Condenado por secuestrar cuentas de WhatsApp para conseguir dinero

La magistrada del Juzgado de lo Penal número 2 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha dictado una sentencia condenatoria contra un hombre por un delito de estafa cometido mediante el acceso fraudulento a cuentas de WhatsApp y la posterior solicitud de dinero a los contactos de las víctimas.

El acusado reconoció los hechos y aceptó una pena de seis meses de prisión, además del pago de una responsabilidad civil que supera los 800 euros. La condena de cárcel queda suspendida durante un periodo de dos años, siempre que durante ese tiempo no vuelva a delinquir.

El ahora condenado actuó con la intención de obtener un beneficio económico ilícito y desarrolló un procedimiento basado en el engaño. Para ello, contactaba con determinadas personas haciéndose pasar por alguien de confianza y les solicitaba códigos de verificación que recibían en sus teléfonos.

El acceso fraudulento a las cuentas

Una vez obtenidos esos códigos, el acusado conseguía tomar el control de las cuentas de WhatsApp de las personas engañadas. De este modo, podía utilizar sus conversaciones y contactos para hacerse pasar por ellas y continuar con la estafa.

El procedimiento se basaba en enviar mensajes a los contactos de las víctimas aparentando ser su amigo o conocido. En esas conversaciones, el acusado solicitaba cantidades de dinero con distintos pretextos, principalmente relacionados con supuestos problemas bancarios que impedían al supuesto destinatario recibir directamente el dinero.

Las personas que recibían los mensajes, al creer que estaban hablando con un contacto conocido, realizaban los pagos mediante Bizum al número facilitado por el estafador. De esta manera, el engaño permitía que el dinero terminara en una cuenta vinculada al acusado.

Varias víctimas realizaron los pagos

Uno de los episodios tuvo lugar el 2 de julio de 2024, cuando una de las víctimas recibió un mensaje de WhatsApp procedente aparentemente de uno de sus contactos. En el mensaje se le solicitaba un código de verificación, con el argumento de que era necesario para acceder a una aplicación.

Tras facilitar el código, la víctima perdió el control de su cuenta de WhatsApp, circunstancia que permitió al acusado utilizar la aplicación en su nombre y contactar con personas de su agenda. Posteriormente, uno de esos contactos recibió una petición de 500 euros para realizar unas compras y terminó enviando 250 euros mediante Bizum.

En otro de los casos, el mismo procedimiento permitió al acusado hacerse pasar por una segunda víctima. Después de conseguir su código de acceso, comenzó a enviar mensajes a sus contactos solicitando dinero y alegando nuevamente que tenía problemas para recibirlo directamente a través de su entidad bancaria.

Peticiones de dinero bajo una identidad falsa

Una de las personas contactadas recibió una petición de 320 euros para realizar unas compras y efectuó el correspondiente pago mediante Bizum. Posteriormente, el supuesto conocido llegó a solicitarle otros 130 euros, aunque esta segunda cantidad no llegó a abonarse después de que la víctima comprobara que quien le escribía no era realmente su amiga.

Otra persona recibió ese mismo día una nueva petición de 300 euros a través de WhatsApp. Al creer que la solicitud procedía de su conocida, realizó también el pago mediante Bizum. Después recibió una nueva petición de dinero, que no llegó a efectuar al descubrir que la persona que estaba detrás de los mensajes no era quien decía ser.

La resolución considera acreditado que el acusado empleó un mismo método de engaño en los distintos episodios: obtener códigos de verificación para acceder a cuentas de WhatsApp y, posteriormente, utilizar la identidad de sus titulares para inducir a error a sus contactos y conseguir transferencias de dinero.

Tras reconocer los hechos, fue condenado a seis meses de prisión, pena que permanecerá suspendida durante dos años condicionada a que no vuelva a delinquir.

Le piden prisión por agredir a un vigilante y a la gerente del Centro Salud del Tarajal

Un vecino de Ceuta se sentará el próximo mes de octubre en el banquillo por unos hechos ocurridos hace más de dos años en el Centro de Salud del Tarajal.

El Ministerio Fiscal sostiene que el acusado protagonizó un episodio de gran violencia en el interior de las instalaciones sanitarias, donde habría causado daños en distintos equipos y, posteriormente, habría agredido al vigilante de seguridad y a la gerente del centro.

Los hechos se remontan al 7 de febrero de 2024, cuando, según recoge el escrito de acusación de la Fiscalía, el acusado se encontraba en el centro sanitario en un elevado estado de nerviosismo y agitación.

A partir de ese momento, siempre según la versión del Ministerio Fiscal, comenzó a arremeter contra el mobiliario y distintos enseres del centro, para después enfrentarse físicamente con dos trabajadores.

Por estos hechos, la Fiscalía solicita una pena que, en conjunto, alcanza los 7 años y 6 meses de prisión, además de distintas penas de multa, la prohibición de aproximarse al Centro de Salud del Tarajal y el pago de indemnizaciones por los daños y las lesiones ocasionadas.

Daños en el mobiliario del centro sanitario

Según el relato del Ministerio Fiscal, sobre las 11:30 horas del 7 de febrero de 2024, el acusado se encontraba en el Centro de Salud del Tarajal en un estado de elevado nerviosismo y agitación y, con intención de dañar la propiedad ajena, comenzó a arremeter contra el mobiliario y diferentes enseres de las instalaciones.

Como consecuencia de esta actuación, resultaron dañados una pantalla de ordenador de 32 pulgadas, una pantalla Turno de 24 pulgadas y un dispensador de tickets.

Los daños ocasionados en estos equipos fueron posteriormente tasados pericialmente en 426 euros, cantidad que la Fiscalía reclama que sea abonada a Ingesa en concepto de responsabilidad civil.

La agresión al vigilante de seguridad

El escrito de acusación señala que, en el mismo lugar y momento, el acusado se habría dirigido contra el vigilante de seguridad del Centro de Salud, con la intención de atentar contra su integridad física.

Según Fiscalía, el acusado arremetió contra el trabajador y le propinó una serie de golpes, provocándole diferentes lesiones.

En concreto, el vigilante sufrió artritis postraumática del quinto dedo de la mano izquierda, eritema y hematoma en la mano izquierda y un estado de ansiedad.

Las lesiones precisaron una primera asistencia facultativa y, de acuerdo con el informe recogido en el escrito de acusación, el perjudicado tardó 15 días en curar, todos ellos considerados como perjuicio básico.

