Mahersa teme las consecuencias del nuevo calado en el Puerto

  • Autoridad Portuaria inició la madrugada del miércoles la intervención en el Muelle de España donde han dragado unos 1.400 metros cúbicos hasta llegar a los 12 metros

El nuevo calado que se está efectuando en el Puerto deportivo desde la madrugada del miércoles ha hecho saltar las alarmas en Marina Hércules, donde temen las posibles repercusiones que conllevará para las embarcaciones. “Está profundizando sin tener en cuenta los efectos que produce el rebote de la masa de agua sobre las embarcaciones”.
Desde Mahersa apuntan que se están dragando unos 1.400 metros cúbicos para sacar el relleno de los dos nuevos cajones. “Quieren profundizar a 11,5 o 12 metros sin contar las consecuencias del rebote de una masa de agua de casi 12 metros de profundidad que entra en el puerto con un fondo de 3 o 3,5. Eso produce dentro de este un mar de fondo mayor que el que puede generarse fuera del Puerto”, declaran a El Faro algunos usuarios que se temen ver afectados.
Estos apuntan a que la entrada de esas grandes masas de agua quedan estancadas en el Puerto generando rebotes entre las embarcaciones con consecuencias sobre los tacones y los muertos. “Da miedo entrar con grandes temporales”, señalan los usuarios. “Desde que se efectuó el anterior calado hemos tenido bastantes problemas”.
El tacón del Muelle España tenía hace años ocho metros de calado cuando Autoridad Portuaria amplió a 10 para facilitar el acceso a los buques de los cruceros. Desde entonces los usuarios aseguran que sus embarcaciones se han visto “gravemente afectadas” a causa del reflejo que generan las masas de agua en período de temporales. “No dudamos de su legalidad, pero creemos que no se han realizado los estudios pertinentes que calculen los posibles daños que generan en el Puerto”, explican los afectados.

‘Príncipe Felipe’ se derrumba ante los ojos de sus vecinos

  • El último episodio se registró ayer cuando en el edificio que se encuentra a espaldas del hospital se desprendieron varias cornisas

“Hasta que no se desencadene un suceso, ocurra una desgracia y haya víctimas humanas seguirán mirando hacia otro lado”, así se mostraba la presidenta del barrio Príncipe Felipe, Hannan Mustafa, tras el último acontecimiento acaecido en la zona que ya “no es una novedad”. ‘Príncipe Felipe’ se está derrumbando, como bien lo ponía en conocimiento público Caballas el pasado fin de semana y como un grupo de vecinos, que ayer transitaba la calle que se encuentra a espaldas del hospital, pudo comprobar in situ.
Alrededor de las 12.00 horas las cornisas del citado edificio se desprendieron. Un bloque que se encuentra en una zona bastante transitada al situarse justo en los bajos una farmacia, aunque por suerte no dejó víctimas, el acontecimiento ratifica las históricas demandas que Mustafa ha trasladado en reiteradas ocasiones al gobierno de la Ciudad.
El desplome de fachadas y cubiertas de los bloques se ha unido a la cotidianidad del barrio, donde no hay semana en que no se desencadene un suceso de esta naturaleza. “El último del que tengamos constancia fue la semana pasada en las inmediaciones del colegio una media hora antes de la hora de entrada. Esto ya no es una demanda por el estado de nuestras viviendas supone una necesidad urgente porque constituye un peligro”, manifiesta Mustafa.
No han ocasionado, hasta ahora, daños humanos aunque sí los hay materiales. La propia Mustafa es una de las damnificadas que ha tenido que invertir 400 euros en la reparación de su vehículo después de que se derrumbase sobre el mismo parte de las cornisas de otro edificio. Asegura la presidenta que “ha llegado a su máximo”. “Me he reunido en varias ocasiones con el presidente Vivas para ponerle en situación de lo que ocurre en la barriada y su última respuesta ha sido que el informe del arquitecto que inspeccionó la zona no reflejaba ninguna deficiencia”, explica.
Por otra parte, Mustafa alude a los 80 millones que la Ciudad desembolsó para implementar el Plan de Barriadas. “Hace cuatro años desde su aprobación y lo único que he conseguido ha sido el parque infantil. ¿Dónde está el dinero restante?”, expresa.
En varias ocasiones, el Gobierno autonómico ha indicado que la rehabilitación de esta barriada se iba a realizar con fondos europeos y así se aclaró cuando se comenzaron a realizar los programas. Sin embargo, al final quedó fuera y lo más probable es que se intente introducir en el nuevo Plan que deberá poner en marcha la Administración estatal y que luego se pactará con el Ejecutivo autonómico para analizar las distintas barriadas. Este Plan se ha derivado después de que la barriada quedase fuera del inicial, integrado por Santiago Apóstol y Los Rosales, donde la Ciudad ya tiene iniciados los trabajos de rehabilitación.

