Prácticamente 90 cadáveres, de ellos 83 asociados a la tragedia del espigón del Tarajal. La cámara habilitada como morgue temporalen el antiguo hospital militar de Ceuta sigue acogiendo los cuerpos de las víctimas de la entrada masiva que permitió Marruecos.
Al otro lado de la frontera quedaron muchos más cadáveres. Según datos de la oenegé Ca-minando Fronteras, se han producido casi 150 muertes en total.
La Guardia Civil pudo identificar 6 de esos cuerpos, a los que se suma una séptima persona que perdió la vida tras una parada cardiorrespiratoria en el hospital universitario.
Sin posibilidad de cruce fronterizo, las trabas para las familias
¿Por qué se ha producido una cifra tan baja de identificaciones al momento? A pesar de los tratados de buena vecindad, no existe un protocolo que haya permitido acelerar las tomas de muestras de ADN con sus familias y la comprobación de huellas dactilares de las víctimas del Tarajal con mayor celeridad.
Familias de esos fallecidos carentes de visado para entrar en Ceuta no pudieron cooperar aportando las muestras necesarias para avanzar más rápido en identificaciones que en muchos casos son complicadas, toda vez que los fallecidos fueron localizados ahogados y aplastados.
Miles de personas querían entrar a la vez bordeando el espigón del Tarajal y encontraron la muerte. Esa tragedia no fue mayor por la rápida intervención de la Guardia Civil, con intervenciones destacadas del Servicio Marítimo y los GEAS.
Con el paso del tiempo y la permanencia sin vida en el mar, todo fue aún más complicado ya que hay cadáveres muy deteriorados.
Repatriaciones y entierros
De momento las repatriaciones de esos cuerpos, de los que sí han sido identificados, están bloqueadas a través del paso del Tarajal. Marruecos dará nueva respuesta este próximo lunes sobre si admite la entrada de los cuerpos de sus propios nacionales a través de la frontera.
En el caso de los que tendrán que ser enterrados en Ceuta, faltan las licencias para poder llevar a cabo ese trámite, mientras Estructuras del Estrecho ha ido avanzando en la construcción de más tumbas.
Murieron marroquíes, pero también bastantes subsaharianos. Con estos últimos las labores de identificación están siendo incluso más complicadas por lo que terminarían recibiendo sepultura en Sidi Embarek o Santa Catalina.
La entrada masiva de inmigrantes en Ceuta ha dado pie a la generación de asentamientos en acantilados, debajo del puente del Caballa, por toda la zona del Recinto y Hacho…, pero también en puntos como Juan XXIII, sobre sus rocas.
Allí, hay un grupo que permanece desde prácticamente la entrada masiva en una estampa que llama la atención, ya que parece dibujar la toma de un pequeño islote.
La puerta abierta por la que Marruecos admite a sus nacionales
Marruecos está aceptando a sus propios nacionales, a todos los que rehacen su particular periplo clandestino, pero al revés, teniendo como meta el país que abandonaron.
Esa llamada a la no regularización para todo aquel que haya entrado en lo que ha sido considerado un ataque a la integridad de Ceuta y de toda España cala en grupos que sí están decidiendo volver, librándose así de cualquier detención y posterior expulsión.
Según fuentes policiales consultadas por este periódico, en esta semana han podido marchar de regreso a su país más de 1.500 personas.
Son cifras importantes, pero siguen quedando en Ceuta muchos más, existiendo un foco de inseguridad claro en puntos como la playa del Trampolín, con más de 80 cabañas elaboradas por los propios inmigrantes, muchos de ellos subsaharianos.
Blindaje de seguridad
Esta situación se da en una jornada en la que tanto Marruecos como España han blindado su frontera.
Tanto a pie de Tarajal como en Benzú y en el vallado, se cuenta con personal suficiente de policías, guardias civiles y militares.
