
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encontró este pasado jueves en la Universidad de Harvard con una ronda de preguntas muy distinta al contenido principal de su intervención. Aunque el presidente del Gobierno había acudido al Harvard Kennedy School para hablar sobre los riesgos de la inteligencia artificial y el poder de los grandes grupos tecnológicos, los estudiantes aprovecharon el turno posterior para preguntarle por la corrupción, las causas judiciales que afectan a su familia, Pegasus, Ceuta, el Sáhara Occidental y Venezuela.
«Quizá no se lo esperaba», explicaba a ABC Daniel Santos Ramírez, uno de los estudiantes que preguntaron a Sánchez.
Daniel, un joven venezolano que estudia un máster en políticas públicas en la propia Kennedy School of Government, acudió a la charla porque tenía «mucho interés» en escuchar a Sánchez.
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«Tengo mucho interés por la política de Venezuela, como todos los venezolanos, y lo que pasa en Venezuela e Hispanoamérica está íntimamente atado a España», explica.
«Me interesaba mucho saber qué pensaba él de cómo han cambiado las cosas en mi país desde el 3 de enero», dice sobre la captura de Nicolás Maduro y una transición en el poder con Delcy Rodríguez en cooperación con Donald Trump.
Su pregunta fue relacionada con la posible celebración de elecciones en Venezuela. Preguntó si España reclamaría elecciones presidenciales libres y si Sánchez se distanciaría de la figura del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
El presidente recordó que su Gobierno no reconoció los resultados electorales de Nicolás Maduro y afirmó que España siempre ha defendido elecciones libres.

“No reconocí los resultados electorales de Maduro. Siempre he abogado por elecciones libres, pero al mismo tiempo, digo que el futuro de Venezuela debe ser decidido por el pueblo de Venezuela”, respondió. En su contestación no hizo referencia a Zapatero.
Otro alumno preguntó al presidente por las causas judiciales relacionadas con su esposa, su hermano y el exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz. El estudiante planteó qué pensaba ante quienes consideran que Sánchez es una de las razones que explican la corrupción en España.
El presidente reconoció que ha habido casos de corrupción en su Gobierno y en su partido y defendió que, cuando se producen, el Ejecutivo debe responder de manera eficaz.
“Sufrimos algunos casos de corrupción, y creo que cuando ocurre, sin importar el país, debes pedir a tu Gobierno que responda eficazmente. Y esto es lo que hice”, afirmó.
Sin embargo, Sánchez diferenció esas situaciones de los procedimientos que afectan a sus familiares. “Esos no son casos de corrupción ni escándalos. Esos son otros asuntos”, respondió.
El presidente añadió que, a su juicio, la oposición y algunas asociaciones de extrema derecha habían cruzado “líneas rojas” y rechazó que un estudiante diera por culpables a su esposa y a su hermano: “Dices que mi hermano y mi mujer son culpables y eso no es justo porque no lo son”.
Otra de las preguntas abordó directamente una cuestión especialmente sensible para Ceuta. Un estudiante preguntó por el espionaje mediante Pegasus del teléfono de Sánchez y de varios ministros, atribuido en distintas ocasiones a Marruecos, y relacionó este episodio con el cambio de posición de España sobre el Sáhara Occidental y con la postura del Gobierno tras la crisis migratoria de Ceuta.
El estudiante preguntó por qué, tras el hackeo, España modificó su postura sobre el Sáhara y “defendió a Marruecos, tras el ataque a Ceuta”.
Sánchez confirmó que se produjo el espionaje. “Es cierto que fuimos hackeados por Pegasus. No sabemos quién lo hizo, pero estaba bajo investigación y lo denunciamos ante la Audiencia Nacional”, explicó.
Sobre su decisión respecto al Sáhara, defendió que sus actuaciones responden a los intereses que considera mejores para España. “En mi decisión política demuestro defender lo que creo que valía para los intereses de mi pueblo y mi país”, afirmó.
También rechazó las interpretaciones que vinculan su postura con una supuesta defensa de Marruecos tras la crisis de Ceuta. “¿Por qué debería tener que defenderme de noticias falsas o desinformación como en esta situación?”, planteó.