
Aume decide, tras la sanción de un mes a su presidente, que haya un portavoz en la delegación ceutí Desde tiempos ancestrales el ser humano se las ha apañado para encontrar soluciones ante los problemas presentados, buscar la mejor de las maneras para sortear las piedras colocadas en el camino. Así fue siempre y así, con mayor o menor acierto en muchos campos, ocurre ahora.
Como último ejemplo, en este caso en el ámbito castrense, nos topamos con la medida que ha decidido adoptar la Asociación Unificada de Militares Españoles, denominada como Aume, y que atañe a su delegación ceutí, una decisión que concierne no sólo de manera exclusiva a los militares afectados sino también a aquella opinión pública interesada en conocer todo cuanto pueda resultar llamativo en la plaza militar.
Se trata por tanto de erigir a una persona civil como portavoz de la Asociación Unficada de Militares Españoles en Ceuta, una voz que pondrá sentido a la filosofía que defiende el colectivo, siempre en defensa del militar y sus derechos. A nivel nacional, Mariano Casado desempeña este papel.
La medida está tomada, según ha podido conocer El Faro, y se hará efectiva en un plazo breve de tiempo, a más tardar a comienzos de septiembre, una vez que pase el verano. La decisión de colocar un portavoz del ámbito civil responde a la necesidad de preservar de posibles sanciones impuestas por el Ministerio de Defensa a aquellos militares que ‘osen’ elevar alguna crítica hacia el reglamento y el credo impuesto.
En este sentido y acerca de la decisión de la asociación cabe destacar que sobrevuela la sanción impuesta al presidente de Aume, Jorge Bravo, a principios de abril y que lo tuvo un mes y un día de internamiento obligatorio por declarar ante los medios de comunicación que «antes de recortar el sueldo a los funcionarios, podían suprimirse o recortar en festividades, vehículos oficiales, vinos, y un largo etcétera», es decir, por opinar con libertad.
«Con alegría», la delegación de la asociación en nuestra ciudad, muy presente en Madrid durante el castigo de su presidente en aras de arroparlo, señaló entonces que «se concluye con todo un atentado contra la libertad de expresión, recogida en la Ley 9/2011 de Derechos y Deberes de los Militares, pero se sirvieron de la legislación anterior para poder arrestarlo como si hubieran querido hacer lo mismo con el asociacionismo militar en su conjunto».
Por último, es preciso señalar que la medida de erigir una figura civil no supone una novedad en España puesto que ya con anterioridad asociaciones unificadas de la Guardia Civil, temerosas también de la estrecha cintura del Gobierno de turno, habían tomado un rumbo idéntico, de modo que hable el civil porque todo sea para que la libertad, principio fundamental, no sufra merma alguna.