Los políticos del Gobierno central están hundiendo a Ceuta por temor a Marruecos

Los políticos de turno, en este caso la coalición multipartidos encabezada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) están poco a poco intentando hundir a nuestra querida y amada ciudad de Ceuta.
Yo era un niño de corta edad en los años 80 cuando ya escuchaba que Marruecos reivindicaba la soberanía sobre Ceuta y Melilla y el gobierno central de turno, al final previa cesión de alguna petición marroquí, las aguas se calmaban.
En esos años 80 y 90 también entraban ilegales en nuestra ciudad pero a través del perímetro o por el espigón de Benzu.
Pero lo ocurrido hace tres semanas ya ha sobrepasado con creces la última crisis migratoria del 2021 donde dice mil marroquíes entraron a nado en Ceuta.
Costó mucho devolver a estos inmigrantes e incluso hubo políticos que fueron imputados como la ex delegada del Gobierno, Salvadora Mateo o la consejera Mabel Deu, solamente por defender nuestra ciudad según la justicia ilegalmente.
Pero está última invasión donde se habla de entre 70.000 y 80.000 inmigrantes ha sobrepasado todos los límites.
Es verdad que la gran mayoría han regresado y están regresando a Marruecos pero en Ceuta quedan entre 10.000 y 12.000 deambulando por nuestra ciudad provocando inseguridad por nuestras calles y insalubridad por todos sitios.
Mención aparte merece hablar de nuestros sanitarios con brotes de sarna y tuberculosis en las urgencias del Hospital Universitario y en los Centros de Salud.
El presidente Juan Vivas está llevando está crisis migratoria con mucha valentía, asumiendo que es un grave problema y que los ministros van pasando por nuestra ciudad, incluso el presidente Pedro Sánchez pero sin dar soluciones e incluso comentando en Madrid que ya hay una cierta normalidad, algo totalmente incierto.
Porque si para los ministros hay normalidad que se paseen un día completo por Ceuta, vean los asentamientos de inmigrantes que campean a sus anchas por la ciudad sin que no siquiera las fuerzas de seguridad del Estado puedan hacer nada al estar atados de pies y manos.
Para los ministros tener cuatro o cinco militares en cada supermercado o en cada negocio es normalidad y que algunos productos básicos empiecen a escasear por la adquisición de los mismos por las ONG, que me parece normal que tengan que dar de comer a los invasores pero los ceutíes también tenemos hijos y familiares que tienen también que comer esos productos como pan, huevos o pollo que empiezan a faltar en muchos supermercados.
Espero y confío que la situación se arregle aunque ya muchos ceutíes pensamos que en breve tiempo habrá otra invasión igual o superior a la actual.
Lo que no sabe Marruecos es que los ceutíes somos duros, solidarios y valientes y no vamos a permitir que nos quiten nuestra tierra que nos dejaron nuestros antepasados y que confiamos que siga siendo española para nuestros hijos y nietos.

