Operación de la Guardia Civil: registros y al menos un detenido, policía portuario

Agentes de la Guardia Civil desplazados específicamente de la Península a Ceuta han llevado a cabo esta madrugada una operación que, de momento, tal y como ha podido saber El Faro de Ceuta, se ha saldado con una detención, se trata de un agente de la Policía Portuaria. La misma ha tenido lugar en la barriada del Sardinero, tras una entrada y registro en una vivienda que se ha ejecutado con orden judicial en torno a las 5:45 horas. El operativo, enmarcado en una investigación por la comisión de presuntos delitos de tráfico de drogas y blanqueo, viene dirigido desde Málaga, por lo que es ajeno a la Comandancia de la Guardia Civil de nuestra ciudad. En el mismo han participado además de agentes desplazados desde la Península así como componentes de apoyo de los GRS (Grupo Rural de Seguridad) del Instituto Armado.

Hasta el momento no han trascendido muchos datos sobre la operación, más allá de que hay al menos una persona detenida que ha sido trasladada de madrugada a las dependencias del puerto. En el entorno del edificio en el que han entrado los agentes, se han posicionado componentes de los GRS con distintas unidades que han ido abandonando el lugar a partir de las 6:30 de la madrugada. Los últimos coches implicados en el operativo se han marchado del Sardinero en torno a las ocho.

La investigación ha sido dirigida desde Málaga y se enmarca en las investigaciones llevadas a cabo en torno a la comisión de estos delitos. A la vez que se ha intervenido en Ceuta, se están llevando a cabo otras operaciones vinculadas al blanqueo o al tráfico de drogas en otros puntos de la Península como es el caso de Algeciras. No hay vinculaciones entre las mismas salvo que están relacionadas con similares delitos.

El único punto en el que se ha intervenido ha sido en el Sardinero, en el edificio Hispania.

“Son víctimas” y no traficantes de droga: la otra historia de una condena

Casi cuatro años en prisión son muchos. Lo son para cualquiera y más aún para quienes estando entre rejas insisten en que son inocentes. Los hermanos de Castillejos que fueron condenados por el Juzgado de lo Penal número 1 de Ceuta, en mayo de este año por ejercer de motores humanos colando 43 kilos de hachís por el mar, insisten en que nada tienen que ver con esta droga. Sus familias ejercen de portavoces y los presentan como “víctimas” de un delito que, insisten, es ajeno a la acción que llevaron a cabo el 30 de marzo, cuando fueron auxiliados por la Guardia Civil en las inmediaciones de la Almadraba. “Ninguno sabe nada de la droga”, insiste en una entrevista con El Faro de Ceuta la esposa de uno de los condenados. “Esa droga no era de ellos”, añade.
Es la misma tesis que defendieron los acusados cuando tuvieron que testificar, pero la Guardia Civil fue clara al recalcar que a pesar de que los fardos fueron hallados separados de la pareja, estaban siendo arrastrados en la travesía porque así lo recogió el personal de las cámaras térmicas. “Los cogieron y llevaron a las naves con la Cruz Roja, no sabían nada de esa droga”, insisten.
Aunque la familia supo de la condena al leer la noticia en El Faro, esta les fue notificada de manera formal en la cárcel en estos días, lo que les ha hecho tomar conciencia de la situación sobrevenida. “Cuatro años son demasiados, ellos no han hecho nada, fueron a Ceuta porque no hay trabajo aquí, porque no tenían nada, pero no pasaron droga”, insisten.

En sentencia se dejó claro que la versión de la Guardia Civil era “firme”

Las familias de estos hermanos vivían del negocio de la frontera cuando esta permanecía abierta, tras el cierre derivado de la pandemia la inyección económica que llegaba al hogar quedó congelada. Eso fue lo que les animó a emprender la ruta a nado para conseguir un trabajo aquí y poder enviar dinero a sus familias. Los dos tienen hijos y debían alquiler, luz, agua… todo lo que no podían pagar tras el cierre de Tarajal que dejó en la ruina al norte de Marruecos.
Contra la sentencia firme nada se puede hacer, los afectados lo saben pero insisten en trasladar la versión de la historia que dicen es verdadera, negando que los dos condenados tuvieran que ver con un delito de tráfico de hachís cuando eran meros padres de familia en busca de un trabajo para mandar dinero a sus casas.
En la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal se dejó claro que la declaración de la Benemérita había sido “firme” mientras que los dos acusados no habían logrado “explicar”, en cambio, “la coincidencia espacio temporal con los fardos de droga ni por qué los agentes de la Guardia Civil los incriminaban de forma tan rotunda”.

