Jano II: Las muchas Ceutas ante una frontera que ya no termina en el Tarajal

La crisis de Ceuta no ha creado todas nuestras contradicciones. Las ha hecho visibles a la vez.

Esa puede ser, un mes después del 30 de julio, la principal lección de una ciudad que vio cómo una emergencia fronteriza se convertía sucesivamente en crisis humanitaria, policial, sanitaria, económica, educativa, informativa, diplomática y, finalmente, de convivencia.

Lo que parecía concentrado en unos metros de frontera terminó extendiéndose al hospital, los colegios, los barrios, los cuarteles, los comercios, los parques y los teléfonos móviles.

La frontera no terminó en el Tarajal. Entró en la ciudad.

Y al entrar dejó al descubierto las muchas Ceutas que conviven dentro de apenas veinte kilómetros cuadrados. La del centro y la de las barriadas. La que reclama seguridad y la que improvisa ayuda para mujeres y menores. La que quiere recuperar sus parques y colegios y la que recuerda que quienes llegaron también tienen derechos mientras se resuelve su situación. La del comerciante que calcula pérdidas, la del policía que reclama instrucciones claras, la del sanitario que intenta sostener un sistema sometido a una presión extraordinaria y la del docente que empieza a preguntarse qué conversación encontrará en septiembre dentro del aula.

Ninguna de esas Ceutas, por sí sola, es Ceuta. Lo son todas.

Una crisis empieza a cambiar de naturaleza cuando deja de alterar únicamente una frontera y empieza a alterar las rutinas de los niños. Los niños que llegaron necesitan protección. Los niños que ya estaban aquí necesitan normalidad. Un Estado capaz debe garantizar ambas cosas. Cuando una sociedad siente que debe escoger entre ellas, el problema no está en los niños. Está en la capacidad del sistema.

Algo parecido ocurre con la seguridad. Hay delitos reales que deben investigarse y castigarse con toda la firmeza del Estado. Hay víctimas que necesitan protección. Hay también rumores, imágenes descontextualizadas y episodios individuales capaces de convertirse, en cuestión de horas, en atributos de un grupo entero.

La alfabetización mediática no consiste en negar aquello que incomoda. Consiste en distinguir un delito probado de un rumor, una denuncia de una sentencia y una conducta individual de una categoría colectiva.

Responsabilidad individual por el delito. Responsabilidad institucional por la seguridad. Nunca responsabilidad colectiva por nacionalidad.

Porque el miedo también tiene frontera. Y hoy esa frontera cabe en un teléfono.

En una orilla, una pantalla puede presentar Europa a un joven como oportunidad inmediata, aventura o salida casi al alcance de la mano. En la otra, otro sistema de recomendación puede presentar a quienes llegan como una amenaza homogénea.

A unos algoritmos les enseñan el paraíso. A otros, el apocalipsis. Y ambos miran la misma frontera.

La dimensión digital importa, pero conviene no invertir la causalidad: el algoritmo no creó la crisis de Ceuta. Puede amplificar expectativas, rumores, indignación y miedo en una sociedad previamente sometida a tensión. Lo inquietante es que la propia investigación policial sobre la entrada masiva apunta a una viralización previa estructurada por fases y observa similitudes con modelos profesionales de difusión de contenidos. No estamos, por tanto, ante una frontera que pueda protegerse únicamente con hormigón, vigilancia y patrullas.

El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras ha añadido en estos días un elemento que obliga a elevar el análisis. El documento no describe el 30 y 31 de julio como un hecho por generación espontánea, sino como un proceso con un antes, un durante y un después. Habla de oleadas con perfiles diferenciados, de un colapso progresivo de la capacidad española de respuesta y de actuaciones de efectivos marroquíes que, según el propio informe, habrían guiado y gestionado parte del flujo hacia El Tarajal.

La prudencia sigue siendo necesaria. Una investigación policial no equivale por sí sola a una sentencia y no toda presión permite atribuir automáticamente una decisión política a un Estado. Pero la prudencia tampoco puede convertirse en equidistancia.

Si se confirma que una dependencia previamente creada pudo convertirse en instrumento de presión, la cuestión deja de ser únicamente migratoria. Pasa a ser estratégica.

Y ahí aparece el problema de fondo: durante años España y la Unión Europea han externalizado una parte sustancial del control de su frontera sur. La fórmula puede resultar cómoda mientras quien ejerce ese control comparte nuestros intereses. El problema aparece cuando esa capacidad de control puede convertirse también en capacidad de presión.

España y la Unión Europea necesitan una cooperación intensa y estable con Marruecos. Nos unen comercio, seguridad, energía, movilidad, inversión, familias, historia y geografía. Precisamente por eso esa relación debería poder examinarse sin ingenuidad.

