‘Los especiales’ insisten en tildar de «normal» su desenfrenada intimidad con el profesor acusado

Todo absolutamente “normal” y consentido, cosas de amigos, aunque se salgan de los cánones. La segunda sesión del juicio oral en el que un exprofesor del Colegio San Agustín, de Ceuta, de casi 70 años se enfrenta a más de 40 de cárcel por la supuesta comisión de ocho presuntos delitos de índole sexual con los menores del “círculo” que tejió en ese centro y Las Penas con niños que ahora suman al menos entre 19 y 33 años ha servido este martes para escuchar ratificar a otros siete de ellos. Como ya habían aseverado otros cuatro este lunes, mantenían una desenfrenada relación de confianza, a tenor de sus detalles, que desde su punto de vista no tiene por qué llamar la atención.

Dicen que el acusado no les enseñó nada sobre el sexo, una de las claves de la estrategia de la defensa, pues todos afirman que al empezar Secundaria ya lo sabían “todo”, algunos incluso desde Primaria, de acuerdo con sus recuerdos, nublados a veces para acordarse de las imágenes o las conversaciones más calientes cruzadas con el adulto, en cuyo hogar y hasta en cuya cama se tomaban fotos y se dejaban grabar vídeos (“lo pedí yo para regalárselo a mi novia”, ha argüido uno sobre un encuentro con el sexagenario) desnudos o con muy poca ropa.

La segunda tanda de testigos exalumnos del centro concertado, los supuestamente conocidos como ‘Los especiales’, apodo que en el que uno ha dicho no reconocerse, ha mantenido la línea de todos sus predecesores salvo los padres denunciantes y su hijo: nunca se sintieron “acosados, coaccionados o incómodos” con el docente, al que trataban “como a un amigo” si no como “a un familiar”. Hasta “como un segundo padre”, según alguno.

juicio-exprofesor-san-agustin-abusos-sexuales-003En ese ambiente de camaradería extrema que presentan como de lo más corriente pese a su diferencia de edad y roles (la defensa de A.D.B. también incide en subrayar que cuando más se estrechaban las relaciones con los adolescentes ya no les daba clase directa) han aceptado que sí, que fluían imágenes, algunas explícitas, porque les gustaba “presumir” de cuerpos. No obstante, ninguno ha dejado de recalcar que siempre las proponían o reclamaban ellos (sólo dos han concedido a regañadientes que se las pedía el procesado) o tomadas por ellos hasta quitándole el móvil “cuando se descuidaba” porque “teníamos su contraseña”.
Fotos, vídeos y palabras no menos subidas de tono. A cualquier hora y al menos por Whatsapp (lo que consta en las diligencias) se hablaba de todo, “pajillas” incluidas, así como de los primeros encuentros sexuales de los chicos con sus novias, de las que daban cuenta al profesor “con normalidad” y todo lujo de detalles. En ocasiones hasta le mandaban vídeos con consignas como ‘muchas pollas para todos, amor, paz y folladas’, lenguaje al que el profesor no manifestó ningún reproche.

Los citados este martes también han admitido que dar “masajes” (en su caso no recibirlos) al profesor era algo habitual, ya fuera en su casa o en el laboratorio del centro, la mayoría ha negado que se dejase quitar sus pelos por el acusado. Sí han asumido también como “normal” llamarse unos a otros, así como a su docente, de forma constante “mi amor” o “mi vida”. También hablar de “celos” en caso de no tener un contacto frecuente o al referirse a chicas.

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Por añadidura han relatado que era común, tampoco nada raro, ir a su casa (los “macarrones” del padre del acusado causaban sensación, se ha pregonado) a echar el rato “mientras corregía exámenes” o a depilarse. Lo mismo acudir invitados por él al Parador La Muralla (estos no pasaron por El Refectorio) o recibir regalos como calzoncillos, camisetas y bañadores apretados que alguno fue a su domicilio a probarse: “¿Y qué?”, se ha llegado a interpelar a la fiscal. En algún caso eran correspondidos con “una pulsera, un pantalón y una estampita”, tal y como ha detallado un joven.