Por estas lesiones, el Ministerio Fiscal solicita que el acusado indemnice al perjudicado con 450 euros.

La gerente también habría sido agredida

Acto seguido, siempre según el relato de la Fiscalía, el acusado se habría dirigido hacia la gerente del Centro de Salud, actuando con intención de atentar contra su integridad física y con un evidente desprecio hacia el principio de autoridad.

El escrito sostiene que el acusado portaba un objeto de gran contundencia y que, con él, habría propinado varios golpes a la gerente.

Como consecuencia de la agresión, la mujer sufrió una crisis de ansiedad, artritis postraumática del antebrazo derecho, artritis postraumática del tercer dedo de la mano derecha con arrancamiento parcial de la uña y un traumatismo costal derecho.

Estas lesiones también requirieron una primera asistencia facultativa. La perjudicada tardó, según la valoración recogida por Fiscalía, 10 días en curar, considerados igualmente como perjuicio básico.

La Fiscalía solicita que el acusado indemnice a la perjudicada con 300 euros por las lesiones sufridas.

Más de siete años de prisión solicitados

Por el conjunto de los hechos, el Ministerio Fiscal considera que existen responsabilidades por distintos delitos y solicita al acusado penas que, en total, alcanzan los 7 años y 6 meses de prisión.

En concreto, por el delito de daños, Fiscalía solicita 3 años de prisión y 24 meses de multa, con una cuota diaria de 10 euros. También solicita responsabilidad personal subsidiaria de un día de prisión por cada dos cuotas de multa que no fueran satisfechas, además de la prohibición de aproximarse al Centro de Salud del Tarajal.

Por el delito de atentado con uso de instrumento peligroso, la petición de Fiscalía asciende a 4 años y 6 meses de prisión.

Finalmente, por cada uno de los dos delitos leves de lesiones, el Ministerio Fiscal solicita 3 meses de multa, con una cuota diaria de 10 euros y la correspondiente responsabilidad personal subsidiaria de un día de prisión por cada dos cuotas no satisfechas.

Indemnizaciones por los daños y las lesiones

En materia de responsabilidad civil, Fiscalía reclama que el acusado abone 426 euros a Ingesa, correspondientes a los daños ocasionados en el mobiliario y los equipos del Centro de Salud del Tarajal.

A esta cantidad se suman las indemnizaciones reclamadas por las lesiones sufridas por los dos trabajadores. El Ministerio Fiscal solicita el pago de 450 euros a uno de los perjudicados y de 300 euros a la otra perjudicada.

El juicio está previsto para el próximo mes de octubre en Ceuta, donde deberán analizarse los hechos y las pruebas aportadas por las partes.

En cualquier caso, las penas y responsabilidades expuestas corresponden a la petición formulada por el Ministerio Fiscal en su escrito de acusación. Será el órgano judicial competente, tras la celebración del juicio, el que determine si existe responsabilidad penal y, en su caso, las consecuencias que correspondan.

Los informes contra Puente: el campamento de inmigrantes en el puerto «no es conforme a derecho»

Dice el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, que Ceuta no es California. También dice que la Ciudad no quiere que se solucione la necesaria acogida de inmigrantes que violentaron el espigón del Tarajal para cruzar desde Marruecos en un claro ataque a la integridad territorial, algo que reconoce incluso una magistrada como María Tardón.

Él es el ministro bronco del equipo de Pedro Sánchez, el que ha firmado la orden para tomar el control sobre el puerto y autorizar la implantación del campamento para 1.000 inmigrantes que ya se levanta en la explanada del muelle de Poniente.

Esa orden desatendió todos los informes opuestos a situar ese asentamiento en una zona considerada crítica y de relevancia para la seguridad portuaria.

Todos los escritos y expedientes tanto del Puerto de Ceuta como de empresarios y transportistas, además de la resolución que tiene que ver con la decisión adoptada por el Consejo de Administración del Puerto, han sido desatendidos sin reparar en la consideración de la explanada como “infraestructura crítica” que es.

Cada uno de los informes incorporados al expediente tiene un sello de responsable distinto, pero todos coinciden en los riesgos y las incidencias que pueden sucederse.

Se alude, por ejemplo, al riesgo por el combustible acumulado, al aumento de las incidencias relacionadas con la intrusión en barcos o a cómo se deja claro que la resolución adoptada por Puente es “inviable desde el punto de vista legal”.

El movimiento estratégico de la imposición

Cierto es que esa explanada figuró en el real decreto consensuado entre administraciones, pero también que todos los actores que algo tienen que decir se han puesto en contra. El movimiento estratégico ha sido claro: la imposición.

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Lo que ya se ha convertido en un auténtico culebrón político con acusaciones de deslealtad tiene a sus espaldas una cronología basada en informes todos negativos contra la implantación de un campamento para 1.000 personas que serían trasladadas de los puntos más tensionados, como son el Trampolín o los accesos a Loma Colmenar.

El primer escrito cursado para pedir este campamento vino de la mano del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que aludió a la existencia de una situación de especial gravedad derivada la presión migratoria que afecta a Ceuta y que exige la actuación de las distintas administraciones.

La petición se fundamentó en “la necesidad de adoptar acciones urgentes dirigidas a garantizar la atención a los inmigrantes” después de que “el número de llegadas fuera impredecible, desbordando todas las capacidades del programa de atención humanitaria, lo que urge esa acción inmediata”.

El puerto se presenta como el espacio ideal para ubicar carpas con zonas de descanso, enfermería, dispensario, bancos para intervención y oficinas de personal. En un escrito firmado por la secretaria de Estado, Pilar Cancela, se pide al Puerto la ocupación temporal de esa explanada hasta el 31 de diciembre, al concurrir “razones de extraordinaria urgencia e interés publico”.

La insistencia de Puertos del Estado y su advertencia por escrito

Puertos del Estado llega a solicitar al Puerto de Ceuta esos terrenos, argumentando que “esta situación impone a todas las Administraciones Públicas, organismos y entidades integrantes del sector público un especial deber de colaboración, coordinación y cooperación, así como la obligación de poner a disposición de la autoridad competente los medios y recursos necesarios para la adecuada gestión de la crisis”.

El inicial escrito de Puertos del Estado se repite solo 24 horas después apremiándole al Puerto que “adopte las medidas que resulten necesarias para impulsar esta tramitación con la máxima diligencia, para resolverse en el mínimo tiempo”, se recoge en el informe.

