De enfrentarse a 7 años de prisión por pilotar una patera a quedar absuelto

La vida del joven marroquí H.B. cambió ayer en cuestión de horas. En concreto en poco más de dos y media, el tiempo que duró la celebración de la vista judicial en la que se intentaba aclarar si era responsable de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, después de que en noviembre de 2019 la Guardia Civil lo detuviera a una milla de la playa de Benítez, en una embarcación cargada con 6 inmigrantes marroquíes. Sobre sus espaldas pesaba una petición de cárcel inicial de 7 años, que fue modificada por el Ministerio Fiscal rebajándose a 3, quedando finalmente absuelto por el tribunal de la Sección VI de la Audiencia tras escuchar los testimonios de varios guardias civiles, del acusado y, mediante reproducción de la testifical ofrecida en instrucción, de uno de los inmigrantes. Se concluyó que no había pruebas suficientes para enervar la presunción de inocencia.
H.B. quedó absuelto, al igual que S.M., dueño de la embarcación cuya salida a la Península fue abortada por el Servicio Marítimo. Los intereses de ambos estuvieron defendidos por la abogada María Cózar.
Los hasta tres guardias civiles que declararon fueron coincidentes al señalar que, tras recibir el aviso de la central COS, habían visto al acusado H.B. cogiendo el volante de la embarcación en donde iban otras seis personas más, sin chalecos. Después pasaría de los mandos a la parte de atrás, donde está situado el motor. La embarcación estaba en mal estado, no mantenía una línea de flotabilidad normal y no hubiera podido cubrir el trayecto a la Península planificado. Los guardias civiles entendieron que al ver a H.B. al mando era el pasador.

El otro acusado, dueño de la embarcación, también quedó absuelto

El acusado fue claro en sus manifestaciones al dibujarse como un inmigrante más, no un traficante de personas. Dijo que ese día estaba en la playa de Benítez y vio una embarcación que había encallado en una de las piedras. No se lo pensó dos veces y se subió para intentar escapar a la Península. Junto a él, dijo, subieron otras seis personas más que no conocía. Él se puso al volante sin tener demasiados conocimientos de conducción pero con la sola idea de abandonar el lugar. Insistió en que no conocía al dueño de esa embarcación sino que simplemente la vio y se subió hallando así una manera de escapar. No conocía a los demás inmigrantes ni les cobró dinero por pase alguno, además reseñó que el motor de esa embarcación no funcionaba bien debido al golpe que había sufrido.
Su dueño, S.M., declaró haberse enterado que le habían robado horas después. No sabe ni cómo se la sustrajeron ni conocía al acusado de pilotarla. Al conocer esa falta puso denuncia.
Fiscalía interesó en su escrito de calificación final una sentencia condenatoria de 3 años de prisión para cada uno de los acusados, al considerar que estaba demostrado el ánimo de realizar un trayecto irregular de personas. Recordó en su exposición que el hecho de que H.B. quisiera marchar a la Península no le eximía de su responsabilidad en el delito.
La Defensa consideró que no habían quedado acreditados los hechos. Tras un receso la Sala pudo contestar a la pregunta que, en su derecho a la última palabra, dijo H.B.: “Quiero saber qué va a pasar conmigo”. El tribunal lo absolvió y ordenó que se le liberara ya que desde noviembre de 2019 permanecía en prisión preventiva.

La obsesión por ir a Madrid por una acusación de terrorismo

“Tengo que arreglar esto en Madrid”, repitió insistentemente H.B. ante el tribunal de la Sección VI de la Audiencia. Y es que tras el perfil de este detenido, uno de tantos acusados por su presunta relación con delitos contra los derechos de los extranjeros, asomaba un hombre nervioso que no hacía más que repetir que tenía que marchar a Madrid de manera urgente para “arreglar un problema” por una causa de “terrorismo”. Eso fue precisamente lo que le hizo subirse a esa embarcación, la necesidad de marchar a Madrid, pero terminó con los grilletes en sus muñecas acusado de intentar el pase de seis marroquíes. Terminado el juicio se pudo saber que por contactos en redes sociales -Facebook- se le había vinculado con alguna causa relacionada con este ámbito lo que le había llevado a tener permanentemente esa marca imposibilitándole el desarrollo de una vida normal. Una historia cruzada con el caso juzgado ayer pero que queda de trasfondo de la motivación que habría llevado a esta persona a subirse a una embarcación ajena buscando su entrada irregular en la Península.

