Magna e histórica

Ayer nuestra ciudad vivió una jornada histórica, sin precedentes y que estuvo a la altura de las expectativas generadas desde que se anunciaron las actividades con las que se conmemoraría el 600 aniversario de la llegada de la Virgen de África a Ceuta.
La Magna Mariana hizo honor a su nombre y no dejó indiferentes a los que presenciaron este evento, en el que por primera vez en la historia, las trece vírgenes que tienen presencia en la ciudad saludaron a la Patrona de todos los ceutíes. Un altar que fue testigo de este hecho y también la multitud de ciudadanos que se congregaron en las calles de la ciudad y que no se quisieron perder esta procesión.
Muchos confesaron sentirse afortunados de ser testigos de este momento, como también se ha venido escuchando por el mundo cofrade en estas últimas semanas. Y es que la organización para llevar a estas titulares a las calles, además de a la Virgen de África, no ha sido nada fácil.
Ensayos, jornadas de traslados, búsqueda de costaleros y costaleras, bandas de música venidas desde la península y sobre todo, una ciudad entregada a la celebración de este magno evento. Todos han formado parte de él y se ha demostrado esa entrega que ha sido capaz de paralizar una ciudad entera por la devoción a su Patrona.
Se observó una gran emoción en las calles, reflejada en todas las edades. Lágrimas y alegría al paso de las imágenes e ilusión de muchos por ser partícipes de la procesión.
Grupo Faro tampoco quiso perderse este evento. Todo su equipo ha trabajado para ofrecer los mejores contenidos, a fin de mantener a toda la sociedad caballa puntualmente informada sobre tan magno evento.

El CETI, treinta ‘Aquarius’ en 10 años

El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de El Jaral cumplirá veinte años en 2020 pero el Ministerio solo conserva datos de sus ocupantes desde 2008. Durante la última década, por esas instalaciones han pasado casi 20.000 personas, el equivalente a treinta veces los indocumentados que transportan el ‘Aquarius’ y los barcos que le acompañan (629) en dirección a Valencia.
Casi a mediados de 2018, un año que en sus primeros seis meses ha registrado en Ceuta una presión migratoria muy inferior a la de ejercicios precedentes, en la ciudad autónoma han entrado desde Nochevieja 607 extranjeros irregularmente, 303 argelinos, 225 de origen subsahariano y 35 de otros países.
El colectivo más numeroso dentro de las 23 presentes de los residentes actuales en el CETI es el de los nacionales de Guinea Conakry (República de Guinea, 233) por delante de Gambia (31), Costa de Marfil (27) y Camerún (24).
El país de África occidental antiguamente conocido como Guinea Francesa se ha convertido con el paso de los años, con mucha diferencia, en el que más ciudadanos ha dejado en Ceuta. Un total de 5.325 hombres y mujeres de Guinea Conakry han pasado por el CETI durante los últimos diez años, más de mil cada ejercicio desde 2015 pese a que solo fueron 7 los que llegaron a la ciudad en 2008, de cuando datan las primeras estadísticas.

Por detrás, Argelia se sitúa con 3.451 nacionales como el segundo Estado que más ciudadanos ha traído al CETI de Ceuta. Este país magrebí es, además, el único cuyo volumen de emigrados nunca ha bajado de los tres dígitos anuales en El Jaral (desde el mínimo de 114 de 2011 hasta el máximo de 654 de 2017).
Otros dos países subsaharianos, Camerún (2.250) y Mali (1.176) completan el póker de Estados que superan el millar de ciudadanos que han estado acogidos en el CETI. Roza los mil (994) Costa de Marfl, muy por delante de Gambia (522).
A continuación aparece Siria, aunque los ciudadanos de este país asiático solo fueron multitud más que centenaria en Ceuta en 2014 (232), cayendo en los años siguientes a 40, 18 y 10, respectivamente.
De la India, por ejemplo, llegaron más emigrantes en 2008 (211) que en los nueve ejercicios siguientes, apenas un centenar en total, mientras que el número de acogidos en el CETI de Marruecos ha registrado una evolución diametralmente opuesta, de no pasar de una decena entre 2008 y 2015 a llegar a 49 el año pasado.
En esta década ha pasado por El Jaral solo un ciudadano de Mozambique, otro de Jordania y uno de Bielorusia. La nómina de nacionalidades con dos acogidos es más extensa: Zambia, Saharia, Moldavia, Jamaica, Guinea Ecuatorial y Botswana. Tampoco han llegado a la decena los yemeníes, etíopes, burundeses, tanzanos, nepalíes y nacionales de Comoras y Malawi que han estado en el CETI.
Cada vez llegan a Ceuta también menos oriundos de Uganda, Pakistán, Kenia (hasta 16 en 2009 y 2010, uno o dos desde hace más de un lustro) o Somalia (de 94 a 0) y el año pasado tampoco se recibió a ningún afgano, angoleño, vietnamita o ruandés. Los emigrados desde Eritrea, que hace diez años llegaron a ser más de cuarenta, también se han convertido en excepción y algo parecido ha sucedido con los procedentes de Sudán, de 60 a cero en una década.