La Audiencia ratifica una condena de 4 años por fondeo de hachís

El tribunal de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta ha ratificado la sentencia condenatoria de 4 años de prisión que, en octubre de 2020, dictó el Juzgado de lo Penal número 1 contra cuatro implicados en un tráfico de drogas, que se dedicaban a fondear hachís para su posterior introducción en la Península.
Tres de los cuatro condenados presentaron recurso de apelación ante el máximo órgano judicial en la ciudad, pero todos ellos han quedado desestimados.
Los hechos a los que hace referencia esta sentencia a cuyo contenido íntegro ha tenido acceso El Faro de Ceuta se produjeron en el mes de agosto cuando la Policía Nacional sorprendió a los implicados en Benítez, junto a dos vehículos en donde se hallaron 52 kilos de hachís y varios elementos para facilitar el fondeo de la droga, respectivamente.
Los llamados Hatim T., Jesús M. y José B. fueron los que presentaron recurso ante la Audiencia, sin ser estimados. La clave de este juicio radicó en la petición de nulidad de la prueba que argumentaron las defensas, derivada de la ruptura de la cadena de custodia lo que llevó incluso a mantener la sospecha de que la droga que se llevó a analizar a Sanidad no fuera la que intervino el CNP. En los recursos se volvió a incidir en lo mismo: en que se requería el análisis de la sustancia aprehendida y la comprobación de que se trataba de la misma que halló la Policía llegándose a dudar que la droga que se les vinculaba a los condenados era la misma. Incluso se pone de manifiesto en esos recursos que la cadena de custodia rota impedía siquiera considerar la sustancia intervenida como droga tóxica, surgiendo dudas acerca de si la que llegó al procedimiento era la misma que fue aprehendida por los agentes.
El Ministerio Fiscal se opuso al recurso de apelación interpuesto por cada una de las partes. En sentencia, el tribunal descarta la inviabilidad de valorar alguna de las pruebas que se practicó en el juicio oral, constatado que “fueron analizadas en su conjunto concienzudamente y tras visionarse el acta videográfica del juicio oral, una nueva valoración de las mismas determina que no quepa alcanzar otra convicción que la que se plasmó en sentencia”.
La labor policial es valorada en sentencia, en donde el máximo órgano judicial alude al intento de las partes recurrentes de apuntar a una “absurda presunción de manipulación de los efectos intervenidos cuando no se cumplimentasen exigencias formales”, tal y como se pretendió al magnificar, por ejemplo, la ausencia de un ticket de farmacia que verificase el pesaje de la droga aprehendida.
En cuanto a la cadena de custodia, se critica el pretender que estuviera documentada de una forma más cercana a lo que sería una grabación videográfica permanente de las sustancias “desde el momento de su intervención hasta su análisis incompatible con un racional funcionamiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, llegando a criticar que no se recogiera en una diligencia específica de algo tan puntual como que se guardase en una caja fuerte concreta”.
La Audiencia expone el interés de las partes en sus recursos en incurrir “en un constante retorcimiento o interpretación interesada del contenido de las pruebas practicadas, fundamentalmente las testificales de integrantes del Cuerpo Nacional de Policía”.
“Lo que sí constituye una pura especulación es sostener sin más que se habría podido confundir con lo aprehendido en otra intervención judicial por transcurrir esos 15 días hasta que se entregó para analizar, circunstancia perfectamente explicadas por los integrantes del Cuerpo Nacional de Policía quienes narraron que se llama a las dependencias administrativas en las que se realiza dicha operación para que se les dé cita para su traslado a tal fin, no recibiéndola antes”, concreta.
“En realidad, en los tres recursos se ha tratado de sentar unas sospechas de irregularidad en la aprehensión, custodia y transporte de la sustancia tóxica fundada las más de las veces en lo no ‘documentado’ en lugar de en las pruebas practicadas, obviando lo que los testigos explicaron cómo llegaron a dependencias policiales los dos fardos, se llevó a pesar a una farmacia, de donde se extrajo el peso bruto que se consignó en el atestado, se volvió a aquellas, se abrieron y contaron lo que había en su interior, se metió su contenido tras esto último en dos sacos cerrados y se guardó en el único lugar existente a tal fin”.
“Si tomamos en consideración que todos los acusados estaban situados en un mismo lugar y tiempo junto con el hachís en uno de los vehículos de cuya disponibilidad tenían, en el otro había elementos para prepararla de manera que tuviera una forma compacta y protegida de los elementos idénticos a los que había en otro, mostraron una actitud de nerviosismo todos ante la presencia policial, llegando a trata de abandonar el lugar uno de ello, se portaban toda una serie de objetos heterogéneos, entre los cuales, además, había pesas que permitirían hundir una gran masa, así como cuerda de especial calidad y mosquetones que la sujetaría, llevándola al fondo y permitiendo que se quedaran en un lugar determinado del mar, y que llevaban ropa apta para realizar actividades subacuática para todos ellos, lo que sería absurdo sería dudar de que los cuatros actuaran de mutuo acuerdo y que su objetivo era proceder a fondear la sustancia tóxica en el mar para su posterior traslado a la Península, como se entendió en la sentencia recurrida. Las máximas de experiencia demuestras que se trata de una práctica habitual. No puede pasarse por alto, por añadidura a todo lo expuesto, el hecho notorio de que la zona de África donde se encuentra Ceuta está muy cercana a una de las principales zonas productoras de la misma en el mundo, así que, esa misma ubicación y cercanía a esa otra parte del territorio nacional, convierten a dicha ciudad en una plataforma perfecta desde la que preparar su traslado a ella. Su ocultación bajo el agua en puntos predeterminados lo facilita enormemente, posibilitando su recogida y transporte por terceros aprovechando el momento más propicio para pasar desapercibidos, evitando el almacenamiento de grandes cantidades en bienes inmuebles”, zanja el tribunal.