Diario de a bordo: el eclipse y la condición humana

Zarpamos desde Motril el lunes 10 de agosto de 2026, a mediodía, en un velero de doce metros que parecía más pequeño de lo habitual cuando cinco personas intentan convivir en él. Rumbo a Cabo de Palos, con la intención de aprender, navegar y contemplar el eclipse de sol desde algún punto del Mediterráneo donde la luna nos regalara casi la totalidad. Lo consiguió: más del 98 % de ocultación, según las efemérides del Instituto Geográfico Nacional. Un privilegio que la naturaleza concede muy pocas veces en una vida.
La vuelta estaba programada para el viernes, 14 de agosto, al mismo puerto. Por mi parte, además de aprender mejor las apasionantes técnicas de la navegación, también era interesante experimentar el comportamiento que tenemos las personas cuando se ha de convivir en condiciones especiales y difíciles -falta de espacio, calor, movimientos bruscos por el oleaje o el viento, dificultades para preparar las comidas-. Pero, como nos recuerda Claude Obadía en Pequeña filosofía del océano: La navegación, más que una actividad de ocio, más que un placer, más incluso que un deporte, es una auténtica experiencia filosófica en la que el navegante solo puede confiar en sí mismo y ponerse a prueba para actuar en el momento oportuno.
La mar, como siempre, comenzó examinándonos desde el primer minuto. Una filtración de agua en los camarotes de popa -vieja conocida del barco- decidió intensificarse. Achicamos con calma, como quien resuelve un problema doméstico en mitad del océano. Pronto compartimos en grupo una exquisita comida. Sin grandes excesos, pero con los ricos productos de la huerta de nuestro capitán. La escasez de viento nos impedía usar con eficiencia las velas. A cambio, el mar nos compensó con la presencia de un pequeño grupo de juguetones delfines que parecían querer jugar con nosotros. Fondeamos en una cala de Roquetas de Mar, donde el mar se volvió espejo.
El segundo día transcurrió sin sobresaltos: algún atún cruzando la superficie, un problema menor de motor, el viento tímido que nos permitía avanzar a ratos. Llegamos a Garrucha al caer la tarde. Desde allí partiríamos hacia el sureste, buscando el punto exacto donde el eclipse se mostraría en toda su grandeza. A las 19:35, tal como anunciaban los astrónomos, la luna comenzó a morder el sol. Desde el barco, la visión era limpia, casi solemne. En menos de una hora, el día se volvió extraño: la temperatura descendió unos grados, el viento pareció detenerse y el Mediterráneo adoptó un tono metálico, como si contuviera la respiración. Comprendí entonces por qué los pueblos antiguos interpretaban estos fenómenos como señales de los dioses. La prensa había proclamado que “todos seríamos mejores personas” después del eclipse. No sé si es cierto, pero algo se movió dentro de cada uno de nosotros.
Cuando la luna inició su retirada, el sol emergió entre nubes con unos rayos verticales que parecían lanzados desde un astro rey. El espectáculo era sobrecogedor. Y pensar que algo así no se veía desde hacía casi un siglo, y que nosotros teníamos el privilegio de poder contemplarlo en este lugar y momento, desde el mar y frente a Cabo de Gata, uno de los parejes naturales más hermosos de Andalucía.
Después del baño en las zonas de fondeo permitidas y de una cena tranquila, la tripulación comenzó a transformarse. El argentino, exjugador de rugby, suavizó su rudeza. La ingeniera de telecomunicaciones multiplicaba viajes para traer viandas a la bañera. El bioquímico especializado en neurociencia empezó a hablar más… incluso a contar chistes. El capitán austriaco, bohemio y autodidacta, dejó de ponerse nervioso con nuestras torpezas. Y yo mismo, que no entendía algunas “manías” del grupo, comencé a justificar las pequeñas rarezas que nos agriaban el carácter. Quizá el eclipse no nos hizo mejores personas, pero sí más conscientes de nuestras luces y sombras.
La escala en Adra nos permitió descansar y saludar a un viejo amigo italiano, dueño de un velero escuela. El viernes, antes de zarpar, observamos la ciudad despertar a las seis de la mañana: coches, autobuses, cafeterías abiertas… la vida terrestre, tan distinta de la vida marina.
Por fin zarpamos a eso de las 9 de la mañana. A las dos en punto llegábamos al puerto de Motril. La operación de amarre al pantalán se complicó algo debido a un problema con los cabos de proa, que habían cruzado su posición por error de alguien. Esto dificultaba toda la operación. Un navegante veterano se acercó a darnos un consejo de cómo preparar el barco para zarpar, sin percatarse de que estábamos amarrando, no saliendo. La mar enseña, pero también confunde.
He cumplido mis objetivos: he aprendido a navegar mejor, he convivido cinco días con personas de carácter diverso, he contemplado un eclipse inolvidable y he confirmado lo que decía Claude Obadía: Navegar es embarcarse en una aventura del pensamiento; es hacer pequeña filosofía de la inmensidad.
La mar no solo nos lleva: también nos transforma.