Interior niega discriminación entre policías y guardias con la COVID-19

El Ministerio del Interior ha rechazado en su respuesta a una interpelación de la diputada por Ceuta, Teresa López (Vox), que se hayan seguido distintos criterios a la hora de gestionar la atención a las distintas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por la enfermedad del coronavirus.
La congresista interpeló al Ejecutivo central por los criterios tenidos en cuenta “para realizar la prueba de la COVID-19 a toda la plantilla de la Policía Nacional en Ceuta y no a los agentes de la Comandancia de la Guardia Civil”, algo que Interior ha negado.
“No ha existido ningún tipo de discriminación como la mencionada en la pregunta y todos los test necesarios se han efectuado conforme a los presupuestos establecidos en igualdad de condiciones para ambos Cuerpos policiales”, ha subrayado el Ministerio en su contestación.
“Tanto la Dirección General de la Policía como la Dirección General de la Guardia Civil han adoptado todas y cada una de las instrucciones sanitarias que emanan que la autoridad competente, el Ministerio de Sanidad, con arreglo a lo dispuesto en el Real Decreto 463/2020 por el que se declaró el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19”. ha completado el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska.

Vox pide más Guardia Civil en la valla tras la retirada del Ejército

La diputada por Ceuta de Vox, Teresa López, ha reiterado al Gobierno de la Nación la necesidad de disponer de más agentes de la Guardia Civil en la valla, toda vez que se ha retirado de la vigilancia el Ejército con motivo de la finalización del estado de alarma. López no está contenta con las respuestas a su interpelación que le ha dado el Gobierno de Pedro Sánchez tras su preguntas formuladas en abril.

López preguntó sobre la colaboración del Ejército con la Benemérita y el protocolo de actuación o los medios disponibles para evitar una entrada masiva por el vallado. La respuesta dada ha sido: “La dirección operativa de los servicios de impermeabilización fronteriza sigue siendo competencia de la Guardia Civil, continuando así con el Plan existente para la prestación de los servicios en el perímetro fronterizo hispano-marroquí de Ceuta”. Lamenta la diputada que no se aclare más información.

“Aunque sí señala el Gobierno que se vienen manteniendo periódicamente reuniones, en la zona de actuación, entre el oficial jefe de la Unidad de la Guardia Civil encargada de la impermeabilización fronteriza y los oficiales responsables del contingente del Ejercito de Tierra desplegado en el perímetro fronterizo. Lo que no aclara es si este contacto se mantendrá una vez que esta semana ha sido retirado el apoyo de las Fuerzas Armadas a la Guardia Civil en la frontera”, expone, haciendo hincapié a que esta cuestión “preocupa a los agentes” por lo que la diputada “insiste en la falta de personal para vigilar una frontera cuyo paso, de momento, sigue cerrado”.

En cuanto al material, a pesar de las múltiples quejas de los propios agentes, el Gobierno insiste en que el personal de la Comandancia de Ceuta “está dotado de los sistemas de transmisiones propios del Ejército de Tierra”. “Además, se ha puesto a disposición del contingente del Ejército de Tierra terminales SIRDEE, asegurando su interacción con la frecuencia utilizada por la Guardia Civil”, explica el Gobierno para añadir: “Por último, en cuanto al alcance de los SIRDEE, el funcionamiento de los mismos está asegurado en todo el perímetro fronterizo, además de remarcar que dichos terminales utilizan repetidores de telefonía, por lo que el alcance de los mismos podría llegar a ser en todo el territorio nacional”.

La migración a la inversa: un marroquí escapa de Ceuta a nado y otro es interceptado por la Guardia Civil

Los bañistas de la playa del Tarajal han vuelto a ser testigos de qué están dispuestos a hacer los marroquíes atrapados en Ceuta con tal de regresar a su país y reencontrarse con sus seres queridos. Otro súbdito del país vecino ha huido de Ceuta a nado en este primer domingo del verano bordeando el espigón de la frontera.