La cooperación no es opcional. La dependencia sí debería serlo.

Una interdependencia deja de ser equilibrada cuando una función esencial -la seguridad efectiva de una frontera exterior europea- descansa demasiado en la voluntad operativa de un tercer Estado.

Cooperación, sí. Reciprocidad también. Respeto mutuo, previsibilidad y rendición de cuentas. Pero nunca dependencia.

Y aquí aparece una pregunta que Europa debería hacerse sin estridencias: si una crisis revela hasta qué punto dependemos de la capacidad de un tercero para contener la presión sobre una frontera europea, ¿la respuesta estratégica puede consistir solamente en financiar todavía más esa misma capacidad?

La cooperación fronteriza tiene costes y es razonable compartirlos. Otra cosa es convertir la externalización de una responsabilidad europea en la arquitectura permanente de nuestra seguridad.

La vulnerabilidad, además, tampoco termina en la frontera física. Las investigaciones sobre Pegasus, la cooperación de seguridad y la exposición contrainteligente española recuerdan una paradoja incómoda: un socio indispensable puede conservar al mismo tiempo intereses propios de inteligencia, influencia y presión. Un reciente análisis OSINT sobre Marruecos, Pegasus y Ceuta considera plausible, aunque no corroborada, una conexión directa entre las revelaciones sobre espionaje y la crisis de julio; pero advierte de que, si se confirmara una intervención estatal, ésta encajaría en un repertorio híbrido en el que frontera, inteligencia, influencia y cibervigilancia dejan de ser compartimentos separados.

Eso no demuestra una causa única. Sí obliga a mirar la relación con más madurez.

La relación con Marruecos tampoco puede pensarse por compartimentos. Migración, seguridad, inteligencia, juventud, derechos humanos, Sáhara Occidental y desarrollo del norte marroquí se cruzan constantemente. Y conviene mirar también más allá de Rabat. El Rif recuerda que Marruecos tiene sus propias periferias, agravios territoriales y juventudes que no siempre se sienten representadas por el centro. El Sáhara Occidental pertenece a una categoría jurídica distinta y sigue siendo una cuestión pendiente en Naciones Unidas. Ceuta, por el contrario, no figura como territorio pendiente de descolonización ni su soberanía forma parte de ese debate.

Europeizar los problemas europeos de Ceuta no significa internacionalizar una soberanía que no está en discusión. Significa asumir que una frontera exterior de la Unión no puede seguir gestionándose como si fuera exclusivamente una cuestión bilateral entre Madrid y Rabat.

Europa construyó antes un mercado común que una verdadera capacidad común para gobernar estratégicamente sus interdependencias exteriores. Ceuta permite observar el precio de ese retraso desde primera fila.

Por eso quizá debamos dejar de describirla exclusivamente como ciudad fronteriza y empezar a pensarla también como un territorio fronterizo europeo de especial exposición estratégica: un territorio que, por su posición, puede quedar sometido a presiones migratorias, económicas, informativas, diplomáticas o tecnológicas instrumentalizadas por terceros actores.

Una frontera sometida a presión instrumentalizada no necesita únicamente más vigilancia. Necesita más Europa antes de que llegue la presión.

Y ahí aparece una vieja cuestión ceutí que el tiempo se ha empeñado en devolvernos: ¿dónde está Ceuta cuando empiezan a construirse las decisiones europeas que después terminan afectándola?

Hace casi dos décadas participé en algunos esfuerzos encaminados a reforzar la interlocución europea de la ciudad. Aquella experiencia me dejó una convicción incómodamente actual.

Abrir una puerta en Bruselas sirve de poco si el acceso no se convierte en presencia.

Presencia profesional. Continuidad. Memoria institucional. Capacidad para anticipar expedientes y no limitarse a reaccionar cuando la decisión ya está tomada.

Ceuta no careció de oportunidades europeas. Careció de continuidad.

Que la singularidad específica de Ceuta empiece ahora a reconocerse con mayor claridad en el lenguaje institucional del Estado es necesario. Pero reconocer una singularidad no equivale todavía a dotarla de una arquitectura. Una silla coyuntural, una comparecencia o una visita a Bruselas pueden abrir una oportunidad; no sustituyen una estrategia permanente.

Ceuta necesita un ecosistema europeo de representación y una conexión estable con Madrid y Bruselas. No para internacionalizar una soberanía que no está en discusión, sino para europeizar problemas que ya son europeos.