La Benemérita dispone de agentes suficientes, también en la valla no solo con los GRS, sino también con un equipo táctico del GAR.
Hoy es 15 de agosto, otra fecha señalada en el calendario de este verano para los ceutíes. Han pasado ya más de quince días desde la entrada masiva del 30 de julio. Quince días desde que decenas de miles de personas atravesaron ilegalmente nuestras fronteras y pusieron a Ceuta ante una situación que difícilmente puede calificarse de “una crisis más”.
Más de 70.000 personas han retornado ya a sus lugares de origen, pero la pregunta que sigue pendiente es otra: ¿qué ha cambiado realmente en Ceuta? Porque una cosa es contener una emergencia y otra muy distinta resolver sus consecuencias y prepararse para que no vuelva a suceder.
La ciudad continúa arrastrando las secuelas de aquellos días: servicios públicos tensionados, recursos de acogida desbordados, espacios que han dejado de estar disponibles para sus ciudadanos, colegios afectados y una sensación de inseguridad que no desaparece porque hayan cesado las entradas. A ello se suma el cansancio.
El hastío de una población que lleva más de dos semanas viviendo una situación extraordinaria y esperando respuestas igual deextraordinarias que no llegan. También queda una pregunta incómoda: ¿qué hemos aprendido? Si la respuesta es únicamente que la situación está controlada, estaremos ante una conclusión demasiado pobre para la dimensión de lo sucedido.
Porque algo falló. Y si algo falló hasta el punto de permitir la entrada masiva de decenas de miles de personas, el Gobierno de España tiene la obligación de averiguar qué ocurrió, asumir las conclusiones y corregir aquello que sea necesario. En este escenario, el Gobierno de Juan Vivas ha puesto sobre la mesa una hoja de ruta para el ‘después’.
Siete prioridades que no son un listado político más, sino una propuesta para que Ceuta pueda afrontar el futuro con mayores garantías: controlar las fronteras sin depender de terceros; impedir que la presión migratoria pueda utilizarse como instrumento de presión sobre la ciudad; reforzar la presencia del Estado; proteger al tejido productivo; fortalecer el anclaje europeo; impulsar un ambicioso plan de inversiones, infraestructuras y vivienda; y abordar los déficits estructurales que arrastra la ciudad.
Es, en definitiva, una hoja de ruta para sobrevivir a ese después que tanta incertidumbre nos produce. Porque Ceuta no solo necesita salir de esta crisis. Necesita salir de ella con más seguridad, más recursos, más Estado y más Europa. Necesita saber que no volverá a encontrarse sola ante una situación semejante.
Y aquí aparece una cuestión fundamental: Ceuta necesita que se la tome en serio. Que la tomen en serio las instituciones, pero también España y Europa. Los ciudadanos que viven aquí son españoles y europeos. La frontera que protege Ceuta no es solamente una frontera ceutí: es frontera española y frontera exterior de la Unión Europea. No puede tratarse como un problema periférico que se atiende cuando la situación alcanza dimensiones imposibles de ignorar. La ciudad ha demostrado durante estos días unidad, madurez y resistencia. Ha soportado una presión extraordinaria sin renunciar a su convivencia.
Ha acogido, atendido y sostenido unos servicios que han llegado al límite. Pero la responsabilidad no puede recaer indefinidamente sobre los hombros de los ceutíes. Ahora corresponde al Gobierno de España demostrar que ha entendido la magnitud de lo ocurrido.
Y a Europa, que también ha entendido que lo que sucede aquí afecta a todos. Más de quince días después, Ceuta no necesita discursos de tranquilidad, de esa ansiada normalidad que solo es real para quel que ve con unos ojos distintos a los de los ceutíes. Necesita certezas.