Menos policías, mejores leyes

Llegué destinado a Ceuta a principios del año 1983. Mi primer destino fue el Puesto de Príncipe Alfonso, que además de la seguridad ciudadana tenía la responsabilidad de la vigilancia del perímetro fronterizo. No había presión migratoria y los marroquíes que pasaban lo hacían para vender alimentos o productos.
Los inmigrantes que se interceptaban -prácticamente marroquíes- eran retornados a su país de forma sencilla, incluso simplemente llevándolos a la frontera y entregándoselos a los agentes del vecino país. Unos años después cambiaron el procedimiento y se les hacía una filiación y un sencillo documento de identificación para su entrega a la policía marroquí. Todo muy sencillo y rápido.
Sin embargo, unos años después, nos encontramos con un nuevo procedimiento y los guardias civiles que interceptaban a marroquíes los tenían que entregar al Cuerpo Nacional de Policía para su devolución. La ley complicó un poco más el procedimiento, pero ningún marroquí pensaba que se le iba a documentar para que permaneciera en la ciudad. Ahora los inmigrantes piensan y saben que llegando han conseguido su objetivo. Esta es la realidad y debe cambiarse.
El control de las fronteras es uno de los pilares fundamentales de la soberanía de un país. Sin embargo, en los últimos años, las normativas de inmigración han provocado un efecto llamada no solo en España, sino también en Europa. Uno de los factores psicológicos y sociales que impulsa este fenómeno es la percepción de que la entrada al territorio nacional garantiza, tarde o temprano, la obtención de documentación y la residencia legal.
Ellos conocen perfectamente que la normativa actual carece de la agilidad y la posibilidad de aplicar órdenes de devolución con la suficiente agilidad y los inmigrantes saben lo que tienen que manifestar para que esa posible devolución sea imposible y al final -a los llegados a Ceuta- se les documenta y se les da billete de salida y a los llegados a la península, se les da la documentación para que estén legalmente transitando o residiendo en España.
Culpar a los inmigrantes de intentar tener una mejor calidad de vida es absurdo porque todos lo intentaríamos y, por tanto, los culpables de tanta inseguridad con el asalto que hemos sufrido hay que reprocharlo a los gobiernos que permiten por incapacidad o incompetencia que los ciudadanos de África, Latinoamérica o de cualquier otro continente tengan la certeza de que tocando suelo español serán regularizados tarde o temprano.
Ellos lo saben y las mafias se encargan de alentar esa posibilidad, incluso los informan de que tienen saturadas las oficinas de extranjería y lanzan el mensaje “todo el que llega se queda”.
Cambiar las leyes no es una postura de insolidaridad, sino un ejercicio de responsabilidad y autoprotección estatal. Si los ciudadanos y las redes de inmigración perciben que violar la frontera es el camino más rápido para obtener papeles, los asaltos masivos no cesarán. Solo mediante un marco legal claro que desmienta la idea de que tienen la documentación garantizada se podrá acabar con estos asaltos y con tantas muertes de personas inocentes.
Los ciudadanos sabemos que el camino es cambiar las leyes, el gobierno sabe que no cumplir lo prometido sobre la expulsión será traicionar y condenar a Ceuta y a todos los ceutíes.

