1×1 del AD Ceuta-Real B: Carlos Hernández tumba al Sanse con un doblete

Sí, otra vez. Carlos Hernández volvió a ejercer de héroe para la Agrupación Deportiva Ceuta. Esta vez fue para conseguir una grandísima victoria (3-1). Los de José Juan Romero empujaron desde el primer minuto, apoyados de un enorme Estadio Alfonso Murube.

Sin embargo, el sorprendente gol de Kita supuso una gran roca que se interponía en el camino del combinado caballa. A pesar de ello, en el momento de máxima tensión llegó Carlos Hernández para anotar tres tantos de cabeza, el primero finalmente anulado.

Además, el Ceuta, que jugó con dos jugadores más en el tramo final, sentenció con la participación de un debutante. Bueno robó el esférico y le cedió el cuero a Jordi Escobar para así cerrar la primera victoria de la temporada.

Guille Vallejo

Buen partido del cancerbero burgalés. No pudo hacer nada en el gol de Kita, un disparo tras un córner en el que había gran cantidad de futbolistas impidiendo la visibilidad del balón.

Matos

El utrerano tiró de picardía y veteranía para que Marriezkurrena acabase siendo expulsado. Sumó desde el ataque y se mostró rocoso en defensa.

Carlos Hernández

La matrícula de honor se queda corta. Otro partido en el que el defensor jienense se disfrazó de goleador, anotando tres goles, uno de ellos anulado finalmente. Desde la defensa, siguió siendo el líder y el jefe de la zaga. Partido para recordar y el mejor del partido, sin ninguna duda.

Capa

El central catalán cumplió desde la zaga en una posición que no suele demarcar. Junto con Carlos Hernández, se mostró contundente y aseguró así la victoria de su equipo.

Toni Abad

El defensor ejerció como un extremo más desde el costado derecho. Subió y subió desde la defensa y mostró muchísimo peligro desde el primer momento.

Anuar

Incisivo y muy buenos esfuerzos en el tramo final. Por el centro del campo y en los costados, el jugador ceutí fue de los mejores del partido. Centró sin descanso al área de Fraga y sacó mucho petróleo en ocasiones.

Joaquín

El exjugador del Cádiz hizo de ‘stopper’ y tomó el mango del juego del Ceuta, con un ritmo pausado y sin ralentizar el partido. Tuvo varias ocasiones para marcar, pero no definió bien.

Okoro

El centrocampista nigeriano volvió a realizar una gran actuación. Cortando muchos pases en la medular y tirando hacia adelante. Se está volviendo un activo importante para José Juan.

A. Camacho

Ofensivo. El extremo rondeño fue una constante por la banda izquierda, ejerciendo mucho daño sobre el área del combinado vasco.

Kuki Zalazar

El de Montevideo partió como falso nueve. Movió muchos defensas, combinó con, prácticamente, todos los jugadores del terreno de juego y tuvo ocasiones para anotar. Buen partido del ‘8’ de la AD Ceuta.

Kialy Koné

El costamarfileño volvió muy juguetón de la lesión. El extremo gambeteó, se mostró muy asociativo y asistió en los dos goles de Carlos Hernández. Su frescura y personalidad fue diferencial y hacía mucha falta en el ataque del Ceuta

Jordi Escobar 64′

El catalán tuvo presencia en el área desde su entrada en el terreno de juego. Buscó sus ocasiones y al final del partido consiguió su premio: gol para el ex del Huesca.

Ale Meléndez 75′

El ex del Albacete entró en el tramo final para sumar piernas frescas y controlar el juego en la medular.

Marino Illescas 75′

Volvió la ‘peoncita’ ecijana tras su lesión. Su manejo y trato del balón ayudó al Ceuta a matar el partido en el tramo final.

Arick Betancourt 84′

El jugador del filial sumó más minutos con el primer equipo, una recompensa al trabajo diario del futbolista.

Abraham Bueno 84′

Un día que nunca olvidará. Debut en el fútbol profesional en el ‘Murube’, victoria con el Ceuta y asistencia para que Jordi Escobar anotase. Presencia estelar del filial, que suma una grandísima experiencia a su mochila.

Sociedad caballa: la emotiva boda de Vanesa y Fran en la Iglesia de Los Remedios

La Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, en Ceuta, uno de los templos más emblemáticos de la ciudad, se ha vestido de gala la tarde de este sábado para acoger un enlace matrimonial inolvidable, marcado por la emoción, el cariño y la tradición caballa.

En un marco incomparable y lleno de historia, Vanesa y Fran se han dado el “sí, quiero” rodeados de sus familiares más allegados, seres queridos y amigos íntimos, quienes no han querido perderse la oportunidad de compartir con la feliz pareja un día tan especial e importante en sus vidas.

