La CECE reclama al Ministerio de Economía medidas urgentes para proteger a las empresas y el empleo de Ceuta

La Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) ha solicitado al Ministerio de Economía la puesta en marcha de un paquete de medidas urgentes y de aplicación inmediata para proteger al tejido económico y social de la ciudad ante las consecuencias de la situación extraordinaria que atraviesa Ceuta.

Las propuestas fueron trasladadas la semana pasada al Ministerio de Economía, dentro de las gestiones que la organización empresarial está realizando ante distintas administraciones para reclamar una respuesta extraordinaria que permita proteger a las empresas y el empleo.

El objetivo planteado por la CECE es evitar que una situación coyuntural pueda terminar provocando problemas permanentes de endeudamiento, cierres empresariales, destrucción de empleo o nuevos costes estructurales para el tejido económico y social de la ciudad.

Moratorias y ayudas para preservar la liquidez

Entre las principales medidas planteadas se encuentra el establecimiento temporal de moratorias o aplazamientos en determinadas obligaciones con las administraciones públicas, especialmente en cotizaciones a la Seguridad Social, obligaciones tributarias y otros pagos públicos sobre los que jurídicamente pueda actuarse.

La finalidad es que las empresas puedan conservar liquidez durante el periodo de recuperación y atender prioritariamente nóminas, proveedores y obligaciones esenciales.

La Confederación también propone crear una línea extraordinaria de ayudas directas destinada a compensar parcialmente la reducción de actividad y los perjuicios económicos sufridos durante el periodo excepcional.

Estas ayudas deberían poder cubrir las pérdidas vinculadas a este periodo, los gastos fijos, costes extraordinarios y obligaciones económicas generadas durante la etapa de menor actividad.

Otra de las prioridades señaladas por la CECE es la reestructuración y refinanciación de la deuda existente, con el objetivo de evitar que empresas que eran viables antes de la situación actual vean comprometida su continuidad por la reducción sobrevenida de actividad.

Para ello plantea facilitar la ampliación de vencimientos, periodos de carencia, renovación de pólizas de crédito, refinanciación de préstamos y adaptación de los calendarios de amortización.

La organización empresarial precisa que su planteamiento no consiste en generar nueva deuda, sino en hacer sostenible la ya existente hasta que pueda recuperarse la normalidad económica.

Protección del empleo y gastos extraordinarios de seguridad

La protección y mantenimiento del empleo constituye otro de los ejes de la propuesta. La CECE considera prioritario evitar que una crisis temporal provoque una pérdida permanente de puestos de trabajo.

Por ello plantea estudiar bonificaciones o exoneraciones temporales de costes laborales, mecanismos extraordinarios de protección del empleo y, cuando resulte necesario, fórmulas similares a los ERTE utilizados en otras situaciones excepcionales.

La Confederación considera que mantener el empleo permite preservar no solo los puestos de trabajo, sino también la capacidad productiva, la renta de las familias, el consumo y la confianza.

A estas medidas se suma una línea específica para compensar los gastos extraordinarios en seguridad privada que empresas, entidades y comunidades de propietarios están teniendo que asumir como consecuencia de la situación actual.

La propuesta contempla la contratación o ampliación de servicios de vigilancia, el incremento extraordinario de horas, el refuerzo temporal de servicios existentes y la implantación de sistemas o medidas extraordinarias de protección.

CECE reclama una tramitación rápida y con mínima burocracia

La organización empresarial advierte de que la eficacia de las medidas dependerá de la rapidez con la que puedan llegar a quienes las necesitan.

Por este motivo, solicita procedimientos extraordinariamente ágiles mediante herramientas como declaraciones responsables, anticipos, comprobaciones posteriores, intercambio automático de información entre administraciones y utilización de datos fiscales y laborales ya disponibles.

La CECE considera que una ayuda que llega tarde pierde gran parte de su utilidad, por lo que reclama que la simplificación administrativa forme parte del propio diseño de las medidas.

La Confederación propone finalmente que todas estas actuaciones se integren en un Plan Extraordinario de Recuperación y Protección Económica de Ceuta, con una respuesta conjunta en materia de liquidez, solvencia, deuda, empleo y seguridad.

Según la CECE, estas actuaciones deberían tener un carácter temporal, coordinado y extraordinario, y ponerse en marcha con la máxima rapidez.