Oleada de pateras en el Estrecho y alerta en la valla de Ceuta

Cerca de mil inmigrantes rescatados en el Estrecho y el Mar de Alborán durante el fin de semana. Acercamientos al vallado que convirtieron la pasada madrugada en una noche de alertas que llevó a tener que cerrar incluso la frontera. Es la lectura de las últimas horas de presión migratoria que tiene un único origen: Marruecos.
Mientras los focos de atención se posicionan sobre el ‘Aquarius’ y la guerra abierta entre concertinas sí o no, la realidad a pie de campo, en tierra o mar, es bien distinta. Es la que refleja la situación de un país vecino que o bien ha comenzado a mirar hacia otro lado para dar su particular y tradicional aviso a navegantes o bien está tan desbordado que no sabe cómo aliviar la situación en que se encuentra toda la zona norte.
Salvamento Marítimo y las fuerzas de seguridad están desbordadas en el Estrecho rescatando desde pateras hasta endebles balsas playeras. 62 en las últimas horas. A los rescates se han unido las noticias trágicas representadas por los cadáveres de los cuatro subsaharianos víctimas de un naufragio.
En Ceuta, a pie de frontera, la Guardia Civil y la Policía Nacional se encuentran a la expectativa, después de que en la última madrugada los movimientos fueran constantes en el entorno del vallado.
Tal y como han explicado fuentes oficiales a este periódico, se detectaron dos grupos grandes de subsaharianos, aunque en ninguno de los casos lograron acercarse a la valla. Unos 100 fueron interceptados por Marruecos en las proximidades de la parada de taxis, lo que llevó a España a cerrar la frontera del Tarajal para evitar las escenas del pasado 7 de agosto cuando cientos de personas entraron a la carrera por la frontera.
Otro grupo de 150 inmigrantes llegaron hasta la parte alta del perímetro, siendo contenidos allí por las fuerzas marroquíes, sin que lograran su objetivo de tocar valla e intentar el doble salto que sus compañeros lograron la semana pasada.
La Guardia Civil permanece en alerta ante la situación registrada puesto que las salidas por mar están absorbiendo a las fuerzas de seguridad marroquíes que pueden rebajar la vigilancia que vayan a prestar en el entorno del vallado.
¿Qué estimaciones de presión migratoria hay al otro lado de la valla? Las fuerzas de seguridad mantienen sus cifras y datos, pero oficialmente Marruecos ni siquiera entra a valorar lo que está ocurriendo a través de su portavoz oficial, la agencia de noticias MAP.
El Gobierno de Marruecos y los medios oficiales guardan silencio a pesar de que las cifras de llegadas alcanzadas son desconocidas desde hace meses e incluso años. No se registraban desde 2014, cuando en una sola jornada llegaron a la costa española 920 emigrantes a bordo de 94 pateras, un hecho que el ministro del Interior marroquí atribuyó entonces a “ciertas disfunciones” en el control de las costas.
Ni el Gobierno marroquí ni ninguna fuente oficial se ha pronunciado hasta el momento sobre lo que pudo está ocurriendo, y la agencia oficial MAP se limita a recoger la cifra de rescatados y muertos citando a fuentes españolas.
La jornada del viernes coincidió con el Aid al Fitr o fiesta del fin de Ramadán, uno de los festivos más importantes del año en el que cierran oficinas, empresas y comercios de todo tipo y en el que supuestamente también la Policía y los servicios de seguridad relajan su vigilancia.
Fuentes especializadas en inmigración indicaban a las agencias de información que este hecho, unido a la mejoría del tiempo y del estado de la mar, pueden explicar en parte la avalancha de pateras.
Con o sin interpretaciones oficiales, esta lectura de datos, estadísticas y situaciones está sirviendo, eso sí, para alimentar debates radicales en materia de inmigración alertando de llegadas masivas al país y de desestabilización de las fronteras sur de Europa.

