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La comida de los militares: pescado con escamas, acelgas que parecen algas y alimentos resecos

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Por José Echarri 20/03/2026 - 10:38 · Actualizado a las 14:05
El Faro - La comida de los militares: pescado con escamas, acelgas que parecen algas y alimentos resecos

Pie de foto. Fotos y vídeo: Óscar Román

La comida que reciben los militares destinados en Ceuta vuelve a situarse en el centro de la polémica.

Después de jornadas de servicio que pueden prolongarse hasta 15 horas y de guardias de 24 horas, los alimentos que encuentran sobre la mesa generan malestar entre miembros de distintos cuarteles de la ciudad.

La situación extraordinaria que atraviesa Ceuta tras la invasión ha alterado por completo la rutina de muchos efectivos. Patrullas, vigilancia y servicios prolongados forman parte del día a día de militares.

El cansancio físico se asume como parte del trabajo y no ponen pegas en ello, pero la alimentación se ha convertido en otro motivo de preocupación.

Una polémica que se arrastra

En agosto, El Faro ya recogió el malestar existente después de que algunos militares recibieran, tras horas de servicio, unas lonchas de mortadela acompañadas de un bollo de pan.

Ahora, las comidas parecen algo más elaboradas, aunque las fotografías facilitadas por miembros de las Fuerzas Armadas vuelven a abrir el debate sobre su calidad y cantidad.

“Acelgas que parecían algas y pescado con escamas”

El Faro ha consultado a militares destinados en distintos cuarteles de Ceuta y el malestar se repite entre varios de ellos. Uno de los testimonios hace referencia a un menú que incluía acelgas y pescado.

“Acelgas que parecían algas y pescado con escamas”, relataba un militar destinado en Ceuta al mostrar su disconformidad con la comida recibida.

A ello se suma la alimentación durante las guardias. “La comida que nos suben en la guardia también es malísima”, aseguran.

Comida seca, insuficiente

Las imágenes facilitadas a este periódico permiten observar algunos de los menús consumidos por los efectivos.

En una de ellas aparecen unas patatas aliñadas acompañadas de dos croquetas resecas y una alita de pollo con escasa carne y aspecto seco. El menú se completa con un bollo de pan y un plátano.

La cantidad vuelve a ser uno de los puntos cuestionados por los militares, especialmente teniendo en cuenta que estos alimentos llegan después de horas de patrulla o vigilancia.

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Judías verdes y fritos

En otra de las fotografías aparecen judías verdes acompañadas de dos mini sanjacobos y una ración de puré. Junto al plato se encuentra un bollo de pan. En definitiva, fritos y comida escasa.

Más allá de una comida concreta, el problema que trasladan algunos efectivos es la sensación de que la alimentación no está a la altura del esfuerzo que realizan durante sus servicios. No se sienten bien alimentados.

Desgaste

La alimentación adquiere especial importancia en un contexto en el que muchos militares están realizando jornadas muy prolongadas. Servicios de 14 o 15 horas y guardias de 24 forman parte de una realidad que ha cambiado la rutina de las unidades desplegadas en Ceuta.

Los efectivos consultados por este periódico recalcan que el cansancio físico se asume y que cumplen con sus cometidos con disposición.

A ese desgaste se añade, según explican, una carga psicológica derivada de patrullar durante horas en una situación excepcional y de las limitaciones que encuentran a la hora de actuar.

Por eso, para algunos de ellos, recibir una comida que consideran escasa o de poca calidad aumenta todavía más el malestar.

Una polémica que no es nueva

La polémica tampoco es nueva. La alimentación de los militares ya ha sido objeto de críticas en otras ocasiones, especialmente por la cantidad y el estado de algunos de los alimentos servidos.

En mitad de una Ceuta invadida, cuyos inmigrantes son abastecidos con alimentos y comida caliente por oenegés, el debate vuelve a abrirse: ¿quienes entran de forma ilegal tienen derecho a una comida mejor elaborada que nuestras Fuerzas Armadas?