La organización empresarial subraya que las medidas no pretenden sustituir la actividad económica ni convertirse en actuaciones permanentes, sino proteger temporalmente a las empresas viables, mantener el empleo y evitar que los costes extraordinarios de la situación actual se conviertan en cargas permanentes para Ceuta.

Para la CECE, la prioridad inmediata es que ninguna empresa viable tenga que cerrar por un problema coyuntural de liquidez, que ningún puesto de trabajo se pierda por una situación temporal y que los costes extraordinarios derivados de la crisis no terminen recayendo de manera permanente sobre empresas, trabajadores y ciudadanos.

Veintiséis días después

Hay veintiséis días que pueden pasar sin dejar apenas huella y hay veintiséis días que pueden parecer una eternidad. Depende, probablemente, de si uno los contempla desde un calendario o tiene que vivir dentro de ellos.

Este martes está convocado de forma extraordinaria el Consejo de Seguridad Nacional para analizar la grave crisis que atraviesa Ceuta desde el día 30 de julio.

Una reunión del máximo órgano de asesoramiento al presidente del Gobierno en materia de seguridad nacional que llega cuando está a punto de cumplirse un mes desde que comenzó la emergencia.

Y resulta inevitable hacerse una pregunta: ¿Cuántos días necesita una emergencia para convertirse en urgente? No escribo esto para discutir sobre siglas ni para convertir a Ceuta en otro argumento con el que golpearnos unos a otros.

Bastante de eso tenemos ya. Lo escribo porque hay tiempos institucionales que resultan difíciles de comprender cuando se comparan con los tiempos de la calle.

Veintiséis días pueden parecer razonables entre informes, reuniones, competencias administrativas y agendas políticas, pero veintiséis días son también veintiséis noches. Son casi cuatro semanas para quienes viven en una ciudad sometida a una situación excepcional. Para los agentes que trabajan bajo una presión extraordinaria.

Para los servicios públicos obligados a absorber una realidad para la que ninguna ciudad puede estar preparada de un día para otro. Para los comerciantes que hacen cuentas. Para las familias que intentan continuar con su vida mientras todo a su alrededor parece haber cambiado. Una emergencia no mide el tiempo como lo hace una administración. No espera a que termine agosto.

No entiende de vacaciones. No sabe cuándo comienza un nuevo curso político. Simplemente ocurre. Y cuando ocurre, una de las obligaciones fundamentales de las instituciones es conseguir que el ciudadano perciba que alguien está al mando, que las decisiones se están tomando con la misma urgencia con la que los acontecimientos se suceden y que ningún territorio tendrá que levantar demasiado la voz para ser escuchado.

Por eso la reunión del Consejo de Seguridad Nacional es importante. Que se celebre significa reconocer que lo ocurrido en Ceuta tiene una dimensión que trasciende a la propia ciudad y merece ser abordado al máximo nivel. Por eso cuesta comprender que esa fotografía llegue veintiséis días después.

Si lo ocurrido posee suficiente gravedad como para reunir extraordinariamente al máximo órgano de asesoramiento en materia de seguridad nacional, ¿por qué han tenido que pasar casi cuatro semanas para que esa reunión se produzca? Las instituciones no siempre pueden impedir una crisis, pero sí pueden decidir cuánto tardan en tratarla como tal.

Quizá esta debería servirnos para aprender algo que va mucho más allá de Ceuta: en determinadas situaciones, reaccionar correctamente no consiste únicamente en tomar las decisiones adecuadas, también consiste en tomarlas a tiempo.

Para quien observa una emergencia desde lejos, veintiséis días pueden ser una cifra. Para quien vive dentro de ella, son veintiséis días de su vida. Y ningún ciudadano debería tener que preguntarse cuánto tiempo necesita su emergencia para que alguien la considere urgente.

El Gobierno cifra en más de 2.900 los menores identificados en Ceuta

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha asegurado que el número de menores filiados en Ceuta se sitúa “ligeramente por encima de los 2.900”. Cuerpo ha ofrecido este dato tras reunirse con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en el Palacio de la Asamblea.

Cuerpo ha explicado que el trabajo que se está llevando a cabo tiene como objetivo “adelantar al máximo” la expedición de los expedientes. Asimismo, ha remarcado que la actuación de las administraciones responde al “interés primario del menor” para dar una solución a una circunstancia que puede resultar “crítica”.

Coordinación entre varios ministerios


Esta labor se está desarrollando mediante la colaboración entre el Ministerio de Juventud e Infancia y las autoridades locales. En estas tareas participan también el Ministerio del Interior y el Ministerio de Migraciones.