Cuando escapar de Marruecos supone poner en riesgo la vida

Escapar a toda costa. La población subsahariana sube en pateras, en embarcaciones neumáticas pero también sobre balsas playeras que soportan milagrosamente uno peso que llega a triplicar su capacidad. Ya ha habido cuatro muertes, pero hay cuantiosos desaparecidos de embarcaciones que supuestamente han partido de las costas marroquíes y se desconoce si llegaron al punto elegido o dónde están. La valla también ha dejado heridos. Manos Solidarias sigue atendiendo en el lado marroquí a los inmigrantes que encuentra lesionados tras el intento de cruzar la valla o con fracturas después de saltos frustrados. A diario se producen acercamientos que ni se contabilizan y dejan rechazos de personas por goteo.

Fiscalía solicita información al Ingesa sobre las listas de espera

Según fuentes del interior del Hospital Universitario, la Fiscalía ha solicitado información al área de Gestión del Ingesa sobre el caso de las agendas de especialistas cerradas. La información solicitada se debe a la denuncia que el Defensor del Paciente interpuso por el cierre de las listas de espera para las consultas en las diferentes especialidades, según comunican desde el interior del hospital.
Desde hace unos meses, esta asociación, viene reivindicando respuestas al Instituto sobre esta situación, que conoció a través de la denuncia pública llevada a cabo por los sindicatos locales.
Desde inicios de mayo, el Defensor del Paciente pidió la reapertura de las agendas cerradas “sin dilación”, advirtiendo que de no hacerlo acudirían a la Fiscalía. Finalmente acudieron por la vía legal y es ahora cuando se está recabando la información sobre esta problemática.
Antonio Ponce, secretario de Sanidad de FeSP-UGT de Ceuta, desveló que desde su sindicato, también durante el mes de mayo, se envió un burofax a la Alta Inspección del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad denunciando el cierre de agendas, por considerarlos un riesgo latente para los pacientes. Culparon en ese momento a la Gerencia de Atención Sanitaria, reiterando que se trataba de una práctica que ocurría con frecuencia en el Hospital Universitario desde hace ya tres años, afectando a las consultas externas de Oftalmología, Dermatología, Neurología, Digestivo, Cardiología,Traumatología y Ecografía.
Ponce compara estas listas de espera con una “caja B”, ya que las personas que acudían a solicitar una cita, eran archivadas en carpetas mientras estaba cerrada la agenda y sólo cuando la abrían le daban la fecha, “falseando” así los tiempos en los que se otorgaba la atención.
El modus operandi que se estaba llevando a cabo, según el escrito remitido por UGT, consistía en que el paciente acudía con su parte interconsulta desde su centro de salud a las citas previas y el personal administrativo le informaba que la agenda estaba cerrada y no pueden darle su cita. Fotocopiaban el parte y lo guardaban en una carpeta por tiempo indefinido hasta que recibían la orden de volver a abrir la agenda. El sindicato llegó a contabilizar que 7.000 pacientes se vieron afectados por esta práctica.
Por lo que ha sabido, en la actualidad, después de todas estas denuncias, todas las agendas permanecen abiertas, pero arrastrando esos expedientes archivados a espera de una cita, por lo que estima que los tiempos que van a registrarse a partir de ahora no van a ser los mismos que llevan declarando durante este último año, supuestamente dentro de las mejores cifras del Ingesa.
No obstante, la denuncia emprendida sigue su curso y por ello la Fiscalía está recavando los datos, para saber si se procede o no con ésta. Después de la despedida del gerente de Atención Sanitaria y la falta del director médico, es el área de Gestión del Hospital quien está respondiendo la solicitud de información sobre el tema

¿Quién es un okupa? La Audiencia enumera cinco elementos necesarios

Más allá de la fiebre okupa que, a finales del verano pasado, sufrió Ceuta durante unas horas, los casos por presuntos delitos de usurpación son relativamente frecuentes. La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en la ciudad autónoma ha aprovechado el último sobre el que se ha pronunciado, relativo a las personas que decían haber “comprado la llave” de una vivienda, para recapitular a la luz de la jurisprudencia existente los cinco elementos que requiere el delito de usurpación en su modalidad no violenta para su comisión.

Inmueble sin personas

En primer lugar es necesario que se produzca “la ocupación, sin violencia o intimidación, de un inmueble, vivienda o edificio que en ese momento no constituya morada de alguna persona” y que se realice “con cierta vocación de permanencia”. Según ha establecido el Supremo, la modalidad delictiva admite la ocupación “por cualquier método” e incluye “incluso el forzamiento de cerraduras o candados” porque lo relevante a los efectos de la protección es “que se trata de locales o viviendas no habitadas”.