Afectuosas palabras del padre Alberto

La ceremonia religiosa ha estado oficiada por el padre Alberto, quien ha dirigido unas emotivas y afectuosas palabras a los contrayentes durante la homilía.

En su mensaje, el sacerdote ha destacado los valores fundamentales del respeto, la tolerancia, la unión y la complicidad, bendiciendo la nueva etapa que ambos comienzan juntos como matrimonio.

Alegría desbordante

A lo largo del acto, tanto Vanesa como Fran se han mostrado visiblemente emocionados, reflejando en todo momento la alegría desbordante y la felicidad radiante de consolidar oficialmente su historia de amor.

El ambiente festivo y cercano ha contagiado a todos los asistentes, quienes acompañaron a los recién casados con grandes sonrisas y sinceras muestras de afecto a la salida del templo.

Bonitas imágenes para el recuerdo

Las hermosas fotografías de esta jornada tan significativa han corrido a cargo del fotógrafo Manu Román, encargado de capturar cada mirada, abrazo y detalle inolvidable de la celebración en un cuidado reportaje gráfico que inmortaliza para siempre los instantes más bellos de este enlace.

Desde la Sociedad Caballa deseamos transmitir nuestra más sincera enhorabuena a Vanesa y Fran, deseándoles de todo corazón una vida plena, llena de prosperidad, amor y dicha en esta hermosa etapa que inician unidos.

Carlos se viste de Van Basten y le da al Ceuta su primera victoria (3-1)

“Un caballa nunca se rinde” se canta y se grita en los callejones y burladeros. Un ánimo especial, una vuelta al fútbol tras un inmenso calvario de decepciones que vio su fin al borde del pitido final con un gol de Carlos Hernández al Valladolid. El Ceuta volvía a jugar para ver si lograba volver a puntuar.

Entre ánimos y cánticos, hubo un momento de silencio, al menos de pseudosilencio (la manía irónica, casi berlanguiana, de acompañar un minuto de silencio con un réquiem, rompiendo el silencio mismo), por la memoria de Emilio Lamorena. Transmitimos nuestras condolencias desde El Faro a toda su familia.

Comenzó el choque

Comenzó el choque con un apoyo del clima: la niebla armó el petate y el sol salió conforme el árbitro pitó. El Ceuta comenzó atrevido, primero conteniendo a la Real B y luego atacando, esquivando-atacando, Jackie Chan, así fueron los primeros cinco minutos del fútbol.

Camacho fue el protagonista de los primeros ataques, primero llegando hasta línea de fondo para dar un pase atrás que no iba a encontrar banderillero que clavara en portería. Segundo, con un latigazo desde la frontal que Fraga desvió a Palomares.

El mismo Camacho, tras un ataque txuriurdin, empezó a correr y metió marchas como Hunter Thompson camino de Las Vegas. El era la velocidad, la adrenalina. Se iba por potencia de caballos. Encaró a Fraga y se lo encontró. Parada del vasco. Tercer acercamiento peligroso del rondeño, que iba con el cuchillo entre los dientes.

El partido empezaba a calentarse por el duelo Koné-Jon Balda. El marfileño aguantaba e intentaba driblar, pero eran varios los agarrones del vasco y sus correspondientes faltas. Empezaba a desesperarse el africano mientras Romero, en banda, le recordaba el trencilla que ya eran varias las del lateral realtzale.

El primer bombazo de la Real B llegó con Marchal. Metió marchas como animal, llegó a la frontal y exigió a Vallejo mientras buscaba puerta. Detuvo el de Burgos.

El Ceuta, conforme se llegaba a la media hora, se estaba sintiendo cómodo. Estaba teniendo ideas, presencia, buen juego, pero había un grandísimo pero: costaba disparar. Sin disparar no hay manera de marcar, es tan solo una presencia fantasmal en área vasca. Desesperaba la situación a José Juan Romero en el área técnica.

Anuar desperdició una gran progresión. Balón en largo de Koné, muy acertado, para Camacho. Este se la dio a Anuar y el ceutí, lejos de tirar, dudó. El gran pecado del fútbol: no ser determinante. Casi peor que ponerse las botas del revés.

Roja para Mariezkurrena

El Ceuta iba a ver cómo el encuentro se le iba a poner de cara. No en el resultado, pero si en acta. Mariezkurrena se iba a ir expulsado por una agresión sin balón a Matos. Un atacante, un jugador menos. El Ceuta debía de todos los modos posibles ser implacable. No se debía ir la oportunidad de sumar de tres.

Fue confusa la agresión. Fue a espaldas del árbitro y el linier fue el que hizo de soplón.  Matos buscó al ‘10’ vasco y Mariezkurrena respondió con una agresión que no quedó muy claro que fue. Matos se dolía en la ingle, y se pudo ver cómo el de la Real le daba un pellizco. Parece que buscó darle en el centro de la virilidad, allá dónde el espíritu solar se halla en los hombres, en el refugio donde se salvaguarda el arcano de la espada. En otras palabras, en sus partes pudendas. En el cuerpo ahorcado.