Todos los organismos vinculados a la Autoridad Portuaria se han opuesto, desde los servicios de seguridad hasta los jurídicos, pasando por la logística y los empresarios, además del comité de empresa, ya que consideran “contraproducente” la ubicación de ese campamento “por seguridad”-

No se han tenido en cuenta, avanzando cada vez con mayor celeridad la ubicación de un espacio que va a acoger a más inmigrantes que el propio CETI.

En el último escrito de Puertos del Estado se advierte de que “cualquier actuación, omisión o retraso injustificado que dificulte o impida la efectiva disponibilidad de dichos recursos para la autoridad funcional podría resultar incompatible con los deberes de colaboración y cooperación exigibles durante la vigencia de la situación declarada y dar lugar, en su caso, a la exigencia de las responsabilidades que procedan”.

“Las administraciones deben actuar con la máxima diligencia, eficacia y sentido de responsabilidad institucional”, refrenda en su escrito solicitando un “comportamiento ejemplar” de todas las instituciones.

Lo que dijo el jefe de División de Explotación del Puerto: 42.000 toneladas de combustible almacenados

El jefe de División de Explotación del Puerto recoge en el informe trasladado por el Puerto que “hay concesiones activas en las que se desarrollan actividades de logística y almacenaje, entre las que cabe señalar la Dúcar y Endesa”.

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Aporta un dato de interés: “Allí se almacenan hasta 42.000 toneladas de combustible, con líneas conductoras hasta los atraques. Ocupar esas parcelas aumentaría considerablemente el riesgo de sabotajes a las instalaciones mencionadas, riesgo para abastecer a la central eléctrica que suministra a toda la ciudad, con efectos no deseados en casos de producirse”, destaca.

“Los accesos a las parcelas conectan con dos zonas que constituyen uno de los principales núcleos comerciales y del tejido productivo de la ciudad, pudiendo verse afectados los comerciantes”, reseña.

“Desde el punto de vista de la seguridad” también se cita “la cercanía al colegio Ortega y Gasset y la pista deportiva del barrio que frecuentan los niños”.

De 35 incidencias en julio a más de 1.200 en agosto

Hay más advertencias, como el hecho de que el campamento esté cerca de las escolleras, lo que “puede dar pie a que se formen asentamientos cuando no haya capacidad, lo que sucede en Loma Colmenar”. El jefe de División de Explotación del Puerto cita un precedente, el de la entrada masiva de 2021, “cuando se suspendieron operaciones de suministro de combustible”.

La cercanía a zonas críticas donde se hacen cargas de combustible exige de seguridad.

Y aquí se recoge un dato demoledor: “Desde la entrada masiva, las incidencias han aumentado pasando, por poner un ejemplo, de 35 en julio a más de 1.203 en el mes de agosto, por lo que se pide un refuerzo de agentes”.

Riesgo para las infraestructuras críticas

El jefe de División de Protección de Infraestructuras Críticas, responsable de seguridad, también advierte en otro informe de los riesgos derivados y señala que “ya se sufre una situación de inseguridad en zonas restringidas, con constantes intentos de acceso no autorizados por tierra y mar, reyertas, intentos de entrar en buques y embarcaciones atracadas”.

Alude a las 11 incidencias en julio que registró su departamento a las 560 del mes de agosto.

“Considero oportuno destacar que las instalaciones en el Dique de Poniente y Muelle Cañonero Dato confluyen en el interior de la zona restringida del Puerto de Ceuta, y que muchas de las incidencias de protección detectadas en Muelle Cañonero Dato tienen su origen en intrusiones realizadas en la otra instalación, por lo que debo de informar que en el mes de agosto se han documentado 603 incidencias en Muelle Cañonero Dato”, recoge en su documento.

La principal amenaza que se consideran tanto en las evaluaciones de protección de la

instalación portuaria como en la evaluación de protección del Puerto es la introducción de personas no autorizadas, fundamentalmente “para acceder a los buques de mercancías o que comunican con la península o para efectuar robos en los almacenes ubicados en la zona de servicios del área restringida, sin perder la vista en posibles atentados y sabotajes tanto a las instalaciones como a las conducciones que recorren todo el dique y a los tanques de almacenamiento de combustible situados en el exterior del recinto (Ducar II) con una capacidad máxima de almacenamiento de 42.000 toneladas, colindando con las parcelas seleccionadas para la instalación de los recursos”.

El riesgo de la paralización total o parcial de la operatividad portuaria

“Este último dato nos obliga a exponer las interdependencias existentes con Operadores pertenecientes al Sector Energético como son las empresas Dúcar y Endesa, las cuales recepcionan sus productos a través de la instalación portuaria Dique de Poniente, y sus instalaciones se encuentran a escasos metros de esta, por lo que una paralización total o parcial de la operatividad portuaria podría acarrear unas consecuencias nefastas para la prestación del servicio de ambas entidades”, expone como dato de mayor gravedad.

Informa además de cómo buena parte de los servicios esenciales se están viendo interrumpidos de manera discontinua (paralizaciones y retrasos en las rotaciones del transporte de pasajeros en ferry por las distintas compañías navieras).

“En las evaluaciones de protección del Puerto, como en la evaluación de protección de la instalación portuaria, así como en los correspondientes Planes de Protección Portuarios y Plan de Protección Específico de la Instalación Crítica, todos en vigor, no se consideraron en ningún caso los riesgos que puedan conllevar la instalación de este tipo de recurso en las zonas adyacentes al recinto”.

La consideración para todos es la misma: “No considero viable la instalación de una zona de acogimiento de inmigrantes sin tener previsto un reforzamiento adecuado de seguridad por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad competentes tanto en la zona exterior como la zona interior del Dique de Poniente, así como un Plan de Respuesta ante posibles situaciones de riesgo que pudieran originarse y revisión del Plan de Apoyo Operativo asignado al Puerto de Ceuta”.

La clave, lo que dice la asesoría jurídica: «Es incompatible», se pierden fondos europeos

El jefe de la División de la Asesoría Jurídica deja claro en su informe que las parcelas están afectadas por el proyecto de ejecución de la urbanización de la ampliación de poniente fase 1 programado en el plan de inversiones de la APC financiado por fondos FEDER por valor de 3 millones y medio.