El vicepresidente primero ha señalado que la coordinación entre los distintos departamentos pretende mejorar la situación de los niños atendidos. “En muchos casos hemos visto que son niñas y que son menores incluso de 13 años, que no llegan, ni siquiera, a ser adolescentes”, ha subrayado. Cuerpo ha insistido en que esta situación supone “una enorme prioridad” para el Gobierno.

No se concreta cuántos están solos


El Ejecutivo no ha especificado cuántos de los más de 2.900 menores filiados son inmigrantes no acompañados.

Por otro lado, el Ministerio de Juventud e Infancia se reunirá este jueves con las comunidades autónomas en la Conferencia Sectorial para abordar el crédito extraordinario de 25 millones de euros para Ceuta, vinculado a la atención de la infancia migrante no acompañada que permanece en la ciudad.

Prorrogada la detención de los dos adultos acusados de agredir e intentar robar a un guardia civil

La detención de dos de los adultos arrestados por la presunta agresión y el intento de robo a un agente de la Guardia Civil que se encontraba fuera de servicio en Ceuta ha sido prorrogada este lunes.

Ambos pasarán este martes a disposición judicial, mientras que el menor de edad detenido por estos hechos ha quedado en libertad a la espera de juicio, después de no haber reconocido los hechos durante la fase de instrucción.

Los tres fueron arrestados por la Policía Nacional después de que el agente denunciara haber sido abordado por un grupo de jóvenes en las inmediaciones de la avenida Cañonero Dato, donde, según su declaración y el atestado policial, le exigieron dinero y comenzaron a golpearlo cuando se negó a entregárselo.

Los hechos se produjeron alrededor de las 4:30 horas del domingo, en las proximidades de la gasolinera Carranza. El agente, que se encontraba fuera de servicio, habría recibido puñetazos en el rostro y patadas antes de que los presuntos autores huyeran en dirección a la zona del puerto.

Un dispositivo policial permitió localizar a tres sospechosos

La rápida intervención de los radiopatrullas de la Policía Nacional permitió desplegar un dispositivo de búsqueda por la zona.

El propio agente colaboró con los funcionarios facilitando información sobre las características de los individuos, lo que permitió orientar la búsqueda hacia distintos puntos próximos al lugar de los hechos.

Los sospechosos fueron localizados inicialmente ocultos en las escaleras que comunican la rotonda de la avenida de España con la barriada Junta de Obras del Puerto.

Al percatarse de la presencia policial, varios de ellos emprendieron la huida a pie y, según la información policial, hicieron caso omiso de las órdenes de los agentes.

Finalmente, los funcionarios consiguieron detener a tres de los presuntos implicados, que habrían ofrecido una fuerte resistencia física durante los arrestos.

La investigación quedó entonces centrada en determinar el grado de participación de cada uno de ellos en el intento de robo y la posterior agresión al guardia civil.

Identificados por la víctima durante la investigación

Uno de los arrestados, que vestía una chaqueta azul, fue localizado en los garajes de la barriada y habría sido señalado por la víctima como la persona que lo empujó y amenazó para exigirle dinero.

Otro de los detenidos, vestido con chaqueta negra y camisa celeste, fue localizado a la altura de un supermercado y habría sido identificado como uno de los autores de los golpes recibidos en la cara y la cabeza.

El tercer joven, que llevaba una camisa blanca, fue detenido junto al establecimiento Decathlon. Según la identificación realizada durante las diligencias, habría sido quien propinó parte de las patadas y profirió amenazas durante el asalto.

Los tres detenidos, dos adultos y un menor de edad, permanecieron desde entonces bajo custodia policial mientras se practicaban las correspondientes diligencias.

La investigación se dirige a esclarecer la presunta comisión de los delitos de robo con violencia o intimidación en grado de tentativa y desobediencia grave a la autoridad.

Los detenidos entraron en Ceuta el pasado 30 de julio

Según la información publicada por El Faro, los tres jóvenes habrían entrado en Ceuta el pasado 30 de julio de manera irregular, en el contexto de la entrada masiva de inmigrantes registrada en la ciudad a finales de julio.

Ahora, tras la prórroga acordada este lunes, los dos adultos deberán pasar este martes a disposición judicial, momento en el que será el órgano competente el que determine su situación procesal.

En cuanto al menor, ha quedado en libertad a la espera de la celebración del correspondiente juicio, después de no haber reconocido los hechos durante la fase de instrucción.