Eso lo aprovechó el Ceuta para acercarse y buscar más puerta. Un disparo de Koné puso en apuros a Fraga. A pesar de ello, el gol seguía sin llegar.

Por otro lado, Toni Abad tuvo su primera acción defensiva clave como caballa. Dani Díaz, puro nervio, fibra y explosividad, metió marchas y se fue solo a la contra. El valenciano detuvo al Speedy González de Zubieta con una carga potente. Quizá, en igualdad de jugadores, esa jugada hubiera sido más peligrosa.

Pitó el árbitro y jugadores se fueron a vestuarios. Lucía el 0-0 en el luminoso.

Segundo tiempo y a remar a contracorriente

Volvió el Ceuta a la carga con Camacho. En la primera del segundo tiempo hizo la que hace siempre. Caballo desbocado a línea de fondo a buscar el gol.

En la primera de la Real B ocurrió lo imperdonable. Un córner una serie de rebotes hasta que Kazunari Kita la empujó adentro con un disparo en buena posición. El yamato adelantaba al equipo que estaba con uno menos. Otra vez a remar a contracorriente.

Carlos empata y es anulado

Fue Carlos, de nuevo, el que iba a empatar. Un centro y un cabezazo, un ‘mi mamá me mima’ de estas situaciones. Pero el árbitro no lo tenía tan claro. Tocaba revisión.

Hasta cinco minutos de revisión de VAR para mirar un supuesto fuera de juego posicional de Capa. Parecía que el conjunto arbitral estaba buscando la falta, el mínimo detalle, como inquisidores de mercachifle, para ver si podía aguar la fiesta de esperanza del Murube. Evidentemente lo anuló, tras una eterna revisión que denotaba que, ante todo, no había nada tan claro cuando casi convocan a un consejo de sabios para tomar la decisión acertada.

Romero era la imagen de la grada, la grada lo era de Romero. Brazos en jarra, incrédulo durante la revisión. Improperios tras la sentencia, palmadas a su cara recalcando su opinión acerca del arbitraje.

Primer cambio. Piernas para el ataque. Se iba Joaquín y entraba Jordi Escobar.

Segunda expulsión para la Real

El partido parecía que obligaba al Ceuta a reaccionar. Falta de Kazunari Kita, que tenía amarilla, y se iba a ir expulsado. Esta vez la roja no iba a ser el gran sol de su bandera, sino la cartulina del colegiado, que lo mandaba a darse un agua al vestuario. El árbitro, con esta decisión, expulsaba a más jugadores del estadio que el Gobierno a invasores de Ceuta.

El partido estaba de cara, 11 contra 9. El Ceuta obligado a sentir la sangre que corre por sus venas.

Carlos empata, otra vez

A balón parado una vez y, de nuevo, le tocaba al mismo, al hombre gol del Ceuta, su delantero improvisado. Una jugada similar, cabezazo y para dentro. El tercer tanto de la temporada para el capitán. Koné hacía de oro su regreso con un gran centro.

Celebraba el Ceuta, pero no mucho. No había tiempo que perder. La grada, que gritó el tanto, retaba al trencilla: “anúlalo ahora, si tienes…”.

Romero tiraba de piernas para el medio del campo. Hacía falta creatividad: Meléndez y Marino, pasos adelante. Se iban Toni Abad y Okoro.

Llegaban ocasiones muy claras del Ceuta. Un zurdazo de Koné peinaba al palo, pasó muy cerca. Luego, Matos, que llegó como loco desde la segunda línea, como un zapador en el Somme, disparó mandándolo al lateral de la red. También Camacho la tuvo con un cabezazo lleno de timidez.

Vuelve a marcar Carlos

En tiempos acelerados, de estímulos eternos, hacía falta que alguien tirara de una calma perdida. Ese era Koné, que con pausa ancestral, propia de los baulé o agni, propios de su tierra, puso un balón medidísimo para que el hombre del día, Carlos, volviera a pegar otro cabezazo que ponía por delante al Ceuta.

Lo de Carlos no tenía nombre. Otro tanto. Un hat trick de un central si contamos aquel que estuvo anulado de manera dudosa. Se vestía de Van Basten, de Josef Bican, de Hansi Krankl, de Alan Shearer o de Paolo Rossi. Carlos era todos, o, mejor, todos en algún momento fueron Carlos.

Últimos cambios para el Ceuta. Entraban Arick y Abraham Bueno, que debutaba como profesional. Se iban Anuar y Koné tras un buen partido de ambos.

