Através de estas líneas, quisiéramos agradecer enormemente al personal de la UCI, Quirófano y Unidad de Quirúrgica del Hospital Universitario de Ceuta además del personal REA, las atenciones recibidas y el buen hacer hacia nuestra madre, Toñi Burgos, durante los días que estuvieron junto a ella intentando salvar su vida. Todos forman un extraordinario equipo humano, demostrando su valía y gran profesionalidad, aún más en estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo con esta pandemia.
Gracias de corazón a todos esos profesionales sanitarios, a amigos, vecinos, compañeros de su colegio y conocidos por tantas y tantas muestras de cariño y afecto.
Sus hijos Manuel, Gema y Mari.
Autor: Firma invitada

Lisboa – Carta de Saint Exupéry variación mía
Cuando en diciembre de 1940 atravesé Portugal en mi camino hacia los Estados Unidos, Lisboa se me representó como una especie de paraíso claro y triste. Se hablaba mucho entonces de una invasión inminente, y Portugal se aferraba a la ilusión de su dicha. Lisboa, que había levantado la exposición más brillante que hubiera habido en el mundo , sonreía con una sonrisa algo pálida, como aquella de las madres que han dejado de tener noticias del hijo que fue a la guerra, y tienen que guardarla para alentar su confianza: “Mi hijo sigue vivo puesto que sonrío…” Mirad, decía también Lisboa, lo alegre, tranquila e iluminada que estoy…” Todo el continente oprimía a Portugal como una montaña agreste cargada de tribus de presa; Lisboa en fiesta desafiaba a Europa: “¡Cómo van a tomarme como objetivo cuando muestro tan poco interés en esconderme! ¡Cuándo soy tan vulnerable!”…
Las ciudades en mi patria eran cenicientas durante la noche. Allí había perdido el hábito a sentir cualquier resplandor, y esta capital radiante me producía un malestar inexplicable. Si las inmediaciones del barrio están oscuras, los diamantes de un escaparate iluminado atraen con más fuerza a los maleantes. Se les siente cuando pasan. Yo sentía sobre Lisboa el peso de la noche de la Europa infectada de manadas errantes de bombarderos, como si estos hubieran olfateado desde lejos su tesoro.
Pero Portugal no veía el apetito de la bestia. Rehusaba creer en los malos augurios. Conversaba sobre el arte con una confianza desesperada. ¿Se atreverían a aplastarla a pesar de su culto al arte? Había sacado a la calle todas sus maravillas. ¿Se atreverían a aplastarla con todas ellas? Mostraba sus hombres ilustres. A falta de ejércitos y cañones había adornado todos sus centinelas de piedra contra la metralla del invasor: los poetas, los exploradores, los conquistadores. A falta de ejército y de cañones, todo el pasado de Portugal empalizaba el camino. ¿Se atreverían a aplastarla con su herencia de un pasado glorioso?
Yo vagaba con melancolía cada noche entre los logros de esta exposición de un gusto exquisito donde absolutamente todo rozaba la perfección, así la música, tan discreta y elegida con sumo tacto, manaba sobre los jardines dulcemente, sin estridencia, como si fuera el canto de una fuente. ¿Iban a arrancar del mundo ese maravilloso gusto por la mesura?
Y yo encontraba Lisboa, detrás de su sonrisa, más triste que mis ciudades descoloridas .
He conocido, quizás también vosotros lo hayáis hecho, a esas familias un poco extrañas que seguían, cuando se sentaban a la mesa, conservando el sitio de uno de sus miembros ya muerto. Negaban lo irremediable. A mí no me parecía que ese reto les sirviera de consuelo. Los muertos son muertos. Entonces, en ese papel, encuentran una manera distinta de estar presentes. Pero estas familias aplazaban su regreso. Los convertían en ausentes eternos, huéspedes que retrasan su cita con la eternidad. Ellas cambiaban el duelo por una espera sin sustancia. Y estas casas me resultaban sumergidas en un malestar inexplicable mucho más agobiante que la pena. Por el piloto Guillaumet , el último amigo que he perdido y que fue abatido durante el servicio postal aéreo, ¡Dios mío!, he aceptado llevar el luto. Guillaumet no cambiará nunca. No estará nunca presente, pero tampoco estará nunca ausente. Sacrifiqué su cubierto en mi mesa, engaño inútil, para convertirlo en un auténtico amigo muerto .
Pero Portugal intentaba creer en su alegría, reservándole sus cubiertos, sus farolitos y su música. En Lisboa se jugaba a ser feliz con el propósito de que Dios tuviera a bien creer en ello.
Lisboa adquiría también su clima de tristeza por la presencia de ciertos refugiados. No me refiero a proscritos en busca de asilo. No hablo de inmigrantes a la búsqueda de una tierra que fecundar con su esfuerzo. Hablo de aquellos que huían lejos de la miseria de los suyos para poner a buen recaudo su fortuna.
