El Foro debatirá mañana una propuesta de CCOO para que se formen aulas “inclusivas”

Plantea que se pida a cada centro criterios “objetivos” para crear grupos y que no se repitan casos como el del ‘Manjón’

La representación de CCOO en el Foro de la Educación, el órgano consultivo que agrupa a todos los agentes educativos y sociales de la ciudad, someterá mañana a discusión una propuesta de resolución con el objetivo de avanzar hacia un marco que garantice la formación de grupos escolares “inclusivos” y que no se repitan polémicas como la generada al inicio de este curso en el CEIP Andrés Manjón por la división de niños de 3 años en función de su confesión religiosa.
La iniciativa de CCOO contiene dos puntos. Pon un lado aboga por para a la Administración a revisar tanto el Decreto de Escolarización “procurando adecuarlo a las características de nuestra Ciudad, con una distribución muy asimétrica de los centros docentes en el término municipal” como la vigente Red de Centros y su mapa de zonas de influencia.
Por otro, aspira a que la Dirección Provincial del Ministerio de Educación “exija” que el Proyecto Educativo de cada centro docente “contenga los criterios objetivos e inclusivos que se deban aplicar para garantizar el principio de igualdad en la constitución de los grupos de alumnos y alumnas”.
A juicio de Comisiones Obreras, los centros docentes “deben ser espacios de convivencia exentos de cualquier tipo de discriminación” porque “así lo exige nuestra Constitución” y porque tal principio “no puede ser un mero enunciado teórico sino que es preciso que desde la administración educativa se garantice su eficacia en la práctica”.
Para cumplir ese “obligado requisito”, CCOO considera que la política de escolarización y el modo de constituir los grupos en cada uno de los centros son “piezas claves del sistema” porque “tanto la asignación de las plazas escolares como la posterior distribución del alumnado en grupos deben obedecer a criterios objetivos que garanticen de forma efectiva el principio de igualdad de derechos de toda la ciudadanía evitando distorsiones, sesgos o arbitrariedades que provoquen situaciones discriminatorias”.

“Mandato constitucional” de igualdad

La propuesta de resolución de CCOO parte de que “un sistema educativo que pretenda cumplir correctamente con su mandato constitucional” de igualdad está obligado a “aplicar todos los mecanismos necesarios para garantizar, siempre y en todos los ámbitos y circunstancias, un funcionamiento regido por los principios democráticos”, también en materia de escolarización y formación de grupos escolares con el alumnado asignado a cada centro.

Promoción, edad y criterios de heterogeneidad en Andalucía

El inicio del presente año académico se vio alterado este septiembre en el CEIP Andrés Manjón por un cúmulo de quejas de familias de alumnos que criticaron la ubicación de algunas aulas de primero de Infantil, la falta de un docente y la instalación a tiempo de mobiliario. También los criterios de formación de grupos a esa edad, con pequeños divididos por su confesión, algo que se justificó como una forma de facilitar la impartición de la materia de Religión.
Tras la controversia generada la Dirección Provincial exigió al colegio la configuración de aulas con un reparto equitativo de todos los matriculados atendiendo. A falta de una normativa expresa, lo habitual es crear aulas por orden alfabético de apellido o mes de nacimiento.
En Autonomías como Andalucía y Canarias ya existen instrucciones expresas que exigen evitar “cualquier clasificación de los estudiantes por sus conocimientos, nivel intelectual o rendimiento”; promoviendo “favorecer la coeducación y el aprendizaje cooperativo” sin tener en cuenta “cualquier tipo de discriminación” y evitando cualquier “segregación del que tiene alguna dificultad en el aprendizaje” o concentrar a los aventajados de forma estable.
La Junta de la Comunidad vecina impone agrupar por niveles “según edad y promoción” y sobre “criterios de heterogeneidad”.

Las denuncias por violencia de género crecen exponencialmente

Entre enero y junio se registraron 298 en la ciudad, un 207% más que durante el mismo periodo de 2016

El número de denuncias por casos de violencia de género registrado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en la ciudad autónoma durante el primer semestre de este año, un total de 298, es un 207% más alto que el contabilizado durante el mismo periodo del año anterior (97).
Según los datos estadísticos publicados esta semana por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, entre enero y marzo se presentaron en Ceuta 186 denuncias y entre abril y juno, 112, cifras que desbordan las medias de los trimestres anteriores.
Por ejemplo, durante todo el año pasado se tuvo constancia de la presentación de 174 denuncias y durante los doce meses de 2015 se formularon 151.
Para encontrar cifras superiores al centenar por trimestre hay que remontarse en la serie histórica hasta los tres primeros meses de 2012, periodo en el que se alcanzaron las 105; al primero de 2011 (103) y al tercero de 2009, que hasta ahora marcaba el máximo con 112 entre julio y septiembre.
Desglosadas en función del origen de las denuncias, durante la primera mitad de este año la inmensa mayoría (261) son fruto de iniciativa directa de las víctimas con atestado policial, mientras que el resto (37) han sido generadas por intervención directa de los agentes de las Fuerzas de Seguridad.
En ningún caso se han dado denuncias presentadas directamente por la víctima sin atestado policial ni por parte de familias, con o sin intervención de agentes. Tampoco ha habido casos nacidos de partes de lesiones o de servicios de asistencia y terceros en general.
Durante los seis primeros de este año se incoaron en Ceuta un total de 111 órdenes de protección. De ellas fueron resueltas con resultado positivo 69 y se rechazaron 42.
La consejera de Sanidad, Adela Nieto, presidió a mediados de octubre la primera reunión para coordinar a todas las instituciones que intervendrán en el protocolo para la atención integral a las víctimas de violencia de género, que se sustenta en la Ley Orgánica 1/2004 y en el II Plan de Igualdad de la Ciudad para “fortalecer y mejorar la atención a las víctimas e impulsar la coordinación entre los distintos organismos que trabajan en este ámbito”.