Las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla son también las fronteras terrestres meridionales de la Unión. Esa evidencia, que empieza por fin a formularse con mayor claridad en el discurso político europeo, debería tener consecuencias institucionales. Si la solidaridad y la unidad europeas se invocan en los límites orientales de la Unión, deben valer también en el sur.

Pero tampoco puede Bruselas convertirse en coartada para Madrid. Europeizar Ceuta no exime al Estado de ejercer plenamente sus responsabilidades. La autonomía estratégica no consiste solamente en reaccionar con contundencia. Consiste en haber anticipado.

Ceuta necesita más Europa y mejor Estado.

Y necesita también algo bastante más difícil de financiar mediante un fondo de emergencia: confianza.

Una ciudad no es segura solamente cuando su frontera está controlada. También lo es cuando sus ciudadanos pueden trabajar, llevar a sus hijos al colegio, utilizar el espacio público, invertir y seguir imaginando allí su futuro.

La normalidad no vuelve necesariamente el día en que deja de aumentar una estadística. Puede tardar mucho más, especialmente cuando una crisis entra en los barrios, en las conversaciones familiares y en la percepción que una comunidad tiene de sí misma.

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Y queda entonces la última frontera.

La que entra ahora en nuestras aulas.

Los alumnos regresan después de semanas de reels, vídeos, imágenes de violencia, discursos de odio, relatos de invasión, historias reales de vulnerabilidad, medias verdades y simplificaciones.

La escuela no debería convertirse en otro campo de batalla narrativo. Debería ser precisamente el lugar donde un miedo pueda reconocerse sin ser explotado, una evidencia pueda examinarse y un estereotipo pueda discutirse.

Durante años he trabajado con alumnos en experiencias de aprendizaje relacionadas con migración, perspectiva y narración. Ese trabajo me ha convencido de algo que ahora adquiere una importancia distinta.

En una ciudad fronteriza, la alfabetización mediática, la educación intercultural y la capacidad de escuchar la historia del otro no son adornos pedagógicos. Forman parte de nuestra infraestructura democrática. Y no es una aspiración abstracta: las propias instrucciones educativas para este curso insisten en convivencia, prevención de la violencia, resolución pacífica de conflictos y respeto a todo el alumnado.

El storytelling enseña algo que los algoritmos olvidan con facilidad: una persona nunca cabe completamente dentro de la categoría bajo la que aparece en nuestro feed.

No puedo prometer a mis alumnos que el mundo fuera del aula será sencillo.

Sí puedo intentar que dentro del aula aprendamos a no simplificarlo. La frontera física separa territorios. La frontera digital puede separar relatos. La educación puede volver a sentarlos alrededor de la misma mesa.

Y quizá sea precisamente ahí, en algo tan pequeño como una mesa de aula, donde podamos encontrar una imagen distinta para el Mediterráneo que viene.

Porque esa mesa es también, finalmente, la gran mesa mediterránea.

No una mesa ingenua, sentimental ni desprovista de seguridad, intereses o desacuerdos. Una mesa en la que puedan convivir firmeza sin odio, diálogo sin ingenuidad y cooperación sin dependencia.

Una mesa que no reparta legitimidades por anticipado ni convierta la palabra cooperación en salvoconducto. Sentarse en ella exige reciprocidad, previsibilidad y responsabilidad.

Y una mesa en la que se escuche no sólo a los centros de poder, sino también a las ciudades y territorios que soportan las consecuencias de sus decisiones; a los jóvenes, las mujeres, los barrios, los educadores, las empresas y las asociaciones de ambas orillas.

Una política de vecindad que únicamente conversa con los centros de poder corre el riesgo de descubrir sus periferias cuando ya se han convertido en emigración, protesta o conflicto.

Ceuta es uno de esos lugares donde Europa y África no son conceptos geopolíticos. Se ven. Se escuchan. Se mezclan. Discuten. Conviven. Y a veces también se temen.

Eso nos hace vulnerables. Pero también podría convertirnos en algo más que una periferia que reclama atención: en interlocutor.

La crisis del 30 de julio no ha creado nuestras contradicciones. Las ha hecho visibles a la vez.

El verdadero examen comienza ahora, cuando las cámaras empiecen a marcharse: decidir si volvemos a esconderlas o si esta vez aprendemos algo de ellas.

Jano mira en más de una dirección. Ceuta también debe hacerlo: hacia dentro, para reconstruir seguridad, confianza y convivencia; hacia el norte, para convertirse de verdad en actor europeo; y hacia el sur, sin ingenuidad ni hostilidad, para decidir cómo quiere sentarse en la gran mesa mediterránea.

La mesa seguirá ahí cuando desaparezcan las cámaras.