“Le tratábamos con mucho cariño y la amistad siguió con el paso de los años”, ha relatado el más veterano, que con el aval de “mucho tiempo” ligado a la comunidad agustiniana ha dicho no haber visto nunca “nada afectivo o sexual que me llamase la atención”. “Siempre nos ha tratado con cariño, pero nada de pasarse de ahí”, ha remarcado.

Algunos testigos han intentado rebatir la versión de la acusación según la cual el hijo de la denunciante era hasta que el acusado le incorporó a su pandilla un chico “tímido” (“todo lo contrario”), así como desmentir que se hayan “puesto de acuerdo” para autoatribuirse la autoría y remisión de sus fotos al docente o que intentasen persuadir al único chaval que se ha salido del carril para que volviese al redil.

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La Fiscalía se ha interesado por si el acusado “compartía habitación” con los niños en los viajes del colegio a la vista de fotos en las que compartía espacio con jóvenes semidesnudo equipado sólo con una toalla (“no recuerdo”, ha alegado un testigo que no ha ratificado que se usase el celular del procesado para tomarse imágenes).

Las idas y venidas al laboratorio (habitualmente “en los recreos”), punto asiduo de masajeo, o sus incursiones en los vestuarios con niños dentro también han sido objeto de interrogación, aunque el Ministerio Público se ha vuelto a topar con poco más que vaguedades en este campo. “Entraba porque tenía un cuartillo, tenía que hacerlo… Pero siempre cuando nosotros salíamos”, ha matizado otro chico que se ha contradicho casi al segundo asumiendo que era el único adulto que lo hacía mientras se “cambiaban o duchaban”.

“Teníamos charlas sobre temas sexuales, cosas típicas entre amigos, y algún condón le pedí”, ha reconocido un chico a quien el docente ofreció con 15 años incluso “prácticas” para aprender a colocárselo, algo que él ha dicho no recordar (“nunca se llegó a dar”), como tampoco por qué tipo de vídeos o conversaciones se mostraba el docente inquieto si no eran borrados inmediatamente.

«Yo creo que me ha aportado mucho más en el plano positivo que negativo, me ha ayudado cuando he tenido problemas y lo que se hizo fue con mi consentimiento, así que es problema mío y de nadie más», ha terminado uno de los testimonios más largos.

El acusado de daños y resistencia durante la visita de Sánchez se cree cabeza de turco

En plena crisis de mayo, tras la entrada de miles de marroquíes en Ceuta, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, garantizó con su visita el respaldo que el resto del país daba a la ciudad. No todos lo entendieron así. Un grupo acudió al entorno del helipuerto para increpar a Sánchez y al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Y algunos superaron las líneas permitidas. Dos personas terminaron siendo acusadas pero una de ellas, el llamado R.L.E., se conformó ya en instrucción con una pena de 6 meses de prisión y otros 6 de multa reconociéndose culpable de delito de resistencia y desobediencia grave a la autoridad. Rebasó el cordón policial para patear uno de los coches camuflados.

El otro acusado, llamado J.S.T., ha sido juzgado este martes por el magistrado titular del Penal número 2, quien ha dejado visto para sentencia el caso después de escuchar a todas las partes citadas en este acto de juicio oral, fase estelar del procedimiento. J.S.T. se enfrenta a 4 años de prisión por acometer contra el coche oficial, por delitos de resistencia y desobediencia grave además de daños. Una pena mayor que la del otro acusado porque le consta la agravante de reincidencia.

El propio acusado ha reconocido haber sido condenado anteriormente a 4 meses de multa por delito resistencia ya que no quiso ponerse la mascarilla.

Ese 18 de mayo dice que se encontraba en las inmediaciones del helipuerto “en mi derecho de manifestarme como todos los ciudadanos”. Había un cordón policial “pero no cuando me acerqué al coche, por lo que ha negado que desobedeciera las órdenes de la Policía. “Me dijeron en comisaría que con mi pasado me iban a coger como cabeza de turco. Me acerqué al coche, escupí al suelo por lo que estábamos pasando y no hacían nada. Insulté fuera de aquí, cabrones, invasores. No di ninguna patada, ni golpe, hice el intento de escupir al suelo pero fueron gente de mi alrededor. Me dijeron que por mi pasado yo iba ser responsable y que no tenía que haber ido a manifestarme. No conozco a ninguno de los policías (escolta) que iban en ese vehículo”, ha manifestado. “Me quieren meter el marrón como sea”. “Por mi pasado, me quieren meter todo esto. Como tengo un pasado, pues quieren que siga así”, ha insistido presentándose como una especie de cabeza de turco.