“Romper el silencio” de las víctimas

La estadística de denuncias de casos de violencia de género no registra en Ceuta, pese a su incremento global, ninguna presentada por familiares de las víctimas o terceros en general. El Ministerio de Sanidad ha lanzado esta semana una campaña que pretende “hacer un llamamiento a la ciudadanía a no quedarse parada o justificar conductas que pueden ser constitutivas de violencia de género porque ‘cuando hay maltrato en una pareja no son solo cosas de pareja”. Su lema es ‘No permitas la violencia de género’ y busca “poner voz al sufrimiento en silencio de las víctimas de esta lacra” e “implicar a toda la sociedad a actuar”.

Un total de 76 casos con protección policial activada

La ciudad autónoma cerró septiembre con un total de 76 casos de violencia de género con protección policial activada, 64 con un nivel de riesgo bajo y una docena medio, según las estadísticas de la Delegación del Gobierno específica para combatir la lacra de los malos tratos.
Los mandos de la Policía Nacional y de la Policía Local pusieron en funcionamiento en julio en Ceuta un protocolo de colaboración firmado en noviembre del pasado año para incorporar al Cuerpo de la Ciudad Autónoma al Sistema de Seguimiento Integral de los casos de Violencia de Género.
En base a ese documento se ha distribuido a las víctimas en función de su nivel de riesgo. Aquellos identificados como alto, extremo, medio y todas las víctimas menores de edad han quedado asignadas a la UFAM del Cuerpo Nacional de Policía.
Los casos de riesgo bajo y no apreciado se han adscrito a la Policía Local, que desde verano se hace cargo de las funciones de atención, protección y prevención como vienen desarrolladas en el Protocolo de colaboración.
Ceuta y Melilla son las únicas regiones en las que se han utilizado todavía nunca los dispositivos electrónicos de seguimiento para controlar a los agresores según los datos actualizados también al final de septiembre.

Montes como escombreras

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El abandono de restos procedentes de obras provoca un daño en el medio ambiente que no es correspondido con las sanciones que deben imponerse

La Consejería de Medio Ambiente dispone de una amplia cartera de sanciones relacionadas con delitos que atentan contra el espacio común, contra los vertidos, contra los daños que se hacen a los montes. La celebración de la Mochila ha evidenciado la falta de conciencia cívica, pero más allá de este evento también ha sacado a la luz la existencia de puntos negros que no han sido eliminados por las brigadas competentes.
La gran cantidad de escombros procedentes de obras que hay almacenados por los montes muestra la peor conciencia de aquellos que los equiparan con vertederos de inertes. Las sanciones por infracciones “muy graves” en la Ordenanza de Limpieza Viaria y Residuos Sólidos Urbanos superan los 901,51 euros. Lo grave es que la existencia de este tipo de residuos no va de la mano de esas sanciones. Hay quienes buscan evitar el pago por depositar estos restos en los puntos adecuados dejándolos en los montes. Más grave aún, muchos de estos restos se quedan en el mismo sitio hasta que la propia ciudadanía no alerta de su presencia, ya que el control sobre toda la superficie no es el que debiera.
Las consecuencias para el medio ambiente que tienen este tipo de acciones son nefastas, más aún cuando son combinadas con los vertidos o la pérdida de líquidos de estos materiales. Medio Ambiente no ha dado a conocer aún el cómputo total de restos recogidos tras el día 1.

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Hace diez años

  • “Hoy se cumplen diez años desde que estuvieron en Ceuta el rey D. Juan Carlos I y la reina Dª. Sofía

  • La anterior visita real a nuestra ciudad había tenido lugar en 1927”