Intensidad

También se exige la “perturbación posesoria” puede ser calificada penalmente como ocupación, ya que “la interpretación de la acción típica debe realizarse desde la perspectiva del bien jurídico protegido y del principio de proporcionalidad que informa el sistema penal” de acuerdo con el articulado de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
Es decir, la ocupación inmobiliaria tipificada penalmente es “que conlleva un riesgo relevante para la posesión del sujeto pasivo sobre el inmueble afectado”, por lo que las ocupaciones ocasionales o esporádicas “sin vocación de permanencia o de escasa intensidad” son ajenas a ámbito de aplicación del tipo.

Sin título jurídico

Además, hace falta que el okupa “carezca de título jurídico alguno que legitime esa posesión”. “En buena lógica”, aclara la Audiencia, “no podrán quedar subsumidos en el tipo penal los arrendatarios que dejan de pagar la renta y siguen ocupando la vivienda; los subarrendatarios en arrendamientos no consentidos; los precaristas; o los arrendatarios de una habitación que arriendan al arrendatario sin consentimiento del arrendador”.
Este punto se resume en que “quedan excluidas del precepto penal” aquellas personas que acceden a un inmueble “de buena fe”, que además se presume “siempre”. De hecho, al que afirma la mala fe de un poseedor “le corresponde la prueba” y en estos supuestos “el cauce adecuado serán las acciones previstas en el ordenamiento civil para la protección de la propiedad o la posesión, concretamente el juicio verbal de tutela sumaria de la posesión por quien haya sido despojado de ella o perturbado en su disfrute y el juicio verbal para la efectividad de los derechos reales inscritos”.

Oposición activa

El cuarto elemento necesario para condenar es “que conste la voluntad contraria a tolerar la ocupación ilegítima por parte del titular del inmueble, previa o posterior al acceso ilegítimo”. Es decir, es preciso que el denunciante “acredite en el acto del juicio oral la ausencia de consentimiento para que los ocupantes se mantengan en el inmueble”.

Acto consciente

Para terminar, se requiere que el sujeto activo “sea consciente de la ajenidad del bien y ausencia de autorización o manifestación de la oposición del titular”, ya que no cabe condena “si subsisten dudas razonables de la concurrencia de dolo del autor, lo cual abarca el conocimiento de la ajenidad del inmueble y de la ausencia de autorización o de la manifestación de la oposición del titular”.

Cuando la clave está en lo protegido

Establecer una condena en base a la declaración de un único testigo y protegido entraña una polémica judicial que todavía persiste. No obstante hay situaciones en las que resulta imposible llegar a una condena si no es tomando como referencia determinante la declaración del hombre o mujer que oculta su identidad por miedo a su propia integridad física, algo que puede venir además complementado por otras investigaciones.
La sentencia de la Sección 3ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que penó a los conocidos como ‘Stilike’ y ‘Barbarroja’ a 17 años de prisión por participación activa en organización terrorista y depósito de armas de guerra con fines terroristas, giró en torno a esta figura, erigida en “prueba relevante”, complementada después por las testificales de agentes de la Guardia Civil del Servicio de Información. En Ceuta, un Tribunal de Jurado consideró a ‘Rambo’ culpable en base, también, a la declaración de otro testigo protegido, valoración que luego ratificaría en sentencia el propio Tribunal Supremo. Son ejemplos de condenas en las que, sin esa figura, no se habría llegado al resultado final conocido.