La actuación policial permitió detener a tres de los presuntos implicados pocas horas después de la agresión, aunque la investigación deberá determinar si hubo más personas participantes, dado que el agente manifestó haber sido abordado por un grupo de al menos cinco individuos.

La evolución del procedimiento judicial determinará finalmente las responsabilidades que pudieran corresponder a cada uno de los arrestados.

España pide a Bruselas financiación de emergencia para afrontar la crisis en Ceuta

El Gobierno de España ha solicitado formalmente a la Comisión Europea (CE) financiación de asistencia de emergencia para hacer frente a la crisis que atraviesa Ceuta después de la entrada de más de 80.000 inmigrantes procedentes de Marruecos a finales de julio, según ha confirmado este lunes a EFE un portavoz comunitario.

La petición llega después de varias semanas de contacto entre el Ejecutivo español y Bruselas. La Comisión ha mantenido un estrecho contacto con España antes de recibir la solicitud formal y ahora prevé realizar una evaluación rápida para adoptar una decisión con celeridad.

Fondos para reforzar fronteras y acogida

En la solicitud presentada por España se incluyen medidas destinadas a reforzar la protección de las fronteras y las infraestructuras relacionadas con la seguridad en Ceuta.

El Gobierno también reclama financiación para establecer una capacidad de acogida adecuada de inmigrantes, entre ellos menores no acompañados, en el contexto de la situación extraordinaria que vive la ciudad autónoma.

La ayuda solicitada se canalizaría a través de la asistencia para emergencias (EMAS), un mecanismo integrado en el Fondo de Asilo, Migración e Integración de la Comisión Europea.

España ya ha recurrido anteriormente a este instrumento para afrontar situaciones de presión migratoria, como la registrada en Canarias.

Una de las características del mecanismo es que contempla una prefinanciación de hasta el 80% de los fondos solicitados. De esta forma, los Estados miembros pueden utilizar inicialmente fondos propios para atender las necesidades de emergencia, que posteriormente son reembolsados por Bruselas.

Bruselas prevé una evaluación rápida

La Comisión Europea ha señalado que trabajará ahora para realizar una evaluación rápida de la solicitud y tomar una decisión al respecto.

El portavoz comunitario no ha concretado una fecha para resolver la petición, aunque ha subrayado que el proceso no se demorará.

Bruselas ha ofrecido durante las últimas semanas apoyo a España tanto en el ámbito logístico como financiero. Entre las posibilidades de asistencia se encuentran los recursos proporcionados a través de las agencias europeas de fronteras, policiales y de asilo.

La Comisión ha mantenido precisamente ese contacto con Madrid antes de recibir la solicitud formal de financiación para Ceuta.

Precedentes de ayudas por presión migratoria

La petición española cuenta con precedentes recientes. La última vez que España se benefició de una convocatoria formal aprobada mediante el mecanismo EMAS fue el pasado año, cuando la Unión Europea respaldó con 38 millones de euros la atención humanitaria ante la presión migratoria sufrida en Canarias.

Anteriormente, en abril de 2024, la UE concedió una ayuda de 20 millones de euros para reforzar la atención humanitaria a las más de 38.000 personas que llegaron a las islas Canarias entre octubre de 2023 y marzo de 2024.

Ahora, el Gobierno español recurre nuevamente a este mecanismo para afrontar las necesidades extraordinarias derivadas de la crisis en Ceuta.

Trabajadores del CETI denuncian la entrada de inmigrantes externos para ducharse

Trabajadores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta han trasladado públicamente su preocupación por una situación que, según denuncian, se estaría produciendo en las instalaciones del centro y que consideran especialmente delicada desde el punto de vista sanitario y de prevención de riesgos laborales.

Según los trabajadores, las personas que permanecen fuera del CETI y que presentarían sarna o sospechas de padecerla estarían accediendo al centro para utilizar las duchas y asearse, abandonando posteriormente las instalaciones.

Los empleados cuestionan que se permita el acceso a las instalaciones colectivas sin que, según aseguran, exista información suficiente sobre las medidas de aislamiento y protección adoptadas.

Los trabajadores reclaman garantías sanitarias


La queja deja claro que la preocupación no se dirige contra las personas que necesitan atención. Los trabajadores consideran que cualquier persona debe poder recibir asistencia sanitaria y disponer de unas condiciones higiénicas adecuadas, pero reclaman que estos servicios se presten en espacios que garanticen también la protección del resto de residentes y empleados.