Hoy se cumplen diez años desde que estuvieron en Ceuta el rey D. Juan Carlos I y la reina Dª Sofía. La anterior visita real a nuestra ciudad había tenido lugar en 1927, es decir, ochenta años atrás, cuando D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia inauguraron el Palacio Municipal.
La visita real había sido una aspiración de los ceutíes desde que, en 1975, se restableció la monarquía española en la persona de D. Juan Carlos, tras el fallecimiento de Franco. Los ceutíes insistíamos una y otra vez, pero pasaban los años y nada se lograba. Me consta que en cierta ocasión fue el propio Rey quien manifestó que su deseo era venir, pero “es que no me dejan”. Sin duda, desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se estaba tratando de evitar cualquier conflicto con Marruecos, temiendo que la reacción en el vecino país alcanzase una dimensión muy elevada ante la posibilidad de una visita de los Reyes a Ceuta y a Melilla. Pero, por fin, esa visita se produjo, siendo Presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero –algo bueno hizo- y las protestas marroquíes no pasaron de un bajo nivel.
Aquel 5 de noviembre de 2007 fue una jornada verdaderamente inolvidable. Ceuta entera respondió con alegría y patriotismo, con la conciencia de que se estaba viviendo una jornada que pasaría a la historia local. Nuestra ciudad, emocionada, dio un magnífico ejemplo de agradecimiento y, a la vez, de amor por España, con todo el trayecto desde el helipuerto hasta el ahora llamado Palacio Autonómico (denominación que no me gusta) cubierto totalmente con la bandera de España, e igualmente los balcones, así como con decenas de miles de ceutíes ondeándola al paso de la comitiva y cuando asomaron al balcón, y también cuando se desplazaron para inaugurar el Parque Juan Carlos I. Sí, aquel día Ceuta fue noble, leal y fidelísima, demostrando, una vez más, la verdad de las palabras que ornan su escudo.
El 7 de noviembre de 2007, dos días después de la visita real, Antonio Burgos publicó en ABC un precioso artículo al que puso por título “Yo quiero ser caballa”. Más no se puede decir en menos palabras. Maravillado, según reconocía, por la recepción que el pueblo de Ceuta había dado a los Reyes, indicaba, en síntesis, que Ceuta y Melilla –a las que calificaba como “la España más España”- eran las únicas ciudades en las que se podía sacar tranquila y orgullosamente la bandera nacional sin que te llamen facha, y que, visto lo visto, pondría la capital de España los meses pares en Ceuta y los impares en Melilla.
En lo del denuesto a quienes sacan la bandera acertó de lleno. En estos días, por ejemplo, estamos viendo como los de siempre -y algunos más- no se cansan de llamar fachas a los centenares de miles de personas que la ondeaban, haciendo gala de patriotismo, en las magnas manifestaciones de catalanes, y por eso mismo españoles y europeos, que se decidieron a romper su silencio de una vez en Barcelona.
Creo que para la buena gente de Ceuta no cabe mayor elogio que el hecho de que alguien no nacido aquí manifieste su deseo de ser caballa Y más cuando quien lo dice es todo un maestro indiscutible en el nada fácil arte de redactar artículos de prensa. Precisamente Antonio Burgos ha sido quien, en el ABC, se ha referido hace unos días a la colaboración que publiqué en este diario el pasado domingo, titulada “El desatino español”. Le agradecí por correo electrónico tal deferencia, y me ha contestado calificando de genialidad mi idea de intercalar una “a” en la definición joseantoniana de España, con el resultado de convertirla en “unidad de desatino en lo universal”. Para genialidades, las que él suele hacer en los “recuadros” que publica en ABC.
En la tarea de escribir artículos de prensa, no soy más que un alumno de primer curso y él un eximio catedrático, por más señas sevillano ejerciente, galardonado con todos los premios que se otorgan a quienes dedican su actividad a tan noble y, a veces, complicada tarea periodística.
Ya solo queda aguardar la visita de nuestro rey Felipe VI. Confío en que no haya que esperar hasta el año 2087 para volver a tener en nuestra ciudad a un monarca español. Cuanto antes venga, pues mejor. Y si hoy no me he dedicado a hablar de Cataluña, ello no significa que haya dejado de preocuparme. Me preocupa mucho más ahora que antes.

Qué estamos haciendo

No hay nada más triste que una ballena jorobada arrastrada por un pesquero. Aún más que el dolor que los nuevos psicólogos dicen que no tenemos por nuestros muertos. La yubarta se perdió en el mar luego que su madre la diera por muerta. Le tuvo que llevar días enteros porque llegó a las costas ceutíes podridita perdida.
Nos lleva media vida abandonar a los nuestros por mucho que entendamos que han muerto. Los animales solo son más reales, más directos. No se ponen de luto- nosotros ya tampoco- ni fingen que derraman lágrimas a pleno pecho. No recuerdo casi nada de cuando murió la Sombra, solo que estaba destrozada. Ahora lo asimilo más a una bomba nuclear que me hubiera impactado, despellejándome el alma. Como a la perra -desorejada y tuerta que el amo disparó en toda la cara- me recupero levemente. Parece que los hemos olvidado, pero los llevamos dentro.
No somos de cementerios, ni de lápidas que no constatan más que la soledad y el abandono, porque paséense por sus calles rectas, lean las inscripciones y las fotos enlatadas y sabrán de la tristeza humana que se evaporó en el tiempo como las lágrimas del primer neardenthal que convivió con la pre homínida que los científicos llamaron Eva. Ella pereció cruzando un río de cauce abrupto. El no pudo rescatarla porque la corriente era llevadera de cuerpos, dejando lastrado -el de ella- entre barrizales y lodos para posteridades de museos y enciclopedias.
La yubarta también será perpetuada en Ceuta- como los cetáceos enormes que decoran supermercados- para que la gente ni los vea estancados sobre sus cabezas mientras disfrutan de una insana hamburguesa. Laceramos nuestra alma porque nos morimos por dentro de ausencia, de recuerdos ingratos porque no los podemos repetir- ni manosear- como quisiéramos. No son las flores secas, ni las frescas, ni las nuevas- de gala esmerada- las que nos dan reflejo de amor, ni cuitas presentes. No son las lápidas de mármol más que mausoleo de riqueza. No es el cementerio más que tumbas que desembocan en calles paralelas, sin pasos calientes que las acojan.
Mi abuela Quiteria- sin embargo- descansa en una tumba con piedra desmenuzada como la que Morante no fue capaz de horadar para esconder los cadáveres de Laura y Marina, siendo visitada y venerada por todas sus nietas. Dicen los nuevos psicólogos que el dolor se está acabando porque no servimos para procesarlo por las nuevas tecnologías.No lloraba yo por la muerte de la Sombra porque estaban mis hijos de cuerpo presente. Los llevaba al colegio todos los días- y los llevo- cabeza alta y cuerpo estirado para que no se me notaran las esquirlas que me corroían por dentro, pero los psicólogos nos ven- y las huestes tampoco- y se creen que nos importa todo una muesca. No es la tierra aviadero de la abuela Quiteria, sino su recuerdo, sus ojos bondadosos de las fotos en sepia. No es el recuerdo de la Sombra más que aliciente para ir adelante, para prosperar, para levantar y encauzar niños que- eran suyos y míos -ahora son del tiempo. Al fin somos todos yubartas arrastradas por un pesquero conduciéndonos a puerto seguro, podridos de alma porque nos sobrecogen los sentimientos. Nos sacarán los huesos de marfil puro, reviniéndonos.
Como mis llagas iremos cicatrizando, como las heridas de la perra disparada nos haremos fuego.
No es que no sintamos dolor, ni a nuestros muertos, es que los llevamos dentro. Y a pesar de este dolor para perpetuar su recuerdo, sobreviviremos. Los evocaremos, riéndonos tanto y con tantas ganas que lloraremos. Ni los nuevos psicólogos- ni las huestes- nos importarán un bledo.