No habiendo podido alojarme en la propia ciudad, lo hacía en Estoril, al lado del casino. Yo venía de una guerra intensa: mi grupo aéreo, que durante nueve meses no había jamás interrumpido sus vuelos sobre Alemania, había perdido entonces, en el transcurso de una única ofensiva germana, las tres cuartas partes de sus efectivos. Había conocido, al regresar a casa, la atmósfera sombría de la esclavitud y la amenaza del hambre. Yo había vivido la noche espesa de nuestras ciudades. He aquí que, a dos pasos de mi alojamiento, el casino de Estoril se llenaba de espectros cada noche. Cadillacs silenciosos, que parecían ir a algún lugar, los depositaban sobre la arena fina del porche de la entrada. Se habían vestido de gala para cenar, como antaño. Mostraban sus plastrones o sus perlas. Se habían invitado los unos a los otros como figurantes en unas cenas en las que no tendrían nada que decirse.
Después jugaban a la ruleta o al bacará según sus fortunas. Yo iba, a veces, a verles jugar. No sentía indignación ni sentimiento de ironía sino una angustia vaga. La misma que nos incomoda en un zoológico delante de los supervivientes de una especie extinguida . Se colocaban alrededor de las mesas. Se agolpaban contra un crupier austero y se esforzaban en sentir la esperanza, la desesperación, el miedo, la envidia y la alegría como seres vivos. Se jugaban unas fortunas que quizás, en ese preciso momento, no tenían sentido. Usaban monedas probablemente caducadas. El valor de sus cofres quizás estaba avalado por fábricas ya confiscadas o a punto de ser aplastadas, amenazadas como estaban, por los torpedos aéreos. Sacaban unas letras de cambio en la luna . Se empeñaban en creer, aferrándose al pasado, como si nada hubiera empezado a temblar sobre la tierra desde hacía unos cuantos meses, en la legitimidad de su ardor, la cobertura de sus talonarios, lo eterno de sus convenciones. Era irreal como un ballet de muñecas. Pero era triste.
Sin duda no sentían nada. Yo los dejaba allí. Me iba a respirar a la orilla del mar. Y este mar de Estoril, mar de balneario, mar sometido, me parecía como si entrara también en el juego. Empujaba al golfo una sola ola suave, reluciente de luna, como un traje de cola fuera de temporada.
A mis refugiados los volví a encontrar en el barco . Este barco desprendía también una ligera angustia, transportaba de un continente a otro a estas plantas sin raíces. Yo me decía a mí mismo: “Quiero ser un viajero, no un emigrante. He aprendido tantas cosas en mi patria que en otra parte serían inútiles.” Pero he aquí que mis emigrantes sacaban de sus bolsillos sus agendas, sus vestigios de identidad. Todavía jugaban a ser alguien. Se aferraban con todas sus fuerzas a cualquier significado. “¿Sabéis? Yo soy tal, decían… de tal ciudad, amigo de Mengano… ¿conocéis a Mengano?”
Y te contaban la historia de un amigo, de una responsabilidad, o la historia de una ausencia, o no importa qué otra historia que les pudiera relacionar con algo concreto. Pero nada de ese pasado, ya que se exiliaban, les podría servir. Todavía todo era cálido, reciente, vívido, como son al principio los recuerdos de amor. Se hace un fajo con unas tiernas cartas. Se anudan todas ella con suma delicadeza, y la reliquia, al principio, desprende un encanto melancólico. Después pasa una rubia con los ojos azules, y la reliquia muere . De igual forma, el amigo, la responsabilidad, la ciudad nativa, los recuerdos de la casa palidecen, ya no sirven.
Lo creían firmemente, de la misma manera que Lisboa jugaba a ser feliz, ellos lo hacían a pensar que pronto regresarían. ¡Qué dulce es la ausencia del hijo pródigo! Es una ausencia ficticia ya que, detrás de él, permanece la vivienda familiar. Que se esté en la casa de al lado o en la otra punta del planeta, la diferencia no es esencial. La presencia de un amigo que, en apariencia, se ha alejado puede hacerse más densa que una presencia real. Es como una plegaria. Nunca he querido más a mi casa que cuando estaba en el Sahara. Nunca unos novios han estado más cerca de sus novias que los marinos bretones del siglo XVI cuando doblaban el Cabo de Hornos envejeciendo contra el muro de los vientos contrarios. Empezaban a volver desde su partida . Es el retorno lo que preparaban al izar las velas con sus manos robustas. El camino más corto desde el puerto de Bretaña hasta la casa de la novia pasaba por el Cabo de Hornos. Está claro que mis emigrantes me recordaban a los marinos bretones a los que les hubieran robado sus novias bretonas. Ninguna novia bretona encendía en la ventana su humilde lámpara por ellos. No eran hijos pródigos, de ninguna manera. Eran hijos pródigos sin casa a la que volver. Entonces empieza el verdadero viaje, ese que está fuera de uno mismo.