Una segunda persona de la misma nacionalidad ha intentado repetir la fuga pero el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, a bordo de su patrullera, le ha interceptado cuando se encontraba en el mar, tal y como puede comprobarse en este vídeo:

A la desesperada, estos extranjeros han emprendido la fuga a la carrera por la orilla de la playa. Una vez ha tenido la escollera delante, se ha lanzado al agua y ayudándose de las rocas ha rodeado el espigón hasta que, superado el límite que separa ambos países, se ha adentrado en el mar para realizar su escapada a nado.

Como puede verse en el primero de los vídeos que acompaña estas líneas, un guardia civil conmina al marroquí a permanecer en el lugar y desistir de su intento de retornar a su país por vía marítima. El inmigrante desobedece las advertencias del agente y se retira de la escollera para garantizarse que nadie interfiera en el regreso a su patria.

Como ha ocurrido en ocasiones anteriores, como el sábado en el que ocho marroquíes consiguieron este mismo objetivo, el último fugado ha debido emular ser un bañista del Tarajal para pasar desapercibido antes de lanzarse a la carrera.

Aunque la Guardia Civil ha rechazado la salida de varios extranjeros durante el estado de alarma, el colectivo atrapado en Ceuta no se cansa de intentar cruzar esos metros que separan la ciudad autónoma del que es su hogar.

Parte de los marroquíes varados en Ceuta desde el cierre de la frontera a causa del coronavirus se alojan desde hace unas semanas en una nave ubicada en los polígonos del Tarajal, muy próxima a la playa que les sirve de vía de escape a su país.

El Ejército deja de vigilar la valla de Ceuta junto a la Guardia Civil

Los efectivos de la Comandancia General militar de Ceuta dejarán este sábado de patrullar el perímetro fronterizo de la ciudad autónoma, adonde se destinaron soldados a principios de abril por primera vez desde 2005 con el fin de liberar unidades de la Guardia Civil para hacer cumplir las medidas de confinamiento en las barriadas de la periferia.

Según han indicado fuentes de la Delegación del Gobierno, la dotación local de la Benemérita ha sido reforzada con efectivos procedentes de la Península especializados en control de masas (GRS) para garantizar la impermeabilidad del doble vallado de 8,2 kilómetros de longitud que separa la localidad española de Marruecos, sobre el que no se registran intentos de salto en grupo de inmigrantes indocumentados desde principios de año.

El Ejército ha utilizado efectivos del Tercio Duque de Alba II de La Legión, del Grupo de Regulares número 3 y del Regimiento de Caballería Montesa 3 para apoyar al Instituto Armado en las patrullas fronterizas, que comenzaron el 6 de abril y quedarán desactivadas con el final del estado de alarma, según ha acordado el Centro de Coordinación Operativa (Cecor) constituido en la Delegación para hacer frente a la pandemia.

En paralelo, esta semana ha comenzado la instalación en la parte superior de la valla exterior de Ceuta de unas defensas metálicas con forma de «peine invertido» que se proyectan hacia el territorio del país vecino y que se prevé que sean más efectivas y «menos cruentas» en caso de intentos de entrada irregular en territorio español que los alambres con cuchillas, las denominadas concertinas, que la coronaban hasta ahora, como ha adelantado El Faro de Ceuta.

Las obras de reestructuración del perímetro fronterizo local, que comenzaron a finales de 2019, deberían estar terminadas a finales de septiembre. Tienen un presupuesto de 8,3 millones y supondrán «un refuerzo de la seguridad» en la valla, donde según Interior «desde 2006 solo se habían hecho reformas concretas para reparar daños producidos por la climatología o por las entradas, a veces masivas, de personas».

La Benemérita seguía desde 2019 al guardia civil detenido por pase de inmigrantes

La operación llevada a cabo por la Guardia Civil para desmantelar una presunta organización dedicada al pase de inmigrantes de Ceuta a Algeciras, que se saldó con cuatro arrestos -uno de ellos un agente de la Compañía Fiscal-, llevaba trabajándose desde el último trimestre de 2019, cuando los investigadores del Instituto Armado pusieron en conocimiento de la magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 2 sus sospechas sobre la comisión de delitos vinculados al tráfico de personas.
Con las diligencias previas bajo secreto de sumario, los agentes efectuaron seguimientos sobre un componente de este Cuerpo, su mujer y otras dos personas. Ayer, los cuatro, entraron en prisión eludible bajo fianza de 6.000 euros, tal y como adelantó El Faro de Ceuta, acusados de delitos de organización criminal y contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.
Según los datos a los que ha tenido acceso este periódico, la Guardia Civil sospechaba del tráfico de personas de origen magrebí que eran introducidas en coches. Los pases se producían de manera muy activa, habiendo embarques prácticamente todos los meses. Las pesquisas de los investigadores se centraron en la persona de un componente de la Benemérita, del que se sospechaba que aprovechaba su condición para, usando el vehículo de su mujer, partir a Algeciras sobre todo a final de cada mes ocultando, en algunas de estas salidas, a un inmigrante en el maletero a sabiendas de que no se le registraría.