El Ceuta tenía el partido a su merced y buscaba la sentencia. Con dos más, tenían que volcarse y hacer que la Real B no oliera el balón. El visitante se ponía de los nervios, se quejaba de todo e incluso Jon Ansotegui no dejaba de gritarle al cuarto árbitro. La desesperación podría comerse a los rivales del Ceuta.

El área técnica rival era un polvorín; la del Ceuta, tensión sin perder los papeles. Corría el tiempo con un descuento eterno. La duración de un minuto depende del lado del marcador en el que estés.

Jordi Escobar sentencia

El Ceuta iba a encontrar el gol del final, la sentencia. Abraham Bueno iba a robar la bola para dejar, al fin, al Ceuta en una ocasión de dos contra Fraga. El que debutaba se la dió a Escobar, que la empujó para terminar, por fin, con el calvario caballa. El tercero y pitido del árbitro

Fin a la racha sin victorias. El Ceuta daba un golpe en la mesa. La tranquilidad volvía de la mano junto a una esperanza más que necesaria para un pueblo dolido. ‘Chimpún tracatrá’, el primer ‘más tres’ del curso.

La previa del Ceuta-Real Sociedad B: la afición caballa nunca se rinde

El pasado fin de semana, la AD Ceuta FC consiguió un empate que, por las circunstancias y el momento que atraviesa el equipo, supo prácticamente a gloria.

Un punto que permitió tomar aire y mantener la confianza antes de afrontar una nueva jornada, esta vez de regreso a casa y con un objetivo claro: estrenar el casillero de victorias de la temporada.

Este sábado, el conjunto caballa volvía a encontrarse con su afición en el estadio Alfonso Murube para recibir a la Real Sociedad B.

La cita se presentaba como una nueva oportunidad para que los de José Juan Romero dieran un paso adelante y transformaran las buenas intenciones y el esfuerzo mostrado en las primeras jornadas en un triunfo que todavía se resistía.

La expectación entre los aficionados era evidente desde antes del comienzo del encuentro. La posibilidad de conseguir la primera victoria del curso hacía que la cita tuviera un aliciente especial y que los seguidores caballas afrontaran la jornada con la ilusión de volver a celebrar un triunfo en casa.

El ambiente comienza en los alrededores del ‘Tapi’

Como marca la tradición en las jornadas de fútbol en casa, la previa volvió a tener uno de sus puntos de encuentro habituales a las puertas del ‘Tapi’.

Allí, numerosos aficionados fueron congregándose durante los minutos previos al encuentro para compartir impresiones, vivir el ambiente y preparar la entrada al Alfonso Murube.

Camisetas y bufandas de la AD Ceuta FC se convirtieron en protagonistas en los alrededores del estadio. Los seguidores fueron llegando poco a poco, poniendo color a una previa en la que se respiraba el deseo de que el equipo pudiera ofrecer una alegría después de un inicio de temporada exigente.

El ambiente previo volvió a demostrar la importancia que tiene para el conjunto caballa el respaldo de su gente.

En una temporada en la que cada punto resulta especialmente importante, la afición quiere convertirse en uno de los apoyos fundamentales del equipo y hacer sentir su presencia desde mucho antes de que el balón eche a rodar.

La afición, preparada para empujar al equipo

El equipo dirigido por José Juan Romero necesita más que nunca el calor de su afición. Y los seguidores ceutíes volvieron a responder desde los minutos previos al encuentro, mostrando su apoyo y tratando de transmitir al vestuario la confianza necesaria para afrontar un partido de máxima importancia.

El ‘Alfonso Murube’ está llamado, una vez más, a ser un factor relevante para el conjunto caballa. El apoyo desde la grada puede convertirse en un estímulo para un equipo que busca encontrar regularidad y, sobre todo, sumar su primera victoria de la temporada ante una Real Sociedad B que llegaba a Ceuta dispuesta a competir por los tres puntos.

En este contexto, una de las noticias más positivas antes del encuentro era la recuperación de tres futbolistas importantes para los planes de José Juan Romero: Marino, Anuar y Koné.

Su regreso suponía ampliar las alternativas disponibles para el técnico y recuperar efectivos en una plantilla que se ha visto condicionada por los problemas físicos durante este comienzo de curso.

Las lesiones, un obstáculo en este inicio de temporada

Las lesiones se han convertido en uno de los hándicaps del Ceuta en este arranque de temporada. La ausencia de jugadores ha condicionado las opciones del cuerpo técnico y ha reducido, en determinados momentos, el margen de maniobra a la hora de confeccionar las alineaciones y gestionar los encuentros.

Por eso, la recuperación de Marino, Anuar y Koné suponía una noticia especialmente bien recibida tanto por el cuerpo técnico como por una afición que conoce la importancia de disponer de todos los efectivos.

Volver a contar con futbolistas importantes permite al equipo ampliar sus posibilidades y afrontar la competición con mayores recursos.