Ceuta necesita volver a sentirse segura

Unidad, firmeza y templanza son hoy mucho más que palabras: son la respuesta que necesita una ciudad que todavía no ha recuperado la normalidad.
Hay momentos en los que una ciudad necesita algo más que declaraciones políticas. Necesita serenidad, coordinación y respuestas. Ceuta atraviesa uno de esos momentos. Han pasado más de dos semanas desde la entrada masiva del 30 de julio y, aunque la situación fronteriza pueda haber recuperado parte del control, la sensación de normalidad todavía no ha regresado plenamente a las calles.
Por eso resulta especialmente importante que el Gobierno de la Ciudad haya decidido sentarse con la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV) y con las asociaciones de las barriadas. Porque son los vecinos quienes están viviendo de primera mano las consecuencias de aquella crisis: problemas de seguridad, deterioro de espacios públicos, acumulación de residuos, alteraciones de la convivencia y, sobre todo, una sensación de incertidumbre que no puede ignorarse.
La decisión de mantener reuniones semanales hasta recuperar la normalidad es acertada. No basta con escuchar a los vecinos una vez. Hay que hacerlo de manera permanente, conocer qué ocurre en cada barriada y comprobar que las medidas anunciadas llegan realmente a donde tienen que llegar.
Y en este contexto, las palabras de Juan Vivas apelando a la unidad, firmeza y templanza deben ser entendidas como una llamada a la responsabilidad colectiva. Ceuta no necesita ahora enfrentamientos entre instituciones, ni discursos incendiarios, ni una competición por capitalizar políticamente el miedo de los ciudadanos. Necesita que todas las administraciones estén a la altura.
Pero la templanza no significa resignación. La firmeza tampoco puede quedarse en una declaración. Si se considera necesario reforzar la frontera, debe hacerse. Si es necesario agilizar las devoluciones, deben buscarse los mecanismos legales para hacerlo. Y si se reclama la presencia de Frontex en el Tarajal, el Gobierno de España debe escuchar esa petición y explicar qué respuesta piensa dar.
También es imprescindible que la recuperación de la normalidad se produzca en las calles. Los casi 800 trabajadores movilizados por la Ciudad para tareas de limpieza, adecentamiento y recogida de residuos, un 60% más que los medios ordinarios, demuestran que se está haciendo un esfuerzo extraordinario. Pero ese esfuerzo debe mantenerse mientras sea necesario y acompañarse de una respuesta igualmente contundente en materia de seguridad.
Porque el problema de fondo no desaparece cuando disminuye la presión fronteriza. Ceuta ha sufrido una crisis que ha dejado huella, y sus ciudadanos tienen derecho a saber qué se va a hacer para evitar que vuelva a repetirse.
La ciudad necesita recuperar la confianza. Y esa confianza no se recupera con promesas, sino con hechos: una frontera protegida, procedimientos de devolución eficaces, seguridad en las barriadas, servicios públicos funcionando y una Administración que escuche y responda.
Ceuta debe recuperar la normalidad. Pero para ello no basta con esperar a que el tiempo haga su trabajo. Hay que actuar. Y hacerlo juntos. Con unidad, sí. Con templanza, también. Pero, sobre todo, con firmeza y con resultados.

El 15-A, la partida con trampas que jugó Marruecos para blanquear su imagen tras el desastre sobre Ceuta

Ceuta atraviesa uno de sus peores momentos, después de que Marruecos le asestara un zarpazo a España a costa de nuestra ciudad, cruzándose de brazos mientras miles de sus nacionales bordeaban el espigón del Tarajal.

Fueron 48 horas de auténtica locura, también de muertes. España ha reconocido 83. Marruecos no ha publicado la cuenta de sus propios compatriotas ahogados y aplastados entre la multitud. La luz la aporta de momento la oenegé Ca-minando Fronteras: son más de 140 los fallecidos.

La lectura de aquellos 30 y 31 de julio fue la de un país que aplicó el puro chantaje en frontera, que desatendió su deber de control y jugó con su propia sociedad. La misma cuya juventud anhela un cambio, no esconde sus mensajes contestatarios y aspira a alimentar un movimiento que permita la entrada de posibilidades y futuro para todos en su propio país.

España no ha rechistado. Todos sus ministros han alabado el papel del socio colaborador marroquí. Siguen negando que supieran algo del desastre que rompió en tragedia en el espigón del Tarajal, a pesar que se estaban publicando a diario crónicas narrando lo que se estaba cociendo y cómo en los arenales no existía vigilancia alguna, además de llegar vehículos cargados con jóvenes llegados del sur.