Y Ceuta viéndolas venir

Decía anteriormente que el tema de la independencia era para sus promotores básicamente de índole económico y judicial. El pueblo, pues bueno como siempre esa es otra historia, donde dije digo, digo Diego… de eso en Ceuta somos doctorados, se nos dice una cosa y luego es otra.
Los que me conocen realmente saben el apego que tengo por Ceuta, no hay día que no me acuerde de ella y de mi gente. Cuando uno está tan lejos tiende a pensar que se han olvidado de ti, son cosas de la distancia y de la morriña. Me da realmente pena, ver que la sociedad ceutí que algunos vislumbrábamos hace unas décadas está convirtiéndose en lo que pretendíamos evitar algunos pocos que aparte de creer en una Ceuta, pequeña, dulce y marinera, creemos o creíamos que era posible una Ceuta moderna, integradora, con visión a medio y largo plazo… me temo que de eso hay poco o nada.
Es una pena estar tan lejos, y seguir viendo que existen los mismos problemas que existían hace años, en unos casos convertidos en perennes, y en otros lo que hace diez o quince años era un granito de arena ahora es una montaña. Se sigue hablando de reactivar la economía, se siguen riendo de la gente. Una de las primeras medidas de Vivas en el Gobierno fue la famosa Mesa por la Economía, en la que participaron todos los agentes económicos y sociales de la ciudad y en la que se aprobaron 100 medidas que iban a suponer el resurgimiento económico de Ceuta. Con lo difícil que es que en Ceuta alguien se ponga de acuerdo en algo, resulta que se ponen de acuerdo todos los partidos políticos, sindicatos, asociaciones… Vamos un milagro. ¿Saben de aquellas 100 medidas aprobadas en 2001 cuántas se han puesto en funcionamiento hasta la fecha? Cero patatero.
Las reglas de origen, la cantidad de dinero que gastaron en estudios, informes (que gusta un informe), publicidad, promoción, etc… y por no ponerse serios en Madrid, al traste las Reglas de Origen que iban a suponer volver a la época de oro de la economía ceutí… La única empresa que había en Ceuta relacionada con esas Reglas de Origen que estaba instalada desde antes de que Vivas llegase al poder, aquella empresa láctea de capital italiano (Alice), cerró y se marchó, dejando a 70 familias en la calle sin que desde el Gobierno se hiciera nada… Al parecer tanta promoción y publicidad jugó en contra de los intereses de Ceuta, que repito, no fueron defendidos en Madrid y Bruselas como se debía. A esto último, baza que siempre utilizan para menospreciar a los partidos localistas, que no tienen voz en Madrid y Bruselas, decían. Prefiero estar mudo a solo saber decir “Si bwana” como los parlamentarios ceutíes los últimos 30 años. Y esa baza se desmonta con el ejemplo de Coalición Canarias y otros…
Por tanto, nos encontramos con un panorama, social, económico, de delincuencia peor que el que había a finales de los 90. Y algunos decíamos que Ceuta mejoraba como toda España producto de la bonanza económica pero que no se invertía en la necesario y si en lo accesorio. Mientras otros hablaban de que se había cambiado Ceuta totalmente, jajaja y algunos se lo creían. Recuerdo que en un escrito en este periódico decía que Ceuta era como un cementerio muy bien pintado y con flores frescas cada día, muy bonito por fuera, pero muerto por dentro (social y económicamente) … Pues eso era y sigue siendo, aunque ahora ya no se pinta tan a menudo y las flores se pudren, huelen mal y al parecer nadie las limpia. Con lo que se termina dando la razón a los que decíamos que los fondos europeos se estaban malgastando… Si es lo que tiene el tiempo, que quita o da razones. Y ahora a gastar una millonada en la Gran Via…
Y usted dirá, ¿por qué empezó hablando de Catalunya, para pasar a dar un rapapolvo con la pésima situación en la que están dejando Ceuta sus gobernantes sempiternos? Pues porque quizás se le podía haber ocurrido a algún asesor, algún concejal delegado (no son diputados ni consejeros, por mucho que les guste la pomposidad y el aparentar) que Ceuta podría vender sus atractivos a las empresas que se están marchando de Catalunya, ojo se están cambiando su domicilio fiscal, es decir abriendo una oficina en otro lado, pero que mejor lugar que Ceuta donde existen beneficios fiscales. Puede sonar a locura, como casi todo lo que decimos algunos, pero en vez de estar sentados haciendo nada, mandando estudios sobre la relación entre el vuelo del grajo y las bajadas de temperaturas, pues que menos que intentar pescar en rio revuelto. Por cierto, con que llegasen 20 empresa serían veinte alquileres, y 20 empleados como mínimo. Pero ya se han ido 1.800, así que ya poco se puede hacer.
En fin, a seguir viéndolas venir.