Aseguran que los empleados están “aguantando carros y carretas” ante la situación que atraviesa el centro y que existe un importante desgaste entre la plantilla.

Según el testimonio, los trabajadores estarían especialmente preocupados por la posibilidad de que personas procedentes del exterior entren en las instalaciones únicamente para ducharse y posteriormente regresen a la calle.

Más de 2.000 personas dentro del centro


La denuncia sitúa actualmente en más de 2.000 las personas que se encuentran en el CETI, a las que se suma el personal que trabaja diariamente en las instalaciones: vigilantes de seguridad, personal de cocina, sanitarios, empleados de distintas organizaciones y otros profesionales.

Los trabajadores consideran que, con un volumen de personas tan elevado, cualquier posible enfermedad contagiosa requiere medidas específicas para evitar su propagación.

La preocupación se centra especialmente en los casos de personas que presentarían síntomas compatibles con sarna. Según el testimonio recogido, algunos trabajadores habrían recibido indicaciones para permitir que estas personas entren, se duchen y abandonen posteriormente las instalaciones.

Los empleados piden conocer el protocolo


Ante esta situación, los trabajadores reclaman que se informe sobre la existencia de un protocolo específico para estos casos y que los servicios de prevención de riesgos laborales evalúen la posible exposición de los empleados.

Se reclama además que las personas afectadas reciban la atención, higiene y tratamiento que necesiten en espacios adecuados, con las correspondientes medidas de aislamiento y prevención, evitando posibles riesgos para el resto de residentes y trabajadores.

Reclaman la intervención de las autoridades sanitarias competentes para supervisar la situación y determinar si las medidas adoptadas son suficientes para garantizar la seguridad dentro de las instalaciones.

Los trabajadores insisten en que la necesidad de proporcionar asistencia humanitaria y sanitaria a quien la necesite “está fuera de toda discusión”, pero consideran que esa atención debe realizarse con los medios adecuados y protegiendo al mismo tiempo a las personas afectadas, al resto de residentes y a los trabajadores del CETI.

La petición final pasa por que la Dirección del centro, la Administración competente y las autoridades sanitarias aclaren públicamente el procedimiento que se está aplicando y, en caso necesario, adopten las medidas necesarias para garantizar la seguridad sanitaria en el interior del CETI.

El Príncipe, la barriada que tuvo que organizarse ante la invasión

La barriada del Príncipe Alfonso es una de las que más está notando la presencia de inmigrantes, prácticamente marroquíes, que entraron en Ceuta en las avalanchas de finales de julio.

El barrio ya no es el mismo, ha tenido que organizarse ante la invasión. Sus vecinos sufren en primera línea las consecuencias de una entrada masiva que ha terminado desfigurando sus calles.

Si ya arrastraban la losa de las etiquetas por ser del Príncipe, ahora sufren en primera persona la elevada presencia de varones que han ocupado todo: sus plazas, sus callejuelas, los portales…

Esa normalidad vendida por la clase política no ha llegado nunca a esta barriada en donde el abandono es su santo y seña. Un paseo por el Príncipe deja ver el deplorable estado en el que se encuentra, con jóvenes durmiendo sobre las aceras, plazas ocupadas y esquinas por donde salen de forma permanente pequeños grupos.

Los vecinos tienen miedo a dejar que sus niños jueguen solos, a que hagan vida en la calle como antes, a que disfruten del barrio. Todo eso se ha perdido. Y en un barrio tan poblado como el Príncipe el pesar es mayor.

“Lo estamos pasando muy mal, aquí no solucionan nada”

Hafida Mustafa habla con sinceridad del sentir del Príncipe. Su testimonio es compartido por muchos vecinos porque es la reflexión sincera que está pasando una barriada que antes de las avalanchas necesitaba de muchos apoyos y que, ahora, atraviesa una situación de extrema urgencia.

“Lo estamos pasando muy mal. A partir de las dos, tres… esto se llena porque todos los que están en Loma Colmenar suben para acá. Por la noche esto se llena. Y solución, no estamos viendo. Muchos policías para acá, para allá. Muchos militares con tanques, que parece que estamos en guerra…, pero aquí solución nada”, expresa Hafida.

Los reproches de esta vecina del Príncipe se dirigen a las dos administraciones, a la Ciudad y a la Delegación del Gobierno. “Estamos súper abandonados. Pero no solamente el barrio, sino todo. También Los Rosales, Hadú, el Morro…”.