“¿Cómo pueden negarme la ayuda alegando que necesito más?”

  • Manuel Muñoz, afectado por la enfermedad de Ataxia Friedreich, demanda la concesión de subvenciones por su grado de discapacidad, un 84%, que le son denegadas constantemente

Manuel Muñoz vive en Benzú en casa de sus padres con su familia, su mujer y dos hijas. El joven tiene una enfermedad degenerativa llamada Ataxia de Friedreich por la que actualmente alcanza un 84% de minusvalía (reconocida por el Imserso) y una dependencia del nivel dos sobre tres, lo cual se traduce en la necesidad de ayuda en horas determinadas a lo largo del día: ir al baño, ayuda para vestirse, etc. Para ello el afectado ha solicitado en reiteradas ocasiones la aytención a domicilio que concede Servicios Sociales, pero para sorpresa y desesperación de Muñoz, la respuesta es siempre negativa.
Es sumido en ese grado de desesperación e impotencia cuando Muñoz se pone en contacto con El Faro: “No se qué más hacer ni a dónde acudir, somos personas muy humildes y necesitamos esa ayuda”, confiesa. Explica el afectado que la citada ayuda le es constantemente denegada por vivir en una casa “demasiado inadaptada”. “Hasta ahora me defendía yo solo y con la ayuda de mi esposa, pero al degenerar mi discapacidad necesito la silla de ruedas siempre y ella no puede subirme con mi peso (80 kilos). Solicité la ayuda que me corresponde, pero para mi sorpresa me dijeron que no, y para más asombro fue saber el por qué de ese no: Mi casa está demasiado inadaptada para garantizar la seguridad del trabajador”, expone Muñoz. “¿Cómo pueden negarme la ayuda alegando que es porque necesito más? Nunca me he considerado tonto pero esto no lo entiendo”, expresa.
La historia no finaliza aquí, pues el afectado explica que en aras a poder hacer frente a la problemática ha agotado todas las vías para poder obtener cualquier tipo de ayuda que por su condición le puede pertenecer. “He pedido ayudas de todo tipo pero siempre me he encontrado con la misma respuesta, no”, declara. “Requerí al Imserso que me adaptara el baño, también a la Ciudad a través de Asuntos Sociales, ambas con la misma respuesta debido a carecer de propiedad, y puesto que en mi actual vivienda no se pueden hacer obras (la peculiaridad de todas las casas de Benzú) Me veo sin solución”.
Por ello Muñoz ha intentado, también a través de ayudas públicas, trasladarse de barrio y así disponer de una vivienda adaptada donde poder recibir la citada asistencia, ahora la negativa le llega desde Emvicesa, donde no le dan una vivienda de protección oficial por no percibir el sueldo mínimo (548 euros es su pensión) y con ello no poder hacer frente a los pagos de la casa.
Muñoz ha intentado barajar otras opciones, otros tipos de ayuda, pero parece que la respuesta ya está programada. “He demandado ayudas de manutención para así no tener que gastar toda mi pensión en la crianza de mis hijas (mi principal prioridad) y de esta forma quizás pudiese hacer frente al gasto que suponen las ayudas técnicas, pero la negativa es inmediata. En este caso porque al estar viviendo en casa de mi madre su pensión de viudedad y la mía se unen y la suma que da sobrepasa el sueldo máximo para recibir dicha ayuda”, concluye.