“La licitación estaba programada para septiembre y esta ocupación imposibilita los trabajos y conlleva la perdida de fondos europeos”, expone.

“La petición del ministerio no es conforme a derecho por motivos insalvables de ilegalidad y de incompatibilidad material de usos. A la luz de los informes de explotación y protección concurre una incompatibilidad operativa de carácter absoluto y critico que imposibilita la autorización del uso”.

Hay un “riesgo crítico de seguridad industrial y suministro general, ya que colinda con almacén de mercancías peligrosas”, advirtiéndose además de la previsible “alteración grave del orden y trafico portuario.

“La solicitud del Ministerio no es conforme a derecho, hay incompatibilidad con la normal explotación y la seguridad portuaria”, existiendo además un “perjuicio por pérdida de fondos”.

El campo de tiro del Desnarigado o el cuartel de la Legión

En base a todos los informes, el director del Puerto desaconsejó la ubicación del campamento, contando además con la oposición de concesionarios y empresarios que llegan a solicitar como alternativas de espacios como el campo de tiro del Desnarigado o el cuartel de la IV Bandera de la Legión.

 Advierten de que, en el caso del último, está preparado para la acogida de inmigrantes.

La verdad tras las avalanchas de Ceuta y el chantaje de Marruecos: el reto de la jueza Tardón

La jueza de la Audiencia Nacional, María Tardón, ha puesto negro sobre blanco en su auto varias claves determinantes para conocer la verdad sobre lo sucedido el 30 de julio. en Ceuta. Conocerla o, al menos, intentarlo. Es lo menos que se merece el pueblo de Ceuta, toda España y quienes han sido cuestionados durante este proceso.

El paso dado para abrir una investigación al respecto y el apunte hacia Marruecos supone un gesto valiente e importante que da calor a las tesis planteadas por los servicios de información y el CNI que avisaron de lo que podía pasar e incongruentemente fueron colocados en el disparadero político y mediático.

Tardón ha dejado claves importantes en un auto que recoge una pretendida investigación que necesita de otra pata importante: la colaboración de Marruecos. Y de esto la magistrada Tardón sabe mucho. Lleva la instrucción del primer narcotúnel localizado en una de las naves del Tarajal, habiéndose topado con la nula atención de Marruecos a las comisiones rogatorias para solicitar colaboración.

Al otro lado de la frontera no se ha movido un dedo para atender la práctica de nuevas diligencias en torno a una organización criminal de tráfico de drogas. Se espera la misma actitud ante ese intento de llegar hasta el final o, al menos, arrojar algo de luz sobre la autoría de la mayor tragedia migratoria asociada a una frontera, con más de 140 muertes. Marruecos anunció su propia investigación, también lo hizo con el narcotúnel.

No solo fue eso, una tragedia. También fue un ataque orquestado contra España a través del espigón del Tarajal que separa Ceuta de Marruecos. Al otro lado nada se mueve sin que Marruecos lo permita, lo autorice y lo favorezca.

De nuevo Puente: duda de la imparcialidad de Tardón

Al Gobierno de Pedro Sánchez no parece haberle gustado el auto de Tardón. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha dudado de la imparcialidad de la jueza.

«Hasta la fecha, ha dado muestras de que se pueda dudar de su imparcialidad», ha declarado Puente en el programa Hora 25 de la Cadena Ser, donde ha añadido que no hay evidencias de que esta entrada masiva haya sido una operación del gobierno marroquí.

En sentido contrario, la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón destaca la «clara e indudable gestión favorecedora» desde Marruecos de la entrada de migrantes en Ceuta de finales de julio, al detectar que agentes marroquíes habrían participado en un «guiado activo» de las personas que cruzaron ilegalmente la frontera.

«Si con todo lo que cuenta la jueza es con el famoso informe policial, que incluso se integran fotos que no tienen que ver con Ceuta…», ha criticado Puente, quien ha asegurado que «hasta la fecha, no contamos con evidencias de que esta es una operación realizada por el gobierno marroquí».

Por contra, la magistrada sostiene que «se ha evidenciado igualmente una clara e indudable gestión favorecedora del proceso desde el territorio del Reino de Marruecos«, al aludir al «constatado y gráficamente contrastado comportamiento» de las fuerzas de seguridad marroquíes.

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Tardón y los servicios de información

Lo que piensa Tardón y así lo recoge en el auto es lo que sostienen los servicios de información y unidades como CENIF a cuyos investigadores ordenó no compartir sus avances con los superiores.

Tardón es clara al recoger en el auto que no se está ante unas actuaciones que “no tienen una naturaleza de generación ocasional o espontánea” sino de un proceso que presenta “hitos previos” y posteriores.

Lo extraordinario que vio el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en lo sucedido no cuadra con lo que mantiene en este auto la magistrada. Hoy, de visita a Ceuta, el titular de la cartera de Interior podrá decir qué piensa de todo esto.

También podrá hablar sobre otro choque en las interpretaciones: el Gobierno sigue hablando de crisis migratoria, su señoría alude a que la “finalidad migratoria” aparece como “cobertura formal para fomentar, impulsar y dirigir un flujo masivo” de personas hacia la frontera.

Marroquíes que entraban y salían sin orden ni control

Muchos de los marroquíes que cruzaban el espigón regresaban a las horas o incluso en el mismo momento. Fueron manipulados, aquello se convirtió en una feria. Entraron niños solos que posteriormente deambularon por las calles hasta que sus padres entraron a recogerlos tras vivir una aventura. Jóvenes cruzaban el espigón sin más, movidos por una riada humana alentada a bloquear y colapsar Ceuta.

¿Qué provocó el 30J? En el auto, Tardón alude a “un colapso de las capacidades de respuesta por parte del sistema de control fronterizo español y una violación masiva de la soberanía territorial de España”.

“Esta movilización tiene también otros dos elementos a tener en cuenta: una salida relativamente ordenada y de gran volumen, y otro grupo de inmigrantes cuyo número, sin cuantificar aún, pero que es de una entidad considerable y que permanecen en Ceuta”.

El golpe fue maestro porque se buscó desestabilizar Ceuta. El testimonio del exjefe de la UCRIF, Ramón Caudevilla, cobra cada vez más fuerza. Lo dejó claro en una entrevista con este periódico: “Marruecos siempre ha utilizado la presión con civiles”, dijo. Él nunca tragó ese discurso que culpabilizaba a las mafias o a las redes sociales.

