Pie de foto. Fotos y vídeo: Óscar Román
Durante los últimos días ha vuelto a circular con fuerza una versión que apunta a la existencia de túneles utilizados para introducir inmigrantes en Ceuta. Con tal fuerza se extiende que ha llegado a ser debatida hasta en tertulias televisivas.
La información se ha extendido entre vecinos y redes sociales a raíz de las personas que están siendo localizadas en distintos puntos de Ceuta. Sin embargo, Policía Nacional y Guardia Civil niegan que exista constancia de una vía de entrada de este tipo, usando túneles.
Hay una investigación policial abierta y los agentes están centrando buena parte de sus esfuerzos en reconstruir los movimientos de las personas que aparecen en territorio ceutí.
El trabajo se está realizando con un rastreo exhaustivo del terreno, revisando zonas que pueden servir tanto como vías de acceso como lugares de ocultación.
La Guardia Civil ha reforzado la vigilancia mediante medios aéreos, llegando a utilizar hasta tres drones para examinar diferentes puntos del perímetro. Eso, además del helicóptero.
Las cámaras permiten ampliar la capacidad de observación sobre zonas de monte, caminos y espacios de difícil acceso, en investigaciones en las que, según fuentes conocedoras del dispositivo, se está analizando prácticamente cada milímetro susceptible de esconder algún movimiento.
Y es precisamente ahí donde aparece una de las hipótesis que está cobrando mayor peso. Los investigadores contemplan que una parte de las personas que están siendo localizadas en zonas como el arenal de Benítez y el Trampolín no hayan entrado recientemente por esos puntos, sino que lleven semanas escondidas en territorio ceutí.
Los primeros indicios apuntarían a diferentes lugares de ocultación. Además de los montes y zonas de vegetación, los investigadores contemplan la posibilidad de que algunas personas hayan permanecido refugiadas en viviendas y garajes clandestinos, espacios utilizados para permanecer fuera de la vista de los agentes y de los ciudadanos.
La situación habría cambiado después de medio centenar de días de crisis migratoria. Mantener durante tanto tiempo un escondite tiene un coste económico y logístico.
La hipótesis que se maneja es que algunas de estas personas podrían estar quedándose sin dinero para continuar pagando los alojamientos clandestinos, obligándolas a abandonar esos lugares y buscar otros puntos donde permanecer.
Ese cambio explicaría, al menos en parte, una circunstancia que está llamando la atención: la aparición de personas en determinados puntos podría no significar necesariamente que se haya abierto una nueva ruta de entrada usando túneles o alcantarillas del perímetro, sino que algunas de ellas estarían saliendo ahora de los lugares donde han permanecido ocultas durante semanas.
El escenario encaja con una posible estrategia basada en permanecer ocultos el mayor tiempo posible, esperando a que disminuya la vigilancia o buscando el momento adecuado para continuar el recorrido. Pero mantener esa situación durante semanas requiere recursos y una red de apoyo que, con el paso del tiempo, puede empezar a agotarse.
Por eso, el arenal de Benítez y el Trampolín se han convertido en puntos de especial interés. La investigación intenta determinar si las personas localizadas allí llegaron directamente desde Marruecos o si, por el contrario, forman parte de un grupo que ya había conseguido entrar en Ceuta y que ahora se ve obligado a abandonar los escondites utilizados durante la crisis.
La vigilancia no se limita al terreno. El uso de tres drones permite a la Guardia Civil controlar desde el aire zonas extensas y localizar movimientos que podrían pasar desapercibidos desde tierra. La tecnología se ha convertido en una herramienta más dentro de un dispositivo que combina vigilancia, inspecciones y análisis de los puntos considerados sensibles.
El objetivo es reconstruir el puzle migratorio: saber por dónde se mueven las personas, dónde pueden permanecer ocultas y cuánto tiempo llevan dentro de la ciudad. Cada localización aporta una pieza nueva a una investigación que pretende establecer patrones y descartar vías de entrada que no estén respaldadas por evidencias.
En paralelo, Policía Nacional y Guardia Civil mantienen la vigilancia sobre el perímetro fronterizo y el litoral, mientras continúan las comprobaciones sobre las personas localizadas. La prioridad es determinar el origen de cada movimiento y evitar que los rumores terminen imponiéndose a los datos que pueda aportar la investigación.
La teoría de los túneles continúa circulando, pero las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad consultadas la desmienten como explicación de las últimas apariciones. No hay, según estas fuentes, elementos que permitan confirmar que exista actualmente una infraestructura de este tipo utilizada para introducir inmigrantes en Ceuta.
La hipótesis que gana terreno dentro del análisis de los movimientos es otra: que parte de los inmigrantes que están apareciendo ahora podrían llevar tiempo ocultos y que el agotamiento de sus recursos les estaría obligando a cambiar de estrategia y abandonar los lugares donde permanecían escondidos.
La respuesta definitiva dependerá de lo que consiga reconstruir el trabajo policial durante los próximos días. Mientras los drones sobrevuelan el perímetro y los agentes revisan montes, viviendas, garajes y litoral.