La gracia del teatro

Por aquel entonces me gustaba quedar con Marina. Yo le tenía mucha admiración porque consiguió superar las duras pruebas para cursar en la Escuela Oficial de Arte Dramático; nada menos. Gracias a ella conocí a gente muy peculiar, entregada al cultivo del arte y de la pasión. Pero, gracias a ella, sobre todo, conocí el teatro.
Puestos a no estudiar, era un sábado de tantos, sin embargo, una llamada fue suficiente para condicionar mi destino. Resulta que unos compañeros de la Escuela habían preparado la puesta en escena de “La Vida es Sueño”, de Calderón; y si no me equivoco, también participaba su profesor de esgrima. Así que Marina estaba muy interesada en acudir, y yo me apunté; claro.
En el centro Galileo había asiento para unas doscientas personas, pero en el momento de apagarse las luces, eché una mirada alrededor y apenas conté una docena de asistentes. Consecuencia: las energías que allí se libraron embriagaron a mis ángeles del juicio. La entrega de los actores sobre las tablas me dejó aturdido, y me hizo pensar en el arte sin condiciones.
El caso es que llegué al piso compartido completamente obnubilado, y no tuve sino que acomodarme unos folios en blanco para dar cura a mi estado febril. Nunca he vuelto a sentir esa sensación de clarividencia; lo que sí es seguro es que aquel día inicié una búsqueda de la que todavía hoy soy testigo.
Estas palabras de recuerdo sirven para presentaros e invitaros a ver una obra de teatro social, que tendrá lugar el próximo martes, 7 de noviembre en La Sala (poblado marinero). La obra en cuestión se llama “Todos contamos, todos actuamos. Integrando a las personas con problemas de salud mental”.
El espectáculo desarrollado por la compañía teatral “La Rueda” está basada en el teatro social; una forma de hacer interpretación con el fin de socializar. Se trata de una fórmula en la que el público también es protagonista del propio desarrollo de la obra, y en esta ocasión tendrá que participar en la resolución de conflictos, generados entorno a los problemas de salud mental, en el ámbito familiar, laboral y de las relaciones sociales.
Las entradas son gratuitas y pueden adquirirse en el enlace que aparece en las redes sociales de Acefep.
Por lo demás, espero ir fortaleciendo mi espíritu, ya que en la actualidad una catarsis descontrolada podría dejarme fuera de juego durante días (cosas de las almas sensibles).
Ahora que lo pienso, llevaba tiempo sin recordar aquellos días, y por cierto: ¿Habrá podido vivir Marina el sueño de la interpretación?
De la energía contenida en los primeros folios que escribí sólo queda el olvido.

Estúpidos y golfos

“Esta semana la Guardia Civil alertó en nuestra cuenta oficial de Twitter del peligro que suponen las nuevas camisetas ANTI-MULTAS que se venden por Internet”

Es difícil acabar el día sin que te sorprenda hasta dónde llega la estupidez humana y lo peor es que se contagia más rápidamente que la gripe. Ambas patologías -la estupidez y la gripe- tienen vacunas eficaces en nuestro país. Una, gracias a los científicos; otra, gracias a la Guardia Civil, que alerta de los posibles contagiados y, en su caso, les receta el antídoto para la estupidez.
Esta semana la Guardia Civil alertó en nuestra cuenta oficial de Twitter del peligro que suponen las nuevas camisetas ANTI-MULTAS que se venden por Internet. Es una camiseta de color blanca con una banda negra simulando un cinturón de seguridad para que los insensatos puedan librarse de las posibles sanciones por no llevar el dispositivo de seguridad correctamente colocado. Pueden pensar que es un hecho aislado de estupidez pero, según dicen, se están vendiendo como rosquillas y esto es aún más preocupante.
Es indignante y difícil de entender que existan empresarios tan golfos que se dediquen a hacer y vender este tipo de prendas para evitar que los usuarios sean sancionados con 200 euros, porque carecer de cinturón de seguridad es la segunda causa de muerte en carretera después del exceso de velocidad. Pero más indignante es que conductores elijan esta vergonzosa camiseta despreciando de forma insultante su propia vida.
Desgraciadamente hablar de estupidez humana en una materia tan importante como la seguridad vial no se ciñe solo a las camisetas asesinas, porque también hay conductores que utilizan los avisadores de radares para intentar burlar los dispositivos de control de velocidad y, según algunos, dan un resultado muy positivo, aunque personalmente tengo mis dudas. Los insensatos usuarios hablan de sus detectores de radares con entusiasmo y disfrutan contando su última hazaña alcanzada: “He tardado de Madrid a Sevilla… horas” y sin problema. Ese “sin problema” es que después de hacer el loco y poner en peligro su vida y la de otros conductores no han sido detectados ni sancionados por la Guardia Civil.
Es difícil entender que una persona en su sano juicio pueda utilizar este tipo de artilugios para conducir saltándose los límites de velocidad sin ningún pudor, porque el pasado año en las carreteras españolas fallecieron 1.160 personas, no sé cuántas, pero muchas provocadas por imprudentes que desprecian su vida y ponen en peligro la vida de inocentes que respetan las normas y que quieren llegar a su destino.
Pero lo más preocupante es que cuando estos locos cuentan sus experiencias asesinas al volante, muchos de los que los escuchamos no reaccionamos con la contundencia que se merecen, tachándolos de lo que son “unos locos insensatos”, porque reírles las gracias o no censurarlos por educación puede hacerles creer que son unos súper conductores cuando en realidad son unos súper imbéciles, pero como dicen el refranero “de donde no hay, nada se puede sacar”.
Hay un pensamiento muy interesante que dice: “No sólo eres responsable de lo que haces. También eres responsable de lo que no haces, de lo que no defiendes y de lo que callas”. Un pensamiento que nos debería hacer reflexionar para empezar a denunciar o censurar a estos fanfarrones del volante, porque nuestra seguridad vial y nuestras vidas depende ello.