Durante los seis meses de investigación hubo seguimientos e intervenciones telefónicas

Ese inmigrante era captado por otro sujeto -uno de los cuatro detenidos- que ejercía de ‘facilitador’. El vehículo embarcaba con el inmigrante y este salía del coche estando ya en las bodegas y en plena ruta. Llegado a Algeciras, salía por la parte de los pasajeros, contando con el apoyo de una persona -otro de los detenidos- que le aportaría las maletas o ropas para que saliera de la estación marítima del puerto de Algeciras. En la operación han sido detenidas estas dos personas, el agente y su mujer. En sus viviendas los agentes de la Guardia Civil practicaron registros y durante todo el proceso de la investigación se ha contado con intervenciones telefónicas de los móviles usados por los detenidos, cuya transcripción ha sido notificada puntualmente a la magistrada instructora que hasta ayer mismo no levantó el secreto de sumario para proteger las investigaciones. La Benemérita controló varios embarques desde que nacieron esas sospechas sobre uno de sus agentes en el último trimestre de 2019. Hubo controles a embarques llevados a cabo a final de enero de este año, finales de febrero y justo dos a principios del mes de marzo, justo antes de que se dictara el estado de alarma y se suspendieran las travesías marítimas salvo expreso permiso. En todos esos embarques el vehículo empleado era el de la mujer del agente.
En las investigaciones se hicieron controles exhaustivos en la carga hecha en Ceuta y en el desembarco en Algeciras, constando en las actuaciones la detección de al menos uno de los inmigrantes que había llegado a la Península gracias a la actuación de esta presunta organización y fue interceptado en Málaga.
En la investigación, además de seguimientos e intervenciones telefónicas, se ha contado con grabaciones de cámaras que han sustentado las informaciones aportadas a su señoría durante los seis meses de trabajo que tan solo tuvieron que suspenderse durante el periodo de confinamiento enmarcado en este periodo de alarma.

Operación policial: recuperados varios fardos de hachís en la playa de la Bolera

Siete fardos de hachís, aproximadamente 250 kilos, han sido recuperados a primera hora de la tarde de este viernes en la playa de la Bolera de Ceuta. El aviso de un ciudadano alertando de la presencia de fardos con droga flotando en el mar ha movilizado a unidades de la Policía Nacional, Local y Guardia Civil, recuperándose del lugar tanto fardos llenos de droga como algunos que ya habían perdido la narcótica sustancia y, al sacarlos, solo quedaba la tela. La intervención se ha llevado a cabo pasadas las tres de la tarde y se han movilizado varios agentes de las distintas fuerzas de seguridad. Además, la Benemérita había sido comisionada por si era necesaria la localización de más bultos en el agua.

La Policía Nacional es la que ha asumido el servicio, procediendo a la detención y traslado a la Jefatura Superior de un individuo de origen marroquí presuntamente relacionado con los hechos, aunque no se descartaba que pudiera localizarse a más, al que se le imputa un presunto delito contra la salud pública y que, en principio, no tenía antecedentes. El CNP sigue investigando la implicación de más personas en esta operación frustrada.

El servicio vinculado al tráfico de drogas ha sorprendido a los bañistas que se encontraban en este lugar, siendo testigos no solo de las labores de detección de la droga sino de los esfuerzos de los agentes para ir subiendo cada uno de los fardos por un terreno complicado. Ha costado, pero finalmente con la colaboración de todos los policías se han ido subiendo todos los bultos con el hachís. Tras realizar el pesaje de los fardos, este se aproxima a los 250 kilos.