Necesita saber que sus fronteras estarán protegidas, que sus servicios públicos tendrán recursos, que sus ciudadanos recuperarán plenamente sus espacios y que, si algún día volviera a producirse una situación semejante o similar, España dispondrá de las herramientas necesarias para responder. Porque la verdadera prueba de esta crisis no será contar cuántas personas han regresado. La verdadera prueba será comprobar si hemos aprendido algo de lo ocurrido y si lo han aprendido quienes tienen el deber de hacerlo.
Soy una ciudadana que escribe desde la Península, pero lo hago pensando en quienes estos días no contemplan lo que ocurre en Ceuta desde una pantalla, sino desde la ventana de su casa.
Creo es muy fácil hablar de inmigración cuando la frontera queda lejos y que es muy fácil pronunciar palabras como solidaridad, acogida o humanidad cuando son otros quienes conviven con las consecuencias de una entrada masiva; pero es mucho más difícil es hablar de los límites. Pero, sin embargo, una sociedad responsable tiene que ser capaz de hablar de ambas cosas.
Lo primero debería ser evidente: ninguna persona pierde su dignidad por ser inmigrante, pero tampoco adquiere impunidad por serlo.
Marruecos no es un país en guerra. Eso no significa que no puedan existir personas concretas con motivos legítimos para solicitar protección internacional y para eso existen procedimientos que deben estudiarse individualmente. Pero pienso que no se puede convertir automáticamente cualquier entrada irregular en una huida de la guerra, porque sencillamente, no lo es. Y tampoco deberíamos tener miedo de decirlo.
Me preocupa especialmente que el debate haya llegado a un punto en el que plantear preguntas elementales parezca sospechoso. ¿Quién entra? ¿Es realmente menor quien afirma serlo? ¿Tiene derecho a permanecer en España? ¿Dónde va a alojarse? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Qué capacidad real tiene Ceuta para asumir nuevas llegadas? ¿Qué ocurre cuando alguien comete un delito?
Preguntar esto no es xenofobia, y esas preguntas deberían hacérselas quienes quieren gobernar con buena voluntad y responsabilidad.
Después están los hechos que resultan mucho más difíciles de digerir, como los acontecidos tras la última entrada, ya que se están investigando presuntas agresiones sexuales, algunas de ellas contra menores. También hemos conocido actuaciones relacionadas con allanamientos y otros incidentes. Ante esto, mi posición como ciudadana es muy sencilla: si alguien llega buscando una vida mejor, encontrará en España derechos, garantías y dignidad. Si alguien llega y comete un delito, encontrará el Código Penal. Y es exactamente el mismo que debe encontrar cualquier español.
Porque proteger al vulnerable no consiste en decidir previamente quién merece nuestra empatía según su nacionalidad.
Una niña presuntamente agredida sexualmente es vulnerable.
Una mujer que tiene miedo también lo es.
Un anciano que ve alterado su barrio también merece tranquilidad.
Una familia cuya vivienda es invadida merece protección.
Y un policía que se coloca delante de una frontera ante cientos de personas merece poder hacer su trabajo con medios, respaldo y seguridad.
Los derechos humanos no empiezan en la frontera y terminan cinco metros después.
También alcanzan a quienes viven al otro lado.
Me han impresionado igualmente algunas imágenes procedentes del lado marroquí. Exigir firmeza fronteriza no significa justificar que se golpee, apedree o maltrate a una persona. Si existen abusos de las fuerzas marroquíes, deben investigarse. La misma coherencia que me lleva a exigir responsabilidades a quien delinque en España me obliga a rechazar que un ser humano sea brutalizado al otro lado de la valla.
De eso debería tratarse: ley sin crueldad y humanidad sin ingenuidad.
Lo que resulta inaceptable es que Ceuta termine atrapada entre ambos extremos.
No puede convertirse periódicamente en el escenario donde Marruecos, España y Europa comprueban hasta dónde aguanta una ciudad de poco más de 18 kilómetros cuadrados.
Las playas no pueden transformarse indefinidamente en asentamientos improvisados.
Las calles no son centros de acogida.