A preguntas de su Defensa ha insistido en que el cordón policial estaba alejado de él. “Se ve en el vídeo que los policías están a la izquierda y ninguno me dice nada. Había mucha más gente a mi alrededor. No golpeé nada”, ha recalcado.

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Declaraciones de los policías nacionales

El policía nacional que ejerció de instructor del atestado ha prestado declaración para indicar que el agente que conducía el vehículo lo reconoció sin género de dudas. “No titubeó en ningún momento y sabía perfectamente que era él”.

Otro policía que participó en la investigación para intentar identificar a través de diferentes vídeos no ha dudado en identificar a uno de los autores señalando que era el acusado. “Fue fácil de identificar porque había muchas imágenes de prensa local de muy buena calidad”, ha reseñado. El policía que iba conduciendo lo identificó porque los golpes del acusado se produjeron en ese lugar por eso no tuvo dudas.
El magistrado ha admitido el visionado de un vídeo de 16 segundos solicitado por la Defensa como prueba de descargo tomado desde otro ángulo que complementa al de la actuaciones policiales que han nutrido la investigación.

El agente ha reseñado que se llegó a los dos acusados por imágenes ya que “no tuvimos más indicios de que otra persona que golpeara el vehículo”, al ver solo a los dos, el ya condenado y el ahora juzgado. El inicio de la investigación comenzó con la información de un compañero de la Brigada.

Otro policía que era el conductor del coche a la salida del helipuerto ha declarado que el acusado “se tiró hacia mi lado escupió y dio una patada”. Había un cordón policial que estaba manteniendo a la gente. “Golpearon varias personas mi coche, pero veo perfectamente la cara del acusado porque es mi lado. Lo reconocí perfectamente porque lo conozco de la misma barriada y encima judicialmente. No tengo dudas, yo lo reconozco a él, igual que él a mí. Nunca he tenido un problema anteriormente con él”, ha recalcado, destacando que escupió al cristal y pateó el vehículo.

Las distintas versiones de Fiscalía y Defensa

En la lectura de los informes el Ministerio Fiscal considera que quedan acreditados los hechos haciendo hincapié en que el acusado, al negar los hechos, ha reconocido que increpó, escupió, pero que no golpeó, ni rebosó ningún cordón. Por otra parte están los policías de los que la Fiscalía dice que merecen una credibilidad ya que hacen su trabajo con objetividad. En ese atestado, un agente lo reconoce sin titubear y no cabe la existencia de resentimientos o intereses ajenos.

Fiscalía hace hincapié en que los policías coinciden en que se identificó al acusado en todo momento habiendo un cordón policial importante ya que eran las máximas autoridades del Gobierno, y se ve en las imágenes, las que pasaban recogiéndose en imágenes al acusado pegado en los vehículos, por lo que ya se había saltado ese cordón. Se le identifica perfectamente porque golpea el coche en su lado, y encima un agente lo reconoce porque son del mismo barrio y lo conoce por sus antecedentes penales.

La Defensa se ha opuesto opuesto al informe de la Fiscalía destacando que por dos vídeos no se puede imputar a su representado, haciendo hincapié en que los policías no se ponen de acuerdo si rompen o no el cordón policial. “En el vídeo que hemos aportado se ve como no hay ni un policía, ni de lejos y cuando se produce la salida del primer vehículo, los policías se van a ese coche. Es chocante la declaración del policía que ha visionado las imágenes y sea diferente a lo que hemos visto nosotros”. Ha pedido la absolución de su patrocinado o, a lo sumo, de caber una condena que sea por un delito leve de daños que debería ser suspendida, algo a lo que Fiscalía se opone.