¿Cómo reconstruirse? ¿Cómo edificar en uno mismo la pesada madeja de los recuerdos? Este barco fantasma estaba cargado, como el limbo, de almas que aún debían nacer. Sólo parecían reales, tanto que apetecía tocarlos con las manos, aquellos que, miembros de la tripulación y ennoblecidos por funciones auténticas, portaban las bandejas, enlucían los objetos de cobre, lustraban los zapatos y, con un desprecio difuso, servían a estos muertos . No era, desde luego, la pobreza lo que provocaba el ligero desdén del personal de a bordo hacia estos emigrantes. No era el dinero lo que les faltaba, sino la densidad. Ya no eran los hombres de tal casa, de tal amigo o de tal responsabilidad. Representaban ese papel, pero no era verdadero. Nadie los necesitaba, nadie se precipitaba a llamarles. Es maravilloso ese telegrama que te sobresalta, te levanta en medio de la noche, te arrastra hacia la estación: ¡Ven! ¡Te necesito! Descubrimos pronto a los amigos que nos ayudan. Necesitamos mucho tiempo para merecer a aquellos que nos exigen que le ayudemos. Ciertamente, a mis aparecidos, nadie los odiaba, nadie los envidiaba, nadie los molestaba. Pero nadie los amaba con el único amor que importa. Yo me decía: serán admitidos, desde su llegada, en los ágapes de bienvenida, las cenas de celebración: Pero, ¿quién llamará a su puerta exigiendo ser recibido? “¡Ábreme! ¡Soy yo!” Hay que amamantar mucho tiempo a un niño antes de que exija . Hay que cultivar mucho tiempo la amistad de un amigo antes de que reclame su derecho a ella. Es preciso haberse arruinado durante generaciones reparando el viejo castillo que se resquebraja para aprender a amarlo.
Agradecimiento al profesor Pepe Grosso
Dedico esta carta de agradecimiento al profesor Pepe Grosso, tutor de 1E del instituto Abyla, que en esta desescalada se dedicó personalmente a que sus alumnos de la barriada del Príncipe pudieran sacar adelante este curso.
Como sabemos en la barrida debido a la exclusión social que sufre, hay familias que aún no disponen de medios para que sus hijos puedan acceder a la plataforma y hacer las tareas que les asignaban, dada a situación en la que estábamos todo se hacía y se sigue haciendo vía telemática. Pues bien, gracias a este profesor estos niños han podido sacar adelante este curso, ya que se encargaba de subir con su moto a la barriada y recorrer sus calles haciéndoles entrega de las tareas, para posteriormente volver a recogerlas.
Desde aquí le quiero dar inmensamente las gracias por el interés, dedicación y la gran labor que ha tenido con estos alumnos…
¡¡¡Muchísimas gracias por todo Pepe!!!
Cornudo es el nuevo mamarracho
Cuando uno llega a una cierta edad, tiende a dormir lo justito, y a veces nos despertamos con recuerdos y añoranzas de tiempos pasados. Eso me ha pasado esta mañana cuando, de repente, me he levantado con un vacío interior, como si Chanquete acabara de morir, o como si JR se hubiera mudado de Dallas a Venecia.
Menos mal que las nuevas generaciones vienen pisando fuerte. Si alguien temía que el espíritu de la política local de antaño pudiera reconducirse hacia horizontes más brillantes, que se quede tranquilo. Tenemos Sálvame de Luxe garantizado y mis desvelos vacíos pueden ya llenarse.
Y es que después de ver el sainete tan educativo que nos brindaron ayer nuestros diputados en el Pleno de la Asamblea de Ceuta, me pregunto si no se deberían hacer pruebas de acceso a los diputados más allá de las urnas. Y no me refiero a unos estudios universitarios, porque hoy cualquier cantamañanas tiene un grado de todo a cien y no sabe la diferencia entre “a ver” y “haber”, o entre “ay”, “hay” y “ahí”. Me refiero, quizás, a unos cursillos teórico-prácticos de civismo y respeto, con su “L” correspondiente pegada en la espalda durante el primer año de aprobado.
Aunque, ahora que lo pienso, proceder del ámbito de la educación tampoco es garantía de nada. ¿Quién no recuerda con lágrimas en los ojos esas míticas intervenciones del señor Aróstegui, que tantas jornadas de gloria le dieron a esta ciudad? ¿No resuena aún sus voz de ultratumba entre las bancadas del pleno, cual psicofonía de pueblo abandonado en la sierra de Gredos, que nos susurra eso de “mamarraaaachoooos” y “traidooooores” o “sois una mierda para Ceutaaaaaa”? Ains, discúlpenme, pero no lo puedo evitar, estoy muy sensible.
Es cierto que el nivel que tenemos ahora está en pañales. Intenta despuntar con fuerza y, aunque le queda un trecho para consolidarse, apunta maneras. Al ya tradicional “traidor”, podemos sumar un muy original “cornudo” o el más pueril “ñoño”. No va mal, pero… ¿dónde han quedado nuestros clásicos? ¿Es que nuestros diputados no leen a Cela o a Pérez Reverte?
Por favor, no me entiendan mal, no es que no valore el poder de un buen insulto. Lo que sucede es que el tiempo me ha vuelto huraño y ya no confío en el cariño de nuestros políticos. Antes, detrás del “mamarracho” uno podía detectar un trasfondo de cariño y cercanía, se percibía una entrañable rabieta de quien representa una obra de teatro para ocultar la connivencia durante muchos años de complicidad con el poder. Hoy percibo algo diferente, un imberbe intento de cortar el bacalao, un desprecio mal disimulado que aún busca su hueco en ese espectáculo circense que tienen montado.
No estoy del todo de acuerdo con la frase tan “manriqueña” de que todo tiempo pasado fue mejor, pero ¿y si fuera cierta? En fin, cosas de un señor mayor. Disfruten del espectáculo… y de lo votado, por supuesto.