“Del examen provisional de los hechos se deduce que el delito tiene una intencionalidad de atentar contra el Estado, vulnerando su integridad territorial”, deja claro su señoría en el auto.

El Gobierno se personará en la causa penal

Tardón se ha nutrido de los pasos dados por los investigadores para sostener un auto que agota las teorías manifestadas por el Gobierno central.

El ministro Ángel Víctor Torres ya ha anunciado que el Gobierno se personará en la causa penal. “Vamos a defender evidentemente esa personación para tener la confirmación y defender si esas investigaciones culminan en que ha habido circunstancias externas que han podido afectar a la seguridad nacional, pues ahí estaremos nosotros».

Más advertencias del PSOE a la jueza Tardón: «Empieza regulín»

En esa cadena de críticas hacia la jueza Tardón, la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, ha expresado sus dudas porque en su opinión «empieza un poco regulín».

«Si pide un informe que no se pasa al Gobierno y ese informe lo pasa un medio que tiene tufo de derechas, pues para mí ya empieza un poco regulín».

La portavoz del PSOE ha defendido la independencia judicial, pero ha señalado que esta jueza «tiene el pasado que tiene», en alusión a la elección de Tardón como concejal en el Ayuntamiento de Madrid tras figurar como independiente en las listas del PP en 1999 con José María Álvarez del Manzano de alcalde.

Mínguez ha confiado en que la labor de Tardón como jueza sea «intachable» pero ha planteado sus dudas, como ya hizo el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.

«Déjeme que yo tenga mi duda porque empieza así (con el informe). Si ya empiezas así ya no sé cómo vamos a acabar», ha declarado.

Nuevo intento extemporáneo del Túnel del Estrecho: ¿Tender más puentes con Marruecos?

Hará unos tres años escribíamos de forma eufemística en este Medio sobre el afamado: Túnel del Estrecho, el cual, ya impregnaba folios desde los tiempos de Primo de Rivera (no se trata de una exageración), y probablemente signifique que Marruecos se ha encontrado siempre y en diversas formas en más de una Agenda de nuestros Gobiernos.

Un proyecto el actual controvertido, faraónico, oscuro en presupuestos, sometido a distintos estudios, y conceptos más políticos que de realidades técnico-constructivas, aunque últimamente auspiciado con mayor énfasis consecuencia de los avances tecnológicos junto también a las “angustias políticas”.

Un servidor, ya retirado, carece de relación con los protagonistas, ni actuales ni anteriores, pero sí le salieron los dientes profesionales en el contexto de una de las Constructoras mayores de Europa, y recuerda conclusiones pretéritas y actuales de expertos de terceras empresas (doctores tiene la Iglesia) sobre desconocimientos y sorpresas que puedan esconder las aguas del Estrecho, dentro de las inexactitudes que atesora la naturaleza.

El primero, más susceptible sísmicamente que el segundo.

La presión política siempre presente

Desde tiempo inmemorial hasta la celebración de la XII Reunión de Alto Nivel, (2023), incluidos otros acuerdos bilaterales, las mismas han transcurrido bajo distintos acordes políticos casi siempre marcadas por la presión de los marroquíes según estado de las relaciones y bajo el prisma de un proyecto que interesa mayormente a Marruecos y escasamente a la U.E,

Actualidad y controversia judicial

No es cometido de esta analista irrumpir en razones o motivaciones que contemplan las empresas involucradas en un proceso judicial en defensa de los intereses de una Federación de Asociaciones de Empresas, recurrente en desacuerdo sobre adjudicación contrato Proyecto conexión entre España y Marruecos a través de un Túnel en el Estrecho de Gibraltar y una Empresa estatal.

En síntesis, un supuesto de competencia desleal o no, según respectivos puntos de vista.

Según Actualidad Económica, autora del último y acertado reportaje firmado por Alberto Ortín, el Proyecto se ha visto financiado en 5.3 millones de euros por el Gobierno entre 2022 y 2025, además de 0.3 millones entre 2016 y 2021.

Dos dilemas

Comencemos por el Eurotúnel.

Según distintas fuentes: Budget Tovern.com y Open Edition Journals, entre otras, dicha obra debido a sus sobrecostes ha sido considerada como una de las más famosas en la historia de la ingeniería civil. La misma experimentó un incremento global del 99% en términos nominales (aproximadamente un 80% en términos reales, descontando la inflación de la época). El presupuesto original estimado en 4.800 millones de libras esterlinas en 1985 terminó disparándose hasta un coste final de 9.500 millones de libras al momento de su inauguración en 1994 (cifra que roza los 15.000 millones de euros o más de 12.000 millones de libras sumando costes financieros adicionales de mercado posteriores).

«El túnel del Estrecho afronta un doble desafío: una obra de dimensiones faraónicas y un escenario económico y político cada vez más incierto»

Continuemos ahora con el Túnel del Estrecho.

Según Actualidad Económica, los costes de ejecución se estiman actualmente en unos 10.000 millones de euros.

En principio, de dudosa credibilidad, tomando como punto de partida que es este tipo de macroproyectos sus valoraciones económicas iniciales suelen ser meramente orientativas, pudiendo tener incrementos de hasta un. 50% en función de las soluciones tecnológicas aplicables e imprevistos, como supuestos previsibles expuestos por el analista en su Tesis Doctoral: “El Modificado de Obra en la Contratación Pública”.

Otras dificultades técnicas posiblemente influyentes estribarían en las distintas profundidades: Estrecho: supuestamente entre 300 y 900 mts. y 174 máxima en Eurotúnel, y cómo no, Europa no atraviesa bonanzas económicas con tendencia a empeorar en 2028, y si añadimos la actual situación con un supuesto mayor beneficiario, mejor nos vamos sin putrefactos olores políticos.

No se encuentran las alforjas económicas ni políticas como para afrontar estos delirantes desafíos.

Ceuta y el pacto de protección del Estado

Hay una cuestión que trasciende la inmigración, la política y las disputas partidistas. Es una cuestión de Estado: ¿qué responsabilidad tiene el Estado frente a Ceuta y frente a los ceutíes cuando una situación extraordinaria pone en peligro su seguridad, altera su vida cotidiana y desborda la capacidad de sus instituciones?

La respuesta debería ser evidente: toda la que corresponde al Estado que ha asumido el monopolio legítimo de la fuerza y la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos y su territorio.