EFE

La campaña de marketing

Del 30-J al 15-A solo ha habido un cambio, uno de puro marketing. Marruecos llevaba días escenificando su poder en el entorno fronterizo con Ceuta, mostrando que era capaz de responder a una amenaza de movilización masiva, justificando así que lo vivido en Tarajal fue algo excepcional, inevitable e imprevisto.

La misma línea que ha repetido hasta la saciedad España. La misma que choca con la realidad escrita y con las advertencias de los servicios de información. Cualquiera que conozca el modo de proceder del país bajo la batuta de Mohamed VI sabe que es imposible que nada se supiera de lo que a diario se estaba viendo.

Este 15 de agosto, Marruecos no permitió que sus nacionales se echaran al mar, dejando un mensaje claro ante el mundo: sabe blindar su espacio fronterizo para no poner en riesgo a su propia gente. Colocó concertinas, militarizó todo el espacio fronterizo, levantó estructuras de seguridad en la frontera…

Buscó fortalecer su tesis de que la tragedia de julio ni siquiera la aventuró. Una teoría imposible de sostener en un país que conoce todo de todos, que dispone de unas estructuras de canalización de información enormes, que no falla y menos en aspectos que tengan que ver no con sus relaciones con España, sino, de manera específica, con Ceuta.

EFE

La partida jugada con las cartas ganadoras y haciendo trampas

Este 15-A, Marruecos jugó su partida sabiendo ya todas las cartas, teniendo en su poder las ganadoras. Una apuesta con trampas.

Sus nacionales no se echaron al mar, pero los cientos de subsaharianos que buscaban la entrada a Ceuta fueron el motivo perfecto para escenificar una acción de blindaje en la valla que beneficie a Europa, erigiéndose así en la figura de ese gendarme necesario.

Este 15 de agosto, Marruecos apostó a doble caballo ganador: al de vender que su gente estaba controlada y, a su vez, presentarse como país necesario para el blindaje de fronteras en la vigilancia debida a una población subsahariana que tiene como meta final alcanzar Europa.

Padre protector de su gente, padre protector de Europa. No es una imagen nueva, más bien al contrario. En septiembre de 2024 Marruecos obró de la misma manera.

Sin investigaciones y una ciudad bloqueada


Hace unas semanas, el Observatorio del Norte de Derechos Humanos en Marruecos daba con la tecla al condenar cualquier posible utilización de la migración irregular como herramienta política, diplomática o de seguridad, rechazando «de manera absoluta» la explotación de la desesperación de parte de la juventud marroquí y exigiendo una investigación independiente que permita identificar a quienes lanzaron, difundieron o favorecieron los llamamientos digitales, así como determinar posibles responsabilidades institucionales, administrativas o de seguridad.

Nadie ha anunciado una investigación, tampoco los órganos europeos han pedido que se analice qué ocurrió y hasta qué punto esa tragedia, superior en todo a la de mayo de 2021, tiene sus responsables.

Hay más de 100 muertos, demasiadas preguntas y una ciudad española bloqueada que ha tenido que soportar declaraciones contra su integridad territorial vertidas por autoridades de Marruecos, así como una falta sorprendente de mensajes por parte del Gobierno de la Nación con los que, sencillamente, se llamen a las cosas por su nombre.

Ceuta ya no será la misma tras el 30 de julio, ese quizá haya sido el mayor daño causado por la política de chantaje de Marruecos y la debilidad de un gobierno que no reaccionó ni cuándo debía ni cómo debía. El desastre en recursos, gasto o daños estructurales nunca será tan grave como el emocional y psicológico.