‘Harmonía’ diplomática española

El Brexit abrió el pasado año amplias, imprevistas hasta el momento, perspectivas hacia la cosoberanía sobre la Roca. Pero pronto han comenzado a desafinar las notas del muy complejo experimento, que podrá calificarse como se quiera menos de obra maestra

El approach desapasionado, aséptico, al peso atómico internacional de un país, constituye el correcto camino hacia la consecución del interés nacional. Además de reflejar la esencia de España, la política exterior ha de rentabilizarla, capitalizando desde los valores culturales, con el factor formidable del segundo idioma internacional, aunque se impondría ya reconocer que el primero es el único en la práctica, hasta la Marca España, vieja ya de casi dos décadas, con importantes aunque disímiles componentes, pasando por su condición de virtual cuarta potencia económica de la UE. Es decir, se trata de coordinar de manera congruente y en función de las variables que la condicionan, la relación entre su entidad internacional, su capacidad de maniobra y la naturaleza y alcance de sus intereses, o lo que es lo mismo, la última ratio radica en instrumentar, de acuerdo con los cánones, la realpolitik que corresponde. Y ello, tanto con medios todavía útiles de la vieja diplomacia como con los que proporcionan las neotéricas técnicas internacionales, aunque como recuerda en este enfoque Rojas Paz a Jules Cambon, ¨todo se reduce a la palabra de un hombre honrado ¨, porque colocar en su lugar la afirmativa imagen de España requiere, ante todo, partir de la aplicación de una ética trasnacional, la misma que llevó en el XVI a la entonces primera potencia imperial a sublimar el derecho internacional, mediante la introducción del humanismo en el derecho gentes, la histórica aportación española a la civilización universal.
En definitiva, la realpolitik española posiblemente pueda formularse en términos actuales como sigue: se está en un proceso de permanente incremento del peso, la relevancia y la capacidad de maniobra; mediante la aplicación de una adecuada técnica de la política exterior que combine los ritmos con el aprovechamiento óptimo de la coyuntura, no parece haber otros impedimentos que los condicionantes estructurales para que el abanico operativo siga en proceso abierto, a pesar ciertamente de señalados obstáculos que debieron de haberse abordado o al menos previsto en su momento.
Implantada la globalización en la desaforada carrera a la búsqueda de emplazar la marca mercantil nacional en los más recónditos parajes y agravado el nuevo desorden mundial con el terrorismo y los crímenes contra la paz, en un magma siniestro y en descontrol crónico a pesar de meritorios esfuerzos internacionales, vuelven con fuerza a procurar abrirse paso algunas de las concepciones semiperdidas, aquellas que transforman la política en filosofía moral, como se la denominaba en el siglo de oro español y ha recordado Martín Ferrand, comenzando por la más importante, el respeto a los derechos humanos, refrendados desde la vertiente europea con las cláusulas democráticas de los convenios suscritos por la UE. Apoyada en una ética supranacional en incremento, España tiene al menos un par de frentes, la cooperación y la inmigración, que ofrecen la posibilidad de sacar adelante una política exterior comprometida aunque no fácil, pero de prestigio, arropada en ambos casos por una creciente sensibilidad de la opinión pública en asuntos exteriores,
Ahora bien, la frase mágica de Ranke de que sin política exterior no hay política alguna y no al revés, viene perdiendo creciente y lamentablemente buena parte de su valor. Y en el caso español permite introducir algunas correcciones a fin de que concepciones internas no desvirtúen en demasía el panorama exterior. España tiene que aumentar muy sustancialmente las cifras destinadas a la cooperación internacional, campo en el que cualquier valoración tendría que partir de su no larga experiencia comparativa como donante, como elemento activo, situando en el inicio de los 80 el jalón de despegue, en el que yo mismo participé. Ahora, en el 2017, España debe de hacer el esfuerzo financiero que corresponde al principio de solidaridad, a la búsqueda de una cooperación coordinada, estratégica y eficaz, teniendo siempre en cuenta como principio-guía, la debida coherencia de la ayuda al desarrollo con otras políticas directamente imbricadas como la emigración. Porque como tantas veces se ha subrayado, resulta evidente que la cooperación solidaria se impone en la dialéctica países más ricos-países menos desarrollados, en aras de la cohesión social y sus manifiestas consecuencias: hoy la solidaridad tiene que practicarse aunque sólo fuera, como se dicho en frase feliz, ¨por egoísmo ilustrado¨.
Y al mismo tiempo, España, ya con legítima vocación de gran país, de volver a ser un gran país -aunque es amplio y vario, séxtuple al menos, el hecho diferencial en el devenir hispánico, mostrándose así inocultablemente soldado en difícil equilibrio por las tensiones nacionalistas de algunas de sus partes, sobre las que se impone proclamar que deben y pueden ser encauzadas en un proyecto histórico mancomunado, en base al principio de afirmación de la compatibilidad que faculte, más allá de las diferencias y a la búsqueda de la armonía política que parece emerger tan factible como deseable, para proseguir todos integrados en la misión común española- requiere desde esa concepción, terminar de normalizar su estampa internacional adecuándose a los valores occidentales. Aparte de estructurar hasta cierto punto la Marca España sobre el turismo desenfrenado y la construcción desproporcionada, el todos camareros y albañiles más de la cuenta, cuyo grafismo vulgar y ya acuñado, no basta para atenuar su más que presunta heterodoxia, lejos de aquellos principios que tantos como yo, quiero pensar, deseábamos en los inciertos momentos de despegue para el desarrollo de nuestra nación, el exceso de uniformados, donde alguien podría creer en alguna medida oir resonar ecos franquistas con aquellas fotos donde el Caudillo aparecía rodeado de milites y tanto impactaban en la vieja y civilizada Europa, reclama asimismo la urgente aplicación del bisturí administrativo.