4 años y 6 meses de prisión por un pase de 401 kilos de hachís

El tribunal de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta ha condenado a los llamados M.B. y K.B. por un delito contra la salud pública a la pena de 4 años y 6 meses de prisión para cada uno, así como a una multa de 1.000.000 de euros con 3 días de responsabilidad de civil en caso de impago. Además, una vez que cumplan los dos tercios de la condena serán expulsados a su país en el periodo de 5 años, siempre y cuando la situación sanitaria lo permita.

Los acusados reconocieron los hechos, pero lo hicieron antes de que se dictaran los informes finales por parte de la Fiscalía y la Defensa, por lo que declararon todos los testigos que habían sido citados en esta causa.

Los hechos a los que se ha hecho referencia en este juicio ocurrieron el 12 de octubre del año pasado. Sobre las 17:30 horas, la Patrullera de la Armada Española ‘Serviola’ que se encontraba navegando en la zona del mar de Alborán detectó a unas 50 millas al noreste de Ceuta, una embarcación que ocupada por dos individuos tenía alrededor once fardos de hachís, por lo que tras proceder a su control lo puso en conocimiento del Servicio Marítimo de la Comandancia de Ceuta al objeto de que procediera a la actuación policial que pudiera dar lugar.

Los agentes de la embarcación oficial de la Guardia Civil que se desplazaron al punto indicado procedieron a la detención de las dos personas que se encontraban en la semirrígida de 9 metros de eslora, provista de un motor de 300 cv, incautándose los fardos con la posible sustancia estupefaciente. Una vez trasladados al puerto de Ceuta, se procedió a la apertura del género constatándose que contenía un total de 401 kilogramos de resina de hachís.

Esta es la versión que han ofrecido, a través de videoconferencia, los dos testigos que iban a bordo del ‘Serviola’, en la que indicaron que apreciaron una pequeña embarcación, similar a la que utilizan “los narcotraficantes”. Cuando empezaron a perseguirla, de repente se paró, “creíamos que habrían roto el motor”, y una vez pudieron dar alcance comprobaron los “paquetes” que habían arrojado ya al mar.

Asimismo, señalaron que no había ninguna embarcación alrededor de la que patroneaban los acusados, y que era un día “con perfecta visibilidad” por lo que no tenían duda de que se trataba de esa embarcación. Además que los fardos de hachís se encontraban al lado de la embarcación, “no más de 100 metros”.

Los dos acusados ofrecieron versiones muy dispares

Los dos acusados no testificaron en la misma línea, dando una versión muy diferente a lo que supuestamente pasó ese día. Por un lado, K.M. indicó que salieron de Marruecos con dirección a la Península de “manera ilegal”. Señaló que no había droga dentro de la embarcación y que lo único que llevaban eran “varias petacas” de gasolina. Además, insistió una y otra vez, que alrededor de la embarcación no había “droga flotando” y que ellos se encontraban agarrados a la embarcación porque ésta había volcado. Una afirmación que fue desmentida por los componentes de la Patrullera Armada e incluso por el otro acusado.