‘Yo también soy Ceuta’: la cadena humana digital en apoyo a la ciudad y sus vecinos

En medio de los días difíciles que atraviesa la ciudad autónoma, ha nacido desde la propia sociedad civil de Ceuta una iniciativa espontánea que busca trasladar un mensaje de unidad desde todos los rincones de España.

Bajo el lema ‘NO ESTAMOS SOLOS, YO TAMBIÉN SOY CEUTA’, esta sencilla pero significativa campaña pretende visibilizar la realidad de la ciudad y al mismo tiempo demostrar que, a pesar de las dificultades, los ceutíes cuentan con el respaldo de miles de personas.

Todo comenzó como una simple idea impulsada por Emilio Muñoz, movido exclusivamente por la amistad y el amor a Ceuta, pero poco se fue transformando en un movimiento imparable.

La iniciativa surgió cuando amigos de fuera de la ciudad empezaron a preguntar de qué manera podían ayudar ante la preocupación por la situación actual, a lo que se unió también la petición del propio Emilio a amigos y conocidos.

Luego, en un abrir y cerrar de ojos, lo que era un gesto privado se ha convertido en una cadena de mensajes de apoyo que no deja de crecer.


Gran participación


La respuesta a este llamamiento ha sido masiva, figuras del mundo de la cultura, músicos, una reconocida bailadora, empresarios, personas de distintos ámbitos, vecinos, entre otros, han querido alzar la voz por Ceuta.

Son muchos los que se han querido sumar a esta cadena humana digital para aportar su grano de arena.

Además del respaldo de personalidades públicas, la campaña ha tocado el corazón de los ceutíes que residen fuera de la ciudad. Muchos de ellos se han puesto en contacto con los promotores para hacerse visibles y también enviar su aliento desde la distancia.

Actualmente, la organización ya cuenta con más de cien vídeos recibidos y otros más en espera para ser publicados en redes sociales, lo que refleja la enorme carga emocional y la necesidad de este apoyo psicológico en estos momentos. El Faro ofrece una pequeña muestra de lo que ha sido esta bonita iniciativa.

¿Cómo participar en la campaña?


El objetivo es que la voz de Ceuta llegue con fuerza a toda la península.

Para participar, la iniciativa propone un gesto muy sencillo pero cargado de simbolismo: grabar un vídeo corto indicando la ciudad desde la que se envía el apoyo y finalizando con la frase: “Y también soy de Ceuta”.

Los canales habilitados para recoger estas muestras de solidaridad son:

  • WhatsApp: Enviando el clip al número 670 58 63 99.
  • Mensaje privado: A través de las redes sociales oficiales de la campaña.


Cada vídeo suma y cada mensaje cuenta para hacer más fuerte esta iniciativa.

Un llamamiento a la visibilidad y la unión digital


Ante el éxito de la campaña, se ha hecho un llamamiento a personas con conocimientos en redes sociales para profesionalizar la difusión. Se busca crear grupos o plataformas que permitan unir todos los vídeos y que la gente pueda interactuar directamente, aumentando así la repercusión mediática de la campaña.

El objetivo final es claro: demostrar que Ceuta no está sola y que la sociedad civil española está volcada con la ciudad autónoma en estos momentos de incertidumbre.

Miramar Alto también existe: todas las barriadas cuentan ante una situación crítica

​Desde la Asociación de Vecinos Miramar Alto de Ceuta queremos manifestar nuestro malestar tras conocer la reciente reunión mantenida por el Gobierno de la Ciudad con diversos representantes vecinales, un encuentro al que nuestra asociación no ha sido convocada ni notificada previamente.

​Miramar Alto puede ser un barrio modesto, que abarca calles como Juan Bravo Pérez, Césped o Mirasol, pero está compuesto por vecinos y vecinas que están viviendo en primera persona la incertidumbre y la preocupación de la difícil situación por la que atraviesa nuestra ciudad. No pretendemos ser técnicos ni especialistas en la materia, pero conocemos la realidad de nuestras calles, de nuestras familias y tenemos mucho que aportar.