 

Conviene que esta vez Ceuta llegue a ella con voz propia.

Suerte y buena vista

Ya se conocen las películas preseleccionadas, primera criba, por España para ser la candidata de nuestro país a los Oscar. No quiere decir que opte automáticamente a ganar nada, luego tiene que ser seleccionada por la Academia estadounidense en una carrera de fondo bastante dura.

Pero es un primer paso que hay que dar desde nuestras fronteras y ya está dado. Este proceso y acabar siendo la elegida no quiere decir que se trate de la mejor cinta española del año, hay varios factores que entran en juego, y la película que se presenta debe tener, además de la implícita calidad, eso se da por sentado, una buena dosis de suerte, buena “venta” dentro del terreno americano, y debe ser elegida con la suficiente vista; ello quiere decir que desde España se debe enviar no lo que más nos guste, sino lo que más crean los encargados de la selección que pueda gustar allí donde se reparten los premios.

¿Puede coincidir que la película que se mande a competir por el oscar sea considerada la mejor del año en España? Puede. ¿Tiene que haber necesariamente esa coincidencia? En absoluto. Hace dos años lo logró colarse en las candidaturas J.A. Bayona con La sociedad de la nieve y en la pasada edición lo consiguió Oliver Laxe con Sirat, pero han pasado ya más de dos décadas, desde 2004 con Mar adentro, que España no gana la estatuilla.

Probablemente han faltado precisamente suerte y buena vista al elegir. Las tres películas españolas preseleccionadas son La bola negra, El ser querido y Los domingos (que por los pelos y tecnicismos entra cronológicamente en este año, puesto que su estreno queda ya bastante lejos). Los trabajos de Javier Calvo y Javier Ambrossi, Rodrigo Sorogoyen y Alauda Ruiz de Azúa son finalmente los elegidos de la Academia de Cine para la categoría de Mejor Película Internacional.

Las tres candidatas llegan a esta fase definitiva en situaciones diferentes. Mientras una todavía no se ha estrenado en España, otra continúa en las salas de cine y la tercera ya puede verse en una plataforma de streaming. Los dos primeros títulos mencionados se han paseado triunfalmente por Cannes, un hito del cine español, y Los Domingos fue la gran triunfadora del año pasado en la gala doméstica.

El anuncio de las candidatas fue el pasado 3 de septiembre, y como cada año, se han comunicado las películas que han pasado un primer corte para la futura consideración de los académicos, que tendrán que volver a votar hasta elegir solo una. Ello se plasmará en el anuncio definitivo del día 16 de este mismo mes. El ser querido de Rodrigo Sorogoyen no fue premiada en Cannes, pero sus interpretaciones e historia han sido tan elogiadas que no ha perdido sus opciones en absoluto. Protagonizada por Javier Bardem (siempre un punto de escaparate para los americanos por el prestigio del actor allí) y Victoria Luengo, sigue la historia de la relación entre un director de cine y su hija.

La película está desde el pasado 26 de agosto en cines, y después se alojará en el catálogo de Movistar Plus+. La bola negra es sin duda alguna, una de las películas más esperadas del año, y salió con el premio a Mejor dirección en Cannes. La película sigue varias líneas temporales en una historia sobre la guerra, Lorca, la homosexualidad…todo adornado con un aroma, salvando distancias, del Almodóvar de su época post desmelene de los inicios, también muy del gusto estadounidense.

Se estrenará en cines de España el 25 de septiembre, y luego llegará a Movistar Plus+; aunque en Estados Unidos se estrenará el 16 de octubre y se alojará en Netflix a partir del 2 de diciembre. Finalmente, Los domingos, que por fechas no estuvo en el corte de preseleccionadas del año pasado, y que sigue la vida de una adolescente que persigue su inesperada vocación de ser monja, una historia que ha generado mucho debate y que aún está disponible en Movistar Plus+. Mucha suerte a las tres.

Discrepar también es lealtad

Hay acusaciones que, por venir de quien vienen y por el momento en que se formulan, merecen algo más que una respuesta política. Que el ministro de Política Territorial y responsable del mando único, Ángel Víctor Torres, evite determinar si Juan Vivas ha mantenido una plena lealtad institucional durante la crisis de Ceuta y que, un día después, el ministro de Transportes, Óscar Puente, acuse al presidente de haberse convertido en “un mero peón” de Alberto Núñez Feijóo, supone un salto cualitativo en la relación entre Madrid y Ceuta. O, al menos, eso es lo que parece. En este momento tan delicado conviene poner las cosas en su sitio.