La periferia se siente discriminada porque ve diferencias con el centro. Hafida expresa el sentir de los vecinos no solo del Príncipe, sino de otros puntos próximos. “Por qué nos han echado toda esta gente para acá. Si ve que esta gente, no hay nada para ellos, que les digan la verdad, que no les hablen de asilo político porque les dan esperanzas”, lamenta.

Los propios marroquíes no hacen más que hablar de asilo político. Es el efecto llamada para muchos, lo que les ha movido a cruzar la frontera.


“Estamos en sinvivir”


“Nosotros estamos en un sinvivir. Y ahora es verano, pero en invierno, ¿qué van a hacer? ¿Entrar a nuestras casas?”, se pregunta. Duermen en plazas, en calles, en soportales. Los vecinos se asoman a las ventanas de sus viviendas y los ven en grupo.

Generan una sensación de inseguridad, aunque por otro lado “somos humanos” y se reacciona con tristeza.

Los propios vecinos del Príncipe son los que se han coordinado para evitar enfrentamientos, los que han tenido que recuperar la seguridad perdida y apoyarse entre ellos para frenar robos o acosos. Ante la falta de Policía, son los que han tenido que autoprotegerse.

Hafida, como los demás vecinos, está molesta con la clase política. Y lo está porque no han actuado rápido ni con la celeridad. “Esperan que les hagamos nosotros el trabajo”, expresa.


Miedo por los niños


Los vecinos tienen miedo por sus hijos. Es un sentimiento de autoprotección que no evita el sentir lástima por marroquíes que deambulan y duermen por las calles que no buscan conflictos.

“En Semana Santa tenemos aquí las boinas verdes, las rojas… y helicópteros por el Medinaceli, cuando está más protegido por los ciudadanos de aquí, del Príncipe, que por ellos. Y ahora cuando necesitamos protección, ¿dónde están?”.

Los vecinos están decepcionados por el trato que reciben, apuntan a las dos administraciones, la de Pedro Sánchez y la de Juan Vivas.

“La gente está cansadita”: la voz del presidente de la barriada

Ahmed Endefal, el presidente de la barriada expresa ese malestar. “La gente está cansadita ya. Está cansadita y asqueada. Están diciendo que los gobiernos no están haciendo nada. Que han echado a todo el mundo solo para el Príncipe. Es decir, la periferia está súper llena, pero tú vas al centro y está todo vacío”.

“Nosotros, como asociación de vecinos, siempre hemos estado defendiendo los derechos de los menores, los derechos de la gente vulnerable. Pero hay cosas que ya son indefendibles. Hay cosas como las calles masificadas, los espacios de recreo y lúdicos están todos llenos. Los niños no pueden pasar tranquilamente por ningún lado”, confiesa frustrado.

En el Príncipe dan una comida al día, lo que evita que esas personas, con hambre, puedan cometer algún delito. En el local de vecinos se monta a diario una cadena de voluntarios y miembros de la asociación para repartir alimento a unas 400 personas.

“Nosotros les estamos dando de comer porque pensamos que una persona hambrienta puede hacer de todo y no queremos ni que delincan ni que tengan problemas. Lo que está en nuestras manos lo hacemos. Pero, claro, no podemos con todo, no podemos con todo porque eso es mucho”.


Gente durmiendo en la calle, sentada en los callejones…, “parece las ferias”


“Si te bajas por todas las calles de la barriada hay gente durmiendo en la calle, gente sentada en los callejones. Esto parece las calles de las ferias. Nosotros no somos ni racistas, ni queremos echar a nadie porque no somos ni autoridad ni nada”.

Hay miedo y Ahmed pone un ejemplo claro: “Por ejemplo, las niñas de la barriada no salen solas, salen con un hermano o con el padre. Los niños un poquito más, pero claro, cerquita de casa”.

El Príncipe ha tenido que buscar soluciones por sus propios medios, ha tenido que idear medidas de autoprotección ante la incapacidad de las administraciones para reaccionar.

Las Brigadas Verdes: una cuestión sin resolver

Ante la última propuesta del Gobierno de la Ciudad, en la que plantea la integración de las Brigadas Verdes en la Sociedad Municipal “Puerta de África”, desde la Sección Sindical de UGT Servicios Públicos manifestamos nuestra más profunda oposición a dicha alternativa.