​Estábamos a la espera de canales de coordinación institucional, pero al comprobar que se celebran reuniones en las que no se cuenta con nosotros, nos vemos en la obligación de alzar la voz. Lo hacemos para recordar que también existimos y que cada rincón de Ceuta importa; cada hogar tiene derecho a ser escuchado, y en nuestro barrio la inquietud no es menor, tanto en el ámbito de la seguridad ciudadana como en el sanitario.

​Nuestra intención siempre ha sido y será sumar. Disponemos de propuestas constructivas para afrontar este contexto que no beneficia a nadie: ni a quienes llegan buscando un futuro ni a los ciudadanos que residen aquí. Por ello, solicitamos formalmente ser incluidos en las próximas convocatorias y mesas de trabajo, para dar voz a la buena gente de nuestra zona y trasladar la realidad que se respira en nuestras calles.

​Recordamos a los responsables del Gobierno de la Ciudad que la labor vecinal es completamente voluntaria, desinteresada y motivada exclusivamente por el cariño a nuestro barrio y a Ceuta. Quienes estamos a pie de calle, asumiendo en muchas ocasiones una labor humanitaria y de contención que va más allá de nuestras competencias, ofrecemos una visión real y necesaria. Los responsables políticos disponen de las herramientas y los mecanismos para actuar, pero para hacerlo con eficacia es fundamental contar con toda la información.

​En momentos como este, ninguna barriada ni ninguna asociación vecinal debe quedar al margen. En Ceuta no puede haber vecinos de primera y de segunda: todos sumamos y todos debemos ser escuchados.

José María Ramos Marín

Presidente de la A.VV Miramar Alto

Carles Manso: «Es complicado vernos así toda la temporada»

Contundente triunfo el que celebró el FC Andorra en el partido de su estreno de la competición en LaLiga Hypermotion frente a la AD Ceuta, que tuvo pocas opciones ante un rival realmente arrollador desde el principio que hurgó en la herida de un equipo moralmente tocado. Carles Manso, el técnico andorrano, valoró la importancia de una victoria clave en las aspiraciones de crecimiento de su equipo que, ahora, solo espera continuar en la senda de las buenas sensaciones.

“No puedo decir que mejor de lo que esperábamos. Hay que felicitar a los jugadores y el staff. Hoy se ha visto todo el trabajo con esta victoria. El juego ha sido muy bueno. La primera parte hemos tenido ocasiones y por suerte Jordi nos ha dado el gol de la tranquilidad”, comenzó explicando Manso.

Un equipo ambicioso y enchufado


Aun así, reconoció que en “la segunda parte nos ha costado algo más entrar. Hay que dar la enhorabuena a los jugadores. No es fácil salir desde el banquillo y los últimos tres goles los han hecho Nacho (Quintana) y Álex (Calvo). Cada jugador que salga debe dar la versión de hoy. Eso nos hará fuertes”, afirmó.

“Se demuestra que los que vienen, pongas a quien pongas, juegan de la misma manera. Tener jugadores que hacen fácil el día a día ayuda. Esta es la línea a seguir. Es complicado vernos así toda la temporada, pero lo que nos acerca al objetivo es ganar el siguiente partido. Hay que pensar en Vigo, es la única manera de seguir creciendo”, continuó diciendo.

La clave del juego por fuera


El entrenador del FC Andorra también remarcó el “juego por fuera” como una de las claves de la victoria de su equipo. “Le hemos dado mucha importancia en la pretemporada al juego por fuera. El año pasado se nos cerraban mucho y nos hacían daño al contraataque. Le hemos dado una vuelta y sabíamos que había que hacer daño por fuera”, dijo al respecto.

No obstante, fue un partido bastante completo realmente en todos los sentidos y facetas. También en defensa. “Parece que no ha habido vacaciones. De la línea defensiva todos han jugado juntos. Hugo se ha integrado gracias a un centro del campo con jugadores que ya estaban. El club pone todas las facilidades. Estamos muy contentos. Hay que recuperar jugadores importantes todavía”, añadió Manso.