Las voces silenciadas

  • La Biblioteca Pública acogió por primera vez el Día de las Escritoras, un homenaje para recordar el legado cultural de estas mujeres y un reconocimiento a su labor

Personalidades de distintos ámbitos de la vida pública pusieron ayer voz a todas aquellas que en su momento fueron silenciadas y que, a través de su mensaje literario, lucharon por el empoderamiento de la mujer. La Biblioteca Pública celebró ayer por primera vez el Día de las Escritoras. Un acto promovido a nivel estatal por la Biblioteca Nacional que este año ha alcanzado su segunda edición.
Durante la presentación del acto el director del ente público aludía a la necesidad de erradicar las condiciones de vulnerabilidad del género femenino, la necesidad del empoderamiento y la conciencia social. “El feminismo es colectivo o no es nada”, decía. Y partiendo de esa idea de fortalecer el otro género y reclamar unos mínimos respetables comenzó una actividad a lo largo de la cual se leyeron 21 fragmentos de textos de escritoras hispanas. Unos escritos a través de los que se buscó reivindicar la labor y trayectoria de esas escritoras tantas veces relegadas a un segundo plano a lo largo de la historia.
El grupo de presentes que fue encabezado por el consejero de Educación y Cultura, Javier Celaya, alzó la voz por aquellas que en su momento lo intentaron pero la sociedad se lo impidió: Teresa de Jesús, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado, Mercedes Cabello de Carbonera, Emilia Pardo Bazán, Víctor Català (Caterina Albert), Elena Fortún, Teresa de la Parra, Juana de Ibarbourou, María Etxabe, Julia de Burgos, Alfonsina Storni, Dolores Medio, Rosario Castellanos, Mercè Rodoreda, Elena Soriano, Elena Garro, Begoña Caamaño, Carmen Martín Gaite y Gloria Fuertes.
La actividad fue concebida para recordar el legado cultural de estas escritoras y las dificultades que en el pasado impidieron un justo desarrollo y reconocimiento de su labor. Hoy décadas más tarde son escuchadas alto y claro, pero esta tarea no finaliza aquí, porque la temática ‘mujeres, saber y poder’ sigue estando hoy más vivo que nunca.

Un paseo por el Rif, en vespa

  • ‘Sento’ y ‘Rafelín’ son dos aficionados de la motocicleta italiana que desde el sábado han recorrido el norte africano sobre dos ruedas para hacer en Ceuta su última parada

Ante el ruido de un motor muy singular, ‘Sento’ y ‘Rafelín’ eran recibidos ayer por el Vespa Club Ceuta. Estos valencianos se adentraban en la ciudad después de un largo viaje que comenzó el pasado sábado desde Valencia y les ha llevado por Melilla, Alhucemas, Chauen o Tetuán. El objetivo: recorrer el Rif pero de una forma muy particular, con sus apreciadas y queridas vespas.