Con todo preparado en el ‘Alfonso Murube’, la afición caballa volvía a hacer su parte desde las horas previas.

Camisetas, bufandas, conversaciones y el ambiente habitual de una jornada de fútbol servían como preludio de un encuentro en el que el Ceuta buscaba algo más que un nuevo punto: la primera victoria de la temporada y una inyección de confianza para seguir creciendo en el campeonato.

Neutralidad y distancia profesional: Un reto para las ONGs

Decía mi profesor de Teoría del Estado, D. Manuel Zafra, que lo que caracteriza a una verdadera DEMOCRACIA no es el gobierno de la mayoría sino la protección de su minoría. Proteger a las minorías es humanizar la política, vacunar contra la intolerancia y prevenir el inmovilismo. Los planteamientos de la minoría de hoy pueden ser el motor de cambio y de progreso del mañana. Siempre hay que dejar un resquicio abierto a  la posibilidad de estar equivocados. Considero que los mejores líderes son los que saben llegar a un término medio con los contrarios, a una solución intermedia o pactada. La sobregeneralización, la dramatización, la polarización, el echar balones fuera, la percepción negativa son errores cognitivos frecuentes a los que tenemos que poner freno.

Las hipérboles, los insultos y las descalificaciones mutuas no suelen ser la mejor vía de resolver los conflictos, tampoco la violencia ni la intimidación ni el chantaje emocional. Hay que dejar que todos los periodistas y que los activistas sociales hagan su trabajo. No es nada fácil estar a pie de calle con personas pobres y vulnerables. La pobreza es molesta. Como leí hace tiempo en un cartel: “No hay personas feas sino pobres; y si no que se lo digan a Ronaldo”. La aporofobia es el rechazo al pobre; el aspectismo, el rechazo o la discriminación por el aspecto físico, por no cumplir con los estándares de belleza. El miedo patológico, la repulsión extrema a la suciedad, a la contaminación, al mal olor o a los gérmenes se denomina germofobia. Como dicen en La Revuelta, ¿cuánto tenemos de estas fobias?

El trabajo de los profesionales del ámbito de lo social es emocionalmente difícil y no debemos ponérselo más aún. Sus competencias profesionales deben ser la neutralidad y la distancia asistencial en contextos de alta tensión comunitaria y de rechazo de la población local como la acontecida ante la entrada masiva y repentina de personas que vienen a nuestra ciudad a solicitar la protección internacional; al menos un porcentaje de ellos. Según la metodología de trabajo de la intervención social, el integrador social no debe posicionarse solo con la población que llega sino priorizar, en un principio, la gestión del conflicto y del miedo de la sociedad receptora.

¿Se está realizando esta labor pedagógica y de comunicación por parte de los técnicos de los servicios sociales de la Ciudad y de los voluntarios o activistas de las ONGs que están o que llegan con voluntad de ayudar a nuestra ciudad? La intervención clásica individual es insuficiente y se debe aplicar un enfoque macro y comunitario en dos ejes: En primer lugar, la desactivación del conflicto con la población autóctona y, en segundo lugar, la gestión de la emergencia y contención de la entrada de personas en situación irregular.

El agente social no debe juzgar ni confrontar directamente este rechazo de la población local, sino gestionarlo con escucha activa, transparencia informativa e intervención comunitaria bidireccional.

  • Creando canales donde los ceutíes pueda expresar sus temores y quejas sin sentirse criminalizados ni juzgados por ello. Sentirse escuchados reduce la impulsividad.
  • Ofreciendo datos objetivos a la población, de fuentes oficiales, sobre los recursos que se están empleando, de dónde proceden y qué beneficios aportan; evitando que la información partidista o parcial alimente la crispación.
  • Dinamizando proyectos donde los beneficios de la intervención repercutan positivamente en toda la comunidad, no exclusivamente en los recién llegados, como mejoras en los espacios públicos, talleres mixtos y mediación vecinal.

Lo que ha fallado en esta entrada invasiva es el diagnóstico compartido y la atención humanitaria temprana, la agilización actual de los trámites y el reparto y asunción de nuevas funciones por parte de todos los integrantes del operativo. ¿Cómo es posible que hoy viernes a las 12.30 de la mañana no haya nadie esperando o haciendo cola en la puerta de la Oficina de Extranjería de la Delegación de Gobierno de Ceuta? ¿Qué hacen a día de hoy tantas fuerzas de la seguridad social, militares y profesionales de lo social sin pedir documentación en las calles o en las puerta de los supermercados o en el reparto de comida a todas aquellas personas que han entrado en situación irregular para tenerlas cuantificadas, identificadas y derivadas a los recursos pertinentes? ¿Por qué no se han dotado aún de todos los recursos y de los protocolos necesarios?