Tras la desesperación, las temporeras marroquíes vuelven a casa
La desesperación e incertidumbre que durante las últimas cinco semanas ha embargado a la mayoría de las 7.100 temporeras marroquíes que permanecían en Huelva, pese a haber concluido la campaña agrícola, por el cierre de fronteras por parte de Marruecos, se ha tornado alegría con la noticia de su regreso.
Las lágrimas que han derramado se tornan hoy en risas porque saben que esta pesadilla está a punto de concluir, que como mucho en una semana estarán en sus casas -mañana está previsto que zarpe de Huelva el primer barco con 1.200 temporeras- con esas familias a las que tanto han echado de menos y a cuyos miembros pronto podrán abrazar.
Regresarán, además, sabiendo que están libres de la COVID-19, ya que a todas ellas se les están practicando las pruebas PCR, en puntos establecidos de Palos de la Frontera, Moguer, Bonares y Lepe.
Hasta el de Palos de la Frontera se desplazan diariamente 200 mujeres para hacerse esa necesaria prueba; dos de ellas han sido Hanane A., de 33 años, y Tougda T., de 38, que en esta su tercera vez en la campaña han compartido vivienda en una finca de Moguer, dejando en Marruecos a sus maridos y sus hijos, dos cada una.
Hace tres días, su discurso hubiera sido diferente, sin embargo, hoy se muestran felices, según han comentado a Efe, porque «saben que van a volver».
Son muchas las horas que han compartido junto a sus compatriotas en su vivienda pensando en cuándo llegaría el día en que tomarían el barco de regreso: «Estábamos mentalizadas de que podíamos quedarnos, pero nuestro deseo era volver cuanto antes», comenta Hanane.
Entre risas, asegura que tenía preparada «la maleta desde el primer día», confiando en que podía irse en cualquier momento y destaca que la vuelta coincide con la celebración de la Fiesta del Cordero, un festejo que de no volver ella, su familia no celebraría.
Tougda, por su parte, incide en que «no ha sido fácil estar aquí con esta incertidumbre, sabiendo que tu familia está tan lejos y preocupados por ellos» pero, en estos momentos, «estoy contenta».
Agradecidas con el empresario para el que trabajan, que durante este tiempo no ha cesado de darles apoyo y ánimos, no dudan al afirmar que, pese a lo sucedido, el año próximo volverán a desplazarse hasta Huelva para participar en la campaña.
Esa tarea de apoyo y ánimo por parte del empresariado ha sido destacada también por Manuel Piedra, secretario general de la UPA-Huelva; y por el gerente de la Interprofesional de la Fresa y los Frutos Rojos de Andalucía (Interfresa), Pedro Marín, partes activas en las negociaciones que se han mantenido para propiciar la solución a una situación que podría haber devenido en una crisis humanitaria.
Piedra ha precisado que estas mujeres «no han estado en ningún momento desatendidas», los empresarios «han asumido esta situación desde el principio como una responsabilidad y les han permitido, como no podía ser de otra forma, continuar en las viviendas que ocupaban; les han proporcionado luz y agua e incluso, algunos, han aportado comida y les han posibilitado todos aquellos desplazamientos que requerían».
Marín ha incidido en ello y ha remarcado que «han hecho todo lo posible para que estuvieran lo mejor posible en las circunstancias que han vivido»; al tiempo que ha confiado en que ahora lo que resta es que el operativo diseñado para el regreso, que comenzará el sábado por la tarde cuando tenga lugar la salida, desde el Puerto de Huelva con destino al de Casablanca, del ferry que traslade al primer grupo de 1.200 mujeres, «se desarrolle lo mejor posible».
Hasta ese momento en que se monten en el barco, y como sucede desde que llegaran a Huelva hace cuatro meses, las temporeras estarán acompañadas por los consultores de integración del Plan de Responsabilidad Ética, Laboral y Social de Interfresa (Prelsi).
Estos consultores, como comenta a Efe una de ellas, Salwa Dahbi, han sido testigos directos de la desesperación que han vivido estas mujeres: «Hemos aguantado como campeones, ha sido angustioso, ver a gente llorar y no saber qué decirles ni que contestar a la continua pregunta de cuándo nos vamos a ir».
«Ha sido una campaña muy dura, primero por las restricciones que impuso la crisis sanitarias y después por no poder regresar, no salieron de una cuando se metieron en otra; pero ahora conscientes de que su regreso es ya una realidad lloran de alegría, están contentas», ha concluido.
“Esa procesión y ofrenda que vamos a añorar será, más que nunca, plegaria”
Os agradezco de todo corazón la oportunidad que, como cada año por estas fechas, me brindáis para hacer llegar estas líneas a los ceutíes, los aquí nacidos y los que llevan a Ceuta en su corazón. Porque, para ellos, Santa Maria de África no es solo nuestra Patrona; es también nuestra Madre. Una Madre generosa y humilde a la que se acude para compartir penas y alegrías, en los momentos de dificultad y de dudas. Siempre en busca de apoyo, aliento, luz y consuelo. Esa Madre que siempre te escucha, que todo lo da y que nunca te falla.