Condenado a pagar una multa por amenazar a un médico del Hospital

El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta condenó al llamado S.B.A. por un delito leve de amenazas. El acusado, que previamente estaba investigado por un delito de atentado, reconoció los hechos y aceptó la pena de multa de 30 días con una cuota diaria de 5 euros.
Eso sí, el acusado deberá abonar dicha multa ya que de no hacerlo cumplirá 15 días de prisión. El acuerdo previo entre la Defensa y el Ministerio Fiscal evitó la celebración de la vista oral que estaba fijada para este lunes.
Los hechos a los que se hizo referencia en este juicio ocurrieron el 1 de febrero de 2020. El acusado se encontraba en el Hospital Universitario a las 15:30 horas cuando, con ánimo de menoscabar la integridad y atemorizar al médico que estaba desempeñando su funciones en la zona de Urgencias debidamente uniformado, le profirió expresiones tales como: “Me cago en tu madre. Ya te pillaré en la calle, aquí en el hospital estás protegido, pero ya saldrás a la calle”, llegando a levantarle el puño para golpearle siendo retenido por los vigilantes de seguridad.
Este hecho por desgracia no es un caso aislado, ya que desde el Sindicato Médico se ha venido denunciando en los últimos años que los profesionales sanitarios se sienten “desprotegidos” en sus puestos de trabajos.
Desde el Sindicato Médico, pidieron a las autoridades que, “por favor”, apoyen a los profesionales sanitarios y se movilicen contra la avalancha de ataques a los trabajadores de la salud que se dan en redes sociales. Y a la ciudadanía también piden que ante las calumnias expuestas en redes sociales “analicen la fuente del mensaje y frenen la cadena de transmisión”.
«Nos sentimos frustrados e indefensos, con miedo ante la falta de medidas para defender nuestra integridad física y psicológica. Los sanitarios procuramos proporcionar las mejores condiciones de salud a nuestros pacientes y, en ocasiones, vemos cómo la sociedad nos lo devuelve con mensajes de odio a través de diferentes canales», expresaron.
Para el Sindicato Médico, Ceuta “ha sido testigo de cómo las redes sociales se están utilizando para difamar a médicos y a otros profesionales sanitarios de nuestra ciudad”.

Intenta cruzar más de 20 kilos de hachís pero dice que no era consciente

El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta ha suspendido un juicio a falta de la testifical de la perito forense y la lectura de los informes finales. El llamado A.D.R.O. está acusado de un delito contra la salud pública, por el cual lleva en prisión desde el día de los hechos, y la Fiscalía le pide 3 años y 8 meses de prisión, así como el pago de una multa de 44.158,775 euros con 120 días de responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago.
La Defensa, por su parte, se basa en unos informes médicos en los que viene reflejado que el acusado tiene detectada una esquizofrenia desde hace más de 10 años por lo que no era consciente de la gravedad de sus acciones. Los hechos a los que se hizo referencia en este juicio ocurrieron el 5 de septiembre del año pasado. El acusado, a preguntas de la Fiscalía, reconoció que era conocedor de que intentó pasar hachís, pero no era consciente de que estaba cometiendo un delito. Explicó que vino a Ceuta porque le prometieron 2.000 euros si pasaba droga desde nuestra ciudad a Algeciras, pero que de ser detenido solo tendría que pagar una multa. Indicó que se quedó alojado en un hotel de la ciudad y que dejó el coche en un parking con las llaves puestas para que le introdujeran la droga.
No se movió de Ceuta hasta que no recibió la llamada de que todo estaba listo y fue cuando intentó cruzar hacia la localidad gaditana. Una versión en la que señala con detalles todo el proceso, pero en el que afirma que la noche antes consumió alcohol y cocaína, motivo que le hace imposible recordar si se había tomado la medicación para su enfermedad. En el informe de la forense, y según detalló el abogado del acusado, viene certificado que es consumidor de cocaína.