“La idea parte a raíz de nuestra curiosidad por conocer los vestigios de España en la zona de Marruecos y, ya de paso, visitar esas grandes ciudades desconocidas en la península como son Ceuta y Melilla”, explicaba Vicente Magdalena, ‘Sento’.
Y es que, para estos viajeros, como ellos mismos se definen, cruzar el charco después de haber recorrido media Europa era una asignatura pendiente. “Hemos hecho muchos viajes por el corazón de Europa, pero África siempre quedaba aparcada y decidimos que había llegado el momento de arrancar las motos y emprender la marcha”, asegura Rafael Pérez, ‘Rafelín’.
La vespa, una línea italiana facturada por primera vez en la localidad de Pontevedra, nace con la pretensión de ser el gran vehículo para circular por la ciudad, aunque sus adeptos han ido más allá. Aseguran que pueden recorrer largas distancias y, a pesar de ser motocicletas que carecen de gran envergadura, la pasión por ellas rompe cualquier tipo de distancia y salta fronteras. “Hoy en día aguantan mucho, de hecho ya estamos planificando una gran concentración europea que se celebrará el próximo año en Hungría y que va a aglutinar a varios miles de aficionados de todo el viejo continente”, declara ‘Sento’.
Estas motos italianas, siete décadas más tarde, siguen contando con un gran número de adeptos alrededor del mundo, y es que la vespa no es solo un medio de transporte: “Es un sentimiento”, confiesa ‘Sento’. El valenciano explica la comodidad de viajar y disfrutar sobre esas dos ruedas. “Desplazarte sobre ellas es una tranquilidad, una forma de disfrutar de tu trayecto de manera suave y apaciguada. Al ser una moto que no alcanza altas velocidades te permite deleitarte de los paisajes que atraviesas”, manifiesta.
En Ceuta han concluido su ruta africana antes de poner rumbo a Madrid. Cinco días de viaje de los que destacan “la hospitalidad por encima de todo”, admite ‘Sento’. “ Conocimos en primer lugar Melilla, donde tuvimos un recibimiento fantástico y, en Ceuta, exactamente igual, ha sido espectacular. En dos ciudades que eran las eternas desconocidas, hemos descubierto que son preciosas y dignas de visitar”, apostilla ‘Rafelín’. Aseguran que este es solo el preámbulo para poder repetir, pero con más aficionados del Vespa Club Valencia.
Ahora tienen por delante 900 kilómetros para celebrar en Madrid un gran evento entre los aficionados: la presentación del Vespa Club España. “Se ha hecho un esfuerzo por parte de todos los clubes del territorio nacional para poder recuperar el gran Vespa Club. Y el acto de presentación oficial será en Madrid a partir de mañana”, explica ‘Rafelín’.
Una visita corta pero intensa para estos apasionados de la vespa. ‘Sento’ y ‘Rafelín’ se despiden hoy de Ceuta, pero aseguran que volverán muy pronto y haciendo mucho más ruido.