Los ciudadanos aceptamos que determinadas facultades que históricamente pertenecían a la comunidad sean ejercidas por el Estado. No nos defendemos individualmente de las amenazas exteriores; confiamos esa función a las instituciones. No protegemos por nuestra cuenta las fronteras; confiamos en quienes tienen legalmente atribuida esa misión.

Pero esa transferencia de poder tiene una condición esencial: el poder se entrega para proteger, no para abandonar.

Lo sucedido en Ceuta el 30 de julio ha puesto esa responsabilidad a prueba. Más de 70.000 personas entraron irregularmente en la ciudad en un episodio sin precedentes por sus dimensiones. Un mes después, miles permanecían todavía en Ceuta y la Fiscalía describía la situación como un “hito sin precedentes”, con los sistemas de protección de menores y otros servicios sometidos a una presión extraordinaria.

El propio Estado ha terminado reconociéndolo jurídicamente. El Real Decreto 681/2026 declaró el 25 de agosto la situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta, admitiendo que la afluencia masiva había superado las capacidades ordinarias de gestión, acogida, asistencia y seguridad ciudadana y estaba alterando el funcionamiento normal de las Administraciones.

Es un reconocimiento importante. Pero también plantea una pregunta inevitable: ¿Por qué hubo que esperar a que la realidad desbordara a Ceuta para reconocer lo que Ceuta ya estaba advirtiendo?

La responsabilidad del Estado no comienza cuando dicta un decreto. Comienza cuando existen indicios de que sus ciudadanos pueden encontrarse ante una situación extraordinaria.

Y aquí debemos ser claros. El Estado no puede limitarse a administrar las consecuencias de una crisis. Tiene que impedir que la crisis se convierta en normalidad.

La respuesta del Estado debe mantenerse dentro del marco de la ley, pero ello no puede significar que la dimensión excepcional de lo ocurrido quede reducida a una mera suma de situaciones individuales. La responsabilidad de cada persona deberá determinarse conforme a sus propios actos y circunstancias, pero la respuesta frente al fenómeno colectivo corresponde al Estado, que tiene el deber de proteger a la ciudad y garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

Pues una cosa son los derechos individuales y otra la obligación colectiva del Estado de proteger una ciudad y restablecer el control efectivo de su territorio.

La solidaridad del Estado no puede consistir en pedir a los ceutíes que sean permanentemente los sacrificados.

Y aquí aparece la cuestión más profunda.

¿Puede una sociedad exigir el cumplimiento de sus obligaciones al poder que ella misma ha constituido?

La respuesta es sí.

La Constitución establece que la soberanía nacional reside en el pueblo español. El poder del Estado, por tanto, no es propiedad de quienes temporalmente lo ejercen. Es un poder delegado para servir al interés general.

Cuando ese poder funciona correctamente, la ciudadanía confía en las instituciones.

Cuando funciona deficientemente, la ciudadanía tiene derecho a exigir responsabilidades.

Y cuando la respuesta pública es insuficiente, la ciudadanía no pierde su soberanía ni su capacidad de actuar políticamente.

Lo que significa exactamente utilizar con mayor intensidad todos los instrumentos democráticos y constitucionales de los que dispone una sociedad libre.

Manifestarse, Asociarse, Organizarse, Reclamar, Acudir a los tribunales, Exigir responsabilidades políticas, Solicitar investigaciones, Presionar institucionalmente, Reclamar ante las instituciones europeas, Exigir al Parlamento que controle al Gobierno, Y, sobre todo, no aceptar que la inacción del poder público se convierta en una situación irreversible.

La ciudadanía puede recuperar el ejercicio político de aquello que ha delegado sin recuperar la violencia que precisamente decidió entregar al Estado. Ésa es la diferencia entre resistencia civil y desorden. La primera fortalece la democracia. El segundo la destruye.

Por eso los ceutíes no necesitan que nadie les enseñe a defenderse. Necesitan que el Estado recuerde por qué existe.

España tiene ahora mismo una situación de interés para la Seguridad Nacional declarada formalmente. El propio Real Decreto establece mecanismos de coordinación que incluyen Interior, Defensa, Inteligencia, Exteriores y la propia Ciudad de Ceuta.

Ya no hay excusa para seguir actuando como si Ceuta afrontara un problema exclusivamente local.

No lo es.

Es un problema de Toda España.

Y si es un problema de España, España debe asumirlo como tal.

Ceuta ha demostrado durante décadas su pertenencia a España. Ha soportado una frontera extraordinariamente compleja, ha contribuido a la defensa de la soberanía y ha mantenido la convivencia en unas condiciones que pocas ciudades españolas conocen.

Ahora corresponde al Estado demostrar que esa pertenencia no es solamente una declaración constitucional. Porque un Estado no demuestra su fortaleza cuando pide obediencia a sus ciudadanos.

La demuestra cuando cumple aquello para lo que los ciudadanos le entregaron su poder.

Y si Ceuta ha llegado al límite de su capacidad, el Estado no puede pedirle más sacrificios.

Debe actuar. Debe proteger. Debe recuperar el control. Debe garantizar la seguridad.

Debe restablecer la normalidad. Y debe hacerlo ahora.

Porque la legitimidad del poder no reside únicamente en tener la autoridad para mandar.

Reside, sobre todo, en cumplir la obligación de proteger a aquellos en cuyo nombre se ejerce esa autoridad.

Y Ceuta tiene derecho a exigirlo.

El Estado recibió de los ceutíes la responsabilidad de defenderlos. Ahora le corresponde demostrar que sigue siendo digno de esa confianza.

La legitimidad se mantiene cuando el poder cumple la función para la que fue constituido.

Y la responsabilidad del Estado frente a Ceuta es clara: proteger su territorio, garantizar la seguridad y libertad de sus ciudadanos, preservar sus servicios públicos y cumplir con todas sus obligaciones como Estado.

El perdón por el Rif

Hay asuntos históricos que regresan cuando una sociedad está preparada para formular las preguntas que durante décadas prefirió eludir. La responsabilidad de España por la violencia ejercida en el Rif es uno de ellos. Si algún día el Estado español decide reconocer formalmente las atrocidades de la guerra colonial y pedir disculpas, debe tener claro que el perdón tendría que dirigirse a los rifeños y jamás al Estado marroquí.

La diferencia no es semántica; es histórica y política.