El acusado se mostró tranquilo y no indicó dónde estaba la droga, según los agentes

Por otra parte, los agentes de la Benemérita que testificaron señalaron que estaban prestando sus funciones en el control de vehículos previo al embarque al ferri que conduce hasta Algeciras. Los agentes indicaron que el perro se sentó señalando que podría haber droga en el coche por lo que procedieron a introducir el coche en un habitáculo contiguo para inspeccionar al detalle. Los agentes afirmaron que el acusado estaba tranquilo en todo momento y que no les indicó dónde estaba la droga, una versión contradictoria a la del acusado ya que afirmó que él les explicó dónde la llevaba escondida.
Como consecuencia del registro se encontraron en los huecos naturales de los bajos del asiento del copiloto la cantidad de 55 capsulas resina de hachís con un peso de 25.975, 759 gramos, con un índice de THC del 34,75% y un valor en el mercado de 44.158,775 euros.
Ahora falta la testifical de la forense que la hará a finales de este mes y que fue solicitada por parte del Ministerio Público y los informes finales para que el juicio quede visto para sentencia.

Acusado de 4 delitos de violencia de género en el mismo mes

El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta dejó visto para sentencia hasta cuatros juicios contra la misma persona. El acusado se enfrenta a 4 años de prisión por varios delitos de violencia de género: 1 de amenazas y 3 de quebrantamiento de la condena, así como orden de alejamiento sobre la víctima. El acusado, meses antes de la celebración de los juicios, fue analizado por varios peritos y todos concluyeron que era una persona imputable, que tenía lagunas de tiempo, pero que era conocedor de cuando estaba realizando un delito.

Los hechos ocurrieron en un periodo corto de tiempo. El primero de ellos y por lo que se le impuso una orden de alejamiento de 150 metros ocurrió el 13 de marzo del año pasado, cuando el acusado, según explicó la víctima, en el domicilio familiar situado en la barriada Príncipe Alfonso le empezó a proferir expresiones tales como: “Te voy a quitar de en medio, voy a explotar la bombona y a ver dónde vas a dormir”. Asimismo, la víctima señaló que el acusado portaba un cuchillo y le dijo: “Como no te calles, te lo voy a clavar en la barriga, por mi madre”. Ante ese hecho, la denunciante se encerró en su cuarto y llamó a la Policía que se acercó hasta el domicilio.

De ese suceso, el Juzgado de Guardia decretó una orden de alejamiento de 150 metros sobre la víctima que, según expresó, se lo ha saltado en muchas ocasiones habiéndolo denunciado 3 veces. Todos estos supuestos quebrantamiento ocurrieron en octubre, donde la denunciante señaló que el acusado acude hasta la puerta de su domicilio y le echa orina a través de una botella mientras le profiere amenazas. El acusado niega estos hechos, aunque admite que sí se acerca al domicilio pero para pedirle cosas personales o comida. Una versión que corroboraron los agentes del CNP, ya que indicaron que el acusado no negaba haber estado en las inmediaciones del domicilio con la intención de comunicarse con ella, pero no profiriendo amenazas.

«Amistad familiar» o interés «sexual»: las dos versiones del «círculo» del profesor

La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta ha acogido este lunes en horario de mañana y tarde la primera jornada del juicio oral en el que A.D.B., exprofesor del Colegio San Agustín, se enfrenta a una petición de más de cuarenta años de cárcel de la Fiscalía por ocho presuntos delitos de naturaleza sexual con menores de edad.

Ante el Tribunal, la defensa, la Fiscalía y la acusación particular han testificado cinco jóvenes que actualmente cuentan entre 18 y 23 años de edad que han dado dos versiones radicalmente diferentes de lo que se movía en el “círculo” del acusado, del que todos han reconocido haber formado parte de una forma u otra durante los últimos años.

Los padres que en noviembre de 2017 denunciaron a la Guardia Civil lo “impropio” de las relaciones que el profesor mantenía con su hijo, entonces con 14 años, y el propio joven han rechazado que lo que el docente hacía con los chavales pueda ser tildado de “normal”, como han repetido todos los demás.

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El que más y el que menos, por voluntad propia u obligados por la pericia de la fiscal, ha reconocido que tenía su teléfono móvil, que se trataban de forma muy cariñosa (“mi amor”, “mi vida”, “te quiero”…), que se daban mutuamente masajes y que se cruzaban fotos más o menos subidas de tono. También que recibían regalos o invitaciones para comer o cenar en lugares como el Parador La Muralla o el restaurante El Refectorio.