Los vecinos no son responsables de solucionar un problema geopolítico.
Y los servicios sanitarios, policiales y sociales tienen límites materiales por mucho que la buena voluntad sea infinita.
Las normas sanitarias, de convivencia, de seguridad y de utilización del espacio público existen para todos.
Para todos significa también para todos. Porque una de las formas más extrañas de discriminación consiste en pensar que a determinadas personas, por ser inmigrantes, no se les pueden exigir las mismas reglas básicas de convivencia que exigimos a cualquier ciudadano.
Sí se puede. Y se debe. Y hay una responsabilidad de la que tampoco deberíamos apartar la mirada: la de Marruecos.
Marruecos es un Estado con Gobierno, policía, ejército, instituciones y fronteras. España no puede asumir indefinidamente las consecuencias de cada ocasión en la que miles de personas consiguen alcanzar simultáneamente el perímetro fronterizo.
Una frontera internacional tiene dos lados y por tanto, también tiene dos responsabilidades.
España debe cumplir la suya: rescatar cuando exista peligro, identificar, atender, proteger a los menores, tramitar las solicitudes de asilo, garantizar asistencia jurídica y respetar escrupulosamente los derechos fundamentales, pero Marruecos también debe cumplir la suya. Y Europa debería comprender definitivamente que Ceuta no es únicamente un problema español. Es una frontera exterior europea.
Ante la posibilidad de nuevos intentos de entrada masiva, espero que esta vez las administraciones hayan aprendido algo.
Que solidaridad no significa ausencia de límites.
Que acoger no significa renunciar a identificar.
Que proteger a un menor no significa mirar hacia otro lado ante un delito.
Que devolver a quien legalmente corresponda devolver no constituye una vulneración de derechos cuando se hace con todas las garantías.
Y que exigir seguridad no convierte automáticamente a nadie en racista.
Estoy cansada de ese debate infantil en el que parece obligatorio elegir entre dos caricaturas: o queremos fronteras completamente abiertas o carecemos de humanidad.
Me niego a elegir.
Quiero las dos cosas que cualquier democracia madura debería ser capaz de ofrecer al mismo tiempo: humanidad y orden.
Quiero que quien llegue exhausto reciba agua.
Que quien se esté ahogando sea rescatado.
Que quien tenga derecho a asilo sea protegido.
Que un menor desamparado sea atendido.
Pero también quiero que nuestras fronteras sean fronteras, que nuestras leyes sean leyes y que nuestras calles sean seguras. Y sobre todo, quiero que cuando hablamos de proteger a las personas no olvidemos sistemáticamente a una parte de ellas.
Ceuta no es solamente la puerta por la que algunos quieren entrar en Europa.
Ceuta es la casa de quienes ya viven allí,
y una casa puede abrir sus puertas para ayudar a alguien sin renunciar por ello a tener puerta.
Ni cerradura.
Ni normas.
Ni derecho a sentirse segura.
La humanidad sin ley termina siendo desorden.
La ley sin humanidad puede convertirse en injusticia.
Una democracia decente tiene la obligación de no renunciar a ninguna de las dos.
Atentamente,
Una ciudadana española desde la Península (Visan Montesinos Pérez).
Varios agentes de la USECIC de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta que se encontraban de paisano por el Monte Hacho han evitado un incendio mayor en las inmediaciones del polvorín.
Mientras caminaban por la zona, un ciudadano les dio el aviso de que había maleza ardiendo a causa de una hoguera que habían hecho varios inmigrantes y que se había salido de control.
Los guardias civiles acudieron de inmediato al punto exacto y, ante la falta de material específico en ese momento, actuaron con rapidez echando tierra sobre las llamas para ahogar el fuego, logrando sofocarlo por completo antes de que se propagara por el monte.
Control y aviso a los militares de la zona para asegurarla
Una vez controlado y extinguido el fuego, los agentes dieron aviso a los militares de la zona, quienes se personaron en el lugar para hacerse cargo de la situación y asegurar el perímetro.
