las puertas y se duchan en mitad de la calle y toda la mierda corre por la vía”.

Los vecinos, cansados de la situación


Ante toda esta situación que están viviendo, los vecinos de la calle Tetuán están hartos e indignados.

Tal y como manifiestan, “estamos cansados de esta situación y creemos que nuestras quejas y nuestras preocupaciones deberían de ser escuchadas. Queremos poder vivir en nuestro barrio con tranquilidad, seguridad y unas condiciones normales de convivencia”.

A esto, hay que sumarle que en esta barriada también viven muchos niños pequeños y, como dicen, ahora tienen que estar pendientes de ellos en todo momento y sin dejarles salir.

En ese sentido, expresan que “a los niños chicos no los podemos privar de calle. Para lo que les queda a los pobres de verano, porque en breve se están metiendo en el colegio, no los podemos tener en la casa encerrados”, lamentan.

Que realicen las comprobaciones necesarias


Por todo ello, los vecinos de la calle Tetuán solicitan “a las autoridades competentes que tengan conocimiento de lo que está ocurriendo y realicen las comprobaciones necesarias” para tomar las medidas oportunas.

La sensación de miedo e inseguridad es constante y los vecinos no pueden vivir más así. Según trasladan, ha terminado condicionando el día a día de quienes viven en esta calle. Algunos aseguran que ya no salen con la misma tranquilidad de antes y que permanecen más pendientes de lo que ocurre en los alrededores de sus viviendas.

Los afectados insisten en que no quieren que esta situación se prolongue en el tiempo y piden que se compruebe qué está ocurriendo en la vivienda y si las personas que permanecen allí cuentan con las condiciones adecuadas.

Lo único que quieren es poder volver a hacer vida normal en su barrio y recuperar una sensación de seguridad que, según denuncian, han perdido en los últimos días.

A esta situación se suma también el problema de la limpieza, con acumulación de escombros en las inmediaciones que, según los vecinos, continúa sin ser retirada desde hace una semana. Por ello, reclaman una actuación de los servicios municipales para recuperar también las condiciones de salubridad y mantenimiento de la zona.

El Ceuta, a la espera de decisión de Bassinga

La Agrupación Deportiva Ceuta sigue peinando el mercado en busca de opciones que llenen su plantilla y den las soluciones en medio del caos y la incertidumbre debido a la invasión. El equipo caballa quiere jugadores que den garantías de rendimiento e inmediatez, algo que necesitan los caballas en los últimos lances del mercado de transferencias.

Un ex de la Agrupación Deportiva entre en las quinielas, Aboubacar Bassinga. Según informa Canarias7, la UD Las Palmas ha decidido ampliar el contrato del que jugó cedido en Ceuta la temporada pasada por tres temporadas más y, al mismo tiempo, buscarle una nueva cesión para que continúe con su proceso de formación.

La AD Ceuta es una de las opciones que están sobre la mesa, según informa el mismo medio de comunicación, aunque tampoco se descarta que el futbolista continúe su carrera en un equipo de la Segunda División portuguesa.

Blindar el futuro de Bassinga


El club canario considera que Bassinga es uno de los futbolistas con mayor proyección de su cantera y quiere asegurar su futuro. Actualmente le restan dos años de contrato, pero la entidad pretende ampliar su vinculación y mantener bajo control el destino de un jugador al que considera una apuesta de presente y, sobre todo, de futuro.

El propio Bassinga, según informan, también ha pedido continuar su crecimiento lejos de Gran Canaria. Es consciente de que necesita acumular minutos, asumir responsabilidades y competir con regularidad para dar el siguiente paso en su carrera.

Su temporada en Ceuta


Llego a Ceuta el verano pasado cedido por los canarios con una gran incógnita, debido a su casi nula experiencia en la categoría. Pese a ello y a comenzar con varias lesiones, el jugador ‘26’ del pasado curso se hizo con un hueco en el equipo y tuvo un segundo tramo de curso y sprint final más que destacado.

El jugador de tan solo 20 años jugó 27 partidos en la AD Ceuta (uno de ellos en Copa del Rey) y se fue tras anotar dos goles y dar una asistencia, todo en un tramo final de curso en el que fue uno de los jugadores más destacados.