  • Triaje sociosanitario y atención de las necesidades básicas: Cobertura inmediata de alimentación, salud, higiene, ropa y pernocta. Así se podría haber evitado la ocupación de los espacios públicos, el hacinamiento, la cronificación de los problemas y el aumento del rechazo local.
  • Detección de perfiles vulnerables: Identificación prioritaria de menores no acompañados, mujeres solas, víctimas de trata o personas con trauma psicológico o problemas graves de salud, y su consiguiente derivación con carácter de urgencia.
  • Mediación intercultural e Información básica a los recién llegados, con pautas claras y comprensibles en su idioma sobre las normas de convivencia locales, el funcionamiento del entorno y los límites legales para minimizar los roces culturales. ¿Quién se está ocupando de esta labor en nuestra ciudad? La figura del mediador/a natural es fundamental porque las personas de la misma cultura, idioma o procedencia, que ya estén integradas en la localidad, pueden actuar como facilitadores entre ambas realidades. Y mejor si estos mediadores “naturales” están titulados en algunos de los grados universitarios o de formación profesional de nuestra ciudad: Técnicos en integración social, animación sociocultural, promoción de la igualdad, educación social, magisterio, trabajo social, psicólogos que podrían ejercer estas funciones, preferentemente en espacios compartidos pequeños como colegios, asociaciones de vecinos, clubs deportivos, que en eventos multitudinarios que suelen polarizar más a la población.

Ya véis que no es tarea fácil tener que demostrar neutralidad y distancia asistencial, capacidad de escucha y de objetividad, tanto frente a discursos de odio de la población local como ante las demandas desesperadas de los usuarios, mantenerse pacientes, resilientes, tolerantes y, ante todo, trabajando en red con actitud constructiva.

Esperanza

Hace más de dos meses que no me asomaba por el mirador de Santo Matoso. He pasado el verano en Granada y a mi regreso no he tenido tiempo ni ánimo para pasear por la naturaleza.

El día está nuboso y ventoso. Sopla viento de levante, aunque cálido. Aprecio una luz especial en esta mañana sabatina. El viento mueve a gran velocidad las nubes, reconfigurando el panorama. Todo cambia en un instante. Las nubes se dirigen a la ciudad, dejando ver el celeste del cielo.

Yo estoy parapetado tras el redondeado saliente del mirador. Me protejo del viento que sopla con fuerza, hasta el punto de cimbrear mi cuerpo. Es una sensación agradable dejarse mecer por el viento. La naturaleza ofrece muestras de su fuerza.

La nave Ceuta resiste los envites del viento y de las olas. También lo hace frente a la entrada masiva de miles de inmigrantes. Ceuta es una joya que muchos han deseado y desean, si bien son pocos los que conocen su verdadero valor. Su sutil voz es apenas audible. Hay que sumergirse en el silencio para escuchar lo que tiene que decirnos su espíritu latente.

Esta mañana escucho su mensaje de dolor y sufrimiento. Su naturaleza, su cuerpo, está siendo ultrajado y su carácter sagrado profanado. A comienzos de año, sentado junto al Viejo Sabio, escuché un grito procedente de la naturaleza. Era un lamento estremecedor, similar al que anunció la muerte del dios Pan en tiempos del emperador Tiberio. Entonces no entendí su significado. Poco después llegaron las fuertes borrascas que derribaron muchos árboles, entre ellos al Viejo Sabio. Ahora, tras la invasión de finales de julio, he vuelto a recordar aquel grito del “genius loci” de Ceuta.

Siento que el espíritu de Ceuta se ha cansado de hablar y que nadie le escuche. Se ha contagiado de la tristeza de los ceutíes y guarda la esperanza de que, algún día, la unión del pueblo de Ceuta logre revitalizarlo.

La invasión es el último eslabón de una sucesiva cadena de maltratos a su fisonomía. En la expansión urbana de la ciudad no se ha respetado su arquitectura vernácula, ni su patrimonio arqueológico hasta décadas recientes. Su patrimonio arquitectónico ha sido aniquilado en el centro histórico, sus montes arrasados por los incendios, su litoral colmatado de basura y una parte de su patrimonio arqueológico subacuático expoliado. Lo peor de todo ha sido el olvido del carácter sagrado de este lugar y su condición de cuna de la sabiduría y manantial del agua de la vida. Pocos prestan atención a la diversidad de formas de vida que habitan Ceuta, la sobrevuelan o frecuentan las aguas que la rodean. Se ha perdido la memoria del bosque sagrado al que se acercaban los navegantes en la antigüedad para presentar ofrendas a los dioses que custodiaban la puerta flanqueada por las columnas de Hércules.