M.B., por su parte, señaló que no iban para España, sino que salían desde Fuengirola camino de Marruecos. Indicó que lo realizaban de esta forma porque se habían quedado sin trabajo en la Península, no tenían dinero para volver y además carecían de papeles para volver de manera ilegal. También afirmó que no había droga alrededor de su embarcación, simplemente que se le estropeó y se quedaron a la “deriva” hasta que supuestamente fue socorrida por la Patrullera de la Armada.

Versiones muy contradictorias y que les llevaron finalmente a reconocer los hechos y aceptar la pena señalada por el Ministerio Público.

Tres años de cárcel para un motor humano que coló 8 kilos de hachís

La magistrada titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Ceuta ha condenado a un motor humano a 3 años y 1 día de cárcel por incurrir en un delito contra la salud pública, aplicándose la agravante de notoria importancia. A la pena de prisión se suma una multa de 17.323 euros con 3 día de responsabilidad en caso de impago. Asimismo se ha dictaminado aplicar la expulsión durante 5 años del territorio nacional al cumplir dos tercios de la condena.

La sentencia dictada por conformidad entre las partes, al haber un reconocimiento expreso de la comisión del delito, ya es firme. El acusado, natural de Marruecos y llamado B.H., fue interceptado por la Guardia Civil cuando nadaba en dirección a Ceuta arrastrando un bulto con droga, con poco más de 8 kilos de hachís, con un THC de 31,22 y un valor en el mercado de 17.323 euros.

Una prisión con más motores humanos cumpliendo condena

Los agentes del Instituto Armado detectaron la entrada del pasador procediendo a su arresto inmediato. Esto ocurrió el 5 de mayo de este mismo año, de noche, en plena bahía sur. Las cámaras térmicas detectaron la entrada de esta persona con la droga y se alertó a todas las partes implicadas para cooperar saldándose el servicio con el arresto de B.H.

La condena le llevará a la prisión de Mendizábal, en donde más personas están cumpliendo pena de cárcel por el mismo delito: tráfico de drogas, siguiendo este modus operandi que se ha hecho más fuerte con motivo del cierre del paso del Tarajal. Esto ha alimentado el intento de entrada de drogas por esta vía alternativa toda vez que no se puede usar el puesto fronterizo que enlaza Marruecos con Ceuta para canalizar ese goteo de narcóticos del que se nutrían las redes dedicadas a este negocio.

Los tres ceutíes detenidos tras huir en una lancha de la Guardia Civil, en libertad

Los tres vecinos de Ceuta que fueron detenidos por la Guardia Civil de Cádiz en el transcurso de la operación Índalo, tras huir de la embarcación oficial y terminar siendo rescatados por la misma, han quedado en libertad con cargos, tal y como ha informado a El Faro de Ceuta el Instituto Armado. Se les acusa de delitos de contrabando, resistencia y desobediencia.

Los tres eran ocupantes de una embarcación y fueron rescatados tras caer al agua cuando trataban de realizar una maniobra de evasión en Barbate (Cádiz). Fueron trasladados al puerto para recibir asistencia médica por contusiones al caer al agua y detenidos por la comisión de estos supuestos delitos de los que deberán responder en sede judicial.
La intervención se efectuó este sábado sobre las 9.30 horas cuando la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz detectó por SIVE, a unas 13 millas náuticas al Sur de Cabo Trafalgar (Barbate), una embarcación sospechosa. Para comprobar la información, se procedió a enviar una embarcación del Destacamento de Inspección Pesquera del Grupo Marítimo del Estrecho, que estaba operando en aguas de la demarcación de Cádiz, y a efectivos aéreos de Operación Indalo, que localizaron visualmente la embarcación a las 11:00 horas.
Se trataba de una semirrígida de 8 metros de eslora y un motor 300 CV, sin carga alguna. Tras darles el alto, la embarcación realizó una maniobra evasiva y los tres ocupantes cayeron bruscamente al agua, y el navío quedó sin gobierno y dando vueltas causando un grave peligro para sus vidas, por lo que los agentes tuvieron que hacer uso de su arma larga reglamentaria desde la embarcación del DIP contra el motor para pararla y proceder al rescate de los tres náufragos.
Los tres varones ceutíes fueron trasladados al puerto de Barbate para recibir asistencia médica debido a las contusiones producidas al caer al agua, y a continuación se procedió a su detención por supuestos delitos de contrabando, desobediencia y resistencia.