Porque si de algo ha hecho gala Juan Vivas durante su trayectoria al frente de Ceuta ha sido precisamente de lealtad institucional, con independencia del color político de La Moncloa. Ha reclamado, protestado y discrepado con gobiernos socialistas, pero también ha mantenido la cooperación cuando las circunstancias lo exigían. Incluso a costa de incomodidades dentro de su propio partido.

Ahí está, por ejemplo, su posición respecto al reparto de menores no acompañados, defendiendo una solución solidaria para Ceuta mientras la dirección nacional del PP mantenía otra postura. Resulta difícil presentar como “peón” de su partido a quien ha sostenido posiciones que podían generarle costes políticos dentro del mismo. El punto de ruptura parece haber llegado ahora con los terrenos portuarios destinados a instalar carpas para más de un millar de inmigrantes.

Y es perfectamente legítimo que el Gobierno de Ceuta se oponga a una decisión que considera perjudicial para una infraestructura estratégica para la ciudad, con actividad económica, logística y energética esencial. Lo es también cambiar de opinión contando con todos los informes oportunos encima de la mesa. Eso es gestión, eso es política.

Defender que existen otras ubicaciones no debería convertirse automáticamente en una falta de lealtad institucional.

Vivas es el presidente de la Ciudad Autónoma y, como tal, tiene la obligación de defender los intereses de Ceuta, incluso cuando eso le lleva a discrepar de Madrid. Y ahí es donde las palabras de Puente resultan especialmente desafortunadas. Se puede cuestionar una decisión, reprochar un cambio de criterio o exigir colaboración. Lo que cuesta justificar es convertir una discrepancia entre administraciones en un ataque personal y partidista.

No es tiempo de bocazas, no es tiempo de gamberrismo político. Al contrario, es el momento de respetar a Ceuta y solventar este gran problema cuanto antes.

Si hablamos de lealtades, también habría que preguntarse por la gestión del Gobierno central durante una crisis provocada por una entrada masiva de personas procedentes de Marruecos que puso contra las cuerdas los servicios públicos, sanitarios y de acogida de Ceuta. Una crisis cuya dimensión excepcional ha terminado reconociendo el propio Gobierno. Tarde, pero lo ha hecho. Pedir perdón ya es otra cosa. Antes, parece, eran más sagradas unas vacaciones.

Resulta paradójico que, después de todo lo ocurrido desde el 30 de julio, el debate termine centrado en la supuesta deslealtad de quien gobierna el territorio que ha soportado directamente sus consecuencias. Resulta grotesco y escandaloso.

Si Madrid considera que Vivas ha incumplido su deber institucional, debería explicar cuándo y cómo. Porque no basta con insinuarlo.

Ceuta no necesita ministros acusando a su presidente de ser un “mero peón”, ni presidentes respondiendo a cada provocación. Necesita soluciones.

El Gobierno central tiene la obligación de escuchar a Ceuta. Y el Gobierno de Ceuta, de defenderla. Ambas cosas no deberían ser incompatibles.

Porque, en definitiva, la lealtad institucional no consiste en estar de acuerdo con el otro, sino en ser capaz de discrepar sin convertir al discrepante en un enemigo.

El Ceuta B saca un buen punto de San Roque de Lepe (1-1)

La Agrupación Deportivo arrancó su curso liguero hace casi un mes. El resto de equipos de la ciudad autónoma comienzan a luchar por representar a Ceuta en un curso más. Es momento clave para llevar a la ciudad autónoma en lo más alto posible deportivamente. Ahora, le tocaba al Ceuta B.

Los de David Álvarez ‘Polaco’ se dirigían a comenzar la liga justo donde la terminaron: en San Roque de Lepe. Meses después de aquel gol de Okoro que metió a los caballas en playoffs, llegaban los de Ceuta al Estadio Ciudad de Lepe.

David Álvarez ‘Polaco’ contó para salir de inicio en este choque con los siguientes jugadores: Antonio Rodín en portería y con el brazalete de capitán; Sergio Veces, Daniel Más (que el día previo estuvo con el primer equipo), Murillo y David Gómez en la defensa; Adrián Romero (que también estuvo con el A el sábado), Vives y Pepe en la medular; y un ataque formado por Eze Goodluck en una banda, Owusu en la otra, y Pelayo en la punta.

Salida con apoyo a Ceuta

Ambos equipos salieron a jugar con apoyos al pueblo ceutí. El enésimo apoyo al mundo del fútbol tuvo lugar en San Roque de Lepe. El Ceuta B con su camiseta de “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende” y el equipo local con una pancarta de apoyo a la ciudad autónoma. “Desde el club, lamentamos profundamente la situación que está atravesando parte de nuestro país y el abandono sufrido”, publicaban los locales en las horas previas.