El proyecto imperial español en el norte de África estuvo marcado por la debilidad económica, militar y diplomática. Tras la crisis de 1898, Madrid buscó en el sultanato jerifiano una vía para recomponer su prestigio internacional. España llegó tarde al reparto colonial y con menos recursos que otras potencias europeas, pero esa posición periférica no alteró la crudeza de su empresa: hubo ocupación, castigos colectivos, bombardeos e, incluso, el uso de armas químicas contra las poblaciones que se resistían.

La precariedad del imperialismo español no debe confundirse con la inocencia. Aunque carecía de medios para construir un imperio como el francés o el británico, el Estado recurrió a la violencia extrema como eje de dominación. En el Rif, esa violencia adquirió además una dimensión simbólica: el “moro” fue transformado en el enemigo por antonomasia, la alteridad frente a la que España definía su nación y su supuesta misión civilizadora. La memoria posterior prefirió celebrar la victoria militar y difuminar la naturaleza puramente colonial del conflicto.

perdon-por-el-rifPor eso, un eventual perdón no puede plantearse como un mero trámite diplomático. La pregunta clave es: ¿a quién debe España reconocer como víctima de aquella violencia?

Para responder, resulta indispensable evitar el anacronismo de convertir retrospectivamente al Rif en un sinónimo de Marruecos. Que la región estuviera incorporada al ámbito político del sultanato jerifiano no significa que el Estado marroquí contemporáneo sea el sujeto histórico de aquellos acontecimientos. La resistencia encabezada por Abdelkrim fue una experiencia política propia, enfrentada al colonialismo europeo, pero también en conflicto directo con el poder del sultán y las estructuras centralistas del Majzén. El Marruecos nacido en 1956 no puede adueñarse de ese pasado.

Esta distinción es crucial por razones estrictamente contemporáneas. Las disculpas históricas nunca se formulan al margen de las relaciones de poder. España y Marruecos mantienen hoy una agenda compleja donde convergen la soberanía de Ceuta, Melilla y las plazas menores; las aguas canarias; la cuestión del Sáhara Occidental y su espacio aéreo; la gestión migratoria; y la seguridad. Rabat, habituado al uso de herramientas en la zona gris, no tardaría en incorporar un reconocimiento español a su narrativa de agravios, convirtiéndolo en un recurso de presión diplomática y legitimación interna.

Sería un grave error.

No porque España deba silenciar su pasado por temor a las consecuencias. Al contrario, una democracia madura asume sus responsabilidades históricas sin pedir permiso a gobiernos extranjeros. Sin embargo, reconocer una culpa no obliga a transformarla en una deuda bilateral. España puede asumir la violencia colonial que ejerció sin otorgar al Estado marroquí la representación retrospectiva de las víctimas. Hacerlo provocaría que un gesto destinado a reparar a los rifeños terminara reforzando al mismo poder estatal que hoy los margina.

«Si España decide pedir perdón por la Guerra del Rif, ese reconocimiento debe dirigirse a los rifeños como víctimas de la violencia colonial, y no al Estado marroquí, cuya trayectoria histórica y política es distinta»

Tras la independencia de 1956, el Rif volvió a sufrir una relación traumática con el poder central, marcada por la sangrienta represión de las revueltas de 1958-1959 y una postergación económica que llega hasta el presente. Recordarlo no busca relativizar los crímenes españoles, sino evidenciar por qué el régimen alauí no puede ocupar el lugar de las víctimas.

Los perdones, si aspiran a reparar, deben identificar con precisión a sus destinatarios.

Si España decide disculparse, debe separar tres planos de forma nítida: la responsabilidad histórica española (terreno de la memoria y la justicia), la trayectoria singular del Rif (reconociendo que su historia no se reduce a la del Estado que hoy lo integra) y las relaciones actuales con el Reino de Marruecos (terreno de la diplomacia).

Confundir estos planos solo beneficiaría al actor equivocado. No se trata de pedir perdón a Marruecos por dañar a Marruecos; se trata de pedir perdón a los rifeños por haberlos sometido a una guerra colonial. Este paso no sería un gesto de hostilidad hacia Rabat, sino una forma saludable de blindar la memoria frente a la geopolítica. España no debe temer a su historia, pero tampoco puede permitir que otros Estados la utilicen para dictar su política exterior del presente.

Christian Fernández Horcas

Historiador especializado en el área de Historia Contemporánea.

Ceuta, el equilibrio que no deberíamos permitirnos perder

Tumbado en la cama, justo antes de quedarme dormido, no puedo dejar de pensar en lo que está ocurriendo estos últimos días en Ceuta, ciudad de mi pareja.

Y quizá precisamente por eso me duele de una manera diferente.

Visité Ceuta por primera vez al conocer a su familia. Hasta entonces, Ceuta era para mí un nombre en un mapa. Sabía dónde estaba, pero nunca había tenido realmente conciencia de lo que significaba aquella ciudad.

Y cuando llegué, hubo algo que me impresionó muchísimo más de lo que esperaba.

No fueron sus paisajes, sus calles, el mar o su situación geográfica. Lo que realmente me sorprendió fue descubrir, que existía, dentro de España, una ciudad en la que cuatro culturas y cuatro formas diferentes de entender el mundo podían convivir con una naturalidad que, cada vez más, parece extraordinaria.

Cristianos, musulmanes, judíos e hindúes.

No como grupos separados. No como comunidades que simplemente se toleran porque comparten un mismo espacio. Sino como personas.

Personas que trabajan juntas, salen juntas, se conocen, se respetan o incluso son del mismo grupo de amigos. Personas que pueden sentarse alrededor de una misma mesa y celebrar cosas diferentes sin que eso impida la amistad que tienen en común.

Recuerdo que fue una de las cosas que más me sorprendió de aquella primera visita. Algo que con cada visita posterior me ha impresionado todavía más.

Porque cuanto más he conocido Ceuta, más consciente he sido de que aquello que allí parece cotidiano es, en realidad, algo extraordinario.

Vivimos en un mundo en el que cada vez es más fácil dividirnos. Por religión, por ideología, por nacionalidad, por cultura, por origen. Parece que necesitamos encontrar constantemente aquello que nos diferencia de los demás para construir una frontera entre “nosotros” y “ellos”.

Y, sin embargo, en un pequeño territorio situado entre dos continentes, Ceuta demuestra que puede existir otra manera.