Los policiales, en su policromía, por encima de la media europea (se aprovecha para corregir el dato erróneo que involuntariamente publiqué en Seis claves para España, en El Faro de Ceuta, el pasado año, manteniendo que España tenía más policías que EE.UU, ¨ casi el doble¨, escribía yo -según datos de prensa, en el 2013, España tenía una ratio por mil habitantes de 4,86, Europa, 3,27 y USA, 2,29- pero no apliqué como correspondía el elemento corrector de la ratio por mil habitantes) sin que parezca haber necesidad de ulterior argumentación en este punto, defendible hasta por estética ciudadana, más que quizá el prudente recordatorio de la dicotomía calidad-cantidad, y a pesar del número, y de la siempre invocable competencia de nuestra Policía y Guardia Civil, de la que me ha sido muy grato dar fe cuando los he tenido de invariablemente eficientes colaboradores, con un país donde mafias de distinto pelaje y latitudes siguen pululando en medida que diríase inaceptable (ya en 1976 yo ponía en Rabat sobre papel oficial la necesidad urgente de que se reunieran los ministros de Interior de Marruecos y España ante el tráfico de hachís que despuntaba). Por su parte, el CNI tendrá 4000 efectivos en el 2020 (nótese que la carrera diplomática cuenta con mil miembros). Recuérdese también y ríndase incesante homenaje a las víctimas del atentado terrorista del 11-M en Madrid, del 2004, con casi 200 muertos, el segundo mayor que ha habido en Europa. Los recientes atentados terroristas, los segundos en importancia numérica en nuestro país, abonarían la necesidad de reorganización de las fuerzas de seguridad, comenzando por la imprescindible coordinación y reincidiendo en el valor calidad, en el binomio calidad-eficiencia, por encima claro está de la cantidad, que ha vuelto a no resultar suficientemente efectiva. Si no parece quedar margen amplio para felicitar en la globalidad a las distintas policías por su actuación, y aunque todo ello sea tema para los especialistas, menos todavía debería de olvidarse que la conjunción impericia terrorista-azar ha impedido lo que podría haber constituido una catástrofe de dimensiones inconcebibles.
Va sin decir que todavía menos gratificante por su diferente entidad y carga histórica aunque similarmente obligada en aras de la normalización internacional que se pretende, resulta la censura fundada a los militares en cuanto proyección de la imagen de España como uno de los países con más misiones en el extranjero, nada menos que dieciséis despliegues castrenses en tres continentes, Oriente Medio, Europa y Africa, con 2.500 efectivos. Parece incuestionable que habría que reducir la cifra de misiones militares en el extranjero, sustituyéndola de forma correlativa por misiones de cooperación al desarrollo.
España, potencia ascendente en el Olimpo de las naciones, cuenta asimismo con un grandioso pasado que la llevó a ser el primer imperio a escala planetaria en el siglo XVI. Pues bien, los restos irresueltos de esa espectacular historia, son los contenciosos de la diplomacia española. Asumirlos y responsabilizarse debidamente de ellos, constituye la noble, grata, irrenunciable y difícil tarea a cumplir.
Si por una parte España, a pesar de contar con unas credenciales impresionantes o quizá por eso mismo, a veces ha dado la impresión de tener mayores dificultades que otros países similares para gestionar e incluso para definir y hasta para identificar, el interés nacional, por otra, procedería sumar que los tres grandes contenciosos de nuestra política exterior, no son en principio autónomos a efectos de la deseable, de la exigible superación, sino que constituyen una madeja inextricable, una auténtica madeja sin cuenda, que no se puede o resulta muy complicado desenredar, donde al tirar del hilo de uno de ellos no se deshace precisamente el ovillo sino que automática, indefectiblemente, aparecen los otros dos, al estar íntimamente entrelazados.
Hace largo tiempo que vengo sosteniendo esa doble tesis, que significa la diarquía diplomática básica, inexcusable, en el acaecer internacional del país y que si se la ignorara, vincularía el juego diplomático español hasta extremos de muy difícil, por no decir casi imposible, reconducción. O en otros términos, y ésta es la clave mayor, muestra paladinamente la dificultad de su correcto –nadie conocería con precisión en este punto el significado cabal de acertado- tratamiento, y abonaría global, genéricamente, el recurso a la realpolitik como eventual solución, sobre la que quiérase o no, parece radicar, en indeterminable pero en alta medida, la senda hacia la buscada pero todavía no encontrada, armonía diplomática.
Por ello, he venido proponiendo con más reiteración que éxito, la conveniencia, quizá pudiera sostenerse la necesidad, de crear una oficina para su tratamiento conjunto, con el rango, el carácter y la ubicación que se estimaran oportunos, aunque inclinándome en este último extremo, por razones obvias, hacia la Presidencia del gobierno, como más indicada que Asuntos Exteriores.