La zona en donde se estaba naciendo el incendio es peligrosa, al estar próxima al polvorín. De haber prendido podría haber tenido peores y más graves consecuencias.
La rapidez en la reacción tanto del ciudadano que alertó como de los agentes fue determinante para evitar un mal mayor.
De esta manera todo ha quedado en un susto, controlándose la situación y recuperándose la normalidad.
El peligro de los asentamientos y la práctica de hogueras
Los asentamientos generados en zonas como el Hacho, el entorno de San Amaro o las proximidades del CETI dan pie a situaciones peligrosas como esta. Y es que quienes viven en las casetas habilitadas realizan hogueras para cocinar o calentarse de noche, lo que puede descontrolarse.
Hace unas semanas se produjo otro incendio de mayor gravedad en las cercanías de la urbanización La Colina, que pudo ser controlado rápidamente por los bomberos y con presencia de la Policía
Yo estuve en Colombia. Cien años de soledad y la Crónica de una muerte anunciada despertaron en mí un fanatismo por el realismo mágico, por Gabo, por el universo de Macondo y sus personajes que morían para resucitar cuando les diera la gana. había devorado durante mi adolescencia el despertar por mí pasión literaria y todo ello hizo que buceara en los libros, en las historias que se contaban: tristezas, alegrías, aventuras y desventuras, amores que enloquecían en los tiempos del cólera, conocer los ojos de un perro azul y saber de aquel coronel que no tenía quien le escribiera.
Putas tristes, el diario de un náufrago, el día que matarían a un hombre en una crónica de una muerte anunciada y mis largas tardes de otoño con un patriarca llamado Aureliano Buen día. Busqué a Gabo en Monpost, Aracataca, Medellín, Cali, Cartagena de Indias… llegué a Bogotá preguntando por anuncios de alguna conferencia, una charla en la universidad o algún programa de televisión en el que García Márquez interviniera. Parecía estar en todas partes y en ninguna. Cuando había dado todo por perdido volví a rastrear la pista del hielo que fue llevado a Macondo por los gitanos liderados por Melquíades.
Tumbado en la hojarasca y amodorrado por la humedad tropical, me quedé dormido o despierto, no sabría decirlo; me perdí en el tiempo, en el espacio, eclipsado en una noche que duraría segundos. y allí soñe con los ojos abiertos que Fermina daza me hablaba de Ceuta: esta es su historía: «
Todo comenzó con una serie de artículos versantes sobre los aseos del parque de perros. Se denunció en la prensa, radio, televisión…Habían estado rotos durante largos años pero el ayuntamiento hacía oídos sordos y ojos ciegos ante las peticiones de los usuarios y empleados del parque. Mandaron 56 fotos, 37 denuncias, se habló con los concejales y los algunos consejeros del consistorio; el WC seguía cerrado y el olor de las alcantarillas espantaban hasta los perros.
Con el tiempo cada vez que había una urgencia los dueños de las mascotas vieron que, más que hacer las necesidades en cualquier sitio, sería más operativo usar bolsas de basura para que tampoco se enseñaran las vergüenzas mientras las deposiciones se canalizaban en el plástico habilitado para crisis perentorias.
En el año 2026 más de 80.000 personas cruzaron la frontera en un día; Ceuta fue protagonista en todo el planeta llegando a eclipsar el mismísimo eclipse del 13 de agosto. Como si fuera obra de una maldición la ciudad fue atrapada en un hedor insoportable debido a las aguas mayores y menores de las más de 80.000 almas que deambulaban por la ciudad. basuras, eces, orines, cadáveres en descomposición de ahogados anónimos que intentaron llegar a tierra, comida podrida, contenedores volcados, miles de excrementos de perros, colonias de gatos abandonadas.