La Virgen de África lleva entre nosotros seis siglos, convirtiéndose, sin duda, en el mejor exponente de lo que significa esta tierra de paz, amor, fraternidad y concordia. Concordia entre personas de distintos credos y razas. Una diversidad de la que presumimos y que nos enriquece.
Cada 4 de agosto los ceutíes acudimos para llevar flores a nuestra Alcaldesa Perpetua que cada 5 de agosto sale a la calle para recibir el cariño sincero y la devoción entusiasta de su pueblo. Este año no será posible a consecuencia de la COVID-19. Por ese motivo, esa procesión y ofrenda que vamos a añorar será, más que nunca, plegaria. Plegaria por las víctimas mortales del coronavirus; plegaria por los enfermos que esta pandemia ha causado; plegaria por quienes han estado dispuestos a poner en riesgo sus vidas por salvar la de los demás; plegaria por quienes van a sufrir las duras consecuencias económicas y sociales de esta crisis sanitaria; plegaria para que aprendamos la lección y plegaria, al fin y al cabo, para salir juntos de este trance tan difícil que, estoy convencido, vamos a superar.
A través de estas líneas, quiero también agradecer el enorme esfuerzo realizado por la Cofradía de Santa María de África con la organización de la Novena, de acuerdo a las instrucciones sanitarias, y demostrando una profunda empatía con las actuales circunstancias. Nunca imaginábamos que tendríamos que enfrentarnos a una situación tan complicada en la que la Virgen de África siempre ha sido nuestra guía. Nos ha aportado serenidad y esperanza para afrontar el futuro y confiar en que el próximo año pueda reencontrarse con su pueblo, que tanto fervor le profesa. Y que siempre nos cobije bajo su manto.
La Virgen de África une Sabinillas y Ceuta
De todos es sabido que Sabinillas ha sido desde principios de los años 80 un lugar donde muchos ceutíes adquirieron viviendas, sobre todo en la zona de La Colonia.
Y allí, en este rincón de Sabinillas, luce un mosaico de la Patrona de Ceuta, la Virgen de África, una imagen del siglo XV, de estilo gótico, que fue enviada desde Portugal por el infante Enrique el Navegante en 1.421.
Y como no podía ser de otro modo, de esto quería hablaros, porque fueron un grupo de ceutíes los que inauguraron este mosaico el 3 de Agosto de 1.989, promovido por el recordado D. José García Cosío, que era el presidente de las Cofradías de Ceuta, y que además fue el cronista oficial de la ciudad de 1.972 hasta 1.996.

En sus memorias, plasmó así ese día:
“En este día tuvo lugar en S. Luis de Sabinillas un día ceutí, motivado por la inauguración de un mosaico de la V. de África en la calle que lleva su nombre en esta barriada manilveña. Recibí el apoyo del concejal de festejos de Manilva Diego Rojas y del concejal de turismo de Ceuta Antonio Vázquez Sarmiento, que acogieron con mucho agrado la idea, facultándome para la ejecución y se determinó este día cuando se celebraba allí el Domingo Rociero.
Comenzó la fiesta con una Misa Rociera delante de la plaza de la Iglesia, oficiada por el vicario de la diócesis de Ceuta Sebastián Araujo, cantando la Misa el coro de la hermandad del Rocío de Ceuta, (invitado y costeado el desplazamiento por el Ayuntamiento de Manilva) así como la banda de cornetas y tambores de la cofradía de La Amargura.

Presidieron el oficio Antonio Parra, alcalde de Manilva y Fructuoso Miaja Sánchez, alcalde de Ceuta. Después la gran cantidad de asistentes se dirigieron a descubrir el mosaico, cubierto por la bandera nacional.
Una vez inaugurado, se degustó una paella para 1.500 personas y los políticos fueron atendidos en el chiringuito “Los Bandarrias”. Posteriormente en el Ayuntamiento se intercambiaron placas y escudos y el alcalde de Ceuta ofreció una caseta al alcalde manilveño en la feria ceutí del año siguiente”.

6 años más tarde, el 6 de Agosto de 1.995, se colocaron en el mosaico, un tejadillo, 2 faroles y un florero, promovido también por D. José García Cosío, un gasto que ascendió a 30.000 pesetas, sufragado por una suscripción del Centro de Hijos de Ceuta.
Actualmente, son muchos los ceutíes que siguen comprando en la localidad la segunda residencia, además de los que nos visitan y pasan aquí sus vacaciones de verano, atraídos por la cercanía, el clima, la tranquilidad, nuestra gastronomía, y como dice el último eslogan porque Manilva tiene “las playas infinitas de la Costa del Sol” y son para disfrutarlas.
* Una publicación del periódico La Voz del Resident de Manilva, Estepona y Casares.

¡Correa!
Ay, tita Paqui, menos mal que no tienes que vivir esto… Esto: la pandemia, el confinamiento, los contagios, los bulos, las acusaciones entre los políticos, los hospitales llenos, las muertes en soledad, la ausencia de material de protección, el paro, los ERTE, la incertidumbre, el futuro…
¡Correa, Mamen, correa!, me habrías dicho tú. ¡Mucha correa!