El entonces menor cuyos padres alertaron de lo que pasaba a la Benemérita tras pasar por la Fiscalía de Menores después de que su madre decidiese poner pie en pared y revisar el contenido de su teléfono móvil al ver a su vástago, la gota que colmó el vaso, llegar a casa con unas deportivas de 80 euros regaladas por el procesado es el único que, con el paso del tiempo, ha asegurado que ahora aprecia lo que entonces sólo creyó intuir: que tanta proximidad, fotos incluso desnudo en casa del profesor incluidas, traían detrás un interés “sexual”.

Según han explicado sus padres, el chaval, muy tímido a su llegada a Ceuta, se fue soltando tras entrar en el “círculo” de los “preferidos” del acusado, al que se juzga por ocho supuestos delitos de tenencia y elaboración de pornografía infantil, corrupción de menores, abuso y agresión sexual a menores de 16 años, inducción a la prostitución de menores y ‘sexting’.

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“Cuando leí sus conversaciones de Whatsapp tuve hasta que vomitar”, ha confesado su madre, que junto a su padre acordó no meterle más “presión” contándole lo de su denuncia hasta varios meses después. Cuando lo hicieron se enteraron de que, en realidad, el profesor se lo había contado al día siguiente de que acudieran a la Casa Cuartel, de que sus amigos le habían dado de lado, de que le habían sugerido que asegurase que las fotos con menos ropa o en dependencias escolares se las hacían entre ellos con el móvil del acusado y que era una aplicación la que las subía directamente a su ordenador.

Todos los demás testigos han caminado por esa misma senda. Han negado que nunca fuesen “coaccionados” por el profesor para hacerse fotos, darle masajes o dejarse depilar hasta sus partes más íntimas. También que no les enseñó “nada” sobre sexo, pues en Secundaria ya lo sabían “todo”.

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Uno tras otro, cuatro testigos han aseverado que para ellos era “como un familiar” o “como uno más” de la pandilla de coetáneos adolescentes, alguien a pedirle preservativos o contarle lo que hacían con sus novias, pero también alguien a pedirle ayuda para cualquier cosa, una persona de su “máxima” confianza a la que habían conocido en los círculos concéntricos que formaba entre el ‘San Agustín’, la Cofradía de Las Penas y el fútbol.

El juicio continuará este martes y este miércoles con las declaraciones de más exalumnos del procesado, para el que la acusación particular solicita casi 18 años de cárcel tras haber renunciado expresamente a cualquier indemnización económica, y de varios de los agentes que participaron en la investigación que la defensa ha intentado anular en el prólogo de la sesión sin éxito.

Rechazan anular los vídeos y fotos localizados en poder del exprofesor del San Agustín

La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta ha rechazado este lunes en el inicio de la vista oral contra un exprofesor del Colegio San Agustín acusado de ocho presuntos delitos de naturaleza sexual con menores de edad todas las cuestiones previas planteadas por su abogado. La defensa ha intentado sin éxito que se declarasen nulos parte de los autos que motivaron la entrada y registro que la Guardia Civil practicó en noviembre de 2017 en el domicilio de A.D.B. para, con ello, desembarazarse del material supuestamente incriminatorio que en forma de vídeos, fotografías y conversaciones de Whatsapp halló en su teléfono móvil, su ordenador personal y otros dispositivos electrónicos.

El docente, ya jubilado, se enfrenta a una petición de cárcel de más de 40 años de la Fiscalía (casi 19 solicita la acusación particular) por ocho supuestos delitos de tenencia y elaboración de pornografía infantil, corrupción de menores, abuso y agresión sexual a menores de 16 años, inducción a la prostitución de menores y ‘sexting’.

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Su abogado ha argumentado sin éxito que durante la instrucción de la causa fue víctima de supuestas vulneraciones del derecho fundamental a la defensa y a ser informado de la acusación con el objetivo de anular la calificación provisional de la acusación particular. También ha alegado que se atacó su derecho fundamental al honor y a la intimidad personal y la inviolabilidad de su domicilio, en estos casos con el propósito de anular la primera intervención de la Benemérita en su casa y las pruebas recopiladas que fundamentan buena parte del sumario.