En general, se ha perdido la dimensión sagrada de la vida, reducida a un mero subsistir y engorde del ego, lo que lleva a un arrinconamiento del alma. Sin el componente trascendente el ser humano se convierte en un ser insignificante y fútil, que no deja de degradarse hasta decaer en un despojo animal. ¿Cómo podemos frenar y revertir la degradación del ser humano? Solo encuentro una respuesta: enriqueciendo la vida interior y, por tanto, nutriendo al alma.  Como escribió Carl Gustav Jung, la naturaleza es el alimento nutritivo del alma. Es en la naturaleza donde se despiertan nuestros sentidos y experimentamos emociones profundas que nos conectan con los aspectos más elevados de la existencia humana. Si seguimos los “senderos” de la naturaleza estamos más cerca de lograr una vida interior plena que nos eleve desde el plano del pensamiento al de los hechos. La espiritualidad, la filosofía, la poesía, el amor, la sabiduría, el arte y la poesía son las que aportan sentido y significado a la vida. En sentido contrario, la ausencia de estos elementos condena al ser humano al empobrecimiento del mundo de adentro, a la tristeza, a la enfermedad y la desesperación. A este respecto, escribió Henry David Thoreau, que “la mayoría de los hombres lleva vidas de tranquila desesperación. Lo que se llama resignación es desesperación confirmada”.

No podemos resignarnos a vivir una vida no vivida. Esta idea fue la principal motivación para la decisión adoptada por Thoreau para construirse una cabaña junto al lago Walden (Concord, Massachusetts) y pasar allí dos años, dos meses y dos días. Tal y como confiesa en su obra “Walden”, “fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido. No quería vivir lo que no fuera la vida, pues vivir es caro, ni quería practicar la resignación a menos que fuera completamente necesario”.

Pienso que no debemos resignarnos a una existencia en un mundo destruido por la codicia de unos pocos, ni tampoco conformarnos con trabajos sin sentido y una creciente precariedad laboral. Resulta muy difícil acceder a una vivienda y un puesto de trabajo estable y bien remunerado, sobre todo para los más jóvenes y, en especial, para los que viven en países subdesarrollados. La falta de oportunidades les empuja a emigrar, aunque ello suponga jugarse la vida. Por su parte, los que viven en países con mayor nivel económico, están dominados por el grosero materialismo y el consumismo alentados por la publicidad. Muchos han perdido interés por los estudios y adoptan conductas disruptivas en las aulas. Es la manera de las nuevas generaciones de expresar la desesperación y la resignación ante un futuro incierto.

Tal y como expresó la psicoanalista Marie Louise Von Franz, “hace mucho tiempo que la humanidad ha entrado en una fase de ocaso y decadencia y necesitamos encontrar una renovación o será el fin. Esa renovación solo podrá ser posible si recuperamos un contacto positivo con ese fondo creativo originario del inconsciente y con los sueños. Son nuestras raíces. Un árbol solo puede renovarse a partir de sus raíces. Por tanto, debemos dirigirnos de nuevo a nuestras raíces espirituales interiores, porque en ellas encontrarán las únicas propuestas constructivas para solucionar nuestros enormes dilemas”.

No es casual que mi principal referente intelectual, Lewis Mumford, escribirá una de serie de cuatro libros titulada “la renovación de la vida”. En el prefacio de la obra con la que daba fin a esta colección, “The conduct of life” (1951), Mumford afirmaba que los cambios en el mundo habían ido a peor, sin embargo, apuntaba que “si los males que ahora amenazan a la humanidad son más espantosos que nunca, la recompensa por enfrentarlos y superarlos promete ser también mayor. Cuando se liberó el contenido letal de la “Caja de Pandora”, los dioses, compadeciéndose del ser humano, le dejaron un regalo que le permitiría sobrevivir a cualquier plaga natural o maldad humana: la esperanza”.

No podemos caer en la desesperación ni resignarnos, tenemos que luchar y prepararnos para la renovación de la vida. Las raíces de nuestra civilización son la bondad, la búsqueda de la verdad y el cultivo de la creatividad, que dieron, como fruto, al ser humano equilibrado. Sus virtudes fueron la sabiduría, el valor, la templanza y la justicia. Ahora, más que nunca, necesitamos, para hacer frente a situaciones tan complejas como la que estamos sufriendo en Ceuta, sabiduría para obtener una correcta visión de la naturaleza esencial de los acontecimientos; valor para afrontar las consecuencias de la invasión y reclamar su resolución; templanza para controlar nuestras emociones y no dejarnos arrastrar por el odio y la violencia; y justicia para respetar la dignidad humana y, al mismo tiempo, exigir el cumplimiento de la ley o su modificación cuando sea necesario. Las leyes dejan de ser justas cuando su aplicación supone condenar a un pueblo, como el de Ceuta, a una insostenibilidad presión sobre su medioambiente, su economía y la seguridad de sus gentes. La esperanza, por si sola, no resuelve los problemas. Es una actitud positiva basada en la capacidad del ser humano para superar los retos a los que se enfrenta con voluntad, trabajo y perseverancia. No podemos rendirnos ni caer en la resignación. Estoy seguro de que los ceutíes vamos a superar esta difícil situación en la que nos encontramos y saldremos fortalecidos como pueblo.

