La realidad que les espera en Ceuta y las denegaciones de asilo que están llegando para todos los marroquíes que cruzaron el espigón del Tarajal han constituido la combinación que ha pesado para que más de 150 hombres y mujeres que estaban asentados en Benítez hayan decidido marchar a Marruecos.
El número de personas ha sido considerable. Más de 150 en solo un par de horas, cifra que según apuntaban fuentes policiales iría a más.
El mal tiempo, el levantamiento de los asentamientos y el saber que su estancia en Ceuta será breve toda vez que el asilo no se está concediendo a los marroquíes incide directamente en la decisión de unos retornos voluntarios que se siguen llevando a cabo a través de la puerta que Marruecos mantiene abierta junto al espigón.
Protagonistas de los retornos
Hombres y mujeres han emprendido un camino sin descanso, un sendero permanente para retroceder el camino que emprendieron un 30 de julio, con miles y miles de personas a la carrera para entrar en la ciudad.
Muchos ni siquiera saben dar una explicación de por qué vinieron, del motivo que los llevó a cruzar. Cada uno arrastra su propia historia que termina uniéndose en ese espacio entre fronteras. Se las trasladan a los policías, les informan de lo que ha sido este periplo por Ceuta.
Estos dos meses han estado en un asentamiento en donde ha pasado de todo, en donde el repunte de intervenciones policiales ha sido claro.
Plazos de asilo
La ruta hacia Marruecos es constante. Los que aún optan por quedarse en Ceuta han pasado del CATE a Loma Colmenar, separados de los que habían llegado antes, personas a los que ya se les ha filiado y a los que solo queda realizar la entrevista de asilo.
El Gobierno de España busca acortar los plazos para avanzar en los trámites de asilo, que las 12 semanas sean menos.
Conforme se marchaban con sus petates los marroquíes, se apreciaban columnas de humo del fuego al lado del espigón que había provocado Marruecos.
La implicación de Bruselas
Por otro lado, hoy mismo se ha conocido que el comisario de Interior, Magnus Brunner, ha asegurado que el Ejecutivo de Ursula von der Leyen apoya al Gobierno español en «todo lo que haga» para acelerar las deportaciones a Marruecos de los inmigrantes que llegaron de manera irregular a Ceuta los pasados 30 y 31 de julio.
«Corresponde al Gobierno decidir cómo hacer«, ha asegurado el conservador austríaco en una rueda de prensa en Bruselas, al ser preguntado por las medidas que baraja el Gobierno de Pedro Sánchez para acelerar las expulsiones de los migrantes en Ceuta. «Apoyamos todo lo que el Gobierno haga para retornar a todas las personas que están ilegalmente en Ceuta», ha remachado.
En cuanto a las medidas concretas del real decreto para acelerar las expulsiones, Brunner ha apuntado que mirarán «los detalles» para ver «cómo funcionan» las medidas que ponga en marcha España, pero que, en todo caso, el apoyo es total.
El comisario ha insistido varias veces durante su intervención en que los servicios comunitarios ofrecieron apoyo a España en la gestión de la crisis en Ceuta «desde el primer momento», incluido con la oferta de reforzar el apoyo de la agencia europea de control de fronteras y costas, Frontex.
Objetivo, que todos sean retornados
En todo caso, Brunner ha querido ser claro respecto a que «la principal expectativa» para el conjunto de la Unión Europea es que «todos sean retornados» y para ello Bruselas asegura todo el apoyo que sea necesario al Gobierno.
Brunner se ha expresado así en el marco de una comparecencia para hacer balance de las políticas migratorias de la Unión Europea y poner en valor que las cifras de demandantes de asilo han caído significativamente en los países del bloque, al tiempo que han aumentado los retornos.
Aunque aún quedan esfuerzos por hacer, ha dicho el comisario, los resultados indican en su opinión que la Unión Europea está yendo «por el buen camino» para reforzar el control de sus fronteras y «poner la casa en orden».
En este contexto, Brunner ha lamentado, refiriéndose a Ceuta, que «a veces las imágenes eclipsen las mejores estadísticas» de la Unión, al tiempo que ha admitido que la situación vivida en las últimas 48 horas del mes de julio en la ciudad autónoma supuso una «prueba de estrés» para el sistema europeo.



