La protección de estas figuras ha resultado clave en varias condenas de peso

“Sabida es la polémica doctrinal, así como la jurisprudencial acerca de la testifical de un testigo protegido, dada la necesidad de compatibilizar los derechos del acusado, especialmente a conocer las pruebas de cargo y a intervenir en ellas, en igualdad de armas con la acusación, y bajo la vigencia del principio de contradicción; con los derechos del testigo a la seguridad que es necesario proteger para garantizar su indemnidad así como posibilitar la colaboración del ciudadano con la justicia”, advirtió el tribunal. En vistas que giran en torno a estas figuras protegidas la principal misión de las Defensas pasa por intentar evitar su validez, tumbar esa prueba que debe llevarse a cabo de una forma muy particular. La validez de la decisión judicial de no revelar la identidad de testigos protegidos, ni siquiera a petición motivada de la Defensa, ha sido ratificada recientemente por el Tribunal Supremo en su sentencia 384/2016 de 5 de mayo, lo que viene a armar aún más la utilidad de este tipo de figuras judiciales.
“En la ponderación de los intereses contrapuestos (seguridad del testigo-derecho de defensa del acusado)”, señaló la Audiencia en este caso concreto, “hemos ponderado la existencia de un hecho grave como es el delatar un grupo criminal de carácter terrorista, en una ciudad pequeña como es Ceuta. El hecho de que las defensas haya podido efectuar todo tipo de preguntas sobre los hechos objeto de acusación como así ha sido, junto con un factor importante, el que el testimonio del testigo protegido se complementa con el de los guardias civiles que han prestado el suyo en el acto del juicio oral” le ha dado mayor validez, argumentó en el caso seguido contra los dos detenidos por terrorismo.
El Supremo deja claro que la Policía no tiene por qué revelar la fuente inicial de su investigación y menos si se trata de un confidente, atendiendo a que, de hacerlo, correría serios peligros. No obstante advierte de que para evitar otros intereses o ánimos de venganza de esa figura protegida, sus informaciones aportadas deben ir acompañadas de investigaciones que verifiquen los datos.

Quejas ciudadanas por la falta de ambulancias en Ceuta

La falta de ambulancias en Ceuta sigue siendo una realidad. Ayer mismo, algunos ciudadanos informaron a este periódico de que dos mujeres habían sufrido un percance a la vez y que la ambulancia tuvo que decidirse por atender a una u otra.
Una de ellas, tal y como explicó un ciudadano, se cayó por unas escaleras cercanas al Paseo del Revellín, sufriendo lesiones en la cara, siendo finalmente su marido el que la trasladó al Hospital Universitario. En ese caso, el Ingesa explicó que no les dio tiempo de intervenir, ya que fue trasladada de manera particular antes de que llegaran.
A la misma vez, otra mujer sufrió un desmayo en el Mercado Central, siendo atendida por la propia ambulancia de la Unidad de Emergencias. Los testigos del incidente han relatado que la ambulancia se demoró en exceso.

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La persona contra la “megamáquina”