 

Agradecimiento al doctor Ouael

Quería agradecer públicamente al doctor Ouael Builagman Azirar (traumatólogo del Hospital Universitario de Ceuta), la atención recibida hacia mi madre.

Mi madre es paciente oncológica y recibe radioterapia en Algeciras de lunes a viernes.

Ayer viniendo en el helicóptero, estaba sentada junto a ella el doctor Ouael, cuando de forma inesperada, mi madre sufrió espasmos.

Fue atendida por el doctor, que, rápidamente la auxilió y tranquilizó de una forma humana y profesional, maravillosa.

Estábamos en pleno vuelo.

Cuando llegamos a tierra, siguió a nuestro lado. Y quiero dar mi agradecimiento.

 

Gema Cordero

¿Robas o te roban?

La mayor ladrona es la vida a poco que no la vigilemos. Viene a quitarnos espacio vital, de playas acotadas por la sinrazón, la desesperanza y el racismo. Llenan- los espacios compartidos- los cadáveres políticos, los náufragos sin guerras, las mareas en forma de humanos que cosificamos con eslóganes y banderas ¿Se acuerdan cuando los ilusionados por la democracia poblaban otros espacios públicos encurtidos en ideas mientras voceaban al viento, creyendo desafiar a un sistema que está estructurado para sobrevivir a lo que sea? Ahora no son más que políticos ninguneados o durmientes en despachos ministeriales o universitarios. Qué más da.

Los hijos que nos da la vida, ladrona universal, sí que son descuideros existenciales, agujeros negros que eclosionan cuando menos te lo esperas, para girar y girar en torno tuyo. Luego explosionan por decisión propia y desaparecen sin dejar rastro cuando destiñes, dejándote vestida de vieja y con la cara transmutada en puerta desencajada. Los que ocupan playas que no son suyas, chabolas que no construyeron, plásticos que no reciclaron y ciudadanías a la fuga, aquellos son estos, hijos de alguien, ladrones de tesoros escondidos entre los adoctrinamientos patrios y aquellos a los que la política internacional golpea para dejar exhaustos como marejada al caer la tarde.

Son la patera desinflada y sin timón en mitad del mar, el junco que se dobla, la montaña que se drena y la boca lasciva del Levante, la teja caída, el pan sin beso, la ignorancia y la malicia de los que habitan entre ellos que los hacen apátridas sin rostro, víctimas propiciatorias para estafas viles, un parche seco para todos, unos Don nadies desgraciados del juego de un Dios que ni los ve y mucho menos los ama.

Los que habita la playa, dicen algunos que vienen a robar, a mamar subvenciones, a medicarse gratis y a vivir del cuento, pero ahora yacen hacinados peor que los infelices que tuvieron que dejar su país a finales de los 30 porque un jodido fascista se encabronó con que gobernaran las urnas y no sus huevos. Esos que enterraban a sus hijos en las frialdades nocturnas de la Francia ocupada para intentar salvarles la vida, transmutaron en apátridas porque nadie les reconocía más que para meterles un tiro en la solapa del pijama del campo de concentración.

Al final regresaron con la democracia por la que tanto habían luchado, viejos y agotados, ya sin nada que perder, demasiado tarde para que hubiera algo que ganar. Hoy igual que ayer hay desbandadas y ocupaciones, miedos y mucha rabia, más miedo, más dolor y más rabia porque la vida es una gran ladrona, los hijos no son de nadie más que de sus padres y los demócratas que soñaban acampados en la Puerta del Sol, no sé si con un ideal futurible, se lo han comido con papas hace ya muchas cenas, y afortunadamente, algunas elecciones.

Por eso nos avalanchan las ganas, los deseos de libertad, siendo las Américas en Europa, la puerta a la prosperidad y la fantasía de ver por una antena que te trae gente que vive como quiere con folletines de islas y tentaciones a solo unos pasos de tu frontera. Mi abuelo se marchó a sus veinte recién cumplidos, exento del servicio militar, tras un sueño que le costó diez años cumplir, a base de paletadas de carbón, en un barco en el que se subió ilegal, con trasiegos de poder perder la vida en el mar, siendo esclavo de sus circunstancias.

No acampó en playas, sino en un país como fugitivo para volver rotundo y callado, con traje nuevo y muchas ganas de seguir trabajando. Eso lo define todo, las ganas de mejoría, de sobrevivir a las distancias que te ha impuesto el destino, más que los asentamientos, las chabolas compradas por oro o los plásticos que nadie quiere.