Los bañistas se ofrecían a colaborar con las fuerzas de seguridad en la detección de los fardos que flotaban en el mar. Tras un rastreo exhaustivo por el lugar han cesado las labores de búsqueda recopilándose la mercancía. Ahora se trata de averiguar su origen, porque de momento solo hay sospechas que apuntan a que en las inmediaciones había personas esperando para recibir el cargamento de la droga, pero estos extremos deben ser aclarados.

Cuatro detenidos, uno agente de la Guardia Civil, en un golpe al tráfico de inmigrantes

Agentes de la Guardia Civil de Ceuta han finalizado una operación que se ha saldado con la detención de cuatro personas, una de ellas componente del Instituto Armado y destinado en la Compañía Fiscal. Los detenidos, tres hombres y una mujer -esposa del agente- están acusados de delitos de organización criminal y contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, al investigarse su relación con el pase a la Península de inmigrantes ocultos en el interior de vehículos, de acuerdo con la información a la que ha tenido acceso El Faro de Ceuta.

La operación ha terminado con el arresto de estas cuatro personas y su puesta a disposición judicial, decretándose ingreso en prisión. Para los cuatro se han dictado autos de entrada en prisión eludible previo pago de fianza de 6.000 euros. Detrás de las detenciones hay muchos meses de investigación previos al dictado del estado de alarma, después de que investigadores de la Benemérita tuvieran conocimiento de una organización muy activa en el tráfico de personas en situación irregular que eran trasladados a la Península escondidas en coches. Se contaba con la participación de un componente del Instituto Armado a quien la Benemérita sitúa como integrante de este operativo a la hora de colaborar en el pase de estas personas.

Durante meses se hicieron seguimientos desde el origen de las cargas de las personas llegadas a Ceuta hasta su traslado a Algeciras, trabajándose en una operación que ha finalizado con la detención de estas cuatro personas y su puesta, este mismo viernes, a disposición judicial, ordenándose la entrada en prisión para los cuatro.

Fuentes consultadas por este periódico apuntan a la operatividad del grupo y a que había estado implicado en estas prácticas desde hacía meses. Se estaba detrás por llevar a cabo las detenciones de todos los presuntos implicados, de ahí que no se hayan producido los arrestos hasta conseguir los últimos extremos por los que apostaba esta investigación.

Más de 6.000 sanciones y 57 detenidos: el balance de las fuerzas de seguridad durante el estado de alarma

El estado de alarma, que finaliza este domingo 21 de junio después de poco más de tres meses, deja en Ceuta el balance de 6.462 propuestas de sanción y 57 personas detenidas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado (Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local) que han estado coordinadas bajo un único mando durante el periodo impuesto a raíz de la expansión del coronavirus.

Estos datos, ofrecidos por la Delegación del Gobierno tras la última reunión del CECOR, dejan una media de 67 sanciones diarias en los 97 días que durará en total el estado de alarma. “Tras tres meses de reuniones de coordinación y y de toma de decisiones con reuniones diarias, este órgano presidido por la delegada del Gobierno en esta crisis sanitaria, traslada ya la gestión al Gobierno de Ceuta, como Administración competente en este periodo”, ha explicado la Delegación.

Además de la delegada del Gobierno y su equipo de asesores, el CECOR ha estado integrado por la Vicepresidenta de la Asamblea y el Consejero de Sanidad, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Ingesa, Sanidad Exterior, Protección Civil y Cruz Roja.

Pase a la ‘nueva normalidad’

Al finalizar la gestión por parte del Gobierno de cuestiones como la seguridad y entrar nuestra ciudad en la última de las fases de la desescalada, la denominada ‘nueva normalidad’, comienza un nuevo escenario a partir de este mismo lunes. Ahora depende de cada administración autonómica y local el cómo organizar los protocolos y medidas para contener el coronavirus.

En la ‘nueva normalidad’ no hay límite de reuniones en los grupos y el aforo en los lugares lo determinará cada administración. Por ahora, la única que se encuentra en esta nueva normalidad es Galicia, que ha establecido en el 75% el aforo de los espacios interiores para todo tipo de actividades, como la hostelería -del 80% en el caso de las terrazas al aire libre, con un máximo de 25 personas por mesa-.