Ya para finalizar, acabó diciendo que “estamos a medio hacer pese a la victoria. Tenemos muchos jugadores que se deben inscribir. Estamos a 15 de agosto y si pierdes la semana que viene las sensaciones se disuelven. La línea es esta, pero todavía queda mucho. Estamos más cerca de ayer para conseguir la salvación y estar otro año en el fútbol profesional”.

La Delegación asegura que el solar del Puerto fue ofrecido inicialmente por la Autoridad Portuaria y la CECE pide descartarlo

La posible ubicación de un centro provisional de acogida de inmigrantes en la explanada de los antiguos chalés del Puerto ha generado nuevas reacciones y precisiones institucionales. Mientras la Delegación del Gobierno asegura que este emplazamiento fue propuesto inicialmente por el propio presidente de la Autoridad Portuaria, la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) reclama ahora que se descarte y se estudien alternativas fuera del entorno portuario.

La Delegación aclara el origen de la propuesta


Ante las informaciones aparecidas en distintos medios, la Delegación del Gobierno ha explicado que la posibilidad de utilizar esta parcela partió inicialmente del presidente de la Autoridad Portuaria de Ceuta, durante una reunión celebrada en la propia Delegación en la que participaron también los consejeros de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda y de Urbanismo y Transportes, además de la Secretaría de Estado de Migraciones.

El objetivo de aquel encuentro era consensuar posibles espacios para dar respuesta a las necesidades derivadas de la situación migratoria.

Según la Delegación, el ofrecimiento del Puerto fue realizado verbalmente y fue retirado por su propio presidente apenas 48 horas después.

Pese a ello, la Delegación y los ministerios implicados aseguran que continúan trabajando en el estudio de todas las posibilidades existentes, con el objetivo de alcanzar el mayor consenso institucional posible.

arantxa-campos-presidenta-confederacion-empresarios-ceuta-cece

Los empresarios piden que se descarte el Puerto


En paralelo, la CECE ha solicitado formalmente a la Delegación del Gobierno que reconsidere la posible instalación del centro en la parcela de los antiguos chalés y que estudie ubicaciones alternativas fuera del entorno portuario.

La petición responde a la preocupación expresada por la Asociación de Concesionarios de la Autoridad Portuaria, la Asociación de Transportistas y la Asociación de Provisionistas y Actividades Portuarias, que advierten de posibles efectos sobre la seguridad, la movilidad y el normal funcionamiento del Puerto.

La organización empresarial señala que comprende la situación excepcional que atraviesa Ceuta y la necesidad de habilitar una solución provisional, pero considera que esta debe ser compatible con la protección de una infraestructura estratégica para la economía local.

“No cuestionamos la necesidad de habilitar una solución provisional. Lo que pedimos es que no se haga en una zona estratégica para la actividad económica y portuaria de Ceuta cuando pueden estudiarse otras alternativas”, han señalado desde la Confederación de Empresarios de Ceuta.

El Tarajal, entre las alternativas


La CECE considera especialmente relevante preservar las condiciones de operatividad del Puerto, por donde se desarrolla diariamente el movimiento de mercancías, vehículos pesados, pasajeros y trabajadores.

Por ello, plantea estudiar terrenos alejados de la actividad portuaria, entre ellos espacios disponibles en el entorno del Tarajal u otras zonas periféricas poco pobladas, siempre que los organismos competentes determinen su idoneidad.

Los empresarios reclaman que antes de adoptar una decisión definitiva se valoren todas las alternativas y se escuche a los sectores directamente afectados.

“La prioridad debe ser encontrar una solución que permita atender esta situación sin poner en riesgo la seguridad, la actividad de las empresas ni la competitividad del Puerto de Ceuta”, han manifestado desde la asociación de empresarios.