Un mensaje que hace resonar una unidad contundente en el pueblo español, que, a pesar de todo, se muestra más bravo y valiente que los distintos estamentos del gobierno. Demostrando un amor propio a y a su patria que parecía estar desaparecido.

La primera parte

En otros temas, esta vez los futbolísticos, que son los que atañen, el partido comenzó con dificultad para los caballas. Se fueron a vestuarios por debajo, 1-0 en contra para los caballas.

A balón parado llegaron los problemas para los de Polaco. Un córner, el primero del partido, a la media hora iba a ser rematado por un central rival como un martillo. Entró solo, cabeceó y el bote, envenenado, se coló pegado al palo.

No era plato de buen gusto comenzar así, pero los de Polaco se iban a recomponer para sacar los puntos en la segunda parte.

Segunda Parte

Así fue, de hecho, en los segundos 45 minutos. Los de Polaco empezaron a sentirse mejor y pronto hallaron el gol del empate, en el minuto 59. El partido cambiaba de escenario con dos equipos que iba a  estar cerca de llevarse la victoria para cualquier lado, pero no iba a llegar ni para unos ni para otros.

Estuvo muy cerca el San Roque de casi volver a adelantarse como respuesta, con un cabezazo al que Rodín no llegó pero la defensa caballa logró repeler con gran habilidad.

Al final, pitó el colegiado los del Ceuta B sacaron un buen punto en una plaza complicada del grupo X de Tercera RFEF. Un 1-1 que reparte puntos y compensa el gran esfuerzo de los de David Álvarez ‘Polaco’ en su debut de la temporada.

Ahora, vuelta a casa y a preparar el que será el primer choque del año en el Martínez Pirri frente a los caballas. En juego, otra temporada de ensueño como la pasada. El rival será el Egabrense, un recién ascendido. El sábado a las 18:30.

Detenido un marroquí tras denuncia por agresión sexual a una menor

Un marroquí ha sido detenido esta tarde en Ceuta por la comisión de una presunta agresión sexual a una menor ocurrida en la barriada del Príncipe. La Policía Nacional investigará lo sucedido.

Tal y como han confirmado fuentes conocedoras del caso a este periódico, el detenido fue interceptado en el Príncipe en donde fue reconocido como la persona que habría realizado tocamientos a una menor con anterioridad.

El individuo fue entregado en la propia frontera a la Guardia Civil, que mantiene agentes fijos en la puerta abierta por donde se producen los retornos voluntarios.

Los agentes comisionaron a la Policía Nacional encargada de realizar las oportunas indagaciones al respecto. El varón estuvo retenido durante un rato en la zona de la playa del Tarajal, en donde también se encontraban soldados que prestan apoyo a las fuerzas de seguridad desde que se produjera la crisis tras la entrada masiva por el espigón.

La rápida reacción vecinal evitó que este individuo se diera a la fuga, siendo ahora labor de la Policía el investigar y aclarar lo sucedido. Se cuenta con la denuncia de los familiares.

Agresiones sexuales

La Fiscalía ha contabilizado más de 23 agresiones sexuales desde la entrada masiva, de las cuales nueve víctimas son menores de edad.

Hasta la fecha, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han identificado a ocho presuntos autores, de los cuales cuatro son marroquíes, tres españoles y uno de nacionalidad belga.

El resto de los agresores permanece sin identificar.

Repunte de la inseguridad y de las llamadas al 112

Desde que se produjo la entrada masiva durante las avalanchas del 30 y 31 de julio, se ha producido un repunte de la inseguridad que queda materializado no solo en las entradas en prisión sino en la cantidad de expulsiones tramitadas.

Además, están las llamadas al 112, teléfono único de emergencias. Han aumentado un 150% desde la entrada masiva, siendo del 200% los primeros días.

Hay llamadas de todo tipo, por asuntos de gravedad como peleas, agresiones o abusos, a las que se añaden las que afectan a la convivencia como entradas en viviendas, insalubridad provocada en portales, ruidos nocturnos…

 

Vivas se reunirá el martes con comisarios de la UE en Bruselas

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, se reunirá este martes en Bruselas con el comisario de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, y la titular para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, así como con la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, para abordar la crisis migratoria de la ciudad autónoma.

Vivas mantendrá también un encuentro en Bruselas con el presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, según informa el PP.

Ceuta continúa en estado de crisis

Los encuentros en Bruselas se producen en un momento especialmente delicado para la ciudad autónoma, después de la llegada masiva de migrantes registrada los días 30 y 31 de julio y de las consecuencias que este episodio ha provocado en distintos ámbitos de la ciudad.