‘Abou’ tuvo tal rendimiento que fue llamado para representar a su combinado nacional, Burkina Faso, en la primera semana de junio en dos partidos amistoso ante Rusia y Bielorrusia.

El Ceuta, en su búsqueda de talento, intenta tenerlo de vuelta, viendo que, a cada día, se encontraba mejor con el juego de Romero. Los caballas están en la puja por la vuelta del africano.

Este movimiento, incluido al de Adrián Lapeña pueden ser la llave para que el Ceuta termine de encontrar las piezas que le hacen falta y de vía libre para terminar de apuntalar las necesidades del club que solo puede solucionar el mercado.

CCOO pide medidas extraordinarias para garantizar la seguridad de las limpiadoras en los colegios

El sindicato considera especialmente preocupante que el servicio de limpieza de los colegios haya comenzado hoy con los mismos efectivos y medios habituales, sin que, a su juicio, se hayan tenido suficientemente en cuenta las circunstancias excepcionales que concurren en determinados centros y los posibles riesgos que estas pueden generar para las trabajadoras encargadas de prestar el servicio.

“Una situación extraordinaria requiere necesariamente medidas extraordinarias”, señala CCOO, que considera prioritario garantizar tanto la seguridad personal como la salud de las trabajadoras antes de exigirles el acceso y el desarrollo de su actividad en aquellos centros cuyas condiciones hayan podido verse alteradas.

En este sentido, el sindicato pone el foco especialmente en el CEIP Reina Sofía y el CEIP Príncipe Felipe, que están siendo utilizados actualmente como centros provisionales para menores.

Esta circunstancia supone una alteración sustancial de su funcionamiento ordinario y, según CCOO, requiere una valoración específica de las condiciones de seguridad e higiene antes de la entrada y durante la permanencia de las trabajadoras de limpieza.

Asimismo, CCOO señala la situación del CEIP Juan Carlos I, cuya dirección ha trasladado expresamente que, dadas las circunstancias excepcionales existentes, las trabajadoras no pueden acceder al centro. Para el sindicato, esta situación evidencia la necesidad de establecer previamente unas condiciones que permitan garantizar su seguridad.

CCOO reclama soluciones urgentes


– Una evaluación inmediata de las condiciones de seguridad de aquellos centros que puedan presentar riesgos para las trabajadoras como consecuencia de las circunstancias excepcionales actuales.

– Que se garantice, cuando resulte necesario, la presencia y colaboración de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, con el fin de comprobar que las condiciones existentes permiten el acceso y el desarrollo seguro de la actividad laboral.

– La puesta en marcha de servicios extraordinarios de limpieza y desinfección, especialmente en los centros que están siendo utilizados para una finalidad distinta de la educativa habitual o que presentan circunstancias excepcionales.

– Que estos servicios extraordinarios dispongan de medios humanos y materiales suficientes y de los equipos de protección adecuados, evitando que las trabajadoras tengan que asumir riesgos derivados de una falta de previsión o de recursos.

– Que, mientras no se garanticen unas condiciones adecuadas de seguridad y salud, no se obligue a las trabajadoras a acceder a centros en los que exista un riesgo que no haya sido previamente evaluado y controlado, en cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales.

– Una coordinación directa y permanente entre la Consejería de Educación, las direcciones de los centros, la empresa responsable del servicio de limpieza y la representación de las trabajadoras, para poder adoptar decisiones rápidas y adecuadas ante cualquier incidencia.

Medidas para «una situación excepcional»


CCOO de Ceuta insiste en que la excepcionalidad de la situación exige una respuesta acorde por parte de las administraciones y de la empresa adjudicataria, con el refuerzo necesario de personal, medios materiales, servicios de limpieza y desinfección y medidas de prevención.

El sindicato considera que no puede trasladarse a las trabajadoras la responsabilidad de asumir riesgos derivados de una situación extraordinaria que requiere una planificación y una respuesta igualmente extraordinarias.

Por ello, reclama una respuesta urgente y exige que ninguna trabajadora tenga que desarrollar su actividad sin contar previamente con unas condiciones adecuadas de seguridad y salud.