Por eso me da tanta tristeza pensar que todo ese equilibrio pueda estar en riesgo.

Porque lo que está ocurriendo estos días no es solamente una cuestión política, territorial o geográfica. Detrás de todas esas palabras hay algo mucho más frágil: una forma de convivir que ha necesitado décadas, generaciones y miles de personas para construirse.

Y destruir algo así puede ser infinitamente más fácil que construirlo.

Quizá ese sea uno de los grandes problemas del ser humano.

Somos capaces de dedicar años a construir algo hermoso y, sin embargo, podemos destruirlo en cuestión de días por orgullo, por miedo, por odio, por intereses políticos o, simplemente, por nuestra incapacidad para entender que el que piensa diferente no tiene por qué ser nuestro enemigo.

Me entristece pensar que una ciudad que, con todas sus dificultades y sacrificios, que se siente orgullosa precisamente de aquello que la hace diferente —su capacidad para convivir— pueda acabar pagando el precio de decisiones tomadas muy lejos de las personas que viven allí.

Porque al final, detrás de las banderas, los discursos, las fronteras, los gobiernos y los titulares de los periódicos, siempre están las mismas personas. Vecinos, familias, amigos…

Personas que probablemente nunca han tenido ningún problema con quien reza de una manera diferente, celebra otra festividad o tiene un origen distinto al suyo.

Y quizá sea eso lo que más miedo me da.

Que terminemos convenciendo a personas que durante años han convivido en paz de que deberían tenerse miedo unas de otras.

Que consigamos convertir las diferencias culturales, que deberían ser una riqueza, en una razón para separarnos.

Que acabemos destruyendo precisamente aquello que demostraba que sí era posible convivir.

No sé qué ocurrirá contigo, Ceuta, en los próximos días, ni qué decisiones tomarán quienes tienen la responsabilidad de hacerlo. Tampoco sé cómo terminará todo esto…

Pero sí sé una cosa.

Sería una enorme tragedia que el ser humano consiguiera destruir uno de los ejemplos más bonitos que tiene de convivencia precisamente por aquello que tantas veces nos ha llevado a enfrentarnos: el poder, el orgullo, el miedo y la estupidez.

Porque quizá el mayor enemigo de la humanidad nunca haya estado ahí fuera, perdido en el espacio. Quizá siempre hemos sido nosotros mismos nuestro mayor enemigo…

Por eso, mientras pienso en Ceuta antes de quedarme dormido, no puedo evitar sentir tristeza.

Pero también algo de esperanza.

Porque si algo merece la pena defender de aquella ciudad no son solamente sus calles, sus edificios o sus fronteras. Es algo mucho más importante.

Es la idea de que cuatro culturas diferentes puedan seguir compartiendo una misma ciudad sin dejar de ser quienes son.

Que convivir no significa pensar igual. Que respetar no significa renunciar a las propias creencias.

Y que quizá la verdadera grandeza de una sociedad no se mide por lo poderosa que es, sino por su capacidad para permitir que personas diferentes vivan juntas sin tener que dejar de ser diferentes.

Ojalá Ceuta, no pierdas eso.

Ojalá no permitas que el miedo, el odio o los intereses de unos pocos destruyan lo que generaciones enteras tardaste en construir.

Porque si algún día desaparece algo tan excepcional como esa convivencia, quizá no hayamos perdido solamente Ceuta. Habremos perdido la esperanza de que los seres humanos como sociedad, también somos capaces de hacer las cosas bien.

Y quizá, en un mundo que cada vez parece más empeñado en separarnos y dividirnos, Ceuta es el ejemplo vivo de algo que deberíamos proteger por encima de todo.

Ojalá Ceuta no te pierdas y vuelvas a ser tu.

Jaime Iturbe

Caballa adoptado.

¡Vivas hace trampas!

Decir la verdad es obligación de todo gobernante, y más con lo que está sucediendo en Ceuta.

El presidente, cuya popularidad arrasa en las encuestas, dice a cada uno lo que quiere oír: a los ministros una cosa y al Gobierno otra, a los dirigentes del Partido Popular les declara su fidelidad implacable, pero, por lo bajini, los contradice. Grita con el pueblo, pero guarda silencio a la hora de explicar las medidas que tiene que aplicar para resolver la crisis.

Reclama la solidaridad de las comunidades autónomas, pero aplaude a Feijóo cuando dice que los menores tienen que ser devueltos.

Vivas dice ser respetuoso con la ley, pero exige devoluciones masivas.

El Gobierno de Ceuta sostiene que el puerto es una infraestructura crítica y que existen informes técnicos de la Autoridad Portuaria que indican que levantar allí un campamento es incompatible con la normal explotación de las instalaciones.

Vivas y el Consejo de Administración del Puerto habían dado inicialmente el visto bueno unánime al uso de estas parcelas, pero el mandatario ceutí se echó atrás tras el aumento de las protestas vecinales y la presión de la dirección nacional de su partido.

“La única solución es la devolución masiva y que no quiere saber más del tema”.

Génova le habrá dicho: Venga, Juan, al Gobierno ni el agua. Todo lo que hagan, tú, en contra, si dicen A tú dices B; si aumentan por cientos los funcionarios para tramitar la orden de expulsión, tú dices que es insuficiente; si se garantiza que la enseñanza empiece con normalidad, tú dices que eso no es enseñanza; si te dan millones para apoyo económico a los empresarios, tú dices que no tenemos ni para pipas. Si se lleva a la fiscalía a las comunidades que se niegan al acogimiento, tú dices que eso es expandir el problema. Si mantienes reuniones con el delegado del Gobierno y con el mando único, tú les dices que te parecen acertadas las decisiones, pero cuando sales de la reunión los pones a caer de un burro. Si hablas de lealtad institucional, luego defiendes que el Gobierno te ha abandonado.

Lo importante ya está hecho: El delegado del Gobierno odiado, los ministros insultados, Pedro Sánchez H.P.
Intentar poner la carne en el asador para solucionarlo no conviene, usted llevará a su partido a un triunfo sin precedentes y será recordado como un héroe.

No estaría mal que se postulara como candidato a la presidencia del gobierno de la Nación.

¡Exígale al Gobierno lo que pueda hacer! ¿No se acuerda ya de su vicepresidenta Maribel Deu? ¿Ha olvidado lo que le pasó?

Para la memoria son buenos los rabos de pasas.

Recordemos a Rajoy: “Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político”.