Por razones personales hemos vivido muy de cerca los avatares de las pruebas de selectividad que han pasado los alumnos de segundo de bachillerato de Ceuta. Nosotros recordamos estos exámenes con la ansiedad que reporta saber que en pocas horas te estás jugando tu futuro profesional y la posibilidad de hacer realidad tus sueños de infancia y primera juventud. Nadie debería jugar con la aspiración de nuestros jóvenes y, por este motivo, deberían tomarse tan en serio como los alumnos las pruebas de selectividad. Pero esto no es lo que hemos visto en esta semana crucial.
Los alumnos que se presentaron al examen de matemáticas II fueron avisados a los veinticinco minutos de iniciarse la prueba de que se había detectado un error en el enunciado de uno de los problemas planteados. Según ha transcendido a los medios de comunicación andaluces fueron los propios alumnos los que se dieron cuenta del error y avisaron a los miembros del tribunal. Cuesta creer que pueda darse una negligencia de este tipo en la Universidad. Lo normal hubiera sido que los señores/as profesores universitarios que pusieron el examen dedicasen unos minutos a resolver el problema y comprobar que era resoluble en un tiempo determinado. Pero a la vista está que no lo hicieron. Si este error es grave, lo es todavía más no rectificar a tiempo.
Una vez detectado el fallo lo normal hubiera sido compensar el tiempo perdido en tener que rehacer la resolución del problema para que los alumnos no se hubieran visto perjudicados. Sin embargo, la megamáquina burocrática, uno de cuyos apéndices importantes es la Universidad, no está dispuesta a asumir sus errores ni a compensarlos. La respuesta, aunque no resulte sorprendente, no deja de ser bochornosa. Todo consiste en intentar ocultar el problema y desincentivar a los alumnos a ejercer su legítimo derecho de no ser víctimas inocentes de un error cometido por la propia institución que les pone duras pruebas para abrirles las puertas.
La actitud de la presidencia del tribunal de selectividad en Ceuta ante el problema surgido hay que calificarla de vergonzosa. En vez de facilitar el derecho de los alumnos a dejar constancia de la incidencia surgida durante una de las cruciales pruebas de selectividad hizo todo lo posible para dejaran pasar el incidente y que, como mucho, mandaran un correo electrónico a un genérico buzón de quejas. Por lo que hemos sabido hoy leyendo la prensa, este posicionamiento responde a una premeditada estrategia de los máximos responsables de las universidades andaluzas. La vicerrectora de la Universidad de Sevilla ha comentado a los medios que, a pesar de los más de 3.800 alumnos afectados en esta provincia por el mal planteamiento del problema de matemáticas, sólo habían presentado una reclamación formal diez alumnos/as. Sin duda la perversa estrategia de defensa de la universidad ha tenido éxito. Sólo una exigua minoría ha dado el paso de denunciar una manifiesta negligencia y está dispuesta a exigir una solución satisfactoria.
Es muy posible que se dé la extraordinaria paradoja que una pequeña ciudad como Ceuta haya formalizado por escrito más reclamaciones formales que toda la inmensa provincia de Sevilla ante el desatino de un examen mal redactado y una peor respuesta ante un problema de esta magnitud y trascendencia ¿Cómo es posible que esto suceda? La única respuesta que se nos ocurre es la desigual actitud ante la prepotencia de la megamáquina tecnoburocrática. La mayoría ha sucumbido ante el poder y la fuerza de un sistema que refuerza la conformidad y castiga la disidencia. Nadie o casi nadie se atreve a hacerle frente a la omnipotencia del pentágono del poder. El propio modelo educativo se ha ido malévolamente puliendo para eliminar las asignaturas que pueden despertar y alentar el espíritu combativo de futuros ciudadanos, como la historia y la filosofía. Debería crearse una asignatura obligatoria de ciencia cívica que enseñe a los alumnos sus obligaciones y derechos. Recuperaríamos así la esencia del juramento de los efebos atenienses, que se comprometían al alcanzar la madurez a “combatir por los ideales y cosas sagradas de la Ciudad, a solas y con muchos”. Este último aspecto del juramento efébico que hemos destacado resulta de especial relevancia. No importa el número de personas que estén a nuestro lado. Como dijo Henry David Thoreau, son posibles las mayorías de uno siempre que la verdad y la razón estén de nuestro lado. En esta asignatura de ciencia cívica habría que enseñar a los alumnos, llamados a ser futuros ciudadanos y personas merecedoras de esta calificación, a defenderse de la acostumbrada actitud de la megamáquina a abusar de su poder. Hace falta ciudadanos que ejerzan una crítica vigilante ante los continuos abusos de los detentadores del poder establecido. Ciudadanos que, una vez detectados usos ilegítimos de la potestad entregada por la comunidad cívica, castiguen estos actos y tomen medidas para neutralizarlos. Nuestros jóvenes deberían conocer sus derechos y saber cómo ejercerlos a través de gestos tan simples, en principio, como redactar una reclamación por escrito y no dejarse engañar ante las disuasorias maniobras del circulonquio dickensiano.
La democracia es un sistema político con innumerables deficiencias y debilidades, pero es el que permite un mayor grado de libertad, igualdad y justicia. Los griegos, que excavaron los cimientos de la democracia y erigieron sus primeros pilares, tenían suficiente conocimiento de la condición humana para diseñar el edificio democrático con suficiente resistencia ante sus principales enemigos: los detentadores del poder. Por este motivo prohibieron los partidos políticos y no permitieron la perpetuación de determinadas personas en los cargos públicos. La paideia griega, es decir, el modelo educativo democrático de los antiguos atenienses, seguía el principio aristotélico de formar a ciudadanos capaces de “gobernar y ser gobernados”. Por desgracia, como denunció en su tiempo el filósofo Cornelius Castoriadis, no sólo no se nos forma para ejercer el poder ciudadano con mesura, sino que, lo que es peor, se nos instruye desde pequeños a cumplir con resignación los dictados de una minoría gobernante.
Todos podemos cometer errores, ya seamos personas físicas o instituciones de enorme peso institucional como la Universidad. El error forma parte de la vida, no tanto la negligencia que supone un desinterés y una irresponsabilidad. Pero bueno, ya sea error o negligencia de otros, la respuesta debería ser la toma de medidas justas y equilibradas. Hubiera sido muy fácil dar a los alumnos el mismo tiempo que perdieron en corregir un error que no fue suyo, pero la prepotencia, en este caso, prevaleció ante el derecho de los examinantes a poder hacer un examen con suficiente tranquilidad y sosiego. No contentos con este erróneo planteamiento de la universidad y su falta de una respuesta eficaz y rapidez hicieron todo lo posible para disuadir a los alumnos a reclamar una solución a un problema del todo punto ajeno a ellos. Y aún no contentos con esta actitud se permiten el lujo de jactarse del reducido número de reclamaciones formalizadas ante un componente más de la megámaquina infernal.
Lo sucedido en las pruebas de selectividad, siendo grave como hecho independiente, nos debería suscitar a todos los ciudadanos a una profunda reflexión sobre la deriva autoritaria de la megamáquina y nuestra inculcada incapacidad para defendernos de su prepotencia. Debemos dejar a un lado nuestra complacencia y cobardía ante los actos de las administraciones que ejercen su autoridad con deshonestidad y prepotencia. Hay que defender con uñas y dientes los ideales democráticos respetando y obedeciendo las leyes, y exigiendo que lo hagan con mayor exigencia y responsabilidad quienes han prometido cumplir y hacer cumplir las normas democráticas.
No menos importante es esforzarnos por promover el sentido del deber cívico entre nuestros jóvenes para transmitir nuestra ciudad, como juraban los efebos atenienses, “no sólo menor sino mayor, mejor y más hermosa de lo que nos ha sido transmitida a nosotros”.