Se reabrirán los parques infantiles y se pueden establecer mayor distanciamiento social. Por ejemplo, en Galicia ha sido con un tope de una persona por cada cuatro metros cuadrados, así como en otros espacios de uso público al aire libre. La administración gallega podrá intervenir residencias públicas o privadas, asumir su control o apoyarlas puntualmente con su personal, y podrán abrir los centros de atención social, comedores sociales, centros de actividades de inclusión y similares con una capacidad del 75 % del aforo.

Espacios de culto, velatorios, comercio, espacios deportivos y piscinas, museos y espacios culturales seguirán tenido topes de aforo rebajados.

Condenada a 3 años y 4 meses tras ser detenida con casi 23 kilos de hachís

Tres años y 4 meses de prisión. Esa es la condena impuesta ayer a la navarra M.P.L., detenida en marzo de este año con casi 23 kilos de hachís en su vehículo. Ante la magistrada titular del Juzgado de lo Penal número 2 confesó que era conocedora de que en el vehículo Volkswagen Golf que ocupaba había una carga de hachís que pretendía trasladar a la Península. La joven, que cumple prisión preventiva desde su detención, reconoció ser autora de un delito contra la salud pública aceptando la pena impuesta por su señoría, que lleva pareja una multa de 37.421 euros.
En el banquillo había otro acusado, el llamado N.A.M., quien fue detenido por la Brigada Provincial de la Policía Judicial al ser el propietario del coche que conducía la joven. En su declaración aseguró que le había dejado su vehículo a un amigo, sin conocer que este a su vez lo cargaría de droga para que fuera trasladada por la acusada. Aunque ese día viajaba en el barco, dijo no saber nada de la droga. La acusada, en su declaración, lo exculpó por lo que fue absuelto en sentencia dictada in voce.
La cantidad exacta de hachís, 22’4 kilos con un THC superior al 34’36%, fue localizada por la Policía Nacional durante un control llevado a cabo cerca de la estación marítima. El coche les infundió sospechas, por lo que procedieron a su registro, hallando en su interior hachís y procediendo a la detención de la ahora condenada y de otra compañera, también de Navarra, que le acompañaba.
Componentes de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana localizaron el hachís con ayuda de guías caninos, estando oculto bajo el aforador del combustible (37 tabletas) y once bellotas.
La acusada no tenía antecedentes penales y este es por tanto su primer delito por tráfico de drogas, reconocido y penado en sentencia firme.

En el día de ayer también se celebró otro juicio por tráfico de drogas seguido contra un joven que fue detenido por la Guardia Civil en febrero de este año con más de 11 kilos de hachís en su poder, mientras viajaba en una motocicleta. La Defensa hizo valer la grave adicción a las drogas que sufre para justificar que ese pase de drogas no había sido con ánimo de tráfico sino para cobrar un dinero por deudas derivadas de su adicción. Mostró además su deseo de poder rehabilitarse después de una vida con múltiples recaídas en el consumo de estupefacientes que le había llevado a la comisión de este delito.

Acusado de una desobediencia a la Guardia Civil

El juicio seguido contra un joven, acusado de incurrir en un delito de desobediencia contra la Guardia Civil, quedó ayer visto para sentencia después de que el acusado A.A.A. negara que el pasado 30 de marzo correteara a varios agentes de este Cuerpo después de que le dieran el alto en multitud de ocasiones cuando, estando en pleno estado de alarma y con órdenes de confinamiento, se encontraba en la zona del Camino de Ronda. El acusado manifestó que había acudido al lugar para practicar deporte y que llevaba puestos unos auriculares por lo que no escuchó los ‘altos’ de viva voz que le habían dado los guardias civiles. Dijo que estaba corriendo pero porque formaba parte de los ejercicios de preparación física que estaba llevando a cabo. Los distintos guardias civiles que prestaron declaración por videoconferencia insistieron en que le dieron el alto en varias ocasiones al acusado y que este les vio perfectamente, corriendo hasta que se le detuvo. Insistieron en que el acusado les vio pero ninguno pudo clarificar si llevaba puestos unos auriculares. Sí que uno de los agentes dejó claro que en ningún momento se produjo una resistencia grave en la detención. Todos coincidieron en que el acusado no solo les tuvo que ver sino que también escuchar ya que el alto se le dio de la manera más clara posible y en reiteradas ocasiones. Fiscalía entiende que se incurrió en una desobediencia grave e hizo hincapié en que la declaración del acusado no era “verosímil”. Su Defensa pidió la absolución.