La agenda europea del presidente ceutí busca trasladar esta situación a las instituciones comunitarias y abordar posibles respuestas ante una crisis que continúa condicionando la actualidad de Ceuta.

Vivas acudirá antes a Madrid

Previamente, este lunes, el presidente de la ciudad autónoma intervendrá en Madrid en el Nueva Economía Fórum, donde será presentado por el líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, y arropado por seis presidentes de comunidades gobernadas por el PP, como son Madrid, Andalucía, Castilla y León, Galicia, Murcia y la Comunidad Valenciana, y por otros dirigentes populares territoriales.

En la cita de este lunes también estará el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, y la cúpula del PP al completo; con el número dos del partido, Miguel Tellado, el resto de vicesecretarios y portavoces parlamentarios y la secretaria general del PPE, Dolors Montserrat.

El presidente ceutí acercará al auditorio la realidad por la que está pasando Ceuta tras la llegada masiva de migrantes del pasado 30 y 31 de julio, «un suceso que ha afectado a la ciudad, en todos los ámbitos, y a su futuro», y reiterará la necesidad de volver a la normalidad cuanto antes, según informa el PP.

La visita clandestina de la ministra Redondo, sin fotos ni atención a periodistas

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha evitado cualquier contacto con los medios de comunicación tras la visita girada a Ceuta este domingo.

Una visita que bien podría etiquetarse de clandestina, toda vez que ha evitado en todo momento una atención a la prensa o dejarse en ver en las visitas incluidas en una agenda que ha ido cambiando.

A las 14.00 horas visitó las instalaciones de la Hípica para ver los asentamientos de mujeres y niñas que hay en su interior. Se le vio salir pasadas las tres de la tarde dentro de un vehículo. En ningún momento se detuvo para conocer la situación de las también mujeres y niños que llevan más de una semana viviendo fuera de estas instalaciones.

Con estas mujeres, Redondo no ha tenido contacto alguno, a pesar de que tienen mucho que decir y denunciar. De hecho, son colectivos vulnerables que duermen dentro de tiendas de campaña y colchones. Entre ellos hay niños de corta edad.

Visita al centro de crisis y reunión en la Delegación

Antes de que saliera la ministra, sí se ha podido ver otro coche desde el que se han efectuado fotografías a estas personas que ocupan parte de la carretera de subida a la Hípica, así como sus alrededores.

Sobre la visita de Redondo, se sabe también que por la tarde tuvo una reunión con miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, así como la Fiscalía.

Se sabe que ha visitado el centro de crisis 24 horas. No ha atendido en todas las horas que ha estado en Ceuta a los medios de comunicación.

Sin explicaciones al veto a la prensa

Este medio ha preguntado el motivo por el que Redondo ha evitado declaraciones a los medios o comparecer para responder a asuntos de tanta gravedad como las agresiones sexuales o el hacinamiento de mujeres y niñas, además de la sensación de inseguridad evidenciada por las mujeres de Ceuta.

Fuentes de la Delegación del Gobierno indican que desconocen el motivo, que la ministra ha venido a Ceuta para mantener reuniones de trabajo y visitar emplazamientos, destacando que volverá en otra próxima visita no anunciada.

En la comparecencia que llevó a cabo en la Comisión de Igualdad del Congreso, Redondo defendió que “desde el minuto uno” se ha llevado a cabo una labor de “acompañamiento, puesta a disposición de recursos e incorporación de la perspectiva de género, para visibilizar la mayor vulnerabilidad de las niñas y mujeres en estos contextos de crisis”.

La venta de alarmas personales y los espráis de pimienta se han agotado, incrementándose la venta un 50%.

El Sporting comienza el curso con épica y buen fútbol (2-1)

El resto de equipos de la ciudad autónoma comienzan a luchar por representar a Ceuta en un curso más. Es momento clave para llevar a la ciudad autónoma en lo más alto posible deportivamente.

Este domingo iba a ser el turno para el Sporting Atlético. Los de Yassin Mohamed iban a comenzar su andadura en la División de Honor Juvenil enfrentándose al Alhedín Balompié en el José Benoliel. Triunfo para comenzar con las mejores sensaciones, 3 puntos que saben mejor que nunca, con una remontada épica en los últimos minutos. Un 2-1 para ir a por otro curso exitoso.

Un nuevo curso para un Sporting más fuerte. Un equipo reforzado con muchas ganas de seguir demostrando el trabajo que viene haciendo el equipo de Ceuta en la categoría, ya asentado tras una serie de cursos exitosos llevando la bandera de Ceuta por el resto de Andalucía.