El Centro de la Ciudad disimulaba la porquería haciendo malabares pues cada día visitaba la ciudad un ministro del Gobierno e incluso el mismísimo presidente del ejecutivo. El pueblo se convirtió en un foco de peste y en un año el alcalde recibió a 16 jefes de Estado, dos premios Nobel de epidemiología, el director general de la organización Mundial de la Salud y el dueño de la empresa Zotal, que donó más de un millón de toneladas para prevenir una pandemia anunciada.
La suciedad y la falta de higiene acumulaban gérmenes causando infecciones estomacales, enfermedades de la piel y problemas respiratorios. Los animales como ratas y moscas transportan microbios peligrosos desde la basura hasta los alimentos.
Desde la Mareta Pedro Sánchez nombró al Doctor Simón como comisionado general para coordinar la catástrofe sanitaria, sus primera palabras fueron que “tres ratas, 4 moscas, 5 zurullos y algunos pipís no eran para tanto y que con lejía todo se solucionaba”. Pero no fue así, las plagas no conocen fronteras y llegaron a la capital el día en el que el presidente ceutí fue recibido en audiencia por Su Majestad el Rey.
Se cuenta que un roedor se había introducido en la chaqueta del edil y, haciendo entrada en el palacio hizo enfermar al propio monarca causándole unas diarreas fenomenales que lo llevaron a otro reino. Las cortes generales decidieron instaurar la República pues la dinastía real decidió abdicar creyendo que había caído la desgracia para los próximos 100 años.
La primera decisión que tomó el nuevo gobierno fue arreglar el aseo del parque de perros y cuentan que, desde ese momento, Ceuta fue elegida la ciudad más limpia del mundo. “Porque los WC condenados a 100 años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la mierda”.
Como jóvenes ceutíes, queremos expresar nuestra profunda preocupación por la situación que vive nuestra ciudad. Cada vez son más los ciudadanos que manifiestan sentirse inseguros y que reclaman medidas eficaces para recuperar la tranquilidad en nuestras calles. La seguridad es un derecho fundamental y ninguna administración puede mirar hacia otro lado.
Desde el Movimiento Estudiantil Ceutí exigimos a la Delegación del Gobierno, al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta y al Gobierno de España que actúen de forma inmediata y coordinada para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. No bastan los discursos ni las promesas; hacen falta decisiones firmes y resultados.
Los centros educativos deben ser espacios seguros, donde estudiantes, docentes y familias puedan desarrollar su actividad con normalidad. Del mismo modo, reclamamos un refuerzo de los medios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, una mayor vigilancia y una política eficaz que garantice el cumplimiento de la ley.
Consideramos que la actual política migratoria ha demostrado ser insuficiente para afrontar la presión que soporta Ceuta. Por ello, reclamamos un mayor control de las fronteras, el cumplimiento estricto de la legislación vigente y el retorno, conforme a la ley y a los procedimientos establecidos, de aquellas personas que permanezcan en España de forma irregular cuando así proceda legalmente.
No podemos seguir normalizando una situación que preocupa a muchos ciudadanos. Ceuta merece vivir con tranquilidad, orden y seguridad. Quienes gobiernan tienen la obligación de escuchar a la ciudadanía y de adoptar las medidas necesarias para proteger el interés general.
Los jóvenes ceutíes queremos una ciudad donde la ley se cumpla, donde la seguridad sea una prioridad y donde las instituciones respondan con firmeza a los desafíos que afrontamos. Ha llegado el momento de actuar. La ciudadanía no puede seguir esperando mientras los problemas continúan creciendo.
Es el anuncio de intento de entrada masiva en Ceuta más famoso. Este 15 de agosto pasará a la historia por la comunicación casi en directo de una alerta a la que asistirán como testigos todos los medios de comunicación. Es la crónica anunciada de lo que ha terminado siendo una operación de marketing en materia de seguridad en Marruecos.