Recuerdo la primera vez que dijiste esa expresión. Fue después de una bronca que me echaste, porque desaparecí de casa de la abuela, en Ceuta, donde estaba pasando el verano. Desaparecí durante bastante tiempo y cundió la alarma cuando te diste cuenta de que no estaba el pasaporte entre mis cosas. ¡La niña se nos ha ido a Marruecos! Ese era el temor que tenías al saber de mi querencia por el país, por la cultura marroquí y, también, por los chicos marroquíes. ¡La niña ya ha hecho de las suyas! Y menuda me cayó cuando me viste aparecer por el Recinto al cabo de varias, muchas horas, sonriente, feliz, con mis jóvenes años llenos de ilusiones y de ganas de experimentar y de conocer, completamente inconsciente de la preocupación y del miedo que había provocado en ti, tita Paqui, y en la abuela. Y lloré. Lloré como suelo llorar, tita, ¿te acuerdas? No lloré por la injusticia que estabas cometiendo conmigo, como hacen ahora los adolescentes cuando se les llama la atención, que a todo lo que va en contra de sus intereses le llaman injusticia. Lloré con la cabeza gacha. Lloré con lágrimas llenas de arrepentimiento, de pena y de agradecimiento por estar ahí, esperándome, aunque fuera con tus estupendas uñas largas, rojas, perfectamente cuidadas, a modo de garras.
Y ante esas lágrimas mías, me levantaste el rostro, me miraste fijamente con esos ojazos que tenías, y solo me dijiste eso: ¡correa! Luego, me abrazaste como solo tú me has abrazado y, con esa voz que todavía oigo de vez en cuando, me diste la mejor lección de mi vida: Correa, Mamen. ¿Correa? Sí, Mamen, correa. ¿Verdad que te lo has pasado bien?, ¿verdad que en ningún momento se te ha pasado por la cabeza lo mal que los estábamos pasando aquí, tu abuela y yo, al pensar que podía haberte ocurrido algo grave?, ¿verdad que, durante estas horas, no has pensado en las consecuencias? Pues ahora, no sirven de nada el llanto, los lamentos y la mirada fija en el suelo. Ahora, correa, aguanta. Aguanta con entereza, con dignidad, con honestidad y con valentía mi bronca, los reproches de tu abuela, y todo el dolor y la preocupación que has traído a esta casa. Aguanta, piensa, aprende y cambia lo que tengas que cambiar. Sí, Mamen, ahora, correa y palante.
Te fuiste hace más de quince años, tita Paqui, y me dejaste ese “correa” para siempre. La mejor herencia. Porque aquel “correa” me ha acompañado desde ese momento: está conmigo en mi labor docente y como jefa de estudios con los adolescentes, cuando se saltan las normas y tienen que asumir las sanciones y las medidas reparadoras; y con mis compañeros en el colegio, cuando caen en ese vicio de criticarlo todo y de quejarse constantemente. Aunque, ¿sabes, tita Paqui?, yo utilizo tu “correa” en doble dirección: me lo aplico a mí misma, pero también a los demás.
Y, ahora más que nunca, en estos momentos de confinamiento, en esta situación que requiere disciplina, sacrificio, esfuerzo, flexibilidad, adaptabilidad y constancia por parte de todos, la ciudadanía en general y los políticos en particular, tus palabras me siguen acompañando.
Ay, tita Paqui, menos mal que no tienes que vivir esto…
Pero qué digo. Tú, enseguida, te habrías puesto con tu máquina de coser a hacer mascarillas y trajes de protección, o a hacer comida para los más necesitados; o te habrías ofrecido para lavar ropa de hospital o ya estarías en una ONG como voluntaria para ayudar en lo que hiciera falta. Tú, resolutiva, enérgica, optimista, entusiasta, exigente y responsable como nadie, habrías dicho ante la pandemia y el confinamiento, ante los políticos y todos los demás: ¡Correa y palante!
Pues eso, correa y palante.
Gracias, tita Paqui. No te puedes imaginar lo mucho que te echo de menos…
Manifiesto por el Día Internacional de las Personas Mayores
Como todos los años celebramos el 1 de octubre el Día Internacional de las Personas. Ahora, más que nunca en el contexto de desarrollo de una pandemia mundial con terribles consecuencias, es un momento muy relevante para reivindicar que las personas mayores siempre han desempeñado un papel importante en la sociedad como referentes. Sin embargo, también son muy vulnerables, y este año cobra tristemente mayor importancia y relevancia. Desde el Partido Socialista nos adherimos un año más a este día reivindicativo y queremos mostrar nuestro compromiso con las políticas al servicio de las personas mayores.
Los y las socialistas queremos resaltar esta doble dimensión; consideramos que por un lado el Día Internacional de las Personas de Edad es una ocasión perfecta para destacar las importantes aportaciones que nuestros mayores hacen a la sociedad y crear conciencia sobre las oportunidades y los desafíos del envejecimiento en el mundo de hoy. De otro, es este un momento es gravemente especial, ya que la pandemia ha tenido y tiene una mayor incidencia entre las personas mayores, miles de ellos en nuestro país y cientos de miles en todo el mundo, han fallecido por causa del covid y millones de afectados han vivido situaciones enormemente dramáticas en sus hogares y residencias.
En primer lugar queremos hacer llegar nuestra solidaridad y nuestras condolencias a las familias de las víctimas, a sus amigos y amigas, a sus cuidadoras y cuidadores, a los profesionales y el personal sanitario que también se han visto muy afectados.