El Sporting salió a por todas

El equipo de Yassin fue a por todas, y ya en los primeros minutos doblegó a los rivales con un juego directo y atrevido. Fueron varias las ocasiones de las que gozaron los de blanco en los primeros 45 minutos que le pudieron haber puesto todo a favor.

El equipo visitante no lograba tener presencia en área rival y los de Yassin con balón se defendía. La presencia era total, los cambios de orientación daban plasticidad al juego y en varios momentos rozaron el gol.

A pesar de los intentos y el ahínco, no llegó el gol. Ambos equipos se fueron a los segundos 45 minutos del encuentro con tablas a 0 en el marcador del José Benoliel.

Segunda parte

La segunda parte parecía que iba a tener el mismo desenlace que la primera. El partido gozaba de una gran competitividad y toda apuntaba de un empate para lelgar al final.

Pero, los visitantes dieron un campanazo a falta de 10 minutos. Parecía que el debut se iba a frustrar para los de Ceuta, pero llegó una remontada de garra que es la mejor carta de presentación posible para el Sporting de la 26-27.

A los tres minutos del gol que ponía por delante a los visitantes, llegó el tanto del empate por parte del conjunto local. Comenzaba el camino a los tres puntos.

A falta de tres minutos para el pitido final, llegó el gol definitivo que dejaba los tres puntos en el Campo Federativo José Benoliel. Grito de celebración y alivio para los de Yassin con un gol agónico que demuestra una pisada firme en la categoría.

El equipo de Ceuta celebra una victoria clave e importante para empezar con el mejor pie posible. Los primeros tres puntos que esperan ser los primeros ladrillos del fortín que debe ser el José Benoliel en este curso si se quieren los objetivos pertinentes.

El próximo choque será el 13 de septiembre a las 12:15 del mediodía, cuando los de Yassin pondrán rumbo a sacar los primeros putos fuera de Ceuta. El destino: Sevilla, para medirse al Calavera CF, que no vienen del mejor debut posible tras perder ante el Betis por 7-0.

El Pinar de San Antonio, entre la basura y el temor de los vecinos

Los residentes de la zona del Pinar de San Antonio han mostrado su preocupación por la creciente acumulación de residuos en este enclave natural de Ceuta, situado en las inmediaciones de la ermita del mismo nombre y dentro del espacio protegido del Monte Hacho, declarado Lugar de Interés Comunitario (LIC).

Según relatan los vecinos, en los últimos días han detectado la presencia de abundantes desperdicios dispersos por distintas áreas del pinar, una situación que atribuyen al tránsito y permanencia de personas que accedieron a la ciudad durante la entrada masiva registrada a finales del pasado mes de julio.

“Han tirado muchos residuos y la acumulación de basura es importante, tanto que no sabemos qué puede haber allí”, explica una de las vecinas afectadas, quien asegura que el estado del entorno genera inquietud entre quienes frecuentan la zona, no solo vecinos, también deportistas y personas que habitualmente visitan este paraje natural tan apreciado por los ceutíes.

Temor a incidentes y asentamientos

Los residentes advierten de que la presencia de residuos no solo supone un problema de imagen y salubridad, sino que también incrementa el riesgo de que se produzca algún incidente, especialmente en una zona forestal sensible durante las semanas de calor que aun quedan. Asimismo, muestran su preocupación por la posibilidad de que determinados puntos del pinar puedan convertirse en lugares de estancia permanente o asentamientos improvisados.

Los vecinos reclaman una actuación de limpieza y vigilancia que permita recuperar el estado habitual de este espacio natural y evitar que la situación continúe deteriorándose.

Un espacio protegido de gran valor ecológico

El Pinar de San Antonio forma parte del entorno del Monte Hacho, uno de los principales pulmones verdes de Ceuta y un enclave de elevado valor medioambiental por la diversidad de flora y fauna que alberga.

La presencia continuada de personas, unida al abandono de residuos, podría afectar a distintas especies y alterar el equilibrio de este ecosistema protegido. De hecho, diversas voces ya apuntan a la necesidad de realizar una evaluación detallada del impacto ambiental derivado de los acontecimientos registrados durante las últimas semanas.

Un impacto que deberá evaluarse

Más allá de la problemática visible de la basura acumulada, expertos y colectivos medioambientales consideran que será necesario analizar de forma pormenorizada las consecuencias que la presión de la avalancha producida a finales de julio ejercida sobre distintas zonas forestales de la ciudad haya podido tener sobre los hábitats naturales.

Mientras tanto, los vecinos del Pinar de San Antonio insisten en la necesidad de actuar con rapidez para retirar los residuos existentes y evitar que un espacio tan especial como el Monte Hacho continúe degradándose.