De cobrar 1.800 euros a pedir en la beneficencia

  • Los 15 trabajadores de ‘Marsegur’ en la Clínica Militar decidieron plantarse el pasado viernes ante las pésimas y denigrantes condiciones que están atravesando a causa de los impagos

Trabajar para ‘Marsegur’, ahora ‘Novo Segur’, se ha convertido en la peor pesadilla para unas 2.000 personas en toda España y, concretamente, 15 en Ceuta. Empleados de la Clínica Militar, muchos de ellos con una antigüedad que roza los 20 años, han pasado de percibir un sueldo de 1.800 euros a asumir “toda su vergüenza” y plantarse ante las colas de la beneficencia. Son las penurias derivadas de trabajar para una “empresa pirata” que debe, en muchos casos, casi seis nóminas a cada uno de sus trabajadores.
Pilar Rodríguez y Hamido Abselam encabezan la lista de los 15 afectados en la ciudad. Su hartazgo y desesperación los trae hasta la redacción de El Faro para poner cara y voz a un problema que no cesa. “Genera mucho bochorno salir delante de una cámara ante toda Ceuta para decir que te estas muriendo de hambre, que no tienes ni para ti, ni para tu familia, pero no podemos más, estamos desesperados”, confiesa Abselam. El sofoco es vencido por la crispación, los nervios, el hastío y la impotencia. “Hemos pasado a ser esclavos, porque trabajar sin cobrar es ser un siervo de la empresa y del Ministerio de Defensa”, expresa este trabajador. “Te sientes impotente, muy impotente. Estamos pasando hambre y penurias gracias a él (Miguel Ángel Ramírez, presidente de la empresa) que se está lucrando a costa de nuestro sudor y está dejando tiradas a muchas familias”.
La empresa es bien conocida en el sector de la seguridad privada por ganar concursos en la Administración Pública a base de hundir los precios. Esto lo puede hacer gracias a que aplica un convenio de empresa que tiene unas tablas salariales que rebajan los sueldos del convenio sectorial en torno al 30%. Un grave problema que ha llevado a sus empleados a la desesperación y a tomar la última decisión. La plantilla de ‘Marsegur’ ha dicho “hasta aquí” ante los bajos salarios, los impagos y los retrasos constantes y han solicitado la baja médica, dejando la Clínica Militar, nuevamente, sin seguridad. “Llevamos desde el viernes pasado, pero es que no podíamos seguir trabajando en esas circunstancias, hasta se estaba creando mal ambiente entre los compañeros, cuando nunca hemos tenido un problema. La mayoría está con bajas por depresión y ansiedad más que justificadas”, explica Rodríguez. “Es muy difícil ir a trabajar y saber que cuando cumples tu horario de trabajo regresas a casa y no tienes nada para comer”, señala. “Como esto siga así me estoy viendo entre palés y una lona con mis hijas en la Plaza de los Reyes, porque si me echan de mi casa por no pagarla en algún sitio me tendré que meter”. El futuro se presenta bastante negro tanto para ella como para el resto de trabajadores, algunos, asegura, que ya han perdido sus viviendas. “Hay trabajares que han tenido que dejar sus casas por no poder hacer frente a los pagos, estamos sobreviviendo gracias a las ayudas de las familias, pero ¿por cuánto tiempo?”,expresa.
El nuevo lugar de encuentro para la inmensa mayoría ha sido en las colas del Banco de Alimentos, Cáritas o Luna Blanca, pero esto tampoco es una gran solución. “Ir a una entidad a pedir ayuda es muy triste porque, además, no te pueden ayudar ya que te encuentras trabajando, así que lo que estamos recibiendo es un gran trato de favor puntualmente, ya que supuestamente, estamos trabajando y cotizando”, manifiesta Abselam.
La empresa cambió hace dos semanas de razón social, desapareció con todos los cobros pendientes y ellos solo han obtenido un gran silencio. “La empresa ha cambiado de nombre, se supone que tenía que haber cambiado de uniforme y haberlo notificado a todos, pero nosotros seguimos con el mismo y sin noticias”, declara Rodríguez. Aquel cambio generó ciertas esperanzas entre los trabajadores, el Ministerio de Defensa se comprometió a rescindir el contrato y ellos esperaban que se adjudicara a la empresa que quedó en segundo lugar en el concurso. Sin embargo, toda esperanza se ha esfumado. “Defensa ha prorrogado el contrato por tres meses más”, dicen con resignación. “¿Y ahora qué?”, es la gran pregunta. Pero no saben qué responder, es ese silencio que mata y genera tanta ansiedad la mejor forma para definir el estado de estas personas. “Hemos intentando indefinidamente contactar con la empresa, se han manifestado las intenciones de negociar, pero cuando la otra parte no quiere y te cierra la puerta, poco se puede hacer”, atestigua Abselam.
De momento la única vía es manifestarse y seguir haciendo ruido. “La huelga es lo único que queda”, dice Rodríguez. “Convocar una huelga indefinida es la única solución porque esta empresa ya hemos visto que no va a ceder. Continuará con sus triquiñuelas para seguir facturando y cumplir el contrato que tenga”, asegura el trabajador.
De momento estos 15 afectados volverán a salir a la calle, junto a sus compañeros del resto de España, a partir del día 23. Cuatro días de huelga que, probablemente, constituyan el preámbulo a una indefinida.

 

“Pedimos igualdad, también queremos salir”

  • El grupo de 56 asiáticos, cuya salida de la ciudad se encuentra bloqueada, se dirigió ayer a las dependencias de la Jefatura de Policía en busca de una respuesta a su problema