España tiene una población que ha ido envejeciendo notablemente en los últimos años, en 2019 las personas mayores de 65 años sumaban más de 9 millones, el 19,3% de la población total, la proporción de octogenarios crece igualmente y suponían 6,1% de la población y, según los informes del CSIC, seguirán ganando entre la población mayor, es notable por ejemplo que los centenarios empiecen a hacerse notar, en 2019 había más de 16.000 empadronados.
La esperanza de vida, una de las más altas del mundo, junto con que tenemos una de las natalidades más bajas, hace que debamos comprometernos todavía más con las personas mayores, que en breve se convertirán en una nueva mayoría. Pero no estamos solos, este fenómeno es global.
Si el año pasado insistíamos en que hacían falta nuevos enfoques y un debate sobre cómo abordar a largo plazo este fenómeno, este año debemos ser más firmes en nuestras reivindicaciones y propuestas, las políticas que ya están en marcha deben ser revisadas para mejorar el camino emprendido.
El pacto intergeneracional es fundamental, así como las políticas de envejecimiento activo, ambas deben ser el eje central del desarrollo de cualquier política dirigida a las personas mayores. Se hace imperativo mejorar la salud, la seguridad y la participación de las personas mayores, debemos asegurar que las generaciones futuras tengan un mayor acceso a los recursos sociales que la generación actual, algo que es urgente hoy en día.
La crisis derivada de la COVID19 nos hace repensar nuestras acciones futuras, muy a nuestro pesar se ha puesto de manifiesto la fragilidad del sistema social y es obligado reflexionar con urgencia el modelo de paradigma sobre el envejecimiento de la población. Debemos reformular el sistema de residencias y centros para garantizar los cuidados y la dignidad de las personas mayores. Lo que ha sucedido resulta estremecedor y no podemos mirar hacia otro lado. Se deberá mejorar su gestión, sus presupuestos y aumentar el personal. Todo ello de una forma coordinada entre los sistemas sociales y sanitarios. Necesitamos más y mejores políticas sociales.
Así mismo se hace imprescindible un nuevo diagnóstico realizado conjuntamente con personas expertas y organizaciones civiles y sociales.
Los socialistas estaremos en esta tarea e impulsaremos las medidas necesarias para garantizar el ejercicio de derechos de todas las personas en todas las edades y etapas de la vida.
La autonomía de las personas mayores debe estar en el centro de todos nuestros objetivos, para ello se deberá facilitar la sostenibilidad personal, social y familiar. Queremos una democracia activa y participativa, donde nadie se sienta excluido por motivos de edad, debemos saber incorporar todo el conocimiento y experiencia acumulada de las personas mayores en todos los ámbitos, la sociedad se beneficia de ello y al mismo tiempo mejora la vida de las personas mayores.
El mercado laboral y la protección social se verán condicionados por el aumento de la esperanza de vida, esto hará necesaria una revisión de sus regulaciones para atender esta realidad creciente. Así también debemos garantizar el Sistema Público de Pensiones que constituye la mejor política pública de redistribución y de reducción de las desigualdades, nuestro compromiso siempre será con este sistema al que debemos garantizar su sostenibilidad a largo plazo.
Este reto que tenemos por delante es una oportunidad de mejorar nuestra sociedad del bienestar, de avanzar en derechos y ello nos obliga a una acción decidida de políticas públicas, de mejora de nuestros sistemas y de la participación de toda la sociedad y también de los agentes sociales.
Por ello hemos solicitado formalmente en el Senado la creación de una Ponencia de Estudios sobre el proceso de envejecimiento en España, que convocará a administraciones, organizaciones y personal experto en la materia y redactarán un estudio completo que dé cabida tanto a la información más actualizada, precisa y objetiva posible, como a las recomendaciones que se realicen para abordar esta nueva realidad sobre el envejecimiento, de manera coordinada con las demás iniciativas que se estén desarrollando en las Cortes Generales. Creemos que constituye una gran oportunidad para poner de relieve lo que se debe hacer pero ante todo la enorme oportunidad de progreso y desarrollo que supone que nuestra sociedad vivan más y que exista en la edad, una etapa vital para las personas de plenitud y bienestar integral.
Del mismo modo se hace urgente la aprobación de la Ley de Igualdad de Trato, una ley que también deberá estar al servicio de las personas mayores que como hemos podido comprobar en muchos casos sufren discriminación por razón de edad en todos los ámbitos y garantice el derecho a la vivienda y a las prestaciones sanitarias como cuestiones prioritarias.
El Cuerpo de Intendencia en Ceuta, pasado y presente
Podemos, en términos generales, dividir la historia del Cuerpo de Intendencia tanto en Ceuta como en el resto de la Nación en tres periodos, según su organización, composisión y cometidos asignados al mismo en cada uno de ellos:
PRIMER PERIODO (1911- 1989)
Este primer periodo, se debería iniciar con la promulgación de la Ley de 15 de Mayo de 1902 de Reorganización de los Cuerpos de Intendencia e Intervención de Guerra con el personal que pertenecía al Cuerpo Administrativo del Ejército y que fijaba los cometidos generales correspondientes a cada uno de ellos.