La frustración de la Guardia Civil en el Estrecho, en su estado máximo

Por todos es sabido la situación que se lleva viviendo en el Campo de Gibraltar alargada en el tiempo, lejos de ser hechos puntuales como lo catalogan las autoridades de turno. Unas autoridades que lejos de dar una solución definitiva y tranquilizadora, sólo tratan de capotear y maquillar el temporal. Intentan mostrarnos un acercamiento personal ficticio y nos hacen promesas que nunca llegan a materializarse creyendo conformar al pueblo y a los que luchamos para proteger los derechos de los ciudadanos decentes. Pero lamentablemente ya no hay quien los crea, la resignación y la frustración han llegado al punto más álgido.
Hasta ahora la falta de personal y medios materiales se ha ido supliendo con el coraje, la dignidad y la profesionalidad de los guardias civiles y policías. Los profesionales estamos desbordados ante la frustrante situación y hacemos sobreesfuerzos que nunca serán recompensados. Llegamos a nuestras casas con la cabeza alta y con la conciencia tranquila, pero con rabia y mal sabor de boca, porque al terminar nuestro turno, ningún compañero hará el relevo por falta de plantilla: ‘Vía libre para los malos’.
Una situación que se alarga en el tiempo y da lugar a una importante frustración profesional (Síndrome de Burnout o del Quemado) que inevitablemente va ligada a la personal cuando contemplas que las promesas son nuevamente incumplidas, que no vienen refuerzos. La frustración ahoga al personal, pero no dejaremos de luchar contra esta banda de narcotraficantes.
El Sistema está desbordado (Juzgados, Depositarios Judiciales, Organismos y Empresas Privadas colaboradoras). La burocracia, la mala gestión, la falta de colaboración o asunción de competencias por quien corresponde agrava la situación y causa un mayor desánimo a las Fuerzas de Seguridad, porque sabemos que si tenemos la suerte y la eficacia de lograr decomisar objetos vamos a tener problemas para depositar el vehículo recuperado, la droga o el combustible aprehendido, demorándose nuestra jornada laboral hasta encontrar una solución temporal.
Lamentablemente la mayoría de las veces recurriendo a favores a título personal, a otros estamentos o empresarios de la zona para resolver la papeleta a los que desde sus cómodos sillones a cientos de kilómetros no son capaces de solventar. Pero muchas veces ni los contactos, ni las gestiones personales logran paliar la falta de infraestructura para el depósito de los efectos de convicción que han sido o pueden ser utilizados para la comisión de delitos, teniéndolos que dejar precintados en el mismo lugar donde fueron hallados, sabedores de  que pueden ser “robados” y utilizados por la misma organización criminal para la comisión de los mismos ilícitos: ¡vuelta a empezar!, el esfuerzo y sacrificio llevado a cabo no valió para nada.
Son muchas las trabas para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, trabas propias de un país tercermundista. No se puede concebir que en un país desarrollado, tras una aprehensión de combustible en un vehículo, en una embarcación  o almacenado en un trastero, siendo como es, una materia altamente peligrosa para la salud y seguridad pública, conlleve únicamente sanciones administrativas al transporte de mercancías peligrosas, siendo competencia  de la Junta de Andalucía. Es inadmisible cómo los narcos almacenan gasolina en el Puerto de La Atunara de La Línea de la Concepción ante la pasividad de la Junta de Andalucía y que las mafias del narcotráfico no sean despojados de los mismos.
No es admisible que al localizar miles de litros de combustible nos tengamos que limitar a denunciar a estas personas sin poder requisar el combustible por no disponer de un lugar habilitado para ello. No es admisible, aunque cambiando del medio utilizado, que los compañeros del Servicio Marítimo cuando intervienen embarcaciones con combustible para las narcolanchas se tengan que limitar a denunciar a la Ley de Industrias por el almacenamiento de materias peligrosas sin la autorización correspondiente, llevándose los narcos el combustible como ocurre a las patrullas en tierra por la incapacidad de los que tienen la obligación de remover los obstáculos necesarios para acabar con esta sin razón.
Por otro lado, están las actuaciones relativas a la aprehensión de grandes cantidades de combustible por ser susceptibles de ser utilizados para promover o facilitar el tráfico de drogas, que durante un tiempo se utilizó como parche para estas aprehensiones, pero el parche se fue desgastando ante la incapacidad de las empresas colaboradoras como Refinería Cepsa o los Centro Autorizados de Tratamiento (CAT) para poder seguir almacenando combustible en calidad de depositario a la espera del Auto de destrucción por las instancias judiciales, que saturadas tardan meses en remitir el “Auto de Destrucción”, aún tratándose de materias altamente peligrosas, porque requiere en la mayoría de los casos del informe favorable de la Fiscalía.
La frustración y la impotencia es MÁXIMA entre los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Son muchas las promesas incumplidas, ya son muchos años esperando que la cosa cambie y los de arriba (más allá de nivel de Comandancia) hagan algo más que prometer y defraudarnos con falsas promesas, porque la dejadez y la desidia por parte de las administraciones dan lugar a la desesperación de los ciudadanos y la desilusión de los compañeros que se van en desbandada a otras unidades, pero eso no les importa, somos números, otros vendrán que seguirán sacándoles “LOS CASTAÑAS” del fuego.