Cerca de un año es el lapso más largo que permanecen algunos de ellos. Son un total de 56 hombres procedentes de diferentes países del sur asiático y son la viva imagen de la desesperación. Ante las puertas de la Jefatura de Policía recibían ayer a El Faro. Fue el siguiente paso después de muchos meses de silencio y desesperación. Necesitaban respuestas, querían saber, conocer por qué ellos, por qué ese bloqueo que les mantiene retenidos, enclaustrados, aislados en la ciudad y les veta cualquier posibilidad de iniciar una nueva vida.
En sus caras se aprecia derrota, tristeza e impotencia. El silencio que guarda el grupo postrado frente a las dependencias policiales lo dice todo. “Tenéis que aguantar”, les formularon en las dependencias policiales. “¿Cuánto tiempo?”, se interesaron en conocer. Pero la respuesta no fue nada esperanzadora. “No os podemos concretar un período, aguantad más”, contestaban.
No desisten, pero tampoco saben qué más hacer. Su único y mayor anhelo es cruzar el Estrecho, comenzar una nueva vida en esa ansiada península, una coyuntura que, señalan, para otros es muy fácil, pero para ellos nunca llega.
“Desconocemos por qué no formamos parte de las salidas a la península. Nos mantienen en Ceuta con un bloqueo inexplicable que desde ninguna administración nos dilucidan”, explica Nasir Ahmed. El joven ha sido elegido por el grupo como portavoz, es el único que habla español por lo que a su alrededor los compañeros se aglomeran para dar a conocer su postura. Algunos estallan con indignación, porque “ya no pueden más”. “Los morenos (subsaharianos) llegan con una frecuencia mucho más elevada y, prácticamente, todas las semanas parten hacia la península. ¿Por qué a ellos no les bloquean?”, traduce Ahmed. Comentario que repiten con frecuencia, porque para ellos no cabe la lógica de las salidas de subsaharianos mientras ven constantemente truncadas sus esperanzas para marchar.
Mientras las instituciones les instan a que tengan paciencia y esperen, su vida no va más allá de intentar “sobrevivir”. “En el CETI no estamos mal pero eso no es vida, no es lo que vinimos a buscar, no estamos aquí solo para comer y dormir”. El largo viaje que emprendieron fue por un motivo: sobrevivir y encontrar un futuro para ellos y sus familias. “Estamos aguantando, sufriendo y cada uno carga con sus propios problemas, su historia. Hemos llegado hasta aquí para buscarnos la vida, para alimentar a nuestras familias. Si tuviésemos dinero estaríamos en nuestro país, no hay necesidad alguna de atravesar esta situación de penurias”, expresa Ahmed.
Una compleja coyuntura que se agrava con la relación de sus compañeros subsaharianos durante la convivencia en el centro. “Nos roban cualquier tipo de enseres personal desde ropa, teléfonos móviles e, incluso, el poco dinero que podemos tener. Además son como una mafia que no nos dejan trabajar. Tienen el monopolio de los parkings y nos echan cuando vamos. Después ellos se van, nosotros nos quedamos tranquilos, pero, sin embargo, seguimos aquí, encerrados, sin poder salir”.
Este bloqueo está forzado para evitar la reactivación de la vía asiática, según informa el Ministerio de Interior. Se ordena la ralentización de los traslados para evitar ese “efecto llamada”, sin embargo, explican que son el colectivo menos masivo y que no se encuentran en situación de igualdad. “Ellos llegan en avalanchas masivas, nosotros este año solo somos 56 y los últimos llegaron hace varios meses. Para ellos hay salida, para nosotros no. Sin embargo dicen que todos somos iguales. ¿Dónde está esa igualdad cuando no recibimos un trato semejante?”, dice Ahmed con crispación. “Los asiáticos estamos sufriendo, solamente pedimos que se aplique esa igualdad, nosotros también queremos salir”.

 

La ignorada belleza de la vejez

  • Lola Herrera y Juanjo Artero brillaron ayer con luz propia sobre las tablas del Revellín a través de ‘La Velocidad del otoño’, que mezcló reivindicación y grandes dosis de humor