Tres pescadores que camuflaban 83 kilos de hachís en garrafas, condenados a 4 años y 3 meses de cárcel

El tribunal de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta ha condenado a 4 años y 3 meses de prisión a tres pescadores marroquíes que fueron detenidos con 83 kilos de hachís por la Guardia Civil. Los tres, que están presos desde su arresto el 29 de noviembre de 2020, han reconocido los hechos y aceptado tanto la pena de prisión como las multas impuestas de 268.384 euros. Cuando hayan cumplido los dos tercios de la condena podrán ser expulsados y se les ha impuesto también cinco años de prohibición de entrada en nuestra ciudad. La sentencia, leída in voce, es firme.

La figura jurídica de la conformidad ha evitado la celebración de la vista prevista en el máximo órgano judicial de Ceuta, al haber un reconocimiento expreso del delito contra la salud pública en el que incurrieron. Los tres pescadores, todos de Castillejos y sin antecedentes penales previos, fueron arrestados por el Servicio Marítimo con hasta 83 kilos dentro de su patera de pesca. Llevaban la droga dentro de garrafas de gasolina y fueron detectados a una milla de Fuente Caballo.

Uno de los pescadores iba con traje de neopreno para fondear el hachís

Iban ‘camuflados’ en una embarcación tipo patera de 6 metros de eslora y dotada con motor de 15 caballos, cuando, al infundir sospechas entre los guardias civiles, se procedió a su identificación, encontrándose la mercancía dentro de las garrafas. De esta manera habían pretendido su introducción desde Marruecos en Ceuta. Los tres acusados, que han sido conducidos desde la prisión de Mendizábal a la Audiencia, han aceptado las penas acordadas y por tanto deberán cumplir los 4 años y 3 meses impuestos, descontando el periodo que han permanecido ya entre rejas a modo de preventiva.

Uno de los detenidos iba provisto con traje de neopreno cuando se le arrestó, además de tener gafas de buceo, cinturón de plomo y aletas, por lo que se presume que lo que pretendían era fondear la droga que luego sería recogida por otras personas. Los condenados son A.O.M., de 20 años de edad; M.S., de 49; y M.K., de 56.

Tres condenados por su relación con un pase de 20 kilos de hachís

El magistrado titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta ha condenado a tres personas por un delito de tráfico de drogas a penas de 3 años de prisión, así como al pago de 31.015 euros. Los condenados, D.J.M., J.M.M.F. y P.L.F., fueron detenidos en 2019 por su relación con el embarque de casi 20 kilos de hachís en un doble fondo de un coche que conducía uno de ellos. Tras las investigaciones, el Instituto Armado vinculó a todos con el delito. Fue el 3 de marzo de ese año cuando se sorprendió al vecino de Málaga D.J.M. con los hasta 29 bloques de hachís repartidos en el interior de los asientos traseros del turismo, propiedad de J.M.M.F.

En la sentencia, a cuyo contenido íntegro ha tenido acceso El Faro de Ceuta, se considera probado que los tres planificaron el pase de común acuerdo, desplazándose para tal misión a la ciudad. En el acto de juicio oral, D.J.M. asumió la autoría del delito, una autoinculpación que “goza de total credibilidad”, recoge el magistrado. Declaró que iba a recibir un dinero de parte de J.M.M.F., concretamente 5.000 euros, por cargar el vehículo. Una implicación que “tiene pleno valor inculpatorio porque no hay ningún ánimo turbio que invite a considerar su mendacidad”, apunta.

En las conclusiones se expone cómo resulta “ilógico e inverosímil” que tres personas vengan a Ceuta para planear un viaje de placer con ingresos escasos, que uno de ellos aportara el coche, otro se decidiera a cruzarlo en el barco con el consiguiente riesgo y coste. El relato no es convincente y las tesis exculpatorias expuestas por J.M.M.F. y P.L.F. no son creíbles, siendo “inconsistentes, incoherentes e inverosímiles”, lo que lleva a la condena de los tres.