Yoga entre olas y sonidos de la ciudad

El sonido de las olas en la playa de La Ribera se unía al de los cuencos tibetanos en el centro de un grupo de más de 50 personas, todas ellas dispuestas con sus esterillas mirando al mar. Un ambiente que invitaba a la relajación, pese a los ruidos del tráfico que emanaban unos metros más arriba, sobre la calle Independencia. Al frente del grupo, la profesora de yoga Edith Rivas dirigía esta clase enmarcada dentro de las actividades organizadas por el Día Internacional del Yoga.
Una vez todas las esterillas y toallas colocadas frente al mar, empezó la clase con los habituales pranayama o técnicas de respiración en donde el abdomen cobra una especial importancia, así como torsiones para preparar al cuerpo para los siguientes movimientos. Teniendo en cuenta que son clases abiertas, estuvo enfocada, durante muchas explicaciones, para personas que nunca han participado de una clase de yoga, evitando posibles lesiones por un mal movimiento.
Una vez inmersos en este ambiente de relajación, procedieron a realizar el conocido ‘saludo al sol’, compuesto por diferentes posturas o asanas, combinadas a su vez con la respiración. Se trata de una de las posturas más completas y que forma parte indiscutible de toda clase de yoga que se precie. Con más o menos dificultad, el grupo, formado en su mayoría por mujeres, culminaron varios saludos como una introducción al resto de asanas.
Dentro del grupo, que fue incrementando pese a haber iniciado la clase, había varios niños, que acompañados de sus madres copiaban los gestos que hacía el resto de la clase.
Durante más de una hora, los participantes siguieron las instrucciones de Edith Rivas completando cada asana. Este tipo de clases abiertas, promueven el conocimiento de estas técnicas de relajación y de bienestar.

Yoga en familia

Dentro de las actividades preparadas para la celebración de este día, se organizó un taller para padres y madres con sus bebés de cuatro a 15 meses. La idea, según explica la profesora Anabel Benítez, es practicar desde temprana edad las técnicas de relajación con el fin de que los bebés, una vez que vayan creciendo, sepan afrontar con tranquilidad los problemas que se van a suscitar en sus vidas. Bajo la idea de “educar y criar en calma”.
En el primer bloque de la clase, se enseñó a los progenitores el tradicional masaje indio Shantala, una técnica de relajación para los bebés con la idea de que lo puedan practicar en casa. “Que adquieran un hábito y se adapten al tiempo que tengan en casa y a las demandas que les vayan pidiendo su bebé”, explicaba Anabel Benítez.
El siguiente bloque se enfocó en un grupo de asanas que estuvo orientado a las madres y padres, para que puedan dedicarse tiempo mutuamente. Y finalmente, se destinó un apartado para respiración.
Aunque se trata de un taller para madres y padres, Benítez reconoce que son más madres las que acuden, por lo que abre una invitación a los padres, para que también compartan este momento en familia.