El tirón de Lola Herrera, también de Juanjo Artero, es incontestable. Llenaron su función ofrecida ayer en el Auditorio, pues en cuestión de horas el primer día de venta las localidades quedaron agotadas y es que un cartel con dos grandes artistas consagrados generó un alto grado de expectación entre la sociedad ceutí; un clima que ayer invadía la manzana del Revellín minutos antes de las 21.00 horas. En grupos reunidos o esperando en las colas que se generaron de entrada al Auditorio comentaban acerca de la obra todo aquello que google les había adelantado y con algún que otro spoiler dilucidaban las posibilidades de la función, que tenía el tiempo contado para postrarse sobre el escenario del Revellín.
‘La velocidad del otoño’ fue una función sostenida por una actriz que, a sus 81 años, mantiene su brillo interpretativo, dominio escénico y una envidiable memoria para decir su papel sin vacilaciones, lo que significa que afortunadamente todavía se la verá por los escenarios en los próximos años. Y fue Herrera la clave y la moraleja de la obra, nadie mejor como ella para poner sobre escena a Alejandra y lanzar al aire ese mensaje que en uno de los diálogos le suelta a su reaparecido primogénito (Artero): “En la vejez también hay belleza”.
Una obra reivindicativa con tema universal, el de una sociedad olvidada y frívola con los mayores, pero a su vez se presentó bien edulcorada de humor. Gracias al entrañable personaje de la madre y la magistral interpretación de Herrera, se consigue que todo el mundo se identifique y empatice con su personaje a la vez que se cuestionan las acciones de los hijos.
Arranca con una oscuridad rotunda en el que el único sonido de fondo es una conocida opera que introduce en escena a Alejandra (Herrera). Tumbada en el sofá de su casa rodeada con cócteles molotov la anciana se ha hacinado en su hogar decidida a ponerle fin a una vida que ya alcanza ver los últimos atisbos de luz. Justo en ese momento rompe en escena (mientras se cuela por la única ventana que no ha sellado) su hijo mayor, a quien no ve desde hace veinte años. Produciéndose así, entre ambos, una conversación tan real como inverosímil e, incluso, absurda cargada con gran humor que hizo romper al público en carcajadas. Es el pretexto para el inicio de una larga conversación que se desata entre madre e hijo en la que, a través de reproches, anécdotas y sueños comienza un recorrido de análisis sobre la vida, su velocidad, su fugacidad y como dice Cristóbal (Artero) sobre “lo mierda que es”.
Fue una obra mordaz, divertida y profundamente conmovedora acerca de la fragilidad y sobriedad de la vida cuyo montaje fue un alegato a favor del valor de envejecer y de la belleza de la madurez que conmueve por su proximidad. ‘La velocidad del otoño’ puso de manifiesto el valor de envejecer, de la sabiduría que dan los años en contra de ese abandono emocional que es para los ancianos abandonar su hogar para instalarse en residencias. Esa es la gran reivindicación: cómo en la vejez todos somos olvidamos, incluso maltratados por los seres más cercanos, los queridos, aquellos de los que se espera que estén ahí en esos momentos tan difíciles. “Tú eres el problema”, le dice Cristóbal a su madre, encarnando así a la figura del hijo actual que, movido por la corriente de una sociedad frenética, se vuelve egoísta y personalista, y en cuyas vidas la figura de los padres, de los mayores, solo genera una molestia. Una gran crítica al modelo social al que avanzamos y en el que nos convertimos, una oda a la vejez, porque también es una etapa bonita, y a los mayores, por su sabiduría y porque en ningún momento han dejado de ser personas que precisen amor.
La obra se presentó con gran precisión, donde hasta el más ínfimo detalle estuvo cuidado y tuvo algún que otro significado. Si la puesta en escena de ambos actores hizo que se ‘salieran de la línea’, no fue para menos la escenografía donde los colores fueron claves para simbolizar la moraleja de la obra. Ella y su sillón de un llamativo rojo en alusión a ese fuego, a esa llama que todavía arde. Mientras el edificio “histórico” en el que se encuentran (según comenta Cristóbal) y el resto del mobiliario se presenta de un gris ceniza a juego con el pelo de la anciana, simbolizando esa perdida del color, de los años que llegan al final de sus días.
‘La velocidad del otoño’ se sirve del humor para poner sobre la mesa una realidad, ya que gracias a una anécdota argumental se abre la reflexión sobre cuanto importa acompañar en su recta final a quienes tutelaron nuestros primeros pasos.

 

Exigen una respuesta del Gobierno ante los ataques y el acoso en Cataluña

  • Los sindicatos policiales se concentraron ayer para demandar que se actúe contra la “mayor agresión que ha recibido el Cuerpo”