Es el ataque a la frontera de Ceuta más mediático vía alerta exhibida por el vecino país. El mismo que lleva semanas blindando sus espacios fronterizos, movilizando a miles de agentes, colocando vallas y concertinas, además de levantar nuevas estructuras para evitar, por ejemplo, un cruce a la carrera por Tarajal.
Todo lo está haciendo dejando que se fotografíe cada paso, cada acción.
Escenifica el contenido de lo que hace 15 días fue una ausencia absoluta de seguridad a pesar de que durante al menos una semana antes los intentos de cruce estaban siendo muy numerosos, hasta mil en una sola madrugada.
Los arenales quedaban al descubierto, no había prácticamente vallas, los nadadores se acercaban sin encontrar veto y los autobuses llegaban cargados desde el sur para asentarse en un norte previendo una entrada que rompió de la peor de las maneras, un 30 de julio, con miles y miles de hombres, mujeres, niños y bebés cruzando el espigón del Tarajal, lo que dejó, según Ca-minando Fronteras, más de 140 muertos a ambos lados de la estructura.
Marruecos dejó pasar a miles de personas durante dos días consecutivos. Algunos incluso se volvían nada más cruzar en una especie de giro que nadie podía entender. Esos retornos voluntarios que siguen produciéndose son los que el Gobierno de la Nación interpreta como colaboración marroquí, pero fueron los mismos que alentó Marruecos.
Informes y refuerzos de seguridad y militares
Mientras el vecino país incrementa sus medios de control en Tarajal y Benzú, España se ha reforzado con policías, guardias civiles y militares, contando con refuerzos de la península.
Se suspendieron vacaciones y se tiene a los efectivos de Ceuta activados y con refuerzos llegados de la península.
La Guardia Civil dispone de agentes suficientes, también en la valla no solo con los GRS, sino también con un equipo táctico del GAR.
El CNI alertó de la presumible intención de pasede inmigrantes analizando los riesgos. Se ha reaccionado. Pero ese aviso es el mismo que se generó antes del 30 de julio, comunicando de las movilizaciones de personas al otro lado de la frontera. Movilizaciones de grupos que eran cada vez más elevados.
A la cadena de mensajes se suman los repetidos de forma insistente por los ministros que han girado visita a Ceuta y los que no.
El mensaje insistente y las mafias
Este viernes le tocaba a la ministra de Igualdad, Ana Redondo. Una entrada masiva a Ceuta desde Marruecos «no puede volver a producirse», ha dicho, recalcando que las personas que intenten acceder «van a ser repatriadas» y su «esfuerzo titánico no va a servir de nada».
Redondo ha establecido como prioridades inmediatas «asegurar la soberanía de España» en la ciudad autónoma, garantizar que las mujeres y los hombres en Ceuta pueden «volver lo antes posible a la normalidad», repatriar «absolutamente a todas las personas que han conseguido llegar a Ceuta, desde el respeto a la legalidad y desde el respeto a los procedimientos y a los derechos fundamentales de cada una de ellas».
Dice esto mientras las mafias hacen su agosto sacando a personas en embarcaciones, hombres y mujeres que terminan infiltrándose en aguas peninsulares sin que se sepa de dónde proceden.
Detenciones en Marruecos
Mientras los espacios fronterizos con Marruecos quedan blindados, en el vecino país continúan las detenciones asociadas a la entrada masiva de julio.
La Policía Judicial arrestó a un chico de 20 años, sospechoso de estar implicado en la incitación y preparación de una entrada masiva en Ceuta.
Las autoridades marroquíes han desplegado a más de 3.000 efectivos de seguridad en los alrededores de Ceuta y han reforzado la vigilancia en carreteras, zonas montañosas y el litoral, pero además mantiene control sobre las redes sociales.
Vecinos de Canalejas y del entorno del Recinto alertan con preocupación de la existencia de pisos patera con alquileres que, según sus testimonios, alcanzan los 2.400 euros mensuales, mientras advierten de la presencia habitual de adolescentes en las calles de la zona.