Hay que manifestar con claridad que la operación proyectada de integrar a este personal en dicha Sociedad Mercantil es contraria a derecho en todos sus presupuestos, (el medio propio es inhábil, la subrogación carece de título jurídico que la haga obligatoria, la incorporación del personal sería nula por infracción del régimen de acceso al empleo en el sector público, el expediente administrativo está viciado de motivación aparente y desviación de poder, y la operación es económicamente insostenible para la Sociedad), y su consumación expondría a la Sociedad y a sus administradores a un escenario de litigiosidad multi frente de resultado previsiblemente adverso.

Evidentemente, de seguirse con este procedimiento, la inseguridad jurídica que se produciría en el personal de las Brigadas Verdes, en lugar de darle una estabilidad le acarrearía una volubilidad que acabaría comportando para estos trabajadores una tremenda inquietud ante un horizonte judicial de tanta adversidad para sus intereses. Además, se estaría incumpliendo lo acordado por el Pleno de la Asamblea sobre estabilidad laboral, ya que en los propios informes del expediente se expone claramente que serían personal no fijo.

Por ello UGT propone la creación de una nueva sociedad que ajuste sus estatutos a la situación laboral de la plantilla y que permita un procedimiento legal de integración del personal en esta nueva Sociedad. Desde nuestro punto de vista, esto sería lo ideal.

No obstante, y en el caso de que el Gobierno de la Ciudad considere poco viable la creación de una nueva sociedad, proponemos como alternativa su integración en la Sociedad “Parque del Mediterráneo” cuyo objeto social si se ajusta más a los fines para los que fueron creadas las Brigadas Verdes (fundamentalmente jardinería y mantenimiento de instalaciones) que, además supondría un importante refuerzo para unas instalaciones que, consideramos, en la actualidad infrautilizadas, con apenas tres meses de uso al año para los ciudadanos que agradecerían que estuvieran a sus disposición, al menos, nueve meses al año.

CSIF exige un comité de seguridad y salud propio para el personal de Ingesa en Ceuta

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) vuelve a exigir la constitución efectiva de un Comité de Seguridad y Salud propio para el personal de Ingesa en Ceuta, al igual que lo tiene Melilla, o es que existen dos Ingesa diferentes. Después de que durante años las cuestiones preventivas de estos profesionales hayan quedado vinculadas al ámbito general de la Administración General del Estado.

La prevención de riesgos laborales del personal sanitario no puede abordarse desde la distancia ni quedar diluida dentro de un órgano que no responde específicamente a la realidad de hospitales, centros de salud y servicios sanitarios.

Los profesionales de Ingesa están expuestos diariamente a riesgos biológicos, agresiones, riesgos psicosociales, sobrecarga asistencial, estrés, riesgos ergonómicos, exposición a sustancias químicas y radiaciones ionizantes, entre otros.

Son riesgos que requieren una evaluación permanente, especializada y vinculada directamente a los centros de trabajo. CSIF considera que disponer de un Comité de Seguridad y Salud propio no es una cuestión burocrática ni una reivindicación sindical secundaria: es una herramienta fundamental para proteger a quienes trabajan en la sanidad pública de Ceuta.

El sindicato recuerda que ya ha reclamado en reiteradas ocasiones la creación de este órgano específico y considera insuficiente que las cuestiones que afectan a la seguridad y salud de los profesionales de Ingesa continúen derivándose al ámbito general de la AGE.

CSIF reclama que el nuevo Comité permita abordar directamente, entre otras cuestiones: La evaluación y actualización de los riesgos laborales de los centros sanitarios, la prevención y seguimiento de las agresiones a profesionales, los riesgos biológicos y la preparación ante posibles brotes o enfermedades emergentes.

La sobrecarga asistencial, las plantillas insuficientes y sus consecuencias sobre la salud física y psicosocial. Los riesgos derivados de la organización del trabajo, las condiciones de seguridad de los centros y servicios y la formación e información preventiva de las plantillas.

El seguimiento de accidentes de trabajo, enfermedades profesionales e incidentes. La participación efectiva de las personas trabajadoras y de sus representantes en las decisiones preventivas. “No estamos hablando de crear más burocracia, sino de acercar la prevención al lugar donde se producen los riesgos”, señala CSIF.

El sindicato considera que no puede exigirse a los profesionales de la sanidad que afronten situaciones cada vez más complejas mientras las estructuras de participación preventiva permanecen alejadas de su realidad cotidiana.

Por ello, CSIF reclama a Ingesa que materialicen de forma inmediata el compromiso de crear un Comité de Seguridad y Salud propio para Ingesa Ceuta, dotándolo de capacidad real de participación y seguimiento.