La Sala no ha aceptado ninguna de las peticiones de la defensa, a las que se ha opuesto tanto la Fiscalía como la acusación particular, y solamente ha dejado para la fase de sentencia la toma de posición con respecto a sus reparos en relación con si la instructora motivó y delimitó correctamente hasta dónde podía llegar la Guardia Civil al acceder a la vivienda del acusado y hacerse con material guardado en sus dispositivos electrónicos.

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Una vez resueltos esos preliminares, con cuya mera exposición el abogado del procesado se guarda bazas con vistas a posibles recursos en caso de ser condenado, la vista oral ha comenzado con las testificales de dos de los testigos propuestos por la defensa. Se ha tratado de dos chicos que ahora cuentan 21 años en cada caso y que formaban parte de lo que han descrito como una pandilla de gran confianza en la que el profesor se había integrado como uno más.

Ambos han reconocido que a veces se daban masajes o se ayudaban a depilarse; que fueron con el acusado a comer o cenar a locales como El Refectorio o el Parador La Muralla, así como a su casa, y que recibieron regalos como bañadores ‘turbo’. También que se cruzaban mensajes cariñosos (“te quiero”, “mi amor”, “mi vida…”) o de carácter sexual en ocasiones, pero siempre sin sentirse “coaccionados” ni con “contraprestaciones” de por medio. De acuerdo con sus contestaciones, ni el exprofesor les enseñó nada sobre el sexo ni echando la vista atrás les parece que su relación “chirriase”.

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Igualmente han alegado que si en el móvil del docente (con el que trabaron “mucha confianza” a través de familiares, en el colegio o en la Cofradía de Las Penas) aparecieron muchas imágenes suyas, algunas en poses sugerentes, fue porque tenían fácil acceso al mismo y porque al ser un iPhone teína “calidad” para después subirlas a las redes sociales o intercambiárselas entre ellos.

Absuelto tras ser denunciado por abofetear a su mujer al no persistir la acusación

El Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta ha absuelto a un hombre del delito de malos tratos del que venía siendo acusado, en concreto de haber abofeteado a su pareja en el interior del domicilio familiar. Fiscalía solicitaba que se le impusiera una pena de 12 meses de prisión además de una orden de alejamiento respecto de su mujer. El no contar con el mantenimiento de la versión incriminatoria de la fémina ha fundamentado la sentencia absolutoria, calco de las tantas que se dictan en los juzgados al no mantenerse la acusación por parte de la víctima cuando se llega a juicio oral.
Al no existir una mínima actividad probatoria de cargo, no puede sostenerse base alguna que desvirtúe el principio de presunción de inocencia, lo que concluye en el dictado de sentencia absolutoria.
En el acto de juicio oral que se celebró en el Penal, tanto el acusado como la denunciante no declararon, sin existir testigos que pudieran aportar algún dato de que los hechos se hubieran producido tal y como en un principio se relató en la denuncia que dio origen al procedimiento y que se presentó en la Jefatura Superior de Policía.
“No hay pruebas”, concluye el magistrado, para “declarar enervado el derecho fundamental a la presunción de inocencia” al no haberse contado con otros testigos que hubieran declarado sobre estos hechos.
Buena parte de las denuncias por violencia de género presentadas se retiran antes de que haya un dictamen judicial al no llegar siquiera a vista oral o terminan siendo absolutorias al no contarse con la declaración final de la víctima.
En 2021 la Oficina de Atención a la Víctima, ubicada en el Palacio de Justicia, recogió 174 denuncias, menos que en otros años, registrándose un aumento de causas por delitos sexuales que ascendieron a 26.