Decenas de policías, entre los que se encontraba el jefe superior, Alfonso Sánchez, se concentraron ayer en las puertas de la Jefatura Superior para exigir al Estado que “rompa su silencio y actúe ante el mayor ataque que han sufrido los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en toda la historia de servicio a los españoles”, en referencia a los desalojos de los agentes en hoteles de Cataluña tras el referéndum del domingo.
Los sindicatos policiales representativos en Ceuta se sumaron así a las concentraciones en bloque convocadas en todas las comisarias de España con el fin de apoyar a sus compañeros destinados o comisionados en Cataluña. “Hay una unidad de acción sindical que condena lo sucedido y ha instado a la Fiscalía a que actúe ante las agresiones que están sufriendo nuestros compañeros, tanto de la policía Nacional como de la Guardia Civil, esta protesta va en base de todo ello, pedimos al estado que actúe”, exponía Juan Carlos Linares, secretario provincial de la Confederación Española de Policía de la CEP
Su compañero, Ángel Jiménez, representante de la UFP, manifestaba su indignación ante la ausencia de responsabilidades por los actos acometidos. “Lo que más nos llama la atención es que nadie está tomando cartas en el asunto”, declara.
Exponen que sus compañeros simplemente han acatado un mandato de las órdenes judiciales y la Fiscalía para velar por el estado de derecho. “Se están produciendo delitos”, atestigua Linares. “No es normal lo que está pasando, no atiende a lógica alguna los escraches y que se les impida llevar a cabo su trabajo”, alega.
Consideran que sus compañeros han actuado en todo momento “bajo la legalidad” a pesar de algunas de las imágenes difundidas en los medios por las que tanto han sido criticados y acusados. “Estamos sufriendo una difamación inocua, nos han tratado de terroristas”, manifiesta Jiménez. “Si yo tengo que desalojar colegios y hay una persona sentada en el suelo que no se quiere mover, no me queda más que levantarla. Por todo ello consideramos que las actuaciones policiales fueron totalmente proporcionadas a los hechos a los que tuvieron que enfrentarse”.
Se sienten abandonados por las instituciones y traicionados por los Mossos. “Nos sentimos defraudados ante la inacción recibida por parte de estos compañeros”, apunta Linares. “Es deleznable la actuación de este Cuerpo, el otro día hicieron lo que quisieron y en muchos casos se enfrentaron con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, hay personas que deberían estar detenidas y presas porque esto es revertir el orden constitucional, por lo que alguna medida disciplinaria han de tomar con todos ellos”, expone.
Durante el acto los agentes mostraron su apoyo a los policías y guardias civiles desplazados a Cataluña por el referéndum del 1-O y finalizaron la concentración con aplausos y alzando voces con “viva España”. Vea el vídeo en FAROTV.

Cultura y Turismo se coordinan para aunar esfuerzos y recursos

  • Ambas Consejerías están desarrollando acciones conjuntas que buscan una mayor eficacia de los bienes patrimoniales

Hace un par de meses que las Consejerías de Cultura y Turismos están implementando acciones que hasta hace poco desarrollaban por separado, el fin no es otro que “aunar esfuerzos”, dicen en Patrimonio. Según exponen desde el Negociado, “la coordinación es necesaria sobre todo entre estas consejerías que tantos bienes tienen en común. No se concebía que la gestión se llevase a cabo por separado, vamos de la mano”, dicen.
La acción conjunta, explican, obedece a una de las medidas derivadas de los deberes que debe asumir el Gobierno. “De vez en cuando hemos puesto en marcha actividades o talleres al unísono pero hasta ahora no habíamos trabajado de forma tan paralela”, manifiestan. Es así que Turismo comenzó a programar y ofrecer el pasado mes visitas a la Basílica Tardorromana y los Baños Árabes, territorios hasta entonces exclusivo de Cultura, además de las que ya se estaban realizando a la Puerta Califal que gestiona este organismo desde su apertura. “Los pocos recursos que tenemos debemos aprovecharlos al máximo, aunque también existe un límite de competencias”, expresan. Al otro lado de esa frontera se encuentra, entre otros, el servicio de museos que funciona de forma independiente y no se baraja que sea gestionado por Turismo. “Tenemos unos recursos y un personal por lo que tampoco podemos abarcar todo”.
De momento esa gestión conjunta de los citados monumentos se ha programado hasta final de año. Se trata de unas visitas guiadas de Patrimonio junto con Turismo a yacimientos emblemáticos de la ciudad con la intención de que se conozca el valor de estos monumentos. El horario que se ha establecido ha sido lunes, miércoles y viernes a las 17.30 horas, y sábados y domingos a las 10.30 horas para la Puerta Califal; los jueves a las 17.30 horas en la Basílica Tardorromana y en los Baños Árabes las visitas serán los martes a las 17.30 horas.
Por otra parte las actuaciones no finalizan aquí, la intención es extenderlas e incrementarlas. “La próxima semana no reuniremos para fijar el proyecto, estudiaremos qué se puede hacer y hasta dónde, todo dependerá, por supuesto, del presupuesto que se nos asigne”, declaran. Un proyecto cuya intención es que entre en funcionamiento el próximo año.