La seguridad y la salud de quienes trabajan en la sanidad pública no pueden quedar en segundo plano. En Ceuta, ahora más que nunca, la prevención debe estar presente allí donde están los profesionales y donde se producen los riesgos.

La prevención no puede ser una respuesta posterior al daño. CSIF exige que Ingesa actúe de forma anticipada, con recursos, participación y medidas concretas que garanticen la protección efectiva de sus profesionales.

Educación refuerza la limpieza de los colegios de Ceuta tras la entrada masiva

La Consejería de Educación, Cultura y Juventud mantiene un dispositivo especial de limpieza, desinfección y recuperación de los centros educativos de Ceuta ante el próximo inicio del curso escolar, después de la entrada masiva registrada por la frontera los días 30 y 31 de julio.

El departamento mantiene un seguimiento permanente del estado de las instalaciones y, tanto la consejera como el director general, están en contacto continuo con los equipos directivos de los 17 CEIP, los dos Centros de Educación de Personas Adultas (CEPA) y el CEE San Antonio, con el objetivo de conocer las necesidades de cada centro y actuar en consecuencia.

Refuerzo de la limpieza en los centros más afectados



La situación excepcional vivida durante estas semanas ha llevado a la Consejería a poner en marcha un dispositivo especial de limpieza integral, refuerzo y recuperación de las instalaciones educativas. Las actuaciones se están adaptando a las circunstancias de cada centro, con especial atención a patios, zonas exteriores y espacios que hayan podido verse afectados.

Los trabajos incluyen hidrolimpieza, baldeo, desinfección y limpieza en profundidad, tanto en espacios interiores como exteriores.

Entre las actuaciones realizadas destaca la hidrolimpieza del CEIP Rey Juan Carlos I, donde se ha intervenido especialmente en las zonas exteriores. En el CEIP Rosalía de Castro se ha desarrollado una actuación de especial intensidad en la totalidad de sus patios, mientras que en el CEPA Miguel Hernández se ha llevado a cabo el baldeo de todos los patios y zonas exteriores.

La Consejería también ha desarrollado actuaciones específicas en los CEIP Ortega y Gasset, Santa Amelia y Ciudad de Ceuta, centros que han registrado entradas en sus instalaciones durante estas semanas.

Por este motivo, en estos centros se está prestando una atención reforzada a los patios y espacios exteriores, donde se están ejecutando trabajos de limpieza y desinfección con el objetivo de garantizar unas condiciones adecuadas desde el punto de vista higiénico-sanitario y recuperar plenamente las zonas afectadas.

Actuaciones específicas en otros centros educativos

El dispositivo de refuerzo también ha llegado a otros centros que han presentado necesidades concretas. En el CEIP Valle Inclán se han realizado trabajos de limpieza dentro del dispositivo general puesto en marcha por la Consejería.

Una situación diferente se ha producido en los CEIP Reina Sofía y Príncipe Felipe, que han sido utilizados temporalmente como espacios de alojamiento dentro del dispositivo de atención a menores.

En estos dos centros se han coordinado actuaciones específicas con las empresas responsables de los servicios de limpieza para recuperar las zonas utilizadas y devolver progresivamente las instalaciones a su estado original.

La Consejería mantiene de esta manera un seguimiento individualizado de los centros educativos, independientemente de que hayan registrado o no incidencias durante las últimas semanas.

El objetivo es anticiparse a las necesidades que puedan surgir y garantizar que todas las instalaciones educativas se encuentren en condiciones adecuadas de limpieza, higiene y salubridad cuando comience el nuevo curso escolar.

Revisiones en todos los centros de Ceuta

La actuación de la Consejería no se limita a los centros que han sufrido incidencias. El dispositivo contempla también recorridos y revisiones individualizadas en el conjunto de las instalaciones educativas de la ciudad.

Estas comprobaciones se realizan en coordinación con los equipos directivos de los centros y los responsables de los servicios de limpieza, con el propósito de identificar las necesidades concretas de cada instalación y determinar qué trabajos deben ejecutarse.

De este modo, Educación pretende que las actuaciones respondan a las circunstancias particulares de cada colegio o centro educativo y que los trabajos puedan completarse de manera progresiva antes del comienzo de las clases.

La Consejería ha subrayado así la importancia de mantener un seguimiento permanente de las instalaciones después de las circunstancias excepcionales vividas desde finales de julio.