Absuelto tras ser denunciado por amenazas a su expareja y su madre

El Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta ha absuelto a un acusado de obstrucción a la justicia a quien se acusaba de haber intimidado tanto a su expareja como a la madre de esta, en un tema derivado de una inicial denuncia por violencia de género. El Ministerio Fiscal había solicitado que se le impusiera una pena de 2 años de prisión y multa. Los intereses del acusado han sido defendidos por la abogada María Cózar. Este negó en el acto de juicio oral celebrado a final del año pasado haber vertido esas amenazas.
En sentencia, a cuyo contenido íntegro ha tenido acceso El Faro de Ceuta, se hace constar la necesidad de una declaración coherente, verosímil y sostenida para poder enervar la presunción de inocencia, algo que en este caso no se pudo probar.
Entre otros detalles, la expareja y su madre hicieron constar presuntas amenazas del acusado realizadas desde un número de teléfono que no era el suyo, ni tampoco de su titularidad. No se aportó pruebas de que ese número perteneciera al acusado. Hubo un elemento que añadió “opacidad” al asunto, la mención a 700 euros que habría pedido la denunciante a cambio de retirar la acusación y que quedaron recogidas en una conversación.

Existían conversaciones en Instagram que han suscitado dudas

Se presentaron como prueba comentarios recogidos a través de Instagram en los que se hace mención expresa a ese dinero.
Considera el magistrado titular que las declaraciones contra el acusado no bastan para enervar la presunción de inocencia al no reunir los requisitos exigidos por la jurisprudencia, tales como la persistencia en la incriminación, la verosimilitud, coherencia y ausencia de incredibilidad subjetiva.
No hay constancia de llamadas amenazantes, pero sí que, en cambio, surge una “duda razonable sobre el móvil espurio que podría haber movido la denuncia”, a tenor de las conversaciones conocidas. Constituyen un “documento” que se puede examinar según la “sana crítica a la luz de la totalidad de la prueba practicada y con un valor objetivo” como es la existencia de esa alusión a los 700 euros y que el nombre de la denunciante casara con el del perfil que figura.
En este fallo absolutorio ha pesado la existencia de una duda razonable sobre la veracidad de los hechos denunciados frente al acusado.

Juicio de abusos sexuales con un exprofesor del ‘San Agustín’ acusado, el lunes

La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta retoma su actividad este lunes con el inicio de las sesiones -salvo suspensión de última hora- correspondientes al juicio seguido por delitos sexuales contra un exprofesor del colegio San Agustín. Las fechas señaladas en principio son del 10 al 12.

En la causa figura como acusado el llamado A.D.B., procesado por ocho presuntos delitos de naturaleza sexual (los que imputa la Fiscalía son elaboración y tenencia de pornografía infantil, corrupción de menores, abuso sexual a menor de 16 años, inducción a la prostitución a menores en distintas variantes y ‘sexting’).

Las partes han sido citadas para este lunes, sin que haya prosperado la petición de aplazamiento que solicitó la Acusación Particular. Este extremo volverá a retomarse este lunes.

El letrado que defiende los intereses de los denunciantes atribuye al exprofesor seis delitos por los que solicita una condena de 17 años y 9 meses de cárcel: por el de tenencia de pornografía infantil, nueve meses de prisión; por el de corrupción de menores, un año y medio; por el de abuso y agresión sexual a menores de 16 años, tres años; otros tres y medio, por inducción a la prostitución de menores de edad; siete años por elaboración de pornografía infantil; y dos por ‘sexting’.

En el caso de la Fiscalía la pena es superior, ya que en su calificación inicial solicita de 42 a 66 años de cárcel por actos desde 2003. En concreto relaciona al acusado con la comisión de ocho presuntos delitos de elaboración y tenencia de pornografía infantil, corrupción de menores, abuso sexual a menor de 16 años, inducción a la prostitución a menores en distintas variantes y ‘sexting’.

En una calificación de “más de 100 páginas”, concluyó de las diligencias practicadas que el procesado “se aprovechó de su condición de docente para, desde 2003, en ejecución de un plan preconcebido y aprovechando idéntica ocasión, tener acceso a los números de teléfono de menores de edad y lograr, con ánimo libidinoso, una relación y trato que excedía del amistoso y llegaba al ámbito sentimental y sexual”.

Las investigaciones desarrolladas fueron practicadas por la Guardia Civil, que elaboró un informe al detalle aportado a la instrucción que ha sido realizada por el Juzgado número 6.
En las distintas sesiones previstas se contará con la declaración de los investigadores, del propio acusado y de víctimas que ahora son ya mayores de edad.