Sin embargo, no es, de hecho, hasta el año 1911 cuando por Real Decreto de 31 de agosto (9 años más tarde) cuando se desarrolla de forma efectiva la citada separación, de ahí que se considere, el año 1911 como el año de creación del Cuerpo y, por tanto, el año que he considerado como el principio de este primer periodo.
Las misiones asignadas a los Miembros del Cuerpo durante este periodo, detalladas en el Reglamento Orgánico del Cuerpo de Intendencia Militar (R.O de 19 de mayo de 1913) eran, por una parte las de carácter eminentemente Económico-Administrativo: el Planeamiento Presupuestario, la Contratación en nombre del Estado, la Contabilidad Técnica y Económica, la representación del Estado y el ejercicio de dominio y de posesión por las Propiedades Militares, la Ordenación de Pagos, la Reclamación y Pago de sueldos e indemnizaciones del personal militar y la administración y custodia de las propiedades del ramo de Guerra, y la de los caudales y efectos existentes en los Parques, Fábricas y demás establecimientos militares (Depositarias de Caudales y Efectos); y por otra, las de carácter táctico-logístico: la Reclamación y Suministro de haberes y devengos en especie (subsistencias, acuartelamiento, campamento, hospitales,
transporte, vestuario y equipo), y el Mando de Tropas en paz y campaña.
Para cumplir las misiones asignadas, el Cuerpo de Intendencia en Ceuta, contó con una organización compuesta, por tanto, por los organismos y el personal dedicados a las misiones de uno y otro carácter. Los organismos de carácter Económico-Administrativo fueron: Almacén General, Jefatura de Almacenes y Pagaduría, Jefatura de Transportes y Propiedades, y todos los llamados entonces Servicios intervenidos, como eran el Parque de Artillería, la Jefatura y Base de Automóviles, la Comandancia de Obras y la
Panadería Militar.
La Unidad organizada para cumplir la misión logística, fue la Comandancia de Tropas de Intendencia (1911), que por sucesivas reorganizaciones, paso a denominarse Comandancia de Intendencia de Ceuta (1924), Grupo de Intendencia de Ceuta (1934), Agrupación de Intendencia nº 9 (1944), Agrupación de Intendencia de la Comandancia General de Ceuta (1950) y Grupo de Intendencia de la AGL-6 (1966).

Es importante señalar, que los miembros del Cuerpo, podían ocupar puestos tanto de Administración Económica como de Mando de Tropa, e incluso compatibilizar unos y otros al mismo tiempo.
SEGUNDO PERIODO (1989-2010)
Este periodo se inicia con la promulgación de la Ley 17/1989 de 19 de julio Reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional.
Dicha Ley asigna al Cuerpo de Intendencia como cometidos el planeamiento y gestión de los recursos económicos y el asesoramiento en materia económicofinanciera en el ámbito del Ministerio de Defensa y sus Organismos autónomos asi como el desarrollo de los de carácter logístico que se les encomienden
reglamentariamente dentro del E.T.
Así mismo, suprime tanto la escala de Suboficiales como la de Tropa del Cuerpo. Los cometidos de carácter logístico enunciados en la Ley 17/1989 nunca llegaron a plasmarse en un reglamento hasta el año 2010.
Como consecuencia, en la ciudad de Ceuta, la presencia del Cuerpo se reduce al personal destinado en la Jefatura de Intendencia Económico Administrativa de la Comandancia General de Ceuta, pasando los cometidos logísticos del Cuerpo, responsabilidad del Grupo de Intendencia a ser responsabilidad del Grupo de Abastecimiento y Servicios Generales I/23 de la recién creada Agrupación de Apoyo Logístico nº 23 (AALOG-23). Tanto el Mando de dicho grupo como sus mandos subordinados ya no recaerán sobre Oficiales miembros del Cuerpo de intendencia.
En este periodo, la Jefatura de Intendencia Económico Administrativa, pasará a denominarse Sección de Administración Económica de la Comandancia General de Ceuta y, su mando, un Coronel miembro del Cuerpo de intendencia, pasará a ser un Teniente Coronel.
Tercer Periodo (2010-)
Este periodo se inicia con la promulgación del Real Decreto 711/2010, de 28 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de especialidades fundamentales de las Fuerzas Armadas.
Dicho Real Decreto, no afecta a la organización del Cuerpo en lo concerniente a sus cometidos en materia Económico-Administrativa. Sin embargo, en su disposición adicional primera, asigna a los miembros del Cuerpo de Intendencia, como cometidos de carácter logístico, los correspondientes al abastecimiento en todos sus campos, a excepción de las actividades que son propias de la especialidad fundamental de Farmacia del Cuerpo Militar de Sanidad.
Como consecuencia, a partir del año 2019, los Mandos de la Unidad de Abastecimiento de la ULOG 23 (que por razones de antigüedad y tradición en la plaza de Ceuta, se denomina Compañía de Mar de Ceuta) son Oficiales pertenecientes, de nuevo, al Cuerpo de Intendencia, realizando dicha Unidad los cometidos logísticos correspondientes al Abastecimiento en nuestra Comandancia General de Ceuta. Con ello se une historia y tradición, recuperando plenamente los cometidos logísticos para los intendentes y además, desempeñados en la Unidad mas antigua de nuestra Ciudad de Ceuta.