Ahora, en el verano del 2017, vuelvo a analizar el horizonte contemplable de los contenciosos de nuestra diplomacia, siempre desde La Serradilla, en la vieja casona familiar de granito, rodeada de pinos vetustos, algunos majestuosos, que se van cayendo y desde la que se ven las murallas de Avila y el santuario de Nuestra Señora de Sonsoles y la iglesia de Santa Teresa.
El Brexit abrió el pasado año amplias, imprevistas hasta el momento, perspectivas hacia la cosoberanía sobre la Roca. Pero pronto han comenzado a desafinar las notas del muy complejo experimento, que podrá calificarse como se quiera menos de obra maestra. (En su histórica atingencia a Gibraltar, el 13 de julio del 2013, los británicos celebraron el tercer centenario del tratado de Utrecht, con el Grand Te Deum for the peace of Utrecht, de Haendel, junto con su no menos espléndido Jubilate para coros, solos y orquesta, y sobre el que escribimos que “todos queremos creer que cuando vuelva a sonar, sus notas envolverán la buena voluntad que permita comenzar a trazar el iter hacia el mejor entendimiento entre las partes”). Diversos tratadistas coinciden en sostener que la factibilidad de tan difícil operación como conlleva el Brexit, se antoja como lo que en el fondo es y arroja una insalvable distancia entre la teoría prevista y la determinante realidad de la cuestión.
De resultar así o de manera similar las cosas, se iría a una especie de soft Brexit, que no alteraría sustancialmente el status gibraltareño a efectos operativos (nuestro reciente artículo Un Brexit irrelevante para los contenciosos diplomáticos españoles), y que, por tanto, permitiría en cierta medida a los británicos seguir ejerciendo, desde su condición de primer país en Europa donde antes aparecieron las instituciones representativas, revalidar su título de campeones de los llanitos, de paladines de sus intereses y deseos, reiterada e incuestionablemente manifestados en dos referéndums frente a la causa españolista, tan elocuentes como ilegales, sin tener que acudir a sus peculiaridades de estilo, “el concepto mercantil o de tendero” en la catalogación de sir Harold Nicolson. Hoy, 10 de septiembre, cuando escribo estas líneas, los gibraltareños celebran el 50 aniversario de su National Day. Y al año que viene, plazo previsto para la conclusión de las negociaciones con la UE o cuando sea, creo yo que España, de cerrarse así el estado de la cuestión, tendrá que comenzar a intentar poner fin a la tricentenaria situación sin mayores dilaciones, y abordar decididamente la disyuntiva, que sólo permite una alternativa. O se sigue profundizando en la cooperación con la comarca circundante, posición que tiene sus partidarios y encaja con la debida suavidad en el juego siempre delicado pero vivencial de las relaciones de buena vecindad. O de la mano de la dignidad nacional, volvemos a Gondomar, “a Ynglaterra metralla que pueda descalabrarles”, y eso que Albión no se había apoderado todavía del Peñón, en una maniobra heterodoxa sin al parecer otra bandera visible que la inverecundia, y se aplica el tratado de Utrecht, con todas sus consecuencias.
Sobre Ceuta y Melilla, el inicio de mi especialización en nuestros diferendos, donde soy miembro del Instituto de Estudios Ceutíes, institución en primera línea de la zona hipersensible del Estrecho, centrando las controversias de la política exterior de España, que mediatiza por activa y por pasiva a Gibraltar desde “la lógica de la historia”, en la formulación geoestratégica de Hassan II, “ninguna potencia permitirá que el mismo país controle las dos orillas del Estrecho”, ahora también, cuando parece aproximarse la posibilidad de un modelo federal, tras la correspondiente reforma constitucional, en sustitución del de las Autonomías, más coyuntural que elogiable desde la técnica del derecho político, el Estado podría mantener el statu quo por entenderlo suficiente o aprovechar la coyuntura para reforzar a las ciudades autónomas, elevándolas a comunidades autónomas.
Y respecto del Sáhara Occidental, cuya resolución vincula en grado imprecisable pero marcado, la imprescriptible reivindicación alauita sobre Ceuta y Melilla, termino de dirigirme al Secretario General ONU, Antonio Guterres, en espera del igualmente solicitado respaldo oficial de Madrid, para que en atención a mi singular experiencia del primer y único diplomático allí desplazado ocasionalmente para ocuparme de los 335 compatriotas que quedaron, a los que censé, siendo felicitado y condecorado también por tan relevante misión, quizá una de las mayores operaciones de protección de españoles del siglo XX, como acostumbro a escribir con el honor que corresponde, y a mis especiales conocimientos de la problemática y de la zona, en la que tengo amigos en las dos partes, así como a mi condición de posiblemente el mayor experto diplomático en los contenciosos de nuestra política exterior donde mi competencia está considerada al máximo nivel, tras cuatro décadas de dedicación con numerosas publicaciones, diversos artículos y conferencias en distintas latitudes, considere la conveniencia de que Horst Köhler cuente en alguna manera conmigo. Parece una meridiana oportunidad con el nuevo representante especial hace poco nombrado. Y España, y éste es el punto, doblemente polarizada por el interés nacional y la responsabilidad histórica, podría figurar y participar más, en aras siempre del valor supremo, la armonía diplomática.