No se aprecia la atenuante de dilación extraordinaria e indebida en la tramitación de la causa, ni tampoco la de reconocimiento de los hechos solicitada por la defensa de D.J.M., ya que solo colaboró después de haber cumplido gran parte de la pena y “por razón de los desarreglos o decepciones que ha cosechado con sus compañeros de viaje por razón del tráfico proyectado”, además de que intentó retractarse respecto de uno de los acusados.

Condenado a 9 meses de prisión por llevar en un calcetín heroína y cocaína

El tribunal de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta condenó al llamado M.G.N. por un delito contra la salud pública, de sustancias que causan grave daño a la salud. El acuerdo previo entre el Ministerio Fiscal y la Defensa evitó la celebración de la vista oral que estaba prevista este miércoles.

El acusado reconoció los hechos por los que se le iba acusando y aceptó la pena de 9 meses de prisión, así como una multa de 55,75 euros con 3 días de responsabilidad civil en caso de impago. La Defensa del acusado explicó que era insolvente y que no podía hacer frente al pago de la multa por lo que el tribunal concedió un mes para acreditar la situación económica y demostrar la insolvencia que argumentaba.

Los hechos a los que se hizo referencia en esta conformidad ocurrieron el 6 de enero de este mismo año. Sobre las 12:30 horas, el acusado se encontraba detenido por otra causa en las dependencia de la Jefatura Superior de la Policía Nacional.

Los agentes procedieron a practicar un reconocimiento corporal al acusado, a lo que prestó su consentimiento. Como resultado del reconocimiento corporal y de su ropa, se le apreció oculta en el interior de su calcetín una bolsa que contenía 17 trozos que resultaron ser tanto heroína como cocaína. El procesado cometió el delito debido a su grave adicción a las drogas.

Después de analizar las 17 papelinas que guardaba el acusado, se averiguó que 4 de ellas eran de heroína, con un peso neto de 0,086 gramos y con una pureza del 49,69%. Las otras 13 eran de cocaína con un peso de 0,258 y una pureza del 90,93%. Una sustancia estupefaciente que pidió Fiscalía que se procediera a su destrucción.

En el escrito acusatorio del Ministerio Público y antes de que se llegara a una conformidad, el acusado se enfrentaba a la pena de 4 años y 6 meses de prisión con una multa de 699 euros.

Las autoridades tangerinas queman drogas a campo abierto

Unas 8 toneladas de distintos tipos de drogas y una gran cantidad de cigarrillos de contrabando han sido destruidos este miércoles a las afueras de Tánger. Un comité mixto integrado por representantes del Ministerio Público, las autoridades públicas, el Departamento de Aduanas y Protección Civil ha supervisado la quema de todas estas sustancias para no dejar restos de estos estupefacientes e ilegales que habían sido incautadas en periodos separados entre sí.

Las quemas ocurrieron en una zona aislada de los alrededores tangerinos. En total, se destruyeron en esta tanda 7.2 toneladas de hachís; 13.4 toneladas de Kif y sus derivados; 750 gramos de taba (una sustancia que, pese a no ser una droga como tal, está prohibida); 2.092 gramos de otras drogas fuertes que, según ha recogido el medio marroquí Tanja24, eran cocaína y heroína; 16.432 tabletas de alucinógeno y varias cajas de cigarrillos de contrabando.

Asimismo, en la misma operación se destruyeron, nuevamente atendiendo a lo que confirma este diario de la zona, 200 gramos de melaza, 2,07 kilogramos de narguiles, 3 unidades de papel para envolver tabaco, y todo ello ocurrió en las inmediaciones de la jungla diplomática en las afueras de Tánger.

Las autoridades locales de Tánger trabajan, de vez en cuando, para destruir importantes cantidades de droga, después de que fueran incautadas por los distintos servicios de seguridad de la ciudad.

Mientras que algunas de estas sustancias eran destruidas, este mismo miércoles otras eran precisamente incautadas en otros puntos de Marruecos. En Casablanca, por ejemplo, la Policía Judicial requisaba a primera hora de la mañana una cantidad total de 2 toneladas y 340 kilogramos de hachís a bordo de un camión de transporte de mercancías. Esta operación se produjo sobre la base de informaciones precisas proporcionadas por la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST).

El acusado fue puesto bajo custodia policial mientras el menor fue puesto bajo vigilancia policial a efectos de la investigación realizada bajo la supervisión de la fiscalía competente para determinar las posibles ramificaciones de esta red criminal a nivel nacional e internacional, según la DGSN.