Los residentes desconocen si todos estos jóvenes son menores, aunque por su apariencia calculan que algunos no superarían los 13 o 14 años, por lo tanto, menores de edad que deberían estar, de serlo, en un recurso de la Ciudad destinada a albergarlos.
Los vecinos aseguran que pasan las horas en la calle, acompañados en ocasiones únicamente de mantas sobre las que dormir y algo de pan para alimentarse, mientras que disponer de agua, explican, parece depender incluso de la suerte.
Presencia en varias calles
La situación, según explican, se extiende por Canalejas, calle Ibiza, calle Sevilla, Pasaje de la Salud y otras vías del entramado del Recinto. Los vecinos aseguran que los jóvenes pasan buena parte del día en estos espacios y que algunos estarían malviviendo en el barrio.
La imagen, apuntan, se repite durante horas: jóvenes sentados o tumbados en distintos puntos, con sus pertenencias e incluso mantas, esperando a que pase el tiempo sin un lugar adecuado donde refugiarse o durmiendo al raso.
Alquileres elevados
Los residentes ponen el foco especialmente en determinadas viviendas que, según sus testimonios, funcionarían como pisos patera -una sospecha bastante extendida- con precios de alquiler que pueden llegar a los 2.400 euros al mes.
Consideran necesario comprobar qué está ocurriendo en estos inmuebles y en qué condiciones se está alojando a estas personas, porque siempre hay quien saca beneficio de la penosa situación de otros.
“Es necesario contar lo que ocurre”
Los vecinos también señalan la escasa presencia visible de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Aseguran que no suelen ver patrullas por estas calles y consideran que esta ausencia de vigilancia hace necesario trasladar públicamente la situación.
“Venimos a contarlo porque es necesario hacer llegar lo que ocurre en el barrio”, señalan. Su intención, recalcan, no es criminalizar a los jóvenes, sino llamar la atención sobre una situación que consideran preocupante, especialmente por las condiciones de precariedad y abandono en las que estarían viviendo algunos de ellos.
Precisamente, el paso se da cuando el Gobierno de la Nación está más que señalado y al secretario general del partido, también delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, lo colocan en el punto de mira.
Podría ser bautizado como una pequeña revolución o incluso un auténtico golpe maestro en el seno de la estructura del PSOE con recelos entre ejecutiva y Grupo Parlamentario.
El hecho es que, sin que nadie haya dado una explicación pública del motivo, el Grupo Parlamentario Socialista ha ejecutado el cese de todos los representantes oficialistas en los consejos de administración de las empresas municipales.
La reunión de los ceses por “motivos organizativos”
En una reunión llevada a cabo sin presencia de la diputada del PSOE Hanan Ahmed, se ha procedido al cambio de todos los vocales, exponiendo “motivos organizativos”.
Así, en los consejos de administración de Acemsa, Amgevicesa y Obimasa figura desde este mismo viernes como representante socialista Sebastián Guerrero, mientras que en los de Hotel Puerta de África, Parque Marítimo, RTVCE, Servicios Turísticos y Servilimpce, lo hace Melchor León.
Los únicos asistentes a la reunión en la que se acordaron los ceses de personas afines al secretario general Miguel Ángel Pérez Triano fueron los diputados Sebastián Guerrero y Melchor León, que representan las siglas del PSOE.
Antonio Coronil, Blanca Gómez, Sandra López Cantero, Kauzar Laasri, Justino Lara o Raquel Miaja y Nuria Miaja han sido apartados
León y Guerrero copan todos los consejos
En la práctica, los diputados León y Guerrero copan ahora todos los consejos, viéndose apartados aquellos que dispuso Triano.
Son los mismos que se dejaron ver en la concentración por Ceuta a la que no asistieron otros pesados pesados del partido.